sábado, 1 de octubre de 2011

“8 POETAS DE CERRO DE PASCO” POR MIGUEL ILDEFONSO.



“8 POETAS DE CERRO DE PASCO”

Por: Miguel Ildefonso

El presente texto no es un trabajo riguroso sobre la poesía cerreña, tampoco es un balance o un estado de sitio de las cosas; es solamente una lectura rápida de algunos poemarios que han sido publicados en estos últimos tiempos. El joven poeta Víctor Maldonado publicó en 2007 una interesante antología crítica, Nostalgia y poesía de un pueblo, que comprendía el proceso poético de Pasco desde Mercedes de V. y Rodríguez, de fines del siglo XIX, en el que se incluía a Ambrosio Casquero Dianderas, Luis Fabio Xamar, Luis Pajuelo, el horazereano Ángel Garrido y César Gamarra Berrocal, hasta llegar al siglo XXI con el Movimiento Artístico Fiat Lux y Sociedad NN. Y es que hay un auge de poesía en Pasco, que se complementa con la aparición de revistas culturales como Crisol. Revista de Cultura y Arte, dirigida por Rubén Sudario Remigio, que contiene ensayo, narrativa y reseñas. Y el Mensuario Cultural El Jinete Insomne dirigido por Helder Andradre, que contiene artículos culturales y de política, asimismo reseñas de libros y poesía.

En El país de Gargantúa (Arteidea, 2010) de Niko Velita (Cerro de Pasco, 1972) la violencia política que se vivió en el Perú está poetizada de manera satírica, en donde las voces de aquellos protagonistas que nunca tuvieron voz (en la poesía peruana de estas últimas décadas, salvo algunas excepciones) nos muestran con crudeza la crónica de cómo la pólvora estallaba en los distintos rostros de un país que nació fracturado, que nació mudo, que fue reprimido. Niko Velita se ha propuesto poner el dedo en los distintos ámbitos en donde brota (desde hace siglos, inagotablemente, renovándose continuamente) la pus de la injusticia, del abuso y del autoritarismo. Más que un homenaje a Rabelais, o una conspiración contra el canon, o un llamado a la solidaridad, el presente libro de poesía es un reclamo antiguo y urgente, es la denuncia de un poeta que ha visto y ha sabido decir lo que se calla a fuerza de miedo. Otros también han visto, nos dice el poeta. Otros han padecido al ver y han querido que se diga a viva voz, con voz de libertad. Otros han vivido en carne propia el terror, pero no lo han podido contar. La poesía, en En el país de Gargantúa, se propone esa tarea. Y Niko lo logra consciente de sus riesgos.

Hugo Arias publicó Cuadernos de Babel (Editorial San Marcos, 2011), la ensoñación egureneana se plasma en estos poemas-pasajes que trasuntan parajes de una tierra llena de símbolos y evocaciones de hueso y de espejos celestiales, en donde la memoria de lo vivido se destila en las cuerdas liricas del pentagrama del poeta. “Árbol envuelto/ por interminable invierno/ besa,/ en sueños,/ la mano de nieve/ de la luna.”, nos dice en el poema Soñación. Aquí presenciamos la vida de la doncella, blancos corceles, el fauno, el espantapájaros. El cromatismo de esta poesía visionaria se aprecia en este poema, por citar un ejemplo, Noche de luna: “En el azuloso manto de la noche/ bruñidas estrellas desparramadas./ gaviotas de quebradizas alas/ se balancean/ en cordones/ de viento./ Su briosa chillería/ criba/ los muros del/ silencio./ En sombrías aguas de laguna/ con mágico brillo/ la luna crecida…/ se hunde.

En el año 2001 se funda el Movimiento Artístico Fiat Lux, sus fundadores fueron Víctor Maldonado, Bernardo Ventocilla, Bruno Colqui, Felix Calderón, Jennifer Lovaton y José Arias. Maldonado nos dice sobre este grupo: “no fue un despertar aislado, estuvo comprometido en gestar en la poesía de CERRO matices nuevos, su poemario El punto G de la poesía 2002-2003 nació con un profundo sentido de la objetividad de la vida entendiendo la fugacidad de la misma, no es una generación desarticulada como las anteriores, sino trata de encaminarla a un nuevo lenguaje más humano, más universal”. De este grupo, hablaré de Víctor Maldonado.

Víctor Maldonado (Cerro de Pasco, 1983), autor de Miradas Extintas. Nos presenta una “voz (que) está preñada de aromática nostalgia, rebeldía y de nativas angustias”, como dice Hugo Apestegui Ramírez en el prólogo del libro, en una ciudad minera como Comala de Rulfo, habitada por fantasmas. Allí donde alguna vez hubo un esplendor, ahora reina la decadencia de una Modernidad truncada, metáfora terrible de la historia peruana. Sobre esas lascas, restos, poetiza el poeta los despojos “de esa muerte extasiada/ que ahora busca un lugar en la historia”. Y es que el logro de este libro es plasmar la crónica funesta del exterminio interminable del Perú no solo de su riqueza material, sino humana y cultural. Como dice Louis Dumbar en Miradas extintas: “es el espíritu de este pueblo que aun está en esa ciudad desterrada por el tajo, ciudad cornada muchas veces, pero crucificada por este presente donde nosotros no nos percatamos del símbolo que significa Cerro de Pasco para la patria, y para la humanidad”. De este importante poemario extraigo este poema, “Voces de la Tierra”, donde la memoria de un pueblo, la arquitectura corrompida por el tiempo, la mano demoledora del hombre y la injusticia que devora el espíritu de una colectividad, se ven desgarradoramente retratadas: “Quién dijo que no tengo nombre/ ni apellido, ni tierra,/ quién es él cuando dejo de ser yo/ cuándo se extravió mi opulencia,/ no lo recuerdo,/ esta interminable cruz de astillas/ que se inició con un sorbo de pisco/ amnesia facial, terrenal;/ cambié mi mina,/mi vida por un pedazo de tierra/ en la ciudad de los muertos,/ ¿dónde fue el inicio/ de las sucias aguas venidas a mi destino?,/ entre carcajadas quimeras/ intercambiaba monedas de oro/ por contactos furtivos,/ por mimar clítoris/ de tentar al mundo prohibido;/ ¿quién es el Perú para juzgarme/ para reclamarme a su mujer/ que se dejó morir por mis caricias?/ ¿quién eres tú que me dejas en el desahucio/ en mi oro y en mi nostalgia?/ ¿quién es ella cuando me deslizo por sus caderas/ con margaritas baratas?/ ¿quién es esa voz distante?/ no eres tú, ni ella, ni el Perú/ soy YO quien está de vuelta.”

Otro poeta prometedor es Albert Estrella (Cerro de Pasco, 1985), autor de la plaqueta Obito, Grandes Exitos que Nunca Fueron (2009) y del poemario Cuchillos Afuera (2010). Po-Etica O La Construcción del Cielo (Punto Com. Huancayo: 2011) es su reciente entrega. “Estos poemas quieren ser incómodos, quieren vomitar, llorar, salir corriendo, gritar, tacharse a sí mismos”, dice el poeta mexicano Yaxkin Melchy en el prólogo. Estrella dialoga directamente con Vallejo, indirectamente con Eielson, y su diálogo es posmoderno y globalizado, vía Messenger y Facebook, utilizando tanto la escritura del lenguaje poético como el visual. Sus textos configuran una trama existencialista y paródica, en donde la misma poesía (junto al poeta y el lenguaje) se vuelve el objeto por medio del cual se abre una nueva mirada a este mundo en donde se difuminan las subjetividades, como cuadros neoimpresionistas. Albert Estrella alude a la relación arte y realidad, no solo en cuanto a las obras poéticas como entes vivos, sino también en el conflicto social y político del poeta con su época, con los movimientos históricos que le toca vivir y de los cuales extrae el material con que construye efectivamente esas grandes sinfonías verbales. La poesía, por eso, linda con la ilegalidad, con la marginalidad, con los pasajes oscuros de la historia oficial; por eso es peligrosa, porque no es dictadura, sino utopía. Escribir un poema es un acto de rebeldía en sí, es conquistar el futuro en ese acto, porque la palabra anuncia a un lector, o mejor dicho: lo crea, crea a ese otro que se verá luego impulsado a tomar conciencia de la solidaridad. Es la búsqueda de una originalidad creativa y de la comunicación: “la palabra solo debe permanecer aislada hasta que aparezca la compañía”, nos dice en sus versos. El presente libro es una declaración de guerra a la corrupción del espíritu y del cuerpo; es el asalto y la conquista de un cielo nuevo. Ese cielo que se toca desde la ciudad más alta del mundo.

En 2003 se funda el grupo poético Sociedad NN, cuyos miembros, citados en el libro de Víctor Maldonado, son o fueron: Bruno Colqui Santos, Beto Estrella, Giancarlo Morales, Iván Alanya, Diana Alanya, Félix Calderón, Max Damián y Luis Puris, entre otros. Maldonado se refriere a la propuesta de los NN como una poética urbana, “en la ciudad nocturna de Cerro de Pasco”, que muestra “el espíritu decadente de esta sociedad”, con sus diferencias sociales y una entrega de esta poesía hacia la urbe “explicada en principios de la relatividad de las cosas”. Según Maldonado, NN es la consecución del pensamiento de Fiat Lux.

Este grupo ha publicado Sociedad NN (La Guerra Florida Editores, 2011), que reúne cuatro poemarios de cuatro integrantes del joven grupo pasqueño.

Río de piedras lajas de Manuel Iván Alanya Meza presenta una poética marcada por una voz personal que debate su redención entre lo efímero del mundo y la perpetuidad del vacío; es decir entre un espiritualismo simbolizado por la luz y la opacidad de los días. La realidad arremete constantemente con sus contradicciones; contrariamente la palabra busca la armonía, pero la palabra es incompleta. El poeta entonces lanza su palabra al vacío para que el lector la atrape y complete el círculo. Cito un poema: “Al final/ me abrazas/ dices algo/ que nadie entendería/ pero no importa/ no es necesario saber mucho// Al final/ te veo/ el noventa por ciento/ de tu cuerpo/ es una sonrisa/ lástima que el mundo/ gire tan rápido// Al final/ dios no existe/ porque no pensamos en él/ y el pecado/ es un buen invento”.

Por hábito más que por hálito de Bruno Joel Colqui Santos inicia con la imagen de la excavación minera pero realizada en el cuerpo humano, en una extirpación del alma, que va adentrándose en el laberinto de una urbe deshumanizada, que da cabina a toda una simbología y fauna que retrata el poeta en su viaje contra la muerte, que es quizás una forma de inmolación. Cito el poema Por dobles que sean: “te oigo cantar/ desde el tardío/ hasta todo el empuje del tiempo/ eh! Escuche estas notas/ por dobles que sean,/ son lamentos del padre nuestro,/ son pasivos, son raspantes,/ son algún día de abril, bisiesto,/ o en lunada sonrisa/ de mayo.// te oigo raspar/ el delgado muslo de esta caja,/ el notorio táctil deformado/ o la deforme hinchazón de tu tacto,/ por dobles que parezcan,// eh! Escuche este huayno señor.

Fosa común de Giancarlo Elio Morales Pérez poetiza el cuerpo amado como espacio urbano y como edén o jardín perdido; es la búsqueda de aquel cuerpo insepulto que se escapa de su fosa y de la mano del poeta como la ninfa de laurel se le escapaba a Apolo, el arte inasible y fatal que todo artista busca como medio de trascendencia y como arma para defenderse y golpear a esta realidad aplastante que se llama ciudad, escuela, vida. Cito el breve poema Bala perdida: “En el profundo mar de/ tu mano me he escondido he fingido ahogarme he fingido/ morir como cuando (de niño) caía fingiendo/ una … bala/ en mi pecho y de repente la larga plegaria de la sangre/ manchando/ mi ropa…

Lisérgicos de Luis David Puris Arcos bajo el influjo de la poesía beatnik, de Allen Ginsberg, resemantiza viejos códigos poéticos en una realidad cercana, siglo XXI. El poeta nos da una voz personal, desencantada, pero no por eso sin el aullido en alto que ácidamente arremete contra los estamentos sociales e individuales, como el amor, la familia, el capitalismo. Entendemos esta poesía como un acto de purificación y sacrificio, incluso para salvarse y salvarnos de la propia poesía: “me voy/ y es que este absurdo oficio/ me tiene loco/ no es dinero, no/ el dinero se olvida en un orgasmo/ mujer tú no entiendes/ este oficio me tiene loco/ no son esos niños que vendrán/ son estos sueños que se irán”, nos dicen lúcidamente sus versos. Aquí cito completo el poema A ella: “Te amo!/ como cuando tú eras la flor/ y yo/ el colibrí que moría por tu néctar,/ te amo, desde ese tiempo/ inmemorable/ en el que éramos/ células simples/ moviéndonos entre las aguas.// Así será después el Karma/ tú serás el helecho/ y yo la roca ígnea,/ y cruzaremos el tiempo/ hasta sus confines/ siempre prendidos/ el uno del otro,/ así algún mago vudú/ trenzó nuestros destinos.

En esta nueva era de globalización e internet, será imposible no seguir el excelente trabajo poético que se está haciendo en Cerro de Pasco. En buenahora.

4 comentarios:

Albert Estrella dijo...

Como dice Miguel si pues Según Maldonado, NN es la consecución del pensamiento de Fiat Lux.
primero se hizo una oscuridad ahora esperamos que nos salgan luces de los ojos, la realidad habìa sido màs oscura que una placa de rayos X donde no sale ningùn hueso, donde lo único que nos puede indicar que estamos en algùn lugar es ese tumor creciendo en nuestras almas y que uno de estos dìas harà metástasis...

EnnE eNNe dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Víctor R. Maldonado Tomás dijo...

Comentario de Ángel Garrido Espinoza
Felicitaciones a Miguel Ildefonso por aproximarse a la Producción Poética del universo social Pasqueño. Por cierto, es una versión de ese proceso que se inicia con Fiat Lux, que luego se dividiió y devino en los NN. Mientras ahora, como se leerá en el comentario al final del citado artículo,un NN contradice y niega ese proceso, y lo invierte. En fin, los libros publicados hablan por sí mismos de ese proceso, que ameritan una aproximación más rigurosa.

Albert Estrella dijo...

ah si fui miembro de NN en la primera publicación, y talvez lo sigo siendo; más allá de que la gran mayoría de poetas del "interior del país" son NN hasta que alguien de Lima se da cuenta de que existian, somos de Cerro de pasco inevitablemente por la condición del nacimiento pero el Re-nacimiento se dió desde la web y por la web desde el ciberespacio que no sabemos a quien pertenece nos daclaramos hijos del lenguaje cuyo único idioma es el ADN un código con el que nos comunicamos todos...