martes, 31 de enero de 2012

“HOMENAJE. LUCES DE NEÓN: JUAN VEGA & CARLOS OLIVA”.


"Foto de algunos integrantes de Neón. Juan Vega en el extremo izquierdo, de pie. Y en la parte superior, al centro, el poeta José Galin'o, quién también nos dejó hace dos años."
HOMENAJE. LUCES DE NEÓN: JUAN VEGA & CARLOS OLIVA
El poeta Carlos Oliva (1960-1994), autor del libro póstumo Lima o el largo camino de la desesperación, fue uno de los fundadores del colectivo cultural Neón, grupo principalmente de poesía que nació con la última década del siglo XX. Juan Vega (1965-1996) igualmente integró Neón, y aun su poesía está inédita. A ambos compañeros de los 90, este breve homenaje en este mes de enero, mes cruel en que trágicamente se fueron ambos. (Miguel Ildefonso).
MENSAJE ESCONDIDO EN LA BOTELLA * (Juan Vega)

Nada más empezamos a caminar
Conversar y excitarnos juntos
Me despido con tu nombre
en los labios
Pero ahora estás lejos
Debo reconocer mi alcohólico caso.
Enviar un S.O.S. no debería ser un acto deleznable
Hace mucho que estoy solo
contemplando
Una pálida sombra en el espejo.
Quiero verte, tocarte
quisiera que entraras en mi vida
Y fuera tu cuerpo la noche oscura.
La ciudad relampaguea
lanza señales indescifrables
El asfalto, las calles
: de los más débiles es el grito.
El verano –todo poder- ha calcinado las hojas de los árboles
“me aparto de la realidad para hablar de la realidad”
el teléfono hace más grandes las distancias.
He vuelto a la palabra
La conciencia limpia
y la página en blanco.

* Publicado en La Tortuga Ecuestre. # 140. 1996.
CREACIÓN * (Carlos Oliva)
El verbo se aparea con la nada
y de ella surge la vida.

En la oscuridad del caos
el poeta se sumerge presuroso
y encuentra locura inédita.

La poesía equilibra tu dolor insaciable.
En ella empieza tu autodestrucción
aplacando tu síndrome de abstinencia.

* Publicado en La Tortuga Ecuestre. # 142. 1997.
LA NOCHE ES COMO UN HOMBRE QUE ESCRIBE POESÍA * (Carlos Oliva)
Estos versos son mi cuerpo y mi alma
Tomad y comed de ellos
No son noticias televisivas
ni llamadas telefónicas
Son el delirio que clamé.
Estos versos son míos, son tuyos, son de ellos
y van más allá de todo
Son el azul de la noche en cualquier calle
Son el reflejo dorado del silencio,
en los valles, si es que los hay,
en los bosques, si es que aún existen.
Hombres de la vida y de la muerte
que van esquivando las piedras del camino,
las arenas movedizas de la retórica.
No sean necios, no se corrompan
en el tráfico vano o en el vacío pleno de la palabra.
 
* Publicado en La Tortuga Ecuestre. # 142. 1997.
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1 comentario:

manuelfuentesguerra dijo...

Emociona leer una vez más a Juan Ernesto