martes, 6 de agosto de 2013

“EL ESCRITOR DE HOY” POR NAUDÍN GRACIÁN.




“EL ESCRITOR DE HOY”

Por: Naudín Gracián

Hay demasiada gente contenta. ¿Acaso dije alguna tontería?
–Foción–

Para casi todas las personas que no tienen ningún contacto con la producción de literatura, eso de ser escritor es algo así como alguien que tiene un don, casi un mago que tiene contacto con las musas o la inspiración.

En verdad este don no siempre es motivo de envidia y para ciertas personas es causa de temor y hasta de odio; pero incluso para ellas sigue siendo algo fuera de lo corriente, tal vez una maldición, una enfermedad o un castigo divino, en todo caso algo que está fuera del mundo natural o de la cordura. Se ha tratado de cambiar esta imagen y de allí los múltiples esfuerzos porque todas las personas aprendan a escribir satisfactoriamente bien cualquier clase de texto, incluso literarios, sin que necesariamente tengan algún interés en convertirse en escritores. De todas maneras, contrario a la realidad actual, sigue siendo muy amplia la concepción de que el oficio de escribir es algo muy personal, que se hace a solas y sólo condicionado por las musas.

Cuando yo comencé a adentrarme en el mundo de los escritores, no sólo tenía esa misma visión, sino que la consideraba como una especie de dogma, lo natural y obligatorio en esta profesión que no era un oficio sino una condena, no porque fuera especialmente doloroso, sino porque no se podía escoger ni evitar una vez se nacía con el destino de ser escritor. Sin embargo, bien pronto supe que existían personas cuyo trabajo era escribir (algo equivalente a hacer panes, muebles, salchichas, etc.), incluso obras de ficción, algunas de las cuales eran comercializadas en forma masiva, despreciablemente masiva. Más tarde me enteré de que había quienes escribían para que otros les pusieran su nombre a esos libros con el objetivo de que pudieran ser vendidos en grandes cantidades, gracias a la fama de quienes los firmaban; que había quienes trabajan ayudándoles a otros a armar historias con sus ideas…, pero en todo caso esos no eran escritores en el verdadero sentido de la palabra, ni esos textos considerados obras literarias.

Entendía yo en aquellos entonces que el escribir no tenía relación alguna con el mercado de las obras (distribución y publicidad); de eso se suponía se encargaban los comerciantes, los cuales, por supuesto, no escribían ni pretendían interferir en ese acto mágico que ellos no dominaban. Mi idea (y la de los entusiastas principiantes que conocía) era que se escribía pensando exclusivamente en la calidad estética, y por ello uno debía estar dispuesto incluso a morirse de hambre si su literatura no se comprendía ni se valoraba en su tiempo, pues precisamente eso sucedía con los escritores que muchos años después de muertos eran considerados grandes genios. Creía que el acto de escribir era algo personalísimo que casi no aceptaba indicaciones ajenas, mucho menos parámetros o condiciones de comerciantes (editores y distribuidores) que, por supuesto, no sabían nada de escribir. Se consideraba una ley natural que el libro se vendiera a través del tiempo y por lo tanto el escritor no tenía prisa alguna en publicar libros ya que su vigencia no dependía de qué tanto bombardeara el mercado, sino de la calidad de sus obras, la cual por lo general no es compatible con la prisa (Juan Rulfo y Franz Kafka eran ejemplos muy socorridos al hablar de esto). Ello daba como consecuencia que se veneraba a los escritores viejos (y aún más a los ya muertos) ya que eran los que habían tenido el tiempo, las lecturas y el aprendizaje necesarios para acendrar el estilo y la sabiduría que garantizan una calidad indiscutible de las obras.

Por eso uno no puede menos que asombrarse, preocuparse e incluso decepcionarse del viraje que ha tomado la condición de ser escritor. Primero que todo, se ha convertido directa y llanamente en un oficio más, que no tiene nada de don y ni siquiera de especialmente intelectual sino en un medio tan válido como cualquiera para hacer dinero, para ganarse la vida con mayor o menor éxito, como cualquier otro oficio que puede ejercer cualquier persona. Simplemente consiste en aprender ciertas habilidades y técnicas que se constituyen en las herramientas para que la persona pueda generar unas ideas, organizarlas y plasmarlas atractivamente con el fin de ser vendidas. Tanto es así que existen especializaciones cuyo título consiste en declarar “escritor” a quienes las cursan e incluso actualmente se implementa en Colombia un pregrado para lo mismo. Como sucede en las demás carreras académicas, en las cuales se gradúan profesionales con diferentes niveles de calidad, pero todos son profesionales en su área, de igual manera al terminar estas carreras todos los que las cursan son escritores con mayor o menor éxito. También existe toda clase de ofertas de tics o ayudas para ganarse concursos, para tener éxito con las editoriales, con los medios masivos de comunicación; indicaciones para que los personajes sean atractivos, las historias interesantes; los temas que debe tocar una novela para que intrigue, levante escándalo o “toque” a sus lectores; los personajes necesarios para que un mayor público la adquiera; ahora incluso hay editores que le dan el tema a los escritores, el estilo en que debe escribirse y hasta la estructura del libro, y, por supuesto, hay escribidores que los complacen para sacar un producto altamente comercial. Un comentario negativo sobre una novela inédita hoy en día es una frase que hace unos años sonaba a elogio: “Es muy buena, pero no es nada fácil o sea muy poco comercial”. Bajo ese parámetro, que hoy es fundamental para las editoriales a la hora de publicar una obra y, por consiguiente, para su éxito o fracaso, estamos seguros de que Kafka, Camus, Dostovyeski, Hesse, Mann y muchos otros genios de la literatura de todos los tiempos, cuyas obras bucean en las aguas abisales del alma humana, no hubieran sido tenidos en cuenta por las editoriales. El ideal de los escritores (varios me lo han manifestado) es que su libro sea llevado a la pantalla grande y por ello es notoria la visión cinematográfica de sus narraciones (antes, el hecho de que a un autor le llevaran al cine sus obras, que sus textos fueran fácilmente traducidos a imágenes, era prueba de que su literatura era liviana), o escribir un libro como Harry Potter o El Código Da Vinci, o tener el éxito de Cohello, cuya clase de productos también existía cuando yo me inicié en la literatura, pero en esos entonces no era considerado arte y era motivo de burlas, nunca un ideal.

Ahora, a la hora de publicar, los escritores hablan de estrategia de medios: entrevistas, reseñas, talk shows, portadas de revistas, escándalos; y de publicar libros con cierta periodicidad para mantener vigencia pues “quien no aparece en los medios masivos de comunicación no existe”. Pasó el tiempo de “el libro debe defenderse solo pues es una comunión entre el texto y el lector en la cual, una vez publicado el texto, el autor no tiene nada que hacer”. Ahora al libro, como a cualquier otro producto, se le aplica la máxima que reza que “lo que no se muestra no se vende” y lo que no se vende en grandes cantidades es como si no existiera.

Sumado a esto, los escritores exitosos, que se mueven como pez en el agua en las élites culturales del país, pareciera que te dieran de cachetadas con sus biografías. Es como si te dijeran: “Cómo vas a pretender surgir en un mundo dominado por profesionales de los Andes,la Javeriana, La Sabana, la UPB, con especializaciones y doctorados en las universidades más prestigiosas de Europa, a unas edades tan tiernas que a los cuarenta te hacen sentir un brontosaurio”. O sea: cómo vas a competir con personas bien comidas, bien dormidas, con todo el haber literario y cultural a la mano, criadas en las grandes urbes, en contacto permanente desde la infancia con las élites culturales y periodísticas del país y del mundo, y que no tuvieron que perder un valioso tiempo de lecturas y formación en una cosa tan anodina y aplastante como es conseguir la comida. Según sus biografías, estudiaron varias carreras al mismo tiempo, prácticamente no habían terminado el pregrado cuando ya adelantaban una maestría o un doctorado; han conocido países y continentes con la solvencia con que se pasa de un patio a otro en las casas de los pobres. Pareciera que sus biografías gritaran: el éxito literario es para los que han estudiado donde da prestigio, han viajado a los lugares y en los momentos precisos, han conocido a las personas que pueden dar impulso, recomendar, reseñar, traducir o premiar; han estado en contacto constante con los medios; en fin, que el éxito literario es para los ricos (las excepciones existen, pero, como se sabe, confirman la validez de la regla).

Esto hace que se perciba un mensaje soterrado que apunta a considerar que los escritores viejos son obsoletos, no están al día con el gusto de la actualidad, de los jóvenes. Al respecto recordemos la diatriba de Medina Reyes contra García Márquez según la cual una prueba de que éste es una especie de dinosaurio de la literatura es que la sobrina de Medina no lo lee. Con esa perspectiva vemos que hoy en día la literatura está plagada de citas y referencias a los ídolos efímeros de una música superficial y ruidosa que se vende en cantidades estrambóticas, a los grandes genios y estrellas del cine hollywoodense, a los alucinógenos y sus sublimes efectos, a los últimos adelantos tecnológicos, a los genios del capitalismo salvaje, etc., de la misma manera como antes se citaba o se hacían referencias a los grandes creadores de la filosofía, de la música y del arte universal. 

Anteriormente el gran dilema para un pichón de escritor era si estaba decidido a vivir mal e incluso a morirse de hambre consagrándose al arte, o si se dedicaba a una actividad próspera económicamente (dejar de ser escritor, se entiende). Ahora la disyuntiva es si está dispuesto a esa vida de poses, managers, condiciones de las editoriales, estrategias, etc., propia de un artista exitoso, o si se dedica a ser un escritor marginal (más bien marginado), condenado sin remedio a ser ignorado y al olvido.

Fuente:

Link:
http://ngracian.blogspot.com/2013/08/el-escritor-de-hoy.html


lunes, 29 de julio de 2013

PRESENTACIÓN DEL LIBRO “POR EL ARTE DE LOS KIPUS” DE OFELIA HUAMANCHUMO ESTE SÁBADO 03 DE AGOSTO EN LA CASA DE LA LITERATURA PERUANA.



PRESENTACIÓN DEL LIBRO “POR EL ARTE DE LOS KIPUS” DE OFELIA HUAMANCHUMO


Invita:

A la presentación de la novela

“POR EL ARTE DE LOS QUIPUS”

de

Ofelia Huamanchumo de la Cuba

Comentan:


Lugar:

Casa de la Literatura Peruana

Fecha y hora:

03 de agosto / 7:00 p.m.

Ingreso libre


domingo, 21 de julio de 2013

“NADA DEL OTRO MUNDO” POR CHARLY MARTÍNEZ.



“NADA DEL OTRO MUNDO DE PAOLO ASTORGA”

Por: Charly Martínez

La historia de la literatura nos ha demostrado que el salto que han dado muchos escritores al pasar del género poético al narrativo ha sido realmente interesante y, no pocas veces, genial. Pienso ahora en Lezama Lima con su “Muerte de Narciso”, Cortázar con su “Presencia” o quizá también en Borges haciendo sus pininos al publicar aquel bello libro de poemas titulado “Fervor de Buenos Aires”; el resto ya es historia harto conocida, pues estos gigantes de las letras optarían finalmente por la prosa, extendiendo su magia a límites insospechados, convirtiéndose en abanderados y paradigmas de la vanguardia de aquellos tiempos y de los venideros. He mencionado estos tres casos tan solo por circunscribirme al panorama latinoamericano, aunque en otros continentes situaciones similares se cuentan a montones.

Como dije líneas arriba, el producto originado por ese salto de un género a otro en muchos autores ha resultado estupendo. Ahora bien, no debemos excluir de esta pléyade a Paolo Astorga (Lima - Perú, 1987) quien en su segundo libro de cuentos, “Nada del otro mundo” (Eclosión editores, 2013) saca a relucir un mayor afianzamiento en sus dotes respecto al primero “Siete cuentos para volver” que vio la luz hace unos meses y que ahora se reedita bajo el mismo sello; entre su vasta producción el laureado poeta Astorga nos ha obsequiado intensos poemarios y acertadas reseñas, publicadas todas con cierta regularidad, pero en esta nueva entrega la calidad de los textos es sorprendente. Así, el epígrafe de Sartre: “No hay necesidad de fuego. El infierno son los otros”, es el umbral de entrada a un mundo subyugado por la melancolía y la desazón, donde habitan seres castrados, cansados, enajenados por el absurdo del vivir, presentando en su idiosincrasia una fatal ambivalencia que oscila entre el malestar y el placer cuasi masoquista. El resto, quienes los rodean, son tan repulsivos, deformados e infelices como los primeros. Así, en el primer cuento (cuyo título lleva el mismo nombre del protagonista) Daniel es un adolescente inseguro que anda enamorado de Juliana, su amor platónico, a quien constantemente idealiza y a la cual está a punto de declarársele en una fiesta, pero el destino hace de las suyas y le juega una mala pasada. Desde que despierta en la mañana se muestra temeroso, manteniendo aquella dualidad en su conciencia de adolescente inmaduro, deseando en el fondo que no sea el día de la fiesta (“¿Qué le sucedía? ¿Acaso era la mañana frondosa que con su luz amordazaba las sábanas? ¿Por qué no quería despertar?...”). Aunque haya estado esperando aquella ocasión desde hace mucho tiempo. Con singular maestría, el autor mantiene el clímax in crescendo dibujándonos a un jovencito frustrado (“pensaba en lo más enigmático de ella pero, sobre todo, en lo más inútil de él”) e interpolando frases líricas (“mientras el sábado lo apuñalaba con su angustia y sordidez”). Deducimos que la existencia es tan solo un tenebroso espejismo, un fatal artilugio de palabras; en “Nada del otro mundo”, Manuel es un hombre harto de su mujer, a quien ya no desea como antes y que, en consecuencia, no puede complacer (“ese cuerpo que ya probó y probó hasta el empacho”); a él nada le importa, tan solo anda deseoso de “poder mandar a la mierda a todo el mundo y seguir tan idiota como siempre esperando que amanezca pronto, que amanezca pronto y así poder alardear angustiadísimo que vivió un día más”. En dicho cuento se narran los instantes posteriores al encuentro sexual entre la pareja, enfocándose sobre todo en la frustración de Manuel que ha terminado antes de tiempo, y es que cuando se prioriza el acto carnal en una relación amorosa sucede que nos animalizamos, dejando de lado la verdadera sustancia: el resultado es el hastío existencial de uno de los cónyuges, generando un mundo interior rico y además, complicado, junto a una satisfacción egoísta que se ha subjetivado demasiado. También narrando un idilio amoroso –aunque aquí el “amor” alcance niveles enfermizos- aparece “Como si esto nunca hubiera sucedido”, el tercer cuento, que nos recuerda muchísimo a las historias estilo triller de “El club de los parricidas” de Ambrose Bierce y también a ciertos personajes de Rubém Fonseca. Aquí el narrador-protagonista le va contando a un supuesto oficial de policía como fue seduciendo a Claudia, una joven quinceañera para, finalmente, asesinarla. Se trata de una confesión fría, reveladora de una personalidad sumamente patológica, volcada con todas sus energías hacia el homicidio. (“Ella anulaba en mí toda codicia, toda voluntad de ser concupiscente. Ella me había castrado totalmente y eso me hacía temer. Colmaba mi paciencia. Me enfurecía”). “Lo peor” podría fácilmente condensar todos los elementos presentes en la integridad del libro, (dolor, odio y marginalidad) manejando el protagonista, en algunas partes del discurso textual, un discurso beckettiano (“Ser feo no es lo peor. Lo peor es estar vivo. Todos los días de mi vida me lo he pasado estrangulando la ignorancia de los demás con palabras de explicación pero mucha, mucha indiferencia”). Luego, más adelante, dice: “Desgraciado otra vez y sin decir nada, cual despojo humano entre animal y cosa impronunciable me alejo del grupo de zorras que se agolpan en la esquina para hablar de sus guapísimos enamorados”; como se podrá observar el autor nos presenta claros y rotundos visos kafkianos. “Lo peor” es, pues, la narración en primera persona de un jovencito poco agraciado, a quien todas las chicas y los chicos de su barrio marginan, burlándose cruelmente de su fealdad. Solo tiene a una pequeña “amiga”, Nathaly, de ocho años de edad, quien le saluda sin hipocresía cuando lo ve por la calle y hasta a veces le hace obsequios, como invitarle una manzana. Se trata del grito desesperado de un relegado social y donde quizá se sientan identificados todos los excluidos, aunque dicha marginación está conllevada por elementos nunca tan alejados de los verdaderos parámetros estéticos, elementos seguramente incubados en el intelecto obtuso de adolescentes inmaduros, como los que habitan el cuento. “Existe belleza en lo extremadamente bello y en lo extremadamente feo”, decía Víctor Humareda. Las líneas finales son aterradoras, y han sido germinadas en la atormentada conciencia del protagonista. La siguiente historia, “Relato cursi”, vendría a ser algo así como la satisfacción del fetichismo, el placer hallado en lo breve o lo efímero. Viene influenciado, creo yo, por las tendencias modernas (sobre todo en los jóvenes) donde impera la rapidez, las relaciones amorosas ligeras o light. Pero hay más. El protagonista es un joven obsesivo que anhela tan solo darle un beso a su amor platónico pero, eso sí, sin caer en el enamoramiento, aunque en el fondo desearía llegar más lejos. Mención aparte merece “Pequeño cuento sobre un suicida”, donde el autor hace una comparación entre la forma correcta de suicidarse (indicada por un hombre de aspecto gótico en un video de YouTube) y -en contraste- la manera como lo haría “nuestro suicida idiota”, que vendría a ser la más sencilla y simple, sin ningún tipo de originalidad y ningún afán de perennización post mortem. Siempre he pensado en aquellas inmolaciones engalanadas con riquísimos criterios estéticos (desde la ropa que se va a usar por última vez hasta el tipo de muerte escogida) como algo más que un mero suicidio puesto que al fundar “nuevas estéticas del acto mortuorio” (como dice el autor) el suicida estaría prolongando su actividad creadora, aunque esta concepción sería válida sobre todo para el artista que decide optar por ese camino. De este modo, el novelista o pintor “crea”, pues la sociedad, a pesar de que ha sufrido su pérdida, observará que él manifiesta una regresión a su anterior esencia, a su arte; se trata, pues, de un cuento precioso donde vida y muerte se entremezclan en un atractivo juego lúdico. “Siempre” es, quizá, la historia más sencilla del cuentario, y está manejada con la solvencia de Raymond Carver o de Grace Paley, aunque cabría señalar que rehúye a lo manoseado o trillado, pues contiene al menos un elemento interesante que la singulariza. Argumento: Mariela es una escolar bella y arrogante que mantiene una tormentosa relación con César, pues casi siempre discuten y ella lo termina. Sin embargo, a pesar de todos los problemas, la pareja vuelve a juntarse. En esta oportunidad se narra lo sucedido luego del rompimiento definitivo, la insistencia de César para reanudar el noviazgo y como cierto día Mariela inicia nuevos amoríos con “la sombra”. Quizá el autor ponga en relieve los fantasmas interiores de su personaje, pues “la sombra” simboliza la derrota, los miedos y los temores más profundos del protagonista, que viene a ser el claro prototipo del joven con baja autoestima, sumiso y torpe, mientras que su rival saca a relucir una personalidad ambigua y socarrona, hondamente determinada por lo práctico y lo superfluo, desdeñando los más profundos sentimientos. Es, pues, todo lo contrario de César, que ya se ha enamorado perdidamente. En conclusión, “Siempre” es un cuento logrado, lleno de amargura y decepción.

El autor nos ha entregado un libro de cuentos fresco, sin demasiados afanes estilísticos aunque, eso sí, aderezados con ribetes poéticos; es más, luego de una segunda lectura el libro resulta más fascinante, y se nos abren caminos que en una primera revisión no se hallaban presentes, sumergiéndonos en esos mundos de pesadilla constituidos por los universos particulares de cada personaje; y es que tan brutal ha sido el golpe de esta gran mole llamada sociedad que hasta en sus escasos momentos de placer o satisfacción estos seres disconformes se sienten como amordazados, hastiados de todo. Definitivamente, “Nada del otro mundo” es un acierto dentro de las más recientes publicaciones aparecidas recientemente en las letras peruanas.

Ate, 18 de julio 2013


sábado, 15 de junio de 2013

martes, 11 de junio de 2013

domingo, 9 de junio de 2013

APARICIÓN DE LA REVISTA LITERARIA DE ALCANCE INTERNACIONAL “DELIRIUM TREMENS” NÚMERO 8.



APARICIÓN DE LA REVISTA LITERARIA DE ALCANCE INTERNACIONAL “DELIRIUM TREMENS” NÚMERO 8

Saludos:

La revista literaria de alcance internacional Delirium Tremens (ISSN 2219-391X) número 8, ya se encuentra en línea en su formato virtual (online).




 Revista Literaria “Delirium Tremens” número 8:

ÍNDICE DE LA PRESENTE PUBLICACIÓN

Gritos etéreos (Poesía):

Katherine Geraldine Medina Rondón 6/ Gustavo M. Galliano 7/ Joy Godoy 8/ Rocío L’Amar 9/ Joan Bernal Brenes Navarro 10/ William Guillén Padilla 12/ José Antonio Iñiguez Narváez 13/ Anamaría Mayol 14/ Carlos Ernesto García 16/ Fernando Casanova Garcés 17/ Erick Strada 18/ Gustavo Rubén Giorgi 19/ Carlos Miranda Passalacqua 20/ Fulgencio Martínez 21/ Miguel Santos 22/ Márlet Ríos 23/ Enma Vanessa Balboa Gutiérrez 24/

Obituarios del silencio (Narrativa):

Jesús Manuel Torres Medina 26/ Alejandro Cámara Frías 27/ Abel Ochoa 28/ César Klauer 30/ Mauro Gatica Salamanca 33/ Cristian Cano 36/ Carlos Enrique Saldivar 38/ Miguel Ángel Hernández Sandoval 39/ Walter Ramos Rodríguez 41/ Efer Soto 42/ Juan Ignacio Sansinena 47/

Oráculos de arena (Ensayos y Artículos):

Lo siniestro en la poesía de José María Eguren
Por: Dr. Ainhoa Segura.
Universidad Autónoma de Madrid 50/

Papiros de carne (Reseñas):

Prosac
Mayda Colón 58/

Andrea y la piedra brillante y otros
cuentos
Christian Urrutia 58/

Pishtacos: degolladores degollados
Víctor Salazar Yerén y Edwin
Ramos Casavilca
(Compiladores) 59/

Brindis, bromas y bramidos
Fernando Morote 60/

El año de la lentitud
Fulgencio Martínez 61/

Agradecemos la participación de todos lo que enviaron su colaboración y los invitamos a participar en próximas ediciones de nuestra revista. NO OLVIDE QUE LA MEJOR FORMA DE APOYAR CON ESTA REVISTA ES DIFUNDIÉNDOLA A TODOS LOS QUE PUEDA.

Un fuerte abrazo,

Paolo Astorga
Director de la revista Delirium Tremens
http://revistadeliriumtremens.blogspot.com/
Blog personal de Paolo Astorga:
http://sinllegaraloinvisible.blogspot.com/
 

Para envíos de libros, revistas u otros, nuestra dirección postal es:

Sr. Paolo Astorga
Av. Malecón Checa 557
San Juan de Lurigancho
Lima 036, Lima-Perú

Puede descargar los números anteriores de la revista:

Número 7: 
http://revistadeliriumtremens.blogspot.com/2013/02/aparicion-de-la-revista-literaria-de.html




Número 3:


sábado, 1 de junio de 2013

PRESENTACIÓN DEL LIBRO: “EL TIEMPO DE LOS MUERTOS” DE HUGO VELAZCO FLORES EN LA UNSCH DE AYACUCHO.



PRESENTACIÓN DEL LIBRO “EL TIEMPO DE LOS MUERTOS” 
DE HUGO VELAZCO FLORES

PRESENTAN:

-Daniel Quispe
-Ricardo Ríos
-Luis Ayala
-Pedro Olórtegui

Fecha: 07-06-2013

Hora: 7:00. p.m.

Lugar:

-Auditorio “José María Arguedas”
 Facultad de Ciencias de la Educación de la UNSCH - Ayacucho


miércoles, 29 de mayo de 2013

DOBLE PRESENTACIÓN DEL LIBRO: “EL CÁRCAMO DEL DUENDE” DE LUIS FLORES PRADO EN HUANCAYO.



PRESENTACIÓN DEL LIBRO “EL CÁRCAMO DEL DUENDE” 
DE LUIS FLORES PRADO

PRESENTAN:

-Alberto Chavarría Muñoz
-Hugo Velazco Flores

Fecha: 04-06-2013

Lugares:

-Facultad de Educación de la UNCP - Huancayo
(Escuela Académica de lenguas, literatura y comunicación)

-Centro Cultural de la UNCP (Bajada del Tambo)

Hora: 10:00 a.m. / 6:30. p.m.

lunes, 6 de mayo de 2013

“MANIFIESTO GENERACIONAL” POR JAVIER AGREDA.




“MANIFIESTO GENERACIONAL”

Por: Javier Agreda

La poesía peruana necesita cada cierto tiempo de visiones panorámicas que orienten al lector ante la abundancia, diversidad y dispersión de la producción más reciente. Y esa es precisamente la intención del libro Confesiones de un descreído. Muestra de poesía peruana actual (Eclosión, 2012) en el que el poeta y docente Manuel Luque (Lima, 1974) antologa a los que, en su criterio, son los 22 poetas más destacados “en actividad”, y además les hace responder un cuestionario acerca de sus influencias, preferencias literarias y su forma de encarar el trabajo poético. Lo peculiar de estas antologías es que, a pesar de pretenderse “generales”, suelen estar enfocadas en áreas específicas de la producción poética.

En el caso de Luque, su interés está centrado en las generaciones del noventa y “post 2000”, más precisamente en aquellos poetas nacidos en provincias o radicados en los sectores más populosos de Lima. Y funda esta línea poética en autores como Enrique Verástegui, Domingo de Ramos y Róger Santiváñez, incluidos en este libro.

A ellos les siguen los noventeros, representados únicamente por los grupos Neón y Noble Katerba. Entre los poetas “del siglo XXI” aquí figuran Martín Zúñiga (Cusco, 1983), César Boyd (Lambayeque, 1981), Karina Bocanegra (Trujillo, 1986), César Pineda (Lima, 1980) Elmer Arana (Ayacucho, 1981), Albert Estrella (Cerro de Pasco, 1985) y Paolo Astorga (Lima, 1987). No se incluye a ninguno de los que la crítica ha consagrado “oficialmente” como las voces más características de esta generación. Por ello, Confesiones de un descreído es casi en un manifiesto de “la otra” poesía peruana del presente siglo.

06/05/2013

Fuente:


8, 9 Y 10 DE MAYO: COLOQUIO NACIONAL “EDGARDO RIVERA MARTÍNEZ” EN LA CASA DE LA LITERATURA PERUANA.




viernes, 3 de mayo de 2013

“POETA MIGUEL ILDEFONSO DIRIGIRÁ II TALLER DE POESÍA”.



“POETA MIGUEL ILDEFONSO DIRIGIRÁ TALLER DE POESÍA”

Este sábado 4 de mayo, el poeta Miguel Ildefonso, con el auspicio de Vagón Azul Editores, iniciará el segundo taller de poesía, dirigido a poetas, estudiantes, profesionales y público en general. En realidad, se trata del segundo taller que el reconocido poeta conduce en lo que va del año.

Las sesiones del taller se realizan en el Jr. Enrique Torres 260, Cercado de Lima, altura de las cuadras 17 y 18 del Jr. Washington. Las otras sesiones continuarán el 11, 18 y 25 de mayo, de 4:00 p.m a 7:00 p.m.

Mayor información se brindará en los teléfonos: 4316411 y 962230746 o en el siguiente correo:  abriletras@gmail.com