martes, 7 de abril de 2015

ENTREVISTA A CHARLY MARTÍNEZ POR MIGUEL ILDEFONSO.


Foto archivo: César Pineda Quilca.

“CONVERSANDO CON CHARLY AL ESTE DE LIMA”

Por: Miguel Ildefonso

Charly Martínez Toledo (Lima, 1984) es escritor, librero y, como él mismo dice, un “fantasma”. No asiste a recitales, a veces se le ve deambulando al Este de Lima, por las calles de Vitarte, en donde vive “buscando respuestas en las aceras y amor en las paredes”. No estudió carrera alguna, por lo cual decidió ser un diletante. Sin embargo, con amigos que conoció hace años en el taller de narración de la Universidad La Cantuta, “Mario Vargas Llosa”, vates como el hoy editor y promotor cultural César Pineda Quilca, organizó algunos eventos literarios que, como suele suceder, contribuyeron a reforzar su vocación.

El año 2009 publicó Las púas y otros cuentos, libro que tuvo una buena acogida por parte de un sector de la crítica limense. Seguramente animado por esa recepción, integró los grupos literarios “Locus” y “Di-versos”, a cuyas reuniones, nos confiesa, ahora ya no asiste. Sus cuentos, crónicas, entrevistas, ensayos, reseñas, microficciones y poemas han aparecido en diferentes medios como “Remolinos”, “Sol de Ciegos”, “Letras s.5” de Chile, “Letralia” de Venezuela, la legendaria revista española “Alfa Eridiani”, “Siete Culebras”, “La Tortuga Ecuestre”, “Lima gris”, y en los blogs “Nido de palabras”, y el del “El comercio”. También ha colaborado en diarios de provincia: “Los Andes” de Puno y “Ahora” de Huánuco. Ha sido incluido, recientemente, en la Nueva poesía y narrativa Hispanoamericana del Siglo Veinte (2014) editada por Lord Byron editores; también en el Primer dossier de poesía Cuervo Iluminado, colección de nueva poesía peruana” y en la antología de microrrelatos La vida breve.

El 2011 obtuvo una preciada mención honrosa en el cuarto concurso narrativo “Ten en Cuento a la Victoria”, con su relato-thriller Espadas de la noche, siendo luego considerado en el libro que reúne los trabajos ganadores de ese certamen.

El 2012 publicó Yo maté a Arquímedes y otras historias (Arteidea Editores), y el 2013, Tierno (plaquette, Eclosion Editores). Del más reciente libro que publicó, El infierno está lleno de memoria (Kovack editores, 2014), nos dice que lo escribió en un momento difícil de su vida, en el cual pasaba por una decepción amorosa.  De este libro el autor ha dicho: “más que de cuentos se tratan de cantos, cantos al dolor, a la miseria, a la soledad”. 

También Charly ha escrito prólogos, textos de contratapa, y alguna vez hizo de negro literario, y también dirigió talleres de creación literaria en colegios de la capital. Actualmente vive consagrado a la lectura y a la escritura en una modesta habitación, desde donde, según sus palabras, “ataca” con sus comentarios y reseñas tanto en su facebook personal como en los dos blogs que administra: fantasmadeleste.blogspot.com y  laletraquemuerde.blogspot.com.

Ha adoptado el nihilismo como forma de vida y entiende que “sin dolor, no hay arte”. De naturaleza solitaria, nos dice que prefiere la compañía de un buen libro antes que la de un ser humano. Esta es su primera entrevista.

Lo que caracteriza a tus historias principalmente es su ubicación en lo que llamamos la narrativa realista y urbana. Cuéntanos, ¿cómo empieza la creación de la ficción en ti? ¿Parten de experiencias propias, de lecturas?

De ambas, Miguel. Empecé a leer –como todos nuestros compatriotas aspirantes a escritores, creo- a Ribeyro, Reynoso, Zavaleta, Vargas Vicuña, Vargas Llosa y a uno que otro por ahí cuyo nombre no recuerdo ahora. Te diré que me siento muy a gusto escribiendo temática urbana aunque, muy aparte de eso, también haya abordado la narrativa rural. Así, en “Tierno” y “Wenceslao” toco el tema de los asentamientos humanos, como lo hizo Julián Huanay en “Suburbios”. Para mí escribir es como un tubo de escape por donde desahogo mis problemas nerviosos y mis obsesiones, y lo hago partiendo casi siempre de conflictos internos y experiencias muy personales. Mi obra es, como diría Sábato: “la obra de un espíritu contradictorio”.

Y si nos acercamos más a las fuentes de esta poética, ¿podrías hablarnos de tus influencias primeras y actuales? Y, por supuesto, de cómo empezaste con la literatura.

En realidad, me convence muy poco nuestra literatura (salvo honrosas excepciones) aunque, como dije, haya empezado a leer a cuentistas nacionales como Ribeyro, Zavaleta, Congrains y otros que estuvieron entre mis influencias en un comienzo pero que, con los años, fui haciendo a un lado para darle paso a otros, y que marcarían para siempre el derrotero de lo que sería mi prosa. Así, entre los del siglo veinte, descubrí a Vila Matas, Javier Marías, Benedetti, Rafael Sánchez, Philip Roth, Henry Roth, Virgilio Piñera, Nemirovski, Hesse, Thomas Mann, Kennedy Toole, Salinger, Carver, Kureishi... Luego leería a los orientales, entre los cuales estarían Mishima, Kobayashi, Soon Won, Kawabata, entre otros. También he saboreado a los del boom, entre los cuales están Bioy, Borges, Lezama, Onetti, García Márquez, Fuentes. Pero siempre he preferido a los de otras latitudes, más alejadas de Sudamérica. Me agrada mucho la temática que ahonde en los problemas existenciales del ser humano, puesto que ese es un problema que siempre ha estado vigente: la desesperación del individuo. Si no me creen tendrían que leer “Memorias del subsuelo” de Dostoievski o, yendo a tiempos más actuales, a ver, cito por ejemplo: “Stoner” de John Williams, que nos muestra la decadencia y mediocridad del individuo en la sociedad actual. Por eso es que (y aquí sigo citando) “Confesiones de una máscara” es, para mí, antes que una novela, una introspección en la naturaleza humana, encontrándola problemática y variopinta, confusa y –mira que no exagero- incluso aterradora. Así fue mi entrada al mundo literario, primero leyendo y luego descartando autores que, al parecer, no irían a servirme de nada para mi preparación.

¿Qué suceso crees que te marcó para encontrarte con la literatura y hacerla tuya?

Todo empezó a raíz de un remezón nervioso que sufrí al finalizar el colegio. No tenía otra opción a seguir, puesto que debido a ese problema no podía estudiar carrera alguna (tuve que hacer a un lado mis sueños de convertirme en Ingeniero) según prescripción del especialista que me atendía. Así fue como decidí hacerme diletante… y mi “especialidad”, por llamarla así, sería la literatura. Ahí fue cuando me puse a escribir. En un primer momento lo hacía desordenadamente, con poca disciplina, pero con los años llegué a fijarme un horario y a tomarme en serio el acto escritural. Quería escribir las historias fascinantes que encontraba en los libros que leía. Recién entonces me tomé en serio el oficio.

Anotaré que aún me cuesta mucho sentarme a escribir, pues todavía poseo esa renuencia a plasmar historias. Pero estos inconvenientes han mermado con los años de práctica y entrega. Sí, es cierto que escribo pocas horas al día, pero esto se da por mis horarios de trabajo. Al final del día –entre mi trabajo y la literatura- termino muy agotado y de mal humor.

Con los años me convertí en un asiduo comprador de libros viejos de literatura especializada. Así, visitando librerías limeñas, campos feriales (como Amazonas y Quica) fui descubriendo un maravilloso mundo de autores que se suicidaban por depresión y otros que eran internados en el psiquiátrico durante años, pero siempre manteniendo su envidiable lucidez, y eso me daba fuerzas para seguir adelante, ya convencido de que lo mío eran las letras.

Dinos, Charly, ¿cómo fueron construyéndose los conjuntos breves de relatos y cuentos que has publicado, son cuatro libros? ¿Cómo ha sido el proceso de armar cada libro?

Mis libros se componen por lo general de cuatro cuentos, que suelo armar con cierta rapidez. En realidad, más que cuentos propiamente dichos, se tratan de cantos. Sí. Cantos al dolor, la miseria y la desolación. No es necesario ser muy agudo para darse cuenta de que “Tierno” posee un lirismo controlado o que “Réquiem por una princesa” presenta una intensidad in decrescendo. Ahora bien, las historias las cojo de experiencias propias, de alguna elucubración fantasiosa en mi conciencia (recuérdese que he escrito algunas historias fantásticas), alguna escena vista en la calle, el vuelo de una mosca o alguna anécdota que haya escuchado por allí. Luego tomo mi libreta de notas (que siempre llevo consigo en el bolsillo de mi pantalón) y hago las anotaciones correspondientes. Ya frente a mi PC, en un comienzo armo un primer borrador, que luego iré corrigiendo, siempre pidiendo opiniones de otros escritores amigos o de algún corrector de textos. Siempre pulo mis textos hasta quedar satisfecho con el resultado. En realidad, no se me hace tan difícil escribir cuentos, pues una vez cogido el hilo no hay nadie ni nada que me detenga. Si soy breve en mis entregas es debido a esa rapidez mía por publicar y no quedarme atrás respecto a otros amigos del oficio. Pero igual, siempre he recomendado no apresurarse y hacer las cosas bien, aunque demoren un  poco. Recordemos que Musil se las pasó encerrado en su habitación durante un buen tiempo escribiendo “El hombre sin atributos”, apartado del mundo literario que no tenía intenciones de verle, oírle o leerle.

Ahora bien, mi último libro, “Réquiem por una princesa” lo escribí en un momento particularmente doloroso de mi vida. En aquel año 2013 en que concluí este cuentario, tuve que terminar una relación amorosa que fue muy bella pero dolorosa a la vez. Se puede decir que este libro lo escribí por amor.

Volviendo al universo de tu narración, hay un acercamiento al mundo marginal de Lima. ¿Hay detrás de esta visión, pesimista, decadente a veces, entre otras cosas, un afán de denuncia? ¿Crees que hay un propósito social en tu trabajo con la palabra?

Nunca, Miguel. Nunca he tenido ganas de denunciar nada. Para eso están los panfletos políticos y las novelas rusas del tiempo de la revolución. Pero si acaso en mi prosa se denuncia algo es el actual estado de desesperación del hombre, y este se da, como tú muy bien sabes, tanto en los estratos bajos como en los privilegiados, así que no necesariamente hablo a favor de las clases trabajadoras o con menos recursos, por lo menos no intencionalmente. Alguien que reseñó mi primer libro de cuentos afirmó que este denunciaba las injusticias que se cometen contra el hombre moderno. Bueno, puede ser; pero, como te dije, nunca ha sido mi intención. Mi prosa tiene objetivos terapéuticos, con ella exorcizo mis demonios internos. Lo que sí creo es que la humanidad, en la actualidad, vive en un perenne estado de ostracismo y cosificación, lo cual es muy alarmante. Mis personajes, amigo, - paranoicos, frustrados, orates - tienden a la muerte, pero no solo a la muerte física, sino a la espiritual. Tienden al abandono y a la autodestrucción.

También se ha hablado del llamado “compromiso del escritor”. Mira, Miguel: el único compromiso del escritor es escribir bien y no ofrecerle un bodrio a sus lectores. Por allí veo una cantidad desmesurada de autores todavía jóvenes que pagan por ver publicados sus trabajos. Mira, en realidad eso no está mal, pero si vas a faltarle el respeto al lector poniendo en sus manos cualquier baratija literaria entonces ahí sí es grave el asunto. Peor es lo del plan lector para niños: se corre el riesgo de quitarles el gusto por leer, debido a que se les ofrece material de mala calidad.

¿Con qué escritores actuales de Perú te sientes más afín? ¿Por qué?

Me gusta mucho Miguel Gutiérrez y el Verástegui narrador. Creo que por novelas como “La violencia del tiempo” y “Teorema del anarquista ilustrado”, la literatura peruana sigue siendo considerada en el ámbito internacional. Después el resto es pura chauchilla, meras repeticiones e historias bien contadas (siempre con honrosas excepciones, por supuesto). Ojo que siempre he hecho hincapié en esto: la reflexión, la introspección sicológica en una obra literaria actual es necesaria para que sea considerada de calidad. Y eso es lo que justamente no hay en nuestras letras. ¿Más escritores valiosos? Pues me atreveré a mencionar a dos más: Gonzalo Mariátegui y Favio Álvarez Ojeda. Creo que en los dos casos la afinidad se da debido a la naturaleza oscura que tienen estos señores. Siempre me han llamado la atención este tipo de escritores, los de culto, leídos por tan solo un puñado de personas y con pocas condecoraciones en su haber. Creo que los premios “enceguecen” al lector, le dan una visión sesgada de la obra, creando en su interior razonamientos equivocados, haciéndole creer que tal o cual libro es necesariamente bueno debido a que ha sido premiado. 

También encontramos a los escritores sobredimensionados. No diré nombres, pero por ahí he visto a uno que ha recibido casi tantos homenajes como nuestro Nobel. Los personajes de este señor suelen ser jóvenes. Este señor se repite en cada entrega. Hastía, aburre. Su narrativa es plana. No sorprende con ningún giro, no gusta.

Sé que eres buen lector y sueles hacer reseñas de libros, y participas con opiniones en tu Facebook; ¿podrías entonces decir cómo ves la literatura peruana de estos tiempos, en especial la narrativa? Y, sabiendo que eres muy insular, ¿cómo te relacionas con los escritores, con quiénes?

La literatura peruana de hoy en día, como dije líneas arriba, es muy mala. Pocas cosas interesantes he leído de los actuales escritores, sobre todo de los más promocionados. Les falta sustancia, meollo, algún plus que complemente sus escritos. Todo se pierde en la técnica y la superficialidad. Yo hago reseñas sobre libros que me hayan agradado o que tengan cierto valor literario. Sí, es cierto, por ahí he encontrado buenas propuestas.  Además, muchos de ellos ya no piensan en la posteridad. Por allí le escuché decir a un poeta conocido que en el día de hoy los escritores –y se refería tanto a poetas como a narradores- ya no tienen ese afán enfermizo de perennizarse, pues publican muy rápido y eso era un buen síntoma. Qué equivocado que está. Por eso ya no salen autores como Borges, Onetti o Kafka, por lo menos no en nuestro medio.

Ahora, respecto a los lectores: en la  actualidad se lee mucha basura. Todo lo que nos dicen los libros de autoayuda de Cuahutémoc o Coelho ya lo dijeron años antes autores como Mann o Hesse; lo que aquí sucede es que la información ha sido sintetizada, la han hecho “más simple”, para así generar un grupo de lectores tontos y despistados, que creen que Cuahutémoc o Coelho son los dioses venidos del Olimpo, dispuestos a sacarnos de nuestros hoyos existenciales. Pensadores lúcidos como Eco o Cioran ya daban cuenta de lo anterior, sentenciando que cierto tipo de literatura, y la televisión, era un sistema de dominio de masas, dispuestos a embrutecer. Ese es el gran problema: vivimos engañados. Allí radica el quid del asunto.

En cuanto a mi relación con otros escritores esta es muy incipiente. Utilizo los medios virtuales para crear algún vínculo con ellos. Pero en realidad son pocos a los que frecuento. Allí pondría, por ejemplo, a Verástegui, a Carlos Saldívar, al editor Pineda Quilca, a Manuel Luque, a Gonzalo Mariátegui o a Víctor Coral, entre otros. Como ves, son muy pocos. Te diré, estimado Miguel, que soy misántropo, y que debido a esto es que me relaciono muy poco con los escritores y voy muy poco a tertulias. Tengo, además, muchos anticuerpos y prejuicios en cuanto a su conducta: sé que muchos son arrogantes y altivos, dicharacheros y mezquinos, y ese es un motivo más por lo cual no los frecuento. Yo detesto todas esas poses, más aún si vienen de autores de menor valía. Me molesta oír hablar a un autor arrogante, no lo tolero. Ahora cualquiera es “escritor”, y habría que tener muy en cuenta la verdadera dimensión de esta palabra.

Para terminar, desde tu experiencia, ¿cuáles son las limitaciones que tiene un joven escritor del Perú actualmente que quiera ejercer su oficio como un trabajo estable?

Amigo Miguel, en primer lugar, en el Perú el oficio de escritor todavía sigue siendo mal remunerado. Un ejemplo de ello serían las revistas. Todavía estamos en los tiempos  en que no se les paga a los colaboradores. Desde ahí estamos mal. Claro está - y ahora hablo de las editoriales- que existen editoras nacionales serias que pagan regalías, pero recordemos que son muy pocas. Si tomamos en cuenta todo esto, entonces el escritor novato tendrá que buscarse un trabajo de medio tiempo para subsistir. Y eso no es saludable, ya que el autor deberá de darse casi al cien por ciento para su tarea y eso, como vemos, no es posible en nuestra patria. Imagínense a alguien que, luego de venir de su trabajo, cansado y exhausto, trate de escribir una buena cantidad de líneas y que, además, posean cierta lucidez. Se me viene a la mente el caso de Ribeyro o el de Faulkner, que con el trabajo pesado y todo escribían genialidades. Pero esas son magníficas excepciones, pues no todos somos como ellos…

¿Estás escribiendo un nuevo libro? ¿Qué proyectos tienes en mente?

Si me disculpas, estimado Miguel, yo nunca hablo de mis proyectos personales, sino hasta que estén a punto de concretarse. Lo que sí te adelantaré es que el nuevo libro que estoy escribiendo no es de narrativa, sino que pertenece a otro género.

Lo que sí estoy haciendo son reseñas de libros. Pueden visitar mis dos blogs donde encontrarán escritos sobre determinados textos. Invito a los lectores de esta página a que los lean.




martes, 17 de febrero de 2015

martes, 10 de febrero de 2015

domingo, 1 de febrero de 2015

“NUEVAS BATALLAS” POR RENATO PACHAS.




“NUEVAS BATALLAS DE WILLY GÓMEZ MIGLIARO”

Por: Renato Pachas

Después de la aparición de su magistral y muy comentado libro de poemas  “Construcción Civil” (Paracaídas editores, 2013), Willy Gómez Migliaro, (Lima, 1968) ahora nos sorprende y reconfirma con este nuevo poemario “Nuevas Batallas” (Arteidea editores, 2013); que la persistencia en la palabra hace el poema, que la exactitud en sus matices y la complejidad en la estructura de su libro, hace que su poesía tenga aún, mucho pan por rebanar.   
 
Gómez pertenece a la llamada generación del 90, y la hornada de la que viene es aquella que fue testigo de los desastrosos acoplamientos de poder y neoliberalismo en su escenario más nefasto. Su parvada generacional palpó de cerca el precio de una tranquilidad  momentánea en el Perú y que trajo como consecuencia el autoritarismo; la destrucción de la institucionalidad democrática y las violaciones a los derechos humanos en las matanzas de Barrios Altos, la Cantuta,  la tortura a Leonor La Rosa y otros. Todo aquello se materializa, se vuelve tangible y alfabeto en “Nuevas Batallas”     / no el recuerdo de una geografía accidentada / porque es guerra siempre ahí / y la fila de ejércitos contiene sus harapientas / sus pasiones en el campo de uno frente a todo/ eso que ya no tendrá nombre / pero ha nacido y tiene derecho de llegar hasta el final en su babel / reproduciendo un disfraz de escritura / ah vaya política exterior & sus escenas de violencia / sobre las cuales el sol se levanta ahora con todo su poder/.

Las “Nuevas Batallas” de Willy Gómez, reivindican al país que surge con la palabra y se construye con las letras en el amor de la tierra y el lenguaje. Estas son las batallas de la esperanza por la redención de la patria, del estado y del alma, quienes se diluyen en los abismos del descontrol y hediondez. La reconstrucción y transformación del país se concretiza sobre las cenizas de la violencia y resistencia de los individuos, quienes se anatemizan con argumentos poco convencionales en un mundo donde la lucha por el “YO”- patria y ciudadano -  hace de la política un andrajo repugnante ante el alma libertaria y emancipadora del poeta / En el campo de la reconstrucción el miembro preferido se resiste / y al dar fin a una operación / interpreta la acción de olvidar su propia violencia /.

El álter ego en su discurso cívico y patriótico nos revela que ha sabido asimilar mejor que nadie lo místico y contestatario de los poetas de “Kloaka” (Roger Santibáñez, Domingo de Ramos, Dalmacia Ruiz Rosas, entre otros). Un individualismo efervescente se sumerge en lo profundo de su ser, donde lo político se hace macabro y el espejo de la vida se confunde con el reflejo de la muerte. Aquí el dolor y el amor propio se conmueven ante el flagelo de la imagen contra el papel humano y la energía o carga de emociones se acercan más a los esquemas poundianos que a otros postulados. /Migliaro deformado en una imagen de hielo / constantemente picado es Migliaro /en el papel de otro enterrado o atendido una migración / cuando vuelve a nuestros campos / y su llegada veinte años después prende velas / y anuncia otro recorrido /.

En suma el libro “Nuevas Batallas”, de Willy Gómez es un escrito que se ha alejado completamente de la poesía coloquial y conversacional. Este ejemplar de Gómez es neobarroco o neobarrosa, porque en él, el lenguaje y la sintaxis se hacen extravagantes, allí se pone a prueba la gramática en lo lógico y secuencial. Como diría Hatzfeld: “Algo insólito, como un imperfecto razonamiento, un extraño silogismo o una perla irregular”.





domingo, 18 de enero de 2015

sábado, 10 de enero de 2015

“CAMBIO DE CIRCUNSTANCIAS” POR MIGUEL ILDEFONSO.



“CAMBIO DE CIRCUNSTANCIAS DE JUAN MESCCO SINCHI”

Por: Miguel Ildefonso

Cambio de circunstancias (Sieteculebras, 2014) es el reciente libro de poesía del poeta cusqueño Juan Mescco, poeta que conozco desde mi primer viaje en bus al “ombligo del mundo” en los albores de la década del 90. Él es Licenciado en Antropología por la Universidad San Antonio Abad; obtuvo el Segundo Premio Nacional de Poesía “Fundación Rielo” en 1988, y publicó en 1989 el poemario Eclosión. 

El libro nos presenta una reunión de poemas breves en su mayoría; textos reflexivos y de mirada aguda, que parten del transcurrir cotidiano, de esos azares y vicisitudes que no son sino los reencuentros del desasosiego. Este cambio de circunstancias, por ello, se debe a la confrontación tanto con los fantasmas personales como con los demonios del mundo. Aquí algunos poemas.

Nocturno

1
La noche – estancia de quimeras –
entre sexo y cansancio, al final
abandonamos
aires confundidos del cuerpo

dejas el amor fatigado

2
sin temer a la oscuridad te refugias en la noche
después de ir y venir desocupado. Llega el calor
nocturno, no se puede seguir al borde del deseo
teniendo como pretexto la fatiga.


Confesión Ajena

Sigo perdiendo días
sigo caminando y aun no termino

soy
el que te siente como neurona azul
el que oscurece tus ojos
soy quien te escucha pronunciar
mi nombre
desarmado


El Viejo Poeta

Raúl Brozovich

Ejerce fielmente sus oficios
al final tratando de acomodar las luces
establece una cotidiana existencia

(malos son los amigos que bebiendo

y cantando se quejan penosamente)

jueves, 8 de enero de 2015

domingo, 4 de enero de 2015

“EL ARRIBO DE UN ÉXTASIS VIOLENTO” POR ÚRSULA A.N PODESTÁ SÁNCHEZ.



“EL ARRIBO DE UN ÉXTASIS VIOLENTO”

Por: Úrsula A.N Podestá Sánchez

César Pineda Quilca (Lima, 1980), es docente y promotor de las letras como de la lectura, desde la ciudad de Lima.

Este, su primer poemario de César, es manejado con estilo cerebral y lucidez, como T. S. Eliot. Pero, sin alejarnos de conocidos giros versales que nos sugieren a Neruda y Huidobro.

Pues bien. Este poemario se encuentra estructurado en tres apartados, y un Colofón realizado por Paolo Astorga.

El primer apartado titulado “Un Abismo de Luz” contiene siete poemas, en donde el estilo versal es directo, y se matiza, y no sólo en este apartado, de la vanguardia y de los quiebres versales del formalismo ruso, es decir, de la escuela futurista; además que, juega con la metonimia como efecto de palabras para engarzar al lector. Lo más resaltante se ubica en su semántica, como contenido, que no es más que vislumbrar circunstancias duras embadurnadas con venas del verbo amar, hasta alcanzar un renacer. Pero, en donde, la realidad no se ubica como juego de niños sino exige coraje, y el poeta lo sabe, porque ésta, corta cabezas así como a los deseos más arcanos.

NOCHE DE TORMENTA

Quiero cortarme el pecho.
Desangrar
Y nacer de nuevo.
Hablarles de la tristeza
Que estoy sintiendo.
De lo repulsiva que es la vida.
De lo angustiante que es amarte
En un vacío que silencia mi cuerpo.
En una noche de tormenta
Un trueno aplana con tierra la carne seca de mis ojos.
Humean chispas de luto tragándose toda boca de mis caricias.
Y gira
Ardientemente
Sobre ti mi piel envuelta
Como una lluvia de cenizas.
Como una trompa de elefante
Una tumba de amor orina relámpagos de voz en polvo.
Una explosión de verte dormida en lo invisible vuela mi cabeza a lo lejos.
A lo lejos, nadando en soledad
Mi pensamiento se carga de miedo.
Mi corazón se atornilla con un gemido de dolor.
Una pena furiosa echa carbón a su destino.
Una mano dulce
Destroza lo extraño del tiempo buscando tu recuerdo.
Acto seguido…
Como una selva de olvidos mi sentimiento se disuelve…
Rueda por el mundo mi cuerpo reventado con infinitas lágrimas enteras.[1]

El lirismo se desborda. Vence al poeta en lo idílico y lo trágico.

S/T

Qué puedo escribir
Cuando lo que siento
Se desvanece como un aire
Reventándole un pulmón a mi larga vida
Cuando estoy amando
La triste esperanza de amarte en silencio
Cuando mi ojo
Se clava como una bala perdida
Cayéndose de rodillas aquí en mi pecho
Mirando cómo la tristeza
Se apodera de mi cuerpo vestido con un mar hecho llanto.[2]

El segundo apartado se titula: “Canto Fugitivo de una Sombra Luminosa”. Consta de un cuerpo de diez y ocho poemas.

El Poeta, César Pineda Quilca, entona un canto que vara entre la ilusión y el dolor, ambas con una férrea angustia de resistir al rayo, y al tiempo; como especie de iniciación, verso de pasaje, de lo ficcional a la realidad: al tacto del amor vivo. Como se manifiesta en el poema Escribiendo Tu Nombre sobre el Aire o como en este poema.

EXTIRPANDO CUALQUIER DUDA

Salí

De tus sueños húmedos
                                               como nieve derretida
Y te hice
                  el amor como nunca

Montados los dos
                                   sobre
                                                 una burbuja invisible.[3]

César se ubica en la azotea de las preguntas, se cuestiona internamente como el personaje de Ernesto Sábato. Pero que en esta ocasión para el poeta no es un Túnel, sino un laberinto, donde siempre a ojos abiertos reconoce los actos que provocan su angustia.

UN CORAZÓN DESNUDO SOSTIENE MI CABEZA

Tengo
Las manos repletas de angustia.

Se me hace
Difícil caminar por la vida.

Estoy tan ciego
Y falto de respuestas que no puedo hablar siquiera.

¿Será acaso que tengo
La boca tapada con inmensas preguntas celestes?[4]

LABERINTO

Debo

Hallar la salida.

Fugarme de aquí.

Desaparecer si es posible.

Antes que llegase la muerte derribé toda ausencia.

Hice polvo tu olvido.[5]

¿Cuándo la realidad deja de ser idea y se vuelca en materia?, ¿cómo el símbolo se transfigura en presencia? En esa alquimia de proceso, entre sentir y lenguaje, César, no sólo halla satisfacción, sino ansiedad y mucho más dolor.

PULSACIÓN

Salí
Como una flecha
Disparado a buscarte
Donde, quizás,
Nunca antes nadie te había visto.

Y terminé
Más herido que de costumbre.

Vestido
Como el frío
De un parque vacío.[6]

Así el poeta se estrella y avanza. Divaga al sentir como quien porta un bulto y carga palabras. Ese es su credo, el poema, y continuar en la senda a paso y con rostro hecho Ser, en busca de la luz de la verdadera belleza, como loco, electrocutado, náufrago, ahogado…; en un mar o una calle de olvido o de invierno de silencio.

No hay tregua para el poeta, pero este no pierde las ganas de vivir, más bien embate la vida a través de la sense humanista, despertando su conciencia, la voz que ya no quiere aguardar en algún rincón, sino que quiere rugir fieramente sobre la cotidianidad; y así, del extrañamiento, contemplarse como el mismo poeta lo dirá, con el sólo motivo “En qué situación se encuentra mi tragedia.”[7]

De ahí que el poeta teoriza el acto de escribir, el poema: “Una profunda/ Cicatriz que llevamos dentro.”[8]

Es desde entonces, como punto, que se inicia una batalla.

El tercer apartado se titula: "Rescatando la Lumbre". Y contiene catorce versos. La batalla interna se libra con lo externo y viceversa, pero la conciencia sabe que la vivencia pone en riesgo la salud en cualquier espacio. Por ende, el poeta busca respuestas, que sólo provendrán de oráculos mudos. De ahí que el poeta atormentado, no escapa de su naturaleza, la musicalidad y las melodías vienen a él y se le acurrucan en palabras.

PARADERO SECRETO

Cuántas veces
Me he ido de ti
Sin un pasaje de regreso.

Difícil escuchar
La melodía de un verso que te busca en silencio.[9]

A la Poesía no se le puede cerrar nada, ella viene sola, como musa, vida, u obscuridad; y que para César, en la soledad, ésta construye poemas con sus partes.

PREDILECCIÓN 1

Este poema
Se construye con la suma de mis partes.[10]

Necesario es decir que, no existe hedonismo en el canto de César, incluso no se reconoce como poeta, más bien se atiborra de cuestionamientos, lucha con fantasmas de la muerte para emerger como existencia, motivo esencial de este poemario, adquirir vida y sentido en el espíritu que se encuentra detrás de su acto, revelación como Poeta frente al tiempo.

¿QUIÉN SOY YO?

Sino
Aquel sujeto extraño
Que dialoga
Con su imagen aún más extraña.[11]

RUEGO COMÚN

Escribe,
Hermano, escribe.

Sino lo haces pronto
Nadie sabrá que has existido.

Hazlo
Pronto y desaparece.[12]

FINALMENTE

Pude esconderme
Detrás de la ventana de tus ojos invisibles.

¿Quién
Se esconde aquí
Detrás de este poema?[13]

Se felicita al poeta, César Pineda Quilca, por este arduo quehacer de explorar el lenguaje en diversas dimensiones de la realidad y alcanzarnos desde la niebla esas lúcidas visiones que encarnan bajo el título de este su poemario: "El Arribo de un Éxtasis Violento". Y que, además, esperamos ver con ansias su próxima obra que, es más que seguro, dará mucho más que hablar.

Úrsula A. N. Podestá Sánchez.

Arequipa, 8 de Noviembre de 2014.






[1] PINEDA QUILCA, César. El Arribo de un Éxtasis Violento. Lima: Toro de Trapo, 2011. Págs. 21-22.
[2] Ibídem. Pág. 27.
[3] Ibídem. Pág. 34.
[4] Ibídem. Pág. 32.
[5] Ibídem. Pág. 33.
[6] Ibídem. Pág. 35.
[7] Ibídem. Pág. 45.
[8] Ibídem. Pág. 46.
[9] Ibídem. Pág. 54.
[10] Ibídem.  Pág. 58.
[11] Ibídem. Pág. 59.
[12] Ibídem. Pág. 61.
[13] Ibídem. Pág. 64.

Fuente:

Link:
http://enroqueymasversos-literatura-sigloxxi.blogspot.com/2015/01/el-arribo-de-un-extasis-violento-texto.html