jueves, 18 de diciembre de 2008

DESDE CHICLAYO: MANIFIESTO DEL GRUPO LITERARIO "SIGNOS"


Desde la bella ciudad de la amistad, Chiclayo, el grupo literario “Signos” nos hace llegar –vía correo electrónico- su manifiesto poético. Desde aquí saludamos con aprecio esta nueva propuesta y voluntad de estilo y ese gran trabajo por/en la poesía.



MANIFIESTO DE LA CONTRADICCIÓN
Grupo Literario SIGNOS
[Lambayeque – Perú]

Si estoy aquí es por el AGUA.
Cromwell Pierre.

Pero el FUEGO es el signo de morir con importancia.
César Boyd.

¿Ves como se edifica el POLVO?
Ronald Calle.

Nos vamos lentamente, como aferrados al AIRE.
José Abad.

Signos de pugna

SIGNOS es una posibilidad laberíntica, un colapso instantáneo.

SIGNOS es la existencia para completarla con lo que nos falta de caos. Es dulzura y asco, pues el gusto es contradictorio en sí mismo, como en Poesía.

Manifiesto de la Contradicción es proclamar respeto hacia todos los entes disímiles: castidad-impudicia, simplicidad-complejidad, ignorancia-sapiencia, y todo lo que sea pugna y oposición; pues en Poesía adquieren su monismo incondicional o su separación absoluta, como se da en la propia vida: con contrariedad y deformación.

La otredad

SIGNOS es muchas carnes juntas, opuestas y complejas.

Hacemos nuestro el desasosiego de Bernardo Soares, la ansiedad de Juan Pablo Castel, la decepción de Hans Schnier, las búsquedas insatisfechas de Antoine Roquentin, la lúcida locura del Famoso Hidalgo, la bipartición del Dr. Jekyll, las perradas de los cadetes del colegio militar, la ceguera blanca de los personajes de Saramago; y a la vez todo lo contrario, para que se completen las oportunidades de existencia y conexión con las formas y las desproporciones del ser.

En Poesía, SIGNOS busca, encuentra, pierde, recupera, vuelve a perder, busca definitivamente para la acumulación de vida y de sentido: y aquí se expresa con los símbolos que retuercen el camino de la Verdad y la Mentira: con las palabras lanzadas hacia un pozo, una cúspide, un limbo; las palabras que algo condensan, algo insinúan en este abismo voluntario; sin embargo la Poesía habla mejor que un manifiesto, pues la Poesía es ignorar, no-saber, intuir; es decir, es la dignidad a que se aferran los predicadores.

Poeta, voz y resonancia

En toda su normalidad, el Poeta es un apóstol del exilio y la reclusión.

Nuestro oficio no consiste en escribir sólo lo que sentimos, tampoco en sólo sentir por los otros; nuestro oficio es más excelso. Tenemos la fe de los abandonados, la extraña causa del diligente, el pesimismo de los hambrientos, el optimismo del neófito, la lujuria del introvertido y la castidad del buitre muerto. Lo que decimos se nos reduce al ocio, lo cual es grandeza e insignificancia. Creemos en las contradicciones y en las voces sencillas y profundas que poseen una letanía humanizante.

No es suficiente una puesta de sol o una noche de luna para escribir Poesía. Cada suceso, cada mínimo movimiento, por más pedestre que sea, encierra un misterio, y el Poeta no sólo puede describir ese misterio, sino revelarlo a los que no son capaces de percibirlo. Porque no hay mayor entendimiento del mundo que la contemplación ni mayor contemplación que la Poesía. Nuestro asunto consiste en el entendimiento, jamás en el complejo adánico.

Para SIGNOS, ser Poeta no es estar enamorado del mundo, sino es inconformarse con todo lo que “es” él en su coloquialidad, por eso se lo destruye y reconstruye desde la Poesía.

Poesía, insurrecta mundana

La Poesía es la vida misma en su forma más pretenciosa y rotunda, y yace plasmada en la más soberbia forma de existencia: la escrita.

SIGNOS enarbola la contradicción en esa existencia. Contradecir el ser es crearse y recrearse uno nuevo, es modificar la carne constantemente, es ser la bipartición de un absoluto como lo es el hombre, entonces queremos distorsión y antagonía para hacer la Poesía autosuficiente; pues ésta soporta el mundo cuando ni él se soporta, controla el caos cuando las utopías lo condenan.

La Poesía es amoral, apolítica y apátrida. No es denunciante. La denuncia es la politización de una misericordia y de una respiración. Ella no es el remedio; es la carga, la convulsión, la resonancia.

La Poesía habla por el Poeta. El Poeta es sólo su instrumento.

SIGNOS no desea amoríos con la Poesía, aunque nos vence su atracción: es reserva de lujuria y desquicio, la paz y la guerra, la persecución y el hallazgo. La Poesía es una fuga y un encierro.

SIGNOS la utiliza. Pernocta con Ella. La abandona. La recupera. La vuelve a abandonar para quedársela entre sábanas.

En Poesía, la significación llega a su nivel más alto, tal es el logro de la lengua, su gloria, su atributo máximo, su vuelo cósmico. Ese tope supremo e inmejorable es el fin del lenguaje artístico, sólo superado por él mismo. SIGNOS exige de ese lenguaje sus caminos de refulgencia y oscuridad, de polisemia viva, sin falsear los trazos y sin forzar las claves.

La Poesía es lo más antinatural que existe. Es desorden y espasmo.

Ella lee el mundo, lo desfigura, lo excusa, lo superpone, lo hermetiza, lo simplifica, lo plasma, lo disocia, lo maldice, lo bendice; pero jamás lo salva. Si ese fuera su efecto, estaríamos en el paraíso. La Poesía no se salva ni así misma y SIGNOS tampoco.

SIGNOS: camino de desesperación, facto de contrariedad.

Agosto, 2008.

Grupo literario Signos, (grupoliterariosignos@hotmail.com).

jueves, 11 de diciembre de 2008

Poesía en el Yacana este viernes 12


martes, 9 de diciembre de 2008

Nuevo blogs: "Dorada Apokalysis" del poeta Domingo de Ramos


"Dorada Apokalysis" es el recientemente estrenado blog del poeta Domingo de Ramos. Ahí podemos encontrar poemas, fotografías, artículos, videos, etc. Desde aquí saludamos esta nueva iniciativa del poeta y fundador de "Kloaka", Domingo de Ramos.

Para mayor información, esta dirección:

Presentación de "Tierra Natal" de Danilo Sanchez Lihón


REFERENCIA

"Tierra natal" de Danilo Sánchez Lihón es el retorno maravillado a la tierra del origen mediante un conjunto de textos en los cuales el autor vuelve a encontrar el significado a elementos y expresiones de la vida y el acontecer cotidiano de un pueblo andino.

Son ejes esenciales y claves del libro: la búsqueda apasionada de la identidad, así como el desvelo puesto en la memoria y fijación de un mundo primigenio. También la adhesión fervorosa a lo humilde y popular y a los hechos y manifestaciones aparentemente obvias, pequeñas e insignificantes. Destaca la honda emoción por lo telúrico y todo aquello que se relaciona con la naturaleza; la visión de infancia, embargada de emotividad, inocencia y candor; así como del compromiso solidario para construir un mundo mejor.

Todo ello plasmado en un estilo de profundo lirismo, extasiado en la captación de lo sorprendente que palpita en lo común y corriente, alcanzando a ingresar y situarse en una dimensión recóndita, genuina y trascendente.

PRESENTACIÓN
DE “TIERRA NATAL”
UN NUEVO LIBRO CAPULÍ

DE:
DANILO SÁNCHEZ LIHÓN


PANEL:
Armando ARTEAGA
Félix HUAMÁN CABRERA
Manuel Jesús ORBEGOZO
Oswaldo REYNOSO
Julio YOVERA

Saludo y bienvenida:
Aníbal PAREDES

Conducción:
Ramón NORIEGA TORERO

Jueves 11 de diciembre, 7.30 pm.
CENTRO CULTURAL DE ESPAÑA
Plaza Washington. Natalio Sánchez 181
Santa Beatriz. Cdra. 6 Av. Arequipa. Lima

Ingreso libre.
Se agradece su gentil asistencia

sábado, 6 de diciembre de 2008

Kerouac y el espejo de los otros


Por Héctor M. Guyot
De la Redacción de LA NACION


El espíritu gregario de Jack Kerouac fue determinante para que ese puñado de escritores que hace más de medio siglo sentaron las bases de la contracultura hoy sea recordado como un grupo que devino generación. Los unía la sensación de que el mundo crujía bajo sus pies, es cierto, pero los separaban sensibilidades muy distintas. Fue Kerouac, con su extraordinaria capacidad de empatía, quien a lo largo de aquellos años mantuvo, sin proponérselo, el espíritu de cuerpo. Todos podían reflejarse en él, y de algún modo, sucesivamente, él se buscó en el resto de los integrantes de la tribu.

Quizá por la prematura muerte de su hermano mayor, Gerard, a quien le dedicó una conmovedora novela que rescata las pequeñas y a veces dolorosas epifanías de la infancia, Kerouac siempre necesitó un ladero en sus correrías y en su aventura literaria. Al principio, en los años cuarenta, en la ebullición del encuentro, se deslumbró con la verba whitmaniana de "Ginsberg", con quien solía trenzarse en larguísimas y trasnochadas conversaciones, y con las lecturas y el halo fáustico de Burroughs. Pero pronto pasaría de la sofisticación del autor de "Junkie" a concentrar su entusiasmo en la energía dionisíaca de Neal Cassady, un ex convicto con ambiciones literarias que luego, con sus larguísimas cartas, le inspiraría el estilo de "En el camino". Su siguiente héroe ya pertenecería a la Costa Oeste. La amistad –la identificación– de Kerouac con el poeta Gary Snyder, si se quiere uno de los primeros ecologistas, estudioso además de la cultura japonesa, se correspondió con su inmersión en el budismo y las religiones orientales.

Por supuesto, todos ellos quedaron retratados, con nombres en clave, en sus novelas. Pero además de aportarle material narrativo, representaron para el escritor el espejo donde éste reconocía –para después desplegar– aspectos muchas veces contradictorios de su compleja personalidad.

La obra temprana escrita a cuatro manos que se acaba de exhumar no fue la única colaboración entre Kerouac y Burroughs. Aunque en esa otra oportunidad, en rigor, fue Kerouac quien llegó en auxilio de Burroughs cuando éste, en una habitación de Tánger, se ahogaba en la maraña de papeles donde había escrito la que sería su obra más reconocida. Kerouac no sólo mecanografió esos textos revulsivos y fantasmales sino que además les encontró el título con el que llegarían a la imprenta: "El almuerzo desnudo". Lo que se dice un buen amigo.

Sábado 06.12.2008

Tomado de:

http://adncultura.lanacion.com.ar/

La novela secreta de los beats


En 1944, William Burroughs y Jack Kerouac, por entonces aspirantes a escritores, se vieron envueltos en la estela de un asesinato que escandalizó Nueva York. El episodio inspiró una narración a cuatro manos que permaneció inédita hasta ahora. Además de un fragmento de la obra, ofrecemos la crónica de su gestación y del nacimiento de la contracultura.

Por John Walsh
The Independent
Londres, 2008


Los admiradores de la generación beat saben desde hace años de la existencia de la "Novela del Origen", pero tuvieron que esperar la muerte de un periodista de United Press International para verla en letra impresa. La publicación, en noviembre pasado, de And the Hippos Were Boiled In Their Tanks, [literalmente, "Y los hipopótamos fueron hervidos en sus tanques"] de William S. Burroughs y Jack Kerouac, es un acontecimiento literario, no sólo porque confederó a dos de los tres escritores beat más destacados, sino porque el libro relata una historia –de amistad masculina, obsesión gay y asesinato– que llegó a fascinar a una veintena de escritores estadounidenses. Los lectores que piensan que la obra maestra de Kerouac, En el camino, publicada en 1957, fue su obra de juventud, se asombran al constatar que Hippos... fue escrita en 1944. El protobeat tenía entonces apenas 22 años, y era "un extraño y solitario místico católico" de Lowell, Massachusetts. Su amigo Burroughs, frío, aterrador y entendido en conductas extremas, tenía 30 años; su época de éxito con "El almuerzo desnudo" y "Junkie" empezaría más tarde, en 1959. El tercero de esta troika de visionarios "volados", drogones y sexualmente ambiguos era Allen Ginsberg, el desgarbado poeta judío vorazmente homosexual, cuyo innovador libro, "Aullido y otros poemas", fue publicado en 1956.

Una década antes de concitar la atención pública, los tres estuvieron implicados en el caso Carr-Kammerer. Una noche del verano de 1943, Ginsberg, estudiante de la Universidad de Columbia, escuchó música procedente de la residencia estudiantil del Union Theological Seminary. Llamó a la puerta y preguntó qué era (el Trío n° 1 de Brahms). El admirador de Brahms era Lucien Carr, de St. Louis, Missouri. Entablaron conversación y se hicieron amigos. Carr llevó a Ginsberg a Greenwich Village y les presentó a David Kammerer y al más viejo amigo de Kammerer, William Burroughs, también originario de St. Louis.

Cuando llegó Navidad, se produjeron encuentros trascendentales. Carr conoció a Edie Parker, una rica mujer de Detroit que era novia de Jack Kerouac. Kerouac estaba ausente, en el mar, pero cuando volvió, Edie se lo presentó a Carr en su casa. Carr llevó a Edie a conocer a Ginsberg y le dio a éste la dirección de Kerouac. El primer encuentro de los héroes beat se produjo, prosaicamente, a la hora del desayuno; los tres hablaron de poesía durante horas y más tarde le hicieron una formal visita conjunta a Burroughs para ver qué podían aprender de él. Fue un banquete literario en permanente expansión.

Durante los meses que siguieron, los nuevos amigos se reunieron en el departamento de Edie de la calle 118 y Avenida Amsterdam. Kerouac se instaló allí a vivir con ella y su compañera de departamento, Joan Vollmer, quien más tarde se casó con Burroughs y terminaría muerta de un disparo en 1951, cuando Burroughs, ebrio, se propuso jugar a Guillermo Tell con ella. Por el momento, sin embargo, era una bendición, al final de una guerra titánica, encontrarse en el núcleo de una nueva generación de escritores.

Los acontecimientos verdaderos en los que se basa el libro ocurrieron durante las primeras horas del lunes 16 de agosto de 1944. Carr y Kammerer caminaban junto al río Hudson en Riverside Park, en el Upper West Side neoyorquino. Lucien Carr tenía 19 años y era esbelto, rubio y apuesto. Kammerer tenía 33, un metro noventa, era atlético y musculoso. Se habían conocido en St Louis en 1936, cuando Carr tenía 11 años, y más tarde se habían visto con frecuencia en la Universidad George Washington, donde Carr había participado en los paseos en bicicleta por entornos naturales que organizaba Kammerer, quien se desempeñaba como instructor de educación física. Kammerer era gay y durante años había estado obsesionado sexualmente por Carr.

Los dos hombres estaban ebrios. Se pelearon y rodaron sobre la hierba. Kammerer hizo lo que los diarios calificaron como "una propuesta indecente", presumiblemente acompañándola con la acción. Carr respondió con furia. Apuñaló dos veces en el pecho a Kammerer con una pequeña navaja de boy-scout. Después puso piedras en el bolsillo del otro y lo arrojó al Hudson.

Terriblemente perturbado, fue a ver a Burroughs, quien le recomendó que le contara lo ocurrido a su familia y que consultara a un abogado. En vez de seguir el consejo, Carr fue a ver a Kerouac, quien estuvo con él todo el día: lo llevó a una galería de arte y al cine a ver el nuevo film de Korda, Las cuatro plumas, y vio cómo el joven se deshacía de la navaja arrojándola a una alcantarilla y de los anteojos del muerto, abandonándolos en el parque.

Incapaz de tolerar la culpa, Carr fue a la policía y confesó su crimen. Los guardacostas encontraron el cuerpo de Kammerer en el río y Carr fue acusado de asesinato en segundo grado. Kerouac fue arrestado como testigo material y se salvó por poco de un cargo por complicidad. Cuando Leo, el padre de Kerouac, se negó a pagar los cien dólares de la fianza de su hijo, Kerouac y Edie se casaron en la cárcel para que la familia de ella pagara la fianza.

El juicio se celebró el 15 de septiembre de 1944 y Lucien Carr fue condenado a un máximo de diez años de cárcel. En cuanto se anunció la sentencia, varios escribas de Nueva York se pusieron a redactar sus versiones del crimen. Ginsberg escribió un borrador de su novela "Bloodsong", pero el vicedecano de Columbia lo desalentó, tras decidir que la universidad podía prescindir de una mayor notoriedad. El poeta John Hollander escribió sobre el caso para el Columbia Spectator, el periódico de la universidad. Entre otros que se sintieron intrigados por el homicidio, un crimen pasional gay, se contaron James Baldwin y un joven corrector de la revista The New Yorker llamado Truman Capote.

En octubre de 1944, tras pasar un período con sus padres, Burroughs se mudó a un departamento en Riverside Drive y reanudó sus visitas al departamento que compartían Edie, Joan y Kerouac. Allí fue donde ambos hombres empezaron a colaborar para escribir la novela basada en el asesinato de Kammerer.

Escribieron capítulos alternados, Burroughs como "Will Dennison", un barman de Nueva York, y Kerouac como "Mike Ryko", descripto como "un finlandés pelirrojo, de 19 años, una suerte de marino mercante vestido con sucio uniforme caqui". Aunque muchos de los intereses temáticos y las posteriores obsesiones de Burroughs –drogas, muerte violenta, prostitutas, sexualidad gay, vasos rotos– son evidentes desde el primer momento, el joven Kerouac no se quedó atrás del impávido sabio. "Existía una clara división del material, que establecía quién escribía qué cosa", le dijo Burroughs a su biógrafo Ted Morgan. "No pretendíamos precisión literal, sino tan sólo una aproximación. Nos divertimos escribiendo eso. Por supuesto, lo que escribimos estaba determinado por los hechos reales… es decir, Jack sabía una parte y yo otra. Y ficcionalizamos. En realidad, el crimen se cometió con un cuchillo, no con un hacha. Tuve que disfrazar a los personajes, así que convertí al personaje de Lucien en un turco."

Encontraron una agente, Madeline Brennan, quien elogió el manuscrito y lo hizo circular en algunas editoriales. Durante un tiempo, las cosas parecieron promisorias. El 14 de marzo de 1945, Kerouac le escribió una carta a su hermana Caroline: "Por ser la clase de libro que es (un retrato del segmento ‘perdido’ de nuestra generación, nada sentimental, honesto y sensacionalmente real), es bueno, pero no sabemos si esa clase de libros interesa en este momento, aunque después de la guerra sin duda habrá una verdadera oleada de libros de ‘la generación perdida’ y el nuestro es imbatible en ese campo".

Imaginemos a los editores estadounidenses de 1945 ante todas esas referencias a la droga, las palabras soeces, el contexto gay ("Este Phillip es la clase de muchacho a quien los maricones literarios suelen escribirle sonetos, que empiezan: ‘Oh tú, efebo griego de cabellos color ala de cuervo…") y los momentos alucinatorios (como el pasaje en que dos de los personajes mastican vidrio roto en el capítulo uno), y decidiendo que publicarla sería buscarse demasiados problemas. Ningún editor la aceptó. Burroughs se mostró estoico. "No era suficientemente sensacionalista ni tampoco estaba tan bien escrito ni era suficientemente interesante desde un punto de vista literario. Era algo más bien intermedio. Su espíritu era existencialista, una tendencia que prevalecía en esa época, pero que todavía no había llegado a Estados Unidos. Simplemente, no era comercialmente viable."

Es fácil encontrar al verdadero Kerouac y al verdadero Burroughs escondidos detrás de sus narradores, y ver a Carr y a Kammerer tras las figuras de Phillip Tourian y Ramsay Allen. La conversación en la que Phillip le pregunta a Mike a qué lugar navegará exactamente ahora es un reflejo de lo que Carr podría haberle dicho a Kerouac pocas semanas antes.

Los dos hombres fueron amigos durante toda la vida, pero el libro a veces se interpuso entre ellos. Carr obtuvo su libertad bajo palabra después de dos años de cárcel, se reinventó como Lou Carr, encontró empleo en la agencia de noticias United Press International (UPI), se casó, fundó una familia y trató de bloquear todos los intentos de relatar la historia del homicidio. Pidió que su nombre se eliminara de las dedicatorias (un verdadero honor) que Ginsberg había puesto en "Aullido".

Kerouac, mientras tanto, siguió esperando que algún editor publicara Hippos..., cuyo título había sido tomado de la crónica radial sobre un incendio en el zoológico de St. Louis. A fines de la década de 1950 y durante la de 1960, aterrorizó a Carr hablando de la posibilidad de revivir la novela. Finalmente contó la historia con nombres ficticios en su novela autobiográfica Vanity of Duluoz. Luego, una biografía de Kerouac, publicada en 1973 y escrita por Ann Charters, volvió a poner sobre el tapete la muerte de Kammerer, y un artículo de la revista New York, de abril de 1976, incluyó fragmentos de la novela como si fueran hechos reales. Carr se sintió mortificado de que reapareciera su pasado homicida y que sus nuevos colegas pudieran enterarse. Burroughs ayudó a su amigo a demandar a la revista y ganó el derecho de compartir el control sobre el libro en el futuro.

El albacea de Burroughs, James Grauerholz, visitó a Carr tras la muerte de Burroughs en 1997, y le prometió que no autorizaría la publicación de la novela en vida de Carr. Éste murió en 2005 y es por eso que hoy podemos leer este libro.

No es la más sofisticada de las novelas policiales y no muestra a ninguno de los dos escritores en sus mejores momentos. Pero evoca una época, hacia el final de la guerra, y un lugar, Manhattan, que se ha contaminado llenándose de alcohol, prostitutas, marineros, homosexuales y almas perdidas, todos ellos preguntándose cuándo volverá a arrancar el mundo. Es una fascinante instantánea de una época perdida. Si uno está buscando el vínculo entre los impotentes errabundos de posguerra de París era una fiesta, de Ernest Hemingway, los tipos que viven en los bares de Última salida a Brooklyn, de Hubert Selby Jr. y los jóvenes reventados de Menos que cero, de Bret Easton Ellis, ya no tendrá que continuar la búsqueda.

[Traducción: Mirta Rosenberg]

Sábado 06.12.2008

Tomado de:

http://adncultura.lanacion.com.ar/

Almorzando con Burroughs y Kerouac


Por Jorge Fernández Díaz
Director de adnCULTURA


Muy de vez en cuando la verdadera historia de cómo se escribió una novela resulta aun más interesante que la novela misma. Quizás éste sea el caso de "Y los hipopótamos fueron hervidos en sus tanques", un libro mítico que permaneció perdido durante más de sesenta años, que transcribe un crimen pasional ocurrido en Nueva York y que fue escrito a cuatro manos por dos de los escritores más importantes de la literatura occidental del siglo pasado: William Burroughs y Jack Kerouac.

Esos narradores pertenecen a la llamada "generación beat ", que compartieron con el poeta Allen Ginsberg y otras figuras que expresaban la cultura juvenil de posguerra, la rebeldía y la liberación sexual y espiritual, el orientalismo y el ateísmo, y también la tolerancia y psicodelia como búsqueda de la conciencia, valores que luego influirían en la sociedad de masas y que revolucionarían el mundo hacia los años 60 y 70.

La generación beat era entonces continuidad y ruptura de otra generación literaria: la generación del jazz, que en los lujosos y alocados años 20 habían encarnado, entre otros, Scott Fitzgerald y Ernest Hemingway. Ambas fueron denominadas "generaciones perdidas". La generación del jazz se hundía en el alcohol; la generación de los beats se hundía en heroína y anfetaminas. Las dos eran producto también de la frivolidad y la depresión del comienzo del siglo XX, y luego del puritanismo conservador del "American Way of Life".

Esas corrientes o modas literarias fueron arrasadas, en su momento, por los vientos de la historia mundial. Pero allí quedaron en pie varios libros extraordinarios. "En el camino" , que Kerouac publicó en 1957, y "El almuerzo desnudo", que Burroughs escribió en Tánger dos años después, son dos de las obras cumbre de ese movimiento.

Kerouac y Burroughs formaban parte en 1944 de un grupo de conflictuados aspirantes a poetas y novelistas, cuando uno de sus amigos apuñaló a otro que intentaba seducirlo. Fue en Upper West Side y el asesino, que no tenía más de 19 años, metió piedras en los bolsillos del cadáver y lo arrojó al río Hudson. Kerouac lo ayudó a pasar la tarde y a deshacerse del arma homicida, pero el chico se presentó a la policía y confesó todo. Estuvo preso cinco años. Kerouac se salvó por un pelo.

A pesar de que le prometieron al amigo preso, ansioso por borrar el pasado y construirse una nueva vida, que no publicarían nada del caso, Burroughs y Kerouac no pudieron con su genio y escribieron a dúo esa novela, que apenas disimulaba con nombres ficticios los detalles de un escándalo que el propio Truman Capote siguió de cerca con morbosa curiosidad. Luego los editores dudaron de publicarla y los escritores la fueron olvidando, ensimismados en sus vidas y en sus propias obras. Recién ahora, cuando todos los protagonistas están muertos, conoce la luz, gracias a un periodista, Y los hipopótamos fueron hervidos en sus tanques.

Me dicen que el resultado de aquella colaboración es, efectivamente, inferior a su leyenda. Pero hay varias curiosidades: el asesinato, el mito de la novela perdida, la extraña colaboración entre dos escritores de gran ego y el contexto de una época en la que cambió la conciencia humana. Un almuerzo apetitoso que no podíamos dejar de servir.

Sábado 6 de diciembre de 2008

Tomado de:

http://adncultura.lanacion.com.ar/

jueves, 4 de diciembre de 2008

Desde Chincha "EFIGIE ABSTRACTA" de Richard Mendoza Rodríguez

La poesía es un buen pretexto para comentar grandes cosas, interesantes como pocas. A partir de ella brota de nosotros el más profundo y humano sentimiento. La más intensa creación de (re)velarnos ante nuestro propio mundo interior. Y es que gracias a la poesía se conoce la esencia de la compleja naturaleza humana, las más grandes pasiones y emociones o quizás mucho más nuestra miseria y soledad.

En torno a ella habita la reflexión de observanos a nosotros mismos. Y es que cuando yo leo poesía me sacudo y encuentro ese amor, esa esperanza, esa urgente libertad o sana rebeldía y otras cosas que me hacen temblar o suspirar... No en vano Gabriel Celaya decía: "La poesía es un arma cargada de futuro". El tan ansiado despertar de nuestra mente.

De este modo se me vienen a la memoria algunos poemas del joven vate chinchano, amigo y colega de profesión: Richard Mendoza Rodríguez. Poeta mágico y sencillo, creador de una nueva atmósfera poética. Sus versos denotan la transpiración del saber convivir en lo imaginario. Dueño de un universo propio de sí. Un poeta que ha nacido para jugar con las palabras y el tiempo. Alguien que no se cansa de dibujarse en cada pétalo de nuestra voz.

Ya alguna vez el poeta español José Manuel Caballero Bonald sostenía: "leer un buen poema jamás es una pérdida de tiempo, sino todo lo contrario, es un modo de enriquecerse, de multiplicar nuestras percepciones, de ganarle la partida a la ignorancia que nos acecha por todas partes en este mundo bárbaro entregado en cuerpo y alma a lo intrascendente".

Y eso Richard Mendoza lo tiene claro. He ahí su propuesta. Lanzarnos hacia un eterno viaje al corazón. Ahora que yo me contagio el cuerpo con su hermosa poesía.


EFIGIE ABSTRACTA

Comparto tu ausencia con la soledad
que susurra y dibuja tu nombre
en el índice de mis recuerdos

donde tu silueta baila con la luna

donde el vacío liba sorbo a sorbo
los átomos de un
amor
que no fue confesado
a tiempo.


YA NO PASEAS por estas calles,
los autos atropellan tus huellas
y tu nombre no es fácil de colgar en el olvido.

Los números y los días sin ti se han hecho incontables;
incontables también
los metros cuadrados de tu distancia.

Ya no paseas por estas calles
mas aún eres la estación de cada noche,
tu ausencia se asemeja al invierno
y tu nombre: Vuela sin
alas,
nace sin
excusa,
sueña en
silencio y
alcanza el infinito.


RESUMEN

Mientras pienso en ti me dedico
a deshojar los meses
y miro cómo
cada pétalo de mi reloj
dibuja cuatro veces
noventa grados de soledad…

Cotidianamente tu voz se me pierde


MANIFIESTO SOBRE LA AUSENCIA DE PALABRAS

I

Esta es la misma noche de ayer.
Noche nocturna
de viento pausado.

Es la misma noche
donde no te veo,
la misma, que mañana
ha de posarse en mi ventana
para sospecharte callada
confesándome tu no hablar
en absoluto silencio.

II

Ahora
no sólo soy reo de la noche
también soy llanto
que desvanece con el silencio que no se busca,

soy un llanto
idéntico al silencio que conozco;

silencio
que se hace eterno por momentos.


A S S E N A V está
atando con sus labios mis palabras;

e l l a, viene explicando en sus ojos
una tarde de septiembre
que crece en su sonrisa.

En La Voz De
a s s e n a v
se anuncian melodías y canciones
con las que he de construir la
p r i m a v e r a.

Ya se va n al aire las a v es
y en su vuelo tierno
advierten que mi lápiz la hoja besa
cuando dibujo sentimientos.


JUEGO DE PALABRAS

I (descripción facial)

Con cabellera hasta el hombro
y sonrisa hasta el cielo,
ASSENAV hace que el viento
se cuelgue
en sus cabellos
como frutas y palomas.

II

Al final de este día
daré un paseo
por tus sueños…
y otra vez
y mil veces
anhelaré ser tu almohada.

III

Aquí nadie te ignora,
salvo
la política
de estos días
y el poema
que aún no escribo.


¿QUIÉN dejará ahora, su rostro
para escribir el próximo poema
cuando llegue el crepúsculo?

Quién dejará sílabas en mi lapicero
y verdades en mis ojos?

¿Quién? Si coincidentemente
Algunos rostros que conozco
han cumplido muchos años
para hoy sólo ser recuerdos
que en silencios atrevidos
me abren el pecho poco a poco
l e n t a m e n t e
sin poder identificar mi desconocido rostro.
Quién dejará su rostro para escribir el próximo poema.


EPÍGRAFE

la lluvia cae desigual como tu nombre
Carlos Oquendo

Aquí comienza tu nombre.

En tus manos se prolongan las horas.

Más allá de mañana te esperan

frutas
sabores
orbes

y mariposas de colores adornan tu voz

mientras la voz de tus manos me salva la vida.

Aquí termina tu nombre.

MISIVA

Nuestra historia
sólo estaba remitiendo
un momento de silencio
para reencontrarnos luego
con el corazón
repleto de palabras .


CANCIÓN
Para Grace, con su voz.

Porque estás aquí sin estar:
Te amo.

Porque vienes sin venir a toda hora:
Te amo.

Te amo
porque de pronto callas
como si te robara
todas las palabras de la boca.

Te amo porque estás aquí aquí aquí

A Q U Í

sin poder decir una y otra palabra.


CEREMONIA

Mi mujer tiene los pies pequeños
muy pequeños
y tiene el corazón enorme enorme.

Sus pies
dejan imborrables huellas en mi espalda;

su corazón,
deja la vida en mi pecho.

C u a n d o e l l a s e v a:
ya está de regreso.

Y c u a n d o v u e l v e
n o s e había ido.
Mi mujer nunca se va.

Bio/biblio
Richard Mendoza R. (Chincha, 1982)

Cursa estudios de Educación. Es miembro del Movimiento Literario "Horfandia" y del grupo editor "Manifiesto de Poesía". Su trabajo poético se encuentra en el poemario inédito “Más allá de mañana”.

martes, 2 de diciembre de 2008

Desde Chiclayo "AGUA" de Cromwell Pierre Castillo Cabrejos


Hace unos días atrás el poeta Paúl Guillén, refiriéndose a una encuesta titulada “Una pregunta acerca de la poesía peruana”, propuso revisar una lista de poetas Post – 2000 del interior del país. Planteamiento que mirando a todos en un mismo conjunto sea más que importante, potencialmente interesante. Y no le falta razón. Para nadie es un secreto que la mejor poesía se escribe en provincia. De eso yo no dudo. A pesar que ciertos críticos postulen sus "grandes ojerizas" o parametren el canon favorito de su ya clásico "ninguneo".

Por esa sencilla razón me motivo a rescatar y valorar el conocimiento y los aportes -en todas sus expresiones- que se descubre o recoge de la siempre efervescente poesía original, hecha "made in provincia". Ya no más poetas en el cajón del olvido. Por eso comenzaré a difundir, sin temor a equivocarme, a "los nuevos poetas de provincia". Ya estén ellos "vivos o muertos".

El primero de ellos es Cromwell Pierre Castillo Cabrejos. Poeta transparente como su poemario "Agua", dueño de una poesía compleja y renovada, abierta a nuevos mundos y escalofriantes ruidos, un artista que con su voz y unas cuantas palabras se nos mete a las orillas de todos nuestros sentidos. Extremadamente hondo y reflexivo. Su poesía es un lenguaje habitable, humano y abismal, desde cualquier lado o ángulo por donde se la mire. Pues como dice Carlos Eduardo Quenaya: "Agua" logra eso que Maquieira reclamaba para el quehacer poético: "fotografiar lo desconocido".

Desde aquí me mojo con tu poesía. Y yo digo salud contigo, hermano poeta.

AGUA

1

Esta vez
su disposición adquiere la forma de mi lenguaje,
es decir,
su aspecto se hace universal desde mi boca.
De todas sus posibles determinaciones,
aquí, en lo habitable,
sólo se espera su adaptabilidad;
después de esto,
quizá ella deba ser algo que no comprenda.
Pero lo no comprendido
se explica también a partir de mi desorden:
Silenciosa ventaja suya
la de enturbiar mi contenido.
Todo forma y se deforma
magníficamente
a partir de su espacio,
entonces,
de mi voz a lo insondable,
ella
es un poema
transmutando
sus abismos.


2

Al representarla,
también esta hoja mimetiza su apariencia
y se torna transparente:
No hay nada aquí que no se advierta,
no hay nada aquí que no contenga su curso
y fluya
desde su impenetrable hondura.
A veces ella,
en este fondo blanco,
no resiste su propia densidad
y pareciera
recortarse
a medida
que tocan
sus giros,
mis palabras.
Pero no,
siempre desde estos trazos
desbordará su cualidad a más imágenes,
entonces su retorno
seguirá siempre cambiante
y escurridizo entre mis manos.
Hay suficiencia en su tocante sencillez.
Contemplo cercana su multiplicidad
tan influyente como entrañable.
A partir de toda representación,
incluso ella, en sí,
frecuentará su mimética apariencia
para afluir aquí, a cada instante,
Agua.


3

Enigmática
caracola: Poesía,
donde siempre se escucha mi voz
como mar enfurecido.
En ti, el Agua
también vive fantasma,
desencadenando sonidos
de palabras,
que a veces,
jamás escribo.


4

Más allá, en mí,
correspondo al impulso súbito
de parecer Agua:
Ella tiende a sublimarse;
yo asisto a esa evasión.
Cuando ocurre,
mi canto en lo alto prolonga ceremonias
pero no es escuchado:
No hay nada más allá arriba,
sólo ella hablándome,
imperturbable acaso y apartada
de nuestra vida circular
entre todo lo inexacto.
Por eso,
allá en la cima,
no contiene ninguna respuesta:
Es la respuesta.
Y desde esta sencilla superficie
blanca,
solemne se la puede escuchar.


5

Sentado a su orilla,
he fijado en mí, la fascinación de un pozo.
Es breve y minúsculo
en comparación con mis sueños,
excepto
cuando lanza variaciones semejantes
desde lo inalcanzable.
Tocar
por un instante sus designios,
es desfigurar con certeza
lo que aún no sé
(círculos encierran mi tacto
en señal de un limitado roce heredado,
a su proximidad).
Su extraña superficie es tolerante,
el Agua ágil y serena que la habita
me devuelve otra vez imágenes
y una perspectiva clara
entre lo que no se ve. Ahí estoy yo,
sumergido también
desde su origen olvidado y engañoso.
Intento opacarla nuevamente
sin algún temor discutible,
pero con la sospecha de no saber
con exactitud,
quién me llama de su posible profundidad.


6

Ella lanza quebrado paso;
como un espejo surge,
recorta el tiempo
y no supone lo difusa
que ha de verse en su sentido.
Cae en su reflejo.
Sigue cayendo
verticalmente
cada segundo
en la espesura
del abismo.
Sin embargo hay días
que redobla su cauce,
se despeja
y cristalina ha de verse en su corriente.
Agua:
Gota, charca,
río, catarata,
porción de mar
se oculta en su costado.
Como el humo se dispersa,
avanza ágil
y no sabe su trayecto
a las puntas del espacio…
Al suelo lo condensa en su caída:
Vertiginosa,
en declive su salto máximo,
cae
y es principio contenerla.


7

Si estoy aquí
es por el Agua.
¿Cómo no
transfigurarla más
cuando desciende?
Esta vez
discurre desde mí
bajo la forma
de lágrimas.


8

Aunque su orientación
siga siendo la misma,
se han primitivado mis palabras
buscando apariciones en lo absoluto.
Huyen mortalmente como imágenes
sedientas de esta superficie:
Desde aquí,
desplomarse en círculos
como un poema hondo.
Después de todo este tiempo,
en todo lo que surge de mí,
no han dejado de allanarse
a partir de mi tintura: Agua oculta,
inmanente,
confirmación de todo lo extraviado
en mi desorden.
Pero al ser yo quien las escribe,
yo quien merodea en torno
a esta superficie incalculable,
soy una especie de Agua oscura
que observa otra
sin sentido aparente
para intentar escapar de las palabras,
que también me escriben;
entonces
sucumbe la forma de lo que no se ve
entre lo que está dispuesto a frecuentarme.
Soy yo
la misma búsqueda de siempre.
La misma aparición en lo transcurrido.
Lo mismo.


9

Si la nombro,
toda emisión que origina la palabra
es oquedad, y me habita:
Compleja indiferencia la del lenguaje.
Complejo su envío que toda sed organiza.
Puedo saber que al papel le sucede lo que al agua,
advertir el desplome que contiene
cada página en blanco sin tocar el golpe.
Comprendo en mí su precipitación.
Es posible todo desde algún lugar:
Lugar exacto yo
destinado al precipicio.
Desde allí,
frente a cada rumor que admita,
toda caída
se irá fragmentando
en gotas.


10

Quizá
haya más certeza en su interior
que en mis palabras
(la hay en lo transcurrido).
Con ellas
me incomunico en ellas
y mi única perspectiva
es la dispersión a la altura
que es incierta.
Pero el Agua
habita hasta lo que no conozco
y yo, sospecha constante,
soy lo impreciso en toda emisión.
Me contiene sólo
cuando escondo intenciones
que nacen a partir de mi descenso.
El descenso se transfiere.
Su generalidad sujeta.
Aquí
no es el Agua una cuestión semántica.

Cromwell Pierre Castillo Cabrejos
(Motupe – Lambayeque – Perú – 1981)

Artista plástico y diseñador gráfico. Es integrante fundador del Grupo Literario “SIGNOS”. Premio de Plata en el Concurso Región Norte Literario de Poesía, Lambayeque-Cajamarca-Amazonas-Piura-Tumbes (Chiclayo, 2006). Primer Premio en los Juegos Florales Regionales Municipales – Género Poesía (Chiclayo, 2007). Finalista en el Concurso Internacional de Microficción Garzón Céspedes (Madrid, 2007). Publica Voces paralelas contra lo seco en el poemario colectivo Signos (Chiclayo, 2007). Es miembro de la Red Mundial de Escritores en Español (REMES – España). Ha escrito los poemarios inéditos Estación desde mi ventana y Verano reunido. Ha publicado Poesía en la revista Cometa de papel (Tacna), en las webs: Herederos del caos (San Francisco – California), Casza de poesía (Francia), Artes y Letras (Lima), revista virtual Destiempos (México), Poetas del mundo, en el blog del Poeta Robert Jara (Guadalupe); y microcuentos en Gambito de peón (Francia).

sábado, 29 de noviembre de 2008

"Liberando el alma" I Concurso de Poesía del INPE por Miguel Ildefonso



El poeta peruano César Moro decía: “El arte no está subordinado a lo útil y agradable, pero tampoco tiene su fin en sí: va siempre subordinado a la sensibilidad que lo enriquece y él a su vez lo enriquece.” Tener conciencia de esta sensibilidad es tener conciencia del lenguaje, que es, a su vez, conciencia de la poesía, quiero decir: de la relación de la sensibilidad (que todo ser humano posee) con su medio o, en otras palabras, yendo más lejos, o más cerca, con el mundo o con la vida.

Sobre esta relación “sensibilidad” y “mundo”, trata la mayoría de los poemas de "Liberando el alma". Hermoso título que nos remite al poeta y ensayista Octavio Paz, en "Los hijos del limo", cuando decía que para Holderlin, antiguo poeta alemán, de la época del romanticismo: “El punto de unión entre el amor a Diotima y el amor a la libertad es la poesía”, dado que la poesía es el “punto de intersección entre el poder divino y la libertad humana”. El poeta romántico, según Octavio Paz, es como un “guardián de la palabra que nos preserva del caos original”.

La poesía es, entonces, ese ejercicio de la libertad que nuestra sensibilidad reclama: para ser oída y leída, y para entender que el silencio está lleno de significados, que el silencio es también una voz con rostro y con sueños, y que es único y a la vez es de todos, donde podemos estar con el mismo silencio para oírnos. Un murmullo, un sueño hablado, un llanto, una historia inconclusa, son el alma de estos poemas que conforman el presente libro que ha dejado su trazo para que caminemos a través de versos testimoniales o del ensueño.

En "Liberando el alma" encontramos poemas de corte existencial, como en los siguientes versos: “El animal de sombrero verde / el que escribía versos sobre cosas verdes / estuvo ayer aquí, / de ayer hacia atrás / Y llegando pronto. /El hoy es aún demasiado madrugador. / A lo lejos una sombra verde tic- taquea./ A lo lejos.” Este tema fundamental en la poesía de César Vallejo o Blanca Varela, se puede apreciar también en el poema que dice: “la levedad del no ser / palidece en desventura / se desploma triste / en suma gravedad, / fundamental y taxativa.”

El tema erótico, con toda su potencialidad liberadora, igualmente lo hallamos en estas líneas: “Después de tanto tiempo/ h o y / regreso a ti / te tomo entre mis fibras contraídas / bebes con la fuerza de un sol / me desnudas.” Otro ejemplo: “Mi desnudez de agua es Una casa sin puertas. / Un paisaje sin cielo un cielo sin azul un cielo no cielo”

El amor no podía estar ausente: “fortalezca tu ausencia / la bronceada semilla / que me diga / mañana / de pronto un día / regresarás”. Y donde hay amor también hay desamor: “No quise acostumbrarme/ a tu perfume / a tus preguntas / ni a tu semanal presencia / luché contra ti”.

Otro tema importante es la fortaleza, el valor: “Si caigo, / grávida, / cayendo fuerte / por ardiente seducción / desde el suelo / recargo el vigor / con alas de coral”. Porque donde hay fortaleza hay esperanza, y ese es el sentido de estos versos: “Al filo del camino / el viento me besa / me acompaña / fresco arrebolado / limpia / las hojas secas / de mis otoños / y conquisto el verdor / de las primares / por venir.” O aquí también: “Hija de mi tiempo / despojada de velos/ rompí ataduras / me atreví / a los veinte/ en tropel / a labrar caminos / de porvenir.”

A continuación un poema de cada una de las tres ganadoras del "I Concurso de Poesía del INPE":


Ivonne Cotrina (Lamas, San Martín, 1974)

Estaciones

No fue necesario un adiós
ni un apretón de manos
el más humano dolor
tomó entre sus dedos
mi cetrina piel
hincándola
con perfumados
clavos.

Ya no habrá más retorno
me susurraron los árboles
hasta el silencio cantó
para calmar mis infiernos.

Al filo del camino
el viento me besa
me acompaña
fresco arrebolado
limpia
las hojas secas
de mis otoños
y conquistó el verdor
de las primaveras
por venir


Giuliana Llamoja (Lima, 1986)

El De Sombrero Verde

El animal de sombrero verde
el que escribía versos sobre cosas verdes
estuvo ayer aquí,
de ayer hacía atrás
y llegando pronto.

El hoy es aún demasiado madrugador.
A lo lejos una sombra verde tic-taquea.
A lo lejos.
Es la sombra del animal de sombrero.
Merodea. Camina. Pernocta.
Da una ojeada al árbol fantasmagórico y roto.

El animal encharcado que ladra
su último monólogo
se enfrenta al tiempo de reloj con un ritmo disidente.

El animal
Es el HOMBRE ADOCENADO
Que guarece a una hora distinta

y deja de ser verde todo, menos su sombrero.


Ayma Cabanillas (Lima, 1972)

Reencuentro


Apresuro la espera
lejos el destino
no dejé de seguirlo.
salí del encierro
apretados mis ojos
extendí mis alas
y volé de nuevo
a mi lugar de origen
clamante de retornos
rinconcito de bienvenidas
envejecido en tres lustros
hallé tibio el nido
las alas abiertas
el cariño pleno
en el espacio-tiempo
de los años ausentes.
el reloj de mis pupilas
marcaba el instante
un reencuentro
un segundo
para gozar.

jueves, 27 de noviembre de 2008

HOY POESÍA EN TACNA Y UNA NUEVA PREGUNTA ACERCA DE LA POESÍA PERUANA


Gracias a Cristian Astigueta (Tacna, 1980), premio regional de poesía del INC Cusco 2008, me entero que hoy habrá un recital de poesía joven en la ciudad de Tacna (ver el afiche) y hoy es también la inauguración del I ENCUENTRO SUR PERUANO DE ESCRITORES “Lampa: El lugar de mis sueños” 2008 (Puno), donde se convocara al Premio regional de poesía “Vladimir Herrera” 2009, en ese sentido, y retomando una encuesta titulada “Una pregunta acerca de la reciente poesía peruana”, específicamente, un comentario de Enrique Matheus con el cual estoy completamente de acuerdo: “wow! acabo de leer recién este post... creo Sr. Guillén que debería volver a colocarlo como una encuesta... yo vivo en Cusco medio año y el restante entre Lima y el extranjero: en Lima estoy y estamos aburridos de los mismos, entre los cuales dos o tres son buenos, los demás, tan solo compañía y amiguismo... por eso prefiero dar nombres reales del Cusco: Franklin Sequeiros, Wilni Davalos y Cristian Astigueta (ganadores de los últimos tres premios de poesía del INC), voces distintas unas de otras, tres nombres casi inexistentes en el panorama de la poesía peruana contemporánea, solo espero que estos chicos no tengan que irse a vivir a Lima para ser parte de la collera y así salir en antologías y recitales, pues parece la única forma”, ahora propongo revisar a los poetas POST-2000 de las diferentes provincias del Perú, una lista que incluye a autores nacidos desde 1974 hacia delante y que comprende tanto el norte como el sur, la sierra y la selva, entre ellos tenemos a: Darwin Bedoya (Moquegua, 1974), Filonilo Catalina (Puno, 1974), Luis Ormachea (Cusco, 1974), Rubén Soto (Puno, 1974), Moshenga Cabanillas (Cajamarca, 1976), Juan Yufra (Moquegua, 1977), Fred Acosta (Huaraz, 1978), Ramina Herrera Arteaga (Amazonas, 1979), Nacho Infantas (Cusco, 1980), César Panduro (Ica, 1980), José Luis Velásquez Garambel (Puno, 1980), Victoria Larco (Trujillo, 1981), Víctor Raúl Maldonado (Cerro de Pasco, 1983), Paul Mendoza Malaver (Cajamarca, 1983), Lúber Ipanaqué (Pucallpa, 1985), Robert Baca (Arequipa, 1986), Matilde Granados (Trujillo, 1986), María Miranda (Arequipa, 1986), Denisse Vega Farfán (Trujillo, 1986), Yesabeth Muriel (Piura, 1988), los grupos literarios Signos (Chiclayo) y Legión (Trujillo), entre muchos otros. Espero sus comentarios. Por favor no mencionar a poetas de Lima.

LEER A MURAKAMI por Charly Martínez


Acabo de concluir la lectura del cuentario “Sauce Ciego, Mujer Dormida” del escritor japonés Haruki Murakami (Kyoto – 1949). Más que cuentos propiamente dichos son relatos (algunos casi nouvelles), donde se deja entrever la impronta novelística del autor.

El lector (sobre todo él que ha seguido su obra) queda con la sensación de que Murakami, premiado con lauros como el Arzobispo Juan de San Clemente y el II Premio Internacional de relatos “Frank O’ Connor”, no ha dejado de lado sus pininos literarios como novelista en la escritura de este libro de relatos (debemos recordar que H.M empezó su carrera literaria con dos novelas cortas: "Oíd cantar el viento y Bihar eléctrico").

En este libro “SCMD” encontramos relatos de mucho interés. En “Los gatos antropófagos” una pareja de novios japoneses que vive un clandestino romance huye de sus destruidos matrimonios viajando a Grecia. Al final del relato, sorpresivamente, uno de ellos desaparece sin dejar rastro… Aquí Murakami hace referencia al sexo como un acto “tan natural que, si bien no tuvimos sentimiento de culpabilidad, tampoco nos produjo un placer carnal de aquellos que desgarran el corazón” (pág. 137).

El sexo es para el autor, un acto frío, apacible. Lo mismo encontramos en “Náusea, 1979”, donde un hombre vomita cada vez que recibe una llamada telefónica, siempre de un desconocido. Es marcada la flema sexual que H.M le confiere a sus personajes, sino léase: “También disfrutaba con el sexo normal, ejecutado despacio, con calma” (pág. 171).

Ambos relatos son agradables, de fácil lectura y mucha emoción. Pero lo mejor del japonés no es solo la cuestión sexual, sino que también hay diversos puntos de sumo interés para cualquier lector, ya que Murakami toca una gran diversidad de temas, algunos con mayor profundidad, pero no por ello menos agradables.

Asimismo el autor de “Kafka en la otra orilla” nos sumerge en el mundo de la buena comida, la ópera, el jazz, la obsesión (llevada a casos enfermizos en “Tony Takitani), la muerte, la infidelidad, la soledad y, repito, el sexo.

Lector de Chejov, pesimista en muchas partes del libro “vivir es muy duro, ¿no te parece?” (pág. 168) y de clara predilección por los problemas existenciales que agobian al ser humano, Murakami es universal.

En mi opinión hay cuatro relatos que condensan casi toda la temática del libro y que a su vez son los más logrados: “El hombre de hielo”, “El espejo”, “Tony Takitani y “Los gatos antropófagos”.

De esta manera, invito a todos los amantes de la literatura a leer “Sauce Ciego, Mujer Dormida”. Murakami “ha acertado, otra vez, al escribir este libro”.

Fuente:
http://durooficio.blogspot.com/

sábado, 22 de noviembre de 2008

"Sin llegar a lo invisible" de Paolo Astorga


Paolo Astorga, poeta de la casa, cantuteño de corazón y creación, amigo y compañero de ruta acaba de publicar un nuevo poemario “Sin llegar a lo invisible”, vía su Editorial electrónica “Remolinos”. Eso sin contar el mismo texto que se puede hallar en "CD - BOOK" regalado por el propio autor.

Con respecto al poemario el vate nacional Raúl Heraud nos dice: “Sin llegar a lo invisible” del poeta peruano Paolo Astorga, Lima, 1987 (Editorial Electrónica Remolinos 2008), nos introduce a un mundo en el que se mezclan la desesperanza y la resignación, la soledad y la nada; la oscura cotidianidad retratada cual pintura expresionista, cual trágico titular colgado como res de algún puesto de periódicos; el poeta nos muestra la imagen de un mundo soterrado donde la plenitud no es posible, donde la vida se ensombrece a pesar de su lucha por encontrar el equilibrio.

Desde aquí saludamos la iniciativa del enllamado poeta, Paolo Astorga, por incendiarnos nuevamente con su poesía.

Para muestra les dejo estos cinco poemas.

PRIMER MINUTO

Arrastro un cuerpo herido, mil voces maldecidas de quebranto,
arrastro un verbo silencioso, ardor de muelas detrás del infinito,
el árbol que canta tu ignorancia, la vereda encharcada nos dice lo mismo
volver a ser eternos nos será imposible y no habrá retroceso
para la carne que se aglutina en nuestros puños, voces, voces,
largas voces destruyeron falsas miradas de nostalgia,
he muerto por un miserable plato de comida
y digo salud a todos y digo salud a todos,
que mi carne es dulce y trato de correr detrás de los espejos
mi boca enllamada de soles finge sordera, finge soledad
abrí las piernas mujer, abrí las piernas,
dolorosas calandrias sucumbieron ante la sangre de los arbustos azules
Diosa mía, qué razón hay sin ti ni tus vestidos estrellados?
Diosa mía, mis ángeles te devoran, te desmiembran mientras cantan
que hemos perdido la batalla, que nos han cortado las manos
y acaso todavía surge de este infierno una flor
que nadie sabrá nombrar
sin antes haber ahogado en el río
el mismo ataúd que se ha enfrentado a la tarde
tan sólo para crear una palabra no menos luminosa
que una sonrisa distante, deformada por la niebla.

ORACIÓN

Dame fuerza para encontrar esa mañana
Donde dejaste una paloma desecha por el tiempo,
Dame fuerza para dejar mis manos en aquellos árboles amarillos
Donde colgamos una sombra desnuda latiendo,
Dame el sigilo de los que no te temen,
Dame la hora precisa para asechar un revólver hecho de victoria,
Dame la luz, dame el sol, el cielo, el polvo,
Finge que me oyes
Pero dame un cuerpo, ¡Oh inmortal incendio...!

DESNUDO

"quítate la piel
las tripas los ojos
y ponte un alma
si la encuentras"
Blanca Varela.

Quítate el puñal clavado en tu espalda
quítate el polvo fétido que carcome tu piel
desnúdate el pecho
cambia tu rostro y vuelve al suave ruido que te busca
que te acerca a las absurdas páginas de un diario
que te desmiembra la voz
y luego permanece de pie hasta morir,
morir
y volver a morir
mientras ya no tengas más que quitarte.

Quítate la sombra de encima
destroza tu foto pegada en espejo
no llores
no seques tus lágrimas imperfectas en esta desolada generación
que ha llamado a renacer
en un palacio de cenizas
y caras cortadas, planeadas para devolver tus huesos húmedos
y tristes
a la misma caja de zapatos
donde alguna vez soñaste que te crecían tibias alas
entre tus cabellos manchados de sangre aún equivocada.

Pues ahora un sonido, cualquier sonido
te hace desaparecer,
desaparecer para siempre.

BALADA PARA YESELYN

Desnudo, aquí me tienes, las sombras extrañándote otra vez
han desafiado a todos los muros,
mientras él se preguntaba a qué hora abrirías tu sexo
como una boca que irremediablemente será triste, oceánica, infame,
qué tardío será el día,
me han destronado nuevamente los búhos de mi absurdo dolor
mientras escribo aplausos y voces de ovación
para que me arrastren los mismos placeres, la misma sonrisa fingida,
qué triste será el infierno al anochecer una promesa diluida en tus cabellos,
ya lo sabía, miro a tus manos purificando una memoria
y me dices que asco, que asco es verte,
pero tú ya sabes que mi ojo retumba como un violín atravesado por espadas
sabes que he llegado sucio y sudoroso a tu coronación,
eras un incendio, una gran ciudad imperceptible, deshabitada,
y yo quise tirarme de aquel quinto piso de un edificio blanco
un 28 de enero de 1999,
ya me veías, reías de mí, de mi fingida oscuridad
y el corazón que se quejaba de un frío tremendo entre las sienes.
Escupiste en medio de la pista
y me gritaste: “así pagamos las vírgenes”
La niebla te había hecho luz;
un extraño corazón
fuera del universo.

YO QUISE SER EL MUNDO

Otra vez el charco incólume, la patria durmiente,
otra vez noche de asfalto y frontera,
escribo y el desierto hace hombres sin espaldas, estómagos andantes
bajo la frágil garúa que no te ha nombrado, que no te ha dado la Verdad
instalando al ser y la nada, el designio que oscurece un par de ojos vagos
y el tránsito pariendo lascivas estrellas y un muchacho quiso ser el mundo
y se tiró de un puente o salió del cine inflando sus pulmones
a contemplar forzosamente la ciudad y sus cuerpos interiores,
la máscara enjuta de un cielo reventado por las masas
qué sería de mí, sin mis dioses, sin maletines y corbatas,
sin los postes que han predecido en tus ojos un fuego extraño
que ni el sol podrá ver. Es el fin, chocan dos autos
aprieto el acelerador, Lima ha vuelto a ser la extraña humedad de un beso,
apariencia infinita de un abrazo, mirada extraviada soportando una memoria;
ya no hay segunda muerte después del otoño
ni otra muchacha con un sexo sin angustia.
Yo quise ser el mundo detrás de las paredes y los postes sin insomnio
me hablaron de poesía y de mujeres
de borrachos y muñequitas de goma,
pero ahora ya no soy la luz, ahora ya no soy el mundo
ni la sangre derramada que escupo, ni el triste rencor de los que jamás regresan
a la soledad que todos juzgan, violan, tiran al río y olvidan
al perderse la luna detrás de las ventanas
y las eternas velas que aún no terminan de encenderse tras la noche.

Paolo Astorga Requena (Lima - Perú, 1987). Es estudiante de Literatura y Lengua Española de la Universidad Nacional de Educación "Enrique Guzmán y Valle" - La Cantuta. Es miembro fundador del grupo literario cantuteño “Letra en Llamas”.
Es Director y editor de la revista digital de creación literaria "Remolinos".
Ha publicado los libros de poesía: Anatomía de un vacío (editorial electrónica Lulú 2006) y Sin llegar a lo invisible (Editorial electrónica Remolinos 2008). Ha editado vía Web la I antología digital de poesía La Voz del mundo (2006) y la II Antología digital de poesía Una voz en el abismo (2007) las cuales reúnen en su conjunto a más de 50 poetas de diferentes lugares del planeta. Ha sido publicado en las antologías: Reflejos del Alma (Lima-Perú, 2005) y Poetas Solidarios (Almería-España, 2007). En el 2006 y 2007 fue Finalista del II y III Premio Internacional de Poesía "Desiderio Macías Silva" y ganador del segundo lugar del III Concurso Internacional "Revista Hybrido" Modalidad Poesía. Últimamente ha lanzado vía web un proyecto de edición gratuita de libros digitales llamado: Editorial electrónica Remolinos. Su trabajo creativo se encuentra en revistas literarias tanto físicas como digitales.

Si alguno de ustedes desea leer el poemario, de manera completa, les alcanzo el siguiente link:

viernes, 21 de noviembre de 2008

Y se fue Laura Riesco Malpartida


El 6 de febrero de 1978 bajo el sello Editorial Milla Batres una joven escritora daba a conocer su primera novela “El Truco de lo Ojos” que recreaba desde el espacio de la reflexión la vida rutinaria de una familia pequeño burguesa limeña. Lo que llama la curiosidad era la inusual técnica que utilizaba Laura Riesco para configurar ese mundo social asfixiante, estrecho y mezquino de esa familia que era la imagen estereotipada de muchas otras. Novela innovadora que sin detenerse en la morosidad de los capítulos trazaba cinematográficamente los gestos, la monotonía, el racimo, la tara de la incomunicación, la mutilación de lo sueños. Estábamos ante una novela peculiar que la crítica local le dio poca importancia. El silenció de esta narradora fue extensa hasta que el año 1994 bajo el auspicio de PEISA aparece una novela cuya madurez ya no pudo ser ocultada por la crítica “Ximena de Dos Caminos”. Al año siguiente apareció una 2da edición que confirmaba la valía de esta novela. En esta novela se recrea desde la perspectiva narrativa de una pequeña niña el universo de los conflictos que desgarran el mundo adulto que la rodea. La novela polariza el universo de la oralidad y la escritura, lo racional y lo mítico. Ximena es el ojo avizor de esa bullir de una nueva sociedad que se va configurando. El universo andino adquiere desde esa imagen espacial de la Oroya un singular signo cancelando a nuestro parecer esa vieja nostalgia indigenista de las cosas.

En breve nota leída en Perú 21 nos enteramos de su partida.

Laura Riesco Malpartida, nació en la Oroya, Junín en 1940. Realizó sus estudios secundarios en Lima, partió del Perú hacia 1959 a realizar Estudios Superiores en Estados Unidos, en la universidades de Wayne State en Detroit y de Kentucky en Lexington donde se doctoró en literatura con una tesis sobre "Los Poemas Humanos de César Vallejo". En esta Universidad ejerció la docencia. Hoy quiero para finalizar recordar una frase de ella cuando dijo: “No soy escritora, soy una mujer que escribe”. Hasta pronto Ximena, guarda bien tu álbum de Mariposas.

Fuente:
http://rauljurado.blogspot.com/

martes, 18 de noviembre de 2008

Paúl Eluard, a 56 años de su muerte, para vivir aquí.


Hoy recordamos a Eugène Grindel, quién fuera conocido mundialmente como Paúl Eluard. Poeta francés de gran talento y universalidad. Sus poemas denotan un gran sentimiento y una enorme simbología. Vate comprometido. Dueño de una magia expresiva, única. Hombre enamorado de la vida y del amor. Lírico profundo hasta el más alto poder. Catalogado por muchos críticos como dadaísta, surrealista, comunista. Amigo de André Bretón y Louis Aragón. Esposo de Gala, y pareja sentimental de Nush y Dominique.

Hace 56 años Paúl Eluard murió producto de una angina de pecho. Quién de nosotros, de alguna manera, no se ha sentido influenciado por él y su ya clásico poema “Libertad”, considerado emblemáticamente como un “grito de protesta”.

Esta tribuna le rinde un merecido homenaje a quien en vida fue, es y será uno de mis poetas favoritos. Descansa en el recuerdo del mundo, siempre vivo, Paúl Eluard.

A continuación tres poemas en honor “al ave fénix y el duro deseo de durar”.

LIBERTAD

Sobre mis cuadernos de colegial
Sobre el pupitre y los árboles
Sobre la arena sobre la nieve
Escribo tu nombre
Sobre todas las páginas leídas
Sobre todas las páginas en blanco
Piedra, sangre, papel o ceniza
Escribo tu nombre
Sobre las imágenes doradas
Sobre las armas de los belicosos
Sobre la corona de reyes
Escribo tu nombre
Sobre la selva y el desierto
Sobre los nidos sobre las retamas
Sobre el eco de mi infancia
Escribo tu nombre
Sobre las maravillas de las noches
Sobre el pan blanco de los días
Sobre las temporadas desposadas
Escribo tu nombre
Sobre todos mis trapos de azul
Sobre el estanque sol enmohecido
Sobre el lago luna viva
Escribo tu nombre
Sobre los campos sobre el horizonte
Sobre las alas de los pájaros
Y sobre el molino de las sombras
Escribo tu nombre
Sobre cada soplo de aurora
Sobre el mar en los barcos
Sobre la montaña lunática
Escribo tu nombre
Sobre la espuma de las nubes
Sobre los sudores de la tormenta
Sobre la lluvia gruesa e insípida
Escribo tu nombre
Sobre las formas que centellean
Sobre las campanas de los colores
Sobre la verdad física
Escribo tu nombre
Sobre las sendas despertadas
Sobre las carreteras desplegadas
Sobre los lugares que desbordan
Escribo tu nombre
Sobre la lámpara que se enciende
Sobre la lámpara que se apaga
Sobre mis casas reunidas
Escribo tu nombre
Sobre el fruto cortado en dos
Espejo y mi habitación
Sobre mi cama vacía
Escribo tu nombre
Sobre mi perro codicioso y tierno
Sobre sus orejas elaboradas
Sobre su pierna torpe
Escribo tu nombre
Sobre el trampolín de mi puerta
Sobre los objetos familiares
Sobre el mar del fuego bendito
Escribo tu nombre
Sobre toda carne concedida
Sobre la frente de mis amigos
Sobre cada mano que se tiende
Escribo tu nombre
Sobre el cristal de las sorpresas
Sobre los labios atentos
Bien sobre el silencio
Escribo tu nombre
Sobre mis refugios destruidos
Sobre mis faros aplastados
Sobre las paredes de mi problema
Escribo tu nombre
Sobre la ausencia sin deseos
Sobre la soledad desnuda
Sobre las marchas de la muerte
Escribo tu nombre
Sobre la salud vuelta de nuevo
Sobre el riesgo desaparecido
Sobre la esperanza sin recuerdos
Escribo tu nombre
Y por el poder de una palabra
Reinicio mi vida
Nací para conocerte
Para nombrarteLibertad

AL ALBA TE AMO... (otra versión)
Al alba te amo tengo toda la noche en las venas
Toda la noche te he contemplado
Tengo que adivinarlo todo me siento seguro en las tinieblas
Ellas me conceden el poder
De envolverte
De sacudirte deseo de vivir
En el seno de mi inmovilidad
El poder de revelarte
De liberarte de perderte
Llama invisible de día.
Si te vas la puerta se abre hacia el día
Si te vas la puerta se abre hacia mí mismo.

De "L'amour la poesie"

Versión de Aldo Pellegrini

DESFIGURADA APENAS

Adiós tristeza.
Buenos días tristeza.
Estás inscrita en las líneas del techo.
Estás inscrita en los ojos que amo.
Tú no eres exactamente la miseria,
pues los más pobres labios te denuncian
por una sonrisa.
Buenos días tristeza.
Amor de los cuerpos amables,
potencia del amor,
cuya amabilidad surge
como un monstruo incorpóreo.
Cabeza sin punta, tristeza bello rostro.

Versión de Luis A. Cano

lunes, 17 de noviembre de 2008

POESÍA EN EL YACANA


UN NUEVO LIBRO DE ENRIQUE VERÁSTEGUI


El gran vate peruano Enrique Verástegui publicará, dentro de poco tiempo, un nuevo libro titulado “Teoría de los Cambios”. La coedición correrá a cargo de los sellos editoriales “Sol Negro Editores” de Lima y “Cascahuesos Editores” de Arequipa. El libro que ya se encuentra en imprenta, según nos da a conocer el poeta peruano Paúl Guillén, saldrá entre fines de noviembre y los primeros días de diciembre. Una gran noticia para todos los amantes de la poesía.

A continuación publicamos dos poemas como adelanto.


MAITREYA


Me he sentado a esperar la vejez.
No pienso ni hago nada hasta que llegue otra generación
a desempolvar el brío, los libros dorados, las matemáticas,
el cuerpo, el alma, el universo,
todo ese conocimiento sepultado por el rencor,
la gnosis que demuestra que lo infinito
está en lo finito
donde está, realmente, el universo.
Florecí más que nadie
pero perfidia cayó sobre mí,
doblándome como una flor,
herrumbrándome, y fui silenciado.
Maitreya pasó desapercibido como una sombra por la vida,
no dan ganas de llorar?


POESÍA PARA SEÑORITAS
a Vanessa, mi hija científica

Cuando leas poesía
aprende a distinguir lo Verdadero de lo Falso
no todo lo que está bien escrito es Verdadero
y todo lo mal escrito es necesariamente Falso
el Criterio de Verdad es lógica impecable
Falsedad es absurdo más allá de cualquier palabra
así si distingues Verdad de Falsedad
serás una Princesa consorte, comerás uvas frescas
y acertarás cuando leas poesía.

sábado, 15 de noviembre de 2008

El Jardinero de Otoños de Lúber Ipanaqué


Contribuyendo ante el escaso y/o nulo conocimiento y a la poca dufusión que tienen los poetas de provincias -aquí en la capital-, me veo en la imperiosa necesidad de publicar algunos poemas de Lúber Ipanaqué, joven valor de la poesía piurana. Poeta que con el transcurrir de los años dará mucho que hablar. De eso estoy más que seguro.

Esta tribuna se complace en presentar algunos escritos, dignos de toda nuestra atención.

El jardinero de otoños


I

El mar destrozó mi corazón ante tu ausencia.
Ay, si vieras cómo se cae a pedazos mi pobre corazón y
Se disuelve en el humo como un
Pájaro de agua, como pájaro perdido entre la niebla.
Esta tristeza volvió mi corazón en el
Pájaro solitario de aspavientos que
Desde su soledad te llama. Óyelo.
Él te llama desde
Sus eternas soledades.
Él te llama desde el fondo marino,
Desde el reflejo del cielo donde cree ver tu rostro como
Espejo de agua, como espejo de viento.
En las blancas lejanías
Él te ve sobre las olas del mar, ausente en las espumas.
Él te llama desde la tierra húmeda, en el ocaso donde
Aun resuenan olas lejanas, lejanas:
¿Acaso jamás dejarán de destrozar mi corazón
Hecho pedazos?

II

Como el náufrago de abismos, como el jardinero de otoños,
Como el pájaro confundido entre los vientos de la noche.
Como el pájaro que va a la deriva,
Así volé buscándote entre nubes, así volé y
Fui por avenidas llenas de espanto, fui por calles cubiertas de
Escombros.
Así, aún a veces te busco
Y Creo encontrarte en ojos extraños.
Creo verte en mil rostros.
Creo oír tu voz que me llama. Es el viento.
Nunca estás. Nunca hablas. Nunca puedo encontrarte.
Siempre es el viento.

III

¿Hacia qué jardín del olvido partiste? ¿Hacia qué jardín?
Ven, apaga el fuego que arde en mi corazón:
Fuego. Lenguas de sueño. Olas amarillas.
Incendios. Cielo estrellado. Cielo estrellado.
Fuego que hace cenizas.
No te vayas, esperemos juntos el otoño.
Ven, ama los pájaros, no te vayas.
No te vayas, el mar también puede evaporarse
Como un pájaro de agua.


Percy Lúber Ipanaqué (Pucallpa – 1985) Estudiante de Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Nacional de Piura. Ha publicado los libros: "Hostia Sideral" (2005) y "Los Apóstoles de la Muerte"(2007). Poemas suyos han aparecido en las revistas "Sietevientos". "Pensamiento Profano" y "Plazuela Merino".

viernes, 14 de noviembre de 2008

Sobre “ESTIGMAS DEL SILENCIO” de Henry Córdova Bran por Lúber Ipanaqué

LA POÉTICA DE LA REBELDÍA Y EL AMOR DEL HOMBRE HACIA LA HUMANIDAD

La sociedad es como un condenado que tiene el cuerpo marcado por horribles cicatrices en su piel, un condenado que se encuentra parado frente a un espejo y enfrentado a su realidad. Para terminar con esa condena tiene dos caminos al ver reflejado tanto horror: cerrar los ojos, quedarse parado y decir que es una alucinación o destrozar el espejo y caminar hacia la humanidad verdaderamente humana.

Al leer el libro “Estigmas del silencio” puedo decir que Henry Córdova, miembro del grupo literario “Plazuela Merino”, como parte de esa humanidad, sin lugar a dudas y con admiración, decidió el segundo camino y lo anda de un lado con Javier Heraud y del otro con Vallejo quienes van junto a él diciéndole “camina, camina, avanza tus izquierdas”, y en su caminar halló miles de hazañas, pero la más grande de todas, la gran tragedia y el adorado gozo, es el de amar la humanidad. Amó con el amor del hombre nuevo a los niños, amó a la amada toda Vallejo-pensativa-, amó al obrero explotado en las minas, amó al amigo bohemio, a la madre adorada, al señor de al lado, al burro orate, al perro militar, amó a sus hermanos caídos en Irak y a sus putas con angelical mano obrera. Y amó con una demencial rebeldía, con esa rebeldía que sólo un poeta incapaz de cegarse ante su realidad puede hacerlo.

Y es que el silencio de la humanidad ante tanta barbarie, el silencio de los pobres de Irak ante una guerra injusta, de los obreros explotados, de los niños sin futuro son una marca en el alma, son estigmas que el poeta lleva en el cuerpo, estigmas que jamás serán vistos por miradas comunes. Marcas como las de Cristo y las del Che Guevara, que son la misma persona, son imposibles quitárselas del alma. Henry Córdova entiende que esas son las heridas cicatrizadas con las que anda la humanidad. Pero así como ciertos animales suelen tener estigmas para poder respirar, así como las flores también suelen tener estigmas para poder fecundar, su poesía verso a verso, poema a poema manifiesta la esperanza de que esta sociedad cambiará, y el poeta cree de que hay que hacer algo para lograrlo. Y que mejor acto revolucionario y rebelde que el de las palabras, legión angelical de bellas palabras capaces de destruir el universo y construir aun muchos otros más.

La poesía de Henry Córdova, antes que meramente estética y formal, o experimental, es sumamente humana, para luego ser sustentada por un manejo de la estructura formal y estética del poema con buen dominio, a diferencia de muchos poetas que tan sólo se quedan en la palabra formal y el libro, olvidándose cuál es su fin como ser humano y como parte de esta sociedad, olvidándose de la vida vivida propia y de quienes giran alrededor suyo. La poesía de Henry Córdova es vital y profundamente filosófica.

La poesía siempre ha de servir como una herramienta para cambiar el mundo y destrozar el sistema, para revolucionarlo llegando hasta el fondo del alma como lo hace el poeta de “Estigmas del silencio”, en tiempos modernos donde la gente sólo se interesa en competir, en hacer dinero o “asegurar su futuro”. En tiempos donde nadie ama. Todos tienen miedo a amar, todos tienen miedo a hacer el amor, a procrearse, a extenderse, a discurrir si es que por medio no hay seguridad y dinero. Tiempos modernos, tiempos de tecnología de punta, tiempos esquizofrénicos: ¡Basura! ¡Pura basura! ¡Bien amada seas poesía!

Los versos de Henry Córdova son versos sociales, versos profundamente lacerados por el dolor y la pobreza, versos que se sublevan ante esta sociedad hipócrita y moralista. Versos que llegan a embriagarnos de nostalgia y amor, pero que jamás caen en el maloliente panfleto socialudo de la poesía comprometida.

Me atrevo a decir que la paciencia y la mesura por los que han pasado cada uno de los poemas de Henry Córdova, para ir corrigiéndolos, eliminándolos y recomponiéndolos, serán el preludio de buenos augurios literarios que sólo el tiempo sabrá juzgar, pero que según mi criterio –aun corriendo el riesgo del subjetivismo amigo -hermano (sobre todo camarada)- viene a ocupar un lugar representativo entre los poetas de la buena poesía piurana.

NOTA: Ojala César Mariat se anime a publicar su libro de una vez. Espero no se enoje por atreverme a hacer este comentario.

Lúber Ipanaqué
Integrante del Grupo Literario Plazuela Merino
Piura, 14 – XI – 2008

Último Paradero por Miguel Ildefonso


Luego de una visita a Chimbote, en donde di lectura junto a Jorge Terán, que presentaba su revista “Lhymen” número 5, y después de haber gozado con La Santa Sede, narrativa erótica de Chimbote, de Río Santa Editores (que incluye a destacados autores como Fernando Cueto), y de haberme enterado de cómo fue su presentación en el mítico burdel Tres Cabezas, cuyas fotos y crónicas están para el paladar en la revista “Los Zorros” número 7, que dirige Jaime Guzmán Aranda y Augusto Rubio Acosta; luego de ese ojedeano-arguedeano-verdepastel viaje hice otro no menos esperado.

Llegué al VII Encuentro Nacional de Escritores “Manuel Jesús Baquerizo” (5-8 de noviembre) en la ciudad de Huamanga, con la participación de reconocidos escritores como Oswaldo Reynoso y José Luis Ayala. También asistieron novísimos autores, tal es el caso del sanmarquino Lenin Solano Ambía (Lima, 1983), quien me obsequió su libro de relatos Carta a una mujer ausente: “…no pude dormir, estaba feliz, nervioso y ansioso por tocarla. Sin embargo, no debía desesperarme, la tendría el resto de mi vida y no quería ahuyentarla ahora. Amaneció. Salimos a las cinco y treinta de la mañana, muy nerviosos, mirando a todos lados. Tomamos un carro que nos dejaba a una cuadra de la agencia de Yerbateros. Apenas bajamos vimos mucha gente por los alrededores. Uno de los interprovinciales tenía una hoja pegada en su ventana donde decía ocho soles. El precio nos pareció cómodo y subimos apresurados y felices. Nos sentamos en la parte media del carro. Nuestros corazones latían apresurados y nuestras risas eran de felicidad y nerviosismo. La abracé fuertemente y dejé las mochilas en la parte alta. El carro encendió su motor y ahora sabía que con ese sonido de motor arrancando, empezábamos nuestra nueva vida.”

Se presentaron libros, entre otros: Indios dios runa. Antología poética del profeta del fuego, del poeta Efraín Miranda; estudio, selección y notas hechos por Gonzalo Espino Relucé. He aquí un fragmento del poema LB: “Cuando regreso:/ mi choza es prolongación del suelo,/ mis enseres son residuos,/ mis animales, mi tierrita/ yo,/ la miseria.// Otras realidades me contrastan,/¿dónde están ellos?/ ¿dónde estoy yo?/ Al parecerme lóbrego el espacio – un aviso/ de novia robada y viajes de astillas/ de madera cortada a las estrellas_/ dan razón reiterada de mi existencia/ perteneciente a mi existencia milenaria…”

Bajo el sol esplendente de Huamanga me detenía a leer poemas de algunos de los asistentes: “Y me decía taitalla Celestino:/Estos tiempos ya no serán nuestros/ han de cambiar de repente…/ Nuestros polluelos ya no temerán/ al atoq de abajo ni al aqchi arriba.// Y me decía mamilla Petronila:/ La tierra es fecunda/ el sol es para todos…/ Nunca siembres en diciembre/ ni te fíes de los blancos.// Y me decía taitalla Joselo:/ De palmo a palmo surcamos la carretera/ entendiendo por allí traer un poco de vida// Pero por allí/ a nuestros hijos se llevaron./ Por allí, sólo las muertes llegaron...” Poema Aurora tomaína de Alejandro Medina Bustinza “Apurunco” (Aimaraes-Apurimac):
“Árbol de acero lavado por la lluvia./ Dolor limpio y helado./ Maldad en tintura/ cayendo/ gota/ a / gota./ Así, este instante:/ Grillo cantor con alfiler atravesado”. Momento del poeta Ángel Gaviria (Mollebamba, Santiago de Chuco, 1953).

“Ahora veo tu sombra/ rosadamente turbia/ destrozada entre los rieles/ invadido por la droga del silencio/ los pájaros te gozan los sembríos/ y digo/ con toda la furia de saberte extraño/ que no es la hora de Rimbaud/ es el tiempo/ de engendrar la flor necesaria/ Lucho Hernández/ mi amigo inconfesable”. Lucho Hernández I.M. de Jorge Luis Roncal.

Ulises Valencia nació en Surquillo, Lima, en 1947 (“un poeta marginal de nuestro tiempo”, dice de él Julio Aponte), y es autor de los libros: Un abismo de luces, Intensidad, Estaciones, Rambla, Tiempo, Como el mar crece tu recuerdo, Nido de Sierpes, Lejos de todo. Del poemario Como una fiesta cogí al azar este poema: “Sabes de mi ser/ De mi existencia/ De mis torpes caídas/ De mis traspiés, por las sendas/ De la vida y el amor.// Pero a veces, con gran contento/ Noto que te engaño/ (O que me engaño) cuando creo/ Que aún no sabes qué sucede/ En mi pecho, adentro.// La vida:/ Tantos lugares desolados, donde/ Nos adentramos, para conocer/ El laberinto ciego, que nos pierde/ Y hace de nosotros/ Los seres sombríos, que ahora somos.”

Luego llegué a Huanta, me metí al mercado que olía a jazmines, violetas, geranios y margaritas, y quise comprarle hojitas de coca a una mujer sentada entre otras mujeres, pero no aceptó mi dinero. Solo era para trueque. Más tarde en la plazuela de Huanta, amarillito amarilleando, cogí el relato Destino de Vidal Navarro (“escritor representativo de la narrativa ayacuchana” nos dice Félix Gutiérrez Huamaní), que aquí transcribo un toke: “Al rato, la gente les concentraba en el cabildowasi del panteón, revolcándose en la tierra; jugando a momentos o sentados como gentiles en el poyo de los deudos, esperaban no sé a quién. Estamos cuidando la casa de mi mamá, contestaban a los vecinos que se asomaban. No volvían a comer el mote que les dejaba tu papá, no obedecían a la gente que venía a ofrecerles trozos de chankaka, pedacitos de queso. Aquí es la casa de nuestra mamá. Se aferraban. Lloraban a gritos si querían sacarlos a fuerza.// Recién cuando el sol se amostachaba, pintándose de rojo en las lomas de Sankis Muqu, no sé si de pena o no sé si de hambre, les escuchábamos llevar sus pasos por José María Gamboa. El escándalo de los chiwakus, el jolgorio de los jachanchurros se apagaban. Las piedras del camino, los arrayanes y los molles, al oírles, entristecidos se abrazaban al viento y murmuraban.”

Por Cinco Esquinas me fui yendo, amarillito amarilleando, pero quise volver al mercado, supe qué podría darle a la mujer con sombrero negro y flores de plástico, que hablaba solo quechua, que no aceptaba mi dinero, que no entendía mi castellano de Apolo en Lima, para que ella me de sus hojitas de coca. Lo supe de pronto, y ya solo quise volver corriendo… Y corriendo estoy.

Miguel Ildefonso
Noviembre, 2008.

Fuente:
http://sol-negro.blogspot.com/