jueves, 23 de julio de 2009

Desde Puno: 6 poemas de Fernando Chuquipiunta Machaca.

Joven poeta puneño.

6 poemas de Fernando Chuquipiunta Machaca (Huancané - 1987)


PAISAJE SENTIMENTAL

Te amilanas, mariposa tu cien, tu frágil aleteo.
El prisma de la mañana está indeleble;
pero tu aureola es una llamarada del silencio,
más no la brillantes de tus ojos combatientes.

Otras mariposas cimbran el cielo,
otras mariposas descienden del fulgor,
otras mariposas se transportan al continente de las brisas;
pero tu zarandeo es una lumbre sentimental,
venida de las órbitas lejanas del Ande.

Muchas mariposas enhebran, bajo la lluvia,
la encandilada voz de Atenas,
más no las barbillas del imprecante corazón de mis venas.


DESDE AQUENDE

Desde aquí
erige la torre
entre la sombría cascada
de una nevada.

Y aquellas centinelas
de agudo sentimiento
afloran la savia de la naturaleza.

Hasta soliviantar profundamente
como lanchas del paraíso
arrimados junto al mar.

Y más precisamente
estas rimas cantaron
en conjunto a nuestras
semillas rosadas en las tinieblas de antaño.


REDENCIÓN ESPIRITUAL

Soy
una lágrima
detrás
de la ventana,
el guardián
del hielo
de tus fantasías,
el liróforo
celeste
de tus latitudes.

Soy
el rocío
que
en el jardín
florece
por el viento
para
empecinar
el
aroma
en tus labios,
que brincan de alegría.


ETERNIDAD

A la memoria de mi Padre, Sandro.

A veces suelo mirar los tranvías apesadumbrados,
recordando a mi Padre y su fisura rosada
pensando que las palabras están en el aire
y las silabas en el cielo.

Cuando él se fue al más allá de las nubes
las palomas sollozaron por doquier
la adorada alondra quedó anonadada
y el alba yacía solitaria en el espacio.

El tiempo sideral había llegado otra vez
con su entonación inminente del último adiós,
espejos invisibles invadieron su adorable corazón de nieve.

A veces suelo mirar los tranvías apesadumbrados,
ocultándome sobre parquedades glaciales
que me consuelan la otra cara de los saurios
y con infinito dolor me duermo sobre los pastizales
para ensoñarme con sus travesías oníricas…


CAVILACIONES

Transitas por las praderas
al orbe sideral,
una hermosa magnolia
en la era cuaternaria.

Sus últimos retazos de vida
columbran estoicamente;
de un solo chasquido
como un torrente sanguíneo.

En la extensa geografía del mapa,
con mirada zahorí
y con estruendosa bifurcación
se yerguen los fornidos
pétalos que te impulsan.

Más luego el tornasol ventisquero
se anida al fulgor de tu mirada,
por las canteras acrisoladas
y por los horizontes extraviados.


VISLUMBRACIÓN AMICAL

Se engobinó su cabellera.
Se vislumbró.
Por el aire,
la torva enardeció sus anaqueles.
Pensó que la luna era una linterna cromática.
Se vislumbró.
Pensó que el agua era un arco-iris iridiscente
Se vislumbró.
Que sin duda,
las estrellas serpentean de noche
y los gorriones surcan de día.
Se auscultó su caparazón.
Se vislumbró.
Pensó que el río era un barco ebrio
que se repliega en la orilla
de una rama torcida.

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