domingo, 28 de febrero de 2010

"ESE VÉRTIGO DE HACER LISTAS EN LA VIDA, EL ARTE Y LA LITERATURA".


Anticipo exclusivo del nuevo libro de Umberto Eco.

"ESE VÉRTIGO DE HACER LISTAS EN LA VIDA, EL ARTE Y LA LITERATURA"

Por: Hugo Beccacece
De la Redacción de LA NACION

¿Quién no sucumbió alguna vez al encanto de una lista? Sin embargo, con frecuencia se piensa en ellas como el emblema del aburrimiento. Es un error, fruto de un juicio apresurado. Basta pensar en los siete pecados capitales para darse cuenta de que, detrás de una enumeración, nos puede aguardar el cielo o el infierno. ¿Qué esperar entonces de una lista de listas? Una de las posibles respuestas está al alcance de todos. Hace un tiempo, el Museo del Louvre le pidió al erudito, sutil y goloso Umberto Eco que organizara durante el mes de noviembre de 2009 una muestra, acompañada por una serie de conferencias, proyecciones y conciertos sobre un tema de su elección. De inmediato, Eco pensó en las listas, un asunto que le ha interesado desde la juventud. El resultado fue la exposición El vértigo de las listas y el libro homónimo, editado por Lumen en español, que ahora se distribuye en la Argentina.

El semiólogo italiano quiso completar con esta obra una suerte de trilogía cuyas dos primeras partes son La historia de la belleza y La historia de la fealdad . Los tres libros tienen una estructura común. Cada capítulo está dividido en tres partes: una reflexión teórica de Eco, uno o varios textos literarios que la ejemplifican, y una serie de ilustraciones artísticas (pinturas, dibujos, fotografías). Hojear cada uno de esos tres volúmenes es un placer estético por el acertado criterio con que se seleccionaron las imágenes, a menudo tan raras como bellas o monstruosas.

Eco, entregado al hechizo de los etcéteras, de las comas que separan nombres de objetos, animales, gemas, iglesias y... etc., elabora una clasificación de las listas que revela cuánto ha pensado en ellas. Empieza por dos, célebres, que se hallan en la Ilíada de Homero. La primera: Aquiles ha perdido sus armas y su madre, la ninfa Tetis, le pide a Hefesto que forje un nuevo escudo para el guerrero. El dios del fuego crea entonces una pieza formidable en la que representa la tierra, el mar, el cielo, las estrellas y dos ciudades. En una de esas ciudades, se ve una fiesta nupcial con los novios y los invitados, y una plaza donde se desarrolla un juicio. En la otra, aparece un castillo, atacado por un ejército. A un costado, hay pastores, que son asaltados y asesinados por ladrones. Hefesto acumula siluetas de personajes, paisajes, construcciones en esa plancha de metal destinada a defender el pecho de Aquiles. Pero no se trata sólo de cosas o de hechos que ocurren al mismo tiempo, también hay una serie de acciones que se suceden. Aunque la enumeración es larga y resulta inverosímil que todas esas imágenes quepan en un bruñido círculo, la lista no sólo es finita, además tiene una forma y no sugiere más que lo que está a la vista.

El segundo ejemplo homérico es el catálogo de las naves griegas que combaten contra los troyanos. Ese elenco se despliega en el canto II de la Ilíada y en él no se menciona toda la flota y a sus capitanes, a pesar de que los 350 versos están atestados de nombres de regiones, ciudades y caudillos; lo que busca sugerir el poema es la enorme superioridad numérica de las fuerzas que sitian las murallas de Troya. Aunque ese número es finito, nadie podría contarlo porque es demasiado alto, es casi infinito. Ese infinito tiene que ver con la cantidad, no con el sentimiento. Eco hace una distinción. A veces, la perfección de una cosa que se admira puede producir el sentimiento subjetivo de algo que nos supera, que está más allá de este mundo finito: en eso consiste el infinito de la estética, que no se deja expresar con cifras, es más bien una intensidad, la de lo sublime.

Algo, no sólo su sobrepeso, hace pensar que el semiólogo italiano tiene buen diente en la mesa, pero también en el resto de la vida. En ese sentido, este libro es una confesión encubierta. Eco opone las listas prácticas a las poéticas. Como ejemplo de las primeras pone la de las compras, la de invitados a una fiesta, el inventario de objetos de cualquier lugar, el menú de un restaurante, pero también la enumeración de amantes de Don Giovanni que hace su criado, Leporello, en la ópera de Mozart. Las listas poéticas, en cambio, responden a la necesidad de establecer un registro parcial "de aquello que escapa a la capacidad de control y de denominación, como ocurre con el catálogo de las naves de Homero". A veces, intentan producir un efecto artístico o un estado de ensoñación. Con frecuencia, se trata de una sucesión de palabras con cierto ritmo y sonoridad, que actúan como un mantra, como un medio de liberarnos del ajetreo cotidiano y de adentrarnos en la vida interior, en el yo más profundo. El recitado de las letanías de la Virgen María, su larga serie de atributos, tiene esas características. Dejarse llevar por esas sonoridades genera una sensación de vértigo, como reza el título del libro de Eco. Ya no somos nosotros los que dominamos las palabras. Ellas nos llevan de la mano o más bien, de la lengua. Pero Eco nos advierte que una lista práctica puede convertirse en poética; basta, como siempre, con la intención. Podemos no entrar en un restaurante, más aún, podemos estar sometidos a la más estricta de las dietas, pero leer con placer la lista de los platos que nos ofrece un establecimiento mientras nos entregamos a la memoria de los sabores, que acosa el paladar. Proust recorría las guías turísticas sin ninguna finalidad utilitaria: se demoraba en los nombres de lugares a los que nunca iría porque sabía que la realidad sólo encierra decepción. En cambio, los sonidos de las palabras, las imágenes que uno asocia con ellas, le permitían viajar sin moverse de su cuarto.

Precisamente Eco dedica todo un capítulo a las listas de lugares y, entre los autores más proclives a ellas, menciona a Charles Dickens, James Joyce, Proust, Italo Calvino y a Walt Whitman, que jamás se privo de hacer todo tipo de enumeraciones. Cuando se refiere a estos catálogos geográficos, Eco señala que muchos de ellos están hechos con avidez, con voracidad. Y, en esa aclaración, uno puede adivinar otra confesión del autor. Su pasión por las listas es la de un hombre voraz que devora, por medio de las palabras, el mundo que se le enfrenta. Eco pone como ejemplo de ese impulso omnívoro un capítulo de Finnegans Wake en que Joyce inserta centenares de nombres de ríos de distintos países. En los cuadros que representan ciudades, uno encuentra a menudo la ansiedad de quien busca mostrarlo todo porque, al mismo tiempo, quisiera estar en todos lados. Eso hace que Eco se ocupe del lugar de todos los lugares, el sótano donde se halla el célebre Aleph de Jorge Luis Borges: el maravilloso punto, escondido en una casa porteña, que permite ver simultáneamente todas las cosas que existen o existieron en el universo. Esa vocación de totalidad se expresa de todos modos por un elenco incompleto de objetos colocados en determinados lugares, de paisajes, pueblos, ciudades bajo cierta luz y, al mismo tiempo, bajo otra luz. En verdad, la enumeración es, en este caso, una epifanía. Eco cita un fragmento del cuento de Borges en el que se revela el problema de algunas listas "completas", que no pueden serlo: la enumeración siquiera parcial de un conjunto infinito. Dice Borges:

En ese instante gigantesco, he visto millones de actos deleitables o atroces, ninguno me asombró como el hecho de que todos ocuparan el mismo punto sin superposición y sin transparencia. Lo que vieron mis ojos fue simultáneo: lo que transcribiré, sucesivo, porque el lenguaje lo es.

A veces la enumeración aparece en una serie de figuras retóricas destinadas a fines muy concretos. La insistencia por medio de una acumulación de frases de significado semejante, destinada a atacar a alguien, aparece en la Primera Catilinaria , de Cicerón:

¿Hasta cuándo, Catilina, has de abusar de nuestra paciencia? ¿Cuándo nos veremos libres de tus sediciosos intentos? ¿A qué extremos se arrojará tu desenfrenada audacia? ¿No te arredran ni la nocturna guardia del Palatino, ni la diurna vigilancia de la ciudad, ni las alarmas del pueblo, ni el acuerdo de los hombres honrados, ni este fortísimo lugar donde el Senado se reúne, ni las frases amables y semblantes de todos los senadores? ¿No comprendes que tus designios están al descubierto?

Se trata de una amplificación oratoria que alcanza su clímax en la sucesión de los "no" y de los "ni". En cada una de esas frases se está diciendo lo mismo, pero la enumeración, muchas veces neutra, cobra un carácter dramático y amenazante en este caso por el hecho de repetir una y otra vez la misma idea.

En los capítulos consagrados a las mirabilia , las cosas dignas de ser admiradas, y a los horrores, Eco se libra al gusto por las curiosidades. La Historia natural de Plinio es el modelo de las enciclopedias antiguas y medievales y, en ella, tienen cabida todo tipo de hechos y de datos, agrupados con un criterio poco definido. Pero, como dice Eco, lo que fascinaba a los lectores comunes en la Antigüedad y en la Edad Media era la lista de los portentos, de los seres monstruosos mencionados, por ejemplo, en el Liber monstrorum diversi generibus , de Isidoro de Sevilla, o los Otia Imperialia , de Gervasio de Tilbury. La lista de entradas que proporciona Eco impresiona por la diversidad: la sal agrigentina, el higo egipcio, la carne imputrescible de Nápoles, los baños de Pozzuoli, las puertas del infierno, el combate de los escarabajos. Ese caos tiene un interés poético para los autores contemporáneos, sobre todo de ficción, porque saben que esas listas no remiten a nada real sino a la mera fantasía de la época. Y, una vez más, Eco menciona a su caballito de batalla: Borges, en El libro de los seres imaginarios enumera dragones, pigmeos, el elefante que predijo el nacimiento de Buda, los elfos, la zorra china.

El humor y el exceso son los rasgos de las enumeraciones interminables de Rabelais y de sus personajes. Lo que las caracteriza es precisamente que se extienden páginas y páginas y que revelan una inventiva inagotable. El salto entre una mención y la siguiente es lo que provoca el asombro y la carcajada. Cada coma está destinada no sólo a la respiración, a separar lo que es distinto, sino a dar un nuevo giro a la inventiva.

La diversión irreverente es otro de los atractivos del libro de Eco. En especial, la lista de reliquias comprende partes del cuerpo de los santos diseminadas en toda Europa, en las iglesias más apartadas las unas de las otras. La mandíbula de un mártir puede encontrarse en un templo del sur de Italia, pero su nariz, en un convento del norte, mientras que un diente se conserva en un museo de Hungría. Harapos, anillos, pelos son objeto de preservación y respeto. Esos extraños conjuntos recuerdan las escenas finales de El Gatopardo , de Giuseppe Tomasi di Lampedusa, cuando el autor se refiere a la última gloria que le queda a la otrora poderosa familia de los príncipes de Salina: las reliquias religiosas conservadas como signo de antigua nobleza, hasta que la misma iglesia ordena destruirlas porque son falsas y el esplendor de los Salina se disuelve en una nube de polvo amarillento viejo de siglos.

El libro de Eco no deja de estudiar las listas caóticas, las que no parecen responder a ningún criterio, en las que todo está mezclado, el tipo de listas incongruentes a las que era tan afecto Borges. Una vez más, el argentino es el ejemplo privilegiado para definir la "lista no normal", la que hace estallar la definición misma de lista. Borges cita en el ensayo "El idioma analítico de John Wilkins" la lista de los animales de la enciclopedia china Emporio celestial de conocimientos benévolos . Según esa obra, los animales se clasificarían en "1) pertenecientes al emperador, 2) embalsamados, 3) amaestrados, 4) lechones, 5) sirenas, 6) fabulosos, 7) perros sueltos, 8) incluidos en esta clasificación, 9) que se agitan como locos, 10) innumerables, 11) dibujados con un pincel finísimo de pelo de camello, 12) etcétera, 13) que acaban de romper el jarrón, 14) que de lejos parecen moscas". La enumeración tiene como fin cuestionar los criterios racionales aceptados por el común de los mortales y mostrarnos la arbitrariedad de cualquier clasificación. Es inconcebible por ejemplo que "etc." aparezca en mitad de la sucesión y no al final. Del mismo modo, cuando se nombran los animales "incluidos en esta clasificación", es como si los cimientos de la lógica temblaran, porque en una enumeración de animales, se introduce un concepto. Dice Eco:

O bien el de los animales es un conjunto normal y por tanto no ha de contenerse a sí mismo, cosa que sí ocurre en la lista de Borges: O bien si fuese un conjunto-no-normal, la lista sería incongruente porque entre los animales aparecería algo que no es animal porque es un conjunto. Con la clasificación de Borges la poética de la lista alcanza su punto de máxima herejía y abomina de todo orden lógico preestablecido.

Al establecer una clasificación de las listas, el libro de Eco tiene el carácter de una lista de listas y revela que, a pesar del tono neutral de toda enumeración y de su austeridad expresiva, hay pocas cosas tan personales como esa sucesión de palabras agrupadas por la razón o más bien por el capricho.

27/02/2010

Fuente:
Diario “La Nación” SUPLEMENTO ADN CULTURA.

Se presentó Orange Ode de Raúl Heraud en la Casa de la Literatura Peruana.

En la mesa Paolo Astorga, Raúl Heraud y Johnny Barbieri.

PRESENTACIÓN DE ORANGE ODE EN LA CASA DE LA LITERATURA PERUANA

El día viernes 26 en la Casa de la Literatura Peruana se presentó el nuevo poemario de Raúl Heraud, Orange Ode. Como presentadores estuvieron Johnny Barbieri y Paolo Astorga. Una reunión donde asistieron los amigos, aquellos buenos amigos que están con uno en los momentos más importantes. Luego para celebrar el nacimiento de este buen poemario de Raúl, los poetas se fueron a celebrar a Quilka. Aquí algunas fotos.

Paolo Astorga en la palabra.

Comentando Johnny Barbieri.

Raúl Heraud en la explicación del libro.

Con los amigos en una foto del recuerdo.

Celebrando en Quilka.

Plano abierto del grupo.

sábado, 27 de febrero de 2010

APARICIÓN DEL POEMARIO: “EN EL PAÍS DE GARGANTÚA” DE NIKO VELITA PALACÍN.


“EN EL PAÍS DE GARGANTÚA”

La violencia política que se vivió en el Perú está poetizada en En el país de Gargantúa de manera satírica, en donde las voces de aquellos protagonistas que nunca tuvieron voz (en la poesía peruana de estas últimas décadas, salvo algunas excepciones) nos muestran con crudeza la crónica de cómo la pólvora estallaba en los distintos rostros de un país que nació fracturado, que nació mudo, que nació jodido. Niko Velita se ha propuesto poner el dedo en los distintos ámbitos en donde brota (desde hace siglos, inagotablemente, renovándose continuamente) la pus de la injusticia, del abuso y del autoritarismo. Más que un homenaje a Rabelais, o una conspiración contra el canon, o un llamado a la solidaridad, el presente libro de poesía es un reclamo antiguo y urgente, es la denuncia de un poeta que ha visto y ha sabido decir lo que se calla a fuerza de miedo. Otros también han visto, nos dice el poeta. Otros han padecido al ver y han querido que se diga a viva voz, con voz de libertad. Otros han vivido en carne propia el terror, pero no lo han podido contar. La poesía, en En el país de Gargantúa, se propone esa tarea.

Miguel Ildefonso

En el país de Gargantúa de Niko Velita Palacín tiene la estructura de un trabajo monográfico que aborda el conflicto armado que se produjo en nuestro país en las últimas décadas. No obstante, el yo poético se expresa desde el sector conformado por los civiles que se vieron, de pronto, entre dos fuegos. Además de tratar temas como el amor, el trabajo, la solidaridad comunal, la familia, entre otros, los poemas de Niko Velita denuncian, principalmente, las tropelías de los militares durante esa época de violencia. Escritos con ciertos rasgos de nuestros huaynos seculares y con el estilo fresco e irónico de la poesía conversacional latinoamericana, estos poemas apuntan hacia la armonía entre el arte comprometido y el talento poético.

Fernando Carrasco Núñez

HOY EN CHICLAYO: RECITAL POÉTICO PERÚ & CHILE EN CAFÉ 900.


RECITAL POÉTICO PERÚ & CHILE EN CAFÉ 900.

Estimados amigos y a quienes de pronto estén por la ciudad de Chiclayo, les invito a un recital que se realizará este 27 de febrero en el café 900, ubicado en la calle Izaga y Sáenz Peña. La cita es a las 6:30 p.m.

En esta oportunidad recibimos la visita de Jorge Hurtado, poeta de reconocido prontuariado y el cual viene desde Trujillo. Desde Piura nos cae Henry Córdova, aeda de cálida voz y un buen prospecto para estos quehaceres subliminalmente delictivos. Lo acompañan Luber Ipanaqué y Javier Vilchez, un par de incomensurables chámanes. De nuestra comarca intervendrán Ernesto Zumarán, Cromwell Castillo y Matilde Granados, tres desenfadadas criaturas que aún corren el riesgo de ser proscritas de estos territorios.

Y de manera inusual tenemos la visita de Héctor Hernández Montesinos (afortunadamente no tiene ningún parentesco con Vladi) quien viene desde Chile y promete encender zarzas y hacer uso de sus más ocultos artilugios de recorrido zahorí. El hombre viene recibiendo el Premio Pablo Neruda 2009 otorgado por la Fundación que lleva el mismo nombre.

Sean los primeros en llegar pues no habrá lugar para que tomen asiento.

viernes, 26 de febrero de 2010

LA PARTIDA DE ESTHER CASTAÑEDA.


“LA PARTIDA DE ESTHER CASTAÑEDA”

Poeta y maestra sanmarquina. Además de vate, fue una seria investigadora de la literatura escrita por mujeres en el Perú.

Por: Pedro Escribano

El poeta Hildebrando me reenvía un texto del poeta Róger Santiváñez, en el que retrata, viva, a la poeta Esther Castañeda: “Recuerdo claramente/la tarde que conocí a Esther/ con su trusa de color amarillo patito/ sentada sobre la arena de Barranquito/ cuando yo bajé desde el depa de Paco (Carrillo)/ con Marco (Martos) y tú y Carlos (Garayar) estaban ya en la yapla/fue bacán ese encuentro/ primer encuentro con la poesía/ o sea ustedes, maestro.

Verano de 1974
que no volverá jamás
y sin embargo ha vuelto ahora”.

Y es que Esther fue, como muchos profesores poetas de San Marcos en los años 70 y 80, una guía cotidiana en la amistad y la literatura. No importaba si había clases o no en San Marcos –la universidad era asediada por Sendero o por la policía–, pero igual, siempre se aprendía de su magisterio.

La poeta ha muerto. Nació en Lima, en 1947. Su salud estaba quebrada desde algunos años, lo que no impidió sus tareas de investigación y de creadora.

La poeta, la estudiosa

Esther era poeta (por cierto, excluida injustamente de las antologías generales, incluso de las que se han hecho en nuestro medio sobre poetas mujeres). Estudió Educación, Literatura y Sociología en San Marcos. Publicó Interiores (1994), Carnet (1996), Falso huésped (2000), Piel (2001) y Chosica / Fiebre de familia (2005). Su poesía, concisa, en tensión íntima, revela la fuerza y el sentimiento de una mujer que mira el mundo y así misma desde las atalayas más racionales.

En el terreno del ensayo dio a conocer El vanguardismo literario en el Perú (1989) y Carolina Freire y Flora Tristán: fundación del discurso crítico femenino. Fundó, junto a Elizabeth Toguchi, el sello Magdala Editorial con el que animó la poesía escrita por mujeres.

San Marcos la reconoció con justicia como Profesora Emérita.

Nuestro país le fue ingrato

Acabo de estar en el velorio de la poeta y amiga Esther Castañeda Vielakamen, quien, ahora, reposa vigilante sobre nuestro país que, muchas veces, le fue ingrato, pero que ella, generosa, reclamó siempre su pertenencia, más allá de la marginalidad social que supone ser mujer en nuestro medio, mujer que escribe poesía, mujer que rompe el cerco de las murallas falsas del pudor, mujer que defiende su identidad sin ánimos exhibicionistas. Ella fue una joven de aires resueltos, mal disimulados por su timidez, que se enfrentó al miedo internalizado para poder compartir, con un lenguaje transparente, justo, exacto, puntual , su legítimo vivir. A ella le debemos que en San Marcos se creara la Cátedra de Literatura Peruana Escrita por Mujeres; allí están sus valiosos quehaceres de investigadora literaria sobre las revistas de la vanguardia de los años 20, y su especial dedicación a la poesía y la narrativa de la época republicana.

(-Hildebrando Pérez.)

26/02/2010

Fuente:
Diario “La República”.

"LA MUERTE Y OTRAS TRAICIONES" POR CHRISTIAN ELGUERA.


“SIN APLAZAMIENTO, SIN ABSOLUCIÓN”

Por: Christian Alexander Elguera Olortegui

Si se dijera una frase común como “la de un libro maduro en relación al primero”, no lograríamos precisar la formación y proyecto literario que Fernando Carrasco nos presenta en La muerte y otras traiciones (Hipocampo editores, 2009). Colocarse bajo la égida de la muerte significa focalizar los momentos lóbregos, los umbrales de la vida, momentos decisivos, trágicos. Lo que sucede ahora es un mayor riesgo, una lucidez que comprende y ve el mundo como nébula y dolo. Mirada visceral, trágica. Por ello, lo que marca la diferencia con Cantar de Helena y otras muertes (2006), primer libro del autor, no es cuestión de técnica; sino la consolidación de una percepción de mundo.

Conjunto compuesto por cuentos publicados previamente en diversas revistas, como Ínsula Barataria, entre otras, el libro permite una clasificación a partir de la muerte. Tenemos así cuentos donde la muerte opera como presencia final (“Mariposas”, “Ultimo tercio”, “La puñalada”, “Hasta que los despediste, mujer”). Otros son los de la debelación del engaño (“La puñalada”, “La ficha marcada”, “Vida y pasión de Jesucristo”), donde el descubrimiento del engaño es tránsito hacia la destrucción, lo que nos mantiene con vida es la mentira. Por último, hallamos los cuentos de “Lo extraño y la muerte”, los cuales buscan una ruptura con lo racional; tal es el caso de “Nos han dejado solos”, en cuyo centro se aprovecha la presencia del fantasma, y “Visitaciones”, relato en el cual la locura resulta un puente hacia la oscuridad humana.

La visión se ve de esta manera marcada por la sombra. Y es que para Carrasco lo imprevisible es oportunidad y condena. En cada cuento se postula la duda del destino, de lo que nos espera. Escepticismo sobre el hombre. Y por esto se le dibuja patético, sumido en un sainete como vida. Dicho patetismo encuentra en la imagen del esposo de “La ficha marcada” su epítome. El arrepentimiento lo deteriora, lo atormenta, hecho que se agudiza en la medida que solo los lectores se enterarán de su engaño. La trampa es urdida a partir de las apariencias. El hombre no sabe que vive en un engaño perpetuo, irremediable.

La muerte, al ser el engaño de la vida, traición a la salud, a la vitalidad, arremete y destruye. Por esto los mejores momentos de Carrasco se dan cuando encumbra a sus personajes o los posiciona en una situación determinada para luego rebajarlos o desterrritorializarlos, como es el caso de “El último tercio”. Aquí, el momento de la celebración, del éxito, es un sabor cercano para el protagonista, del cual solo lo separa un fragmento de tiempo. Acierta Carrasco en el inicio ambiguo de la desgracia (¿dónde comienza exactamente la decadencia?), en la construcción del fracaso: “Todo estaba resultando como se lo había imaginado (más de una vez) horas antes de la corrida” (31). El acaecimiento de la muerte se formaliza a partir de un ritmo in crescendo (enumeración) que arrojara al torero, inerme, hacia la “infame realidad” (32).

La muerte vista desde la infancia es otro recurso que Carrasco aprovecha con sapiencia: se refuerza la visión de la muerte como salvación, ya sea a través del homicidio o del suicidio. La inocencia impacta y remece, en un contexto de miseria que hace ver a la muerte como redentora. Valga, no obstante precisar, que si en “Mariposas” logra el autor estructurar la voz de la niña, la atmósfera opresiva y la mirada infantil sobre la muerte, no sucede lo mismo en “Al fin de la partida”, debido a que la segmentación del cuento impide la fluidez. Asimismo, llegamos al desenlace demasiado rápido, sin la sustancia y atmosfera que sí se logra en otros cuentos.

Ahora, si bien la muerte resulta una presencia preeminente, ésta se halla dentro de una categoría mayor, y que otorga fecundidad al corpus: la traición. En la explotación de esta temática Carrasco afirma la derrota de la seguridad. La traición se viabiliza a partir del cambio de estado, del paso de una condición a otra en el momento menos pensado. Cada cuento se convierte en una senda hacia lo imprevisible, hacia lo oscuro; el cambio, así, se torna incontrolable en tanto que sus consecuencias solo arremeten, sin aviso ni tregua. Un ejemplo de esto es el alumno que busca venganza en “La puñalada”: una dócil y tímida apariencia que nos engaña, y nos da la muerte. Los personajes son traicionados en el cambio súbito, en el minuto del giro que los condena. Los cuentos al cerrarse con la aparición de la muerte escriben el epitafio de sus personajes: “traicionados por la vida, desterrados de toda esperanza”. Libro donde impera el régimen nocturno, donde nadie es realmente absuelto.

Así las cosas, a primera lectura el relato “La ficha marcada” desentonaría dentro de un conjunto integrado por lo lúgubre. Pero se hermana a partir del lazo de la traición. Además, al ser el primer cuento del libro establece la coherencia de un proceso interno, lo que nos permite decir que cada cuento es una profundización en el régimen nocturno: desde una traición en el cual la muerte es aún inexistente, pasando por la presentización de ésta, hasta el desequilibrio absoluto y el desquicio de la realidad.

Carrasco retoma los temas urbanos de Ribeyro y Reynoso: la miseria, la marginalidad. Tenemos allí el escenario profano en “Al final de la partida” donde se destaca el tema de la elipsis, y que configura a la niña como víctima. Por su parte en “Vida y pasión de Jesucristo” la atmósfera sórdida y lenguaje coloquial constituyen unos de los mayores logros del autor. Este último se relaciona además con “Los canastos” de Clemente Palma, allí, en el cuento de Carrasco, bullen las palabras iniciales del “cuento malévolo”: “Entre hacer un pequeño servicio que apenas labre huella en la memoria del beneficiado o un grave daño que le deje profundo recuerdo, elegid lo segundo”. En “Vida y pasión de Jesucristo” el narrador cumple además un papel siniestro en tanto que saca a la luz algo que debiera haber permanecido oculto, trastornando así la vida del oidor: el punzón del descubrimiento, la ruina en que nos pierde el conocimiento. A los logros de este cuento debe sumarse la ambigüedad de la identidad del narrador: ¿él es Jesucristo?

En el reconocimiento de la muerte en “Nos han dejado solos” subyace una crítica a la concepción dicotómica vida-muerte; y de este modo se cuestiona el límite. La figura del muerto refuerza el dolor: morir es una condena a la soledad, por esto el llanto de uno de los hermanos. El fantasma como presencia sobrenatural es un factor que irrumpe en la tranquilidad racional dado su inesperada, abrupta, aciaga identificación. En “Visitaciones” nos enfrentamos ante el suplicio de la memoria. Destáquese la construcción verosímil de una realidad que luego resulta ser imaginaria. Aquí, como en “El ultimo tercio” lo imaginario traiciona, tiende la trampa hacia el abismo. El pasado es un armatoste que el protagonista lleva a cuesta, y que se presentiza en voces, en presencias que reprenden y castigan.

Los escenarios son prisiones de los personajes, en ellos se posicionan frente a la tragedia: la cama matrimonial, una cantina, un pueblo, una casa, un salón de universidad. Escenarios en cuya cotidianidad se precisa una poética: peligro en cada ápice, muerte acezante. Sucede lo mismo con las historias: en la simple anécdota nos devela su videncia y pesquisa de lo humano, confirmando así la poción de explorador de abismo de todo escritor. Por esto, el giro de cada historia no debe entenderse como un recurso técnico sino como el reconocimiento de la miseria humana, de la inexorable fluctuación que conduce hacia lo umbrío. Es una realidad que el autor no solo se asoma a apreciar, sino que se atreve a palpar, y para lo cual quiebra las solentes seguridades, hurga en el escepticismo y expone el dolor o patetismo de aquél que se creía victorioso.

Se extiende, se contagia, la oscuridad; sin permiso, sin noticia, se esculpe allí la lápida. Vivencia de la miseria, del fracaso del hombre: disuelto en polvo, enterrado en ese momento que lo cancela todo: la puñalada, el veneno, armas que residen en nosotros (medítese sobre la portada, en el empalme de campos semánticos: la afabilidad de un sillón, y un cuchillo ensangrentado). Y sabe Carrasco que nada le serviría al hombre para escapar de lo que ha de llegar. En todo esto se aprecia un halo griego: el hombre es manipulado por fuerzas superiores a él (volvamos a la portada y detengámonos en los ojos que nos observan: desconocido rostro, solo una mirada profusa, en lo bruno). Queda únicamente la formalización literaria como exposición de los cadáveres. La literatura cumple entonces el proceso de mermar las potencias thanáticas de lo siniestro, de maquillar la crudeza. La belleza de un párrafo nos hace estar a la par con la muerte, se convierte en senda paralela. En esto se comprende la antítesis del arte, esa tensión que nos muestra Carrasco entre la forma y contenido, entre la estética y el caos: “destellos de magia entre los besos de la traición” tal cual reza una canción de Héroes del silencio.

Carrasco, Fernando. La muerte y otras traiciones. Lima: Hipocampo editores, 2009. 90 pp.

Fuente:
http://www.elhablador.com/blog/category/resenas/

jueves, 25 de febrero de 2010

“LA MÁS GRANDE CELEBRACIÓN DE LA POESÍA”.


Las palabras del poeta nicaragüense Francisco de Asís, presidente del VI Festival Internacional de Poesía de Granada (Nicaragua), marcarán el derrotero de un apoteósico evento.

“LA MÁS GRANDE CELEBRACIÓN DE LA POESÍA”

Por: José Luis Ayala
Editor

El pueblo de Granada (Nicaragua) tuvo el privilegio de escuchar a poetas que llegaron de los cinco continentes y leyeron poemas en distintos idiomas. Es evidente el cariño de un pueblo educado desde las aulas primarias a sus poetas y héroes como Rubén Darío, José Coronel Urtecho, Ernesto Cardenal y Augusto César Sandino.

Los poetas leyeron en plazas, calles y municipios aledaños, mientras el carnaval siguió su curso, la poesía tuvo su propio espacio. Todo estuvo planificado de modo que el público asistió a recitales de Música, conferencias y presentaciones de libros puntualmente. Entonces, es admirable como en cinco años, el Festival de Granada se ha convertido en uno de los acontecimientos culturales más importantes del mundo.

Ese hecho se debe a la interacción humana que encabeza el poeta Francisco de Asís, quien en una parte de su discurso de inauguración dijo: “Nos hemos citado en Granada, Nicaragua, más de cien poetas de más de 50 países del mundo para exponer públicamente nuestras sinceridades, nuestra angustias, nuestras esperanzas, nuestras pasiones irrefrenables, nuestra vocación por la libertad de creación, de liberad de expresión, de creencias religiosas, nuestra libertad de elegir libremente, nuestra libertad de organizarnos, nuestra libertad de viajar, inclusive en la imaginación. Porque estoy seguro que lo temas de los poemas que vamos a leer en estos días, tienen el milagro invaluable de ser diferentes porque Dios hizo el milagro de nunca hacer dos seres idénticos. Y los poemas que vamos a leer en Granada son el testimonio poético de la libertad de los poetas en la más grande celebración de la poesía del mundo”.

El público por lo general es generoso con los poetas extranjeros, pero se interesa cuando leen o intervienen por, ejemplo, Ernesto Cardenal, Gioconda Belli, Claribel Alegría, Gloria Gabuardi. Entonces, sucedió que por la magia de la palabra y la poesía, en Granada todo fuera posible. Lo cotidiano sea extraordinario, la marimba cante en todas las esquinas del tiempo y las viejas campanas de la catedral enmudezcan para que se oiga la voz de la poesía.

25/02/2010

Fuente:
Diario “La Primera”

HOY EN EL BAR ZELA: PRESENTACIÓN DE "UNA MANCHA EN EL COLCHÓN".


PRESENTACIÓN EN EL BAR ZELA

Este JUEVES 25 de febrero se presenta el libro "Una mancha en el colchón" (Lustra editores, enero 2010) de Karina Valcárcel, en el mítico y recién inaugurado bar Zela en el centro de Lima. El comentario estará a cargo del poeta Antonio De Saavedra y del editor Víctor Ruiz. La cita es a las 7:30 PM.

La entrada es libre.

Zela Bar - Avenida Nicolás De Piérola 961, frente a Plaza San Martín.

miércoles, 24 de febrero de 2010

JUEVES 25: PRESENTACIÓN DEL LIBRO "ALMA" DE ROY DAVATOC.


INVITACIÓN

Presentación del libro "ALMA"
Cuando un corazón emigra, de Roy Dávatoc.

A cargo de los poetas:

Héctor Ñaupari y Giuliana Llamoja

La cita es este jueves 25 a las 6.00 p.m en La Casa de la Literatura Peruana que está ubicada al costado del Palacio de Gobierno.

Favor de difundir.

martes, 23 de febrero de 2010

VIERNES 26: PRESENTACIÓN DE ORANGE ODE EN LA CASA DE LA LITERATURA PERUANA.


INVITACIÓN

PRESENTACIÓN DEL POEMARIO

"ORANGE ODE"

DE RAÚL HERAUD

PRESENTAN:

- JHONNY BARBIERI

- PAOLO ASTORGA

VIERNES 26 DE FEBRERO DE 2010

HORA: 7: P.M.

LUGAR: CASA DE LA LITERATURA PERUANA

JIRÓN ANCASH 207, CENTRO HISTÓRICO DE LIMA

INGRESO LIBRE

HOY EN TRUJILLO: RECITAL CON HÉCTOR HERNÁNDEZ MONTECINOS.


Recital de poesía en honor a Héctor Hernández Montecinos, ganador de Premio Neruda 2009.
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Lugar: Alianza Francesa de Trujillo - Jr. San Martín 858

Hora: 7.30 p.m.

Cordialmente invitados

ENTREVISTA A ROGER GARCÍA CLAVO POR NIKO VELITA.


ENTREVISTA A ROGER GARCÍA CLAVO”

Por: Niko Velita

Róger García Clavo, escritor chachapoyano, ha publicado Camino de serpiente (2006), Piel de madero (2006) y Poemas encontrados (2010). A propósito de este último poemario, se le hizo una entrevista para conocer más sobre su obra, que viene cargado de una poética que nos hace recordar "de su selva su lenguaje". He aquí lo que nos dice Róger García.

NVP: En tu libro, Mar es un personaje e inicias el libro con un poema corto que dice: Te preguntarás Mar, / ¿qué hubo hoy en la mesa? / Te diré: / ¡Mucha vergüenza Mar, / mucha vergüenza! ¿Qué significa Mar para ti?

RGC: Es un nombre que nos causa admiración y sorpresa. Pero Mar, en mi libro, es la persona que tiene andes, amazonía y costa en su corazón, asumiendo el compromiso de los acontecimientos actuales y sobre todo de la familia que diariamente se esfuerza por salir adelante.

NVP: También hay otro personaje, Hombres de Mayo, a quien le dices Hombre de Mayo / alista tu palo para la pelea o para la siembra.

RGC: Es el personaje colectivo, en torno al río Mayo, que ilumina una gran parte del departamento de San Martín. Es la conversación con el hombre desposeído, con el hombre que cada mañana despierta para trabajar para un patrón. Es el hombre oriundo de estas tierras que se ve traicionado por un Estado y que no tiene con qué defenderse más que sus armas de palo, que también los utiliza para la siembra y la caza. El río personifica esta historia, el río Mayo, porque es el encuentro con la supervivencia de los hombres de este lado de nuestro país.

NVP: En un contexto donde casi nadie apuesta por la poesía de compromiso social, se puede leer en tu libro el verso Sí, existe el verso libre y comprometido.

RGC: Pienso que la poesía es una posibilidad ilimitada de hacer sentir a la gente el amor por un pueblo, con el sentimiento de la creación libre y por el deseo de hacer una historia nueva a través de la poesía, como lo hizo Vallejo, Heraud, Scorza, Valcárcel, Bacacorzo, Juan Gonzalo Rose, quienes describieron nuestra realidad con poemas de amor y compromiso social. En mi libro siento que hay un acercamiento que espero lograrlo con el tiempo.

NVP: ¿Qué significa para ti hacer poesía donde casi nadie lee poesía? Peor aún, donde la poesía comprometida es vista como algo negativo.

RGC: Tengo una idea diferente. La poesía siempre va a ser leída y más todavía si es comprometida. Es vista como negativa por un pequeño círculo que cree escribir mejor que la poesía comprometida o porque está contra sus intereses. Al final, se rinden aceptándola porque el pueblo así lo exige y porque el pueblo la lee. La poesía comprometida no siempre es aquella que va a hablar exclusivamente del desarraigo social existente; sino, del amor, de la muerte, de la esperanza, de la naturaleza, pero con sentimiento que no se maquilla con el desvelo y la bohemia innecesaria que finalmente la hace individualista, pesimista y predicativa de un mundo fuera de la realidad.

NVP: En tu poesía se siente el silbido de las serpientes, el grito de los paucares, el murmullo del río: la selva ha sido poetizada. Tú has vivido mucho tiempo en la selva peruana. ¿Explícanos cómo esto influye en tus textos? Particularmente en Poemas encontrados.

RGC: Yo soy de la parte Nor Oriental del Marañón, donde las personas son más andinas que selváticos, por la inmigración. Mi familia y la mayoría de mi pueblo tienen sus raíces del departamento de Cajamarca que ha trascendido por sus costumbres y creencias. Pero la existencia de elementos propios como la serpiente, los paucares, el río y la montaña son parte de nuestra interrelación personal, son parte de nuestras vivencias y desencuentros que se tiene. En mis textos se convierten en personajes, en seres que tienen movimiento con la rutina diaria del campo. En Poemas encontrados, es la combinación de personajes de algunos pueblos que también he conocido y me han alimentado con sus historias y sus contratiempos. La primera parte es un lugar más andino, más trenzado con el canto de Mar. La otra parte es más fluvial y recargado de esperanza. Los elementos que citas son también nuestra preocupación por preservar la naturaleza, por ejemplo, los paucares en mi pueblo nos esperaban con su canto cuando íbamos al campo. Ahora es raro encontrarnos con su música. La montaña cada vez se aleja o desaparece porque no hay una preocupación de las autoridades por el problema del medio ambiente. Y así seguiría describiendo este encause que viven nuestros pueblos del departamento de Amazonas y otros pueblos de nuestro país.

NVP: Tú, al igual que muchos peruanos, perteneces a una generación marcada por los sucesos de la guerra interna. La narrativa ha explotado hasta el cansancio este tema, sin embargo, la poesía no la ha tocado. Tus poemas tampoco.

RGC: A veces creo que a muchos de los críticos y escritores consagrados ya se les ha agotado sus temas y no les queda otra cosa en este tiempo que hacer suspirar sus creaciones sobre los momentos vividos en la guerra interna; pero lo hacen “chuequeando” la historia, sus personajes y la época (autores que ya se conoce). El género que más se adecuó y se adecua es el narrativo, porque recoge testimonios, muestras colectivas y además es más asequible, a entender de algunos, para los lectores. Mientras tanto, la poesía menos difundida ha logrado algunas experiencias y son menores los autores que han escrito sobre este tema y todas sus consecuencias. Yo, en particular, hasta ahora no he escrito al respecto, porque en mi pueblo no hubo hechos que sí se dio en otros pueblos como en Ayacucho y otros pueblos de la sierra. Se dieron sucesos pasajeros con miras a organizar a la comunidad o cuando tomaron la radio de la iglesia y las armas de la Policía. También hubo un mitin, recuerdo, para explicar a la gente el propósito de aquella causa. Y por el otro lado, la instalación de una base del Ejército, que luego se convirtió en una situación de bandidaje porque se perdían los animales domésticos, las yucas de las chacras que prácticamente era saqueada; entre otras situaciones desfavorables para la comunidad. Creo que en su momento pueda poetizar esto o narrar con esa mirada de adolescente que me tocó vivir.

NVP: ¿Cómo ves la poesía peruana actual? ¿A qué nuevos poetas podrías mencionar?

RGC: La poesía peruana actual, en primer lugar, está pasando por una etapa de desinterés colectivo, con algunos grupos de escritores jóvenes de mi generación que ven a la poesía como una glorieta del amor, del sexo, de estatuas añejas por el tiempo, con temas subjetivos llenos de individualismo y pesimismo, alejados de nuestro pueblo. En segundo lugar, autores que tienen un acercamiento al mundo real, al mundo de los pueblos fuera de la urbe que se mezclan con los motivos de tristeza, de deseo ardiente por la esperanza e incluso por el sentimiento de derrota frente al poderoso (sentimiento comprensible en la conciencia social de este escritor). En tercer lugar, escritores sin tribuna, lejos del mercado literario y muy cerca del sentimiento popular. Puedo citar algunos autores jóvenes y ya no tan jóvenes que han generado alguna reflexión con sus poesías: Miguel Ildefonso, Ricardo Ayllón, John López Morales, Milagros Chávez González (presa política, encarcela en Santa Mónica), Renato Pita Zilbert, Raúl Heraud, Paolo Astorga, Joan Viva, Jhon Ochoa.

NVP: Finalmente, ¿qué proyectos tienes como escritor?

RGC: Estoy preparando un libro de cuentos que espero este año se haga realidad y un poemario que estoy releyendo para una próxima publicación.

Fuente:
http://literaturayguerra.blogspot.com/

lunes, 22 de febrero de 2010

DEMOLICIÓN DE LOS REINOS: LIBRO DE POEMAS DEL GRUPO LITERARIO SIGNOS (SOL NEGRO EDITORES, 2010).


DE LIBROS SIN JUSTIFICACIONES

Apareció hace algunos días en los blogs que dirige Paúl Guillén, la nota que esperábamos ya no con suma paciencia: Nuestro segundo trabajo colectivo Demolición de los Reinos – 2010, al igual que Signos – 2007, empezará la travesía de desafiar a la muerte como todo libro que contiene lo íntegro del tiempo justo y el trabajo responsable.

Sin prólogo, sin ese esfuerzo inútil de sentirnos favorecidos, así se presenta también esta reciente producción porque esa es nuestra consigna. No existen (no debería pensarse que existen) esos márgenes invisibles de calcular la importancia o valía de un poeta o escritor por medio de la innecesaria publiguía literaria. Y tal como lo dijera alguna vez Azorín: “Yo no hago prólogos. Los prólogos no sirven para nada.” Aquí, afirmamos determinantemente de la misma forma, que todo libro malo está destinado al abismo a pesar del prólogo.

Los libros tienen que defenderse solos ante los ojos del ávido lector, del lector cerebral, emotivo y sensible, del escritor o poeta lector que quiere y asume la Literatura.

La bondad de nuestros libros sólo sería creíble por nosotros, cuando la estrictez y el inevitable paso del tiempo nos mantenga en la retina de algunos lectores (que por cierto no sean sólo nuestros amigos íntimos y familiares). Estamos en la senda, sólo eso, todo lo demás es absolutamente incierto.

Bienvenidos los comentarios. Bienvenida la crítica literaria. Bienvenido todo siempre fuera del libro. Jamás dentro de él.

En definitiva, ROMPAMOS LAS PRIMERAS PÁGINAS, LAS INNECESARIAS.

El Grupo.

Sol negro editores en unos días pondrá en circulación el libro de poemas "DEMOLICIÓN DE LOS REINOS" del Grupo Literario Signos - Región Lambayeque. El libro contiene cuatro poemarios titulados "Los últimos días de Caín" de José Abad Ascurra, "¿Dónde acaso es camino?" de Cromwell Castillo Cabrejos, "Abandono del hastío" de Ronald Calle Córdova y "Persistencia del alarido" de César Boyd Brenis.

JOSÉ ABAD ASCURRA (Jaén – Cajamarca, 1979). Licenciado en Educación, especialidad de Lengua y Literatura, por la Universidad Nacional “Pedro Ruiz Gallo” de Lambayeque. Ganador de algunos concursos literarios. Ha publicado el poemario Absolución de la noche (2007).

CROMWELL CASTILLO CABREJOS (Motupe – Lambayeque, 1981). Artista plástico y diseñador gráfico. Ha obtenido en Poesía: Primer Premio Regional (2007), Premio de Plata Macroregional (2007), Mención Honrosa Nacional (2008) y Finalista en un concurso internacional (2007). Ha publicado los poemarios Agua y Transfiguración o el sonido (2007). Trabajos suyos aparecen publicados en revistas físicas y virtuales nacionales e internacionales. Dirige Tiro de gracia Editores.

RONALD CALLE CÓRDOVA (San Ignacio – Cajamarca, 1982). Licenciado en Educación, especialidad de Lengua y Literatura, por la Universidad Nacional “Pedro Ruiz Gallo” de Lambayeque. Ha obtenido el Primer Premio Regional de Poesía (2006) y el Premio Internacional “Quijoteando” (España – 2005). Ha publicado el poemario Agonía compartida (2007). Actualmente realiza estudios de Derecho en la Universidad “Señor de Sipán” de Chiclayo.

CÉSAR BOYD BRENIS (Ferreñafe – Lambayeque, 1981). Licenciado en Educación, especialidad de Lengua y Literatura, por la Universidad Nacional “Pedro Ruiz Gallo” de Lambayeque. Ganador de premios en Poesía, Cuento, Ensayo y Dramaturgia. Ha publicado Mocedades Poéticas (2002) y Heterónimos frente al espejo (2007). Labora como editor y corrector de textos en una editorial norteamericana. Dirige Tiro de gracia Editores.

domingo, 21 de febrero de 2010

“UN LIBRO BESTIAL” POR VÍCTOR CAMPOS ÑIQUE.


“UN LIBRO BESTIAL”

Por: Víctor Campos Ñique

Rodolfo Ybarra , Arturo Delgado Galimberti y Rafael Inocente han escrito un libro bestial (uso el término en el sentido de extraordinario) titulándolo "Discursos contra la Bestia Tricéfala", pero para mejor muestra recurriré a los comentarios de dos grandes escritores peruanos que opinan sobre este libro.

Enrique Congrains Martin dice : "He leído La Bestia Tricéfala y me he quedado sorprendido. Estos tres escritos trasuntan temáticas sociales construidas con maestría y coraje. Pronto enviaré un texto sobre el libro en conjunto." Lástima que Congrains falleciera, dejándonos sin saber qué más pensaba del libro .

Gregorio Martínez , nuestro gran escritor nacido en Nasca, prologa el libro como un texto agudo y sesudo, digno de su particular pluma.

Martínez comenta: "Esto lo afirmo a la vista de tres puntas filudas, tres discursos letales acicalados por Rodolfo Ybarra, Arturo Delgado Galimberti y Rafael Inocente, cada uno con garlopa propia. Lo afirmo con la certidumbre de que el preludio artístico siempre se adelanta a las constataciones de la ciencia, a los análisis de la teoría política o económica que el marxismo leninismo dicta que sean concretos y correspondan a una situación también concreta. Lo digo aquí, donde un trío de escritores, pasando por encima de la megalomanía libro/autor, se lanzan machete en mano contra la bestia tricéfala ."

Hasta el polígrafo Marco Aurelio Denegri se ocupó del libro con un comentario que francamente y con el debido respeto, no comparto en lo absoluto. Pero el libro tiene méritos propios en el lenguaje, en la forma y en sus mismos autores que con una obra así demuestran independencia y plena libertad al escribir.

Ybarra, Delgado e Inocente han publicado un libro que merece ser leído por todos quienes queremos que las cosas se digan descarnadamente, sin ambages.

17/01/2010

Fuente:
Diario “Correo” Ica.

TALLER DE NARRATIVA CON EL ESCRITOR CRONWELL JARA.


Amigos, he aquí, por fin, la posibilidad de aprender las manías y técnicas de un zorro de oficio para contar historias. Infolectura trae de manera exclusiva (sólo para 50 interesados), el taller de narrativa con uno de los mejores cuentistas peruanos del momento: Cronwell Jara. Ahí estaremos, de cajón.

sábado, 20 de febrero de 2010

"PENSAMIENTO SIN COMPLACIENCIAS" POR ALEJANDRO PATAT.

Gramsci, en un documento policial.
Foto: Archivo.


"PENSAMIENTO SIN COMPLACIENCIAS"

Por: Alejandro Patat

La publicación de la obra de Antonio Gramsci en nuevas ediciones, cuidadas por Guillermo David, luego de la famosa colección del sello Lautaro hacias fines de los años cincuenta y de la colección mexicana de los años setenta, debe ser objeto de reflexión. Por un lado, además del volumen que aquí nos ocupa, acaban de aparecer El Risorgimento (en versión integral) y la biografía del intelectual italiano escrita por Giuseppe Fiori e introducida por David Viñas. Por el otro, en Italia, Beppe Vacca prepara un nuevo volumen sobre Gramsci en América latina. En suma, debido a los escritos de José Aricó, Juan Carlos Portantiero, Néstor Kohan y, más recientemente, gracias al libro Los gramscianos argentinos de Raúl Burgos, ya sabemos cuántos caminos abrió Gramsci en la Argentina.

En 1953, en un número de la revista Sur dedicado a la literatura italiana, Victoria Ocampo se apropió de la figura de Gramsci como ejemplo de virtudes civiles. Por su parte, el Partido Comunista argentino -desde un polo ideológico opuesto- lo transformó en un héroe, sin indagar demasiado en su producción intelectual. Justamente, la expulsión del Partido de un pequeño grupo de intelectuales, liderados por Aricó, implicó la fundación de la revista Pasado y Presente , con una verdadera puesta en escena de los grandes problemas gramscianos: el rol de los intelectuales en la sociedad, los conceptos de "revolución fallida, pasiva o inconclusa", la cuestión de la hegemonía, la literatura nacional y popular, la participación de las masas en un proyecto colectivo de nación. Nada impidió que el peronismo revolucionario de los años setenta abrevase también en Gramsci. En 1971, Horacio González introdujo el libro Notas sobre Maquiavelo, escribió: "Prisionero, Gramsci piensa en el poder". Era clara la alusión al líder exiliado en España.

Ahora bien, si para muchos, ya en los años setenta Gramsci fue desplazado por la obra de Louis Althusser, ¿qué sentido tiene volver a sus escritos? En el prólogo a Literatura... , David espera que los libros del italiano sirvan para repensar el presente. A esta expresión de deseos, habría que agregar que quizás hoy, después de una monolítica apropiación del pensamiento de Gramsci en el ámbito de las ciencias sociales y de la historia de la cultura, sería propicio leer las intuiciones críticas y literarias del intelectual italiano con una mayor atención en el problema italiano.

En este libro señero para la cultura de su país (compuesto de apuntes escritos en la cárcel desde 1926 hasta 1937, el año de su muerte, y publicado aquí según la edición Einaudi de 1966 y no la edición filológica de 1975), Gramsci se ocupa de problemas estéticos y culturales. Afirma que Italia descubre la contradicción intrínseca de la vida y de la historia en la dificultad pirandelliana de hacer converger la conflictiva pertenencia comunal y regional de todo italiano con una desdibujada identidad nacional y europea. En sus apuntes sobre la literatura nacional-popular, al contraponer la tradición francesa o rusa con la italiana, Gramsci concluye que la causa de la ausencia de una auténtica literatura nacional-popular reside en la milenaria constitución del intelectual italiano que, si no fue aristócrata, debió ser cortesano al servicio de los poderosos, anulando así todo contacto real con el pueblo. La literatura rural italiana fue siempre simulacro de las clases terratenientes y nunca expresión del campesinado. La literatura italiana tiende a "parecer"; la francesa, a "ser". Gramsci subvierte, con agudeza profética, uno de los más afianzados presupuestos de la historiografía italiana: el que sostiene que la unión nacional dependió de la tradición literaria.

Otro importante nudo de su obra es el análisis minucioso de los escritos católicos menores que llama -irónicamente- la literatura de los nietos del padre Bresciani, un jesuita que en el siglo XIX, al visitar Cerdeña, dejó testimonios eclesiásticos errados sobre la cultura "primitiva" de la isla. Con la categoría de "brescianismo", Gramsci intentó definir una enorme producción literaria en la que vio la escición entre el catolicismo reaccionario y el sentimiento simple de las masas. Gramsci persigue una idea: identificar en el seno del pensamiento italiano, heredero de la revolución humanista y renacentista, pero también de la Contrarreforma y del jesuitismo, la persistencia de formas y actitudes mentales que obedecen a la penetración católica desde la infancia. Así, resulta magistral la acérrima crítica (por primera vez en Italia) del paternalismo de Alessandro Manzoni hacia los campesinos en Los novios, de indudable ascendencia católica. Observaciones sobre la gramática y sobre el folklore cierran este volumen, imponente por la fuerza de su estilo y por su infinita capacidad de ver esencias más allá de toda superficie.

© LA NACION

20/02/2010

Fuente:
Diario “La Nación” Suplemento ADN Cultura.

APARICIÓN DE "BAJO CERO", POEMARIO DE ZOILA CAPRISTÁN.


Vagón Azul Editores

Presenta el libro

Bajo Cero

de Zoila Capristán

De venta en:

Boulevard Quilca, Stand 35, Lima.

Jr. Washington 1846-205, Lima.

Pedidos a:

vagonazuleditores@hotmail.com
http://zoilacapristan-poesia.blogspot.com/

miércoles, 17 de febrero de 2010

Viernes 19: Recital poético nacional y Dossier de poesía "Cuervo iluminado"‏.


PÁJAROS EN LOS CABLES EDITORES

MOVIMIENTO LITERARIO “DI-VERSOS”


VIERNES 19 DE FEBRERO DE 2010

LUGAR: CASA DE LA LITERATURA PERUANA

HORA: 4:30 PM

Presentan:

LECTURA POÉTICA

NOVÍSIMA POESÍA PERUANA

Y PRESENTACIÓN DEL DOSSIER DE POESÍA

“CUERVO ILUMINADO”

Pájaros en los Cables Editores y Movimiento Literario “Di-Versos” se complacen en invitar al recital de poesía nacional y a la presentación de la revista Cuervo iluminado, este viernes 19, hora a las 4:30 p.m. (hora exacta) en la Casa de la Literatura. Este dossier poético es un fulgor en la sombra, un cuaderno abierto para todos, un camino señalado. Nuestra revista recoge un poema de cada autor de distintas partes del Perú, iniciando así esta aventura itinerante que consistirá en llevar nuevas voces hacia los distintos pueblos del territorio nacional. Asimismo, para este evento, algunos de los poetas que aparecen en este volumen vendrán desde provincia y junto a los poetas de Lima iniciarán la ronda de lecturas.

Están todos invitados.

Ingreso libre.

Poetas incluidos en esta edición:

Rocío Santillana (Lima)
Paolo Astorga Requena (Lima)
Jorge Alberto Flores (Junín)
Cromwell Castillo Cabrejos (Lambayeque)
Raúl Heraud Alcázar (Lima)
Julio Armando Paredes ((Tarapoto)
Favio Álvarez Ojeda (Lima)
Gloria Dávila (Huánuco)
Karina Moscoso (Lima)
José Jiménez Cruz (Cajamarca)
Anahí Vásquez de Velasco (Lima)
Percy Lúber Ipanaqué (Pucallpa)
César Pineda Quilca (Lima)
Walter Toscano (Chimbote)
Charly Martínez Toledo (Lima)
Milagros Vara (Canta)
Joe Montesinos Illesca (Lima)
Galileo Acerbo (Huacho)
Giancarlo Huapaya (Lima)
David Orlando del Águila (Tarapoto)
Eduardo Borjas (Lima)
Julio Benavides (Lima)
Graciela R. Santos (Huancayo)
Elizabeth Ttito Curasi (Lima)
Wilver Moreno Tineo (Ayacucho)

NOTA:

* Reenviar este mensaje para una mejor difusión. Muchas gracias.

SEIS POEMAS DE "LA BELLEZA NO ES UN LUGAR" EN LA TORTUGA ECUESTRE.


RECIENTE APARICIÓN

Nuestro amigo el poeta Juan Carlos de la Fuente Umetsu nos informa que acaba de aparecer el número 298 de la revista La Tortuga Ecuestre, correspondiente al mes de febrero del 2010, en el que se incluyen seis poemas suyos de su libro inédito: “La belleza no es un lugar”. Desde aquí felicitamos al vate por esta nueva publicación que sale gracias al trabajo que realiza, desde hace 3 décadas atrás, Gustavo Armijos.

A continuación, compartimos dos poemas para gusto del lector.

Origen

No saber
no pensar que esta luna
que esta calle
se levantan sobre ti sin piedad
para alcanzarte antes que empieces
a salirte del mar y llegues
a nosotros
desierto.

Intrusos

Algo huye en mí
Algo permanece
Deseo contra deseo
Abismo para subir al mundo
y bajar hasta tu cuerpo.

Frente al mar frente al espejo:

¿Qué sueño nos murmura
nos despide
nos perdona ahora
para hundirse otra vez en la noche?

Nota:

*
Si usted desea llevarse algún ejemplar con los poemas de JCDLF le comunicamos que solamente tiene que darse una vuelta por las librerías El Virrey y la Casa Verde de San Isidro, así como en Íbero de Larco Mar, donde generosamente le obsequiarán una Tortuga Ecuestre. Vaya y compruébelo.

DATOS:

* Juan Carlos de la Fuente Umetsu. Poeta y periodista peruano, nacido en Lima. Ha publicado Declaración de Ausencia (1999) y Las barcas que se despiden del sol (2008). Ha sido reconocido en diversos premios. Dirige el blogs: http://jc-noticiasdelinterior.blogspot.com/

“CIUDAD DE MUJERES” ESTE JUEVES 18 EN VILLA EL SALVADOR.



“CIUDAD DE MUJERES”

La historia de la mujer no es una historia rosa. En un sistema rígido y masculino, ser mujer es de por sí un reto, y ser mujer poeta todavía más. La pluma ha sido el falo y el tintero la vagina. Los estudios de género están en boga dentro de las esferas críticas. Las poetas toman la pluma, pugnan por liberarse de arquetipos sociales y literarios para dar rienda suelta a su creación, a ese verso que urge ser parido. Mojan la punta. La poesía no tiene sexo. Escriben. Siete poetas, limeñas ellas, venidas de una generación fresca y moderna se encuentran este Jueves 18 para llevarnos a conocer ese mundo tan poco conocido, tan poco explorado y tan vasto e infinito en sus límites.

Intervienen:

- Karina Varcárcel
- Melissa Patiño
- Virginia Benavides
- Erika Meier
- Andrea Macedo
- Giuliana Llamoja
- Indira Anampa.

Música:

- Laura Casquero
- La toma del desierto

Modera:

- Luis Enrique Amaya

Fecha: 18 de febrero del 2010
Horas: 20:00 - 23:00 p.m.
Ingreso S /. 5.00 nuevos soles - cuba libre
Lugar: Pisco Bar Centro Cultural. Av. Revolución con Av. Bolívar V.E.S

“MIÉRCOLES CULTURALES” PRESENTA: YAKU-UNUPA YUYAININ (LA MEMORIA DEL AGUA).


“MIÉRCOLES CULTURALES”

Presenta:

YAKU-UNUPA YUYAININ

La memoria del agua – Runapa Siminpi Qillqasqa
de Ugo Facundo Carrillo Cavero

Comentan:

- Armando Arteaga
- Fredy Roncalla

Invitado:

- Hernán Hurtado

Conduce:

- Alejandro Medina – Apurunco

Libros –Música – Brindis – Solidaridad

Miércoles 17 de febrero - 7:00 p.m.

Club Departamental Puno, Cervantes 137
Cuadra 2 de Av. Brasil

INGRESO LIBRE

martes, 16 de febrero de 2010

“ARTE SECRETO DEL ACTOR”.

Eugenio Barba, una leyenda viva del teatro.

“ARTE SECRETO DEL ACTOR”

Eugenio Barba y Nicola Savarese han publicado El arte secreto del actor. Diccionario de Antropología teatral. Un trabajo analítico y monumental referente al teatro contemporáneo.

Cuando aparece un diccionario fenomenal referido a determinada disciplina del conocimiento humano, todo se renueva no solo por el lenguaje utilizado, sino por los conceptos que contienen las acepciones. Es este caso, el Diccionario de Antropología Teatral, en esencia es El arte secreto del actor, pero más allá de los conceptos, está presente la amplia, variada, y diversos idiomas, la cultura universal de Eugenio Barba y la colaboración de Nicola Savarese.

Se trata de un libro que resulta de un trabajo de investigación de más de veinte años, en colaboración de diversos protagonistas y maestros del teatro en varios países del mundo. En 1979 Eugenio Barba fundó con Savarese y Fernando Taviani, la Escuela Internacional de Teatro Antropológico conocido como ISTA. Durante muchos años de trabajo ha realizado acciones de investigación teatral, ha publicado varios libros y sobre todo, ha promovido estudios de artes escénicas, danza y otras disciplinas artísticas.

Pero ¿qué es la antropología teatral? Eugenio Barba dice: “La antropología cultural no busca principios universales sino indicciones útiles. No tiene la humildad de una ciencia, sino la ambición de individualizar conocimientos útiles para el trabajo del actor-bailarín. No quiere descubrir “leyes” sino estudiar reglas de comportamiento. Originalmente, se entendía por ‘antropología’ el estudio del comportamiento el ser humano no solo a nivel sociocultural, sino también fisiológico. La antropología teatral, por tanto, estudia el comportamiento fisiológico y sociocultural el hombre en una situación de representación”.

Si nos preguntamos: ¿Dónde está entonces el arte secreto del actor? La respuesta es, en la cultura universal que deber, en el concepto claro del teatro, del movimiento, la treatalidad y la convicción por encima de todo. Es fundamental la formación profesional, pero debe estar convencido que la Antropología Teatral es una ciencia que irá creciendo y recovándose. Artaud decía con razón: “El teatro es el estado, el lugar, el punto en que se puede comprender la anatomía humana y a través ella, sanar y dirigir la vida.”

16/02/2010

Fuente:
Diario “La Primera”

MAÑANA SE PRESENTA "DANZA FINITA" EN POESÍA DE MIÉRCOLES.


Amigos y amigas:

Les invitamos a seguirnos acompañando en POESÍA DE MIÉRCOLES.

Este evento cada día crece como espuma, gracias a ustedes.

Vistenos en:

lunes, 15 de febrero de 2010

“COMO LAS MÚSICAS HUMILDES” POR PAOLO ASTORGA.

Como las músicas humildes
Varios Autores
Ediciones Horfandía, 2009


“COMO LAS MÚSICAS HUMILDES”
ANTOLOGÍA POÉTICA


Por: Paolo Astorga

Como las músicas humildes (Ediciones Horfandía, 2009) es una antología poética chinchana, la cual integra a cuatro jóvenes poetas cuyo espíritu creador y ánimo expresivo los ha aventado al desnudo, al extremo deseo de ser escuchados en ese lugar vacío donde la indiferencia no sólo se hace poesía y arte, belleza o silencio interior. Este libro que a pesar de ser una edición independiente, trae en suma una impugnación contra la cobardía, incitando a zambullirnos en esa contracorriente que exige la poesía.

El libro está dividido en cuatro secciones, cada sección pertenece a un poeta específico entre los cuales se encuentran: Víctor Salazar (Lima, 1981), Richard Mendoza Rodríguez (Chincha, 1982), Guillermo Conde Muñante (Chincha, 1973), Roger Paredes Flores (Chiclayo ,1972). Abriendo el libro aparece la sedosa poesía de Oquendo de Amat cuyo epígrafe “Tu nombre viene lento como las músicas humildes” nos da ya la visión de una poesía enlazada con el tiempo y su devenir en disfrute. El tiempo y el amor hacia aquello que en su melodioso transcurrir nos hacen estallar sentidos, nos invita a vivir, a la excitación, a un pausado caminar en silencio.

Víctor Salazar con su Canciones de hogar y otros poemas, integra su visión familiar con esa mezcla melancólica, ese silencio que desenmascara la soledad: “MI CASA solía ser una hermosa jaula alegre / flanqueada por aves. // Y mi corazón, / eucalipto gigante, / que aprendían a caminar soñando”, pero también nos muestra la posibilidad del acto creativo como una herramienta aún enigmática y hasta en algunos casos frustrante: “EL MUNDO DE PAPEL, creado torpemente y pegado a mi cuna / mi prisión de infante, no lo supe descifrar”. La infancia para el poeta es un espacio extrañamente incomprendido pero apasionante, el hogar un espacio colmado de recuerdos, de ausencias: “PADRE, búscame en tus extensiones de sierra hecha pedazos / y en la completa soledad acompañada de los tuyos.” Hay en estos poemas una herida que aún no cierra, un desgarramiento que se matiza con la melodía, con la espera, con el anhelo por lograr un orden, sin embargo el poeta nos sentencia: “CUANDO vives de viejas glorias / y rebuscas los estantes ya resecos y vacíos, / ni el amarillo papel de siempre: sólo ausentes palabras // (sólo ausentes las palabras )”.

Richard Mendoza con Esfinge abstracta, el poeta nos tratará de entregar el canto hacia la mujer ausente, hacia la amante que se ha llevado en su ausencia algo de nosotros; aquí en su poesía, la evocación no es nada sutil, sino un prolongado ruego que sólo puede lograr su efecto corporizante, si es que la poesía configura su creación: “AQUÍ nadie te ignora / salvo / la política / de estos días / y el poema / que aún no escribo”. El poeta evoca el cuerpo ausente, la presencia del ser que se abstrae en palabras, en remembranzas que son al fin y al cabo esa esencia, esa huella que deja lo amado en su estelar olvido: “EFIGIE ABSTRACTA, / comparto tu ausencia con la soledad / que susurra y dibuja tu nombre / en el índice de mis recuerdos”.

Guillermo Conde con Trazos, intentará mostrarnos esa plasticidad de las formas, el dinamismo de la palabra poética que se matiza de igual manera con temas de corte familiar, pero que trasciende a los sujetos y objetos para intentar una “redención” una especie de purificación ante el desconsuelo y quizá también ante ese abandono que desenmascara lo terrible de la infancia, mezcla de magia y terror: “Hoy que en mis cielos surcan penas / como cuervos negros. / Hoy que llevo traspasada en mi voz, / el llanto de un no niño, / te añoro, y vuelo, y camino estos veinte peldaños, / veinte peldaños de mi cuarto / al olvido, / para redimirme con la esperanza.”

Por último Roger Paredes con Sueño de nubes, pone de manifiesto elementos naturales y otra vez esa marcada ausencia, esa añoranza por lo amado que está ya impregnado en esos objetos, en esos elementos, que madurarán sin duda en una comunicación íntima, en una comunión con aquello que se ama, más allá de una simple pertenencia; el poeta acaso se funde en su discurso, que es recuerdo, evocación, ser, lo amado: “Yo hablaba de ti / antes de conocerte / Antes de saber que serías / Mi pasado, las cartas y el destino.”

Con grandes cuotas de pasión, como un susurro del viento al atardecer, esta antología nos deja un sabor trilce en nuestras bocas. La ternura aquí existe como existe lo amado ya lejano y quizá en el recuerdo, sin embargo, el poeta ha bebido de su propia experiencia y ha encontrado indudablemente esa “máquina del tiempo” para viajar hacia el pasado, siempre, siempre, con esa esperanza de acariciar lo infinito, la verdad de unos labios ansiosos y anhelantes.

P.A.

Nota:

*Reseña aparecida en la Revista Literaria Remolinos # 42, Febrero - Marzo del 2010, págs. 161 – 162.

“AMANECIDAS VIOLENTAS DE MUNDOS” POR JAVIER ÁGREDA.


“AMANECIDAS VIOLENTAS DE MUNDOS”

Por: Javier Ágreda

En todos los recuentos de lo mejor de la literatura peruana del 2009 figuró el poemario Amanecidas violentas de mundos (Sol Negro, 2009) del escritor José Pancorvo (Lima, 1952). Un merecido reconocimiento para un poeta insular, que publicó su primer libro –Profeta el cielo (1997)– a la edad de 45 años y cuya obra (completamente ajena a modas literarias y tendencia generacionales) es una barroca y original combinación de poesía mística, erudición libresca, lenguaje oral y recursos vanguardistas.

Las cuatro secciones de Amanecidas violentas… corresponden a las constantes de toda la obra de Pancorvo: las dos primeras (“Canciones a la eternidad violenta” y “Estados unimismados”) a la trascendencia espiritual y la experiencia mística; las dos últimas (“Amanecidas reaccionarias, satánicas…” y “Amanecidas del Imperator Inca rey…”, las de mayor interés) constituyen un encendido discurso que mezcla la crítica social, a la manera de algunos profetas bíblicos, con mitos milenaristas de origen andino.

Pero es en el plano del lenguaje en el que Pancorvo arriesga más: incorpora abundantes palabras y citas en otros idiomas, emplea expresiones del habla peruana, y hasta trasgrede muchas veces las reglas gramaticales. En ese aspecto, Amanecidas violentas… llega a algunos excesos, pues no todas las “licencias” que se toma el autor parecen justificarse en las necesidades expresivas (“… el domingo es un día especialmente peligrosísimo…” p. e.) o en la libertad imprescindible para la verdadera creación poética.

15/02/2010

Fuente:
Diario “La República”

domingo, 14 de febrero de 2010

I FERIA ITINERANTE DEL LIBRO DE SAN MIGUEL.


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“IMAGEN DE JOHN DOS PASSOS” POR JULIO NELSON.


“IMAGEN DE JOHN DOS PASSOS”

Por: Julio Nelson
Colaborador

Este mes se cumple cuarenta años del deceso del gran escritor John Dos Passos (Chicago, setiembre de 1896 - Maryland, febrero de 1970), quien, con otros eximios novelistas norteamericanos de su generación, Ernest Hemingway, John Steinbeck, William Faulkner, modificaron para siempre la narrativa mundial. El siguiente texto es el recuerdo de una estancia de Dos Passos en Iquitos, en el verano de 1952, y una aproximación a su obra maestra, Manhattan Transfer.

Era el mes de agosto. El Amazonas bajaba mermado y en sus orillas las playas resplandecían. Y era un día sábado. El avión de Panair do Brasil llegaba de Manaos con pasajeros y carga los viernes, y al día siguiente en la librería Mosquera estaba la edición en español de la revista brasileña “O Cruzeiro”. Como todos los sábados, fui a la librería a recoger la revista, a la que estaba suscrito mi padre. La librería era propiedad del señor Mosquera, un español achaparrado que había llegado a Iquitos por causa de la Guerra Civil de su país. Decía que había elegido Iquitos, porque adoraba el trópico; la estación del año que más le gustaba en Barcelona, decía, era el verano, y cuanto más tórrido mejor; el invierno le resultaba intolerable y la tristeza del otoño le hacía sufrir. La librería era enorme, desmesurada para el Iquitos de aquel tiempo, pero el señor Mosquera era feliz en aquel vasto recinto cargado de libros. Mi padre, militar que amaba las letras, era habitué de la librería, y yo conservo libros suyos con el sello de esa casa. Atendía con el señor Mosquera su hija Cosette, que distinta de su padre era alta y recia, y, como él, buena conversadora. Se ponía a charlar conmigo siempre que iba por allí.

Aquella tarde Cosette estaba radiante. Al tiempo que me entregaba “O Cruzeiro” me dijo, entusiasmada: “Dile a tu papá que ha llegado de Manaos el escritor John Dos Passos. Por feliz coincidencia tenemos desde hace unos días una edición de su novela Manhattan Transfer. A partir de las 5 estará aquí para firmar ejemplares; estamos propalándolo por la radio. Dile a tu padre que venga”. E inclinándose me dio un beso en la frente. Por entonces yo era lector de Julio Verne y Emilio Salgari, y caminé a casa pensando en cómo sería un escritor grande en carne y hueso.

Cuando volví a la librería con mi padre, el hombre estaba allí, sentado en un sillón de mimbre. Vestía un terno de drill blanco y camisa celeste sin corbata. Se notaba que era muy alto. Y era calvo como un melón, con unos gruesos lentes de montura de carey. Y tenía un aire ausente, silencioso. Había gente y cuando le tocó el turno a mi padre, Dos Passos le preguntó su nombre y sin abandonar su aire distraído estampó, en buen español, la dedicatoria. Era, en efecto, políglota, y conocía bien nuestra lengua, como que en 1940 había presidido el jurado del Concurso de Novela Hispanoamericana convocada por la editorial neoyorkina Farrar and Rinechart, que consagró a El mundo es ancho y ajeno, de nuestro compatriota Ciro Alegría. Salí con mi padre, que estaba feliz. Él se fue a un compromiso y yo me quedé en la plaza de armas, intranquilo. Luego de un largo rato decidí volver a la librería. Ya no estaba Dos Passos. Una de las puertas daba al malecón, y ahí se encontraba el escritor, apoyado en la balaustrada, contemplando solitario el Amazonas y la vegetación exuberante. El viento de la tarde le agitaba el ligero saco de drill.

Mi padre leía Manhattan Transfer por las noches en una poltrona. Cuando hubo avanzado un trecho de la novela, le pregunté su opinión. “Notable; carece de argumento, pero es notable”, contestó. Le dije que me gustaría leerla. “Después, cuando seas mayor”, replicó. No obstante, yo traté de hacerlo, pero al cabo de unas páginas fracasé. Volví a tomarla en la adolescencia.

Una obra de arte

Antes de Manhattan, Dos Passos había publicado dos hermosas novelas, La iniciación de un hombre y Tres soldados, escritas en las formas tradicionales. Pero no estaba satisfecho. Sabía que París era un volcán en ebullición en cuanto a recursos artísticos nuevos. Y allá se fue en los años 20, como todos los escritores conspicuos de su generación, llamada la generación perdida por haber asumido el desarraigo como condición para crear. En París florecían las escuelas de vanguardia. La raíz de varias de ellas era común: la revolucionaria obra pictórica de Paul Cézanne, cuyas figuras se construyen con colores y planos superpuestos, pero tan bien ensamblados que dan lugar a una imagen espléndida. La técnica era inspiradora. Quien mejor la llevó a la narrativa fue John Dos Passos en su Manhattan Transfer, publicada en 1925.

Con este arte de pinceladas e imágenes en apariencia fortuitas Dos Passos traza un gran fresco de Nueva York. Otro destacado integrante de la generación perdida, Scott Fitzgerald, en su novela El gran Gatsby presenta el ascenso y éxito de un hombre, Jay Gatsby, en la enmarañada sociedad norteamericana; Manhattan nos entrega un cuadro distinto, desencantado de la ciudad gigante, cosmopolita, símbolo monumental de Estados Unidos. La mayoría, casi todos sus personajes, terminan fracasados o muertos, demolidos por la gran urbe.

El lector percibe, recorridas unas decenas de páginas, que Manhattan carece de argumento, lo que puede generar la impresión de ser un relato caótico, incongruente. No hay una vida morosamente analizada, sino una muchedumbre de vidas que se mezclan, se rozan, se ignoran, se agolpan. Pero la arquitectura de la novela es soberbia, como la de un rascacielos. Todo está sabiamente dispuesto y articulado, dándonos imágenes parciales y, al final, una gran imagen global. Pero su técnica está inspirada no sólo en aquella de Paul Cézanne, sino también en el ritmo ágil y dinámico de la cinematografía, que empezaba a descollar en aquel tiempo.

Como en la pantalla del cine la acción, que abarca veintitantos años, cambia bruscamente de lugar. Los personajes, más de cien, andan de acá para allá, subiendo y bajando en los ascensores, yendo y viniendo en el metro, entrando y saliendo de los hoteles, en las lanchas, en las tiendas, en los music-halls, en las peluquerías, en los teatros, en los rascacielos, en los teléfonos, en los bancos. Y todas estas gentes que bullen por las páginas de la novela, como por las aceras de la gran metrópoli, aparecen sin presentación alguna, y se despiden del lector sin ningún gesto convencional. Cada cual tiene su personalidad bien marcada, pero todos se asemejan en la falta de escrúpulos. Son gente materialista, dominada por el sexo y por el estómago, cuyo fin único parece ser la prosperidad económica. A unos los sorprendemos emborrachándose discretamente; a otros cohabitando detrás de las cortinas; a otros estafando al prójimo sin salir de la ley. Los abogados viven de chanchullos, los banqueros seducen a sus secretarias, los policías se dejan sobornar, los médicos medran de sus pacientes. Los más decentes son los que atracan las tiendas con la cara descubierta. Todos tienen ambiciones y sueños, pero muy pocos los realizan. ¡Y de qué modo! Uno de ellos es Augustus Mc Neil, repartidor de una lechería, arrollado y malherido por un tren de mercancías, que le ofrece la oportunidad buscada: gana con este accidente una indemnización y una cojera que lo jubilan en tan pobre oficio, para hacer más tarde de él un equívoco capataz de uniones obreras, capaces de jugar un rol en la bolsa de valores (mismo dirigente de la CTP limeña). Otro es el talentoso y bien plantado abogado James Baldwin quien, nacido en la pobreza, se abre camino tomando casos turbios y bien pagados, y conquistando mujeres ricas casadas. Pero en su madurez, le confiesa, fatigado, a una de ellas: “Si supieras cuán vacía ha sido mi vida en años y años. He sido una especie de juguete mecánico, todo hueco por dentro”. Los pocos personajes idealistas de la novela, sucumben arrollados implacablemente por los patrones de vida de la gran ciudad. Manhattan Transfer concluye con la descripción de un crepúsculo en Nueva York. El notable crítico Edmond Wilson, analista y apólogo de la generación perdida, dijo de la novela de John Dos Passos que era: “Una soberbia rapsodia en gris de la sociedad norteamericana”.

Dos Passos era ostensiblemente un pesimista; no obstante, en su libro de memorias, Años inolvidables, relata momentos felices de su vida, como los que vivió en los años de su exilio voluntario en Francia, recorriéndola, visitando una y otra vez los lugares donde vivieron Cézanne, Van Gogh, Gauguin, Baudelaire, Rimbaud, grandes escépticos como él y que como él dejaron huellas profundas en las letras y el arte.

En el curso de los años viajé yo de cuando en vez a Iquitos, y me acercaba a la librería Mosquera a charlar con Cosette y saludar a su venerable padre. Cosette hablaba de las novedades que llegaban a la librería, tan actualizada como las importantes de Lima. La última vez que la vi fue en agosto de 1980. Ya era madura, aunque sin hebras blancas en la cabellera. Me dijo que su papá quería ir a morir a Barcelona. Viajarían el mes próximo en barco, por el Amazonas, hasta Belem do Pará, donde tomarían el avión. Yo suspiré. Ella me pidió permiso y al rato volvió con un libro que acababa de remitir una editorial: Años inolvidables.

14/02/2010

Fuente:
Diario “La Primera”