sábado, 19 de diciembre de 2009

Homenaje: Discurso de agradecimiento por Enrique Verástegui.

De izq. a derecha: José Campos Dávila, Luis Morón Hernández, Enrique Verástegui y César Toro Montalvo.
Foto: José Jiménez.

El día viernes 11 de este último mes se llevo a cabo en la UNE el justo homenaje al poeta de todos lo tiempos, Enrique Verástegui, denominado “Enrique Verástegui: Cincuenta Años de Presencia Poética en el Perú”. Un evento esperado -desde hace mucho tiempo- por sus fieles lectores y miles de seguidores. A este acto asistieron familiares, amigos, poetas, catedráticos y estudiantes de esta casa de estudios.

Fue un día de fiesta, de celebración en la que se rindió los más altos honores al autor de “En los Extramuros del Mundo”. Una mañana en la que a cada uno de los asistentes se les obsequió una selección de poemas con lo mejor del universo poético verasteguiano.

Un gran acontecimiento que, dicho sea de paso, quedará registrado en la historia literaria de nuestro país. (C.P.Q).

A continuación publicamos, en exclusiva, el discurso que pronunció y preparó Enrique Verástegui para tal ocasión.

DISCURSO DE AGRADECIMIENTO

Señor Rector Juan Tutuy Aspauza, Decano de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades Vladimiro del Castillo:

Recibo esta mañana el homenaje que, en la persona de su Rector, y de los distinguidos profesores que lo acompañan, me brinda la Universidad Nacional de Educación "Enrique Guzmán y Valle" La Cantuta. Soy sólo un poeta, pero también un teórico de la poesía, que, durante cuarenta años ha trabajado duro en el campo del arte precisamente porque la sensibilidad se configura como palabra allí donde converge la conciencia, que conduce a la inteligencia a presentar la imagen como lo posible de la situación por la que atraviesa el poeta. Soy sólo un poeta, es cierto, pero ese poeta es un todo, como un hombre del Renacimiento que a comienzos del siglo XXI concentra en sí mismo todo el conocimiento producido por el hombre, desde hace siglos, hasta la actualidad. De esa forma he producido una obra que se llama ÉTICA, la que está compuesta por cuatro libros que son, también la suma de mi vida: Monte de goce, o libro del pecado, como tomo I, tomo II Taki onqoy, o libro de la redención y de la historia del Perú, tomo III Ángelus Novus, o libro de la virtud, y tomo IV Albus, o libro de la gnosis, lo que se produce como libro de la sabiduría, donde se aparece el mundo como lo que es y como lo que llegará a ser: un mundo transformado, para bienestar de toda la humanidad. Bien es verdad que, en este proyecto, a consecuencia del sismo de Pisco, he perdido mi casa, una vieja casona republicana, en San Vicente de Cañete, y que se me ha ido la vida en escribirlo, pero, contemplado a la distancia, considero que bien vale la pena haberlo escrito pues megaproyectos no se habían emprendido nunca en el Perú, ni tampoco en América Latina. Ahora, cuando soy homenajeado por los estudiantes de la Cantuta, y su Rector, sólo siento el enorme agradecimiento que ello comporta porque es la conciencia misma del Perú, que es su juventud estudiosa, la que se ha puesto en pie para distinguir a un pobre hombre del Perú, perdido entre la multitud, que, de ese modo, reaparece ante su pueblo para recibir lo que yo mismo considero, aunque no sea así, la recepción del Doctorado Honoris Causa de esta prestigiosa Universidad. Soy un hombre sin dinero, y sin su casona, que va por la vida cantando una canción: la canción del vivir y de la rebelión contra la mediocridad, la canción del amor a las ciencias y al arte. Todo lo que he tenido que decir está en mis libros, no sólo los publicados, sino también los inéditos, como la novela EL SUEÑO DE UNA PRIMAVERA EN OCCIDENTE, donde hay un análisis tanto de oriente como de occidente, tratándose de una novela mundializada en un mundo que también está mundializado. Si lo mejor de la juventud me agradece mi entrega a las letras y mi vocación por la literatura es precisamente porque el poeta que he sido, que soy, que he llegado a ser ha configurado el mundo de tal forma que ahora hay felicidad en el mundo y que ahora mismo se lucha por elevar el nivel de vida de su población más empobrecida. Estamos en una época de cambios, donde la nueva tecnología que empieza a utilizarse ya en todos los países del planeta empieza a negar el cambio climático, y a proponer una vida ecológica. A este nuevo mundo pertenece toda mi obra, y esa nueva obra pertenece a todos ustedes. Gracias.

Enrique Verástegui, 2009

Algunas tomas del evento:


De izq. a derecha: Julio Peña, Enrique Verástegui, Raúl Heraud y Juan Malpartida.
Foto: José Jiménez.



De izq. a derecha: José Jiménez, Augusto Huayta, Isabel Verástegui, César Pineda, Enrique Verástegui, Karina Moscoso, Paolo Astorga y Eduardo Vilchez.
Foto: José Jiménez.

Nota:
Agradecemos a los poetas José Jiménez y Paolo Astorga por hacernos llegar tres de las tantas fotos que registraron con sus cámaras ese día.