domingo, 31 de octubre de 2010

¡A ESCRIBIR SE HA DICHO! POR MARCO FERNÁNDEZ.

(1) Julio Ramón Ribeyro. El concurso de novela corta del BCR 2010 lleva su nombre.

¡A ESCRIBIR SE HA DICHO!

Por: Marco Fernández

Leer y escribir son dos caras de una misma moneda. Si usted tiene una inquietud literaria o ha publicado ya alguno de sus textos, le interesará este recuento de algunos concursos en los que puede participar.

El Premio Nobel peruano de literatura ha hecho que nuevamente las noticias se centren en el libro, y, más precisamente, en las ficciones. Fomentos a la lectura como el establecimiento de espacios públicos adecuados para la oferta como la Feria del Libro Ricardo Palma, entre otros, han hecho recapacitar a los peruanos en el placer de la lectura y en la recompensa de ella más allá de su necesidad práctica en la vida.

Pero antes de la lectura hay un proceso anterior: la escritura. Si bien el interés por escribir nace de uno mismo y la necesidad y el impulso son propios de una sola persona, hay otros factores que impelen a no sólo escribir, sino también publicar, y algunos de esos son los concursos literarios, una buena forma de incentivar el placentero hábito de la escritura.

Si bien el Premio Nobel no se gana participando con un libro, sino que se obtiene después de haber realizado por años una obra consistente y como reconocimiento mundial por ello, hay concursos donde uno puede participar libremente, y aunque la decisión es tomada por un jurado con sus propios gustos y preferencias literarias, concursar es siempre una buena idea para mantener vivo el espíritu competitivo.

Concursos cerrados

El Concurso Seix Barral, el que hizo popular a Vargas Llosa fuera de estas tierras, venció este 30 de octubre, en el que se hace entrega de un premio de 30 mil euros. Sin ir muy lejos, en el ámbito local, este año ya se han cerrado algunos concursos como el VI Concurso Nacional de Cuento 2010. Premio “José Watanabe Varas”, organizado por la Asociación Peruano Japonesa, con un premio de dos mil dólares. También el VII Concurso Literario Internacional “José Eufemio Lora y Lora & Juan Carlos Onetti”, organizado por el Conglomerado Cultural, agrupación promotora de las expresiones artísticas desde hace siete años en la macrorregión norte del Perú, y que consta de un premio de ocho mil soles para novela y tres mil soles para cuento y poesía, cada uno.

Y también el siempre publicitado concurso del “Cuento de las 1000 palabras” de Caretas. Pero estos podremos tenerlos presentes para el año que viene. Sin embargo, hay concursos fugaces como el único del diario El Comercio realizado el año 2009 y que ganó Luis Freyre.

Concursos abiertos

Pero, entre los vigentes, se encuentra el Copé, que organiza PetroPerú desde 1979, y que ahora convoca a participar en la XVI Bienal de Cuento y II Bienal de Ensayo “Premio Copé Internacional 2010”, dirigido a todos los peruanos y extranjeros sin distinción —excepto los ganadores del Premio Copé Oro de las bienales anteriores de ambos géneros—, en idioma español.

Con un premio de S/. 20 mil, S/. 15 mil y S/. 10 mil para los ganadores en cuento y S/. 35 mil en ensayo, esta convocatoria es válida hasta el viernes 17 de diciembre de 2010, a las 5 pm. Quienes desean más información, pueden solicitarla en la oficina principal de PetroPerú (Canaval y Moreyra 150, San Isidro) o al correo cope@petroperu.com.pe

Otro de los más esperados es el Concurso de Novela Corta “Julio Ramón Ribeyro” 2011 convocado por el Banco Central de Reserva del Perú, certamen que realiza desde 1995. Aunque dentro de las bases del concurso se prohíbe la participación de las personas que trabajan en la institución o cónyuges o parientes hasta el cuarto grado de consanguinidad y segundo grado de afinidad, es un buen aliciente pagado con las arcas del Estado.

Aquí se puede enviar la novela desde el 1 de diciembre de 2010 hasta el 21 de enero de 2011, y optar a un premio de S/. 20 mil. Quienes deseen saber más sobre esta actividad literaria pueden llamar al 6132000 anexos 2648, 2646 y 2643 para recibir información.

El Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg) también convocó a mediados de este año al V Premio Internacional de Ensayo “Mariano Picón Salas”, con un premio de veinte mil dólares. El texto deberá ser enviado al correo ensayopicon@gmail.com. El plazo es hasta el 10 de diciembre de 2010. El fallo del Jurado se dará a conocer indefectiblemente el 17 de febrero de 2011, en Venezuela.

Mayores informes pueden solicitarlos al correo relaciones@celarg.gob.ve. Este mismo Centro de Estudios convocó al III Premio Internacional de Poesía “Víctor Valera Mora”, donde pueden concursar los autores de poesía escritos en idioma castellano, cualesquiera sea el país de residencia y, ojo, con libros ya publicados en primera edición entre el 31 de diciembre de 2007 y el 31 de diciembre de 2009. El premio consiste en cien mil dólares. El plazo para la admisión de obras participantes vence el 31 de diciembre de 2010.

Uno de los concursos que llama la atención por lo específico del nombre es el VII concurso internacional de ensayo “Vida y Obra de Víctor Raúl Haya de la Torre”, cuya fecha límite de recepción es el 22 de julio de 2011, y premia con 3 mil, 2 mil y mil dólares a los ganadores.

En la edición anterior de este concurso convocado por el Instituto Víctor Raúl Haya de la Torre, se otorgó el primer lugar al ensayo “China o el vuelo de la crisálida”, escrito por el periodista Carlos Espá, a quien no vemos en las pantallas de televisión desde el año 2004, luego de su retiro tras un incidente verbal en vivo con el presidente Alejandro Toledo. En fin, hay concursos para todos. Sólo es cuestión de escribir, corregir y animarse a entrar en competencia.

31/10/2010

Fuente:
Diario “La Primera”

“RECONSTRUYENDO UNA CREACIÓN”. IMAGINACIÓN SIN FRONTERAS. POR JESSICA ANDREA VALLEJO.


“RECONSTRUYENDO UNA CREACIÓN”

IMAGINACIÓN SIN FRONTERAS

Por: Jessica Andrea Vallejo

Para recrear la imaginación se utilizan ciertos rasgos de identidad comunicativa. Estos deberían plagar toda una acumulación de vivencias a lo largo de toda una vida literaria. Escribir es un modo de acariciar la vida de un modo diferente y muy especial, no obstante, el pequeño don creador subyace de la emoción según el sentimiento presente o añorado. Uno escribe para que las palabras cobren vida. Una cosa es lo que el creador haya querido significar y otra muy diferente lo que el espectador quiera asimilar llegando a veces a una simetría valorativa y en patente grado de conflictividad. El rango de la receptividad maneja sus propios cánones, claro está, en la muestra de evidencias y la presencia constante de varios factores: intelectuales, emocionales, culturales, de gusto y de género personal, por citar, sólo a unos cuantos.

Mencionémoslo de pronto: la denominada reconstrucción creativa es, desde luego, una interpretación subjetiva con dotes de retórica especulativa siendo su principal elemento el contexto situacional de las palabras según sus aportes caligráficos en el texto de manera independiente en un principio para luego identificar las relaciones en múltiples ámbitos y seguir la escala reconstructiva de todo un sistema creativo. Todo parte a través de la escritura lectiva del texto donde nace toda una posibilidad de ideas. La exigencia de todo arte requiere de un tratamiento especial hasta encontrar su esencia y dar con el cuerpo creativo esperado. Las partes se involucran propiciamente para dar una descripción correcta de toda una cadena comunicativa, es decir, las palabras construyen el significado total de la muestra creativa sin caer en el error de trabajar independientemente para no caer en la ambigüedad ni mucho menos en una retórica innecesaria. La narración así resume la globalidad del sentimiento en un solo constructo y le da pluralidad receptiva en diversos aspectos de la vida humana dándole también esteticismo y sentimiento profundo en la mayoría de las muestras. En cualquier caso, hay que tener en cuenta que la tentativa de perfeccionismo se encuentra latente en toda creación.

Preguntemos ahora que significa Piel de hembra”. Es desde luego un cuerpo escrito con una piel ideal de arte utilizando las palabras. No cabe duda que al leerlo se desprenderá un cúmulo de ideas recreativas y reflexivas donde la protagonista principal desliga la magia ilusoria de un universo oculto. Así, por un lado, muestra un antagonismo especulativo con parajes dialécticos no tan alejado de la realidad cotidiana. La reconstrucción es un método de transformación uniforme vinculada a la palabra y su significación de acuerdo al contexto expresivo. El esqueleto arquetipo se ve cubierto luego con una piel uniforme de ideas para luego echarlo andar con vida propia respirando y tomándose su tiempo para poder dibujarnos un paisaje en cualquier esquina de una habitación. La libertad de crear resplandece una sensación heroica de darle lugar al pensamiento por sobre todas las cosas, pero siempre existe algo que lo limita.

Piel de Hembra es una muestra real de imaginación y convivencia emocional. Al terminar la lectura el recuerdo será como una mentira verdadera. No sólo son simplemente menos de 5 kgs de piel sobre este cuerpo, sino una muestra de perfección en su interior.

Jessica Andrea Vallejo
San Juan de Pasto.
Colombia

sábado, 30 de octubre de 2010

“DESCOLONIZACIÓN Y FAHRENHEIT” POR IVÁN CASTRO ARUZAMEN.


Letras Libres - Entre el rumor.

“DESCOLONIZACIÓN Y FAHRENHEIT”

Por: Iván Castro Aruzamen
Teólogo y filósofo

Fahrenheit de Ray Bradbury no es una novela muy conocida en Bolivia y mucho menos para algunos personajes sin autor, del gobierno actual. Pues, la ciencia ficción no es sino un pasado actuante, un pasado que funciona como futuro. Por eso, se hace tan necesaria hoy la lectura de Fahrenheit, de Bradbury, porque el Estado Pluri de los Paco, Choquehuanca, Rojas, Ávalos, Surco, tiene feroces aparatos de intolerancia y porque Fahrenheit es una crítica a todo tipo de fascismo; es, asimismo, una crítica profunda y total a aquellos que detestan la literatura y se quedan en la mera ideología; y también es un canto homérico, enternecedor y melancólico al libro, al universo Gutenberg, en contra de aquellos pontífices eclécticos que quieren darlo por muerto. Ray Bradbury escribió este canto magistralmente.

Para los que han salido a manchar “Raza de bronce” y “La niña de sus ojos”, de libros racistas, practicando quizá algún tipo de ejercicio supino; el libro de Bradbury, ojalá les sirviera para que hagan todo un examen de conciencia y que los políticos se ocupen de su imagen, de reuniones y comilonas y otras pendejadas, que del saber no saben nada. No hay nada más retrógrado que querer cercenar la libertad de imaginación, derecho universal más que fundamentalísimo. Sólo políticos alienados por el poder y sonsacados por el odio revanchista son capaces de querer instaurar entre nosotros –país de analfabetos– un Fahrenheit.

La ciencia ficción –o ficción a secas– no mira al futuro, sino hacia atrás; y la buena ficción como la de Bradbury o Arguedas, no es sino la utopía inversa, crítica y negativa, frente al platonismo del socialismo, indigenismo, marxismo, liberalismo o cualquier ismo. Es impensable que a principios del siglo XXI, haya gente –cuando no los políticos– que busque normar, qué uno va leer o no. Ahora, sólo hace falta que las hordas del gobierno, asalten, quemen y apedreen librerías, editoriales, imprentas o acuchillen algunos cuadros de artistas plásticos nacionales.

La estupidez congénita de algunos políticos plurinacionales no es un simple lapsus, sino que ocupa todas las paredes de su conciencia y de su quehacer político. Quemar libros como en Fahrenheit no es solamente ponerlos al alcance de un lanzallamas, es también, censurarlos, modificarlos, prohibirlos, perseguirlos, desaconsejarlos, ignorarlos, malversarlos, y, sobre todo –como en la Bolivia de hoy– sustituirlos –ha dicho el ministro de Educación– por libros ideológicos mongolizantes y otro tipo de anuncios falaces. Y en última instancia es como decía Jonh Milton, asesinar un libro, y esto es matar la imaginación, señor colonizado, Viceministro de descolonización.

Visiten:
http://mandragoracartonera.blogspot.com
http://icaruzamen.blogspot.com

viernes, 29 de octubre de 2010

“UNA VOZ EN EL DESIERTO”. ENTREVISTA A MIGUEL ILDEFONSO POR MARCO FERNÁNDEZ (DIARIO LA PRIMERA).

El poeta Miguel Ildefonso en el Parque Kennedy de Miraflores.

“UNA VOZ EN EL DESIERTO”

Por: Marco Fernández
Redacción

Copé de Oro Poesía en 2002 y autor de “Dantes” y “Libro del exilio”, el escritor peruano Miguel Ildefonso acaba de publicar “Todos los trágicos desiertos” (Ed. Letra en Llamas), poemario con el que cierra una etapa de su escritura.

-Acaba de publicar el poemario “Todos los trágicos desiertos”. ¿Qué son esos desiertos de los que habla?

- El libro pertenece a una sección que he estado publicando en dos libros anteriores, con la temática del desierto en la frontera de los Estados Unidos y México: El Paso. Una zona desértica, donde cruzan los latinoamericanos para llegar de forma ilegal y mueren perdidos, extraviados, de sed, de hambre, o asesinados. Mis libros “Las ciudades fantasmas” y “Canciones de un bar en la frontera” tienen secciones con esa temática. Esta es la primera vez que publico un libro unitario con ese tema.

-El tema del desamparo, siempre.

- Sí, pero con este libro cerré una sola obra que conforman diez libros. Ahora que cerré esta etapa, quiero escribir temas históricos, políticos. Eso me interesa bastante. Debo decir que vengo de una promoción precaria. Recién publico mi primer libro en el 99, cuando tenía 29 años, pero ya tenía como diez libros escritos sin publicar por falta de dinero. En la década del 2000 aparecen las editoriales independientes. Ahora es más fácil publicar, pero lo malo es que no hay un discernimiento. Hay mucho relajo en las editoriales, son más un negocio. No tienen la preocupación de un Mejía Baca, de un Sologuren, que eran poetas conscientes y que querían difundir buena poesía.

-¿Cuál es el problema?

- La poesía ya no tiene esa institución de antes. Antes había críticos que estaban al tanto de la nueva poesía. El interés de la crítica se quedó en los años 70 y 80 un poco. Prueba de eso es que Enrique Verástegui recibe un homenaje ahora. Pasará 20 años más para que se interesen por la gente de los 80 y 90, y de 2000 peor. Ese es el problema de la crítica y no solamente especializada, de las revistas académicas, sino también de la prensa. Incluso recuerdo que yo compraba mi periódico y recortaba, por ejemplo, poemas de Watanabe o Cisneros. Eso era en los 80 e inicios de los 90; luego desapareció.

-¿Siempre es preferible un impreso, un buen libro con una buena editorial?

- La editorial no importa, pero románticamente sí, ahora que todo tiene que ser a lo grande, porque si no, no existes. Una buena editorial tiene la infraestructura para difundir, se preocupa por distribuir, por hacer una promoción seria al libro.

-¿Cuáles son sus planes?

- Pronto voy a Estados Unidos. Y quizás ya a vivir de verdad más seriamente un exilio, porque no voy a poder regresar de acá a un buen tiempo. Y coincide con una nueva etapa de mi vida. Todos estos escritos que empezaron en proyectos a fines de los 80 los terminé con “Todos los trágicos desiertos”.

-¿Es tan pequeño Perú?

- Aquí no se puede hacer muchas cosas. Acá te dan la espalda bastante. Todo es tan artesanal; no crece el circuito: la literatura no crece de Miraflores, San Isidro y un poquito el Centro de Lima. En el resto de Lima no existe; y en el resto del Perú son pequeños grupos y yo los conozco prácticamente a todos. Me veo obligado a salir del Perú por muchas razones, pero se mezclan con ellas esa relación de amor y odio que tengo con Lima. No pensé que Perú iba a descender moralmente en todo. Incluyendo, en la política, a este y otros gobiernos.

-Ha llegado a la etapa del desengaño total.

- Llevo 40 años viviendo estas cosas. Ahora quiero tocar esos temas, pero no ya de la forma en que lo he hecho antes, subrealista o metafóricamente. Ahora quiero tocar las cosas directas y todo esto que me ha fastidiado siempre. Antes exploraba el lenguaje. Ahora escribo con la seguridad que tengo en la palabra.

29/10/2010

Fuente:
Diario “La Primera”

jueves, 28 de octubre de 2010

“LA MUERTE Y LOS LIBROS” POR RICARDO GONZÁLEZ VIGIL.


LETRA VIVA

“LA MUERTE Y LOS LIBROS”

Por: Ricardo González Vigil

Lector voraz y crítico penetrante, autor del blog Puente Aéreo, que ha sido considerado por el diario “ABC” de España “el más influyente de Hispanoamérica”, Gustavo Faverón Patriau (Lima, 1966) ha conseguido admirablemente trasladar a la novela su pasión por los libros, creando varios personajes bibliómanos y asesinatos mezclados con citas bíblicas y referencias literarias (incluso una víctima parece asfixiada por páginas que han introducido en su cuerpo). Y ha tejido una trama ingeniosa que obliga a Gustavo (con rasgos de álter ego), el personaje que investiga los asesinatos, a emplear su inteligencia, su capacidad de deducción para desentrañar las claves que su amigo Daniel (simbólico nombre bíblico), acusado de los asesinatos, le brinda.

Las citas bíblicas relacionadas con los asesinatos remiten a uno de los cuentos más emblemáticos de Borges: “La muerte y la brújula”. Texto que ha inspirado claves ingeniosas a otros escritores, verbigracia “El nombre de la rosa” de Umberto Eco; en las letras peruanas, un cuento de “Escuchando tras la puerta” de Harry Beleván y la narración que preside “El inventario de las naves” de Alexis Iparraguirre. Resulta revelador que, en su blog, Faverón informa que su novela ostentaba previamente el título de “La muerte y su sombra”. Añádase que, por su bibliomanía, Borges ha imaginado el universo como una biblioteca de Babel.

Conviene, sin embargo, no exagerar el componente borgiano en “El anticuario”, ya que su estilo y su temple imaginativo difieren del maestro argentino, optando por la tradición del horror y del lado siniestro de la condición humana: el relato gótico desplegado por los románticos (sobre todo, Poe, cuyo cuento “La fosa y el péndulo” repercute en el título, que no en el argumento, de “La muerte y la brújula”) y el legado angustiado y tanático de los expresionistas. Aquí conviene reparar en que Poe, el forjador del policial con deducciones racionales, fue, en gran parte de sus páginas, una cumbre del horror gótico; en su policial racionalista, Poe trató de exorcizar con esquemas racionales su pavor frente a la muerte y el “demonio de la perversidad”. Pero, a diferencia de los discípulos del policial racional de Poe (uno de ellos: Borges), otros autores han explorado el policial de lo tenebroso, desde esas cimas artísticas que son “Un asunto tenebroso” de Balzac y “Crimen y castigo” de Dostoievski, hasta el expresionismo (“El proceso” de Kafka, y el cine de Murnau o Lang), más la “novela negra” forjada por Hammett y Chandler.

Ese lado tenebroso, en la novela hispanoamericana, aflora en los crímenes narrados por Onetti, Sábato, Donoso y, en cierto modo, Vargas Llosa (los bibliómanos, como los cadetes de “La ciudad y los perros”, forman un círculo). Basta apuntar algunos nexos con Donoso: la japonesa en “El lugar sin límites” y la clínica de órganos de “El obsceno pájaro de la noche”. Destaquemos que, en “Casa de campo”, Donoso aparece en la novela conversando con el modelo real de uno de sus personajes, abordando su opción creadora, que es también la de Onetti y Sábato, cada uno con su estilo único: un relato que refracta la realidad sociopolítica sin encadenarse al realismo literario, liberando fobias, pesadillas, traumas psiquiátricos, etc. En esa línea, “El anticuario” alude a la guerra sucia que aterrorizó al Perú en los años 80 y 90, porque su valor simbólico no reside “ni en sus referencias ni en su precisión, sino en su capacidad parabólica” (p. 146).

25/10/2010

Fuente:
Diario “El Comercio”

“TOLSTOI INÉDITO”.

León Tolstoi, cerca al centenario de su muerte, sigue dando noticia.

El autor de “Ana Karenina” y su cuñada escribieron juntos un libro que recién ahora ve la luz, gracias a la editorial española Pagès.

“TOLSTOI INÉDITO”

Lev Nikolayevich Tolstoi o León Tolstói nunca llegó a publicar un libro que escribió con su cuñada. Ahora, la editorial española Pagès le ha hecho los honores literarios como homenaje por el centenario de su muerte que se celebrará este 20 de noviembre. Sin embargo, el texto apenas se ha traducido al catalán, pero se prevé que la versión castellana no demorará. La obra “Destí d’una dona de poble” (Destino de una mujer de pueblo) es un texto inédito escrito con Tatiana Andreivevna Kuzminskaia, su cuñada. La siguiente es una traducción libre de un fragmento del primer capítulo tomado de pageseditor.com:

Fragmento

“Me casaron contra mi voluntad. Aún no tenía diecisiete años y se pusieron a buscarme marido. Todo esto pasaba dos años antes de la liberación de los siervos. Yo vivía en casa de los padres y no me faltaba nada.

Estaba bien, no éramos ni ricos ni pobres. Los grandes de la casa iban a trabajar afuera y yo cuidaba de las gallinas de la granja. Éramos libres y se estaba bien, en casa. Yo era una chica alegre, era la primera en cantar y bailar. Si salía con otras chicas del pueblo, todas me seguían. Me empezaron a buscar un chico, pero yo no quería casarme con él, porque ya tenía otro a la vista, con el que seguramente no me dejarían casar.

Era un criado de la casa de los señores, se llamaba Mikhail y lo veía a menudo cuando estaba en el campo. Me empezó a gustar y también yo había entrado en su corazón. Las veces que me encontraba, me empezaba a hablar en seguida. Una vez me dijo:-Aníssiuixka, espérame un año, me libero y luego me casaré contigo”.


La Rusia del XIX

El libro es un retrato de la vida rural de la Rusia de la segunda mitad del XIX. La protagonista de la novela, Aníssia, en la vida real le relató su vida a Tatiana, quien se encargó de escribir el libro bajo la permanente tutela de Tolstoi. La vida de la mujer rusa al siglo XIX se refleja en buena medida en la de Aníssia, que vivía en un pueblo muy cercano a la finca de Tolstoi: una vida llena de privaciones y de sufrimientos, de desgracias, ligada al destino del marido camino del exilio de Siberia, pasando penurias y humillaciones.

28/10/2010

Fuente:
Diario “La Primera”

miércoles, 27 de octubre de 2010

POETA LIBANESA NATHALIE HANDAL EN “CON-FABULACIÓN” Nº 159.


“ESPERANDO A NATHALIE HANDAL”

El nombre de Nathalie Handal, cuya sugestiva sonoridad y erotismo coinciden a la perfección con su dueña —milagro casi siempre improbable—, ha venido haciendo carrera entre nosotros, desde que algunos de sus más hermosos versos empezaron a aparecer en revistas y periódicos de Hispanoamérica, pero sobre todo desde que los enfermos de la belleza vimos aparecer su conmovedoras fotos, aquí y allá, capaces de hacernos soñar con inauditos puertos, como nos ocurre a todos los adolescentes perpetuos. Coincidencia feliz entre unos ojos y unas palabras, entre la metáfora de una belleza física y el aluvión de una belleza interior.

Pues bien, culminación de un romance creciente o cumplimento de una cita muchas veces soñada, la gran escritora y traductora del mundo árabe arriba ahora a la ciudad de Bogotá, como una de las estrellas principales del Festival Letras Capitales, que preside el incansable periodista Javier Osuna, y que, durante ocho fines de semana nos acompañará con actos de gran calado, en las bibliotecas públicas de la ciudad.

Nathalie estará con nosotros durante cuatro días fragorosos, donde se encarnará la múltiple pasión que ha logrado despertarnos, y se nos dará la opción de condimentar su creciente e imaginativa leyenda.

Este viernes 29, a las cinco de la tarde en el Salón Oval de Postgrados, y como apertura del gran festín, Nathalie conversará exhaustivamente con Germán Villamizar, sobre el siempre fascinante y controvertido tema de la poesía y la traducción. A las seis de la tarde, dentro de los ya míticos Viernes de Poesía de La Universidad Nacional, que pilotea el gran profesor Fabio Jurado Valencia, Nathalie estrenará su primer libro en español Antología Poética. Oportunidad única de escuchar a la hacedora interpretándose a sí misma, magia de hacer coincidir las palabras que le hemos leído con el rostro con el que nos resulta imposible no ensoñar.

El sábado 30 de octubre, en la Biblioteca Julio Mario Santo Domingo, calle 170 No. 67-51, acompañada de otras dos “Hechiceras”, Luz Helena Cordero y Amparo Osorio, y como un homenaje en su día a esas mujeres sagradas y rebeldes que fueron las brujas, Nathalie leerá sus poemas. Nueva y espléndida oportunidad de exorcizar la benévola magia de las mujeres sobre la tierra.

Pero, como si lo anterior fuera poco, la libanesa esperada nos regalará un reportaje especial, que verá la luz en Con-fabulación en el curso de las próximas semanas. Una misión periodística que nos inflama y engrandece.

Nosotros suponemos que la experiencia de conocer, oír y “observarr” a Natalie Handal será tan exuberante e inolvidable como la que vivimos desde hace algún tiempo en la ceremonia de esperarla.

EN BUSCA DE LA MEDIANOCHE

Él besó mis labios a la medianoche
Yo lo permití
Él me quitó la blusa
Yo lo permití
Él me quitó el sostén
y tocó mis senos
Yo lo permití
Él me quitó los pantalones
Yo lo permití
Me quitó mis prendas íntimas
y me miró, de pie
en este cuarto extraño, oscuro
blanco y negro.
…Yo lo permití
Una pequeña luz se desvaneció
en la ventana
vi brevemente
la ciudad donde vivimos,
pero no conocemos…

Luego él se equivoca
al pronunciar mi nombre
y yo lo detengo…
Le pregunto si alguna vez
ha sido exiliado o encarcelado
si alguna vez ha enviado
cartas a una mujer antes
amada pero que jamás
habrá de ver otra vez
si piensa que se puede regresar
a un amante aún si
el amor ya no fuera posible
una segunda vez,
le pregunto si acaso
había asaltado una pequeña tienda de víveres
o robado el pan de un campesino,
o si acaso había cruzado
los mares, costas y montañas
aún incapaz
de llegar…

Él responde:
En mi país, no pronuncié
mi nombre correctamente
y entonces fui torturado,
en la línea del enemigo, no pronuncié
mi nombre correctamente
y fui exiliado
al llegar, no pronuncié
mi nombre correctamente
y me dieron nuevos documentos…
Ya ves. Un corazón que busca la medianoche
es sólo un corazón, todo lo demás es igual,
excepto lo que espera el otro …


DATOS:

NATHALIE HANDAL es una de las nuevas voces poéticas más significativas del orbe. Nació en Haití en 1969, su familia es oriunda de Palestina y del Líbano. Es dramaturga, narradora y editora. Ha vivido en Europa, Estados Unidos, el Caribe, América Latina y el mundo árabe. Sus poemas figuran en numerosas antologías y revistas, y se han difundido en importantes medios como The New York Times, The San Francisco Chronicle, Reuters, Mail & Guardian, The Jordan Times y Il Piccolo. Sus libros más recientes son: Strange Love and Horses (Universidad de Pittsburgh Press, Mención de Honor en el Festival del Libro de San Francisco), y la antología histórica Lenguaje para un Nuevo Siglo: Poesía contemporánea del Medio Oriente, Asia y más allá (PD Norton). Su trabajo ha sido traducido a más de 15 idiomas y cuenta con los siguientes reconocimientos: Miembro de la Fundación Lannan, Mención de Honor del Gift of Freedom Award, Becaria de AE Ventures, Candidata al Agnes Lynch, ganadora del Premio Literario Menada y del Premio Nacional del Libro “Pen Oakland Josephine Miles”. En la actualidad Nathalie Handal escribe la columna La ciudad y el escritor en la prestigiosa revista Words Without Borders.

Fuente:
http://con-fabulacion.blogspot.com/

Link:
http://con-fabulacion.blogspot.com/2007/08/esperando-nathalie.html

REPORTAJE: “LA ESCRITURA ES UNA VENGANZA... UN DESQUITE DE LA VIDA”. POR JUAN CRUZ (DIARIO EL PAÍS).‏


REPORTAJE: EL TRIUNFO DEL ESPAÑOL - EL PROTAGONISTA NOBEL VARGAS LLOSA

“LA ESCRITURA ES UNA VENGANZA... UN DESQUITE DE LA VIDA”

Esta es la historia de dos décadas, las que van desde el fracaso de su carrera política en Perú al éxito del Premio Nobel. Es la historia de un hombre que se sintió 'abandonado' por su pueblo, al que dedicó el sacrificio de dejar la literatura. Es la historia de cómo un fracaso lo convirtió en otro hombre. La escritura fue su desquite de la vida. Su venganza. Y es la historia de cómo Mario Vargas Llosa y sus hijos desnudan desde su residencia en Nueva York sus sentimientos durante las 48 horas que siguieron a la conquista del máximo galardón de las letras mundiales.

Por: Juan Cruz

El día en que ganó el Nobel de Literatura alguien le llevó a Mario Vargas Llosa a Nueva York unos dulces de Arequipa (Perú), guargüeros.

Estaba feliz, era un premio para el Nobel. Los guargüeros son como unos pestiños rellenos; tienen la apariencia de algunas pastas italianas, y saben a dulce de leche. En ese sabor está su infancia, Arequipa entera.

En ese ambiente blanquecino del apartamento alquilado en uno de los edificios más altos de Columbus Circus (Nueva York), el autor de El pez en el agua parecía, en efecto, un pez en el agua. En el paraíso. Como en la infancia, mimado, agasajado. La infancia acabó cuando tenía 11 años y el padre (al que creía muerto) regresó a su vida. Muchos años después, esos dulces y el Nobel le llevan al paraíso que perdió cuando iba a atravesar la raya de la adolescencia. Ahora esos dulcecitos, que son como los que su abuela le hacía, le llevan a la ya tan lejana infancia.

O no tan lejana. El Nobel, de 74 años, tiene aquellos años incrustados en la memoria como el tiempo en que se hizo a casi todo. Ahí descubrió el amor absorbente por la madre, asimiló que no tenía padre, que este estaba en el cielo o que nunca existió, y descubrió la literatura en los libros que circulaban por la casa grande de la familia enorme con la que se crió.

En ese libro, El pez en el agua, se cuenta esa historia, sin la cual es improbable que alguien tenga una idea cabal de quién es de veras este hombre al que muchos aman y otros crucifican. Los que lo crucifican creen que es un reaccionario que cambió de rumbo y traicionó sus ideas izquierdistas de los años sesenta en que toda revolución tenía su asiento; los que le siguen amando o bien ya lo amaban en los sesenta y entendieron su evolución, o bien simplemente le han leído y saben que sobre esta literatura ahora avalada por el Nobel no valen los tópicos amasados con las ideologías.

Los suecos de la Academia, que parecía que nunca iban a aceptar que Vargas Llosa es uno de los grandes escritores del mundo, finalmente le concedieron el Nobel y además fueron muy explícitos sobre las razones del merecimiento: porque ha sido capaz de contar la cartografía (eso dijeron, cartografía) del poder para mostrar sus miserias y también para expresar la lucha, la revuelta, del hombre por la libertad.

A Vargas Llosa le divirtió mucho la palabra cartografía, pero le emocionó verdaderamente el resto de los argumentos. Comentó, ante un grupo de amigos a los que reunió en un bullicioso restaurante italiano de Nueva York: "¡Qué dirán mis críticos!". Enmudecerán. "¡Qué va! Quien está mudo soy yo".

No está mudo, claro que no; se despertó de aquellos catorce minutos de incertidumbre. Creyó que era una broma, como la que le gastaron hace años a Alberto Moravia, pero catorce minutos después le llegó la confirmación: era Premio Nobel de Literatura de 2010. Su hija Morgana, de 36 años, fotógrafa, lo vivió llorando en Lima, con sus dos hijas y con su esposo, Stefan; su hijo Gonzalo, de 43 años, diplomático, funcionario internacional destinado ahora por ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados) en Santo Domingo, lo vivió viajando a Haití, y Álvaro, el periodista, de 44 años, escuchó la noticia "estupefacto, paralizado, y luego feliz" en la casa de Washington donde vive con su mujer, Susana, y sus tres hijos.

Las hijas de Gonzalo están en Suiza, en un internado. Todos los nietos ("tienes que añadir ahí a Jurema, mi perra", dice Álvaro, "que es como otro nieto"; desde Lima, salta Morgana: "¿Y por qué te olvidas de mi pobre D'Artagnan, que está tan viejito?") han vivido de manera peculiar esta noticia, que ha revolucionado la vida familiar de esta gente que come guargüeros allá donde se encuentren. La de los Vargas, gracias sobre todo a la capacidad aglutinadora de Patricia Vargas Llosa, la esposa que también fue (o es) prima, es una familia muy sólida, que celebra en unión los veranos y las navidades, que busca cualquier motivo para juntarse y que se apoya también en los tiempos difíciles. Patricia es la brújula de esta navegación familiar, y en tiempos de incertidumbre (cuando Álvaro y Mario riñeron por cuestiones políticas relacionadas con Perú) ella fue la que condujo el conflicto por las vías que permitían un civilizado, y emocionado, reencuentro. Este tuvo lugar en Miami, cuando a Álvaro le dieron un premio, meses después del desencuentro; el padre, la madre y otros miembros de la familia quisieron acompañar a Álvaro, y ahora este dice: "Fui el culpable", con la misma emoción con que vivió la reconciliación.

Así que aquí, en esta familia, todo se vive como un espectáculo tranquilo, pero bullicioso y coral. Y el Nobel iba a ser un terremoto que a todos les afectó de un modo distinto, pero que conmovió por igual a todos. Hablábamos de los nietos. Gonzalo cuenta que, cuando se supo que el abuelo había ganado el principal premio de las letras mundiales, su hija Ariadna, que tiene diez años, le expresó por teléfono su preocupación infantil. Como él, que tenía peores notas que Álvaro en la escuela, Ariadna no obtiene los mejores resultados, y el premio del abuelo la tenía inquieta. Le dijo al padre: "O sea que, como al abuelo le han dado ese premio, a lo mejor ahora los maestros me piden que saque mejores notas".

A Leandro, el hijo mayor de Álvaro, que tiene ahora 14 años, le preguntaron en la escuela si su abuelo era alguien especial. Y se escondió detrás del flequillo como quien quiere huir de un alud. "No, no es nadie especial", farfulló. Tímida como ese sobrino suyo, Morgana, que ha sido compañera nuestra en EL PAÍS, y que ha acompañado a su padre en algunas de las aventuras más arriesgadas (Irak, Israel, Palestina) o placenteras (los escenarios de El paraíso en la otra esquina) tuvo que superar su retraimiento público cuando sonó la noticia y ella era la única representante familiar que podía hacer declaraciones en Lima.

Para curarse de su timidez, la hija más chica de los Vargas se tuvo que tomar tres copas de champán, y sin palabras todavía hizo que todos los periodistas que se agolpaban ante la vivienda familiar limeña pasaran a brindar y a conversar en esa casa de paredes blancas desde la que se ve el mar violento de la costa que acaricia Barranco. La fiesta adquirió tal carácter que la abuela Olga, madre de Patricia, tía de Mario, de 93 años, abandonó su postración y su desgana ante el mundo, se vistió de nuevo, se puso un pañuelo vistoso en su cuello de persona mayor y empezó a hacer declaraciones ante todas las cámaras de todos los noticiarios.

Se animó tanto con la noticia y con la aglomeración que no solo lloró cada vez que se acordaba del éxito de su yerno el Nobel sino que se atrevió a decir que sí, que ella, como Carmen Balcells (su agente literaria), como Fernando de Szyslo, el artista, quizá el más antiguo amigo de Mario, como tantos otros que han estado siempre cerca, iría también a Estocolmo. Cómo no.

Le preguntó un periodista a doña Olga, a la que también llaman Olguita:

-¿Y ya tiene usted traje?

-Tenía. Pero hemos esperado tanto tiempo que ya está apolillado y tendré que comprarme otro.

Han pasado veinte años. "Es curioso", decía Álvaro, y también lo decía el propio interesado, Mario Vargas Llosa, "mucha gente está de acuerdo en decir que han pasado veinte años desde que mi padre merecía tener el Nobel. Veinte años". Quizá, concedió el hijo mayor, fue porque entonces Mario tuvo su gran derrota política, y a partir de entonces ya fue solo un escritor. Su obra hasta entonces, sin duda, merecía ya el galardón, comentamos nosotros. "Sí, pero si hubiera salido presidente", añadió Álvaro Vargas Llosa, "mi padre jamás hubiera obtenido el Nobel".

O sea que es cierto que le vino Dios a ver cuando se produjo esa derrota. Sí, esa es la opinión de Morgana. Y es la opinión de toda la familia, que por otra parte estuvo implicadísima en esa campaña electoral que tanto placer como dolor produjo en los Vargas, e incluso en Mario, que a veces parece inmune a la naturaleza de los desastres.

Pero esa vez, cuando perdió las elecciones ante un candidato, Alberto Fujimori, que luego subvirtió el orden democrático, ensangrentó el país, robó, etcétera, Vargas Llosa cayó presa de un decaimiento del que fuimos testigos. Llegó a París, poco después del fracaso; había adelgazado cerca de veinte kilos, su delgadez era la delgadez de los derrotados. Su hijo Álvaro, que hizo la campaña muy estrechamente ligado a él, recuerda ese momento como un instante de estupor. Vargas Llosa, el ahora Nobel, podía irse a un lado o al otro de la balanza; su equilibrio, sin embargo, le ayudó a superar el primer lunar verdaderamente serio de su trayectoria. Lo del padre (que le metiera en un colegio militar, que considerara "mariconerías" su pasión por la escritura, su carácter dictatorial) ya estaba deglutido en la memoria. Pero esto era nuevo; perder así, recuerda Álvaro, fue una tragedia.

Como siempre, como ante el desdén del padre, que era un desdén del destino, a Mario Vargas Llosa, dice su hijo, "lo salvó la literatura". En campaña leía "a Quevedo y a Góngora, cada mañana", y así salía a dar mítines, "a prometer un Perú mejor para los ciudadanos". Cuando perdió, "se consideró traicionado por un pueblo al que dedicó el sacrificio de dejar la literatura", y ese desengaño lo maltrató. Hasta que se levantó otra vez, dice Álvaro. "Creo que la escritura de ese libro, El pez en el agua, lo salvó. Él solía guardar sus experiencias algún tiempo, como en La ciudad y los perros, Conversación en La Catedral o La casa verde; las deglutía, y luego están presentes ahí, muchos de los viajes y de las experiencias de sus historias son sus propios viajes o experiencias".

Pero esta vez, concede Álvaro, "mi padre decidió tirar por el camino del medio y escribir esas memorias, una parte la memoria política, otra parte la memoria de la infancia. Dos historias, dos momentos de gran felicidad y luego de gran fracaso. Se atrevió". Salió hecho "otro hombre". El padre dice lo mismo. Sentado en uno de sus restaurantes favoritos de Nueva York, donde no hay guargüeros pero hay hamburguesas, Mario Vargas Llosa recuerda esa frustración que, veinte años después, ya no ensombrece su rostro, ahora el rostro feliz de un Nobel reciente.

"Trabajé mucho", dice Mario, "por un proyecto que creía bueno. Y la derrota fue una gran decepción". Pero volvió a lo suyo, "a lo que me estimula más". Escribió El pez en el agua: "Porque quería quitarme la experiencia de encima". "Un escritor tiene la ventaja de que puede convertir un fracaso en materia literaria, y eso lo alivia. La escritura es una venganza, un desquite de la vida".

Volvió, pues, "a la rutina habitual", y ya agarró un ritmo imparable. En estos veinte años, los que van del fracaso al éxito (los dos impostores de los que hablaba Rudyard Kipling, Nobel también, en su poema If), ha escrito novelas alegres, novelas tristes, ha hecho ensayos literarios y políticos, ha hecho periodismo, viajes, ha dado conferencias, se ha metido en líos monumentales (como cuando enfadó a Octavio Paz, su amigo, llamando al México del PRI una dictadura perfecta), ha arrostrado el lugar común de su conservadurismo (que repiten sobre todo los que, como en la famosa anécdota, han hecho con sus libros lo que Sofía Mazagatos: no los leen pero los juzgan), y, en definitiva, ha vivido los altibajos de cualquier existencia "con el entusiasmo y la alegría del que sabe que la vida merece ser vivida".

Para hacer todo eso ha sido preciso "mantenerse en forma, cuidarse, viajar, a Palestina, a Irak, a Afganistán, ha sido preciso ir al Congo, al Amazonas, al Pacífico en busca de Gauguin. La verdad es que no he parado. Y no pienso parar", dice Mario Vargas Llosa, "mientras tenga ilusión y curiosidad y me funcione la cabeza, que de momento creo que me sigue funcionando. La vejez no me aterroriza mientras pueda seguir desplazándome. Me acerco a la muerte sin pensar en ella, sin temerla. Mientras trabajo me siento invulnerable".

Ha cambiado. Mucho. Morgana nunca hubiera creído que aquel obseso por el trabajo sería un día tan buen cuidador de sus nietos, con los que juega y por los que se desvive hasta el límite de las payasadas que contentan a los muchachos. Es ahora más alegre, cree Álvaro, y Gonzalo piensa que algo que siempre ha tenido en cuenta, en su relación con los hijos, y ahora con los hijos de los hijos, "es la experiencia con su padre; jamás ha querido ser el hombre autoritario que él mismo tuvo encima en su adolescencia". Esa experiencia, que el propio Mario confiesa dolorosa, "fue una influencia estimulante para que mi padre nos tratara con enorme tacto", según Álvaro.

Gonzalo recuerda algunos episodios que pueden ilustrar la evolución de esa relación paterno filial. Cuando este joven servidor de la ONU para ayudar a los refugiados era un chiquillo de 16 años resolvió hacerse rastafari; se dejó los pelos hasta los hombros, se dedicó a fumar marihuana y a escuchar reggae, y durante dos años desoyó insistentemente los avisos de su padre para que abandonara esa deriva. Gonzalo era un rebelde; ahora él recuerda que su padre tenía sobre él dos miradas: la del padre y la del escritor: "Y eso convertía su actitud hacia conmigo en una actitud algo cómplice". Hasta que escribió su célebre artículo Mi hijo el rastafari en el que aventó al mundo, con humor y con condescendencia, lo que, además de un drama familiar, dice Gonzalo: "Era también un asunto para su periodismo y para su literatura". Gonzalo ve ahora ese episodio casi como lo vio su padre: "Pero entonces yo sentía la necesidad de rebelarme, como mi padre hizo muchas veces con su propio padre, y yo creo que por eso él entonces me entendió".

Y cuenta algo más Gonzalo que revela esa relación que la vida ha endulzado hasta extremos que el propio Mario confiesa divertido: de aquel padre que los metía a leer obligatoriamente a la salida de la escuela, "cuando todos nuestros amigos jugaban al fútbol", hemos pasado a un padre y a un abuelo que se viste de Papá Noel y es capaz de cargar a los niños para que estos hagan lo que quieran con él. Pero aquella dictadura leve del padre que los hacía leer obligatoriamente "nos dejó una disciplina". "Yo mismo", dice Gonzalo, "vuelvo a esa experiencia de leer todos los días como una de las influencias más valiosas en mi relación con él".

Han cambiado los tiempos; aquel 1990 de la derrota dejó paso a este otro momento de la vida. Pero algo de rencor, algún ajuste de cuentas quedará en los resquicios, le pregunté en ese restaurante típicamente norteamericano donde se comía una hamburguesa típica, a mediodía. ¿No siente como la expresión de una venganza propia el hecho de que Fujimori esté en la cárcel?
No, qué va. "Fujimori no me derrotó, fue una mayoría de los electores peruanos. Yo nunca le ataqué mientras mantuvo la democracia, pero, obviamente, él rompió las reglas del sistema gracias al cual había llegado al poder, y por los delitos que cometió cumple ahora pena. Pero jamás tuve la tentación de desearle un final así. Ni está en mi carácter el ajuste de cuentas. Pero me alegro mucho del juicio justo".

En este tiempo, en estos veinte años que cruzan la vida desde el fracaso al triunfo, ha escrito novelas en las que el sexo se alterna con la aventura, y otras, como La fiesta del Chivo o esta última, El sueño del celta, en las que se aventura por los caminos de la maldad, y aunque él interviene ahí como el contador, el narrador que explora el camino para presentar la historia como si usara un espejo, sí es evidente que quiere trasladar el compromiso moral que hay detrás de toda su obra de esta naturaleza. "La descripción de la maldad", dice, "obliga a una toma de conciencia moral. Si no detenemos a tiempo la capacidad de destrucción del ser humano, el resultado es el horror; ha ocurrido en el pasado, y ahora la democracia frena ese horror. Es un tema obsesivo para mí en los últimos años. Y es un tema recurrente; está en Congo, en esta última novela, está en la Amazonía, en La guerra del fin del mundo, está en la locura terrorista en Lituma, y está, sin duda, en esas dos novelas que dices. Pero también está en mi periodismo; mira lo que he hecho en Irak, en Palestina, en Afganistán".

El infierno en cada esquina. ¿Y el paraíso? ¿Ha reencontrado Mario el paraíso? El autor de El paraíso en la otra esquina, la novela en la que Gauguin se revuelve como una pesadilla a veces gozosa, es consciente de que aquel paraíso en el que era mimado, querido, consentido por toda la familia, "hasta que llegó el padre", no volverá jamás. "No está ese paraíso en la vida real". Pero haberlo perdido "tampoco debió ser una tragedia". "Gracias a eso", continúa, "gracias a que mi padre me metió en un colegio militar, gracias a que me impidió a veces con saña ser un escritor, tuve una experiencia que me dio la oportunidad de escribir con un gran material literario. Si eso no hubiera ocurrido, probablemente yo no hubiera sido un escritor. Y sí, escribir es un placer, te permite salir de cualquier circunstancia terrible, te lleva a defenderte de cualquier adversidad. En ese sentido escribir es mi paraíso".

Y el paraíso es la familia. Le pregunté a Morgana Vargas Llosa qué significado tiene en el padre la figura de Patricia, la madre. "Es la compañera inseparable sin la cual mi padre no sería nada". Dice Morgana que su padre no sabe el número de teléfono de la casa, no sabe ni siquiera su dirección, es incapaz de cambiar una bombilla, desconoce por completo cómo se pone en marcha una lavadora y jamás ha frito un huevo. Pero esta mañana, le digo, su padre me ha explicado, en contra de la opinión de su madre, que el apartamento en el que viven ahora en Nueva York lo paga él y no la universidad. Un detalle de que está atento, ¿no, Morgana? "Qué va. Fíate de mi madre. En eso también ella tendrá razón".

Poco después cacé al vuelo lo que Mario le decía a unos periodistas franceses: "No me sé mi mail, jamás agarro un teléfono que esté sonando, no sé usar los teléfonos celulares. Y solo me acuerdo del primer número que tuvimos cuando nos casamos, hace 45 años. El 46 40 60".

Cómo no introducir en esta retahíla de visiones familiares del Nobel Vargas a Carmen Balcells, la mamá grande de varias generaciones de autores, y muy especialmente la mamá grande de Mario. Una vez Carmen Balcells lo levantó de la silla de sus trabajos forzados en Londres y lo puso a escribir. Lo sentó, por así decirlo, en el paraíso. Ese paraíso tuvo una interrupción que pudo haber sido eterna, cuando la política lo sedujo demasiado. De ese fracaso se levantó hecho otro hombre. Los hijos piensan que ese trozo de paraíso en el que ahora habita con el trofeo del Nobel de Literatura no hubiera sido posible si Patricia no hubiera estado ahí, haciendo que los sueños del escritor se convirtieran en la letra insistente que ahora le premian en Suecia.

El sábado posterior a la concesión del Nobel, Vargas le dijo a su agente, Carmen Balcells, en la radio peruana: "¡Cómo pudiste seducir a los veinte jurados de la Academia Sueca!". Con el mismo humor, la mamá grande de los autores del boom (García Márquez, Donoso, Carlos Fuentes, Vargas Llosa, Cortázar) exclamó: "¡Tengo mis recursos!".

Los dos saben que no es cierto. La llave de este paraíso la tiene el genio, que Carmen supo vislumbrar y que Patricia ha cuidado como se cuida un hijo, un nieto, un marido o un sueño. Como cuidaba la abuela la receta de los guargüeros, el inolvidable sabor del paraíso.

24/10/2010

Fuente:
http://www.elpais.com/

Link:
http://www.elpais.com/articulo/portada/escritura/venganza/desquite/vida/elpepusoceps/20101024elpepspor_9/Tes

“ENTREVISTA A PEDRO ESCRIBANO” POR FERNANDO CHUQUIPIUNTA MACHACA.


“ENTREVISTA A PEDRO ESCRIBANO”

Por: Fernando Chuquipiunta Machaca

Contemporáneo de Rocío Silva Santisteban, Odi González, José Antonio Mazzotti, Eduardo Chirinos, Mariella Dreyfus, Jorge Eslava y Domingo de Ramos —entre otros—, Pedro Escribano, recientemente, ha hecho noticia con el lanzamiento de Rostros de Memoria: visiones y versiones sobre escritores peruanos (Fondo Editorial Universidad de Ciencias y Humanidades, 2009) y la revelación de su entrañable amistad con el Premio Nobel de Literatura 2010, Mario Vargas Llosa. Ambos acontecimientos —independientes entre sí— conllevan un profundo significado para las letras peruanas. Aquí van las confidencias del celebrado poeta Pedro Escribano:

¿En qué medida las vivencias de tu infancia han influido en tu obra?

Bueno, eso de obra es sin duda una exageración. Apenas he escrito dos libros y uno que otros poemas sueltos por allí. Creo que uno no escapa nunca de sus años de infancia. Esa etapa, ese mundo, permanece como un ancla en lo que dura nuestra vida. Y quienes escribimos seguro allí hallamos nuestras primeras visiones del mundo, nuestras primeras maneras de relacionarnos con él. En lo poco que he escrito, encuentro un poco eso, como querencia y como origen. En mi poemario Manuscrito del viento hallo paisajes, personajes, escenas campesinas, el hogar.

¿Fue en Lima donde trabaste amistad con Mario Vargas Llosa?

Sí, pero quizá mi primer encuentro con Vargas Llosa fue cuando yo tenía 13 años y estaba en medio de un algodonal. Me detuve en seco cuando escuché el megáfono del cine mensual que llegaba a Acarí. Mis hermanos y yo esperábamos que anuncien una de Django o de Ringo, de “dólares agujereados”. Pero no, dijeron “Los cacharros, del escritor de fama internacional Mario Vargas Llosa”. El nombre no nos dijo nada, mandamos al diablo al anuncio del cine y seguimos recogiendo algodón. Pero yo me quedé con la duda, llegada la noche me fui al cine, y me di con la sorpresa de que era para adultos. Eso me animó más a saber quién era Mario Vargas Llosa. Me fui a la parte trasera del cine, por donde solíamos ir cuando no teníamos dinero para la entrada. Cuando me encaramé al techo, encontré a otros niños y casi no hallé un lugar. Desde allí, levantando el techo de totora, vi la película de ese tal Vargas Llosa. Años después ingresé a San Marcos a estudiar literatura. Escribí un poema “La ciudad y las hormigas”, que está en Manuscrito… como una inútil réplica a La ciudad y los perros, novela de Vargas Llosa. Pero lo que me llevó a la persona del Nobel fue una crónica que publiqué en La República y trataba de una cena de 1957, en honor del historiador Raúl Porras Barrenechea, ofrecida por Vargas Llosa, Luis Loayza, Abelardo Oquendo, la Tía Julia, en un restaurante de fachada del Cinco y medio, famosa casa de cita de Lima. Vargas Llosa indagaba quién había escrito esa crónica.

¿Qué fue lo primero que te dijo?

Quién me había contado ese pasaje de la cena. Le respondí. Ese año no lo pude entrevistar porque no concedía entrevista a nadie. Pero eso sí, generoso, me firmó mi libro Los cuadernos de don Rigoberto y me prometió la entrevista en su próxima visita. Así fue, lo entrevisté por primera vez por La Fiesta del Chivo, el 2000.

De haber integrado el Jurado del Premio Nobel de Literatura 2010, ¿por quién habrías dado tu voto: por Mario Vargas Llosa o por Tomás Tranströmer?

Muy hipotética la pregunta, pero mi respuesta es concreta: Vargas Llosa. No niego el valor de la poesía de Tranströmer, pero el Nobel era una vieja deuda a Vargas Llosa.

Aparte de Rostros de Memoria: visiones y versiones sobre escritores peruanos, ¿qué otro libro escribiste durante tu estadía en Lima y tu amistad entrañable con Mario Vargas Llosa?

El primer libro que escribí, pero no publiqué fue Rostro de paisaje enloquecido, un poemario que compartió el segundo puesto de los Juegos Florales con Cesáreo Chacho Martínez. He publicado solo un poemario, Manuscrito del viento, que ganó el premio Poeta Joven de San Marcos y que tuvo la suerte de que Juan Mejía Baca, el recordado librero que nos ha dado la nueva sede de la Biblioteca Nacional, lo publicara.

¿Manuscrito del viento es tu mejor obra?

Más que obra, es una plaqueta de 15 poemas que ha tenido más suerte que yo. Como te dije, ganó un premio, fue editado por Mejía Baca y lleva a la fecha cuatro ediciones. Sobre su calidad no seré yo quien lo diga.

¿Verdad que de no ser poeta te hubiese gustado ser profesor?

No, creo que no soy ni lo uno ni lo otro. En todo caso, no tengo esa seguridad. Yo escribí poemas y enseñé literatura casi 15 años. Me gustó ser profesor porque enseñaba el curso como yo quería. Quizá si el colegio en que enseñé no hubiera sido alternativo, hoy no diría que me gustó ser profesor. Yo solo buscaba que mis alumnos leyeran, gozarán la lectura y no como suelen hacer los profesores de literatura, plantear 50 preguntas por escrito por una obra o ordenar que lean un libro como castigo, y en la biblioteca del colegio. En mi libro Rostros de memoria agradezco a mis alumnos del Atusparia esa experiencia, y vaya que de allí salieron algunos poetas.

Se dice que eres un gran cronista de la sección cultural del diario La República

No, quien dice eso debe ser mi amigo, porque los amigos siempre hablan bien de uno, pero si no es un amigo, es un mal hablado. Yo solo hago mi trabajo lo mejor que puedo. Antes, cuando era redactor del Suplemento Domingo, escribía crónicas, ahora no, el diarismo es un caballo desbocado. La coyuntura es un vértigo y no te da tiempo para nada.

¿Y qué nos puedes decir de Rostros de Memoria: visiones y versiones sobre escritores peruanos y Manuscrito del viento?

Rostros de memoria es un libro de anécdotas, no de biografías. Narra los sucesos anecdóticos de cerca 40 autores peruanos. Va desde Ricardo Palma hasta el poeta del 60 Lucho Hernández. Los autores que tienen más de tres anécdotas están ilustrados con una caricatura de ese gran dibujante que es César Aguilar “Chillico”. Me alegra que el libro se conozca allá, en Puno. Como tú me has contado, José Luis Ayala dejó un ejemplar, el que la editorial le envió para su respectivo comentario, y que ahora circula entre los amigos de Puno. Ahora me explico los saludos, como el tuyo, que me llegaron desde el altiplano por Rostros de memoria… No sé si Ayala llegó a escribir sobre mi libro en La Primera, pero igual, le agradezco ese gran favor de difundirlo entre los amigos de Puno.

¿Puedes citar poetas, puneños, nacionales y/o extranjeros, que han influido en tu gestión operadora?

Que hayan influido en mí, no creo, a excepción de Carlos Oquendo de Amat que cuando lo leí me cautivo su vuelo imaginativo Gamaliel Churata, también Alejandro Peralta. Otro poeta Efraín Miranda.

¿Cuál de los dos factores predomina en tu actividad poética: la inspiración o el oficio?

Creo que el abrazo de los dos factores, pero entendiendo oficio como trabajo. Ya nadie escribe esperando que las musas le dicten. En todo caso, la gran musa es la realidad, ella es la que manda. Como decía Flaubert, la escritura es sobre todo transpiración y un uno por ciento de inspiración.

Bien, a esta altura se impone una definición: ¿cuál debe ser el rol del escritor peruano en un país dependiente y subdesarrollado, como el nuestro?

Las mismas de cualquier ciudadano. Participar en la vida cívica del país. Quizás porque pertenece a las clase intelectual, con mayor razón. La sociedad se beneficiaría con su inteligencia debe estar al servicio de las buenas causas. Eso no quiere decir que su obra sea un predicamento explícito sobre estas causas. Ahora que si sus obras tienen, no sin arte, sus posiciones firmes y bien escritas, a buena hora. España, aparta de mí este cáliz es un buen ejemplo.

¿Algún consejo para los nuevos poetas?

Yo siempre digo, leer, leer, leer. Escribir también, pero no apurarse en publicar. Un libro no es un juego de la tinka, es una responsabilidad, como un hijo.

lunes, 25 de octubre de 2010

APARICIÓN DEL LIBRO DE CUENTOS: “PIEL DE HEMBRA” (EDICIONES DI-VERSOS - 2010) DE FAVIO ÁLVAREZ OJEDA.


LEYENDO “PIEL DE HEMBRA”

Por: Nataly Andrea Cerón

La lectura de “Piel de hembra” autoriza la construcción teórica de axiomas usuales de identidad sensitiva. Con toda una simplicidad totalizable la obra genera desplazamientos significativos variables, incluso, sintomáticamente reflexivos.

La individualidad creativa rompe los hilos hermenéuticos de la noción del tiempo y del espacio en base a las transferencias psíquicas de los personajes sin dejar de lado la idea principal de la inteligencia como muestra real de perfeccionamiento y debilidad. En consecuencia, los giros temáticos abruman la calidad espontánea de autenticidad con un cuerpo textual sugerente y constructivamente indisoluble. Todas esas representaciones que “pululan” al interior determinan el germen del arte en sus diversas aristas expresivas. La representación escénica irrumpe en el pensamiento de manera casual creando una inestabilidad emocional para luego entrar en el descubrimiento del perfil del personaje llenando algunos vacíos de incógnitas y la valoración del mundo desde su perspectiva.

Debo señalar que la extrañeza con la cual se traduce la simbolización humana emana un poder universal creando un paralelismo mínimo de inclusión sobre los demás que la comparten. En una óptica reconstructiva del sentido general de las cosas tienta la necesidad de darle a todo una orientación “humanizante” con un grado mínimo de comunicación premeditada vinculando así un sistema constructivo de comprensión yendo más allá del límite establecido de la razón. Imaginar es darle lugar a la legalidad del pensamiento con el deseo impecable del idioma llegando atar el entendimiento al sentimiento en base a un “texto ideático”, para dominar otro universo paralelo al común.

“Piel de hembra” da origen a un efecto de construir un universo indecible a simple vista rompiendo las estructuras de una permitida arquitectura conceptual en base a la observación interna de la convivencia social, determinando así un falso privilegio de lo real sobre lo fantástico (en escenarios comunes) dando origen a una secuencia comunicativa de orden usual para su género creativo y “neo-ficcional”.

“Tu corazón es libre... Ten el valor de hacerle caso, siéntelo...”

Nataly Andrea Cerón
Pasto / Nariño - Colombia

NUEVA PUBLICACIÓN: LA OBRA POÉTICA COMPLETA DEL POETA PERUANO EDGAR GÚZMÁN VÍA CASCAHUESOS EDITORES.


Nota de prensa

“NUESTRA GRAN PUBLICACIÓN DE ESTE AÑO: LA OBRA POÉTICA COMPLETA DEL POETA PERUANO EDGAR GUZMÁN”

En un trabajo conjunto con la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa, y gracias al apoyo de la Dra Teresa Arrieta Vda. de Guzmán, hacemos posible esta nueva publicación, que sin duda marcará un hito en la historia de nuestra casa editorial, pues se trata de la totalidad de la obra poética de Edgar Guzmán, una de las voces cumbres de la poesía peruana del siglo XX la misma que se encuentra en pleno reconocimiento, tanto por los círculos intelectuales así como por la crítica general y los lectores.

Ya en 1999, Ricardo González Vigil, dijo que, «de gran virtuosismo en el manejo del verso y riqueza de imágenes, Edgar Guzmán ha plasmado una obra poética sobresaliente. La indagación sobre los enigmas de la existencia, con una honda formación filosófica y un buen conocimiento de los clásicos de la poesía universal, alcanza en él un brillo singular como “poesía reflexiva”, vinculable con la tendencia llamada “trascendentalista” en la poesía hispanoamericana (José Gorostiza, Octavio Paz, José Lezama Lima, etc.). De hecho, guarda similitudes parciales con Martín Adán, Juan Ríos y Carlos Germán Belli, siendo mayor su conexión con una tradición “reflexiva” en la poesía de Arequipa: César A. Rodríguez y José Ruiz Rosas son sus exponentes más nítidos (Poesía Peruana Siglo XX. Tomo II, Lima, Ediciones COPÉ, 1999)».

Así, bajo el título de Obra poética completa el volumen en sus más de 320 páginas, viene precedido de un extenso prólogo del reconocido poeta y crítico literario de prestigio continental, Dr. Raúl Bueno-Chávez; y se compone de 5 libros, dos de ellos inéditos, conformados por Hilos, Poemas sueltos, Perfil de la materia (1989), Rondando la casa de la Dickinson (1990) y Trilogía del mar (1993); además de un anexo conformado por manuscritos, cartas del poeta Juan Ríos, cartas dirigidas al poeta Hugo Yuen, una entrevista, algunos comentarios a su obra, y fotografías inéditas de la vida de este gran poeta.

La presentación se llevará a cabo el día miércoles 27 de los corrientes, a las 19:00 horas, en el Salón Mariano Melgar del Claustro Menor de la UNSA (cito en San Agustín 106), con motivo de conmemorarse el décimo aniversario de su sensible fallecimiento. Estarán en la mesa:

* Dr. Raúl Bueno-Chávez
* Dra. Teresa Arrieta
* Hugo Yuen Cárdenas y
* José Luis Córdova

Cabe recordar que el Dr. Edgar Guzmán Jorquera fue un brillante intelectual, de reconocido prestigio en los medios filosóficos y literarios. Nació entre Frisco y Guardiola, en la Punta de Bombón, provincia de Islay en Arequipa, el 12 de octubre de 1935. Estudió Filosofía y Derecho en la Universidad Nacional de San Agustín y por muchos años se desempeño como profesor de Filosofía en su Alma Mater, hasta lograr ser distinguido con el nombramiento de Profesor Emérito de la UNSA. Publicó diversos ensayos sobre filosofía y semiótica, y como poeta publicó Perfil de la Materia (1987), Rondando la casa de la Dickinson (1990) y Trilogía del Mar (1993). También dejó su impronta en el quehacer pedagógico de las Universidades Nacional de San Agustín y Católica de Santa María, varias de cuyas promociones de pre-grado y post-grado llevan su nombre. Falleció el 2 de noviembre de 2000.

José Córdova
Director General de Cascahuesos Editores SAC
51-958683545

MARTES 26: HOMENAJE AL POETA ENRIQUE VERÁSTEGUI EN LA FERIA DEL LIBRO “RICARDO PALMA”.

Poeta: Enrique Verástegui.

MARTES 26: “HOMENAJE AL POETA ENRIQUE VERÁSTEGUI EN LA FERIA DEL LIBRO RICARDO PALMA”

El notable poeta, ensayista y escritor Enrique Verástegui será homenajeado durante la celebración de la 31a Feria del Libro Ricardo Palma, organizada por la Cámara Peruana del Libro, y auspiciada por la Municipalidad de Miraflores, por su valiosa obra y su trayectoria cultural de más de 50 años.

El homenaje se llevará a cabo el día martes 26 de octubre a las 7 de la noche en el anfiteatro Chabuca Granda del recinto ferial, ubicado en el Parque Kennedy de Miraflores y en donde, en su honor, pabellones de la Feria llevarán los nombres de sus libros “En los Extramuros del Mundo”, “Monte de Goce”, “Angelus Novus” y “El Motor del deseo”.

Para Verástegui quién es considerado como una de las voces más importantes de la literatura peruana, incansable explorador del lenguaje, creativo, estudioso, filosofo y matemático, la Feria del Libro es importante porque nos pone al día en el conocimiento y la bella escritura que se realizan en el mundo que cada vez tiende a unificarse más y porque en nuestro país, permite el intercambio de experiencias entre los distintos gremios culturales.

Ha publicado una vasta obra “En los extramuros del mundo”, “Praxis, asalto y destrucción del Infierno”, “Leonardo”, “Ética: Angelus Novus I y II”, “Monte de goce”, “Taki Onqoy”, “Albus o libro de la gnosis”, “Ensayo sobre ingeniería”, “El Teorema de Yu”, “Terceto de Lima”, “El motor del deseo”, “Teoría de los Cambios”, “Teorema del Anarquista Ilustrado”, entre otros y tiene además en prensa dos novelas y otras inéditas.

Participan en el panel Maynor Freyre, Tulio Mora y Jaime Arias, quienes abordarán la vida y obra de Verástegui.

PRESENTACIÓN DEL POEMARIO “DESVELO BLANCO” DE LA POETA ANA MARÍA FALCONÍ EN EL JAZZ ZONE DE MIRAFLORES.


domingo, 24 de octubre de 2010

“PRIMERA MUERTE INÉDITA” POR MIGUEL ILDEFONSO.


“PRIMERA MUERTE INÉDITA DE KARINA MOSCOSO”

Por: Miguel Ildefonso

La Universidad Nacional de Educación “Enrique Guzmán y Valle” (La Cantuta) hoy en día se ha convertido en una de las más activas en poesía, solo comparada con San Marcos. Y al hablar de poesía, nos referimos específicamente a la de los jóvenes. Grupos poéticos como Letra en Llamas o Eje del Caos, y los recitales y las publicaciones, nos dicen de este fervor (con una ya muy rica tradición cantuteña) hacia el trabajo con la palabra (en el prólogo Raúl Heraud menciona a César Pineda, Paolo Astorga, Roy Dávatoc, Róger García Clavo, José Jiménez Cruz y Augusto Huayta). De esta nueva hornada surge la poeta Karina Moscoso (Lima, 1989) quien acaba de publicar Primera Muerte Inédita (Ediciones Letra en Llamas. Serie: Derrame Cardiaco, 2010). Tan filuda como un cuchillo la mirada de la poeta va diseccionando el cuerpo del amor, hasta llegar a su límite medular llamada muerte (“Te vi en un abismo llena de un corte infernal/ con la piel de primavera cubriéndose en un instante,/ resolvíamos con lluvia la luz de mi eclipse/ y desfallecías con un beso”. De: Viaje de Suspiros). Quizás el amor sea solo esa promesa que la muerte no nos puede dar. Y quizás la poesía es la promesa que el amor no cumple; puesto que, como dice Zoila Capristán en la contratapa: “Moscoso desmitifica las lecciones aprendidas en tiempos de inocencia”. Aquí una muestra:

Ángel Caído

Ángel…
ser crepúsculo bañado con gotas sudorosas de miel,
alas negras caídas al borde del infierno,
siente cómo poco a poco al diablo va ingresando
a la zona de la gloria,
y tras un gemido presenta el dolor
del pecado celestial.

Ya no existe la tierra prometida a su alrededor,
Sino el mundo incierto de una próxima muerte inédita,
Que goza la injuria de un amor
Olvidado por el lecho del sueño.

PRESENTACIÓN DEL POEMARIO BILINGUE “HOSPITAL” DE PABLO GUEVARA EN LA FERIA DEL LIBRO RICARDO PALMA.

“HOSPITAL” DE PABLO GUEVARA EN LA FERIA DEL LIBRO RICARDO PALMA.

Nota de Prensa

Estimados amigos:

No es sumamente grato invitarlos a la presentación de Hospital bilingüe de Pablo Guevara que se realizará en la 31º Feria Ricardo Palma en el Parque Kennedy de Miraflores.

Día: Lunes 25 de octubre, Anfiteatro Chabuca Granda.

Hora: 5:00 p.m.

Participan:

- Gladys Flores
- Rodolfo Ybarra
- Rubén Quiroz

Organiza:

- Librería Inestable

Esperamos contar con su complicidad.

Saludos,

Gladys

sábado, 23 de octubre de 2010

“HABLA GABO”.

Escritor colombiano: Gabriel García Márquez.

“HABLA GABO”

Este es un extracto de “América latina existe”, discurso pronunciado por Gabriel García Márquez en Panamá en 1995, y que la revista cultural Babelia ha publicado en elpais.com. Es parte de Yo no vengo a dar un discurso (Mondadori, 2010), libro recopilatorio de 22 discursos del Nobel Colombiano que aparecerá en España y América latina el 29 de octubre.


“El destino de la idea bolivariana de la integración parece cada vez más sembrado de dudas, salvo en las artes y las letras, que avanzan en la integración cultural por su cuenta y riesgo. (…) Cuando la integración política y económica se cumplan, y así será, la integración cultural será un hecho irreversible desde tiempo atrás. Inclusive en los Estados Unidos, que se gastan enormes fortunas en penetración cultural, mientras que nosotros, sin gastar un centavo, les estamos cambiando el idioma, la comida, la Música, la Educación, las formas de vivir, el amor. Es decir, lo más importante de la vida: la cultura. (…) El presidente De la Madrid nos hizo el gran favor de tocar el drama del narcotráfico. Para él los Estados Unidos abastecen a diario entre veinte y treinta millones de drogadictos sin el menor tropiezo, casi a domicilio, como si fuera la leche, el periódico o el pan. Esto sólo es posible con unas mafias más fuertes que las Colombianas y una corrupción mayor de las autoridades que en Colombia. El problema del narcotráfico, por supuesto, nos toca a los Colombianos muy profundamente. Ya casi somos los únicos culpables del narcotráfico, somos los únicos culpables de que los Estados Unidos tengan ese gran mercado de consumo, por desgracia del cual es tan próspera la industria del narcotráfico en Colombia. Mi impresión es que el tráfico de Drogas es un problema que se le salió de las manos a la humanidad. Eso no quiere decir que debamos ser pesimistas y declararnos en derrota, sino que hay que seguir combatiendo el problema a partir de ese punto de vista y no a partir de la fumigación. Hace poco estuve con un grupo de periodistas norteamericanos en una pequeña meseta que no podía tener más de tres o cuatro hectáreas sembradas de amapolas. Nos hicieron la demostración: fumigación desde helicópteros, fumigación desde aviones. Al tercer paso de helicópteros y aviones, calculamos que aquéllos podían costar ya más de lo que costaba la parcela. Es descorazonador saber que de ninguna manera se combatirá así el narcotráfico. Yo les dije a algunos periodistas norteamericanos que iban con nosotros que esa fumigación debía empezar por la isla de Manhattan y por la alcaldía de Washington. Les reproché también que ellos y el mundo saben cómo es el problema de la droga en Colombia —cómo se siembra, cómo se procesa, cómo se exporta— porque los periodistas Colombianos lo hemos investigado, lo hemos publicado, lo hemos divulgado en el mundo. Inclusive, muchos lo han pagado con su vida. En cambio, ningún periodista norteamericano se ha tomado el trabajo de decirnos cómo es el ingreso de la droga hasta los Estados Unidos, y cómo es su distribución y su comercialización interna”.

23/10/2010

Fuente:
Diario “La Primera”

RECITAL POÉTICO “ÓNICE” EN LA FERIA DEL LIBRO RICARDO PALMA.


RECITAL POÉTICO “ÓNICE” EN LA FERIA DEL LIBRO RICARDO PALMA

Los invitamos a disfrutar de una tarde poética este 23 de octubre a las 4 pm. en el Anfiteatro Chabuca Granda del parque Kénnedy de Miraflores, en el marco de la 31a Feria del Libro Ricardo Palma. Los poetas invitados son:


- Victoria Guerrero
- Luis Fernando Chueca
- Carlos López Degregori
- Jesús Zavala
- Laura Rosales
- Ethel Barja

“RECITAL DE POESÍA EN CHICLAYO”.


“RECITAL DE POESÍA EN CHICLAYO”

Estimados amigos y amigos:

Están cordialmente invitados al recital de poesía que se llevará a cabo este sábado 23 de octubre en la hermosa y fraterna ciudad de la amistad, Chiclayo. Este evento lo organiza la Asociación Cultural "Kaypi Kani" y participarán los poetas Rodolfo Ybarra (Lima), César Boyd , José Abad, Victoria Larco y Cromwell Castillo.

Como moderadores estarán Matilde Granados y Juan José Soto. Desde ya los esperamos para compartir una tertulia literaria bajo la luz efervescente de la poesía.

Atte,

Juan José Soto

jueves, 21 de octubre de 2010

ALGUNAS REFLEXIONES A PROPÓSITO DE “LA CAJA FUERTE” DE ELSA DE LA CRUZ POR FERNANDO CARRASCO NÚÑEZ.


ALGUNAS REFLEXIONES A PROPÓSITO DE “LA CAJA FUERTE” DE ELSA DE LA CRUZ

Por: Fernando Carrasco Núñez

Suele suceder que la publicación de la ópera prima o primera obra de un autor es el coronamiento de un arduo y prolongado trabajo de escritura y corrección. En el caso literario, y específicamente en el ámbito de la narrativa, el autor tiene que lidiar con palabras, estructuras, personajes, sucesos, y otros elementos que no son sino la materialización artística de su mundo interior. Un mundo interior poblado de demonios o fantasmas que en realidad aluden a diferentes pulsiones, es decir, sentimientos o energías psíquicas tan profundas que irremediablemente nos mueven a la creación literaria. A esto debemos añadir que casi siempre en toda primera obra ya se puede entrever, de manera explícita o implícita, el universo narrativo y la visión del mundo que el autor consecuente irá configurando a lo largo de su carrera artística. En los seis cuentos que conforman La caja fuerte de Elsa De La Cruz (Lima, 1982) percibimos elementos sugestivos tanto en el plano de la historia como en el plano del discurso, que dan cuenta de la dedicación con que ha elaborado sus textos y, además, nos dan luces sobre los temas que más seducen a la joven escritora. Desde el punto de vista formal los cuentos presentan rasgos disímiles, lo que refleja el conocimiento y buen manejo de los recursos narrativos a los que echa mano todo escritor: Notamos también diferentes tipos de narradores, entre los que prevalece el narrador homodiegético o protagonista. Las historias muestran estructuras lineales como los cuentos Pandora y Zarpazos a la luna; aunque el cuento más emblemático del volumen, La señorita de Portugal, presenta una estructura circular muy bien elaborada. En cuanto al manejo del lenguaje resalta un estilo ágil y sencillo que algunas veces pretende alcanzar niveles poéticos como se percibe en el cuento Zarpazos a la luna. A esto debemos acotar la presencia de un cuento brevísimo o microrrelato que también suma en la nómina de inclinaciones narrativas de Elsa De La Cruz. Pero, ¿Cuál es el elemento que hace que estos seis cuentos de La caja fuerte conformen un ciclo cuentístico y no sean, como se dice, un cajón de sastre donde se han colocado de manera arbitraria diferentes historias? Ese elemento que atraviesa como un hilo los cuentos de este libro lo hallamos en el plano de la Historia. Los personajes de La caja fuerte están marcados por un pasado de infortunio y frustración que los ha lanzado a la más insondable soledad. En La señorita de Portugal una joven aficionada al arte y que sueña con un beso juega a convertirse en una muchacha mala y termina chamuscada por las llamas del desamor. En Zarpazos a la luna, un agobiado amante se entrega a la muerte a causa de la pérdida irreparable del ser amado; y en el cuento Pandora vemos a un hombre aficionado a la literatura que es consumido por la cirrosis. Aquí cabe recordar a Julio Ramón Ribeyro, un escritor cuya impronta se percibe en diferentes narradores de las últimas décadas. Efectivamente, los personajes de Elsa De La Cruz son seres malheridos, solitarios, fracasados como Julián del relato El cuento de la fotografía quien vive añorando a la mujer amada y que ha fracasado en su intento de convertirse en fotógrafo. No obstante, estos personajes se dejan arrastrar por los malos vientos del temporal. Son conscientes de que “toda la fuerza de un sueño no sirve si están en un cuerpo débil”. Estos personajes no se levantan sino que, desde el suelo, asumen su condición de vencidos, prenden fuego a la casa y dan el portazo final.

En definitiva La caja fuerte de Elsa De La Cruz es un buen libro inicial con distintas cualidades estructurales y con una visión del mundo signada por la soledad y la pérdida definitiva de la esperanza.

miércoles, 20 de octubre de 2010

“RÉQUIÉM POR UN HUMANISTA” POR ALEJANDRO TUDELA CHOPITEA.

Dr. Luis León Herrera.

El tonel de Diógenes.

“RÉQUIEM POR UN HUMANISTA”

Por: Alejandro Tudela Chopitea

En vísperas del último proceso electoral, y casi ignorado después por el justo –y tantas veces postergado– otorgamiento del Premio Nobel de Literatura a Mario Vargas Llosa, la noticia de la sensible muerte de Luis León Herrera (1925-2010), apenas mereció alguna nota. Tal vez así lo hubiese deseado su espíritu sencillo y bueno, pero no su proficua vida en el campo de las letras, y la deuda que con él tienen generaciones de universitarios y de quienes gozamos de su sapiencia y amistad.

Chiclayano de nacimiento y limeño por elección y gracia, fue abogado en sus comienzos, pero destacó nítidamente como docente y, especialmente, como hombre de letras y ensayista en distintos ámbitos del saber. En 1984 ganó el concurso El Cuento de las Mil Palabras organizado por la revista Caretas, y a lo largo de su vida su bibliografía resulta tan dilatada cuanto humanista: publicó “Cuentos Fantásticos” (1958); “Ensayo sobre Franz Kafka” (1974); “Literatura Alemana: Schopenhauer” (1976); “Filosofía Alemana” (1976); “Ciertos y Reales” (1983); “Cuatro Escritores Judíos” (1984); “Ensayos sobre Literatura Portuguesa” (1984); “Cánticos de Agua” (poemario, 1985); “Animalia” (1985); “Inventario de mi Alcoba” (1989); “Confidencias de una Anciana” (1998) y “La Mujer. Ese extraño Ser” (2001), además de numerosos artículos y narraciones cortas en innumerables revistas y periódicos como El Comercio y EXPRESO, por no añadir su copiosa obra inédita en manos de Vicha –su querida esposa– y sus tres hijos.

Sólo por esto Lucho mereció una mayor despedida, aunque la vanidad nunca fue con él, ni tampoco los homenajes. Si algo más quisiéramos destacar es su espíritu inquieto y solidario que no hacía diferencias ni con las edades ni con la gente. Lo vimos con frecuencia en la redacción de El Dominical con el entrañable tío Paco, y siempre gozando todos de sus lecciones “contrafácticas” entretenidas y aleccionadoras.

Cómo hubiésemos deseado que la triste noticia de su muerte fuese otra de sus travesuras contrafácticas y que lo tuviésemos de nuevo disfrazado de “Fausto” en las veladas que pasábamos en familia. Lucho, gran humanista y hombre bueno, gracias por tu vida. ¡Amén!

20/10/2010

Fuente:
Diario “Expreso”

REPORTAJE: “GARCÍA MÁRQUEZ TIENE LA PALABRA” POR JAVIER RODRÍGUEZ MARCOS (DIARIO EL PAÍS).‏

Gabriel García Márquez en su casa de México en 2007.
Foto: Marcelo Salinas.

ENTREVISTA

“GARCÍA MÁRQUEZ TIENE LA PALABRA”

'Yo no vengo a decir un discurso' reúne seis décadas de intervenciones del nobel - La obra traza un recorrido por la literatura, el cine, la política y América Latina.


Por: Javier Rodríguez Marcos

Gabriel García Márquez pronunció su primer discurso con 17 años; el último, por ahora, con 80. Uno tuvo lugar en 1944 en el Liceo de Varones de Zipaquirá, en el interior de Colombia, donde el futuro escritor cursaba el bachillerato como becario interno. El tema era la amistad y los asistentes se llamaban Henry Sánchez, Augusto Londoño, Humberto Jaimes o Manuel Arenas. El otro tuvo como escenario el monumental Centro de Convenciones de Cartagena de Indias durante la inauguración del IV Congreso de la Lengua. El motivo era una edición de Cien años de soledad con una tirada de un millón de ejemplares, y entre los 1.500 invitados -2.300 policías vigilaban las calles- había nombres como Juan Carlos de Borbón, Sofía de Grecia, Bill Clinton o Álvaro Uribe.

Ni premios ni parlamentos

"Yo no vengo a decir un discurso", dijo García Márquez (Aracataca, 1927) en aquella lejana, e irónica, perorata adolescente, y esa frase es la que ha elegido el escritor para titular la recopilación de 22 discursos y conferencias que Mondadori publicará el próximo día 29.

De la charla en Estocolmo con motivo del Premio Nobel de 1982 a la polémica propuesta de jubilación de la ortografía en otro congreso de la lengua, el de Zacatecas (México) de 1997, el volumen es un repaso por las grandes pasiones del autor de El amor en los tiempos del cólera: el cine, la política, la amistad, América Latina y, por supuesto, la literatura. Muchas de sus primeras intervenciones comienzan, como cuando acude a Venezuela en 1972 para recibir el Premio Rómulo Gallegos, con el reconocimiento de algo irreparable, la rotura de un viejo propósito: "Recibir un premio y decir un discurso".

Escritor a la fuerza

"El oficio de escritor es tal vez el único que se hace más difícil a medida que más se practica". Lo dijo García Márquez en Caracas en 1970, cuando era "feliz e indocumentado", en una conferencia titulada Cómo empecé a escribir. Allí relata que concibió su primer cuento solo por llevarle la contraria a un periodista que afirmaba que en Colombia los jóvenes narradores no tenían nada que decir. La charla, cuenta Cristóbal Pera, responsable de la edición de Yo no vengo a decir un discurso, la rescató del olvido Margarita Márquez, prima del escritor y "archivera" de la familia: "En cuanto Gabo leyó el texto dijo: 'Esto lo he escrito yo, seguro".

Casi 40 años después, ante la ilustre multitud de Cartagena, aquel "artesano insomne" recordaba -"No se trata de una afirmación jactanciosa"- que si los 50 millones de lectores que llevaba Cien años de soledad a la altura de 2007 vivieran "en un mismo pedazo de tierra" conformarían "uno de los 20 países más poblados del mundo".

Soledad de América

En su discurso del Nobel, García Márquez recordó a su maestro Faulkner, a Pablo Neruda y a Thomas Mann, premiados como él, pero sus palabras fueron tan políticas como literarias: "¿Por qué la originalidad que se nos admite sin reservas en la literatura se nos niega con toda clase de suspicacias en nuestras tentativas tan difíciles de cambio social?".

El autor de El general en su laberinto recuerda a lo largo de varios discursos una frase de Simón Bolívar -"Somos un pequeño género humano"- para hablar de América Latina -"Primer productor mundial de imaginación creadora"- y de la integración de su cine y de su literatura. Su preocupación continental pasa por las dictaduras, el narcotráfico y la ecología. También de la educación pública como arma contra la discriminación social: "La pobreza y la injusticia no nos han dejado mucho tiempo para asimilar las lecciones del pasado ni pensar en el futuro".

La culpa fue de Mutis

"Álvaro Mutis y yo habíamos hecho el pacto de no hablar en público el uno del otro, ni bien ni mal, como una vacuna contra la viruela de los elogios mutuos". En 1993, Álvaro Mutis cumplió 70 años y su amigo rompió el pacto. ¿La razón? El creador de Maqroll lo había roto antes. ¿Por qué? "Porque no le gustó el peluquero que le recomendé".

Con excepción de su visita a Suecia, todas las intervenciones de García Márquez destilan un sentido del humor que encuentra su altura máxima en los homenajes a sus amigos. A Mutis, que improvisó con él "a cuatro manos" el brindis que pronunció en el Ayuntamiento de Estocolmo, le afea su "insensibilidad para el bolero", pero le agradece que le pusiera delante un ejemplar de Pedro Páramo, el libro que le enseñó a escribir de otro modo.

En un homenaje póstumo a Julio Cortázar, el autor de Vivir para contarla habla como de "el ser humano más impresionante que he tenido la suerte de conocer". Cristóbal Pera dice que es uno de los textos favoritos del narrador colombiano: "Cada vez que lo relee, se emociona".

Las haches rupestres

Otro de los discursos favoritos del escritor -"Por lo que tiene de travesura"- es el que pronunció en Zacatecas ante una sala repleta de académicos: "Jubilemos la ortografía, terror del ser humano desde la cuna: enterremos las haches rupestres, firmemos un tratado de límites entre la ge y la jota...". Seguían los acentos escritos, la be y la uve y otras "osadías y desatinos". José Antonio Pascual, vicedirector de la Real Academia Española, sonríe todavía al recordar aquella "provocación": "Más que antiacadémico, aquello fue un alegato antiacademicista. No me escandalizo. Desde Rubén Darío al menos, es una vieja tradición. Si no provoca, la retórica queda floja, y no te fijas". Pascual trabajó en la edición conmemorativa de Cien años de soledad y recuerda que García Márquez corregía las pruebas "con un impecable sentido de la norma".

El Gabo que viene

Cristóbal Pera, responsable de Mondadori en México, ha trabajado durante un año y medio con Gabriel García Márquez en Yo no vengo a decir un discurso. Según el editor, la revisión de los textos se centró en limpiarlos de erratas y, sobre todo, en ponerle título a los que no los tenían. Por lo demás, el escritor no añadió una coma. Ni siquiera a las palabras escritas con 17 años, que gastan ya la misma ironía que Una naturaleza distinta en un mundo distinto al nuestro, una conferencia ante un auditorio de militares -"lo más raro que he hecho en mi vida"-, a los que deja una frase: "Creo que las vidas de todos nosotros serían mejores si cada uno de ustedes llevara siempre un libro en su morral". ¿Y qué hace ahora García Márquez? Preparar una antología de sus artículos periodísticos, cuenta Pera. Y corregir una y otra vez En agosto nos vemos, una novela de "hace algunos años" que no tiene fecha de publicación: "Gabo no acaba de estar contento. Dice que hay un personaje que todavía no le convence". El de escritor es el único oficio que se hace más difícil cuanto más se practica. Son sus propias palabras.

20/10/2010

Fuente:

Diario “El País”

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