lunes, 13 de septiembre de 2010

“EIELSON REINA EN EL ENSAYO” POR RICARDO GONZÁLEZ VIGIL.


LETRA VIVA

“EIELSON REINA EN EL ENSAYO”

Por: Ricardo González Vigil

Cada vez es más reconocido Jorge Eduardo Eielson como uno de los poetas más grandes de la lengua española en la segunda mitad del siglo XX. De otro lado, se ha ido generalizando la valoración de su aventura creadora totalizante: artista plástico, novelista, dramaturgo, compositor de conciertos y danzas, cineasta, etc.: un fenómeno sin parangón entre los creadores latinoamericanos contemporáneos, en pos de una meta mayor: consagrar a la vida como una obra de arte.

Lo que todavía es una tarea pendiente es reconocerlo como un ensayista de primer orden. Numerosos artículos, prólogos y entrevistas incluidos en el extraordinario volumen “nu/do: homenaje a J. E. Eielson” (2002), confeccionado por José Ignacio Padilla, permitían constatar las grandes cualidades de Eielson para el ensayo: óptica original (“original” en sus dos sentidos: el de restituir el origen de las cuestiones planteadas y el de abordarlas con nuevos ángulos o matices), profundidad, sutileza, belleza verbal (alcanzando la textura de un poema en prosa) y, de modo deslumbrante, capacidad para integrar los temas y terrenos más diversos (estéticos, éticos, religiosos, filosóficos, científicos, socioculturales, etc.).

Sin embargo, resultaba necesaria una recopilación más sistemática y amplia de sus trabajos para apreciar cabalmente su vuelo como ensayista. Ese objetivo lo ha cumplido admirablemente el poeta y crítico peruano (profesor del King’s College de la Universidad de Londres desde 1994) Luis Rebaza Soraluz, quien ha reunido y anotado 95 escritos de Eielson producidos entre 1946 y el 2005 y que ahora publica bajo el título de Ceremonia comentada: textos sobre arte, estética y cultura; el volumen ha sido editado por el Instituto Francés de Estudios Andinos (IFEA), el Fondo Editorial del Congreso del Perú y el Museo de Arte de Lima (MALI). En las últimas décadas, Rebaza Soraluz se ha consagrado al estudio de Eielson, a quien ya dedicó una valiosa antología de la obra literaria y visual: “Arte poética” (2004).

Aclaremos que Rebaza ha excluido los “textos de temas específica y mayormente literarios” (p. LIV), para concentrarse en la reflexión de Eielson sobre los vínculos entre el lenguaje artístico, la búsqueda estética y el contexto cultural. Ha actuado así porque el propio Jorge Eduardo Eielson privilegió, en su labor como ensayista, esas cuestiones. A nuestro entender, se dio cuenta de que existía, en las letras peruanas y latinoamericanas, una reflexión valiosa sobre la poesía y la literatura, pero faltaba una reflexión semejante en lo relativo a las artes plásticas. De ahí que Rebaza pueda sostener que “Eielson es el primer artista peruano en elaborar tal testimonio y en hacerlo con la agudeza y profundidad que se esperan únicamente de un escritor. […] Eielson constituye el primer modelo, con planos e instrucciones de ensamblaje incluidos, de artista visual peruano contemporáneo” (p. XXV).

No queremos concluir este breve comentario de uno de los libros más importantes de este año sin plantear que la comunión honda de Eielson con nuestras culturas precolombinas se dio a través del arte: eso resulta crucial para su labor como ensayista, ya que le interesa reflexionar sobre sus raíces peruanas y no solo sobre su asimilación del arte contemporáneo. Lo señala el propio Jorge Eduardo Eielson en una entrevista que le hiciera Roland Forgues y que apareciera en 1985 en la revista “Cielo abierto”, dirigida entonces por Javier Sologuren: “Me parece natural que el impacto de ese arte extraordinario, sobre todo la textilería y la pintura, haya repercutido e influenciado mi trabajo artístico y visual, y no la poesía escrita. ¡Quién sabe qué habría sucedido si hubiera podido leer a los poetas de Nasca y Paracas!” (p. 230).

13/09/2010

Fuente:
Diario “El Comercio”

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