jueves, 26 de noviembre de 2015

miércoles, 28 de octubre de 2015

lunes, 19 de octubre de 2015

“MAR DE LA INTENSIDAD” POR MIGUEL ILDEFONSO.




“MAR DE LA INTENSIDAD DE ALFREDO HERRERA FLORES”

Por: Miguel Ildefonso

Alfredo Herrera Flores (Lampa, Puno - 1965) obtuvo el premio Copé Oro de Poesía en 1995 con Montaña de Jade. Entre otros ha publicado los poemarios: Etapas del Viento y de las Mieses, Recital de Poesía, Elogio de la Nostalgia y Mare Nostrum. Mar de la Intensidad (Cascahuesos Editores, 2014) es su reciente libro que reúne poemas del júbilo y la nostalgia, de la iluminación y el eros. Su discurso fluctúa entre la interrogante del misterio de la vida, mediante el asombro ante la belleza, y la celebración del mar como metáfora de la azarosa existencia.

Herrera corresponde a la interesante producción de poesía en Puno de estos tiempos, que tiene nombres como Boris Espezúa, Pacha Jata Huillka, Rudy Frisancho, Lolo Palza, Luis Pacho y Darwin Bedoya. A alguno de ellos lo podemos apreciar en la breve antología editada por el Gobierno Regional de Cusco: Qelqa Saqras (Poesia Surandina de los 80’s) publicada este año.

Aquí dos de los poemas más breves de Mar de la Intensidad.


Visión

La ciudad cambia.
Nadie se da cuenta, no se fijan en las esquinas
desaparecidas
ni en los parques arrasados por el olvido, tampoco
ven las nuevas torres y las calles que se superponen.

Las casas cambian por dentro y por fuera
sin que sus habitantes se digan buenos días, buenas
            noches.

Puede que en las veredas haya ropa olvidada
o que en las ventanas se diluyan adioses,
nadie observa la espalda de quien va adelante
ni huele la comida ya servida.

Un piano hace la travesía de ir de un teatro a otro,
no encuentra su destino y al volverse tampoco halla
el suyo. La ciudad cambia al ritmo de una melodía
sombría, espeluznante.


Río

Para mi hija Dwuana

¿Y si es de luz este río
de palabras, y su sombra
es otro río?

¿Y si es de palabras
este río de luz,

y su sombra soy yo?


domingo, 4 de octubre de 2015

“VOCES Y VISIONES [RECOGIDAS A LA SOMBRA DEL LIRIO]” POR MIGUEL ILDEFONSO.




“VOCES Y VISIONES [RECOGIDAS A LA SOMBRA DEL LIRIO] DE GONZALO PORTALS ZUBIATE”

Por: Miguel Ildefonso

Voces y visiones [recogidas a la sombra del lirio] (Buró Látex, 2015) de Gonzalo Portals Zubiate (Lima, 1961), trae poemas en prosa y en verso. Poesía que no se lee de modo tradicional, rítmicamente, siguiendo el hilo del sentido; sino que en sus quiebres, en sus sinuosos caminos, vamos penetrando en una nueva forma de asimilar una realidad más amplia. Sin ser surrealismo, aun cuando haya ese ensamblaje de Moro en sus prosas, sino más cerca al neobarroquismo, la poesía de Portals es una puerta a esas visiones y voces cotidianas y trascendentales que nos obliga leerla con los sentidos, con el cuerpo y con el espíritu. Sin buscar ser estridentes, más bien con reflexión y mirada honda, son poemas que nos remecen, que no nos dejan en la pasividad del consumo fácil como hay mucho en la literatura complaciente de hoy.

Azotado

No creo que merezcamos tanto color
Las paletas del ventilador me lo señalan así
Pero confío en la apropiación de las tierras cálidas
El eje y su desierto
Su clandestino rigor para apaciguarnos
Mi hija vino el otro día y comenzó a rasguñar
la pared blanca del silencio
Solo es cuestión de dotar a los pilares de hielo
de lenguas distintas
Y satisfacerse ufanarse merodear
Yo giro entre tus labios de música apagada
La salobre sensación es eso
Venir llegado El hombre del mameluco ha dispuesto
el orden entre las flores
Ha enfilado y dicho A cada flor su cima Por cada pétalo un abanico
Doscientas cadencias y una cintura La aproximación posible
de lo férreo
El cierto anuncio renuente del estar nunca en el todo meridiano
La melancolía tutelar El sentir no del todo liquidado
Los discretos episodios del alma El efluvio mayor de los cielos
Tu música etérea y glandular La aspergesia cincelada
de mi espejo  La rúbrica salobre Los discursos en tiendas
De techos ampulosos Y corpiños El paseo es eso
Un iracundo ajetreo de vaivenes Paseos lanceolados Pie
Hegemonías del dos y su paseante
Saberse amable Optimizar la brisa blanda entre los dientes
¿Recuerdas la ventada del viaje aproximado? Ibas Ahora llanos
Ya no se esferan los destinos Una ventana pasa Es adelante
que pasa Luego se descubre Negra ante tu agua ¿Quién va?
Campos que fueron navegables durante el corto esfuerzo
de su existencia oros ecuménicos Cierzos Meandros de tomillo
y cinamoro bastardía de un yo saliendo entre las dunas Existe
una puerta en el desierto No la intuyo solo la veo Así como intuyo
el agua entre mis dedos Dios avanza El mundo se queda Correrías
de hombre viejo tras un ciclo de ruedas profusas Caminar
es eso Perfilar los montes nadie le reza a los vestigios
del poniente Tu der está cubierto han venido a darte
la extremaunción Con cirios infelices y una duplicidad de paisaje
que hace que pienses en ti más allá de ti Soy doble, me dice
Desierto novedoso Pasamanería de viento bordado por más manos
Tornasol de redondeces Te ves Eres esa ruma de soles
tendidos en la arena Pasear es eso Segar en la tarde Mirar
por donde se avistan las formas Decirle sí al agua
en el camino Sí al bridón que hurta tus monedas
No al reluciente esfuerzo del arquero



sábado, 3 de octubre de 2015

“APU KALIPSO / PALABRAS DE LA BRUMA” POR MIGUEL ILDEFONSO.



“APU KALIPSO / PALABRAS DE LA BRUMA DE JOSÉ ANTONIO MAZZOTTI”

 Por: Miguel Ildefonso

Apu Kalipso / palabras de la bruma (Hipocampo Editores, 2015) de José Antonio Mazzotti (Lima, 1961), destacado miembro de la Generación Poética del 80, es una obra de fulgor lingüístico, de barroca imaginería e ingeniería estructural. Como dice Doris Sommer en la contracarátula: “Apu Kalypso, el brillante título de este libro, es una combinación de la deidad andina y la seductora ninfa de la mitología griega, que juntas connotan el Apocalipsis.” Se sintetizan dos momentos (es el fin y es el nacimiento) y dos mundos: aquí la simbología marítima sirve para enlazar esos dos mundos contrastados (occidente y la bautizada América, la de México para abajo). El resultado es una amalgama intensa de discursos en donde dialogan la historia, la mitología, la literatura y el eros. "Hay una fuerza exultante, una celebración de la buena fortuna, cuando un escritor se reconoce como testigo del amanecer de una cultura que se está dibujando a sí misma rama por rama, hoja por hoja, en esa alborada de autodefinición," decía Derek Walcott.

Cochas

Dedo de río cabalgando sobre la gamuza
Paisaje en miniatura de la vía láctea
Hasta aquí he llegado para buscar en tu
Barriga nebulosa el batracio de luz

Quiero mirar sus aletas estirando rocío
Airear su ignorancia de milenios por donde
Se pisa el silencio de estar en esta bola
Mirando los luceros hasta encontrar un signo

De pronto una sirena se levanta del fondo
Los cabellos se le erizan de hermosura azul
Los ojos se le erectan como dos orquídeas
Ardiendo en la sombra de su tímida calma

Ella seduce al viajero como una lluvia la balsa
Lo lleva por castillos de amatista adonde no
Puede llorar para salvarse y se quema
Abandonado como un huérfano en la noche

En ese laberinto yanamayu se presenta
Señora de las boas de los fondos limosos
Allí lamen su escama las perlas de los peces
Y le abren paso ante la gruta dentada

Ella te habita como el alma la montaña mágica
Como una bocanada de aire puro los pulmones
Como la inercia de la ola que no encuentra
Consuelo entre las piedras de la playa dorada

Estruja tus tobillos de placer infinito lamiendo
Las comisuras de los dedos líquidos que soba
En su camino sinuoso que se escurre en la noche
Como el ave en el aire o el hombre en la hembra

Así desapareces en la bruma encendiendo cien ojos
El cielo toca por primera vez la hondura infinita
Goza la gloria tu ligera turbulencia que sólo dice

Las letras del vacío cuando ya eres un recuerdo


domingo, 27 de septiembre de 2015

“4 LIBROS DE POESÍA” POR MIGUEL ILDEFONSO.


“4 LIBROS DE POESÍA”

Por: Miguel Ildefonso


Ninata Rawrarichisun (Revivamos el fuego) es el reciente poemario de la poeta Nora Alarcón (Ayacucho, 1967), publicado por Corporación Obsidiana. Se trata de una publicación bilingüe, quechua y español, que aborda diversos tópicos relacionados con la tradición andina (la lucha del pueblo, la relación del hombre con la naturaleza, los mitos, etc.). Muy importante el esfuerzo por mantener vigente en la escritura nuestro idioma milenario, que recién hace cuarenta años, un 27 de mayo de 1975, mediante el decreto ley 21156, fue reconocido como idioma oficial del Perú. Como dice el escritor Sócrates Zuzunaga en el prólogo: “Aquí Nora se rebela, se subleva contra la posibilidad de un quechuicidio a mansalva. Y escribe con fuerza, con rabia comprensible, y echa a volar sus versos telúricos que nos hablan de la cantuta, del coca quinto, de pueblos humeantes, del hijo desaparecido, de recuerdos que mojan el pecho”.

Lechuzas

Estas aves conocen el brillo de la noche
La quietud de sus raíces,
A veces con su canto
Se alejan en silencio de inocentes árboles asesinados,
De modo que ya no duermen en sus ramas.
Esas aves vuelan sobre las filudas piedras vidriosas de
                                                    tenebrosos barrancos,
Muy tristes por encima del pueblo recién erigido a base de
                                                           cemento y hierro,
De modo que somos testigos de cómo sus alas se deshacen
Y se van al cielo.



Epigrama (Hanan Harawi Ediciones, 2015) es la opera prima de Juliane Angeles (Lima, 1986). Poesía fresca, con toques de humor, que a partir del retrato cotidiano de una casa o de una urbe, nos lleva a profundas reflexiones sobre la compleja vida de hoy, “en este mundo que se ensordece” como dice en el poema que cierra el breve libro, cuyo genero surgió en la época helenística de Arquíloco y Simónides, desarrollado también luego en la latina de Catulo y Marco Valerio Marcial.

Canto Bermellón

En esta casa, nuestras voces
revientan y acarician las paredes
Armonía son.
Pero tanta cháchara,
me joroba la frente, me abruma la espalda.

El gato prefiere cerrar los ojos e imaginarse en el techo.
Yo alucino ser también
un gato techero.

Pero ajusto mis oídos, achino mis ojos,
suelto mi lanudo pelo,
para participar del sábado dominguero.

Y en mi soledad, allí donde he guardado para siempre
sus voces altas bermellón.
                                               Cuando me vaya.
Echaré de menos el blanco cuchicheo, las cucarachas
y hasta al perro enano acelerado
que parece estar en drogas,
lo echaré de menos.

Tyrion, el incansable, juega con nuestras manos y piernas
cuando nos sentamos en la mesa
brinca y ladra por la casa
como si tuviera dos colas.


Inventario Inútil (Hanan Harawi Ediciones, 2015) es el libro que el poeta chiclayano Stanley Vega reedita luego de más de diez años de su aparición (el 2001). Pasado el tiempo, su lenguaje sigue vigente. La ironía ácida y el arrojo visceral con que desnuda las falsas armaduras del hombre, nos recuerda al filósofo rumano de Breviario de podredumbre (Emil Cioran). Stanley Vega Requejo (Santa Cruz, Cajamarca) vivió su infancia en Chiclayo. Estudió Lengua y Literatura. Ha publicado los poemarios: "Inútil Inventario" (Arte Rupestre, 2001), "Soliloquio de las Hojas" (2003) y "Danza Ominosa" (Prometeo Desencadenado, 2005). Durante siete años colaboró en el suplemento del diario La Industria de Chiclayo. Buena oportunidad, con esta publicación, de echar una mirada a la poesía del 90, que cumple 25 años.

¿SON ESTOS MISMOS ÁRBOLES
los que ayer observé?
¿Acaso trinan mis oídos
y no aquellas aves?
¿Es el cielo
un océano silencioso
y mi espíritu
una inquieta nube que picotea el aire?
¿Son estas mismas calles
donde anoche sembré mi sombra?
¿Es esta misma realidad
a la que ayer observé
viviendo apenas
o es que acaso
simplemente es otro
el ser que ahora soy?


El Cielo de los Topos (Hanan Harawi Ediciones, 2015) de Bruno Montané Krebs (Valparaiso, Chile, 1957). Roberto Bolaño dijo de Montané: “Su poesía está hecha de pinceladas suspendidas en el aire. A veces son solo apuntes, otras veces miniaturas, en ocasiones largos poemas existencialistas reducidos a ocho o doce versos. Su poesía está hecha de sangre suspendida en el aire… Para mí es uno de los mejores poetas chilenos actuales”. El autor de los libros El maletín de Stevenson (1985 y 2013), Cuenta (1998) y El cielo de los topos (2002), entre otros, ha vivido en diferentes países, ciudades: “Valparaíso, La Serena, Santiago, México, han sido su paisaje de la exploración, de las lecturas y de llevar la literatura a límites de la irreverencia, a lo colectivo de un grupo, como lo fueron los Infrarrealistas, movimiento poético fundado en 1976 en su casa del número 17 de Avenida Argentina, de la capital mexicana.”

Qué Están Esperando

Suena la canción del viejo comienzo.
Entre los gases de la paciencia
y la comida que se pudre.
Resuena en la cabeza lo que decimos.
Lo que nos dicen o imaginamos.
Un programa un tanto patético y sanguinario,
dijo el filósofo-hechicero.
Una coalición de huellas en las ensoñaciones
de un interpretador del Universo.
El equilibrio o el eco acelerado
de nuestras tripas que cantan a media voz.
Y una vez más la balada
de los trabajadores desnudos.
Y una vez más la canción
de los desnudos torturados.



viernes, 25 de septiembre de 2015

jueves, 27 de agosto de 2015

jueves, 20 de agosto de 2015

miércoles, 19 de agosto de 2015

lunes, 17 de agosto de 2015

“DOS ÓPERAS PRIMAS: DOS LIBROS DE CUENTO” POR MIGUEL ILDEFONSO.



DOS OPERAS PRIMAS: DOS LIBROS DE CUENTO

Por: Miguel Ildefonso

“ESTACIÓN PERDIDA Y OTROS CUENTOS”


Estación perdida y otros cuentos, publicada por la editorial San Marcos, opera prima de César Ruiz Ledesma, comprende nueve historias de la vida contemporánea de una Lima que no cesa de transformarse día a día. Sea una estación del año o sea una referencia a las estaciones de transporte, cada cuento significa un momento inesperado en la vida de sus protagonistas, un momento crucial y que les cambiará el destino o, en otros casos, se les revelará el destino secreto que les aguarda.

Los cuentos de Ruiz Ledesma configuran una urbe en constante ebullición, desde sus centros oficiales hasta los periféricos y marginales, en donde los personajes se mezclan en los claroscuros de sus calles, y asimismo se retratan a esos héroes solitarios, incomprendidos e inocentes, en un duelo contra el amor o la muerte, y ante el paso irremediable del tiempo.

Desde el primer título, Amor, hay en el personaje una suerte de desubicación, de inconformismo, que lo trata de resolver con la literatura. El escritor se define: “Eres una contradicción andante: mitad real, mitad ficción”. Justamente este rasgo, de plasmar las dos caras del ser humano (que parten de dos fondos: el racional y el irracional), se mantendrá en todas las historias; prevaleciendo muchas veces el lado sombrío, fatal, como sucede con los personajes de Julio Ramón Ribeyro, por citar a un referente cercano.

¿Pero por qué esta insistencia en pintar una Lima dura, deteriorada y moderna a la vez, y con estos personajes en constante movimiento? Justamente en el cuento que da título al libro, vemos que a partir de la mirada del protagonista a un perro que se había escapado de alguna casa, y al no conocer las calles, se ve arrollado por dos carros, suceden varias cosas que rompen la cotidianidad de los involucrados. Y que dará paso a que el protagonista conozca a una chica con quien iniciará un romance. Este relato es uno de los mejores del libro, por la capacidad de narrar cómo los sujetos se van transformando a la vez que se muestra una ciudad extraña, deshumanizante.

La ciudad se configura como un universo opresivo, un sistema del cual los personajes buscan librarse. Esta ciudad no permite seres pasivos, por más sombríos que sean, sombríos como el cielo de la estación del invierno limeño. Y es que como dice el epígrafe de Sartre, en este relato: “el infierno son los otros”, lo cual no quiere decir que el paraíso es uno. Podríamos resumir esta idea diciendo que la ciudad es el infierno que sacamos del alma y que está a la luz para los otros. Y es que sin esa mirada de los otros no hay infierno. Por eso el debate de los personajes por escapar de los otros o por reconciliarse.  Lo vemos en el protagonista de El viaje, en el de Jean Pierre ovacionado, o en la pareja que buscaba un cuarto de hostal por Petit Thouars en el cuento La circunstancia.

Personajes como el discriminado jugador de fulbito que se convierte en profesional de fútbol y con éxito, no solo buscan salir bien librados del infortunio que significa vivir en el lugar que a uno le ha tocado, sino hay otra batalla más con la cual no se puede, que es el de muerte. La felicidad, vista así, en estas breves historias, pareciera ser el anticipo de lo fatídico. Es lo que aprende el niño del cuento Visitador. También es aquello que le espera al personaje de El despertar de Alberto, y a lo que se enfrentan los protagonistas de Anochecer inevitable y La tía Ricardina. El eros contra la muerte se hace una constante en estos conflictos afectivos, existenciales y morales, que se suceden en los cuentos que conforman este buen libro de César Ruiz Ledesma.


“JESÚS EL POLÍTICO”

Los cuentos y relatos que conforman el libro de Christian Reto, publicado por la editorial Mesa Redonda, tienen como eje temático el deseo en sus diferentes manifestaciones. Es por el deseo que los personajes buscan construir una identidad. Los protagonistas son jóvenes inmersos en la cultura del consumo que caracteriza a la sociedad capitalista de hoy. Es el mundo actual en que los jóvenes están en constante búsqueda de lo más nuevo, sensibles a la aventura, y capaces de sortear o evadir los riesgos que pueden acaecer en dicha  exploración.

Las historias que se cuentan en Jesús el político son rápidas, así como la aceleración del devenir de nuestros tiempos. Aquí no hay espacio para el aburrimiento; y dado que el vacío del ser es un estado de ánimo producto de la pérdida del deseo, los personajes están luchando por llenar sus vacíos.

El libro se abre con el relato que da título al mismo. Aquí se aborda el tema de la instauración de la Ley en el orden social, la que guía a la civilización. Se trata de una conjura para la construcción de un discurso histórico y mitológico que elevará a Jesús a la condición de ser el hijo de Dios. El tono de la voz narrativa si bien tiene mucho de ironía y algo de sarcasmo, es más bien reflexivo en cuanto a posicionarse con un distanciamiento prudencial, tanto para denunciar estas imposturas históricas y sociales, como para penetrar en la complejidad de estas estructuras que la cultura ha impuesto como inviolables. Y es que, por otro lado, se necesita de ese imperio de la Ley para que el deseo la quebrante.

El tema del deseo y sus formas de lograr su satisfacción, lo vemos en el segundo relato que inicia así: “Nació en este parte del Tercer Mundo. Empezó a tener conciencia del dolor a los tres años, cuando se cayó y su madre corrió hacia él, enseñándole de esa manera el poder del llanto.” Justamente de esta forma el deseo se convierte en algo más allá que la demanda de la protección de la madre, de una necesidad ante el dolor. Con el llanto el bebé entabla una conexión con el mundo simbólico del lenguaje. En esa etapa es cuando nace el deseo y se instaura la Ley, la ley que trajo Jesús el político.

Entonces vemos en estas historias la lucha por satisfacer esos deseos que no son solo los primarios. Decía Lacan: “El deseo no es una relación con un objeto, sino la relación con una falta”. Los personajes de Christian Reto tratan de precisar qué es lo que se desea, teniendo siempre presente que éste no es plenamente realizable. De ahí la ironía que se plantea desde el título mismo del libro.

La identidad, por otra parte, se relaciona con el deseo propio y sus formas de actuar en el mundo. También hay identidades prestadas, como en el cuento Enmarcados, que son las  ofertadas por el mercado, identidades con las cuales los personajes buscan pertenecer a una sociedad que dicta las modas a seguir. El capitalismo se basa en una supuesta libertad, en nuestra capacidad para forjar, mediante los objetos que consumimos, una identidad propia. Esta identidad entonces es producto del bombardeo propagandístico y mediático que apuntan a posesionarse en función al placer.

Zizek dice: “Ahora la gente ya no se siente culpable cuando tiene placeres ilícitos, como antes, sino cuando no es capaz de sacar provecho, cuando no logra gozar.” Esto supone un sujeto con una psicología maleable, moralmente muy dependiente del otro, con una personalidad muy indefinida, una identidad muy precaria. En el cuento Vesanio esquizo o Mala fama, el deseo es deseo de reconocimiento. Al desear lo que desea otro, puedo hacer que el otro reconozca mi derecho a poseer ese objeto.

Zizek dice que la estructura subjetiva del capitalismo actualmente es precisamente la del sujeto nómada, sin identidad fija. Dado este flujo, la felicidad que se busca no puede ser una categoría ética. Dice Zizek: “No deberíamos legitimar un cambio diciendo que brindará más  felicidad. El verdadero cambio político consiste siempre en modificar los parámetros mismos de lo que se entiende por felicidad.”

Jesús, el político, trajo esa promesa de felicidad eterna a seres precarios, trajo un nuevo discurso que dio origen al mundo de Occidente. Algunas consecuencias de esta doctrina, es lo que vemos en las historias de Christian Reto. 

jueves, 13 de agosto de 2015

jueves, 6 de agosto de 2015

“POESÍA LIMENSE 2014” POR ANTONIO DE SAAVEDRA.


Foto: Antonio de Saavedra (poeta peruano).

“POESÍA LIMENSE 2014”
Por: Antonio de Saavedra
Haremos un breve comentario a algunos libros de poesía limense aparecidos el año pasado, los cuales según nuestro modesto parecer transitaron penosamente desapercibidos para la crítica literaria (evidenciando así una vez más su larga decadencia).
Comenzaremos con Al pie del frío incendio: Antología personal (Celacanto, julio 2014, 65 pp.) de Jorge Frisancho (Barcelona, 1967), destacado poeta aparecido a fines de los 80’s y quien, luego de una década fuera de las órbitas expresivas, retornó con La pérdida (y otros poemas) (Paracaídas, 2014), al que añadimos la presente selección propia de 25 textos. Surgido alrededor del grupo Kloaka («No, seguramente no veremos ese mediodía, Rodrigo, Dalmacia, José Antonio»), Frisancho se mostró distante de sus contemporáneos por su léxico ampuloso («La palabra taruca, la palabra silente, la palabra duna / me recuerdan sin más de mi distanciamiento y de mi diversión»), por su lirismo exacerbado (cercano a sus caros Eielson, Ojeda, Martos, Hinostroza), que lo llevaron luego a un saludable cuestionamiento del actuar de la poesía, ya que abundan las falsas poéticas: «Al igual que el poema, una bella mentira». Resultado de ello son algunos admirables textos menos recargados que otros: «La palabra más dura es la palabra que te nombra». La poesía de Frisancho refleja el rumbo que han tomado las/los poetas de los 80’s: díscolos, insulares, neobarrocos, herméticos; como los vocablos no les bastan han ido hasta el átomo del ser y en el regreso tomaron todo el follaje hallado en el camino, insertándolo en sus páginas sin depurarlo. Una cuestión técnica nos impide más elogios: no hay indicación de la procedencia de cada poema (mínimo con un pie de página, señores editores), y como sus anteriores libros nos son inalcanzables, ello frena un mejor detenimiento de su poética.

Por el contrario, en las antípodas se encuentra José Miguel Herbozo Duarte (Lima, 1984) con el sorprendente El fin de todas las cosas (Celacanto, julio 2014, 46 pp.), libro refinado e introspectivo, que refleja una alcanzada sabiduría y espiritualidad luego de sus iniciales Catedral (Estruendomudo, 2005) y Los ríos en invierno (PUCP, 2007). Desde sus primeras líneas («No sé qué voy a decir para empezar con esto, / ahora sé que hablo menos y que empiezo / a presentir un poco sobre lo que no me corta») se evidencia un malestar metafísico que va enfrentando con temor a lo desconocido, desmenuzándolo en cada poema resultado de esos desafíos. Induzco que alguna malquerencia haya sido el germen del conjunto: «un nuevo lenguaje para escapar del deseo / de cerrar las puertas para que siempre aparezca / tu luz en mi memoria», y si sabemos de antemano lo complicadas que son las rutas del desamor («el bosque oscuro» del que escribió Dante), debemos agradecer a Herbozo por este libro lleno de paz y ensueños; todo ello con palabras sinceras, sin complicaciones, caso notable en el repertorio de la generación del 2000. Dieciséis poemas donde nos regocijamos con un lenguaje sobrio, sin sobresaltos, claro y sencillo como decía aquel poeta cinéfilo: «Quisiera hablar tan claro como para hacer que entiendas / estas señales que he escrito tratando de encontrarme». Por último, debemos loar altamente que la colección Celacanto Poesía haya estado disponible gratuitamente en librerías para los amantes de las musas (a pesar del corto tiraje de 300 ejemplares por libro) y que esperemos se repita con ansias. [1]

Otro destacado es El pez alado (Paradiso, julio 2014, 71 pp.) de la poeta Katerin Lázaro Aguilar (Lima, 1991), joven estudiante de Literatura de la Universidad de San Marcos. En esta, la segunda edición corregida y aumentada de la que dio a conocer en 2011, existe la fascinación por ocupar todos los espacios de la página en Microsoft Word, ese horror al vacío por el cual su lenguaje simbólico tapona las goteras que va dejando ese diluvio de ideas que es la poesía: «Digamos / que nunca amaneció / es por eso / que ahora divagamos / en la hoja en blanco». Los homenajes a sus adorados Pizarnik, Cortázar y Apollinaire no aportan novedad y solo dejan la sólida idea de aquel «miedo pizarnikano» como aliciente ante la incertidumbre. En algunos casos Lázaro no cuida lo que escribe; existen versos enrevesados que no se complementan con el resto (hecho que se relaciona con su forma acelerada de leer, como lo atestiguamos en un recital en octubre pasado). Sin embargo, en Lázaro lo importante es la confrontación de ideas más que las habilidades. Ella se desliga de lo femenino y busca la hibridez, cual pez indeciso entre mar y cielo: «No busques, mujer / la sangre de los hombres / no existe, pues / lo inalcanzable / solo mil palabras / que sí, lo idean». En la poesía de Lázaro persiste tanto la tradición como el dilema del presente siglo: «Nada le espanta / al pez alado multipolar // dios de la orilla que ríe / niño del árbol que anda / opio de loca que vuela». [2]

Ciertamente, lo que experiencias como Hora Zero, Kloaka y Neón heredaron a la poética peruana hasta ahora la afectan: cualquiera con plata para publicar puede ser poeta. Es el caso de Cultura combi (Ángeles del Papel, julio 2014, 42 pp.) de Julio Benavides Parra (Lima, 1977), libro inclasificable como poesía testimonial, pero que utiliza el verso libre para narrar anécdotas o alegatos sobre la caótica situación del transporte público en la ciudad capital. No sé si llamarlo delirio de grandeza, pero el libro se inicia con un pretencioso epígrafe del propio autor (¡!): «Cada día estoy seguro que me equivoco menos, / y cada acierto me hace un hombre más maduro». Nietzscheano resultó ser Benavides; por ahí irían las coordenadas entonces. Empero, la lectura del primer ¿poema? nos detiene en seco ante su vulgaridad: «Mi estómago / suena, / debo cenar al llegar y / un rompe muelle / me mueve el trasero. / Una música / tal vez cumbia / me hace doler la cabeza / en esta coaster asesina / solo tengo un sueño / llegar a casa. // Se me prohíbe soñar». Vergüenza ajena, arcadas y escalofríos se sienten en todo el cuerpo luego de leer este y los siguientes textos. Por mi parte, a pesar de su vivencia como escritor y editor, lo que le prohibiría a Benavides por varios años es volver a intentar escribir eso a lo que él es capaz de llamar poesía (y que sus buenos amigos se la publiquen también). Como sentencia el horazeriano Tulio Mora en Aquí sobra la eternidad (F.E.C.P., 2012, p. 33): «Un poeta peruano sabe además que no / es bueno / ser poeta y peruano o que debe / escribir en voz muy alta cuando / lo arrojan por finados campos». [3]
Lima, Marzo 2015



NOTAS:

[1] La colección Celacanto Poesía se completa con dos títulos más también publicados en el año que pasó: Anatomía de Terpsícore (junio 2014, 149 pp.) de Paul Forsyth Tessey, y Hombre-solo (julio 2014, 26 pp.) de Fernando Reverter. Para el poeta Forsyth Tessey (Lima, 1979) el referido poemario es un magnánimo esfuerzo por darle a la poesía peruana una necesaria dimensión universalista y que hay que rastrearla desde Amarilis y José Bermúdez de la Torre y Solier, pasando por Juan Ojeda, hasta Rodolfo Pacheco, Maverick Díaz, Raúl Solís, Percy Ramírez y Ethel Barja. Además, creemos que así oxigena en algo su obra poética, luego de su anterior poemario martinadanesco El oscuro pasajero (Trashumantes, 2012). En cuanto a Reverter (ídem: Lima, 1979) sorprende su límpida escritura, ya que su breve libro fue redactado cuando bordeaba los diecinueve años de edad, poemario lleno de referencias sentimentales y elaborado entre los caminos que separan Buenos Aires de su terruño. Reverter es dueño de versos punzantes que van más allá de su soledad y del desespero existencial, cosechados luego de una agobiante travesía vadeando su Hades personal.

[2] Y ya que hablamos de féminas, en esta nota aparte quisiéramos comentar un libro que ha circulado muy poco y del cual, por lo tanto, no se ha discernido nada: Hojas sin tallo: Entrevistas y comentarios 1981-1988 (Mesa Redonda, enero 2013, 173 pp.) de Eduardo Chirinos (Lima, 1960). Aquí se agrupan diálogos y reseñas publicadas en los diarios La Prensa y La República en las fechas señaladas. En algunos textos hay que resaltar la magia de confidente que llega a tener el entrevistador, dejando para la posteridad algunas sublimes revelaciones, sobre todo entre poetas peruanos. El excelente Manuel Moreno Jimeno, por ejemplo, dice finalizando la conversación: «La poesía, la verdadera poesía, se convierte en la raíz del canto abrasada (así, con “s”) de humildad para revelar su luz profunda» (p. 64). Además, el gran valor de esos textos reside en que Chirinos dio a conocer, en esos terribles años de oscurantismo cultural, a vates importantes como Carlos Contramaestre, Paul Celan, Juan Sánchez Peláez, Vladimir Holan o Gonzalo Rojas, entre otros, quienes en la actualidad son piezas claves de la poesía universal. Sin embargo, llama la atención la falta de entrevistas o comentarios a la literatura hecha por mujeres (como se le dice en los claustros académicos; ojo, transgrede aquel quien ose llamarle literatura femenina. Firmado: Esther Castañeda fans dixit), sobre todo la peruana muy en boga en los 80's, más aun sabiendo que algunas de sus protagonistas son amigas del autor. Con esto se confirmaría la legendaria misoginia de Chirinos, a la par de su pose de falso rockstar neoyorkino (¿fan de Sonic Youth?) como denota la carátula.

[3] Esta nota final es para aclarar el uso del adjetivo-sustantivo limense en vez de peruana en este artículo, ya que como podrán discernir todos los autores comentados nacieron o viven en La Tres Veces Coronada Ciudad De Los Reyes, además que todos los libros han sido editados a orillas del río Rímac. Mal haríamos en afirmar que estos libros representan a la poesía peruana actual, lo que nos lleva a la eterna polémica de la supuesta hegemonía de la literatura hecha y publicada en Lima por sobre la que se crea y divulga en otras provincias peruanas, predominio que más mal que bien ya lleva cinco décadas de perniciosa expansión. Y así es como, al parecer, la capital sigue separada del resto del país, ya que es rarísimo hallar poemarios de otros confines del Perú en sus librerías, y eso tal vez contribuya a que los críticos de Lima los sigan ignorando. Por otro lado, en nuestro caso en particular, hemos preferido usar el término limense (hasta ahora usado en el léxico eclesiástico) por sobre el común limeño, ya que como se sabrá en algún momento del siglo XVIII a los habitantes o nacidos en Madrid se les decía matritenses, por lo que a quienes estaban en Lima se les decía limenses. Cuando luego se cambió el gentilicio por madrileño, aquí se hizo lo mismo: se estableció en limeño. La reposición por nuestra parte en todos los lugares posibles de este uso no tiene nada que ver con atroces nostalgias antiguallas, solamente es fijar y remediar lo que antes era bella moneda corriente.

Muestra de los poetas comentados

Jorge Frisancho / Falsa poética (el enemigo)

No sueño ya con este espacio neutro, el de la palabra
y no he podido ver sino lo que le pertenece ahora.
a los recuerdos, en la otra banda de lo corporal.

Digo entonces: ¿qué será de mí cuando terminé la noche
y qué es lo que soy en ella, esto que contemplo
y ríe insoportablemente?

(En un peldaño oscuro del lenguaje o en el fondo del pozo
como en una frágil estrategia de las apariencias, mis sentidos
son solo estos sentidos fijos en la bóveda
y mi lengua es ahora la del enemigo).

(de Al pie del frío incendio, p. 15)

 José Miguel Herbozo / La impresión de recordar un disco al perderme...

La impresión de recordar un disco al perderme
en tu mirada sola. La impresión de no recordar
esos ojos, pero el recuerdo de oír el disco
girar como yo en ti, constantemente; un acto
de amor más allá de las cosas, un giro de la mente
en el que dura tu rastro para siempre, en donde solo
jugamos a que no hay lugares ni efectos que temer
o abandonar el impulso que arrastra el ánimo
a donde no esperábamos. El sonido de un disco
que siempre llega al fin y es recuerdo de unos ojos
que en silencio —de más— nos arrebatan.
Y hacia el final del juego ya nada de sonidos ni miradas.
Tan solo lo nunca conocido, el sitio de un recuerdo
como camino imprevisto y como huella
del tiempo en el tiempo acumulada.

(de El fin de todas las cosas, p. 14)

 Katerin Lázaro Aguilar / Soneto a Marlene

Un diploma que mi madre conserva
y para qué, ¿para qué ahora escribo?
la niña creció, de locura va
a manicomio de mar edad ha ido

sumérgese hace tiempo en el olvido
rema y rema palancas del azar
cual vagabundo ya del mundo ha huido
con voz, la no voz, circular andar

ahhh, oh madre del fracaso penúltimo
de tu vientre blanco no queda nada
perdón, quedó el sueño de volar, ¿no?

sueño resignado, ahogado, quieto
envuelto en mil papeles de regalo
que sobre cuerpos del mar va repleto

(de El pez alado, p. 60)

Julio Benavides Parra / XXV

Si vas para Chorrillos
Barranco o Miraflores
te digo que no llegarás
este auto luego
de las diez de la noche
solo va a la avenida Venezuela
y tendrás que rogar
al siguiente auto
al posterior
y a todos los demás
para que te lleven a casa.

(de Cultura combi, p. 35)


miércoles, 5 de agosto de 2015

sábado, 25 de julio de 2015

PRESENTACIÓN DEL LIBRO “LAS ISLAS ALADAS” DE LUIS HERNÁNDEZ EN LA FIL 2015.



PRESENTACIÓN DEL LIBRO “LAS ISLAS ALADAS” DE LUIS HERNÁNDEZ

EN LA FIL 2015

"Orilla", "Charlie Melnik" y "Las constelaciones" son los tres poemarios que Luis Hernández publicó en vida, y que agrupamos en "Las islas aladas", nuestra edición recopilatoria.

Este libro se presentará el sábado 25-08-2015 en la Feria Internacional del Libro de Lima (Sala José María Arguedas) de 5:00 p.m. – 6:00 p.m.

La mesa de presentación contará con la participación de Mirko Lauer, Max Hernández y Miguel Ildefonso.

viernes, 24 de julio de 2015

PRESENTACIÓN DEL LIBRO “LA SELVA DE LOS TUNCHES” DE FERNANDO VICUÑA ARANDA EN LA FIL 2015.



5 POEMAS COMO ADELANTO DEL LIBRO “MÚSICA PARA TARÁNTULAS” DEL POETA PERUANO DIEGO LINO.



 5 POEMAS COMO ADELANTO DEL LIBRO MÚSICA PARA TARÁNTULAS 

DEL POETA PERUANO DIEGO LINO

Discurso ante un auditorio lleno de arañas

Dónde está el tallo del fuego
Quién ha cortado esa flor
Y la ha dejado
Como una mano crispada sobre la tierra
Vengan todos a verla
Ven tú que miras la vida
A través de una gruesa vitrina
Tú que lloras tras el telescopio
Que sollozas por el pez mientras lo devoras
Vengan todas las antenas de este mundo
Sensores de señales indescifrables
Acérquense
Basta de correr por los callejones de la noche
Fotografiando fantasmas
Despertando murciélagos con discursos
Llenos de estrellas y rosas imposibles
Suelten las alarmas
Dejen en paz los botones del mañana
La poesía no es un arma
Si no queda nadie vivo a quien disparar.

Una imagen flota río abajo

Cavo la tumba donde enterraré mis ojos
hundo las manos en un espejo
bebo de su agua
me deshago en tarántulas
en cascadas de tinta y estrellas
asolo edificios donde nadie sueña
escondo sus lápidas bajo mi lengua
alumbro pabellones de cementerio
caigo desde la noche
como un pájaro en llamas
alzo mi escalera de humo azul
pero arriba no hay más que lejanas fogatas
si quiero ver un astro me abro las venas
porque la sangre está llena de ventanas.

Juego de manos

Sueño una virgen cargando su arcabuz ¿o la he visto en un muro?
abro los ojos: un policía reparte migas de algodón dulce
balas que hacen piruetas en el aire como gorriones de acero
subo escaleras hechas de huesos y teclas de piano
sorprendo a un banquero durmiendo
a una secretaria acosada por deudas imaginarias
salgo nadando por la ventana
afuera los edificios tiemblan como el cuerpo que se ama
abajo el aliento del mar nos trae objetos extraviados
devuelve flores a los que perdieron recibos
un lugar donde ir a los que perdieron llaves
y los hombres abren por fin sus puertas
las latas de conserva donde habían guardado la noche.
Doy un salto: paso flotando sobre el manicomio
sobre los niños que hacen fila frente a ese cajero automático
que ahora dispensa goma de mascar y caramelos
y la mañana echada sobre el mundo abre la boca
envuelve la tierra con su mirada llena de globos de colores
corren caballos por los techos de los automóviles
y su avance nos recuerda que nada está muerto
que todo se estremece
ante el fuego de un corazón que llevamos en las manos
yo nado en la luz de ese corazón en llamas y me digo:
“esta es la vida; pero nosotros sólo vemos sombras”.

Presencia del Mar

El hombre se acuesta
cierra los párpados  y se diluye
 en la líquida oscuridad de su alcoba
los extremos de su cuerpo avanzan
como espuma en las orillas de la noche
o como una manada de caballos blancos bajo la luna
de los brazos nacen ramas alzan vuelo ruiseñores
no hay bajo el cielo ave más pura que su canto
cielo      piel tendida      nido de estrellas y arañas
llega la resaca y la carne retrocede
el árbol retorna al hueso el canto al sonido
el agua emprende su regreso al hielo
el hielo al frío de unos pies definidos
la sangre celeste del amanecer invade lentamente la alcoba
el hombre abre los ojos antes que suene la alarma.

Columna de humo

como ave subterránea
la noche avanza
asoma por las alcantarillas
por la risa de los muertos
en las pequeñas ventanas de los sanatorios
como esa música lejana de las pesadillas
y el fuego nada puede hacer contra esa sombra
sólo abrasar nuestros cuerpos
y volverla más oscura
en las manos de humo que nos alzan
en los gritos que vuelan sobre camas vacías
brotando de grietas
saliendo de nichos
de bestias caídas con alas abiertas
porque la noche es un laberinto sin paredes
y tiene rendijas donde la muerte frota sus antenas
sobre los huesos amarillos de la esperanza
cuando el barro tiene ecos de fábrica abandonada
la lluvia cae desnuda
sobre el pecho del cadáver.

BIODATA:

Diego Lino: Poeta y artista gráfico peruano, nació en Lima en 1985. Es integrante del grupo poético “Rara Avis” y organizador de “El Rincón Guapo”, espacio de divulgación literaria. En la actualidad edita y publica la revista de literatura “Círculo de fuego”.