domingo, 29 de diciembre de 2013

ENTREVISTA AL ESCRITOR PERUANO GONZALO MARIÁTEGUI POR CHARLY MARTÍNEZ TOLEDO.



“ENTREVISTA AL ESCRITOR PERUANO GONZALO MARIÁTEGUI”

Por: Charly Martínez Toledo

“La culpa la tienen las grandes editoriales que inflan a través de los medios a los que ellos consideran ser los mejores escritores y no dan paso a los nuevos talentos”.

Eran cerca de las tres de la tarde. Aún hacía mucho calor, de esos que nos hacen transpirar mucho y aletargan los sentidos; por esos meses todavía estábamos en pleno verano y los limeños ya tiempo habían empezado a frecuentar las playas o, como es costumbre en muchos, a tomar el fresco en el vano de sus puertas. En mi caso era muy distinto, pues a pesar de la resolana me había quedado en casa para terminar de leer “El solar de los tres patios”, libro que había comprado hacía unos días con la emoción que embarga a aquel que degusta la nueva entrega de su escritor favorito. Anteriormente había ya saboreado los cuentos del mismo autor, quedando más que maravillado con la atmósfera que irradian y con sus personajes al borde del fracaso, acaso al mejor estilo de Julio Ramón Ribeyro. Pero ahora debía de cumplir con mi misión, sacándole la vuelta a ese precioso enclaustramiento: entrevistar al culpable que en mis años mozos mi concepción del amor lésbico diese un giro de ciento ochenta grados y mis fibras más sensibles descubrieran, aunque sea en la magia de la ficción, el placer fragoroso del denominado “amor lésbico”; y es que “La virtud de Alexandra” constituye una preciosa muestra de tinte erótico estando, en su momento, ubicada entre los libros más vendidos en las más importantes librerías de la capital. Emocionado (aunque también, debo confesarlo, muy nervioso) subí las escaleras conducentes al piso del departamento de Gonzalo Mariátegui Viera Gallo (Lima, 1943) y al abrirse la puerta me topé con un hombre alto que me recibe con esa amabilidad que es propia de los grandes.

Háblenos de sus inicios, Gonzalo. ¿Cómo decidió ser escritor? ¿Qué factores intervinieron para que se incline a seguir esta carrera donde abundan tantos sinsabores?

Antes de nada, quiero dejar en claro que en toda carrera abundan los sinsabores. Donde encuentres al hombre, encontrarás a Caín, el mediocre, el envidioso. Lamentablemente hay más Caínes que Adanes. Respecto a cómo decidí ser escritor, recuerdo que desde mis años escolares siempre me gustó la literatura. Luego cuando cursaba mi primer año de estudios generales en la Universidad de San Marcos, me aventuré a escribir cuentos. Se los llevé al escritor César Miró y éste gentilhombre e intelectual reaccionó con un entusiasmo inesperado. Me urgió a continuar escribiendo. Yo me sentí muy halagado y casi me paso de Derecho a Letras. Mi madre estaba a favor, pero mi padre terminó disuadiéndome. Me habló del peligro de la bohemia, del mal pago a los escritores y de otras sólidas razones. Y así fue como terminé recibiéndome de abogado.

Las décadas pasaron, me fue bien en la abogacía pero no hallaba satisfacción en su ejercicio. Hasta que cierto día me encontré con dos tomos de “Estampas Mulatas” del gran escritor peruano José Diez Canseco. Estaban en la biblioteca de mi padre. Esa noche no dormí pues me los leí de una sentada. Leí también su magnífica novela, “Duque”, y cuando por fin me fui a dormir lo hice con una sonrisa y la firme convicción que había reencontrado mi verdadera vocación.

¿Qué autores han influido en su narrativa? ¿Cuáles son sus escritores favoritos?

Los peruanos Ribeyro y Diez Canseco; el inglés Maugham; el colombiano García Márquez; y los argentinos Lugones, Borges y Bioy Casares son algunos de los escritores que me han influenciado. Entre mis autores favoritos están Cervantes con su genial Quijote (voy por la mitad de mi segunda lectura), Wilde con sus cuentos y ensayos, Borges con sus ficciones y ensayos.

Ahora cuéntenos un poco de sus novelas. Tanto en “Wenceslao” como en “El solar de los tres patios” hace alusión a esculturas, como “El David” de Miguel Ángel, por ejemplo. ¿Por qué utiliza estos elementos en sus obras?

En “El solar de los tres patios” era inevitable mencionar esta y otras esculturas para establecer el ambiente de la Escuela de Bellas Artes, lugar en que buena parte de la acción ocurre. Ahí están los calcos de famosas esculturas clásicas griegas y romanas y, desde luego, del Renacimiento, para que los alumnos los tomen como modelos a fin de desarrollar sus capacidades académicas en el dibujo. Para pintar o esculpir un hombre vestido es necesario saber cómo es desnudo. En cuanto a “Wenceslao”, recuerda que el protagonista cree ser hijo del mitológico dios griego, Zeus, y en Europa visita los principales museos en busca de una escultura del dios Wenceslao. Por eso es necesario referirse a otras esculturas de la antigüedad.

Usted deifica a la anatomía humana, como lo hiciera en su momento Reynoso o el cubano Virgilio Piñera en “La carne de René”. Esto se puede ver en “La virtud de Alexandra” y en “Wenceslao”. ¿Podría comentarnos algo sobre ello?

No conozco la obra de Reynoso ni de Piñera. A mi parecer, en la naturaleza no hay nada más perfecto que la anatomía del hombre, cualquiera sea su género. Los clásicos interpretaron al ser humano de una manera idealizada. Luego Rubens en sus óleos nos mostraría que hay belleza en la gordura, en la fealdad. Y qué decir de Goya con sus viejos desdentados. Recuerdo que Víctor Humareda, el gran pintor peruano, me dijo: La belleza está en lo extremadamente hermoso o en lo extremadamente feo. Humareda rechazaba lo bonito.

Un tema recurrente en su obra son las disimilitudes que existen entre la llamada “alta sociedad” y la otra cara de la moneda, es decir, la plebe; además, en las páginas de sus libros transitan trepadores, arribistas o comerciantes pujantes (como Eduardo Collado) que tienen esa necesidad de ser aceptados en el grupo de los aristócratas; sus personajes siempre anhelan fervorosamente acoplarse a una colectividad, como Conrado Antequera. Cuéntenos algo al respecto.

Efectivamente, mis personajes son enormemente ambiciosos. Los que nada ambicionan, poco o nada me interesan. Quizá más adelante cambie de parecer. Sería un verdadero tour de forcé para mí.

En “Wenceslao” usted recorre los senderos de la literatura fantástica, tal como lo hiciera en “La escalera de caracol”. Sin embargo, en nuestro país este género tan precioso todavía no ocupa el lugar que se merece, a pesar de que cada día tiene más cultores. ¿A qué cree usted que este tipo de literatura todavía se encuentre relegada a un segundo plano? De otro lado, ¿qué le motivó a escribir “Wenceslao”?

En nuestro país, en términos generales, se lee muy poco, cualquiera sea el género, más aún si se trata de literatura fantástica. Tal vez si en los colegios se introdujera la narrativa fantástica, la cosa cambiaría. El gusto por este género permanecería en la memoria y los adultos reclamarían esta narrativa. Otra posibilidad sería que nuestros escritores renombrados arriesgaran y escribieran temas fantásticos. Lamentablemente éstos o no quieren poner en peligro su fama o no se les ha ocurrido.

Con relación a “Wenceslao”, me atrajo la idea de escribir sobre un joven equilibrado o desequilibrado, que es o puede ser albino, y que puede o no ser hijo del dios griego Zeus como tantas veces le ha dicho su madre. La novela está plagada de ambigüedades, todas puestas a propósito. Además, me interesaba tocar el tema de las clínicas para enfermos mentales.

No podemos dejar de lado el terreno sexual que se halla tan presente casi en la totalidad de su obra. ¿A qué se debe esta inclinación a escribir literatura erótica? ¿A qué cultores de este género ha leído?

No podría señalar la razón por la cual en mis dos primeras novelas hay una inclinación a lo erótico. Los temas me escogen y yo accedo a su voluntad. Entre los principales cultores de lo erótico que he leído están Vladimir Nabokov y algunos anónimos. “Lolita” y “Autobiografía de una pulga” están entre mis favoritos.

Usted también ha escrito bellos cuentos. ¿En cuál de los dos géneros cree que se desarrolla mejor?

Me siento cómodo en ambos.

¿De dónde extrae sus temas? ¿Acaso de la realidad? O, como el genial Borges, ¿hace literatura a partir de la literatura, extrayendo temas de ciertas lecturas?

La realidad resulta una fuente enorme para desarrollar mis trabajos. A veces acudo a vivencias propias. En otras oportunidades me sirvo de testimonios de terceros. Pero cualquiera sea el origen, siempre pongo a mis personajes en situaciones creadas por mi propia inventiva.

Estimado Gonzalo, siempre se vocean nombres en nuestra – a mi opinión- alicaída fauna literaria y casi siempre son los mismos. Creo que la obra de muchos de estos autores está sobredimensionada, ya que su propuesta no es, en muchos de los casos, “seria”. Es decir, sus narraciones no pasan de la mera historia bien contada o, en el peor de los casos, conforman mamotretos insufribles, que sin embargo se presentan como “la novedad del año”. ¿Qué piensa de esta crisis literaria en nuestras letras actuales?

Este fenómeno no es exclusivo de nuestro país. Es mundial. La culpa la tienen las grandes editoriales que inflan a través de los medios a los que ellos consideran ser los mejores escritores y no dan paso a nuevos talentos. Yo me atrevería a decir que desde hace décadas en el mundo no sale un libro que quedará en la posteridad como una obra maestra. La última que recuerdo es “Cien años de soledad” de Gabriel García Márquez. Hay muchos “célebres” autores que en pocos años sus libros ya no serán leídos.

Gonzalo, definitivamente sus temas poseen una marcada influencia ribeyriana, pues dentro de ella casi siempre se alude al tema del artista fracasado (como en “El solar de los tres patios” o en “La cuerda floja”). ¿Cuánto ha influido Ribeyro en su obra?

Encuentro el “Decálogo para cuentistas” de Ribeyro como el mejor decálogo propuesto por algún escritor de habla hispana y eso, mi amigo, no es poco decir.

Actualmente abundan los medios virtuales, como el facebook o el Internet. Sin embargo, parece que esta “masificación” de los medios ha generado una pobreza intelectual realmente alarmante. Nuestros escritores jóvenes cuentan con tantos medios para expresarse y, sin embargo, tienen muy poco que decir. A su criterio, ¿qué es necesario para cambiar esta situación? ¿Qué nos falta a los autores nóveles para poder expresar cosas con sustancia?

Leer mucho, especialmente a los clásicos. Malraux decía “El arte nace del arte”. Esta afirmación no sólo es válida para las artes plásticas sino para la literatura. Además, el joven deberá vivir mucho, es decir, acumular experiencia en el trato con diferentes personas, distintos niveles sociales y, en lo posible, visitar distintos lugares. Siempre con los ojos bien pelados. El escritor, sea joven o maduro, deberá ser un observador de su tiempo, de lo bueno y lo malo. Nada supera la experiencia al momento de escribir.

¿Crees que la crítica literaria en el Perú es sesgada o se encuentra sometida a criterios de amiguismo?

Lamentablemente hay pocos críticos buenos y muchos malos.

¿Qué opinión te merecen los certámenes literarios?

¿Es que todavía alguien cree en la imparcialidad de los certámenes literarios?

¿Crees en la bohemia?

En el Perú la bohemia está más relacionada con los artistas plásticos que con los escritores. No creo que actualmente haya una bohemia literaria en Lima.

Onetti decía que escribía para él y no para el lector. ¿Para quién escribe Gonzalo Mariátegui?

Todo escritor auténtico escribe para sí, pero esto no tiene por qué excluir a los lectores. Además, no hay libro que satisfaga todos los gustos.

Finalmente, ¿qué libros tienes en preparación?

Tengo tres novelas iniciadas. Cada una está por las cuarenta páginas. Estoy próximo a decidirme. Comenzaré cuando pase el verano. También quisiera publicar todos mis cuentos en un solo tomo. Como ves, amigo, proyectos hay.

Me retiré de la casa de Gonzalo Mariátegui con la satisfacción de haber conversado con un hombre lúcido y de una gran humildad. Nos despedimos dándonos un fuerte apretón de manos, como si fuésemos viejos amigos, dirigiéndonos una fraterna sonrisa, aunque siéndoles sincero yo por dentro iba con la tristeza que precede a todas las despedidas. En suma, había sido una tarde deliciosa. Afuera ya había caído la noche.


DATOS BIO-BIBLIOGRÁFICOS

Gonzalo Mariátegui Viera Gallo (Lima, Perú, 1943). Escritor, pintor y escultor. Ha publicado los cuentarios: “La cuerda floja, (1996, Jaime Campodónico/Editor), “La escalera de caracol (1998, Walter Noceda Editores), Los prójimos (2000, Walter Noceda Editores) y las novelas “La virtud de Alexandra (2003, Fimart), Wenceslao (2008, Torre de Babel) y “El solar de los tres patios” (2012, Ediciones El Nocedal). También ha incursionado en el terreno de los epigramas con “Epigramas de un nómade” (2003, Walter Noceda Editores) y en la dramaturgia con “La tragedia del Dr. Fuertes (1997) y Fréderic y George (Primer lugar en el “Primer concurso nacional de obras de teatro en un acto para autores noveles” organizado por la Universidad Ricardo Palma en 2003) Su cuento “El payaso” fue llevado al cine con el nombre de “La cuerda Floja”. El cortometraje –dirigido por Fabrizio Aguilar- mereció el Primer premio de la comisión nacional de cinematografía (CONACINE) en 1997.

Charly Martínez Toledo (Lima, Perú, 1984). Librero y escritor. Es miembro del grupo literario “Di-versos” y del grupo “Locus”. Ha publicado: “Las púas y otros cuentos” (2009, Arteidea editores), “Yo maté a Arquímedes y otras historias” (2012, Arteidea editores), “Tierno” (plaquette, 2012, Eclosión editores). Mención honorífica en el Cuarto concurso narrativo “Ten en cuento a La Victoria” con su relato “Espadas de la noche”. Trabajos suyos han aparecido en las revistas “Sol de ciegos”, “Remolinos”, el diario “Los Andes” de Puno, “Letras s5” (Chile) y “Letralia” (Venezuela). Ha sido antologado en el primer dossier de poesía “Cuervo iluminado, colección de nueva poesía peruana” y en la antología de trabajos ganadores “Ten en cuento a La Victoria” en 2011. Junto con el poeta César Pineda Quilca y Manuel Luque dirigen el proyecto “Eclosión editores”. Ha participado en recitales tanto en Lima como provincias.


sábado, 14 de diciembre de 2013

PRESENTACIÓN DEL POEMARIO “NUEVAS BATALLAS” DE WILLY GÓMEZ.




PRESENTACIÓN DEL POEMARIO
 “Nuevas batallas”
de
Willy Gómez Migliaro
 Presentan:
Dalmacia Ruíz-Rosas Samohod
- Paolo de Lima
- Rodolfo Ybarra
- Jorge Luis Roncal

Miércoles 18 de diciembre a las 7:30 p.m. 
Asociación Guadalupana
Av. Alfonso Ugarte 1398 Lima 
Entrada Libre

sábado, 9 de noviembre de 2013

“TIERNO” POR OFELIA HUAMANCHUMO.



Charly Martínez Toledo
Eclosión editores, Ate - 2012, 16 págs.

“TIERNO”

Por: Ofelia Huamanchumo
Narradora e investigadora peruana.

Tierno es una plaqueta cuyo formato resulta óptimo para presentar un relato a manera de cuento-metáfora. Se trata de la crónica breve de quien ha intentado partir a mejor vida con una Colt – 42, pero sin lograrlo. Los motivos del fracasado intento se pueden encontrar en la mala puntería de su protagonista –un  suicida en ciernes– ,  o en sentido más filosófico, a su ‘suerte de perro’. Porque ‘Tierno’ es el nombre de un perro y el alias de su dueño, un muchacho de humilde condición que lleva una vida en desamor. Y es ese ejemplo de vida miserable el que muy bien funciona como metáfora del desarraigo que se impone en las relaciones humanas, cuando las une el mero afán de supervivencia en un mundo tugurizado y lleno de miseria moral, social y económica.  Así, a esos desgraciados seres sin amor parece quedarles una sola salida: vivir en el estado al que se ve reducido finalmente el protagonista de la historia, es decir, a una vida vegetal.

Tierno resulta así una visión extremadamente apocalíptica del hombre, lo cual deja  extrañar en esta creación breve un lenguaje más infernal y más pesimista, o quizás tan sólo más intrincado y más meticuloso, como Martínez Toledo ha sabido mostrar en entregas anteriores. Como quiera que sea, con este cuento su autor ha logrado –para mi gusto– presentar el símbolo perfecto de eso a lo que el ser humano contemporáneo aspira y que está cada vez más lejos de corroborarse con el propio proceder: el amor, elemento sin el que quien no es amado no puede amar, ni a los demás, ni a sí mismo, y por lo tanto está condenado, como en un ineludible círculo vicioso, a una existencia infrahumana.

Fuente:
http://letras-h.blogspot.com/2013/09/tierno_7067.html?spref=fb


jueves, 7 de noviembre de 2013

CRÍTICA: “SOBRE HOGUERA DE MÁSCARAS O LA CANCIÓN DEL ORFEO POSTMODERNO” POR JOSÉ MARÍA ZÁRATE.




“SOBRE HOGUERA DE MÁSCARAS O LA CANCIÓN DEL ORFEO POSTMODERNO”

Por: José María Zárate
Ensayista y crítico de arte.


La poesía es una metafísica instantánea. En un breve poema, debe dar una visión del universo y revelar el secreto de un alma, del ser y de los objetos  al mismo tiempo.

                                                                              Instante poético e instante metafísico
Gastón Bachelard. 
                                                         
     La tradición extraña de los bestiarios se inició con los antiguos. En este momento viene a mi mente la Historia de los animales de Aristóteles, y la Historia de los animales de Claudio Eliano. Y, ciñéndonos ya a la modernidad, diré que El libro de los seres imaginarios, de Jorge Luis Borges, es, seguramente, el más famoso de los bestiarios contemporáneos. Dicho esto, preguntémonos ahora: ¿Y qué hay de la poesía? ¿Cuántos bestiarios existen en la poesía universal? La verdad, existen muy pocos poemarios de esta índole. Sobre este punto, es menester subrayar lo siguiente: los bardos, cuando escribieron sobre las bestias, casi siempre lo hicieron de manera asistemática. O para decirlo en otros términos: no poetizaron a los animales sistemáticamente a través de la composición de bestiarios. En efecto: por ejemplo, Wordsworth le cantó al ruiseñor, sin embargo, nunca plasmó un bestiario. Y Coleridge le cantó al ruiseñor, y Shelley a la alondra, y Poe al cuervo, y William Blake al tigre, y Baudelaire al gato, y Rubén Darío al cisne, y Carducci al buey, y Montale a la anguila, sin embargo, estos autores, al igual que Wordsworth, no crearon bestiarios. Podría seguir citando muchos otros casos, empero, creo que con lo dicho basta para entender la idea. En consecuencia, de todo lo expuesto se desprende que: los bestiarios, en la poesía, son rarísimos. La gran mayoría de los aedos, entonces, no desarrolló este tipo de poesía.

     Ahora bien, pensamos que Hoguera de máscaras o el libro de Orfeo antártico, de Percy Ramírez, es un trabajo inusual, dada su naturaleza. Ya lo subrayamos: los bestiarios escasean, por decir lo menos. Esto debe tenerse en cuenta.

     El Orfeo de la mitología helena fue un personaje célebre (fue admirado por sus poderes sobrenaturales y hazañas heroicas) y controversial (recuérdese que Fedro, en el diálogo El banquete de Platón, declara en su discurso: “No trataron así a Orfeo, hijo de Eagro, sino que le arrojaron del Hades, sin concederle lo que pedía. En lugar de devolverle su mujer, que andaba buscando, le presentaron un fantasma, una sombra de ella, porque como buen músico le faltó el valor. Lejos de imitar a Alcestes y de morir por la persona que amaba, se ingenió para bajar vivo al Hades. Así es que, indignados los dioses, castigaron su cobardía haciéndole morir a manos de mujeres”), que murió despedazado por las ménades (y en lo que se refiere a su posterior destino, el mito de Er – que aparece en el libro X de La República de Platón- nos informa que el personaje Er el Armenio: “Vio al alma de Orfeo escoger la condición de cisne…”. Es decir, de acuerdo a esta leyenda, el ánima del héroe decidió transformarse en cisne. No obstante ello, respecto a este punto, precisaremos que la versión de Ovidio – contenida en el libro XI, capítulo I, de Las metamorfosis- difiere de ésta). Asimismo, debemos de señalar que Orfeo es recordado, especialmente, por haber descendido al Tártaro en busca de la ninfa Eurídice, su amada. O sea, es recordado, básicamente, por haber penetrado en el mundo de la muerte o del no-ser.

     Ahora bien: Orfeo era, entre otras cosas, un músico-poeta, y un gran aficionado de los animales. Esto último no debe olvidarse. Orfeo, en efecto, tenía un vínculo sumamente fuerte con el mundo animal y vegetal. Tanto es así, que Ovidio en el libro XI, capítulo I, de Las metamorfosis, no titubea en apuntar – las palabras que siguen son contundentes- que, al fallecer Orfeo: “Su alma, ¡gran dios!, salió por aquella misma boca que tantas veces cantó a los animales y las rocas. Los pájaros, las bestias salvajes y las mismas rocas derramaron torrentes de lágrimas (las cursivas son mías) al rendir su último suspiro”. Y en otro lugar, el romano expresa: “Suavizaba Orfeo, por la dulzura de su canto, a los animales, los árboles y las rocas…”. En este aspecto, el héroe fue único, excepcional, incomparable. Hasta donde tengo conocimiento, no existe otro personaje – mitológico u histórico- que se le parezca. Es verdad que Belerofonte y Perseo, tuvieron una relación especial con Pegaso, no obstante ello, la particularidad de Orfeo descansaba en que él era amigo de todos los animales (y hasta de las plantas). Entonces, seguramente, es válido aseverar que, entre los antiguos, Orfeo fue, más que ningún otro, el gran camarada de los animales y plantas.    

     Continuemos: quizás no nos equivocamos si postulamos que el Orfeo de Hoguera de máscaras..., es, de algún modo, otro Orfeo. Es un nuevo Orfeo postmoderno – y, obviamente, es un personaje ficticio o literario-. Y él, aparentemente, a diferencia del personaje mitológico, es más vulnerable y menos orgulloso. Es más sencillo y humilde. Esto quizás se deba a que también es un científico. De hecho, no sólo es un artista con atributos sobrehumanos. Él, además, es un ente vivo, mas no, un espectro o una sombra. Ahora bien, en esta oportunidad, su misión no consiste en descender al Hades, el umbrío imperio de Plutón. Claro que no: su misión, esta vez, consiste en dirigirse hacia el país de los vivos: el Perú. Este Orfeo postmoderno desea conocer un país de entes vivos, a fin de poder cantar e investigar, investigar y cantar.

     A nuestro juicio, Hoguera de máscaras…, en esencia, se traduce en la excursión emprendida por Orfeo alrededor de la fauna autóctona de las regiones de la costa (incluyendo a su mar), la sierra y la selva peruanas. Así, por ejemplo, en este recorrido nos topamos con el gallinazo (ave tan cara para Abraham Valdelomar), el puma y el mono fraile. Este Orfeo, por alguna razón, se animó a emprender una marcha por el corazón de la América del Sur, en pleno siglo XXI. Él no tiene la intención de visitar al resto de naciones del orbe actual. No. Su propósito es dialogar – y estudiar- con la fauna originaria nacional. El Orfeo postmoderno es zoólogo, entomólogo, historiador (peruanista) y músico-trovador. Él pretende unir la physis (o naturaleza), la historia, la mitología y la postmodernidad, en un único Tiempo-Espacio. Por eso le canta a la fauna, a Cristo, a Guamán Poma de Ayala, a la Ciudad de los Reyes (o Lima), a Eurídice, a Prometeo y al internet -respecto a esto último, adviértase que en un poema se lee: “Novedades YouTube:…”-, clara referencia pos vanguardista.

     Ramírez, en buena medida, vincula a la fauna peruana con la historia peruana. En ese sentido, quizás no sea exagerado afirmar que, los animales, aquí, también ayudan a explicar la historia nacional. Los animales, así, también son un pretexto para hablar acerca del pasado peruano. De ahí que en la composición Halcón, se lea: “múltiplo de fosas y líneas de nazca/ múltiplo de cañón del colca y del huáscar/ múltiplo de ombligo del mundo y pachacámac…”. Y de ahí que en Perezoso, figuren estos versos: “Hoy regresas en glaciación final/ en aqueste cortejo de extinción/ como cuando fuiste megaterio/ y epilogabas Lauricocha…”. Y de ahí que en Perro, resalten estas líneas: “¿Saben de qué hombre hablo?/ De Felipe Huamán Poma de Ayala; / dice “te espera un ala/ salvadora en pictórico retablo”. / Me nombra amigo en la Nueva crónica…”. De lo apuntado se desprende, entonces, que este bestiario se caracteriza, entre otras cosas, por fusionar a la zoología (peruana) con la historia (peruana).

     Sigamos: el lector advertirá que, entre todas las bestias que figuran en este libro, el  cóndor es el primero en ser poetizado (podría decirse que esta publicación se estructura de la siguiente forma: primero se le canta a las criaturas voladoras, después, a las bestias terrestres, y, finalmente, a las bestias acuáticas). Esta ave, así, es la encargada de abrir el bestiario. ¿Y eso por qué? Este detalle es revelador. Orfeo, aquí, inicia su cantar versificando a un ave (es decir: elige a un ente aéreo, más no, a un ente terrestre u acuático). O mejor dicho, inicia su cántico versificando al emperador de las aves nacionales. Sucede que este Orfeo postmoderno valora sobremanera al cielo o región celeste. Él aprecia el valor de las alturas (en esto coincide con Atenea y Zeus, dioses que también valoraban el mundo de las alturas. De hecho, Palas era asociada a la lechuza, y Zeus, al águila). Ahora bien, en el poema Cóndor se lee: “La ceremonia continúa/ Rasu-Ñiti/ aunque las nieves sólo serán/ perpetuas en tu plumaje de espejos/ aunque el vapor de malignidad/ se disfraza de primavera sin cable a tierra/ Apu Wamani/ desgranador de almas en cascada/ de Saño/ que este canto rodado/ se eleve a los astros de quien nos desespera/ hasta Cunturhuasi”. Se colige que, acá, esta criatura no es un ente común. Al contrario: es un ser sobrenatural cuyo poder radica en el misticismo y la solemnidad. El cóndor, acá, es sinónimo de ceremonia y religiosidad. Este cóndor trasciende a la terrenalidad, y se convierte en mito. Esta criatura, aquí, carga sobre sus alas una enorme simbología. Gracias a sus fuerzas hercúleas se eleva hacia lo alto de la bóveda celeste, y desde allí, observa y vigila, vigila y observa. No se contenta con permanecer todo el tiempo en el mundo terrenal y mortal.

     Por otro lado, es fácil de notar que Ramírez, en su poesía, recurre con frecuencia al humor y la ironía. Por ejemplo, en un lugar expresa: “El Mágico de Tracia fue visto cruzando nuestra frontera subterránea. Con pasaporte falso, no lo sé…”. El Mágico de Tracia, naturalmente, es su Orfeo postmoderno. Ramírez, qué duda cabe, ironiza a lo largo de todo su libro (otro ejemplo – de los muchos que hay- de poesía satírica es su composición Gallinazo).  

     Finalmente, señalaremos que Hoguera de máscaras…, acaba con una reflexión sobre la condición humana: hace hincapié en la temporalidad del hombre. En el problema de la mortalidad humana y del tiempo que no se detiene. Y no podía ser de otra manera, ya que el autor es muy consciente de lo que es la historia, al fin de cuentas: el estudio de las generaciones que tiempo atrás habitaron la tierra. Ya lo sentenció Heráclito de Éfeso en su momento: las aguas del río fluyen, y nunca dejan de fluir. El devenir, el río, no se detiene.

Lima, noviembre de 2013


miércoles, 6 de noviembre de 2013

“TRES LIBROS DE POESÍA” POR MIGUEL ILDEFONSO.



“TRES LIBROS DE POESÍA”

Por: Miguel Ildefonso

En estos días últimos en Lima acabo de recibir tres libros de poesía de tres poetas del ochenta. El chico que se declaraba con la mirada /Historia francórum (Municipalidad Provincial de Cajamarca, 2012) del poeta Roger Santiváñez, llega desde Collingwood, sur de New Jersey. Es la reedición de dos libros. El primero fue publicado en 1988, y el segundo en 2000. En ambos nos vemos con la memoria del poeta que ha transitado entre Piura y Lima, en pos de la belleza y la libertad del amor. Una nueva oportunidad para leer estos libros de alta intensidad lírica-urbana del gran Roger. Aquí un fragmento de Historia

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El tiempo está caliente. La bohemia de Quilca continúa su ritmo indiferente a cualquier historia, incluyendo ésta, la del solitario componiendo la memoria de su soledad. La medianoche me descubre escribiendo con la pasión que aprendí de nadie. El amor por la literatura es tan fuerte como la idea de construir el relato de mi experiencia, permaneciendo encerrado, sin hablar con nadie, mereciendo nada más que la luz de un recodo femenino, el aire desprovisto de pena que Astrid desplaza con su llamada ideal. Relato incoherente. La dicha de escribir es infinita para quien sólo desea lo bello para la sociedad. La poesía. Única forma de contrarrestar la gran ofensa del mundo.


En Lima recibo Quinto (Vicio Perpetuo, 2013) de Gonzalo Espino Relucé. Consta de treinta poemas divididos en cinco secciones: Guapa, Graja, Amor Eterno, Incahuasi y Travesías. Son poemas de cinco versos, en los que predominan los endecasílabos y los heptasílabos. Hay una fuerte base oral en el ritmo y el tono, ligada a la poesía andina y a la picaresca y a lo popular. Wendy Castillo dice en el colofón: “el poeta nos expresa la vitalidad de las relaciones humanas; el amor, la soledad, el hogar, la familia. Paralelamente recorre los vestigios de su pasado, asomándose el zorro que guía los ritmos del verso.” Y Martín Vargas: “Signo de una memoria terrena y del espíritu de unos ojos modernos - abiertos a un mundo que no es ni costeño, ni andino, sino un todo heterogéneo -, la diversidad de registros, acaso barroco, de su escritura, dan riqueza expresiva y vigor a Quinto.”

Morral

Ha llegado con la mochila vacía
de su trajín viajero.
El morral, en sus íntimos rincones,
esconde los ligeros,
todavía, susurros de las palabras.


Desde París arriba Amor en la palabra (Editinter, 2013) del poeta peruano Porfirio Mamani. Edición bilingüe, español-francés (traducción de Max Alhau). Consta de setenta y siete poemas breves en prosa, en donde las estaciones, la naturaleza y la soledad se convierten en los ámbitos que definen al amor. El amor define lo poético como una búsqueda condenada al fracaso, al más bello fracaso que puede haber, y por el cual vale la pena volver a intentarlo, emprender de nuevo ese afanoso viaje del deseo. Y el deseo es lo que da forma a las palabras. Por eso, el amor está en la palabra. Sin amor no hay poesía.

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Escribiré tu nombre en la nieve y en el mármol, en el
aire y en la tierra, en el tiempo y la distancia. No habrá otros
ojos que me den lo que me das con tu mirada, ni otra voz
como la tuya en el silencio de los tiempos que colmen la
soledad de mi pecho. He conservado este prado, este
huerto, estas flores para ti. Llegas de lejanas tierras para
reunirte conmigo en la gruta del tiempo y la nada. No habrá
puertas ni ventanas en la casa donde viviremos para
siempre. Te oiré cantar entre la hierba de los prados, entre
los huertos y jardines. Sentiré el perfume de tus brazos
como el aroma que dan las flores de los campos. Entonces,

escribiré tu nombre una vez más en el aire y la palabra.


martes, 8 de octubre de 2013

APARICIÓN DE LA NOVELA “SIETE DÍAS PARA MORIR” DE CHRISTIAN URRUTIA VÍA EDITORIAL ÁMBAR.




APARICIÓN DE LA NOVELA  “SIETE DÍAS PARA MORIR” DE CHRISTIAN URRUTIA

Editorial Ámbar se complace en anunciar la grata aparición del libro “Siete días para morir” de nuestro gran amigo Christian Urrutia. Desde aquí las felicitaciones del caso y un gran abrazo para su autor, no sin antes agradecerle por habernos entregado -en exclusiva- un ejemplar de la misma minutos después de haber salido de la imprenta. (C.P.Q).

A  continuación, lo dejamos con unas palabras del poeta y narrador Miguel Ildefonso:

Siete días para morir de Christian Urrutia, es la historia de amor de Víctor. Él es un joven estudiante universitario quien, a través del hallazgo de unos viejos papeles escolares, recuerda a una antigua enamorada, Karla. El destino le dará la oportunidad de volverla a ver, para lo cual el romántico muchacho se prepara durante una semana, porque pretende reconquistarla. Sin embargo, el destino se encargará de darle una, ni buena ni mala, lección: le enseñará lo que es la vida tal como es. Por ello el transcurso del tiempo es importante, tal como señala el título de esta breve novela de aprendizaje. Mientras se alista para el reencuentro amoroso, Víctor recurrirá a la memoria de su corta vida para poder avizorar un futuro de felicidad. Si bien es cierto que el final es abrupto, esto es porque quizás el fin de la inocencia no significa, necesariamente, el final del amor. Esta historia más bien incita, por tanto, a que el amor empiece siempre, y cada día, en todos los corazones de los lectores chicos y grandes. 

Miguel Ildefonso.
Invierno, 2013.
Portada del Sol.


miércoles, 25 de septiembre de 2013

“CUADRO EN MOVIMIENTO Y OTROS POEMAS” POR MIGUEL ILDEFONSO.




“CUADRO EN MOVIMIENTO Y OTROS POEMAS DE RAFAEL MIRANDA

Por: Miguel Ildefonso

Rafael Miranda (Lima, 1962) es narrador, poeta y abogado. En 2002 publicó un conjunto de cinco relatos titulado El encanto de Rita H. (Hipocampo Editores), en donde nos cuenta historias que develan el oscuro discurrir del tiempo bajo el prisma del amor y la cotidianeidad. Relatos fantásticos y existencialistas, en donde no sabemos si estamos al lado de Rita Hayworth o de Margarita Carmen Cansino. El protagonista, sin embargo, es Toto, y el ámbito es entre Lima y San Juan de Miraflores. El narrador penetra en las formas desesperadas de sus protagonistas por salir de una realidad absurda y aplastante; aunque, luego, veamos que la salida es solo una ilusión, un espejo de realidad en donde no caben más sueños. La burocracia, por ejemplo, está simbolizada en una silla. Y, finalmente, volvemos al origen del hombre, al inicio de toda esta supuesta evolución.

En el presente libro de poemas, Cuadro en movimiento y otros poemas (Luz de Agosto Editores, 2013), nos inmersa el autor en los vericuetos del amor y el erotismo, pero más que ser poemas líricos que solo cantan o celebran los escarceos del cuerpo, nos transportan a una ciudad y un tiempo convulsionados; algo semejante a su libro de relatos, pero en poesía, en poesía intensa, mejor dicho, y no exenta de ironía y compromiso social. Para ello, para fusionar el deseo íntimo del eros, con el pálpito social del thanatos, el poeta se vale de la tecnología y su imaginario. Es allí que reincorpora lo que las Vanguardias hicieron cuando la poesía se salía del Romanticismo puro. Es lo que nos dice el poeta Domingo de Ramos en el prólogo: “En sus textos se plantea la relación de música (rock en este caso), la pintura, la escritura y la tecnología. Las palabras son el hilo conductor que nos va a señalar a palpar estos objetos del dicente que va expresando su malestar y sus grandes goces de la vida en cada una de sus páginas.” Leamos este poema:

Dentro de Bob Marley

Mientras viajo en bus por la ciudad del cristal
Estoy en las canciones de Bob Marley
Escribiendo en las hojas de su música.

Un cuento de una mujer de plata

Ella es el color de mi cuerpo

Un cuerpo de versos.

Cuando la conocí, sus ojos eran dos naves
Que viajaban ´por el tiempo.

Una noche me invitó a pasear en su habitación de metáforas
me decía poesía de luna

Yo le cantaba en sus nalgas los ritmos
de Fellini,
quedé colgado en el televisor de sus ojos

Dentro de su cuarto se perdió su cuerpo,
No la hallaba
Me pidió prestado el mío.
Yo desabroché mi piel para entregarle mi carne

Mujer de carne / cabeza de flores

Hasta que salió a buscarme en mis sueños

Me encontró desnudo construido de palabras

Hicimos el amor

Desde entonces,
vive en mí.

A no ser que Bob nos despierte con un beso,
pero,
allá afuera no me gusta la realidad
más dulce es vivir dentro de mi cuento

Apaga el cassette, mi querido Bob.


sábado, 7 de septiembre de 2013

SOBRE LA MUESTRA POÉTICA “EL CLUB DE LA SERPIENTE”. REFLEXIONES SOBRE LA GENERACIÓN DEL 2000 POR JOSÉ MARÍA ZÁRATE.




“SOBRE LA MUESTRA POÉTICA EL CLUB DE LA SERPIENTE”

Reflexiones sobre la generación del 2000

Por: José María Zarate
Crítico de arte, ensayista y poeta.

“Pero cuando el poeta lírico es un verdadero
poeta, su obra es el espejo del corazón humano
en general”.
Arthur Schopenhauer.

Empezaré comentando la poesía de Raúl Solís, en razón que, por lo general, a él se lo suele considerar el líder del grupo poético Club de la Serpiente. Pues bien, para Solís, la poesía fue sinónimo de radicalidad y furia (digo que fue, porque en la actualidad su visión de la poesía ha cambiado. Ello debido a su reencuentro con el equilibrio de la mística católica). Prueba de ello es su negro texto Leyendo un magazine sobre los Sex Pistols. Aquel poema, sin duda alguna, es un vivo exponente del más furioso decadentismo poético. De ese modo, su texto es un canto lúgubre, o mejor dicho, es una denuncia contra la corrupción de los tiempos actuales. Leyendo un magazine…, es una protesta, un ataque (en masa) a la involución de la modernidad y postmodernidad. Este texto, a juicio de Solís, representa –o describe-, lo más bajo y podrido de la sociedad materialista y/o burguesa del siglo XX y XXI. De ahí que plasme imágenes de censura que golpean –o patean-, al mundo capitalista (encarnado aquí en la sociedad estadounidense y británica). Solís es juzgador y verdugo, es un censor implacable de una realidad delincuencial, pervertida y nauseabunda que va cayéndose a pedazos. Es un censor de la degeneración y la estupidez, del absurdo y lo grotesco, ya que retrata un tiempo caótico e imbécil. De esa manera, Solís, con su poema, sigue la tradición de aquella poesía denunciante –y extrema-, ya inaugurada por los antiguos vates griegos. En efecto: recordemos que Baquílides critico en sus días el materialismo –y la pérdida de valores-, de su sociedad con estas palabras: “Conozco también el gran poder de la riqueza, que incluso al inepto hace apto”. Y que Alceo, por su parte, afirmo apesadumbrado: “… pues así dicen que Aristodamo pronuncio una vez en Esparta una frase no sin sentido: el dinero es el hombre y ningún pobre es ni noble ni honrado”. Y que Anacreonte, por su lado, se lamento de esta manera: “No se piensa más que en el oro. ¡Maldito sea el inventor del oro! Y que incluso Aristófanes en su comedia Pluto, por boca de Carion declara con sarcasmo: “Seguramente, es Pluto el principio de todo… (quizás no sea ocioso recordar que Pluto era el dios heleno de la riqueza y/o dinero)”. Ahora bien, con el tiempo la poesía se volverá más mordaz, excesiva y contestataria. Así, en Roma surgirán personajes como Catulo, Ovidio, Arriano, Juvenal y Persio.

Ahora bien: ciñéndonos ya a la modernidad, diremos que Leyendo un magazine… continua la tradición radical –o decadente-, de la poesía moderna, la cual está representada en trabajos como La flores del mal (Baudelaire), Una temporada en el infierno (Rimbaud), Los cantos de Maldoror (Lautreamont), Poeta en Nueva York (García Lorca), Tierra Baldía (T.S. Eliot), Residencia en la Tierra y Tercera residencia (Pablo Neruda). Lo repito: su poema denunciante se enmarca en esta tradición.

Por lo expuesto, se hace evidente que Solís es el más trágico, brutal y contestatario de los autores que publicaron en el libro aquí comentado, y su poema Leyendo un magazine…, es prueba convincente de ello.

El poeta Henry Miranda, en este trabajo se muestra básicamente como un creador romántico. Por eso leemos que le expresa a su musa: “Respirando frenéticamente, a dúo, / nos miraremos con ojos de fuego, / nos abrazaremos sin detenimiento apretados/ apretados nos incendiaremos y nuestras cenizas…/ quedaran entremezcladas”. Su poética, en esencia, se nutre de la añoranza, la tristeza, la pasión, la esperanza y la desesperanza. El autor entreteje metáforas intensas y dolientes, tales como: “Te desnudo pensando en la catarata/ En mis ojos nace el puro dolor/ Creces para mi entre las sabanas/Caigo por la sed donde me duelo”. Y en otro lugar manifiesta con el mismo espíritu: “Hoy encontrare el infierno/ En ti, en nosotros, en el amor”. Miranda es un bardo competente y directo. Conoce muy bien su oficio. Quienes conocen su obra saben que el cuenta con muchos recursos poéticos. Sus imágenes pueden ser verdaderos rayos de luz. Además, vale la pena resaltar que el autor sigue la vital tradición de los trovadores de la mujer (esto es, del amor).  Así, en una publicación posterior dio a conocer un texto titulado Una guitarra eléctrica naciendo del pecho de una mujer, en donde le canta a su amada: “Construiré un espejo con animales luminosos/ Para que peines tu cabellera”. Versificar a las féminas es uno de los temas predilectos de Miranda. Y está muy bien que así sea.

El vate Frank Turlis, en la presente Muestra poética, explora un espacio-tiempo-sombrío. Su primer poema empieza de este modo: “Un poema roto/ Una noche oscura…”. Luego, en su segundo texto, significativamente llamado Sin redención, el poeta expresa entre otras cosas: “Nostalgia que ahoga la alborada/ Marioneta barata del cielo lúgubre…/ Las hojas secas caen lentamente en mi cama/ Pie lisiado que se oculta”. El titulo del poema habla por si mismo. Ahora bien, salta a la vista que la poesía de Turlis está influenciada por diversas imágenes de la cultura oriental. Tal vez el intenta descubrir las claves de la sabiduría del complejo hinduismo (que en su poesía encarnan a los libros de Prabhupada). Los versos de Frank Turlis buscan ser reflexivos: es decir, pretenden alejarse de lo cotidiano e intrascendente. Sus versos son interrogantes metafísicos. Por eso, el poeta declara en un lugar: “El silencio se apoderaba de todo al caminar por esa/ gran avenida… Ahora estoy en un vagón mirando ese horizonte aplastado por el/ tiempo…”. ¿Acaso el autor pretende desentrañar a esa categoría metafísica llamada angustia? Por último, diremos que Turlis, al parecer desea construir una suerte de haiku en su Bendición solar. Primera versión (el haiku, como es sabido por todos, ha sido estudiado entre nosotros  -los latinoamericanos-, por Octavio Paz. Véase sus trabajos Tres momentos de la literatura japonesa, Estela de Juan José Tablada y La tradición del haiku). Eso no debería de sorprendernos, en vista a la admiración que tiene el poeta por la cultura de Oriente.

Ahora bien, esta Muestra Poética es un esfuerzo por mantener en vigencia la poesía peruana. Y es que esfuerzo es sinónimo de vigencia. En tal sentido, debemos de seguir peleando. No debemos desmayar en nuestros esfuerzos por crear el poema total, la canción absoluta, el poema infinito. José Ortega y Gasset en su La rebelión de las masas (Parte I, cap. I9, sentencio: “el hombre selecto no es el petulante que se cree superior a los demás, sino el que se exige más que los demás…” Esforcémonos, entonces, por ser cada vez mejores. En fin… La poesía –y la generación del 2000-, no pueden detenerse.

Finalmente, acabaré esta breve crítica recomendando la lectura de este libro.


Lima, Septiembre del 2013.


jueves, 29 de agosto de 2013

PRESENTACIÓN DEL LIBRO “CONSTRUCCIÓN CIVIL” DE WILLY GÓMEZ MIGLIARO.




“PRESENTACIÓN DEL LIBRO CONSTRUCCIÓN CIVIL DE WILLY GÓMEZ MIGLIARO
INVITACIÓN 
“CONSTRUCCIÓN CIVIL”
de Willy Gómez Migliaro 
Presentan:
Dalmacia Ruíz-Rosas Samohod
Miguel Ildefonso
Juan Pablo Mejía
Día: Jueves 5 de setiembre
Hora: 7:30 pm.
Lugar: Instituto Raúl Porras Barrenechea
Calle Colina N" 398, Miraflores
Altura Cdra. 52 de la Av. Arequipa
(Hacia la Vía Expresa)
 Entrada Libre


lunes, 19 de agosto de 2013

sábado, 10 de agosto de 2013

viernes, 9 de agosto de 2013

2DO FESTIVAL DE NARRACIÓN ORAL “PURO CUENTO”.



“EL CUENTO A TU ENCUENTRO”.



martes, 6 de agosto de 2013

“EL ESCRITOR DE HOY” POR NAUDÍN GRACIÁN.




“EL ESCRITOR DE HOY”

Por: Naudín Gracián

Hay demasiada gente contenta. ¿Acaso dije alguna tontería?
–Foción–

Para casi todas las personas que no tienen ningún contacto con la producción de literatura, eso de ser escritor es algo así como alguien que tiene un don, casi un mago que tiene contacto con las musas o la inspiración.

En verdad este don no siempre es motivo de envidia y para ciertas personas es causa de temor y hasta de odio; pero incluso para ellas sigue siendo algo fuera de lo corriente, tal vez una maldición, una enfermedad o un castigo divino, en todo caso algo que está fuera del mundo natural o de la cordura. Se ha tratado de cambiar esta imagen y de allí los múltiples esfuerzos porque todas las personas aprendan a escribir satisfactoriamente bien cualquier clase de texto, incluso literarios, sin que necesariamente tengan algún interés en convertirse en escritores. De todas maneras, contrario a la realidad actual, sigue siendo muy amplia la concepción de que el oficio de escribir es algo muy personal, que se hace a solas y sólo condicionado por las musas.

Cuando yo comencé a adentrarme en el mundo de los escritores, no sólo tenía esa misma visión, sino que la consideraba como una especie de dogma, lo natural y obligatorio en esta profesión que no era un oficio sino una condena, no porque fuera especialmente doloroso, sino porque no se podía escoger ni evitar una vez se nacía con el destino de ser escritor. Sin embargo, bien pronto supe que existían personas cuyo trabajo era escribir (algo equivalente a hacer panes, muebles, salchichas, etc.), incluso obras de ficción, algunas de las cuales eran comercializadas en forma masiva, despreciablemente masiva. Más tarde me enteré de que había quienes escribían para que otros les pusieran su nombre a esos libros con el objetivo de que pudieran ser vendidos en grandes cantidades, gracias a la fama de quienes los firmaban; que había quienes trabajan ayudándoles a otros a armar historias con sus ideas…, pero en todo caso esos no eran escritores en el verdadero sentido de la palabra, ni esos textos considerados obras literarias.

Entendía yo en aquellos entonces que el escribir no tenía relación alguna con el mercado de las obras (distribución y publicidad); de eso se suponía se encargaban los comerciantes, los cuales, por supuesto, no escribían ni pretendían interferir en ese acto mágico que ellos no dominaban. Mi idea (y la de los entusiastas principiantes que conocía) era que se escribía pensando exclusivamente en la calidad estética, y por ello uno debía estar dispuesto incluso a morirse de hambre si su literatura no se comprendía ni se valoraba en su tiempo, pues precisamente eso sucedía con los escritores que muchos años después de muertos eran considerados grandes genios. Creía que el acto de escribir era algo personalísimo que casi no aceptaba indicaciones ajenas, mucho menos parámetros o condiciones de comerciantes (editores y distribuidores) que, por supuesto, no sabían nada de escribir. Se consideraba una ley natural que el libro se vendiera a través del tiempo y por lo tanto el escritor no tenía prisa alguna en publicar libros ya que su vigencia no dependía de qué tanto bombardeara el mercado, sino de la calidad de sus obras, la cual por lo general no es compatible con la prisa (Juan Rulfo y Franz Kafka eran ejemplos muy socorridos al hablar de esto). Ello daba como consecuencia que se veneraba a los escritores viejos (y aún más a los ya muertos) ya que eran los que habían tenido el tiempo, las lecturas y el aprendizaje necesarios para acendrar el estilo y la sabiduría que garantizan una calidad indiscutible de las obras.

Por eso uno no puede menos que asombrarse, preocuparse e incluso decepcionarse del viraje que ha tomado la condición de ser escritor. Primero que todo, se ha convertido directa y llanamente en un oficio más, que no tiene nada de don y ni siquiera de especialmente intelectual sino en un medio tan válido como cualquiera para hacer dinero, para ganarse la vida con mayor o menor éxito, como cualquier otro oficio que puede ejercer cualquier persona. Simplemente consiste en aprender ciertas habilidades y técnicas que se constituyen en las herramientas para que la persona pueda generar unas ideas, organizarlas y plasmarlas atractivamente con el fin de ser vendidas. Tanto es así que existen especializaciones cuyo título consiste en declarar “escritor” a quienes las cursan e incluso actualmente se implementa en Colombia un pregrado para lo mismo. Como sucede en las demás carreras académicas, en las cuales se gradúan profesionales con diferentes niveles de calidad, pero todos son profesionales en su área, de igual manera al terminar estas carreras todos los que las cursan son escritores con mayor o menor éxito. También existe toda clase de ofertas de tics o ayudas para ganarse concursos, para tener éxito con las editoriales, con los medios masivos de comunicación; indicaciones para que los personajes sean atractivos, las historias interesantes; los temas que debe tocar una novela para que intrigue, levante escándalo o “toque” a sus lectores; los personajes necesarios para que un mayor público la adquiera; ahora incluso hay editores que le dan el tema a los escritores, el estilo en que debe escribirse y hasta la estructura del libro, y, por supuesto, hay escribidores que los complacen para sacar un producto altamente comercial. Un comentario negativo sobre una novela inédita hoy en día es una frase que hace unos años sonaba a elogio: “Es muy buena, pero no es nada fácil o sea muy poco comercial”. Bajo ese parámetro, que hoy es fundamental para las editoriales a la hora de publicar una obra y, por consiguiente, para su éxito o fracaso, estamos seguros de que Kafka, Camus, Dostovyeski, Hesse, Mann y muchos otros genios de la literatura de todos los tiempos, cuyas obras bucean en las aguas abisales del alma humana, no hubieran sido tenidos en cuenta por las editoriales. El ideal de los escritores (varios me lo han manifestado) es que su libro sea llevado a la pantalla grande y por ello es notoria la visión cinematográfica de sus narraciones (antes, el hecho de que a un autor le llevaran al cine sus obras, que sus textos fueran fácilmente traducidos a imágenes, era prueba de que su literatura era liviana), o escribir un libro como Harry Potter o El Código Da Vinci, o tener el éxito de Cohello, cuya clase de productos también existía cuando yo me inicié en la literatura, pero en esos entonces no era considerado arte y era motivo de burlas, nunca un ideal.

Ahora, a la hora de publicar, los escritores hablan de estrategia de medios: entrevistas, reseñas, talk shows, portadas de revistas, escándalos; y de publicar libros con cierta periodicidad para mantener vigencia pues “quien no aparece en los medios masivos de comunicación no existe”. Pasó el tiempo de “el libro debe defenderse solo pues es una comunión entre el texto y el lector en la cual, una vez publicado el texto, el autor no tiene nada que hacer”. Ahora al libro, como a cualquier otro producto, se le aplica la máxima que reza que “lo que no se muestra no se vende” y lo que no se vende en grandes cantidades es como si no existiera.

Sumado a esto, los escritores exitosos, que se mueven como pez en el agua en las élites culturales del país, pareciera que te dieran de cachetadas con sus biografías. Es como si te dijeran: “Cómo vas a pretender surgir en un mundo dominado por profesionales de los Andes,la Javeriana, La Sabana, la UPB, con especializaciones y doctorados en las universidades más prestigiosas de Europa, a unas edades tan tiernas que a los cuarenta te hacen sentir un brontosaurio”. O sea: cómo vas a competir con personas bien comidas, bien dormidas, con todo el haber literario y cultural a la mano, criadas en las grandes urbes, en contacto permanente desde la infancia con las élites culturales y periodísticas del país y del mundo, y que no tuvieron que perder un valioso tiempo de lecturas y formación en una cosa tan anodina y aplastante como es conseguir la comida. Según sus biografías, estudiaron varias carreras al mismo tiempo, prácticamente no habían terminado el pregrado cuando ya adelantaban una maestría o un doctorado; han conocido países y continentes con la solvencia con que se pasa de un patio a otro en las casas de los pobres. Pareciera que sus biografías gritaran: el éxito literario es para los que han estudiado donde da prestigio, han viajado a los lugares y en los momentos precisos, han conocido a las personas que pueden dar impulso, recomendar, reseñar, traducir o premiar; han estado en contacto constante con los medios; en fin, que el éxito literario es para los ricos (las excepciones existen, pero, como se sabe, confirman la validez de la regla).

Esto hace que se perciba un mensaje soterrado que apunta a considerar que los escritores viejos son obsoletos, no están al día con el gusto de la actualidad, de los jóvenes. Al respecto recordemos la diatriba de Medina Reyes contra García Márquez según la cual una prueba de que éste es una especie de dinosaurio de la literatura es que la sobrina de Medina no lo lee. Con esa perspectiva vemos que hoy en día la literatura está plagada de citas y referencias a los ídolos efímeros de una música superficial y ruidosa que se vende en cantidades estrambóticas, a los grandes genios y estrellas del cine hollywoodense, a los alucinógenos y sus sublimes efectos, a los últimos adelantos tecnológicos, a los genios del capitalismo salvaje, etc., de la misma manera como antes se citaba o se hacían referencias a los grandes creadores de la filosofía, de la música y del arte universal. 

Anteriormente el gran dilema para un pichón de escritor era si estaba decidido a vivir mal e incluso a morirse de hambre consagrándose al arte, o si se dedicaba a una actividad próspera económicamente (dejar de ser escritor, se entiende). Ahora la disyuntiva es si está dispuesto a esa vida de poses, managers, condiciones de las editoriales, estrategias, etc., propia de un artista exitoso, o si se dedica a ser un escritor marginal (más bien marginado), condenado sin remedio a ser ignorado y al olvido.

Fuente:

Link:
http://ngracian.blogspot.com/2013/08/el-escritor-de-hoy.html