jueves, 30 de septiembre de 2010

“LECTURA POÉTICA EN EL ALBAZOS”.


“LECTURA POÉTICA EN EL ALBAZOS”

Hoy jueves 30 de septiembre a las 7: 00 p.m. Albazos te invita a conocer este nuevo espacio: Calle Berlín 172 - Miraflores.

Lectura Poética:

- Ana María Falcón
- Raúl Heraud
- Pedro Casusol
- José Picón
- Tilsa Otta

Ingreso Libre

PRESENTACIÓN DEL LIBRO "BELLAS Y SUICIDAS" DE NORA ALARCÓN.


PRESENTACIÓN DEL LIBRO "BELLAS Y SUICIDAS" DE NORA ALARCÓN

Hoy a las 7:00 p.m. Nora Alarcón presenta la antología poética "Bellas y suicidas". Comentan: Marco Martos y Luis La Hoz. Ingreso libre.

Bellas y suicidas. Selección, notas y prólogo de Nora Alarcón. Prefacio de Max Silva Tuesta, reúne 15 voces de poetas mujeres suicidas del siglo XX. Las poetas son Florbela Espanca, Sara Teasdale, Alfonsina Storni, Antonia Pozzi, Marina Tsvetáieva, Sylvia Plath, Alejandra Pizarnik, María Emilia Cornejo, Anne Sexton, Veronica Forrest-Thomson, Ana Cristina César, Miyó Vestrini, Amelia Rosselli, Martha Kornblith y María Mercedes Carranza.

martes, 28 de septiembre de 2010

“MANIFIESTO DE HUANCANÉ”.


“MANIFIESTO DE HUANCANÉ”

Los escritores y artistas puneños, reunidos en la ciudad de Huancané, el 24 de setiembre del año 2010, con ocasión del II Coloquio Literario de Escritores Huancaneños y el I festival de la Poesía escrita en Puno acordamos emitir el presente manifiesto a la Nación Peruana, teniendo en cuenta la responsabilidad histórica que nos corresponde, siendo los primeros años del siglo XXI.

Los intelectuales puneños y poetas andinos, teniendo en cuenta el tiempo histórico que nos ha tocado vivir, concientes del rol que nos corresponde como voceros de nuestros pueblos y culturas; determinamos hacer conocer nuestras preocupaciones sociales y suscribimos libremente, el presente pronunciamiento que ineludiblemente debemos emitir.

1.- Perú es una nación convertida en una neocolonia, debido a la implementación de una política neoliberal al servicio de las transnacionales que excluye a las grandes mayorías nacionales. Esta política impuesta desde las metrópolis económicas, ha acrecentado la exclusión, la miseria como pobreza social y solamente ha beneficiado a una pequeña minoría. Así, el Perú es ahora una Republica escindida y empobrecida pese a tener un territorio tan rico, está hoy poblado por familias que solo tienen lo mínimo para sobrevivir, realidad que desgraciadamente engendra la violencia como respuesta a la exclusión.

2.- La ausencia de una coherente política cultural corresponde al hecho de que el Estado-nación haya renunciado a sus funciones inherentes. Esa responsabilidad le ha encargado a las empresas y lo único que hacen es usar la cultura para lucrar y vender sus productos. Una nueva política cultural significa la modificación de la Constitución Política del Perú y esa es una tarea pendiente.

3.- La creación del Ministerio de Cultura, es una improvisación determinada para mantener al país con una mentalidad colonizada. De allí la necesidad de descolonizar el poder, desustructurar la mentalidad dominante y, sustituir la coloniedad por un sistema educativo con una mentalidad crítica y libertaria.

4.- Las justas protestas populares y regionales en defensa de las riquezas nacionales, han sido judicializadas y criminalizadas. Además, la respuesta a los reclamos ciudadanos, tiene como sustento una sistemática violencia que ha produciendo muchas muertes. Detrás de las órdenes a matar a ciudadanos que participan en las protestas, hay sin duda un criterio racista y de exterminación.

5.- Losa intelectuales y escritores peruanos, somos solidarios teniendo en cuenta que en otras partes de América, hay hermanos que luchan por sus derechos sociales, políticos y culturales. Así, expresamos nuestra solidaridad con el pueblo mapuche chileno, que desarrolla una lucha desigual pero heroica por sus derechos inmanentes.

6.- El sistema educativo peruano es de corte colonial. Toca a los intelectuales, escritores, periodistas y maestros, realizar esfuerzos por descolonizar la matriz política, cuestionar el pensamiento dominante y desautorizar a quienes se irrogan el derecho de hablar en nombre de las grandes mayorías, marginadas y empobrecidas.

7.- ¿Cuál es la responsabilidad de los escritores peruanos en el siglo XXI? El Estado-nación ha sido incapaz de plantear una política cultural descentralizada y un sistema republicano con una visión de futuro. Entonces, estamos frente de un desafío ineludible. Es preciso unirnos para realizar un trabajo que responda a tres preguntas concretas: ¿Qué hemos sido? ¿Qué somos? ¿Qué queremos ser? Las respuestas a estas cuestiones básicas, resulta ser un proyecto histórico al que debemos responder y así refundar la política, refundar la educación y finalmente refundar la Republica Peruana.

José Paniagua Núñez, José Luis Ayala, Gloria Mendoza Borda, Jorge Flórez-Áybar, Boris Espezúa Salmón, Feliciano Padilla Chalco, Julio Abelardo Luza Gironzini, Carmen Luz Ayala Olazával, Aurelio Medina Pacheco (Moshó), Fidel Mendoza Paredes, Eddy Oliver Sayritupa Flores, Walter Paz Quispe Santos, Hernán Gil, Fernando Chuquipiunta Machaca.

“ESCRITORES HUANCANEÑOS Y PUNEÑOS OFRECIERON TESTIMONIOS PERSONALES Y RECITALES DE POEMAS”.


“ESCRITORES HUANCANEÑOS Y PUNEÑOS OFRECIERON TESTIMONIOS PERSONALES Y RECITALES DE POEMAS”

Fiesta Cultural fue en Huancané.

El II Coloquio Literario de Escritores Huancaneños del Siglo XXI, la II Exposición colectiva de la pintura Puneña y el I Festival de la Poesía escrita en Puno”, se realizó el último 23 de septiembre con mucho éxito en la Casa de los Tenientes Gobernadores de la provincia de Huancané, acontecimiento cultural promovido por el joven poeta huancaneño Fernando Chuquipiunta Machaca.

Se contó con la presencia de connotados escritores como: José Paniagua Núñez (Jóspani), José Luis Ayala Olazábal, Gloria Mendoza Borda, Jovín Valdez Peñaranda, Boris Espezúa Salmón, Julio Abelardo Luza Gironzini, Jorge Flores-Áybar, Fidel Mendoza Paredes, Eddy Sairitupa Flores, Carmen Luz Ayala, Walter Paz Quispe Santos, Feliciano Padilla Chalco, entre otros.

Además estuvo amenizando dicha fiesta cultural la estudiantina de la I.E.S. "CONAVA" de Huancané, el Elenco de danzas Chirihuano del Instituto Superior Tecnológico de Huancané, el celebrado artista plástico Aurelio Medina Pacheco (Moshó) expuso sus cuadros pictóricos dedicados al Orsismo. También el Director Regional del Ministerio de Relaciones Exteriores de Puno Ramiro Silva hizo gala de su presencia.

“La literatura Puneña no ha tenido un tratamiento adecuado por parte de las autoridades gubernamentales, por lo que es necesario crear una política cultural coherente, plural y renovadora, acorde a la nueva y compleja, realidad socio-cultural del Perú profundo y frente a los desafíos del siglo XXI”, dijo Fernando Chuquipiunta

Asimismo, refirió "que la mencionada actividad cultural tuvo como objetivo fundamental de coadyuvar al público en general, a fin de que tengan un conocimiento cabal del quehacer literario de los escritores huancaneños y puneños, sobre todo motivar la lectura a las nuevas generaciones".

Además: 1. Al día siguiente, se visitó el pueblo de Wancho Lima, lugar emblemático de reivindicación de los derechos ciudadanos de la cultura aymara. 2. Gloria Mendoza Borda, será la madrina de la actual promoción del CONAVA y José Luis Ayala el padrino de la actual promoción del I.E.S “César Vallejo” de Huancané. 3. La revista literaria Ethocosmolírica se publicará en los próximos meses.

lunes, 27 de septiembre de 2010

“EXILIOS INTERIORES” POR JAVIER AGREDA.


“EXILIOS INTERIORES”

Por: Javier Ágreda

Miguel Ildefonso (Lima, 1970) es el poeta emblemático de la llamada “generación del 90”, no solo por sus siete poemarios publicados –desde Vestigios (1999) hasta Himnos (2009)–, siempre muy bien recibidos por la crítica, sino también por los importantes premios literarios obtenidos tanto en nuestro país como en el extranjero. El más reciente de esos reconocimientos es el Premio Nacional PUCP de Poesía 2009, que obtuvo con el Libro de exilio (PUCP, 2010).

Los 23 poemas aquí reunidos continúan la propuesta iniciada en Los desmoronamientos sinfónicos (2008): textos escritos hace diez años, pero que Ildefonso ha seguido trabajando, radicalizando sus propias propuestas iniciales. Se renuncia a los signos de puntuación, a la trama narrativa, a las reflexiones metaliterarias y, en buena parte de los textos, hasta al verso. Pero se mantiene el discurso alucinado y torrencial, que recrea los elementos del paisaje urbano a partir de originales imágenes y metáforas.

La novedad de estos poemas es la mayor distancia entre la subjetividad del “yo poético” y el mundo “objetivo” en el que vive. Por eso, tiende a identificarse con poetas que estuvieron de alguna manera “exiliados” de la sociedad: Moro, Nerval, Martín Adán. Así, este Libro del exilio –que compitió con otros 635 poemarios por el Premio Nacional PUCP– confirma una vez más la calidad y el interés de la poesía de Miguel Ildefonso.

27/09/2010

Fuente:
Diario “La República”

“BIOGRAFÍA DE WATANABE” POR RICARDO GONZÁLEZ VIGIL.


LETRA VIVA

“BIOGRAFÍA DE WATANABE”

Por: Ricardo González Vigil

En la presentación del libro que motiva este comentario, el poeta Carlos López Degregori dio a conocer que, en una encuesta que él con un equipo de profesores (también creadores literarios) de la Universidad de Lima realizó en el 2008 indagando por los poetas peruanos más valiosos desde los años 70 hasta el presente, el autor con mayor número de menciones fue José Watanabe (Laredo, Trujillo, 1946-Lima, 2007). Prueba elocuente de que es el poeta de la Generación del 70 que goza de un reconocimiento más generalizado en nuestro medio. También, es el primero de nuestra Generación del 70, una hornada con numerosas voces dignas de un reconocimiento nacional e internacional que todavía se les niega o regatea, en acceder a un amplio consenso internacional como uno de los creadores más relevantes de la poesía última en la lengua española.

En ese contexto, resulta significativo que sea, igualmente, el primero del 70 en contar con un libro que, con rigor académico y penetración interpretativa, estudia su obra poética: “Mito, cuerpo y modernidad en la poesía de José Watanabe” (2008) de Camilo Fernández Cozman. Y, ahora, el primero con una biografía pormenorizada, de calidad sobresaliente: “El ombligo en el adobe”, a cargo de la periodista Maribel de Paz, fruto de seis años de entrevistas (a las que era renuente Watanabe) y extensas conversaciones (a las que era adicto nuestro recordado Wata) con el poeta de Laredo, complementadas con testimonios de numerosas personas que lo conocieron, así como con una investigación sobre el marco social e histórico-cultural en que se desenvolvió: el Laredo de la infancia, el Trujillo al que se mudó su familia cuando Wata tenía 10 años (su padre ganó la lotería de Lima y Callao, nada menos), la Lima con la efervescencia poética de fines de los años 60 y la década de los 70, etc. Obsequia, además, un dossier gráfico: fotos, documentos y el manuscrito de un poema inédito.

Muy bien escrito, con un diestro montaje de las declaraciones de Wata y los testimonios de sus conocidos, más la conexión pertinente de los poemas con las vivencias del poeta, “El ombligo en el adobe” se lee con deleite, de un tirón, “como si se tratara de una novela”, conforme señala, en el prólogo, el poeta y crítico Eduardo Chirinos, autor de la principal antología de la poesía de Watanabe publicada hasta ahora: “Elogio del refrenamiento” (Sevilla, 2003). Un mérito mayúsculo es que Maribel de Paz consigue retratar la personalidad creadora de Watanabe: su sensibilidad, su imaginario (la forma como él había procesado su infancia, su entorno vital, su cuerpo amenazado por la enfermedad, etc.), su conciencia creadora (su poética y sus lecturas formativas) y su visión del mundo. Es decir, no importa si algún familiar o algún amigo refuta los datos ofrecidos por Watanabe alegando que era ‘cuentero’; conocemos la ‘verdad interior’ del poeta, cómo había sido su existencia para su corazón, lo que resulta capital para esclarecer sus escritos. Sirva de ejemplo la conciencia de Watanabe de su heterogeneidad cultural (recomendamos las páginas dedicadas a su amistad con la gran pintora Tilsa, otra síntesis cultural entre la herencia japonesa y el Perú de todas nuestras sangres): “Yo no me siento mestizo. Mestizo es cuando las culturas se imbrincan, se mezclan, se fusionan, se sincretizan. Creo que en mi caso las culturas están siempre peleando dentro de mí. Pero creo que eso es bueno. […] A veces soy más japonés. A veces soy más peruano […] Todos los peruanos somos una mezcla de todo. […] No hay una identidad, somos un montón […] Y eso nos enriquece […] Cualquier nacionalidad se conquista, y más en este país; yo he conquistado el hecho de ser peruano” (pp. 188-189).

27/09/2010

Fuente:
Diario “El Comercio”

II BOSQUE DE LOS POETAS - TUMBES – PERÚ.


II BOSQUE DE LOS POETAS - TUMBES – PERÚ

Queridas amigas y amigos les hacemos llegar información del II BOSQUE DE LOS POETAS, una de las actividades realizadas en el marco del II FESTIVAL MUNDIAL DE ECOPOESIA 2010, que desarrollamos en la ciudad de Tumbes – Perú.

Los poetas sembraron cada uno un árbol. Esta acción la pueden apreciar en nuestro blog:
http://poetasuniva.espacioblog.com/post/2010/09/25/ii-bosque-los-poetas-tumbes-peru

Por sus aportes y comentarios les quedaremos por siempre agradecidos por ser muy valiosos para el desarrollo del siguiente III FESTIVAL MUNDIAL DE ECOPOESIA 2011 que desarrollaremos el próximo año.

Las intervenciones fuera de contexto del contenido del blog, serán eliminadas.

Cordialmente.

POETAS UNIVA.

domingo, 26 de septiembre de 2010

“EL CRÍTICO COMO ARTISTA” POR PABLO GIANERA.

En Benjamin se combinaban la melancolía y la voluntad de acción política.
Foto Archivo.

“EL CRÍTICO COMO ARTISTA”

El mayor aporte filosófico de Benjamin fue considerar que la foma de la teoría crítica podía ser también una obra de arte.

Por: Pablo Gianera
De la Redacción de LA NACION

Antes de cualquier consideración filosófica o crítica, Walter Benjamin se impone por la materialidad de la escritura, por la evidencia del estilo. Es realmente uno de los estilistas más virtuosos de la lengua alemana en el siglo XX. Lo interesante, en su caso, tal vez sea que ese estilo no habría existido jamás sin el tenso campo de fuerzas del pensamiento que lo sostiene. Un poco en broma y un poco en serio, el propio Benjamin respondía en un artículo que el hecho de que escribiera un mejor alemán que el resto de los escritores de su generación se debía al cumplimiento de una regla menor: no usar nunca la palabra "yo", excepto en las cartas. Pero aun en aquellos textos (la mayoría) en los que no usa la primera persona, la filosofía de Benjamin es inseparable del hombre que la pensó.

Sin embargo, esa filosofía de Benjamin nunca existió del todo. Esa filosofía es más bien una tarea, una misión que él mismo delegó en los lectores futuros. Y esto resultó así precisamente por el estilo de sus últimos escritos, aunque desde siempre había concebido la crítica como la auténtica filosofía. "La teoría romántica de la obra de arte es la teoría de su forma", anotó Benjamin en El concepto de crítica de arte en el romanticismo alemán, libro temprano, de 1919. El giro benjaminiano consistió en pensar que la forma de la teoría podía ser también una obra de arte. Pero en lugar de demorarse en el pasado, imaginó, con esa presunción romántica, una forma y un estilo ajustados al siglo XX: los de las vanguardias. Suele pensarse la trayectoria crítica de Walter Benjamin por lo menos en dos partes. De algún modo, el libro que divide esas dos mitades es el politizado Calle de dirección única, de 1928. Aunque saldaba su deuda con las novelas clásicas del surrealismo - Nadja de André Breton, El campesino de París de Louis Aragon-, esa colección fulminante de miniaturas seguía en alemán la huella de Karl Kraus ("Nunca formuló Kraus una argumentación que no sustentara con toda su personalidad", escribió). Había ahí toda una poética de la crítica, la idea de que la eficacia literaria procede del intercambio entre acción y escritura.

En rigor, esa última parte es la definitiva, pero sería impensable sin la que la precedió. Todo lo que escribió antes del Libro de los pasajes es una preparación para ese libro inconcluso, y tal vez, por su amplia ambición, imposible de concluir. Eso explica el cambio que notó Theodor W. Adorno, su amigo y compañero en el Institut für Sozialforschung: el carácter esotérico de sus primeros trabajos, y el fragmentario de los últimos. Allí, en los techados pasajes parisinos, se encontraban el gusto surrealista por los objetos obsoletos y la alegoría, el materialismo y la teología. Así como antes había sido romántica, la filosofía debía volverse ahora surrealista.

También podría decirse que ese libro, el de los pasajes, debía contener su filosofía y que ésta, por eso mismo, quedó tan inacabada como el libro. Al amparo de esa filosofía surrealista, el Libro de los pasajes, obra maestra del montaje, usa la figura de la alegoría, emblema de la ruina en su temprano El origen del drama barroco alemán, para examinar el siglo XIX y entender el XX: la alegoría une la ruina barroca con los objetos obsoletos y deslucidos que se ofrecen en la vidrieras de los pasajes. Su último libro realizaba las ideas de uno de los primeros, del mismo modo que la prehistoria de la modernidad podía explicar su presente.

Nunca hubo resignación en la filosofía del saturnino Benjamin. Su fe en las promesas contenidas en los libros infantiles (y no hay que olvidar que le interesaban mucho los cuentos infantiles y los juguetes) se lo impedía. El propio Adorno lo explicó con un recuerdo de primera mano: "Quien hablaba con Benjamin se sentía como un niño que percibe la luz del árbol de Navidad a través de las rendijas de la puerta cerrada. Pero la luz prometía al mismo tiempo, como la luz de la razón, la verdad misma, no su reflejo impotente".

© LA NACION

25/09/2010

Fuente:
Diario “La Nación” Suplemento ADN Cultura

Link:
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1306958

“LIBERTADES POÉTICAS” POR SANDRO BARRELLA.


Críticas de libros

“LIBERTADES POÉTICAS”

Por: Sandro Barrella

Con El verso libre, Ediciones del Dock inaugura la colección Época, con la que propone un espacio de reflexión en torno a la creación poética. El libro reúne once ensayos de otros tantos poetas argentinos que ponen a prueba el alcance de un procedimiento técnico tomando en cuenta su especificidad en la materia misma del poema. Si bien el punto de partida es la meditación sobre un elemento formal de la escritura de poesía, el diálogo entre los diferentes ensayos se extiende pronto al ámbito más amplio de la discusión estética.

Con variaciones más o menos manifiestas, hay tres elementos que emergen en la mayoría de estos textos. El primero es la constatación del verso libre en el ámbito de la historia literaria, como lo fue en su momento la adopción del verso italiano en España vía Boscán y Garcilaso, y su aceptación fatal como parte, no de una evolución, sino de la reformulación constante que supone la prosecución de un arte, de un oficio. El segundo es la dificultad técnica que introduce su uso, no menor que la que puede resultar para la escritura de un soneto, esto es, la necesidad de repensar cuánto de libertad concede el verso libre. El tercer elemento, finalmente, la tensión entre tradición y novedad, amplía su espacio a la confrontación de tendencias contrapuestas.

En la variedad de registros que presenta el volumen, cabe señalar el texto de Javier Adúriz, un ensayo que persigue la historicidad del verso libre y su presencia en el ámbito de la poesía escrita en nuestra lengua. Jorge Aulicino, por su parte, ensaya la continuación de una discusión preexistente con Ricardo Herrera y Pablo Anadón, siendo el suyo el texto más polémico, ya que entabla un diálogo abierto con sus contemporáneos. Leopoldo Castilla, Alicia Genovese y Santiago Sylvester son algunos de los poetas que completan un libro por demás interesante, dado que pone en circulación lo que podría llamarse el laboratorio de ideas en torno a la siempre esquiva escritura poética.

© LA NACION

25/09/2010

Fuente:
Diario “La Nación” Suplemento ADN CulturaFuente:

Link:
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1306952

sábado, 25 de septiembre de 2010

“JAPÓN POR ESCRITO” POR ANNA-KAZUMI STAHL.



“JAPÓN POR ESCRITO”

Cada vez se leen más libros de autores japoneses, pero los conocidos siguen siendo Murakami, Kawabata y pocos más; aquí, una guía de los principales, tanto de ayer como de hoy.

Por: Anna-Kazumi Stahl
Para LA NACION - Buenos Aires, 2010

Una estadística reciente me alarmó: un 60% de la literatura japonesa que se lee en castellano es obra de dos autores, Yasunari Kawabata y Haruki Murakami. Como confío en los libreros ante este tipo de preocupaciones, fue a ellos a quienes recurrí. Al preguntarles qué más había de literatura japonesa, recibí la temida confirmación de un mercado eclipsado por pocos gigantes, pero también verifiqué que hay otros títulos. Esta nota busca retransmitir estos datos como apuntes (acaso sean invitaciones) sobre una literatura japonesa menos conocida en castellano, que está a mano pero que hemos perdido de vista.

Por supuesto que se accede a más de dos autores japoneses en lengua española. De hecho, más de un argentino ha contribuido a difundir voces niponas de todas las épocas: desde El libro de la almohada, del siglo XI (traducido por la argentina Amalia Sato y publicado por Adriana Hidalgo en 2001), y el precioso Libro de haiku que produjo el profesor, también argentino, Alberto Silva (edición bilingüe, Bajo la Luna, 2005), hasta una selección amplia de escritores modernos, como Mori Ogai, Ryunosuke Akutagawa, Natsume Soseki, Junichiro Tanizaki, Osamu Dazai, Yukio Mishima y Kenzaburo Oe, además de los más actuales, como la popular Banana Yoshimoto y una autora experimental, Minae Mizumura.

Sin embargo, se trata de la punta del iceberg. Intentaré agrandar aquella lista, demasiado corta, de lecturas japonesas disponibles en español.

A veces las traducciones más accesibles traen a la vista nombres y títulos por explorar. Por ejemplo, en el best seller de Haruki Murakami Tokio Blues (1987, en español 2005), el protagonista vive a contracorriente de sus pares: va a la universidad con menos vocación académica que ganas de independizarse y no logra sintonía alguna con el ya masivo movimiento antiestablishment de los estudiantes en la década del 60 en Japón. Toru observa con los brazos cruzados mientras los demás manifiestan su descontento, ocupan la facultad y citan a Marx y a Kazumi Takahashi. El guiño, con un mensaje que se da por sobreentendido, tiene que resultar curioso para el lector forastero. ¿Existió un Kazumi Takahashi -uno podría preguntarse- o es pura ficción? (Haruki Murakami sería capaz...) Pero no se trata de un truco. Aunque no lo encontraremos en castellano, ni en inglés, francés o alemán, Kazumi Takahashi (1925-1971) existió, fue un novelista de culto y un joven profesor que desde su cátedra apoyó a los manifestantes. Aunque falleció temprano, su producción fue prodigiosa y audaz, de un lenguaje tan complejo y exigente que no habrá parecido emprendimiento prometedor para los traductores. Takahashi cultivó una ficción metafísica que lindaba con lo fantástico a la vez que militaba por la responsabilidad político-social de los artistas e intelectuales. Quizá como un Thomas Pynchon politizado, o una mezcla de Sartre y Aldous Huxley en clave japonesa. Su mayor novela, Hi no utsuwa de 1962 (Crisol de tristezas) disecciona la caída en desgracia de un rector de universidad egocéntrico. Otros escritos suyos sondean la cultura del suicidio en Japón. Yutsu naru Toha (Una facción melancólica), de 1965, y Jashumon (La fe herética), de 1966, reflejan el Zeitgeist de duda cáustica y de un escepticismo casi existencialista. Quizá se pueda decir que el impasible Toru de Murakami nos ha dejado una asignatura pendiente.

Hay otros guiños suyos sobre un terreno literario japonés que perdemos por límites lingüísticos. El protagonista de Kafka en la orilla lee a Soseki y Akinari Ueda. Soseki fue de los primeros en cimentar el lenguaje nuevo en la novela japonesa moderna. Akinari Ueda, dos siglos antes que Akutagawa y casi tres antes que el mismísimo Murakami, ya innovaba con elementos fantásticos. Y si no fuera por sus riñas con el establishment literario japonés (por lo menos, hasta publicar Crónica del pájaro que da cuerda al mundo ,1995; en español, 2001), jamás podríamos haber sabido de la existencia de una autora: Takako Takahashi, la viuda de Kazumi Takahashi.

Ella marcó un hito en la escritura femenina de la posguerra: si bien acompañó al marido en espíritu, y dejó todo para estar a su lado cuando se enfermó, quiso vivir sola, manteniendo más de un empleo y resistiendo críticas sociales. Como una versión japonesa de la escritora desafiada en el ensayo de Virginia Woolf, ella necesitaba su cuarto propio para desplegar su imaginación. De los cuentos y novelas que produjo, sólo ha sido traducido un delgado volumen en Occidente (la profesora Maryellan Toman Mori hizo una versión en inglés de Mujer solitaria en 2004, 30 años después del original). Takahashi fue una mujer singular. Durante los años 80 exploró el catolicismo y estuvo a punto de tomar los votos de los carmelitas. Tal vez en parte sea por ella que nos llega hoy la producción de las narradoras jóvenes, una literatura audaz y transgresora del Japón actual.

Antes de eso, sin embargo, queda bastante de lo "menos conocido" por explorar, y quizás ayude un esquema cronológico para hacer la travesía.

Período antiguo

Últimamente, uno disfruta de reediciones en castellano de obras maestras como La historia de Genji (Atalanta 2005) y Heike monogatari (Del Nuevo Extremo, 2009). Además de este tipo de novelas antiguas, aquella época también produjo un género singularmente japonés pero que resuena con la narrativa posmoderna actual. Se trata del zuihistu o lo que se escribe "al correr del pincel" para transmitir lo vivido en el momento con una espontaneidad fluida y una mezcla de formas, desde listas hasta poemas.

El libro de la almohada dio inicio al género. Para los interesados en la escritura femenina: Sueños y ensoñaciones de una dama de Heian (Atalanta) y Diarios de damas de la corte Heian (Destino). El género del diario o de zuihitsu no es exclusivo de las mujeres; también hay obras magistrales como Tsurezuregusa: ocurrencias de un ocioso, escrito en 1330 por Kenko Yoshida (Hiperión, 1996) y Hojoki, canto a la vida desde una choza, de Kamo-no-Chomei, un aristócrata del siglo XIII que se hizo monje (Emecé, 2009, traducido por Masateru Ito, con prólogo de María Kodama).

Del creador de la ópera clásica japonesa noh, que se remonta al siglo XIV, quedan varios escritos, todos exquisitos. Zeami Motokiyo (1364-1444) formuló los criterios para actores de su época, y explica la estética del noh en Fushikaden: tratado sobre la práctica del teatro Noh (Trotta, 1999). Zeami lo escribió en el siglo XV para el shõgun.

Estos conocimientos pasaban de maestro a discípulos, de generación en generación, en un círculo cerrado y, de esa manera, protegido. Tanto es así que 200 años más tarde se decidió publicar otros de los tratados de Zeami. Y en 1909 salió a la luz un conjunto de enseñanzas verdaderamente secretas, transmitidas con compromiso de no difundirlas fuera del círculo de actores noh; luego de décadas invertidas en comprobar su autenticidad, estos últimos secretos de Zeami fueron publicados en 1960.

Aquella primera publicación, Fushikaden, está disponible en español y, más allá de lo específicamente actoral, se presta a una reflexión más amplia, tal como El libro de té y otros tratados sobre prácticas culturales ,que se basa, en parte, en la espiritualidad japonesa. La edición española contiene además cuatro piezas teatrales traducidas, seleccionadas para testimoniar la diversidad del repertorio noh. Es un repertorio fijo desde el siglo XV, pero más de un autor moderno ha producido versiones actualizadas u obras originales en estilo noh, entre ellos Yukio Mishima. Él reinterpretó el drama Dojoji, cuya versión original habría revisado el propio Zeami.

Período premoderno (feudal)

Desde el siglo XVII hasta casi el siglo XX, Japón pasó por un período de aislamiento, que concentró las prácticas culturales. El país se mantenía cerrado al exterior e incluso las migraciones interiores se limitaban. Dos fenómenos literarios se destacan: la forma haiku, emblemática de la literatura japonesa, y la literatura (además de la pintura) de ukiyo-e, o "el mundo flotante".

El poeta máximo de haikus, Matsuo Basho (1644-1694), aprovechó la costumbre de peregrinajes permitidos a los monjes y otros devotos; hizo varios viajes a pie de Edo (hoy Tokio) al interior del país. El resultado literario de aquellas excursiones se condensa en un género específico, el haibun. Mucho más que una crónica de viaje, es una mezcla de prosa con haiku. De los cinco libros haibun que produjo Basho sobre sus peregrinajes, sólo uno ha sido traducido al castellano. De hecho hay varias versiones, pero una cuenta con una colaboración de Octavio Paz y Eikichi Hayashiya: Sendas de Oku (Seix Barral, 1981). Los otros cuatro fueron traducidos al inglés, como también el diario personal de Basho, Saga Nikki.

Quizá se pueda permitir aquí un pequeño chisme: en Sendas de Oku uno advierte que Basho fue acompañado por un discípulo, el poeta Sora Kawai (1649-1710). El diario del viaje de Sora sólo se publicó a mediados del siglo XX y produjo un efecto desmitificador al revelar el "detrás de bastidores" de la cotidianidad del maestro. Por primera vez entonces, casi 300 años más tarde, uno se hace a la idea de que el poeta no sólo creó sus versos sino también, de alguna manera, a sí mismo como figura de la fama pública.

El "mundo flotante" de este período podría tomarse como la contracara de la austeridad severa del "camino del guerrero" (el estilo de vida abnegado y disciplinado del samurái). En los siglos XVII y XVIII florecen aquellos ambientes de entretenimientos fugaces, las casas de geishas , una nueva forma teatral que toma como objeto no sólo la vida de los jerárquicos sino también las vivencias de los plebeyos. En la narrativa, tenemos los cuentos fantásticos del ya mencionado Akinari Ueda (Cuentos de la lluvia y de la luna, publicado en México, 1968, y en España, 2002). El mismo autor produjo otra colección, Cuentos de lluvia primaveral, que queda sin traducir, además de otros escritos que retratan de modo costumbrista el mundo flotante, como Personajes de mujeres mundanas y Apuntes.

Quien inicia la prosa ukiyo-zoshi (narrativa del mundo flotante) es Ihara Saikaku (1642-1693), cuya escritura ácida, indiscreta y reveladora explora las vicisitudes de la vida erótica, indagando en transgresiones entre las clases y entre personas del mismo sexo. Una de sus colecciones fue publicada en la Argentina: El gran espejo de amor entre los hombres (Interzona, 2003). Hay dos versiones españolas de su primer libro: Hombre lascivo y sin linaje, traducido por Antonio Cabezas García (Hiperión, 1982), y Amores de un vividor, en la traducción de Fernando Rodríguez-Izquierdo (Alfaguara, 2003). También se consiguen Cinco amantes apasionadas (Hiperión, 1992) e Historias de amor entre samuráis (Laertes, 1985).

Del mismo período se destaca la gran fuerza innovadora del dramaturgo Chikamatsu Monzaemon (1653-1725) ("el Shakespeare de Japón"), de cuya vasta obra -110 obras de teatro para marionetas, bunraku , y 30 para teatro kabuki- sólo una pieza se encuentra traducida al castellano: Los amantes suicidas de Amijima (1703, publicado por Trotta en 2001). En inglés, se consiguen quince más.

El período Meiji

A partir de 1868, Japón vive un vertiginoso proceso de modernización y llega lo que algunos califican como una inundación de información desde el extranjero, sobre todo desde Occidente. Eso ocasiona una brusca ruptura del aislamiento. Los escritores se vuelcan a hacer pruebas con las corrientes de narrativa europea que llegan: el naturalismo y, especialmente, la novela psicológica o "literatura del yo".

De esta etapa iniciática, una narrativa moderna con énfasis en la interioridad y la evolución del personaje, tenemos muchos representantes traducidos, aunque lo producido por mujeres llegó más al inglés y francés que al castellano. Aun así, hay notorios ejemplos para destacar: de Chiyo Uno (1897-1996) se pueden leer Confesiones de amor (1935, publicado por Mondadori en 1991) e Historia de una mujer soltera (que escribió de grande, en 1972, y que editó Lumen en 1996).

El caso más incomprensible de una autora de esa generación que faltó traducir al castellano es el de Fumiko Hayashi. De sus 25 novelas, más de 20 libros de cuentos, fábulas juveniles y poesía, sólo un cuento se encuentra disponible en castellano. "Barrios bajos" salió en 1957 en Sur (N° 249), traducido por Miguel Alfredo Olivera. Después, en 1976, fue traducido por Oscar Montes para una revista mexicana, Estudios de África y Asia. Rosa Montero incluyó el cuento en una antología, La cita y otros cuentos de mujeres infieles (Alfaguara, 2003), con lo que Fumiko Hayashi pudo ganar más lectores.

La obra de Hayashi cautivó al público en Estados Unidos y en Francia. También fue una inspiración para un cineasta clave de los años 50, Mikio Naruse. La vida de Hayashi resulta impactante: de orígenes pobres, tuvo que arreglárselas por sí sola a partir de la adolescencia; pudo terminar la primaria sólo mintiendo sobre su edad y expandió su educación como autodidacta. Forjó un estilo propio, audaz e incisivo. La literatura de Fumiko Hayashi exhibe un Japón no siempre retratado: el Japón colonialista en Indonesia, la militarización fervorosa y la posterior ocupación estadounidense. Su autobiografía Horoki: Apuntes de una vagabunda y varios de sus cuentos fueron llevados al cine. En 2009, algunos de estos films se proyectaron en el Teatro San Martín, en Buenos Aires, pero los libros siguen siendo desconocidos.

Período de posguerra

De esta época, a mediados del siglo XX, también hay bastante traducido, pero vale la pena indicar una compilación en lengua española: Antología de la narrativa japonesa de posguerra, realizada por Tanabe Atsuko y publicada por Tlahuapan, en México, en 1989. Y habría que recordar las novelas del singular Kobo Abe (1924-1993), como su obra maestra, La mujer de la arena, escrita en 1962 (Siruela, reedición de 2008) que inspiró el film homónimo de Hiroshi Teshigahara, además de novelas que relatan con agudeza la lucha del hombre común en conflicto con la sociedad, como El rostro ajeno (1964, en español por Siruela, 2007).

Kobo Abe fue un dramaturgo importante; estableció su propia compañía de teatro en Tokio. Para ella escribió obras todavía famosas, como Vosotros también sois culpables (1964) y Amigos (1967).

Este período es también el de una incursión importante en los estudios culturales en Japón: de Michitaro Tada (crítico literario y antropólogo cultural, 1924-2007) ya contamos con dos obras disponibles en castellano (Gestualidad japonesa y Karada, ambas publicadas por Adriana Hidalgo). Lo importante es que, a diferencia de otros libros que buscan explicar lo japonés para un público ajeno, Tada escribe sobre lo japonés para los japoneses. Los libros son parte de una meditación ensimismada y privada, acaso una autocrítica...

En este sentido también merece mención otro caso enigmático de no traducción: el de Takeo Doi. Como psiquiatra, Doi se entrenó en la práctica de psicoanálisis freudiano en Occidente, con la idea de aplicarlo en Japón al regresar. Cuando vio que era inviable aquel modelo para la cultura nipona, comenzó el verdadero trabajo de Doi. Sus libros esclarecen aspectos anteriormente poco articulados pero íntimos, fundamentales para la idiosincrasia japonesa: The Anatomy of Dependency (La anatomía de la dependencia) y The Anatomy of Self (La anatomía del yo) están disponibles sólo en inglés, por ahora.

Período actual

De la literatura actual, se destacan varias mujeres que incursionan en áreas nuevas como el multiculturalismo y la globalización, que produjeron nuevos experimentos con el lenguaje literario japonés. La novela monumental de Minae Mizumura, Una novela real (Adriana Hidalgo, 2008), es un buen ejemplo: la forma yuxtapone la ficción y la no ficción, mientras explora los cambios en la jerarquía social surgidos luego de la guerra. En otras obras, aún sin traducir, Mizumura juega con la mezcla de japonés e inglés, y analiza críticamente las carencias en el uso actual de la lengua japonesa.

Yoko Tawada también ejemplifica lo multicultural: nacida en 1960, a los 20 años se trasladó a Alemania desde donde escribe en japonés y a veces en alemán. Su novela Inu muku iri (El novio de la boda era un perro, 1998) fue muy bien recibida en Japón aunque Tawada no la escribió allí, y con Yogisha no yako ressha (Sospechoso en el tren nocturno, 2003) ganó el premio Tanizaki. Como dramaturga ha sido traducida al castellano: el grupo teatral Lasenkan ha realizado, en España, tres de sus piezas: Sancho Panza, El punto herido del alfabeto e Hikon, el alma voladora.

Menos experimental en técnica que las anteriores, Yoko Ogawa (1962) ha producido una narrativa singular que conjuga la literatura y las matemáticas. La autora nombra como influencias a un dúo inesperado: Kenzaburo Oe y Anna Frank. Tres de sus novelas fueron publicadas en España por Funambulista: La formula preferida del profesor, Perfume de hielo y El embarazo de mi hermana.

Otra corriente nueva actualiza la novela noir. Con frecuencia extremas, hasta surreales, estas renovaciones japonesas tienden a flirtear con la perversión y la violencia en un marco argumental detectivesco que sin embargo todavía permite cierta noción redentora. Es el caso de las novelas de Ryu Murakami, el escritor que ha inspirado al cineasta Takashi Miike, referente del nuevo cine de terror japonés. Dos novelas de Ryu Murakami están traducidos: Azul casi transparente (Anagrama, 1997) y Sopa Miso (Seix Barral, 2005). La más temprana, Coin-Locker Babies, sigue sin traducir aunque hizo furor entre jóvenes urbanos de un Japón "pos-burbuja", o sea, posterior a la afluencia y el consumismo de los años 80. Narra las historias de dos hombres que fueron abandonados de bebés en una estación de tren; uno de ellos planea un ataque químico contra la capital, apuntando a vengarse de (¿todas?) las madres, del punto de origen en sí.

Notoriamente, ha surgido una corriente nueva de thrillers femeninos que se destaca no sólo por el ingenio argumental, sino también por un audaz "realismo sucio" que rompe con tabúes: las amas de casa son a la vez obreras de fábrica en la periferia, los japoneses que emigraron regresan de Perú y de Brasil con consecuencias inesperadas, y estalla la violencia doméstica, tanto masculina como femenina. Una autora ejemplar sería Natsuo Kirino (1951) cuya novela Out fue nominada al premio Poe. Out salió hace poco en castellano (Emecé, 2009), y podremos esperar alguna de las doce que tiene escritas hasta ahora.

La famosa "bananamanía" que experimentó el público occidental tuvo su versión nipona también. Se puede identificar como "herederas de Banana Yoshimoto" a quienes han profundizado la exploración (y revalorización) de la figura liminar que revolucionó Yoshimoto en Kitchen : aquella figura de la niña-mujer o shojo , especie de semiadulta en un delicado limbo entre depender del padre y depender del marido, ya transformada en la década de 1980 en el símbolo de cierta oportunidad para una autodeterminación inesperada. Una expresión surge desde la literatura joven "extrema" que sorprendió cuando dos representantes aun adolescentes obtuvieron el más prestigioso premio para la nueva narrativa en Japón. La escritura de Risa Wataya en Keritai Senaka (La espalda que quisiera patear) y la de Hitomi Kanehara en Hebi ni Piasu (Serpientes y piercings) son ejemplos de una corriente de escritura intrépida de la mano de mujeres muy jóvenes, transgresoras, de poderosa imaginación y franqueza personal: la novela de Kanehara salió en castellano (Emecé, 2004). En esta línea estarían también Vibrador, de Mari Akasaka (1964; Emecé, 2006).

Respecto de estas nuevas voces adolescentes surge también una cuestión de técnica y de tecnología que afecta la circulación de su obra y tal vez también, una se pregunta, la conceptualización: de las diez novelas más vendidas en Japón últimamente, la mitad fue escrita en teléfonos celulares y son leídas del mismo modo, o sea en "el celu". En Japón el mercado de la "novela móvil" ya cuenta con tres millones de lectores. Y en este caso también tal vez sorprenda que se trate de una producción capaz de conquistar los premios del establishment. Mieko Kawakami ganó el premio Akutagawa (2007) por una novela "móvil" (aunque premiada recién luego de ser impresa): Chichi to ran (Acerca de pechos y huevos) es una novela ágil y veloz. Narrada en primera persona, dispara posibles redefiniciones de lo femenino a través de un grupo de amigas adolescentes. Si una vez puede ser suerte, dos veces ya merece otro respeto: Kawakami volvió a tener tremendo éxito con su novela Hebun (El cielo) durante la etapa de señal electrónica, y al cobrar una existencia en papel conquistó un reconocimiento que en algún punto suena paradójico, no por falta de destreza literaria, sino por una cuestión de técnicas, de preconceptos o expectativas que tenemos acerca de lo que se escribe y cómo. El cielo de Kawakami es la ganadora del premio Murasaki Shikibu del 2010, el galardón máximo para la nueva escritura femenina, que lleva el nombre de la autora de La historia de Genji , escrito hace mil años y por supuesto sobre papel. Y uno se queda pensando? si Murasaki renaciera, ¿cómo escribiría hoy?

© LA NACION

25/09/2010

Fuente:
Diario “La Nación” Suplemento ADN Cultura

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http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1306947

“DE KIOTO A TOKIO” POR HUGO CALIGARIS.


“DE KIOTO A TOKIO”

Por: Hugo Caligaris

Es probable que la curiosidad que despierta últimamente la literatura japonesa clásica en los lectores occidentales tenga que ver con el cansancio. Después de correr mucho, es una maravilla sentarse un rato al lado del estanque, entre flores de loto y ruiseñores, viendo a lo lejos el resplandor del pabellón dorado. Tal vez sea por eso que incluso quienes nunca estuvieron familiarizados con geishas, cerezos en flor y samuráis de pronto se sienten fascinados por las historias de Yasunari Kawabata. Esto ocurre: no es que Lo bello y lo triste haya saltado de un día para otro al primer puesto en la lista de best sellers, pero se lee ahora más, mucho más, que cuando todos, por decirlo de alguna manera, teníamos veinte años.

Trabajar cansa, y descansar también, cuando en el teatro, en los libros y en las películas las cosas pasan demasiado rápido. Somos devoradores de novelas, y eso fatiga, pero ¿se puede devorar a Kawabata? No. Es imposible. Con gesto de emperador del Oriente, impone desde la primera línea el deber placentero de leer con calma.

Hace poco, Plaza y Janés publicó un breve relato de Junichiro Tanizaki, El cortador de cañas. Tiene apenas 96 páginas, pero la "acción" sólo comienza muy poco antes de la mitad del libro. Antes hay citas, enumeraciones, paisajes que podrían estar en relación con algún sutil estado de ánimo. Tanizaki no le teme a la inminente irrupción de la contratapa. Se toma todo el tiempo, a pesar del formato corto. Cuando el cuento por fin comienza, el lector ya está hipnotizado. La materia es en cierto modo escabrosa: la historia de un romance delegado, de lo que podría llamarse un matrimonio por interpósita persona, pero la belleza con que está narrada y la sospecha firme de que el narrador es un fantasma le confieren un perfume delicado, que se desvanece lentamente en el aire.

Tanizaki escribió esta nouvelle en 1936, pero sólo ahora contamos con una traducción directa. La barrera del idioma japonés es muy fuerte, pero viene cediendo, en buena parte. Ahora se consiguen en Buenos Aires clásicos del siglo X, como La historia de Genji o El libro de la almohada, de Sei Shônagon. Pero debe de haber más, mucho manjar ignorado, mucho atún rojo en las piezas de sushi que se consumen de Kioto a Tokio, que nos perdemos aquí por culpa de la impenetrabilidad de los ideogramas.

También habrá otros contemporáneos además de Murakami, y tal vez mejores que Murakami, y es posible que de ellos ni siquiera conozcamos los nombres. Con nuestra nota de tapa, tratamos de cubrir ese bache.

La autora está en muy buenas condiciones de mediar entre los dos hemisferios: Anna-Kazumi Stahl nació en Luisiana y creció en Nueva Orleans. Su madre es japonesa; su padre, alemán. Se doctoró en Literatura Comparada en California y en 1988, después de una visita casual, se instaló en Buenos Aires. Además de excelente y sutil narradora, es traductora: a ella pertenecen las versiones de algunos de los textos japoneses que ofrecemos en este número.

hcaligaris@lanacion.com.ar

25/09/2010

Fuente:
Diario “La Nación” Suplemento ADN Cultura

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http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1306945

“ZEAMI MOTOKIYO”.


“ZEAMI MOTOKIYO”

Fushikaden: tratado sobre la práctica del teatro noh (o, más literal: El libro de la transmisión de la flor y el estilo, siglo XV) Traducción del inglés: Anna-Kazumi Stahl.

Tuve dudas acerca de si exponer estas secretas enseñanzas a los ojos de aquellos no interiorizados en nuestro arte [el del teatro noh], por lo que los escribo aquí más como preceptos para nuestros descendientes. No obstante, una intención de base afirmaré: cuando observo a los practicantes de la actualidad, noto que restan importancia a nuestro arte, aplican prácticas ajenas a nuestro Camino e incluso, cuando han alcanzado un nivel apreciable en el arte, se dejan llevar por el éxito luminoso de una noche o la fama del momento. Sólo me queda lamentar que hayan olvidado el manantial de nuestro arte y perdido su flujo, y que posiblemente esté el verdadero Camino ya en decadencia. [...] A causa de esta actitud, un actor puede alcanzar cierto reconocimiento por un estilo particular y durante un breve período, pero la Flor de su arte no durará y no tendrá la confianza del público. Un maestro en el arte, uno que ha logrado el reconocimiento público, hará una actuación interesante más allá del estilo que emplee. Cada estilo y cada forma fundamental tienen su propio carácter, pero todos deben tener en común aquello que los hace interesantes. Aquello que hace que el espectador perciba como interesante una actuación es la Flor.

25/09/2010

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Diario “La Nación” Suplemento ADN Cultura

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http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1307993

“FUMIKO HAYASHI”.


“FUMIKO HAYASHI”

Los barrios bajos (publicado en 1949. Traducción al castellano: Oscar Montes (1976).

Ryo se preguntó si su nuevo amigo estaba casado. No es que importara, pero el pensamiento le vino a la cabeza al ver el cariño que demostraba a su hijo. Hasta ese día, tenía ya treinta años, no había pensado en ningún hombre que no fuese su esposo (sin comunicarse hace tiempo desde el frente de batalla en Siberia), pero el temperamento despreocupado de Tsuruishi comenzó a operar un gradual y extraño cambio en sus sentimientos. [...] Unos ochos días más tarde, Ryo se encaminó nuevamente a encontrarse con Tsuruishi, quien la había invitado a visitar Asakusa (el distrito de diversiones) en uno de sus días libres. Todavía era demasiado temprano para ver los cerezos en flor, pero si tenían tiempo, irían a caminar por el parque de Ueno. El día acordado, siguiendo las indicaciones que le había hecho Tsuruishi, Ryo estaba esperando justo con su hijo frente a la oficina de informes turísticos de la estación. El cielo estaba plomizo, aunque a veces se despejaba, y si no llovía todo saldría bien. Después de esperar unos diez minutos apareció Tsuruishi con un envejecido traje gris que le quedaban demasiado chico. Ryo, apenas maquillada, llevaba un vestido azul de tela de kimono y un saco acolchado color té pálido. Se veía mucho más joven que de costumbre y quizá debido a sus ropas de estilo occidental, parecía una colegiala junto a Tusruishi, alto y de anchos hombros.

-Ojalá no llueva -dijo él, alzando con toda facilidad a [al niño] Ryukichi y caminando entre la muchedumbre. Ryo llevaba bajo el brazo una gran bolsa con pan, bocadillos de arroz envuelto en algas y mandarinas. Fueron hasta Asakusa en metro y desde la tienda Matsuya caminaron hacia el Portal Niten, pasando junto a una galería de pequeños negocios.

El distrito de Asakusa era muy distinto de lo que Ryo había supuesto y se desilusionó al pensar que ese pequeño templo de laca roja era la sede de la famosa Diosa de la Misericordia. Tsuruishi le explicó que antes había sido un enorme y altísimo templo, pero a ella le resultaba difícil imaginárselo. Ahora había solamente una multitud que se movía como las olas del mar y que se apretujaba rodeando el santuario. En la distancia se podía oír el invitador sonido melancólico de trompetas y saxofones. Un viento salvaje murmuraba y jadeaba al chocar contra las ramas, llenas de de brotes, de los árboles ennegrecidos por el fuego de la guerra.

25/09/2010

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Diario “La Nación” Suplemento ADN Cultura

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“MICHITARO TADA”.


“MICHITARO TADA”

Karada: el cuerpo en la cultura japonesa (original: 2002. Traducido al castellano por Tomiko Sasagawa y Anna-Kazumi Stahl. Publicado por Adriana Hidalgo, este año). Del capítulo 6, "Heso" (El ombligo).

El filósofo Shunsuke Tsurumi dijo alguna vez: "Si nosotros los orientales guardamos mementos, es sólo a través de la carne, el cuerpo". [...] ¿En qué parte del cuerpo se muestra más el pasado? Diría, primero y principalmente, en el ombligo por supuesto. A decir verdad, no tiene utilidad alguna, pero ¿tiene significado el ombligo, con o sin utilidad? [...] Los japoneses no ven el ombligo de manera basada en las relaciones espaciales, como los [occidentales]. En contraste, los japoneses ponemos el énfasis en el tiempo. El ombligo hace referencia al pasado, a la recurrencia de las cosas. El ombligo es retroceso. Sobre todo, el ombligo es memoria, remembranza, reminiscencia. [...] Una mujer, luego de dar a luz a su bebé, cortaba el cordón umbilical ella misma, y más importante, guardaba una parte. En ese entonces era sólo la cultura de las mujeres que veía con la claridad del testigo directo que el cordón umbilical constituye una conexión al pasado.

La hija de aquella mujer que describí en el párrafo anterior, al casarse, llevaba ese mismo fragmento del cordón umbilical propio a su nuevo hogar. Había muchas costumbres así. Justo más allá del ombligo de la niña, se encuentra el vientre de la madre, y más allá del de la madre está el vientre de la abuela, y aun más allá, el de la bisabuela. De esta manera la continuidad de la vida se confirma, al infinito, en dirección hacia el pasado. [...] El memento del cordón umbilical contiene la memoria ininterrumpida de todo el pasado humano.

25/09/2010

Fuente:
Diario “La Nación” Suplemento ADN Cultura

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http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1307995

“NATSUO KIRINO”.


“NATSUO KIRINO”

Out (1997; traducido al castellano por Albert Nolla Cabellos; publicado por Seix Barral/Planeta en 2009).

... Se oía el murmullo de varios insectos, sonidos húmedos y sosegados que le hacían pensar en la hierba mojada por el rocío. No era como en São Paulo, donde el canto de los insectos se asemejaba a una campanilla repicando en el aire seco y cálido. Kazuo Miyamori estaba acuclillado entre la espesa hierba, con los brazos alrededor de las rodillas. Llevaba varios minutos soportando la presencia de una nube de mosquitos. Estaba seguro de que le habían picado en los brazos desnudos, pero no podía moverse. Tenía que superar la prueba que él mismo se había impuesto. Él funcionaba así: si no era capaz de superar las pruebas que se imponía, estaba convencido de que se convertiría en una mala persona.

En 1953, cuando los flujos de emigración se reanudaron después de la guerra, el padre de Kazuo Miyamori dejó la prefectura de Miyazaki para trasladarse a Brasil. [...] En São Paulo no lo ayudó ningún inmigrante japonés, con quien pudiera haber tenido algo en común, sino un amable barbero brasileño que lo contrató como aprendiz. A los treinta años, el padre de Kazuo heredó la barbería. Ya instalado, se casó con una bella mulata y, al poco tiempo, nació Roberto Kazuo. Pero cuando Kazuo tenía diez años, su padre murió en un accidente, de modo que no tuvo oportunidad de aprender ni la lengua ni la cultura de su país de origen. Lo único que conservaba de Japón eran el nombre y la nacionalidad.

Después de terminar el bachillerato, Kazuo empezó a trabajar en una imprenta. Un día, vio un cartel que decía: Se buscan PERSONAS PARA TRABAJAR EN JAPÓN. GRAN OPORTUNIDAD.

[...] Al cabo de unos minutos, Kazuo se levantó y salió a la calle... Avanzó por la calle mal iluminada que llevaba de la residencia a la fábrica. Era un trecho lúgubre, flanqueado por un taller abandonado y una bolera en ruinas. Si se quedaba a esperar ahí, pensó, vería pasar a una o dos mujeres del turno de noche. La mayoría tenían la edad de su madre, pero en ese momento no le importaba. Sin embargo, quizá por lo tardío de la hora, no pasó nadie. Kazuo se quedó mirando el camino con una mezcla de sensaciones: por una parte se sentía aliviado, pero por otra experimentaba la frustración del cazador a quien se le escapa la presa. Y justo entonces apareció una mujer.

Parecía preocupada por algo, e incluso cuando se le acercó para abordarla no se dio cuenta de su presencia. Por eso la agarró del brazo, casi en un acto reflejo. Mientras ella lo rechazaba, Kazuo vio el miedo reflejado en sus ojos y la arrastró hacia la hierba.

Si dijera que no deseaba violarla estaría mintiendo. Al principio sólo quería que lo abrazase, sentir su suavidad entre sus brazos. Pero cuando ella lo rechazó, sintió el deseo irresistible de inmovilizarla. Y fue en ese momento cuando ella proclamó saber quién era.

-Eres Miyamori, ¿verdad? -dijo fríamente.

En ese instante el miedo se apoderó de él. También él se dio cuenta de que la conocía...

25/09/2010

Fuente:
Diario “La Nación” Suplemento ADN Cultura

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http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1308001

“ESCULTURA HORRIPILANTE EN EXPLOSIÓN” ESTE DOMINGO 26 (16:00 – 18:00 P.M).


“ESCULTURA HORRIPILANTE EN EXPLOSIÓN

ESTE DOMINGO 26 (16:00 – 18:00 P.M.)

Un grupo de amigos queremos celebrar la explosión de la "Escultura horripilante" enterrada por Jorge Eielson en la Plaza de Armas de Lima en 1967. Esta explosión (calculada por Eielson para el 2010) en el más puro estilo eielsoniano, consiste en recitar (a los asistentes y/o a todas las personas presentes en la plaza que alcancen a oír) un poema de Jorge Eielson a elección. El evento es absolutamente abierto a quienes quieran sumarse, desde las 4 pm a las 6 pm. (hora de Lima). Cualquiera puede también sumarse al evento desde cualquier otro lugar del mundo, en tiempo real, recitando un poema de Eielson a quienes se encuentran alrededor.

Propuesta: Emilio Tarazona.

Antecedentes del evento:

El 20 de junio de1967, Jorge Eielson –entonces, de paso por Lima- siembra en “el ala sub-oriental” de la Plaza de Armas uno de los anti-monumentos más inquietantes de la historia del arte peruano de las últimas décadas: la Escultura horripilante. La obra forma parte de su serie de 9 Esculturas subterráneas inhumadas en diferentes lugares del planeta desde 1965 –además de Lima, figuran en la lista: Roma, Paris, New York, Eningen, Cerdeña, Bangkok, Amberes, Tokio…

A todas estas el proyecto completo añadía otra escultura más que no llegaría a colocarse en la superficie de la luna, vía el proyecto Apolo, como el artista propone a la NASA en julio de 1969 a través de una carta respondida por el director del programa.

Aquí se adjunta la descripción de la escultura limeña, incluida por Eielson en la exhibición Plan and Projects as Art en la Kunshalle de Berna en 1969:

"escultura horripilante / lima: plaza de armas 20 de junio de 1967

trabajando sólo 27 minutos cada noche (yo no estuve presente sino en los últimos 6 meses de la operación cuando llegué a la ciudad llevando mi pavorosa invención desmontada en mil piezas aparentemente sin importancia) fueron necesarios más de dos años y medio o sea exactamente 915 noches de esfuerzos denodados de mis más estrechos colaboradores para colocar a 17 metros de la superficie el objeto que sigue: 1. materiales: a) un compuesto a base de líquido medular sintético usado como (campo) electrónico y colocado en el interior de la escultura a manera de fluido vital b) un conducto de gas metano proveniente de la ciudad c) un circuito televisivo completo entre el (ojo) de la escultura y el mundo exterior d) millares de tornillos tuercas ganchos bisagras etc e) una ametralladora winchester f) una cabeza de muñeca parlante g) dos brazos de chimpancé adulto h) materia fecal i) una instalación radiofónica completa j) alimentos congelados k) un megáfono de fonógrafo RCA modelo 1920 l) 14 litros de sangre humana m) 15 000 metros de cinta grabada con los más importantes textos poéticos de todos los tiempos incluida la biblia n) papel higiénico 2. funcionamiento: a) la escultura en realidad no tiene límites si se tiene en cuenta su sistema radiofónico de ondas ultracortas b) quien quisiera realizar una copia deberá tener en cuenta dos factores de primera importancia: I.- la escultura se regenera ininterrumpidamente a la velocidad constante de 75 gramos de materia al segundo II.- sus residuos absolutamente irreversibles se acumulan a un ritmo variable de 57 a 65,7 gramos de materia muerta al segundo lo que significa un aumento real del objeto de 18 a 10,3 gramos al segundo con un volumen total de crecimiento de 0,10 metros cubo al día c) la escultura –que recitará continuamente por boca de la muñeca los más hermosos poemas concebidos por el hombre- se comportará como tal es decir satisfará sus necesidades primordiales repitiendo los mismos gestos humanos de la alimentación procreación respiración defecación etc aunque tales necesidades en este caso no sean sino un artificio para mejor recitar los poemas (más que un repulsivo simulacro del ser humano –como podría pensarse- la escultura será más bien el resultado de millares y millares de años de civilización) d) sólo en muy raras ocasiones a pesar de su inevitable contacto con el mundo exterior empuñará la ametralladora o derramará una sola gota de su preciosa sangre humana en defensa de una causa justa e) poseedora de una alma lírica la criatura surgirá muchas veces del centro de la tierra y con sus brazos peludos –indispensables en el arte de la recitación- elegirá una rosa o un lirio del campo f) la criatura explotará con espantosos resultados el mismo día que termine de recitar todos los poemas grabados en la cinta magnética."

(Eielson en: Creación y Crítica 12, Lima, 1972)

El objeto, es así una suerte de máquina que avanza hacia su explosión inminente. Casi veinte años después, en su visita al Perú de 1987-88, Eielson responde sobre las Esculturas subterráneas, en un intercambio con Jaime Urco y Alfonso Cisneros Cox:

“Estas esculturas tienen por objeto, primero, ser invisibles, puesto que son subterráneas; segundo, que nunca puedan ser construidas: han sido estudiadas para que no puedan ser realizadas jamás. La de Lima es una muñeca electrónica, con ramificaciones por todos lados, que no hace sino repetir y acumular toda la memoria de la poesía universal. Una vez que haya terminado, lo que ocurrirá en el año 2010, explotará. El resultado será, pues, catastrófico. La he llamado ´Escultura horripilante´.”

(Eielson en: Lienzo 8, Lima, 1988, p. 191)

PRESENTACIÓN DEL POEMARIO: “LA RECURRENCIA DE LA FALTA” DE MILAGROS VARA CÉSPEDES.


PRESENTACIÓN DEL POEMARIO “LA RECURRENCIA DE LA FALTA” DE MILAGROS VARA CÉSPEDES

Pájaros en los cables editores y Caslit:

Nos complacemos en invitar a la presentación del poemario “La Recurrencia de la Falta” de Milagros Vara Céspedes. Dicho evento se realizará el día sábado 25 de septiembre de 2010 a las 6:00 p.m. en la Casa de la Literatura Peruana - Antigua Estación de Desamparados Jr. Ancash 207 – Lima.

Los comentarios estarán a cargo de:

- Alessandra Tenorio
- Nadeshda Rodríguez
- Joe Montesinos I.
– Carla Gonzáles

Música:

- Pedro Salazar

Están todos invitados.

INGRESO LIBRE.

NOTA:

* Reenviar este mensaje para una mejor difusión. Muchas gracias.

viernes, 24 de septiembre de 2010

“POEMAS DE ERIKA NOLASCO”.


“POEMAS DE ERIKA NOLASCO”

DATOS BIOGRÁFICOS

Erika Nolasco (Lima, 1989) Estudiante de educación en la especialidad de Lengua y Literatura de la Universidad Nacional Federico Villarreal. No ha ganado ningún premio ni le ha ganado a nadie, excepto a la poeta chuncha que solía ser. La que ahora se atreve a parir sus poemas a la luz. Algunos de sus poemas aparecen en blogs de amigos. La revista Sabor Artístico, de Argentina, publicará algunos de sus textos. Forma parte del equipo editorial Toro de trapo, editores.

Asfalto

Abrazado a mi cuerpo
Inundándome
Impregnándose
dibuja una mezcla
de desastre y melancolía.

Respiro tu pesar
el embriagante y asqueroso olor
el frío que emigra de tus calles
a mis sienes.

Comparto tu grito que se ahoga
en calles meadas
ese hedor indeleble
Persistente a los compases
De millones de zapatos

No me ves desde el cielo
sino desde el polvo mismo
mundano e imperfecto
como yo

Trifulca

Era necesario, indispensable
rezar nombres, maldecir respiraciones
y vomitar sangres
recordar una melodía inconclusa, otra soñada y otra sin empezar
esa canción que se baila con zapatos prestados
sobre losetas perfectamente cuadradas
La fricción constante con el miedo y el deseo
borran las sonrisas burlonas
miradas cortantes cual filo de navajas, poor woman
these feelings will kill her
puede que la obsesión le compre un vestido nuevo
y el amor le regale flores
flores que morirán.

Canción cuadrúpeda

Bestia
Tal vez tú pagas por nuestros pecados
Con tu hocico trituras cada día vivido
Y de bocanadas tragas podredumbre
De esta terrible casa
De este terrible destino

Es tu pata gangrenada
El eslabón congraciante
Entre cielo e infierno
Es el rabo que arrastras
El sentir del que observa
Con el habla mutilada

Porque no es fácil

Resolverse ante el paredón
Desgraciarse infinitamente
Como quien trasquila el alma
Destejiendo dolores y deseos

Como quien corta
En rojo transversal
Llagas, heridas, pus
Pus, heridas, llagas

Como quien suprime
Toda esperanza del respiro
Batiendo las manos
Ahogándose irremediablemente

Como el infeliz que se sirve
Una porción ínfima de misericordia
Y luego festeja con postres rancios
Y bebe lágrimas

Porque no es fácil
Trasquilar, cortar, suprimir, vivir
No es fácil
Y nunca lo fue

A Casandra

Porque naciste del miedo
Sollozante y silente
Odiando de mi vientre la expulsión

Mamando nostalgia
Arañando las entrañas
De esta vida inerte

Creciste bailando
En círculos concéntricos
Tejiendo capullos de telarañas

Dulce pedazo mío
Descansa sobre peste heredada
Por luces fúnebres cubierta.

Luces de domingo

Abre las cortinas
cuenta pecados, uno por uno
hoy nadie nos ve
que tus huesos se escondan
porque Dios descansa
recoge tus sollozos
exprime cicatrices
duerme
duerme
duerme

RECITAL POÉTICO EN EL “BAR ZELA”.


RECITAL POÉTICO EN EL “BAR ZELA”

A cargo de:

- Juan Pablo Bustamante
- Eduardo Pucho
- Boris Arrunátegui
- Elvis Herrada

Además:

Cortometraje - poema "a la memoria".

Autor: Pablo Maire

Cortometraje "Danzak" de Gabriela Yepes.

Día: Viernes 24

Hora: 8:00 p.m.

Lugar: Bar Zela.

Ingreso Libre

RECITAL "QUINTA PARTITURA" (POESÍA Y TROVA).


RECITAL "QUINTA PARTITURA"

Poesía y Trova

Día: Viernes 24 de septiembre 2010

Hora: 5:00 p.m.

Lugar: C.C. Residencial San Felipe, Jesús María.

Ingreso Libre

jueves, 23 de septiembre de 2010

“LOS CONSEJOS DE ONETTI” EN CON-FABULACIÓN Nº 154 (LOS FUNERALES DE LA REALIDAD).

Escritor uruguayo: Juan Carlos Onetti.

“LOS CONSEJOS DE ONETTI”

Del gran escritor uruguayo, cada día más reconocido y estimado, después de haber paladeado en vida el desconocimiento y la incomprensión, publicamos esta lista, ahora casi intachable, de consejos para quienes quieren escribir. Humor cáustico, precisión argumental y sabiduría no exenta de amargura son su característica. El autor de El Astillero, Para una Tumba Sin nombre, Dejamos Hablar al viento, Juntacadáveres y Cuando ya no importe, nos guía con la dulce firmeza de un visionario.

I

No busquen ser originales. El ser distinto es inevitable cuando uno no se preocupa de serlo.

II

No intenten deslumbrar al burgués. Ya no resulta. Éste sólo se asusta cuando le amenazan el bolsillo.

III


No traten de complicar al lector, ni buscar ni reclamar su ayuda.

IV

No escriban jamás pensando en la crítica, en los amigos o parientes, en la dulce novia o esposa. Ni siquiera en el lector hipotético.

V


No sacrifiquen la sinceridad literaria a nada. Ni a la política ni al triunfo. Escriban siempre para ese otro, silencioso e implacable, que llevamos dentro y no es posible engañar.

VI

No sigan modas, abjuren del maestro sagrado antes del tercer canto del gallo.

VII

No se limiten a leer los libros ya consagrados. Proust y Joyce fueron despreciados cuando asomaron la nariz, hoy son genios.

VIII

No olviden la frase, justamente famosa: 2 más dos son 4; pero ¿y si fueran 5?

IX

No desdeñen temas con extraña narrativa, cualquiera sea su origen. Roben si es necesario.

X

Mientan siempre.

XI

No olviden que Hemingway escribió: “Di lecturas de los trozos ya listos de mis novelas… Eso es lo más bajo en que un escritor puede caer”.

“NADIE SE ATREVIÓ AÚN A ESCRIBIR UNA HISTORIA DE ESPOSAS” POR UMBERTO ECO.

Escritor italiano: Umberto Eco.

“NADIE SE ATREVIÓ AÚN A ESCRIBIR UNA HISTORIA DE ESPOSAS”

Por: Umberto Eco

Recientemente descubrí en Internet una enciclopedia de mujeres, muchas de las cuales han sido olvidadas injustamente por la mayoría de los historiadores.

Hay una excepción: en su libro de 1690, Historia de mujeres filósofas, el académico francés Gilles Menage escribió acerca de Diotima la Socrática, Arete la Cirenaica, Nicarete la Megariana, Hiparquia la Cínica, Teodora la Peripatética, Leontia la Epicúrea y Temistóclea la Pitagoraniana, acerca de quienes conocemos muy poco. Y lo correcto es que muchas de estas mujeres deban ser rescatadas del olvido.

No obstante, lo que realmente falta es una enciclopedia de esposas.

Frecuentemente se dice que detrás de cada gran hombre hay una gran mujer, desde el emperador bizantino Justiniano y su esposa Teodora (la ex actriz) hasta Barack y Michelle Obama. Es curioso que nunca se diga lo opuesto: no hablamos acerca del “hombre detrás” de la gran Isabel I de Inglaterra, por ejemplo.

Pocas veces, si es que alguna, las esposas reciben la atención que merecen.

En las historias de la antigüedad clásica y posteriormente, se dedica más espacio a las amantes que a las esposas.

Clara Schumann y Alma Mahler, que estuvieron casadas con los compositores Robert Schumann y Gustav Mahler, son excepciones, pero estas mujeres causaron gran revuelo por sus amoríos extra y posmaritales. Básicamente, la única mujer que siempre es mencionada simplemente por ser una esposa es Xantipa, casada con Sócrates -y aun en ese caso, sólo para decir cosas horribles sobre el carácter de ella.

Leí recientemente un texto de Pitigrilli, escritor italiano del siglo XX, quien atiborraba sus relatos con citas eruditas -aunque frecuentemente equivocaba los nombres- y con anécdotas que encontraba quién sabe dónde. En determinado punto, Pitigrilli invoca la severa advertencia de San Pablo -“Preferible es casarse que arder con gran deseo”- un buen consejo, por ejemplo, que podrían seguir los curas católicos romanos.

Pitigrilli observa también que la mayoría de los grandes (incluyendo a Platón, Lucrecio, Virgilio y Horacio) eran solteros.

Pero eso no es completamente cierto. Puede ser verdad con Platón, quien, según Diógenes Laertius, escribía epigramas para hombres jóvenes muy apuestos.

Por su parte, Platón aceptó como alumnas a dos mujeres, Lastenia y Axiotea, y se asegura que comentaba que un hombre virtuoso debería casarse.

Quizá era cauteloso por el infeliz matrimonio de Sócrates con Xantipa.

El poeta Horacio no tuvo esposas ni hijos, pero a juzgar por sus escritos, sospecho que se permitió algunas aventuras románticas. En cuanto a su par Virgilio, parece haber sido demasiado tímido para declararse a una mujer, aunque se rumorea que tuvo una relación con la esposa de Varius Rufus. Ovidio, en contraste, se casó tres veces.

Siglos después, Dante soñó acerca de Beatriz pero se casó con Gemma Donati -aunque nunca mencionó a esta última en sus escritos . Todos piensan que Descartes era soltero, ya que murió muy joven después de una vida sumamente pintoresca. Pero sí tuvo una compañera durante algunos años -una doncella llamada Helena Jans van der Strom, a la que conoció en Holanda.

Oficialmente sólo reconocía a Helena como sirvienta.

Pero contrario a ciertos rumores difamatorios, él reconoció a la hija que ella le dio, Francine, quien murió a los cinco años de edad. Según algunas fuentes, Descartes también tuvo otros amoríos.

En pocas palabras, aparte de los religiosos, que supuestamente eran célibes, y hombres más o menos abiertamente homosexuales como Cyrano de Bergerac y Ludwig Josef Johann Wittgenstein, Immanuel Kant es sólo uno de los grandes pensadores de la historia de quien estamos verdaderamente seguros de que era soltero - los registros históricos son muy claros al respecto.

Sorprendentemente, incluso Georg Wilhelm Friedrich Hegel estaba casado; de hecho, parece haber sido mujeriego, con un hijo ilegitimo. Karl Marx, por su parte, estaba profundamente apegado a su esposa, Jenny von Westphalen.

Más allá de tanto dato, ¿qué influencia tuvieron Gemma sobre Dante o Helena sobre Descartes, para no mencionar el enorme número de esposas sobre las cuales la historia dice aún menos ? ¿Y si todas las obras de Aristóteles en realidad fueron escritas por su esposa Herpyllis? Nunca lo sabremos. La historia, escrita por esposos, ha condenado a las esposas al anonimato.

Copyright U. Eco/L’Espresso, 2010.

19/09/10

Fuente:
http://www.clarin.com/zona/

Link:
http://www.clarin.com/zona/Nadie-atrevio-escribir-historia-esposas_0_338366312.html

“LA CENIZA DE ALEJANDRÍA” POR WILLIAM OSPINA.


“LA CENIZA DE ALEJANDRÍA”

Por: William Ospina

ES SEGURO QUE HAY EN ESTE MUNDO numerosos seres humanos que sienten frente a las páginas escritas en letras latinas el mismo pasmo ante lo indescifrable que nosotros sentimos viendo libros en chino, en árabe o en coreano.

Es posible que al mirarlos haya quien vea en ellos sólo una tediosa sucesión de líneas tipográficas. Es posible que haya personas para quienes un libro es un objeto más entre los otros, un volumen conformado por una cantidad de planos superpuestos, hechos de materia vegetal, exornados de signos. Pero quien haya leído un libro, y mejor aún, quien alguna vez en su vida haya disfrutado un libro, ya no podrá negar que hay en esos objetos algo misterioso y sagrado.

Para sentir eso no es necesario que se trate del Corán o de la Biblia cristiana. Esos libros míticos resumen sin duda el sentido de lo reverente que tienen vastas comunidades en el mundo; sus fieles han llegado a creer divino el origen de sus historias y de sus sentencias; que no hay error en ellos, que no son episodios literarios sino atributos de la divinidad. Han llegado a creer incluso que esos libros no tienen origen, que son eternos como Dios mismo, que en sus páginas cerradas ocurren cosas misteriosas, que en la exploración de sus arcanos el ser humano puede perderse deleitablemente, y que hasta el más grande o el más ínfimo enigma del universo está contenido en sus letras.

Y se entiende que quienes piensan así vean en el libro un alto talismán, un objeto mágico, algo que tiene que cuidarse con reverencia, guardarse con delicadeza, y que no puede ser profanado por nadie. Se entiende que teman que toda ofensa, todo sacrilegio, toda profanación, pueda acarrear desgracias y maldiciones.

Hay algo milagroso en la idea del libro, y hay muchos milagros guardados en sus páginas. Sin ser cristiano, ni musulmán, yo puedo sentir en las páginas de la Biblia y del Corán el soplo de la sabiduría, el viento de la profecía, la experiencia acumulada de pueblos dolorosos, las palabras del consuelo y de la esperanza. Veo el modo como las generaciones han hallado unas pautas de civilización a las cuales sujetar su conducta, un sistema de ritos, de normas y de cantos que los sosiegan frente al infinito y los serenan frente a lo indescifrable. Me abruma la sola idea de que alguien se proponga ofensivamente destruirlos, aunque no ignoro que muchas veces en la historia, en nombre de esos dos libros, no sólo se han quemado libros sino seres humanos.

Pero no son los libros los que causan todo eso sino la furia de los fanáticos, la intolerancia, la soberbia y la estupidez. Lo mismo Santo Domingo quemando los libros de los albigenses, o Savonarola quemando libros prohibidos, o Dioclesiano quemando los libros alquímicos, o las manos secretas que quemaron los 700.000 manuscritos de la biblioteca de Alejandría el año 48 antes de Cristo, o los jueces de la inquisición quemando los códices mayas, o la policía de Buenos Aires quemando un millón de libros en 1980, o los nazis quemando los libros judíos en 1933, o el emperador chino Qui Shi Huang dando la orden en el año 212 antes de nuestra era de quemar todos los libros y con ellos borrar el pasado.

Siempre habrá algún joven poeta sin hogar que escriba nuevos versos a la luz del incendio de la gran biblioteca. Si el emperador chino no pudo acabar con los libros a pesar de quemarlos todos, es porque los libros forman parte de nuestra existencia y renacen con mayor terquedad. Y es grato pensar que si desapareciera toda la literatura, otra vez pasaría por las playas Homero adivinando el mundo con sus ojos ciegos, y otra vez se iría Dante a cruzar el infierno y el purgatorio con tal de volver a encontrar a Beatriz entre las alas de las bestias del Paraíso, y otra vez Shakespeare encontraría a Lear en un viejo loco de las calles de Londres, y al suicida Romeo en cualquier muchacho impaciente, y al príncipe Hamlet en todo joven trastornado, y al elocuente asesino Ricardo en cualquier noble deforme y resentido.

Si la literatura existe es porque infinitamente la necesitamos, y don Quijote sigue cabalgando porque es una forma necesaria de nuestro delirio, y el ángel sigue dictando a Mahomet las suras del Corán porque algo en la historia sigue haciendo necesarios esos preceptos, y la historia de José y sus hermanos sigue conmoviéndonos como el primer día porque siguen existiendo en nosotros la traición y el arrepentimiento, la suerte y la sabiduría, la discordia y la reconciliación.

De su ceniza volverán los libros. Las manos que escribieron esos caracteres volverán a escribirlos, la mente que soñó esas historias volverá a soñarlas. Son parte de nuestro destino, y para acabar con ellos habría que acabar con la humanidad.

William Ospina

11/09/2010


“LA ECONOMÍA DE LA LITERATURA” POR JULIO ORTEGA.

Nuevo libro de ensayos de Julio Ortega.

CRÍTICO. Los foros de escritores están dominados por la obsesión con los premios.

El mundo de Juan Rulfo. Mujer en la cosecha del tabaco.

TONI MORRISON: Cuando fue invitada a una semana de diálogos en la Universidad de Brandeis pidió dividir sus honorarios con una fundación educativa.

LETRAS

“LA ECONOMÍA DE LA LITERATURA”

Creación y dinero. Hoy los escritores se ven inmersos en un mundo de dinero, agentes literarios, promoción mediática, estrategias de mercadotecnia, ‘bestsellerismo’ y creciente desigualdad social. Aquí una mirada crítica de este fenómeno contemporáneo.

Por: Julio Ortega*

Antes, toda reunión de escritores terminaba en un debate sobre política. Ahora, los foros de escritores están dominados por la obsesión con los premios, los agentes literarios, los concursos. Hasta los más jóvenes disputan su identidad en la lista de libros más vendidos. Deberían calmarse: todos estarán en una antología y todos ganarán un premio en España, por mera proporción estadística. No debemos extrañarnos porque ya se realicen estudios sobre la economía de la literatura y sobre el rol –literal, imaginario y, sobre todo, simbólico– del dinero en la vida del escritor del siglo XXI. Es sintomático que un colega español me dijera que el poeta Antonio Machado (1875-1939) fue más bien negligente. Y no faltará un neorricachón que culpe a Vallejo de su pobreza.

El gran dilema

La revista Nueva Sociedad, dedicada a los dilemas de América Latina, trata sobre uno de los más actuales y cruciales: el dinero. Un dilema, en primer término, histórico pues el oro del Nuevo Mundo produjo la banca moderna en Italia, y sustentó la primera gran burguesía en Flandes y en segundo término, filosófico ya que la ética protestante alentó el desarrollo del capitalismo. Fue también un dilema cultural, pues, la abundancia americana, hecha en la fecundidad del intercambio, postuló que el modelo de lo moderno es la mezcla. Pero el poeta y dramaturgo español, del Siglo de Oro, Luis de Góngora (1561-1627) se pasó la vida reclamando por “mis alimentos” y don Miguel de Cervantes protestó, en vano, servidumbre al horroroso Conde de Lemos en las vísperas de su muerte.

Bolsillos vacíos

Buena parte de los más grandes escritores españoles conoció prisión y de muchos de ellos no quedan ni sus huesos: brazo, cabeza, restos, han desaparecido. La mejor crónica sobre el tema se debe a Juan Valera: un escritor no puede comprarle con sus magros ingresos un buen vestido a su mujer, concluyendo que “somos unos miserables”.

Machado le pidió dinero prestado a Rubén Darío para llevar a su mujer, enferma en París, de vuelta a su pueblo. Darío, a quien todos creían rico aunque era el más pobre, se lo consiguió. Vallejo escribió cartas lamentables pidiendo préstamos a los amigos, que se los giraban de buena gana. Gerardo Diego fue uno de los más generosos con él, pero cuando en una conferencia en Lima recordó el préstamo, Georgette Vallejo le arrojó unas monedas (ofendiéndonos, de paso, a todos). No en vano repetía Vallejo: “La cantidad de dinero que cuesta ser pobre”.

De páginas y billetes

Ernesto Cardenal, al narrar el Apocalipsis (durante el cual, según un economista, la inflación llegó al 120%), profetiza: “Y el ángel me dio un cheque del National City Bank / Y me dijo: Cambia este cheque. / Y en ningún banco lo pude cambiar porque todos los bancos habían quebrado”.

Habría que empezar por las grandes novelas latinoamericanas (para no demorarse ya en las de Balzac, Dickens o Flaubert) que giran en torno al dinero. “Pedro Páramo”, del mexicano Juan Rulfo, tiene su eje en la avaricia; como “Los ríos profundos”, de José María Arguedas, donde el avaro vacía de sentido al mundo, desde su centro, el Cusco. En cambio, en “La muerte de Artemio Cruz”, del mexicano Carlos Fuentes, la economía simbólica es moderna: Artemio es un capitalista corrupto, dueño de los medios, cuya acumulación termina devorándolo. Toda la novela hace el trabajo de luto: 350 páginas apenas alcanzan para su obituario.

Escribir para vivir

Es bueno que los narradores cobren muy bien por su trabajo y puedan vivir, holgadamente, del mismo. No todos tienen esa fortuna, cuya ecuación es reciente y está dictada por el mercado más que por la calidad de los libros.

No cabe sostener, sin embargo, que el éxito se debe a la mala calidad o que el fracaso económico bendice a lo mejor. Acabo de ver la lista de los libros más vendidos en Chile: todos, sin excepción, son basura.

El problema, en fin, no está en las altas y bajas de la bolsa literaria, de por sí inflacionaria.

A pesar de los sociólogos de la literatura (que torturan a sus estudiantes con encuestas a los vecinos, cuyas lecturas delatarían su clase social), no hay reglas en estos temas. Incluso la proporción calidad-rédito no está decidida de antemano, por más que lo que más vende suele inspirar horror y piedad.

¿Cuál es el valor?

¿Se puede cobrar por unas charlas sobre Sarita Cartonera, la pequeña editorial alternativa, nacida del reciclaje, que empezó el poeta argentino Washington Cucurto? ¿Puedo, sin pestañar, recibir un pago por una crónica en que protesto por la muerte del disidente cubano Orlando Zapata? Algunos ejemplos son dignos de consideración. José Saramago creó una fundación para ayudar a jóvenes escritores. García Márquez donó tanto dinero a tantas causas perdidas que su mujer sopesó la necesidad de proteger a sus hijos. Tomás Eloy Martínez, con quien compartí la alarma de estos temas, me confió que sostenía una escuela en su pueblo. Pero quizá la mayor lección se la debo a la Nobel de Literatura 1993, la escritora estadounidense Toni Morrison: cuando la invitamos a una semana de diálogos en la Universidad de Brandeis pidió dividir sus honorarios con una fundación educativa. Se trata, en efecto, de la pregunta por nuestro lugar de escritores en estos tiempos de más pobres y desiguales distribuciones. O sea por el lugar del otro en ti.

05/09/2010

Fuente:
Diario “El Comercio”

[*] Escritor y crítico literario de la Universidad de Brown.