domingo, 19 de noviembre de 2017

RECITAL CANTUTEÑO EN LA UNE.



sábado, 28 de octubre de 2017

“PINTURA ROJA DE WILLY GÓMEZ MIGLIARO” POR JOAN VIVA.



“PINTURA ROJA DE WILLY GÓMEZ MIGLIARO”

 Cuadros para una Exposición

Por: Joan Viva

Willy Gómez Migliaro a través de su libro de poemas Pintura roja (Paracaídas Editores, 2016) nos va describiendo el mundo que rodea al artista vanguardista que lleva dentro y va plasmando como un pintor y en cada pincelada sus más profundas emociones.

Allí el poeta va revelando el consciente del cuadro que pocos podemos descifrar al ver una pintura que quizás no tenga sentido para el común de la gente; para el autor es la representación de todo lo que él quería expresar.

Cada poeta y cada pintor, plasman en sus letras uno y en el lienzo el otro, su propio mundo, su propia vivencia sus propios recuerdos.

Cada línea del poema son trazos pintados en el lienzo, cada espacio, cada  color, es un mundo que va siendo construido en aquella pintura.

Las imágenes, unas claras y otras difusas son parte del lienzo poético que está pintando. Cada trazo e imagen son improntas emociones que llevan a que el artista vuelva a revivir momentos felices, tristes que en algún momento lo conmovieron o lo asediaron.

Todo artista es un creador, y cada obra es el hijo del artista, y en ello ponen todo su conocimiento; le enseñan todo lo bueno que desea, para que ese hijo sea a imagen y semejanza de su creador. Apollinaire decía que "Ante todo, los artistas son los hombres que quieren llegar a ser humanos”. Creo que debió decir que "los artistas son los Dioses que quieren llegar a ser humanos"

Esta exposición pictórica de Willy Gómez Migliaro es como escuchar a Muzorsky en Cuadros para una Exposición, donde el músico describe magistralmente una exposición pictórica, llegando a emocionarse con las notas del concierto.

Así Willy Gómez Migliaro describe cada cuadro como un poema de figuras, lugares y emociones en tres dimensiones, donde cada línea del poema da vida propia al lienzo.
El poeta nos entrega una vernissage de poemas que nos conduce a lo más profundo del ser y de la vida; plasma en cada verso y en cada frase el mundo que nos golpea fieramente con sus variopintas emociones.

Poemas de Pintura roja de Willy Gómez Migliaro 

Aquí no hay nada que defina un horizonte.
Solo un desclasamiento en sus fines.
Aunque siempre hay alguien más,
y sostiene su rostro revelándose.
Solo a través de esos cuerpos marcados con jabón de glicerina
llegas a comprender una fila de mestizos.
Pero esa legión aplastante,
manchón de un cielo nada común al nuestro,
perfora su equivocación en galletas como pedazos de habla consagratoria.
Desespera el dominio de un objeto,
su oscilación de luces a punto de golpear
bordes de abismo protector.
Así se desviste un proyecto sin estreno y movimiento
dejando, apenas, una incrustación.
El descubrimiento de los rasgos sujeta la forma
porque el esplendor de sus silencios y de sus colores
centran posibles divisiones.
Se puede hablar, incluso, de un ladrido, de un tejido,
de una forma que sangra y borra o simula muy bien.
Definitivamente el mundo es aquí
una reunión de hombres intercambiando cuerpos,
y mientras modificas la mirada del otro y sus experiencias,
construyes una variedad de cosas que empiezas a envolver y regalar.
Rápidamente concretamos nuestro espesor deseante.
Asombramos la dimensión de un pudridero
y somos otra vez la desenvoltura, la sorpresa

GEOMETRÍA DE ALUMBRADOS o decorativa
                                   más púrpura                 
                  el valle y la posibilidad de partida

es evidente el papel que juega lo real

escaleras abajo comparten un decorado de geranios            
               cortinas de gasa como fantasmas de la derrota            
               enmarcan naturales
los fuegos o la irrelevancia de una rigidez
nunca interviene al sacar luz   
   de las repeticiones de sombra de las secoyas   
   del desgaste del reflejo de cordeles y el recorte de un valle

el tiempo de los árboles podría ser mira
                                           y los únicos felices
los niños fijados en el fondo
abrazando a las madreselvas o hiriéndolas tal vez
algo se puede distinguir desde esa sombra arriba
donde parece que la violencia arremete a tajos de colores

              hay dios de alegría y consternación en el rostro de los niños
y de sus madres paradas detrás de unos sauces
como si rogaran por sus vidas

más allá casi minervas otras mujeres
recorriendo un camino entre los árboles                 
                una línea a media luz del horizonte

es el recuerdo de la playa
                       un barco enterrado
olas de corrido atrás                                

                                          una historia compartida alrededor

          la aprehensión de los elementos creativos
ensamblados por las manos del artista

    reclama a sus contemporáneos
                                             campos para el trashumante

esa es la palabra que creemos escuchar de algunos críticos
cuando saben que el dolor entra a la pintura 

cierta reconstrucción se llena de amor desde afuera
la etapa siguiente del viaje es el mismo camino:

dimensión de un modelo encuadrado
                               variable sin sentido                            

                           hay dolor aquí dentro

la muerte aparece oculta con su belleza colorante
crece un espejo y los niños abrazan a las madreselvas

arriba donde aparece el sol uno puede definir un país sobre la hierba
la piel de algunos árboles
                                y una segunda división que habitúa la fijeza

luz sombra y mediatinta
               con un cuento de hadas se disfrazan los trazos del ocre
y un manchón oculta el valor de los agujeros
y los cuerpos sostenidos
cuando el hedor es insoportable y el rojo se disuelve en la retina

los blancos orillan el argumento de la sexualidad
de algunas mujeres en la esquina
                                el morado es claro en la hierba

ciertos hombres del tributo parecen correr

están colgados a veces

hay libros en el borde de las lanzas ensangrentadas                       

                   empalan el cuerpo del amor

líneas extrañas e inertes
líneas ya sin muerte
conducen sueños en mi propia oscuridad

desde tempranos refugios de una metrópoli
o fijación de una imagen que respira

y ya no hay necesidad de dividirse entre ellas



MIRA CUÁNTOS CUERPOS rotos
siguen avanzando sobre un asfalto nocturno
así se desviste ese lugar sin estreno y movimiento
dejando apenas una incrustación
frágil al mundo de hiladillos y sujeciones obscenas recubierta de grasa
un prófugo existente del mito
expuesto al sol y al saludo
extiende sus desiertos
y entre piernas falos llamas y dentaduras
parece descubrir el habla
e inventar la melancolía de colorete espolvoreado
cayendo de otras bocas como un deseo
golpea cierta quietud de flores y serpientes
hecha de evidencias y escalofríos en un brochazo
el tumulto se esparce para ser otra figura
los techos son bajos
y todos entran bien a oscuras
otro es el movimiento cuando nos vamos
para estar juntos sobre un asfalto nocturno





domingo, 17 de septiembre de 2017

“UN PAR DE VUELTAS POR LA REALIDAD DE JUAN RAMÍREZ RUIZ” POR MIGUEL ILDEFONSO.




UN PAR DE VUELTAS POR LA REALIDAD DE JUAN RAMÍREZ RUIZ


Por: Miguel Ildefonso

1

A Juan Ramírez Ruiz lo conocí a inicios de la década del 90 en el jirón Quilca del centro de Lima. El solía asistir a la pequeña cantina Las Rejas del chino Félix. Y yo también. Llegaba solo, y no faltaba quien quisiera acompañarlo en una de las mesas de todas esas noches jubilosas, con una botella de cerveza o de ron. Yo llegaba con otros poetas, muy jóvenes como yo, del grupo Neón. Juan, con su grueso bigote, su ceño fruncido, su frente amplia y los cabellos largos y alborotados, vestido con camisa, saco y jeans, siempre nos manifestaba una sonrisa. La poesía era lo que celebrábamos todas esas noches de los Lunes del Sapo, con las canciones de Piero Bustos, Raúl Montaña y Kilowat, entre recitales dedicados a fugaces musas que evitaban el deseo de abandonar esas largas jornadas que celebraban la libertad en medio de una dictadura y dentro de un lugar paradójicamente llamado Las Rejas.

Poco a poco dejé de verlo. Y no solo a Juan, también a amigos de Neón y de otros grupos de poetas jóvenes. Quilca terminó la década del 90 con varios cambios. Las Rejas dejó de funcionar. También yo dejé de frecuentar Quilca, y me fui del país por un tiempo. Pasados los años, a mi retorno, volvía a ver a Juan esporádicamente. Decían que estaba viviendo en el norte. La última vez que lo vi fue en El Averno. Nos saludamos efusivamente, brindamos como en esos años; le dije que quería hacerle una entrevista y accedió animosamente, pero lamentablemente no se pudo concretar. Al poco tiempo se difundió por las redes que estaba desaparecido; hasta que llegó la infausta noticia de su muerte, en algún paraje del norte, solo, que es como suele llevarse la Parca a los vates más intensos y lúcidos.

Juan Ramírez Ruiz nació en Chiclayo en el año 1946. Falleció trágicamente en la Panamericana Norte, el 17 de junio de 2007. Dejó publicados tres libros de poesía: Un par de vueltas por la realidad (1971), Vida perpetua (1978) y Armas molidas (1996). Con el manifiesto Palabras urgentes, escrito con Jorge Pimentel, fundó el Movimiento Hora Zero y removió los cimientos marmóreos de la poesía peruana, en 1970, año en que nací. En una entrevista declaró JRR: “La de 1960 fue la generación del poder económico, y como el Centro de Lima era el teatro donde hacían sus fanfarrias y presentaciones, eso nos irritaba.”

Hora Zero, con la propuesta estética del “poema integral” y con el discurso marginal del inmigrante provinciano en una Lima decadente, dio voz a ese nuevo sujeto poético que ha terminado por reconfigurar el rostro del país, el rostro del Perú de hoy. JRR en esa misma entrevista señaló al respecto: “Hubo una especie de secuencia evolutiva, también asociada a la migración. Cuando un migrante peruano arranca de cualquier parte de donde está, se dirige a una parte de él que no conoce, no obstante que como individuo esté señalado como integrante de ese bloque. Pero la heterogeneidad de ser peruano constituye un reto de autorreconocimiento, porque la imagen de los peruanos es multifacética, y al ser estos así, las huellas de la escritura también lo son. En el Perú, el producto estético siempre será una novedad. Con colores o sin colores, con formas visuales o sin ellas, con imágenes detenidas o en movimiento.”

Como poeta, y como hijo de inmigrantes andinos, no pude desarrollar mi poesía obviando lo planteado por Hora Zero, específicamente el trabajo de Juan Ramírez Ruiz en ese punto de la voz subalterna. El aporte de Juan en la poesía peruana es algo que ha ido creciendo y conociéndose más (investigaciones, tesis, declaraciones de poetas); y a raíz de su muerte este reconocimiento ha sido mucho más. 



Juan Ramírez Ruiz público Un par de vueltas por la realidad en 1971 en Ediciones del Movimiento Hora Zero. Tiene cinco ensayos-manifiestos que acompañan al libro. El primero titula Entrada donde dice: “Quien esta adherido a la confusión y a la corrupción será afligido por este libro…” Desde un inicio plantea una poesía que removerá conciencias; y, en una suerte de pálpito intenso como la realidad, invita a participar del triunfo de la vida, la vida intensa y de júbilo que el libro celebra también. Y es este entusiasmo revolucionario y joven necesario para despertar la violencia transformadora y el conocimiento para la realización total del ser humano, que es finalmente su propósito.

En el segundo texto, El Punto sobre la I, se entabla una posición ética y moral respecto a un enemigo que hay que eliminar. Y la voz del poeta se instaura como algo nuevo en el “proceso de la poesía peruana”; dice: “las situaciones establecidas no nos pertenecen, las debilidades anteriores no son nuestras.” El poeta llama a la pelea con la “vida hueca en este país donde muchas cosas han envejecido”. Es un despertar no solo de una nueva voz peruana sino “Latino América”, nos habla de una revolución de la vida, de un “inédito estilo de vida” que luchará por la “adquisición de una personalidad cultural.” Juan Ramírez,  en estos dos textos, a modo personal, se posiciona contra el Imperialismo, y más adelante afirma que Hora Zero es “un mundo integral”; su grupo plantea una ruptura con la Historia, propone una nueva forma de vida y arte.

En Palabras urgentes se adscribe al marxismo-leninismo, y entabla una fuerte crítica a la poesía peruana después de Vallejo, diciendo que ha sido un remedo de otras literaturas. Enfatiza su rechazo al sistema literario, el del ninguneo, el del ocultamiento de la verdad. “El poeta defeca y tiene que comer para  escribir”, planeta, y declara crudamente: “A nosotros se nos ha entregado una catástrofe para poetizarla”. Este manifiesto de juventud está firmado por Juan Ramírez Ruiz y Jorge Pimentel.

En el colofón hay una Salida, texto breve donde señala que la poesía y el arte en general poseen un poder “como forma y factor de conciencia social”. Aquí sostiene que el “desarrollo poético de la vida republicana hasta nuestros días presenta generalmente un carácter alienante salvo tres excepciones: Vallejo, Heraud, Tello, debido a su realización humana como individualidades integras fundidas en la vinculación del pensar y del hacer, de la teoría y la practica revolucionaria”.

Y en el conocido ensayo Poesía integral, expone la estética del grupo Hora Zero, donde la poesía quiere expresar la realidad toda, en su complejidad, en su ritmo intenso. Y de un modo que no sea otro que el revolucionario, un trabajo del lenguaje completo, de renovación en la forma y en el fondo, que se muestre en la sintaxis y en la vivacidad de un presente atento a su contexto histórico. En este manifiesto, que son notas que, afirman los autores, luego habrán de desarrollar más, están algunas características estéticas y políticas expuestas con claridad, las cuales, efectivamente, están presentes en los poemas que componen el libro. Hay un asunto que quisiera destacar, que es el de la veracidad, el de la fidelidad con la realidad. Creo que allí radica lo esencial de su propuesta, de donde parten las demás características como son el uso del  “lenguaje sencillo, popular, directo y sano en la capacidad de expresar toda la energía de la experiencia latinoamericana”. O como cuando se van contra el uso exagerado del adjetivo, contra el sustantivo y el adjetivo negativos. Esa fidelidad, íntima, visceral, autentica, con la verdad o, en otras palabras, con la realidad, es el centro mismo de su exploración estética, y el tema subyacente del libro de Juan Ramírez Ruiz. Poesía integral está firmado en julio de 1970.

Un par de vueltas por la realidad inicia con un texto breve en el espacio inicial de la página en donde suelen haber las consabidas citas. Aquí, de plano, Juan Ramírez rechaza las citas, porque está “contra el “paternalismo” que, al fin y al cabo, muchas veces es en lo que se convierten las citas. Y luego no cesa de hacer dedicatorias, a su familia, a los amigos, al proletariado y al campesinado, a los poetas novísimos del mundo y a Hora Zero, haciendo del libro un vivo manifiesto de aliento épico.

Es así que nos entrega algo de treinta poemas, llenos de júbilo, en donde nos presenta a Elfina, como una Eva con quien procreará lo nuevo, en medio de su acelerado viaje en tren, en el tren de la historia en donde se asume el poeta como parte de esa transformación social, política, humana. Su poesía nos lleva a la plaza Manco Cápac o a Surquillo, donde va entregando la vehemencia de su amor, visitando a Irma, a Teresa, a Juana. Protestando porque Le quitaron la ciudad a Mario Luna. O lamentado y ensalzando la vida de su amigo Julio Polar.

La crítica se sorprendía de que un poema tuviera datos reales, cercanos, el número de teléfono del amigo o la amiga. Se sorprendía de que los provincianos fueran los protagonistas de la poesía, en esos barrios populares, que luego se expandirían hacia los márgenes, en los arenales de la capital. O que el poeta nos hablara de Puerto Supe o de Talara como si fueran París o Florencia.

Poema integral es el texto de cierre, aunque no exista un cierre en la poesía horazereana, ni apertura ni cierre en los poemas o libros, como propugnan sus manifiestos. Aquí trabaja con todos los ritmos de la ciudad y le vuele a decir a los jóvenes: “Se nos ha entregado una catástrofe para poetizarla”. Son quince páginas que han quedado, como toda la poesía de Juan Ramírez Ruiz, en el júbilo de nuestras inclaudicables luchas y esperanzas.



miércoles, 13 de septiembre de 2017

PRESENTACIÓN DEL LIBRO “HABLEMOS DE MÍ MIENTRAS LAS HORMIGAS DEVORAN EL SOL” DE J. ESTIVEN MEDINA ORTIZ.



PRESENTACIÓN DEL LIBRO:
“Hablemos de mí mientras las hormigas devoran el sol”

de J Estiven Medina Ortiz

Día: viernes 15 de septiembre de 2017

Hora: 7:00 p.m.

Lugar: Escena Libre

Avenida camino real 1075, Lima 27 Lima

ACTUALIZACIÓN: SETLIST:

- 7:00 p.m: Miniconversatorio-recital-pelea-intervención sobre poesía peruana joven con Valeria Román Marroquín, Braulio Paz Francisco Cerna & Antonella Chichizola Cisneros
- 7:30 p.m: Concierto-performance de J Estiven Medina Ortiz con poemas de su libro

domingo, 30 de julio de 2017

WILLY GÓMEZ MIGLIARO: “SOY UN SOBREVIVIENTE” POR NIVARDO CÓRDOVA SALINAS.



WILLY GÓMEZ MIGLIARO: “SOY UN SOBREVIVIENTE”

Por: Nivardo Cordova Salinas

 Willly Gómez Migliaro, considerado uno de los poetas más importantes del Perú y de Latinoamérica.

Lírico puro (Hipocampo, 2017) es el nuevo libro del poeta peruano Willy Gómez Migliaro (Lima, 1968), y que fue presentado el viernes 21 de julio en la AntiFil. Después de una primera lectura de Lírico puro, nos queda esta sensación: el poeta vuela como un ángel reciclador: lleva un triciclo de objetos-palabra, de universos-paisajes. A su manera, pretende ordenar el caos, caminar entre las esquirlas de un país que sigue estallando, pero tiene que bucear entre los escombros, debe cranear con cabeza fría, necesita decir lo que ve, como una cámara de video en movimiento. Documentar la realidad exterior y la procesión que va por dentro. Está sacando bien, sacando todo…

Sirve de algo movernos
aunque se abren más portones de almacén
sueldan chapas levantan rejas reducen autos
adentro todo es inclasificable afuera
los mismo redondos filos de tarros de leche

Detrás del artista está el drama. “Soy un sobreviviente”, nos dice mirándose a sí mismo. Dispara a boca de jarro: “Tuve un infancia muy difícil. Mi padre era obrero gráfico. Era una gran persona, igual que mi madre. Son mis dos grandes influencias, ¿entiendes? Pasamos pobreza, hambre, necesidades, esas cosas que te quedan muy marcadas. Siento que ese sufrimiento ya pasó… pero me queda el dolor”, expresa.
La radio canta heridas reproduce sangre

Los últimos meses, nos cuenta que ha estado viajando mucho: España, Italia, Ecuador, donde su libro Construcción civil obtuvo un premio importante. “Gracias a la poesía y mis libros, he podido viajar. Pero te confieso que todo eso me estaba mareando demasiado, me estaba haciendo perder el centro. He tenido que hacer un alto a todo ello, buscar silencio, regresar a mí mismo”.

Durante la presentación del libro, el crítico César Pineda Quilca, afirmó que el autor sintoniza con el caos actual del país. Sí, es una poesía que confronta, que desenmascara, que revela el lado oscuro del mal llamado milagro peruano, donde por ejemplo la informalidad, la explotación laboral, la industria de la falsificación y el crimen organizado a veces visten de saco y corbata, donde incluso la alienación se desborda y la violencia social impera en todas sus formas.

Pineda señala que la poesía de Gómez incluso llega a estar tan vinculada con la realidad, con su ácida denuncia de la explotación laboral, tal como se ha visto en  hechos recientes como el incendio en un almacén de Las Malvinas, donde fallecieron dos jóvenes que trabajan encerrados con candado: “aunque se abren más portones de almacén / sueldan chapas levantan rejas reducen autos / adentro todo es inclasificable”.

Estuvo además el editor de Hipocampo, Teófilo Gutiérrez, muy contento por el “regreso” del poeta a la casa editorial. “Nos conocemos hace muchos años con Willy”, afirma.  En la mesa de presentación estuvo también Franco Osorio-Antúnez de Mayolo Paredes.

Con mucha razón, el crítico Javier Agreda ha dicho: “La suya es una poesía reflexiva y hermética, trabajada con mucho rigor, creatividad y lucidez. Todas esas cualidades le han ganado reconocimientos como el Premio Hispanoamericano de Poesía Festival La Lira, otorgado a su poemario Construcción civil (2013), ´el mejor libro de poesía en lengua española publicado durante el bienio anterior´, según el veredicto del jurado (…) Se trata, sin duda, de uno de los más interesantes y valiosos proyectos poéticos de la literatura peruana actual.”

Romper orillas con picos hacer surcos y jalar
la maquinaria pesada parece juntar piedras…

En los versos de Lírico puro aparece, bien caleta, todo este caudal de recuerdos y sensaciones fijadas y reveladas como en un daguerrotipo: Los motores de combustión interna drenan agua fría…

¿Poeta de la posmodernidad? Ya se le vocea como la voz… En Lírico puro el poeta se va de avance, forjando su obra a machete limpio, reinventando, hablando. Como ya todos conocen,  Willy Gómez Migliaro es autor de los libros de poesía Etérea (Hipocampo Editores, 2002), Nada como los campos (Hipocampo Editores, 2003), La breve eternidad de Raymundo Nóvak (Hipocampo Editores, 2005), Moridor (Pakarina Ediciones, 2010); Construcción civil (Paracaídas Editores, 2013); Nuevas Batallas (Arteidea Editores, 2014). Ha sido el compilador del libro OPEMPE, relatos orales asháninka y nomatsiguenga (2009) y Cholos, 13 poetas peruanos nacidos entre el 70 y el 90 (Catafixia, 2014). Además publicó Poemas, 1993-2003 (Celacanto, 2015)

fluyen las aguas y sobre ellas latas
llevan imágenes borrosas
de proceso de ejecución brillando bajo el sol
contenido que alguna vez fue necesidad
como un tiempo el principio recoge
el final se levanta y rueda desde la inmovilidad
motivos entre desarmes y diseños
de imagen objetora circular
a través de ella sigues a un animal herido
viste huella de sangre pero no el arma
sino destreza al forzar la ambición
o mito circular de boca en boca
arrasaba aire contaminado
sirve de algo movernos
aunque se abren más portones de almacén
sueldan chapas levantan rejas reducen autos
adentro todo es inclasificable afuera
los mismos redondos filos de tarros de leche

27/07/2017

Fuente: