sábado, 21 de marzo de 2009

21 de marzo: "Día Mundial de la Poesía"


Hace dos días atrás me llegó -como casi siempre- el periódico virtual "Con-fabulación", donde se toca un tema muy especial: "Día mundial de la poesía". Aquí algunas palabras que se pueden leer en sus páginas:

El 21 de marzo señala el advenimiento de la primavera, la estación exultante que invade con idéntica fiereza los campos y los cuerpos, la realidad fugitiva y el deseo impetuoso; la “estación violenta”. Su presentación enardecida, su expresiva encarnación, su efluvio incorregible, constituyeron por siglos el estandarte de la mirada distinta, el canto de los diferentes, el ánfora de las danzas y la música donde se refugió la libertad, la respuesta de la imaginación creadora contra las cruzadas del miedo, el grito de la rebeldía incapturable: el 21 de marzo inaugura las mitologías libertarias... Por eso, el 21 de marzo ha sido escogido universalmente para celebrar el "Día Mundial de la Poesía" en las grandes capitales del orbe (París, Nueva York, Berlín, Londres, Amsterdam, Roma y Bogotá), porque la palabra poética es el lugar de todos los encuentros, verbo evadido de la morgue del idioma y del presidio de la convención, cruzada contra el miedo, insurrección innombrada y mitología rebelde...



Comparto a cada uno de ustedes una pequeña muestra de poemas. Ahí les va.

William Ospina

EN LAS MESETAS DEL VAUPES

Qué son las canoas sino los árboles cansados de estar quietos.

Qué son los postes de colores sino los árboles hundiendo sus raíces en el cielo.

Qué son los puentes colgantes sino los árboles jugando con el vértigo.

Qué son las alegres fogatas sino los árboles contando su último secreto.

Follaje de las ondas que va quedando atrás con el golpe del remo.

Follaje de sonidos que en torno de los postes enardece al guerrero.

Follaje de invisibles caminos que comienza en el confín del puente.

Follaje de humaredas que ascienden en desorden entre las titilantes orquídeas.

Con granadillo hice el bastón para espantar a los malos espíritus.

Con la madera del caobo hice las cuentas de un collar para tu pecho oscuro.

Con fruto seco del tekiba hice la copa en la que le ofreciste el agua.

Con la madera del laurel hice esta flecha.


Carlos Fajardo Fajardo

Madre

las voces del exilio me han llamado.

Miro al horizonte.

Viajo en esta barca sin retorno

lleno de vacíos.

Madre

cuelga un ramo verde en la puerta de casa

espanta la muerte.

Viajo hacia el abismo


Federico Díaz-Granados

INUTILIDAD DEL OFICIO

Cuánto se ha sacrificado para escribir estas líneas

cuántos pesares y melancolías

para asumir con dignidad la ruina y el abandono

y sobrevivir a la tragedia.

Y siempre habrá poesía

pero volveremos a las mismas y repetidas palabras

todos los temas están dichos

y habrá que repetir en cada verso

ritmos ya entonados, amores y muertes ya cantados.

Cuánto sacrificio para escribir algunas palabras de basura

cuántos sismos interiores.

Para que no las lean, se burlen o no aplaudan en un recinto.


Jorge Cadavid

DISCURSO DEL PESCADOR

Pescar desde muy alto

un cuerpo de escritura escamada

Las letras componen un cardumen

la lectura ondula los renglones

La palabra ahogadaflota entre dos aguas


Germán Villamizar

Trastornados por los vientos,

los hombres repiten un extraño ritual

y reviven la tertulia de las griegas y el hilo.

Sus lentos recorridos atestiguan

el diario ejercicio de la piedra

y el extraño vaivén del tiempo trunco.


Gonzalo Mallarino Flórez

NO PUEDES VENIR

La luz cayendo entre los árboles

y esos niños mirando la tierra y buscando con los dedos.

Las ramas sobre las cabezas y los niños mirandolas piedras y las lombrices.

Se encaramaron después en la barda amarilla para

mirar el río y abajo unas mujeres negras lavando.

¿Viste las uñas? ¿Las piernas de ellos?

¿La espalda con pecas?

¿Y unas yemas buscando piojos despacio?

Así para que sepas cuánta luz había y no vengas

oscura.

Mira cuánta tórtola

y cuánta hoja había.

Recuerda la tierra entre las uñas de los niños.

Si aún te hace falta mira las rodillas.

Mira que ahora están respirando otra vez los niños

y cae otra hoja.

No puedes venir oscura ahora.

No puedes llegarme hoy.

Si sigo en mi letanía

no puedes ya alcanzarme. Oscura.


Esmir Garcés

Cada paso que damos es mortal. La vejez de todos los casos de cuanto vemos y tocamos, y todo ello, se revela ante los ojos como el temblor del aire. Se adhiere la tarde como una clara pintura sobre los muros, pero algo agoniza en cada paso que damos, en una ciudad donde deambula una piedra, un perro, una hoja. Una daga lanzada desde la muchedumbre viaja a lo largo de la noche. El hilo se rompe y abandona la madeja como los pájaros lo hacen de las ramas, pero la ciudad como un dios inventa sus propias batallas, sus propios verdugos, sus propios heridos.


Aldemar González

GALERÍA DE ESPANTO

¿Y ahora con cuál cárcel huir?

¿Con qué tiempo puntualizar lo propicio?

¿Con cuánta piel nombrar siquiera una desnudez?

¿Con cuál verdad morir?

¿Con cuál país dejar de ser exilio?

¿Con cuánta hambre sanar nuestra despensa?

¿Con qué ausencia mirarnos?

¿Con qué distancia medirnos?

¿Con cuál angustia hacer el nudo en la soga?

¿Con cuál soledad al fin comprender las presencias?

¿Con cuál muerte sabremos responder?

Con-fabulación (Edición 80)

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