viernes, 7 de marzo de 2014

“UN HOMENAJE A LA PALABRA DE GUSTAVO ARMIJOS” POR CÉSAR PINEDA QUILCA.


 Gustavo Armijos y cinco de sus publicaciones. Foto: César Pineda Quilca.

Gustavo Armijos presente en la I Feria Cultural de Ate: "Los libros y la calle", 2014. 
Foto: César Pineda Quilca.

Gustavo Armijos de frente. Foto: César Pineda Quilca.

3 poetas peruanos: Carlos Bayona, Gustavo Armijos y César Pineda Quilca.
Foto archivo de la I Feria Cultural de Ate.

“UN HOMENAJE A LA PALABRA DE GUSTAVO ARMIJOS”

“La literatura no da dinero, la literatura da satisfacciones… Yo sigo adelante porque creo que es mi vocación primera y es mi vocación definitiva…”

Por: César Pineda Quilca

Gustavo Armijos está en Vitarte. La verdad me sorprende. No sé cómo llegó. Lo importante es que está acá. Quizás el destino y la vida lo hayan querido así. Como todas las tardes él está aquí, acompañándonos, en una larga travesía por impulsar la lectura en nuestro país a través de la I Feria Cultural de Ate: “Los libros y la calle”. Razón suficiente para dialogar y conocer más de cerca al hombre, al poeta, al periodista, a ese incansable promotor de la poesía que ha venido -y amenaza con seguir- desarrollando una intensa labor cultural en nuestro territorio nacional. Por estos motivos y mucho más decidimos hacerle unas cuantas preguntas a este hombre cuya palabra se resiste a morir.

-Qué tal, Gustavo ¿cómo estás, cómo te encuentras?

Buenas tardes, César, buenas tardes a los amigos. Me encuentro aquí para conversar sobre aspectos importantes en estos últimos 45 años en que he estado ligado al panorama de la Literatura Peruana desde 1969 hasta nuestros días en que inmerecidamente, creo yo, hay tres instituciones culturales de mucha tradición que me han dado un reconocimiento. Como decía un autor “prefiero los reconocimientos o los homenajes en vida antes que muerto” y esto me motiva para seguir luchando y seguir dándole pelea a la vida y a la muerte, por qué no decirlo, porque es sumamente difícil desarrollar una labor como la que nosotros venimos llevando a cabo en los últimos tiempos debido a que no existe un incentivo por parte del Estado peruano.

-Tienes muchos años dirigiendo la emblemática revista “La tortuga ecuestre”, cuéntanos  ¿cómo se inició la revista y hace cuánto tiempo?

Mira, la revista “La tortuga ecuestre” nace a contraposición de “Hora Zero”. Hora Zero se publicaron creo que 7 u 8 números, no recuerdo bien. Tengo todavía en mi archivo Hora Zero Cañete (por Enrique Verástegui), Hora Zero Chiclayo (por Ramírez Soto) y Hora Zero Pucallpa (por Jorge Nájar).

“La tortuga ecuestre” nace el año de 1973 como una necesidad de un grupo de escritores -de distintas universidades- que asistía al bar Palermo que quedaba en Colmena muy cerca a San Marcos y cerca al Salón Blanco que también era otro lugar donde los poetas, principalmente los de provincias, nos reuníamos con la finalidad de esbozar proyectos y concretar algunas publicaciones. Entonces nos reunimos un grupo disímil de escritores y fundamos la revista “La tortuga ecuestre”. Creo yo que es una circunstancia que Isaac Rupay haya aparecido como director de la publicación por cuanto este servidor con un desprendimiento total ha financiado el primer número de la revista -todavía tengo la factura de la Editorial Jurídica- la cual nos costó 1920 soles oro la edición. La Editorial Jurídica era la más famosa junto con la de Francisco Campodónico. Estas dos imprentas quedaban en Breña. Fuimos donde Campodónico y era muy caro, en el Jr. Chavín 45, y nos fuimos al Jr. Loreto donde se editaba casi todos los libros de Derecho de aquel entonces. Hablamos con la propietaria y nos aceptó un pequeño folleto de ocho páginas, con una carátula color guinda. Ahí publicamos los que estuvimos con Isaac, con Elías Durand, con Santiago López Maguiña, con todos los poetas: Armando Arteaga, Juan Carlos Lázaro, Óscar Aragón, Bernardo Rafael Álvarez. Todos ellos asistíamos al Palermo y de ahí nace “La tortuga ecuestre”.

-¿Con qué objetivo y/o finalidad?

“La tortuga ecuestre” es una publicación que en los últimos tiempos se ha dedicado a descubrir nuevos valores. Siempre fue una revista que encontró nuevos talentos inéditos pero los tiempos fueron cambiando y también las publicaciones cambian. Primero eran números de varios autores  y luego ediciones con un solo autor siguiendo un poco la tradición de don Francisco Carillo que fue quien nos impulsó y nos alentó para la publicación de la revista al igual que Marco Antonio Corcuera, aunque la revista de MA era prácticamente del formato de un libro. La de nosotros era hojas volanderas de ocho páginas que se distribuían mensualmente entre los amantes de la literatura. En aquel entonces todavía los medios de comunicación tenían columnas culturales y el primer número fue un éxito total porque apareció comentado en casi todas las publicaciones culturales de Lima y de provincias, principalmente de Lima. Todavía guardo y tengo el archivo de todos los comentarios que salieron favorables a la revista “LTE”. Muchos mencionaban que era la revista y así fue, que iba a continuar con la tradición que había impuesto don Francisco Carrillo con “Haraui” y “Cuadernos trimestrales de poesía” con don Marco Antonio Corcuera. Al desaparecer el Dr. Francisco Carillo (director de Haraui) se quedó “Cuadernos trimestrales”, salió un número, luego perdió la vida MAC y nosotros hemos continuado. Creo yo que se ha caminado un largo trecho.

-¿Cómo hasta ahora?

Hace seis meses que la revista ya no sale, no sé si volverá a salir o quedará ahí, pero en total se han publicado 346 números en total. Es todo un record, porque ninguna publicación ha tenido esa cantidad de números. En total yo empastadas las tengo y son tres tomos bastante voluminosos.

-“La tortuga ecuestre” ha sido una revista netamente de poesía, pero con el paso del tiempo se ha brindado un espacio a otro tipo de creaciones ¿no es así?

Sí, eso por requerimiento de los propios autores y de los amigos que me decían si se podía publicar relatos o se podía publicar narrativa. Han publicado varios narradores y para qué, no tengo quejas. Serán siete u ocho, más no.

-¿Y eso por qué?

Porque tampoco he tenido la oportunidad de acercarme mucho -debido a mi enfermedad- al ambiente literario como antes. Antes era un asiduo y un empedernido asistente a las reuniones, principalmente al Queirolo, a Don Lucho, a Quilca. Con el paso del tiempo como se ha ido resquebrajando mi salud y un poco que hemos perdido, no el entusiasmo, pero sí los deseos de hacer vida bohemia es que la revista no está apareciendo últimamente, pero ya volverá aparecer.

-Ya que hablamos de apariciones hace unos meses atrás se publicó un libro por los 40 años de “La tortuga ecuestre” con una reducida cantidad de 200 ejemplares que bien podría ser en un futuro no muy lejano una edición casi inhallable.

Así es. Ha salido un libro de 160 páginas por los 40 años. Es un libro bastante voluminoso y ahora he recibido una oferta para sacar otra edición que sería la definitiva.

-“La tortuga ecuestre” ha sido por muchos años una gran vitrina para los escritores ¿qué grandes satisfacciones te ha dado?

Eso sí es verdad. “He descubierto a muchos”, como diría un gran animador de televisión, pero muy poco agradecimiento en cierta medida, porque con los últimos homenajes, sobre todo en provincias, en ciudades donde no ha habido una tradición literaria tan arraigada hemos tenido, por ejemplo, en el Club Grau de Piura una asistencia de 400 personas y casi todos los escritorios del departamento de Piura y del norte del Perú han asistido a ese homenaje. Eso creo yo es un gran logro y, por lo demás, hemos descubierto nuevos valores. No te puedo decir nombres porque después se resienten, pero les recomiendo el último libro que se ha publicado con textos de “LTE”. En total son cinco ediciones que se han hecho y ahora he recibido la oferta de un editor para que se haga otra edición que sería, como te reitero, la definitiva de “LTE”.

-“LTE” es una revista que toma prestado el título de un poemario de César Moro. En tu caso en particular ¿cómo y cuándo surge ese interés por él?

En 1973 se publica el libro “Antología de la poesía peruana” de Alberto Escobar. Escobar dice claramente en la presentación, en el introito a Moro que “un escritor surrealista ha sido descubierto, redescubierto o revalorado por escritores jóvenes” y eso es verdad. Nosotros somos los que iniciamos toda una campaña -al margen de André Coyné- de revalorización de Moro, porque Moro muere el año 56 siendo profesor de francés del colegio militar Leoncio Prado y, mayormente, salvo escasas antologías y la devoción de Coyné para publicar “Los anteojos de azufre y otros textos” de Moro fueron motivo suficiente para que los autores comenzaran a interesarse en la obra de este gran surrealista que a nivel mundial impuso el Surrealismo y que se reunió con gente muy valiosa de esta escuela literaria.

-Conversemos un poco acerca de tus inicios o tu experiencia como poeta.

¿Mi experiencia como poeta? Bueno, muchos trataron de confundir al auditorio haciéndome aparecer como un promotor de la poesía, mas no como poeta. Pero en 1981 yo gano el Premio Municipalidad de Lima. Fue el premio mejor dotado económicamente (un millón de soles) de la época, no de ahora, sino de aquel entonces. Luego gano los Juegos Florales en una universidad y otros Juegos Florales que organizó el INC. Esos fueron mis tres galardones y después no he vuelto a participar en eventos.

-Ya que tocas este punto ¿crees en la transparencia de los concursos literarios?

No he participado en eventos, no porque no crea en los concursos de poesía, sino que, simple y llanamente, a veces (no digo, ni tampoco lo voy a decir que están amañados) ya se sabe el resultado. Yo me presenté a Copé y me hice la promesa de no hacerlo nunca más, porque mi sobre manila ni siquiera lo habían abierto, ni siquiera se habían dado el trabajo de leerlo porque parece que ya tenían a un ganador por anticipado. Entonces ese ha sido el motivo por el cual ya no he querido participar en ninguna justa, en ningún evento de esta naturaleza.

-¿Cómo entraste a la literatura, a la poesía, específicamente?

Mi primer amigo que yo tuve cuando vine de Piura (el año de 1969, a la sazón tenía16 años, porque recién en febrero del año siguiente iba a cumplir 17 años) fue el charapa Manuel Morales Peña. No es que me trate de subir al carro ahora que él no está con nosotros y haya fallecido años atrás en Porto Alegre porque es muy fácil en el Perú perseguir a los vivos y adorar a los muertos. Él fue mi primer amigo. Yo entré al Palermo y me encontré con él. Me dijo “yo soy Manuel Morales y escribo poesía. He ganado los Juegos Florales de la Universidad Nacional “Enrique Guzmán y Valle” o, mejor dicho, he ganado el premio de los Juegos Florales de “La Cantuta”. Y soy amigo. Te puedo presentar al gordo Manuel Velásquez, a Juan José Vega, a Walter Peñaloza y a otros que te pueden ayudar. A los del grupo Narración: Oswaldo Reynoso, Miguel Gutiérrez, Antonio Gálvez Ronceros”. No me puedo olvidar de ellos. Todos ellos han sido mis profesores extracurriculares porque iba al Palermo. Yo era muy joven, todavía. Recién había terminado la secundaria y me preparaba para estudiar en la universidad, Periodismo. Todos me aconsejaban que siguiera Derecho porque tenía un buen coeficiente intelectual, pero mi vocación pudo más y mi padre me apoyó en eso.

Por eso con la pérdida de mi padre yo estoy sufriendo demasiado al margen de haberme quedado como hijo único, sin padre, sin madre, sin hermanos, sin nadie. Tengo un amigo (Carlos Bayona) que es el único que me está apoyando ahora y que de no ser por él, de repente, ya no estaría en este mundo porque es sumamente difícil, sobre todo, cuando uno ha tenido la protección y el apoyo del padre. Mi papá, un hombre dedicado a la industria gráfica, se preocupó siempre. Nunca me prohibió. Sin embargo, mi familia de ahora: mis sobrinas, mis sobrinos, mis primos -hasta por facebook-  tratan de minimizar la labor del literato, la labor del creador, la labor del hombre que se dedica a la literatura, pero yo sigo adelante porque creo que es mi vocación primera y es mi vocación definitiva, también.

-¿Qué representa para ti la poesía?

La poesía es fundamental porque yo creo que no existe sobre la tierra polvo alguno donde no se haga poesía. Desde el rincón más apartado del planeta hasta las grandes urbes todos se dedican a la poesía. Yo he sido una persona que ha viajado mucho, primero por mi profesión. He ido a varios mundiales, he ido a torneos internacionales. Mi profesión fue fundamental e importante para que yo viajara. Luego he ido a eventos y he sido invitado a diversos certámenes a nivel internacional. He conocido poetas, por eso es que aparezco en varias antologías latinoamericanas no por el grado de amistad que tengo con los escritores, sino porque lo que han hecho es revalorar una obra que tiene un espacio pero que algunos se resisten todavía a reconocerla.

-Mencionaste hace un rato a tu primer amigo, Manuel Morales. Quisiéramos que ahora nos hables acerca de Lucho Hernández, Juan Ojeda, Juan Ramírez Ruiz ¿qué recuerdos tienes tú de ellos?

A todos los conocí. A Lucho Hernández lo conocí en el bar “Henrisse” tres o cuatro días antes que viajara a Buenos Aires donde creo yo se suicidó. Estuvimos reunidos Luis Fernando Vidal que ya no está más entre nosotros (lamentablemente perdió la vida en un accidente de tránsito -creo que una combi lo atropelló- y con él se fue un gran narrador también, un gran escritor que apuntaba para mayores logros, pero de todas maneras su obra ha quedado), Omar Ames que está en EE.UU y Lucho Hernández. Tanto Lucho como L.F. Vidal estaban contentos por la publicación de “El tiempo no es precisamente una botella de champán” que lo editó O. Ames. Y tenía entre sus manos la carátula o la cubierta de mi libro “Celebraciones de un trovador”. Y todos estábamos alegres porque teníamos la carátula de los tres libros que aparecieron en la Colección Poesía de la editorial Ames. Yo a Omar no tengo cómo agradecerle porque gracias a él y a sus primorosas ediciones aparecí en la poesía porque por aquel entonces publicar en esas ediciones era carísimo. Yo me recuerdo que era un sábado muy nublado en Lima, un sábado típico limeño y nos reunimos con él. Nos despedimos y yo no volví a ver más a Lucho Hernández, aunque en algunas ocasiones cuando iba al Hospital “Dos de mayo” -él era pediatra- me acercaba a conversar muy brevemente. Le gustaba usar pastillas muy grandes, prominentes. Luego Nicolás Yerovi se encargó ya de difundir la obra de L.H. Lucho escribía en cuadernos, cuadernos que luego regalaba a los amigos. La tarea más difícil de Nicolás Yerovi era la de reunir todos esos cuadernillos.

Con Juan Ojeda nos hicimos amigos. Él era estudiante de Bellas Artes, estudiante de San Marcos de Filosofía y estudiante en la Biblioteca Nacional del Perú de Bibliotecología. Arte estudiaba en la Escuela de Bellas Artes y Filosofía en San Marcos, entonces coincidimos con Juan Ojeda en la posición de marginalidad del artista y del poeta. Había un Lau Chun en el jirón Ucayali y al costado uno de esos restaurantes antiguos de chinos y ahí nos reuníamos con Benito Guti, con Javier Huapaya a conversar sobre poesía, sobre literatura. Juan era un hombre muy huraño. Le gustaba mucho la bohemia y con él nos reuníamos en la llegada del bar Chino Chino, en todos los bares de la época. Yo todavía, en aquel entonces, bebía poco. Reconozco que después he bebido mucho y ahora ya no bebo nada porque estoy enfermo, pero he tenido la amistad de todos ellos.

He dejado para el final a Juan Ramírez Ruiz. Juan Ramírez, para mí, es el poeta más importante de “Hora Zero”. Para mí no es Pimentel, sino Juan Ramírez Ruiz, el verdadero ideólogo de H.Z. Yo lo visitaba cuando vivía y compartía cuarto con Pepe Cerna que después se fue (no sé la vida de José Cerna Bazán hace muchos años, creo que es profesor en una universidad norteamericana o está en Europa). Yo iba a casa de Juan y después pasábamos a una especie de restaurante pequeñito en la esquina de Ancash donde está la casa de Pilatos que luego Fujimori lo convirtió en Tribunal Constitucional y el jirón Azángaro. Ahí había un cafetín y nos reuníamos con Juan para hablar sobre cosas muy importantes. Hasta lo último lo vi a Juan. Creo yo que he sido uno de los últimos en verlo cuando se fue de viaje y falleció en aquel trágico accidente en la ciudad de Trujillo. Ahora sus restos ya descansan en Chiclayo. Pero él ya estaba cansado. Me decía: “La obra ya está hecha, ahora viene el trabajo de los críticos que son los encargados ya de estudiar y de valorar lo que nosotros hemos hecho. Tú no debes de preocuparte demasiado porque “La tortuga ecuestre” es una revista muy importante y es un ícono de los 70 y no solamente “Hora Zero”, ni “Estación Reunida”,  ni “Gleba”, ni “Línea Éter” del Callao. “La tortuga ecuestre” tiene su espacio, tiene su lugar y considero que es una revista importante y es un referente de los años 70”, eso me dijo don Juan Ramírez Ruiz a quien yo lo seguí estimando toda la vida, a quien le preguntaba de por qué su alejamiento de “Hora Zero”. En una oportunidad me respondió, me dijo: “Mientras ellos se han ido a Sinamos, han ido a los medios de comunicación oficiales, yo me he dedicado a trabajar mi literatura” y publicó “Las armas molidas” que le publica Jorge Luis Roncal. Ese es su último libro. Tres libros escribió Juan. El primero “Un par de vueltas por la realidad” que lo publica en la editorial de don Fidel Ramírez Lazo en Pueblo Libre, luego el libro que lo publicó la editorial de O. Ames (yo le hablé a Omar de un poeta importante de Hora Zero y ahí publica Juan su segundo libro, “Vida perpetua”). Y su tercer libro -bueno, ahí yo ya no tuve nada que ver porque ya no estaba cercano a él- “Las armas molidas” que lo publica Jorge Luis Roncal.

-¿Qué apreciación tienes de los grupos literarios?

Yo particularmente no he pasado por ningún grupo literario. La tortuga nació como algo accidental de un grupo de jóvenes que quieren tener su medio de comunicación a través del cual quieren decir su voz. Eso fue “La tortuga ecuestre”.  “La tortuga ecuestre” no fue un grupo literario. Pero de los grupos literarios creo poco porque al poco tiempo se desintegran. “Hora Zero” no duró mucho. Hora Zero se ha venido reciclando con escritores que luego han aparecido en la escena literaria nacional pero que no estuvieron en los inicios del grupo. Para mí lo valioso es la sinceridad. Por ejemplo, Tulio (con todo el respeto que se merece, porque la obra de Tulio es muy importante) pero él fue de “Estación Reunida” junto con Elqui Burgos, con Óscar Málaga, con Pepe Rosas Ribeyro, creo que Patrick Rosas también se acercaba por ahí, Manuel Morales a veces, pero no formaban parte del grupo y de eso yo puedo dar testimonio porque eso yo lo he vivido, a mí nadie me lo ha contado. Yo lo he vivido. Hay gente que me odia por eso, por decir la verdad, pero yo digo mi verdad y esa es mi verdad.

-¿Cómo ves el panorama de las argollas literarias?

Siempre hubo grupos literarios de poder. Había un grupo que nadie lo menciona pero que quiero hacerle justicia: El grupo “Cirle” de la Universidad Católica. Este grupo donde no estaba Abelardo Sánchez León porque ASL fue un poeta insular junto con Pepe Watanabe, el mismo Manuel Morales fue insular, fueron poetas insulares.  El grupo “Cirle” -donde militaba nuestro amigo Ricardo Gonzáles Vigil- fue muy importante y lo mencionan poco, pero tiene su trascendencia también dentro de los años 70. Los grupos se forman y al poco tiempo se desintegran. Yo recuerdo los años 90 porque quizá con la generación que he tenido yo mayor relación ha sido con la de los noventa. “Estación 32” duró poco y al poco tiempo se desintegraron. El grupo “Neón” tuvo poco tiempo… luego Paolo de Lima fue por su lado, Leo Zelada se fue a Europa, Juan Vega Moreno murió, Carlos Oliva murió y así se han ido presentando conforme han pasado los años la creación de grupos que luego se han desintegrado rápidamente o han desaparecido con un número, dos números de una publicación y luego chau, rosa.

-Dialoguemos, a groso modo, acerca del trabajo del periodismo cultural. Se observa en estos tiempos que esta labor prácticamente está desapareciendo, sobre todo, en los diarios de gran circulación nacional. Sin ir más allá ¿qué sensación -o sinsabores- te genera toda esta situación al respecto?

Sí. El último libro importante lo publicó la Universidad San Martín: “Periodismo cultural y de espectáculos”. Ahí está incluida “La tortuga ecuestre”. Lo claro es que es de mal gusto poner en ese libro -en la parte de espectáculos- a Magaly Medina, pero qué vamos hacer, porque así es. Magaly Medina estuvo ligada con César Lengua. César fue un hombre al que también le agradó la poesía. Creo que publicó dos libros. A Magaly también le gustaba la literatura, la poesía. Ella apuntaba a ser una creadora, pero como después el dinero y otras cosas de la vida los va ganando, lamentablemente, abandonan la literatura.

-Tú nunca la abandonaste, por supuesto, pero ¿qué te da la literatura?

La literatura no da dinero, la literatura da satisfacciones. Y eso es lo que más le incomoda a mi familia: “que yo viva pensando en satisfacciones espirituales y no en ganar ni en hacer dinero”. Por eso es el abuso que vienen cometiendo en contra de mi persona por la sencilla razón que ya no está mi padre. Mi padre era quién defendía mis intereses.

-¿Qué opinión te merece el papel que cumple la crítica literaria en el Perú?

Bueno, le falta creatividad a la crítica literaria en el Perú, como decía Octavio Paz. Yo creo que el último gran crítico de la poesía o de la literatura en el Perú fue José Miguel Oviedo. Cuando se va J.M.O se crea un gran vacío. Pero ahora está Ricardo Gonzáles Vigil. Yo contra Ricardo la verdad no tengo nada, muchos han creado un mito en torno a que yo tengo bronca con él, para nada. Al contrario, yo lo admiro, lo estimo, tiene una obra importante. Lo de Toro Montalvo es un trabajo más de recopilación que de crítica. Yo no encuentro una labor de crítico importante, más bien sí de historiador porque recoge textos y está bien informado, es un acucioso investigador.

La crítica literaria en el Perú necesita incentivos para que vuelva y que los medios de comunicación tengan espacio para los escritores. En mi época había unas 8, 10 hasta 15 columnas de poesía o de literatura. Ahora ha quedado “La República” del europeizado Pedro Escribano que más parece un periodista del diario “El País” de España cuando hace trabajo de crítica.

La crítica necesita mucha más capacidad creadora, tenemos una crítica demasiado sectaria para con algunos y muy rigurosa con otros. Necesitamos una crítica más variada y que dé oportunidades a los autores. Por ejemplo, este narrador que en sus comienzos yo lo ayudé bastante corrigiendo sus textos en cuanto a edición, corrección, que publicó “La tarde de toros”  y que ya no puede verla ni en pintura: Óscar Colchado Lucio. Sin embargo, ahora ni me saluda ni me llama. Su misma esposa le decía “te llama tu amigo Gustavo”. Yo recuerdo a Óscar cuando recién llegó a Lima, cuando él recién venía desde Shimbe, de Chimbote. Ya luego se vino a radicar por la Panamericana Norte. Yo iba a verlo, a visitarlo, pero posteriormente perdí contacto con él. Creo que la crítica ha sido un poco injusta con Óscar. Debería existir una verdadera revalorización de toda su obra, aunque lo consideran, pero no en la medida ni el lugar que deben darle.

-¿Cómo se le ve al poeta en nuestro medio peruano?

Al poeta se le ve como un vagabundo, como un bohemio, como un marginal, cosa que no es así. Yo me he dedicado a la enseñanza universitaria, me he dedicado al periodismo, me he dedicado a otras actividades. Ahora no, porque estoy enfermo. El Estado no se preocupa, absolutamente, en nada. Ni siquiera he recibido apoyo por parte del Estado peruano a pesar que lo he solicitado. Parece que no les interesa, que les resulta odioso que el escritor exista. Entonces el poeta, definitivamente, es visto como un paria, como una espina o como una piedra en el zapato para los gobiernos de turno. Y eso no debe ser.

-Con respecto a la figura del poeta quisiera saber cuál es tu punto de vista acerca del mito que se ha construido sobre María Emilia Cornejo. Algunos sostienen por ahí que no es una poeta, sino un invento de nuestro tiempo. ¿Crees tú en eso?

En el 4to piso del Ministerio de Educación recuerdo a Pepe Rosas Ribeyro, a Elqui Burgos, a Pepe Cerna, los que estuvimos con Isaac Rupay esa mañana, porque a Rupay le metieron en la cabeza de que se abriera de “La tortuga ecuestre”. Siempre ha habido discrepancias con algunos miembros de “Hora Zero” y en ese texto de desmitificación que dijo Rosas Ribeyro yo sí lo ratifico. María Emilia Cornejo es una invención porque esos poemas los corrigieron y ellos lo hicieron. Es malo hablar de un muerto porque ya no tiene cómo defenderse, pero eso es la verdad, yo estuve. Yo estuve esa mañana y posteriormente nos fuimos a tomar un café al Palermo. María Emilia Cornejo es un mito y es un mito creado por Marco Martos (con todo el respeto que se merece el presidente de la Academia Peruana de la Lengua, a quien estimo y quiero mucho y que además es mi paisano) e Hildebrando Pérez, al igual  como también crearon a Rafael Yamasato. Rafael Yamasato no existe, dicen que nació en Ferreñafe. En la revista “Hipócrita lector” ahí se deleitaban ellos y se recreaban creando personajes que en realidad no existían porque María Emilia Márquez adoptó el apellido del esposo Cornejo. María Emilia Cornejo murió joven, muy joven en 1972. Sí la recuerdo. Era un gordita que en un recital de “Gesta” en San Marcos, un sábado donde se repartían unas plaquetas y se presentó Abelardo Sánchez León, Jesús Cabel, Elqui Burgos y otros autores, se presentó ella. Tuve la oportunidad de conocerla personalmente también. Yo a la mayor parte de escritores del Perú de finales del siglo XX e inicios del XXI a casi todos los conozco personalmente, a ninguno de referencia. Bueno, últimamente frecuento poco el ambiente literario… pero cuando he estado más joven o, en la plenitud de mi vida, yo los he frecuentado a todos.

-¿Por qué urge o surge la necesidad de crear una revista?

Bueno, simple y llanamente, porque es una tribuna que te permite mostrar tus cosas. Lamentablemente en el Perú siempre el gran problema que han tenido los escritores es tener un lugar donde dar a conocer sus publicaciones, sobre todo, cuando comienzan y la revista ha servido para eso. Quien no quiera reconocerlo es su problema, pero quien lo reconoce y lo valora en buena hora por cuanto llegar a la cantidad de años que hemos cumplido -40 años- es un tiempo bastante prolongado. Pienso yo que se cierra un ciclo de la publicación. Pienso… no sé todavía, no he tomado la decisión definitiva. Todo depende de cómo se presenten las cosas.

-¿Es difícil ser editor en el Perú?

Es difícil, por cuanto se tiene que contar con los medios suficientes. Yo no hubiera podido publicar 350 números de la revista, sino hubiera contado con el apoyo pecuniario de mi padre. En la época en que se tuvo la imprenta siempre conté con todas las facilidades que me supo brindar él. Además, nunca se opuso y eso es importante porque hay padres que te dicen “anda a hacer dinero que es lo que te da para vivir”. Sin embargo, mi padre se sentía orgulloso que yo me dedicara a la literatura. Difícilmente otros padres sienten lo que sintió él. Lamentablemente ha fallecido a los 90 años por una negligencia médica de parte de los médicos de Essalud, pero ya no podemos dar marcha atrás. Ha transcurrido tiempo. Fue el 17 de junio que nunca me olvidaré en mi vida mientras viva, que es poco tiempo el que me queda de existencia…

Yo, particularmente, te digo que sí es bien difícil ser editor en el Perú. Por ejemplo, saber escoger bien los textos o encontrarte con el resentimiento de algunos. Hay gente que me odia porque nos los publiqué. No consideré que deberían salir en la revista pues no tenían la calidad suficiente y eso les mortifica a algunos mientras que otros se sienten mal, totalmente mortificados.

-Cada vez que te oigo hablar siento que hay una gran melancolía, una herida abierta que no se cierra, todavía. Por lo que puedo observar ¿extrañas mucho a tu padre?

Por supuesto que sí. En los últimos años perdí a mis dos hermanos. Antes de eso, mi mamá ya había fallecido hace cuatro décadas. A raíz de esto se desintegró totalmente la familia… Era la única familia que tenía. Ahora yo, soy solo, estoy solo… Estoy luchando contra el mundo, estoy luchando contra la mezquindad de mi propia familia y estoy luchando contra mis propios demonios, creo yo. Es muy difícil sentir lo que uno siente cuando pierde a un padre, sobre todo, a un padre que no digo yo que haya sido protector sino que ha incentivado en mí la vocación literaria. Eso es muy importante y eso es lo que voy a valorar siempre hasta que me muera.

-¿Qué te parecen al respecto las muestras y antologías de poesía?

Yo he realizado varias. En mí no ha primado ningún tipo de interés, sino dentro de los criterios de selección y lo más importante ha sido la calidad de los textos. La calidad de los textos y las antologías que he realizado de “La tortuga ecuestre” he puesto solamente a los que han publicado en la revista “LTE” porque eran antologías de la revista. No eran antologías ni panoramas generales. Han sacado comentarios, opiniones en el sentido de que faltaba tal o cual autor, pero están equivocados porque era un trabajo de selección de la revista y muchos no quisieron en su momento publicar. Ahora quieren publicar en la revista, pero ya es demasiado tarde.

-Quizás, por ahí, hay un resentimiento hacia tu persona. ¿Por qué Gustavo Armijos es tan temido dentro del panorama literario nacional?

Yo creo que más que temido, respetado. Yo me he ganado ese respeto, aunque no lo crean muchos, en base a mi esfuerzo, en base a mi labor. Marco Martos me decía una gran verdad: “Tú te has hecho solo”. Yo me he hecho solo, he luchado solo. He tenido que enfrentar una serie de adversidades y todo por la literatura. Pero temido, no creo. Incluso hay gente que no me pone en sus muestras, en sus antologías, en sus panoramas, en sus estudios. Creo que el juez insobornable y que todo lo puede es el tiempo. El tiempo va a determinar si tu obra merece ser estudiada y ser considerada en el futuro.  Al tiempo deben de temerle, no a Gustavo Armijos.

Se ha creado cierto mito en el sentido de que yo soy un personaje problemático. Mentira, eso es absolutamente falso. Los que me conocen, los que dialogan conmigo saben que ni siquiera soy agresivo. Soy una persona que me gusta conversar. Me gusta encender la pradera creando polémica, pero de ahí a ser temido por otras cosas, no. Nunca he agredido a nadie, nunca me he agarrado a golpes con nadie. Simple y llanamente he sido una persona respetuosa del trabajo de unos y he tenido que decirles la verdad a otros. Quizás, el temor venga de manifestar las cosas sin ningún miedo. No tengo miedo de decir “fulano de tal o cual es un argollero” que hace sus argollas o hacen sus antologías, no solamente en Lima, también lo hay en Piura que es mi tierra natal. Hay gente que hace sus antologías y pone a tal o cual autor por interés, pero eso no debe de primar. Lo que debe primar es la calidad y si un texto tiene calidad yo lo pongo. Yo soy respetuoso de la calidad literaria y el trabajo de los artistas.

-¿Qué comentario te genera el “Plan lector” y ese poco amor que se le tiene tanto a los libros como a la lectura?

La mayor preocupación por parte de mi persona ya que estoy en el ambiente literario durante 45 años es que existe poco amor por la lectura. Yo acabo de estar en el norte del país y me he encontrado que generalmente los jóvenes no leen y no leen por la sencilla razón de que no son incentivados desde pequeños a que se dediquen a la lectura.  

Ese “Plan lector” que estructuraron y que elaboraron ha sido un fracaso. Definitivamente, los jóvenes no se dedican a leer y eso trae como consecuencia obras deficientes. Pienso que elaborando un buen “Plan lector” se obtendría un resultado más positivo en el sentido de que la gente lea, que la gente sepa valorar a sus artistas y se le brinden los homenajes que ellos realmente se merecen. No hay que esperar que un artista se muera para brindarle una serie de homenajes. La lectura debe ser obligatoria en todos los niveles de la educación peruana, pero una lectura bien orientada, capaz de incentivar en el estudiante, en el alumno, una sensibilidad que le permita valorar los textos, estudiarlos e integrarlos a un estudio literario que tenga un auténtico valor.

Lo que sí me preocupa de sobremanera, desde hace algunos años, es que la gente lea poco. No hay un verdadero deseo por parte de los estudiantes. Y si uno mira los programas de televisión se encuentra que la mayoría desconoce a los autores ya consagrados y eso es, ya de por sí, deprimente.

-Ya sin deprimirnos tanto ¿qué otros intereses tienes muy aparte de tus pasiones como son la poesía, la literatura, la edición de libros y la revista?

Yo particularmente tengo el interés de tener un lugar donde vivir. Ahorita no lo tengo. Gracias a la generosidad de un amigo -como te manifestaba antes- estoy sobreviviendo en un lugar, pero yo quisiera tener tranquilidad y que el Estado peruano se preocupe. Los escritores no podemos quedar tan desamparados sin un lugar donde vivir, sin un lugar donde seguir desarrollando nuestra labor, sobre todo, alguien que ha dado 40 años de su vida. En estos años 40 años yo he podido generar toda una riqueza, todo un mundo de expectativas, pero no las tengo porque me dedique de lleno a la literatura. Mi interés mayor es tener un lugar donde vivir y tener las facilidades para continuar publicando en mi revista. Creo yo que esta entrevista me va ayudar mucho.

-Algunas palabras finales…

Mi agradecimiento porque te preocupas de difundir la literatura y la poesía, especialmente, en un medio tan hostil como el nuestro. Los medios de comunicación deben -y deberían- de preocuparse a dar espacio para que se comenten las obras de los creadores peruanos. Definitivamente, no vivimos en España para que “La República” tenga una página cultural que más se parece al diario “El País”.

Ya para finalizar quiero reiterar que los nuevos escritores, sobre todo, se preocupen de luchar y de librar una lucha que va a ser muchas veces solitaria, sumamente difícil como ser poeta en el Perú, como ya lo decía mi buen amigo, Manuel Morales. Muchas gracias.

                                                                                                             Ate, 07 de marzo 2014

DATOS BIO-BIBLIOGRÁFICOS:

* Gustavo Armijos (La Victoria, Lima, Perú): Nací el 2 de febrero de 1952. Realicé mis estudios primarios en el Colegio Salesiano Don Bosco de Piura y secundarios en el Don Bosco. Soy fundador del Colegio de Periodistas del Perú. En 1990 fui elegido Primer Vice - Presidente de la Asociación Nacional de Escritores y Artistas. He ejercido la docencia a nivel superior tanto en el Perú como el extranjero. Obtuve el primer Premio de Poesía de la Municipalidad de Lima en 1982, Los Juegos Florales de la Universidad Inca Garcilaso de la Vega en 1993, además de los Juegos Florales del Instituto Nacional de Cultura Filial Piura en 1994. Fui periodista en el diario La Industria de su ciudad natal, luego en el diario El Tiempo y el diario La Tarde de Piura. He viajado por casi todo el país desempeñando misión periodística, América Latina y Europa. Actualmente soy director de la revista literaria 'La Tortuga Ecuestre' desde 1973 hasta nuestros días, decana de las publicaciones de su género en el Perú.

** César Pineda Quilca (Lima, 1980): Docente, poeta y promotor cultural. Estudió lengua española y literatura en la Universidad Nacional de Educación “Enrique Guzmán y Valle” – La Cantuta. Integrante del Grupo Literario "Letra en llamas" y miembro fundador del Movimiento Literario "Di-versos" de Ate- Vitarte. Parte de sus trabajos literarios han sido publicados en plaquetas de poesía y revistas físicas y virtuales, así como también el de haber realizado diversas entrevistas a distintos escritores. Es culpable y responsable de que haya aparecido el primer número del dossier de poesía “Cuervo Iluminado” (Nuevas voces de la poesía peruana). Condujo con el poeta peruano Raúl Heraud el programa de entrevistas: “TV Blog Literario”, vía internet. Asimismo, con el poeta cantuteño Paolo Astorga dirigieron el proyecto: “Voz Efímera” (Primera revista de poesía en audio) y “El pez globo” (Revista literaria de creación escolar). Dirige la revista literaria “Eclosión”. Conjuntamente con el narrador Charly Martínez y Manuel Luque llevan adelante el proyecto de “Eclosión editores”. Publicó el año 2011 el poemario “El arribo de un éxtasis violento” (Toro de trapo editores), en el 2012 el libro de minificción “Cuentos para ser leídos en bicicleta” (Eclosión editores). Desde hace 10 años atrás viene realizando un trabajo de campo impulsando el amor por la lectura haciendo actividades de animación sin apoyo de nadie. En la actualidad administra el blog literario: http://nidodepalabras.blogspot.com/



domingo, 16 de febrero de 2014

PRESENTACIÓN DE LA ANTOLOGÍA “SOBREVOLANDO. LOS NUEVOS AUTORES DE LA LIBERTAD” ESTE VIERNES 21 EN TRUJILLO.



PRESENTACIÓN DE LA ANTOLOGÍA “SOBREVOLANDO. LOS NUEVOS 

AUTORES DE LA LIBERTAD”
Desde Trujillo, nuestro amigo, Gonzalo del Rosario nos pasa la voz que este viernes 21 de febrero a las 7 p.m. en el Centro Cultural Los Tallanes (Jr. San Martín 455 – Centro Histórico de Trujillo) se estará presentando la antología “Sobrevolando. Los nuevos autores de la libertad”, primera publicación de la editorial 9 Monstruos. En los comentarios estarán los escritores Blasco Bazán Vera, Mauricio Málaga y Oscar Ramirez; y se contará con la participación musical de los cantautores Rafo Vigo y Jairo Alayo. 
Debemos recordar que esta selección fue realizada por el escritor Gonzalo Del Rosario y reúne a las voces más jóvenes y reconocidas de nuestra narrativa liberteña actual, como son: Pierre Castro, Mauricio Málaga, Oscar Ramirez, Karina Bocanegra, Andrea Fernández Callegari, Juan Carlos Díaz, Bruno Doig, Ricardo Calderón Inca, David Salvatierra, David Navarrete, Alain Sachún y Howard Varas Arteaga, quienes cuentan con premios literarios a nivel nacional y publicaciones.

“La temática es muy completa, tenemos fantasía y terror, realismo urbano y relato histórico, road story y viajes astrales, existencialismo y crímenes pasionales, romanticismo y microficción, es una selección muy variada que abarca los diversos registros presentes en la narrativa liberteña contemporánea”, comenta el ahora también editor Gonzalo Del Rosario.

Desde este humilde blog felicitamos al autor de esta antología y a todos los escritores que están incluidos en ella. Abrazos. (C.P.Q).


martes, 11 de febrero de 2014

“PALABRAS DE OCCISO” POR MIGUEL ILDEFONSO.




“PALABRAS DE OCCISO DE JONATHAN ESTRADA”

Por: Miguel Ildefonso

Jonathan Estrada (Lima, 1984) publicó en 2008 su primer “cuaderno” de poemas titulado Solobones. El poeta y editor vitartino César Avalos decía en la contraportada de aquel libro: “los textos plasman las experiencias mediáticas de un habitante de la ciudad y su ruido interno. Este ruido es mostrado por la seducción de las palabras, más precisamente por el sonido de ellas. Pero lo que salta a la vista luego de la lectura de estos poemas es qué hay después de ello, hacia dónde va el lenguaje de este autor, o los mensajes, o decide quedarse en el coloquialismo banal, o en un lenguaje provocativo, arriesgado y con ello un trabajo serio en el tratamiento del mismo. Creo que en ello reside la apuesta del libro.” Efectivamente, en ese primer libro veíamos una pugna en el poeta por retratar en su interior la caótica urbe, entre las distintas voces que interactúan en los poemas, entre sus avatares de cemento. “Hay días cual hoy, en que las palabras segregan sombra”, decía. En este mes de febrero acaba de presentar su segundo libro, Palabra de occiso (Kovack Editores), aquí el poeta, tal cual como avizoraba Avalos en el primer poemario, ha potenciado su lenguaje, el coloquialismo se dispara a un nuevo experimentalismo. Igualmente su mirada se ha vuelto más mordaz; la crítica, más visceral. En palabras de José Pancorvo: “Este libro refleja la implosión de la urbe hacia otra inmensidad. Aquí la ciudad entera se va sumergiendo bajo el megatsunami de la configuración poética. (…) Con imágenes muy vigorosas y performances, con frecuente poderío verbal, con adjetivos vivaces y fosforescentes, conjura una urbe poética terrible y trascendente, un plano original una fortuna de realidad, una inmensidad, llana inmensidad”. Aquí un poema de muestra.

Lánguido

Débil…
Como la gota suspendida de la hoja en el crepúsculo de un
   rocío discreto
Que ayunamos sin haber pegado el ojo
Donde los hombres van concretos, derechos,
  consumados…

Cuán lejos hemos de encallar;
Del aplomo y el prestigio,
Del sudor sin remordimiento de bicho,
Descascarándonos…
Tras la ventana, tras el haz del sereno suspendido
Tan madera al viento.

La salida no ha tenido siquiera entrada
Y prendiendo a deambular
Con la suela repleta de apartados ignotos, y caca;
Se afina nuestra brújula de un remallado desvarío
Como a tientas en tinieblas de cegueras ramadas.

Sopor de multitudes
Envuelto en nuestro gélido catado
Gritando ¡tierra! Una vez revueltos
Tras los cientos de naufragios sin puerto
Hojas gélidas…
A punto de escaparse al olvido del bote sin remo.



PRESENTACIÓN DE DOS LIBROS EN EL CENTRO CULTURAL UNSCH DE AYACUCHO.




jueves, 6 de febrero de 2014

miércoles, 5 de febrero de 2014

“CRÓNICA DE UNOS HÉROES QUE IMPULSAN LA LECTURA” POR CHARLY MARTÍNEZ TOLEDO.




Foto: Charly Martínez y Carlos Bayona.

 “CRÓNICA DE UNOS HÉROES QUE IMPULSAN LA LECTURA”

Por: Charly Martínez Toledo

Una feria es un  momento clave e ineludible para reencontrarse con amigos que no veías desde hace mucho, esos héroes de la lectura que necesitan palpar un libro para no verse derrotados por la mole de esta sociedad de consumo donde el dinero es el mayor enemigo de las más nobles propuestas y donde el idealismo hace mutis frente a su mayor adversario posible: La indiferencia cultural.

Y ahí están: Yacen echados en dos mesas que el poeta Carlos Bayona Mejía y César Pineda Quilca han colocado en una avenida de la asociación “Virgen del Carmen”, exactamente en librería “Benigna”, cerca al paradero Soldadura, en Vitarte, sacando cara en esta sociedad donde impera la ley del sujeto anti -libros, donde el libro es visto como un objeto más –acaso de esos que generan incomodidad- viéndose acosados por el ostracismo intelectual propio de aquellos grupos mal llamados de “élite intelectual” que con su mezquindad propia se encierran en un mundo de autismo donde la lectura es solo para ellos o para clases privilegiadas, mandando todo el esfuerzo de muchos connotados intelectuales que quisieron democratizar la educación por un tirabuzón frenético y estruendoso, lleno de basura e inmundicia y acaso secundado por la mediocridad y el vacío propio de los envidiosos.

Así, en las tres oportunidades en que visité esta pequeña feria  me reencontré con un amigo entrañable como es el poeta piurano Carlos Bayona Mejía, con quien reí estrepitosamente y pasé agradables momentos, aflorando en mi rostro una sincera sonrisa producto de la chispa norteña; y ni qué decir del poeta Manuel Luque, siempre presente en los momentos culturales más importantes de Ate y otros lares, acaso llevados por la mano de esa musa trágica, de esa bella señorita que no hace sino acariciarnos con sus dedos y encantarnos con esa bella sonrisa de mejillas sonrosadas.

César Pineda Quilca dice presente con una propuesta libresca lista para sacarnos de la resaca intelectual, del desperdicio en el que se han convertido nuestras alicaídas conciencias; quizá sea una feria pequeña en tamaño pero grande en objetivos, en su momento visitada nada menos por laboriosos e intensos escritores que no pueden evitar la agradable tentación de adquirir algunos títulos para nutrir sus seguramente abarrotadas bibliotecas, presos estos de ese frenesí propio de un niño que no quiere quedarse sin su dulce. Sé que esta feria todavía es un esfuerzo mínimo, pero lo que vale es la sana intención en un país donde se colman las expectativas de sus habitantes poniéndoles por delante programuchos de mala muerte o escandalosos regodeos eróticos. César Pineda ha desenvainado la espada y está en la lucha. Felicitaciones y adelante con los proyectos.

Charly Martínez Toledo.
Ate, 4-2-2014.
   

lunes, 3 de febrero de 2014

sábado, 1 de febrero de 2014

CRÓNICA DE UNA “I FERIA CULTURAL” ANUNCIADA EN ATE POR MANUEL LUQUE.




CRÓNICA DE UNA “I FERIA CULTURAL” ANUNCIADA EN ATE

Por: Manuel Luque

Siempre he creído y creo todavía que la literatura es un mundo abierto a la imaginación. Y esta idea lo he concebido desde mi niñez, cada vez que mi mamá me contaba una historia (cuentos populares de nuestra inmensa serranía), cuando empecé a leer los escasos libros que había en casa (Julio Verne). Sentía que navegaba en otros mundos fantásticos, con personajes increíbles y que me llenaba de emociones inimaginables. Esa sensación causan las obras literarias: Una novela, un cuento, un libro de poemas, etc., lo cual nos hace más sensibles y, por ende, más humanos.

Por eso cuando el promotor cultural y poeta César Pineda me extendió la invitación para estar presente en la I FERIA CULTURAL DE ATE: “Los libros y la calle”, no lo pensé dos veces y acepté. Cuando estuve frente a los libros volví con el tiempo a mis primeros años como lector. Un adolescente que disfrutó mucho con: “El príncipe feliz”, “Mi planta de naranja-lima”, “El principito”, “La ilíada”, “El bagrecico”, en fin tantos libros que pasaron por mis manos y muchos otros que todavía me faltan leer. Me sentí suspendido en el tiempo y vi sobre todo la emoción en los rostros de los niños al detenerse, coger un libro y empezar a leer con tanto vigor. Y aquellos que hemos experimentado esa sensación sabemos que estos tipos de proyectos son beneficiosos para el público en general, en especial, para la niñez y la adolescencia, que muchas veces pierden el tiempo viendo programas nada saludables en la televisión o simplemente intoxicando sus mentes en las calles.

Esta feria no solo ha sido una excusa para encontrarme con amigos que no veía de tiempo como el poeta Víctor Maldonado, el narrador Charly Martínez, y de conocer recientemente al poeta César Ávalos, sino que esta feria debería ser un jalón de orejas para aquellos que administran un Centro Cultural (personas que tienen la osadía de vanagloriarse y decir que hacen eventos culturales) y, por qué no, con mayor fuerza este jalón de orejas para el Alcalde de cualquier municipalidad de nuestro país de “todas las sangres” ya que debería ser el primero en fomentar y dar todo el apoyo a personas que desinteresadamente hacen eventos como una “feria de libros”. La intención sana de César Pineda es justamente “aproximar al lector con los libros y que estos a su vez conozcan y aprecien la producción literaria de los jóvenes escritores de Ate, muchos de ellos, maestros de vocación”. Y todo esto es posible gracias al apoyo desinteresado e incondicional del Sr. Martín Quispe Valdivia y su esposa Ynes Palomino, propietaria de la librería “Benigna”. Necesitamos más personas con esa voluntad, personas que aún creen que un libro es una ventana contra la ignorancia,  personas que aún creen que la literatura es un oasis de imaginación. Las palabras de por sí nos pueden salvar o aliviar de todos nuestros males. No dejemos tirados en el mostrador a José María Arguedas, César Vallejo, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Ernesto Sábato, José Saramago, Whitman, Faulkner, Wilde, Matsuo Bashō, entre otros, en esta I feria cultural vitartina.

Visitemos los stands donde encontraremos al poeta Carlos Bayona recitando un poema y hablando de la importancia de una “feria de libro” o compartiendo el entusiasmo del poeta Gary Alminagorta. Para todos ellos un abrazo veraniego, casi poético.

Huachipa, 01 de febrero de 2014. 
Manuel Luque



sábado, 25 de enero de 2014

viernes, 24 de enero de 2014

SOBRE “COSMIGONÍA” POR JOSÉ MARÍA ZÁRATE.




“SOBRE COSMIGONÍA”

Por: José María Zárate
Crítico, ensayista y poeta

Y si en alguna de las artes llega a expresarse una visión del mundo, es en la poesía.
                                                                                                      La esencia de la filosofía.
                                                                                                                  Guillermo Dilthey.

     Los intelectuales (los filósofos y poetas) a lo largo de la historia han postulado numerosas concepciones sobre el origen y la naturaleza del cosmos. Así, por ejemplo, Heráclito de Éfeso expresó: “Este mundo, el mismo para todos los seres, no fue creado por hombres ni por dioses, sino que fue, es y será fuego siempre vivo…”. Y Parménides de Elea, por su parte, en Sobre la naturaleza, declaró: “Hay que decir y pensar que el Ser existe, ya que es a Él a quien corresponde la existencia…”. Y Hesíodo, por su lado, en su Teogonía, cantó que: “En primer lugar existió, realmente, el Caos. Luego Gea, de ancho pecho, sede siempre firme de todos los inmortales que ocupan la cima del nevado Olimpo…, y Eros…”. Y, finalmente, recordemos que Lucrecio en su De rerum natura o De la naturaleza de las cosas, versificó lo siguiente: “A nuestros raciocinios ya volvamos: / estriba, pues, toda naturaleza, / en dos principios: cuerpos y vacío…”. Vemos pues, que la filosofía y la poesía, desde sus propias perspectivas, han explicado, imaginado o descrito, al mundo y  la realidad.

     Ahora bien, es menester subrayar que la poesía, aún hoy en día, continúa – y continuará- elaborando diversas interpretaciones sobre el Ser (o realidad). En este aspecto, la poesía sigue conservando su misma audacia – y versatilidad- de siempre. Y prueba de ello es el poemario Cosmigonía, de Jaime Donatp. En efecto: el vate, en su libro, emprende la intrépida empresa de plasmar una nueva visión del Ser (lo cual siempre resulta ser una tarea difícil y compleja). Cosmigonía, asimismo, se propone excavar en las profundidades de la existencia - a través de un lenguaje de corte vanguardista-. O dicho en otros términos: aborda la relación hombre-universo. Por consiguiente, esta publicación es un viaje hacia las regiones de lo metafísico y material. Sin embargo, debemos precisar que este es un viaje selectivo, puesto que sólo se centra en determinadas categorías.

     Salta a la vista que el autor dibuja a un cosmos, básicamente, umbrío, agobiante e inflexible. Este cosmos, en esencia, es opresor y desconcertante. Este mundo se funda – y se sostiene- en un orden o sistema injusto e ilegítimo. Este cosmos, por tales motivos, es fuente de zozobras y malestares permanentes. Esta visión, al parecer, se inspira en la corriente filosófica del existencialismo. De ahí que Donatp escriba en un lugar de su trabajo: “sólo la náusea podrá detenerme para no escapar del/ momento en que llego a lo absoluto”. La categoría náusea, como es sabido, es un término existencialista por excelencia. Esto no debe olvidar el lector. Ahora bien, urge señalar que Jaime Donatp rechaza categóricamente el orden arbitrario de este universo. El bardo rechaza la ilegalidad e injusticia de este sistema, sistema que habría sido impuesto de manera unilateral y tiránica por fuerzas supraterrenales. Por tal motivo, el poeta considera que este orden infame debe ser derribado, anulado y reemplazado, a fin de que se instaure un sistema realmente justo – y aceptado por todos-.

     Prosigamos: la categoría ciudad es la primera piedra – o palabra- sobre la que se construye Cosmigonía. El autor, por tanto, no cae en abstracciones. La urbe, aquí,  personifica a la sociedad o al conjunto de los hombres. En consecuencia, aquí tratamos del hombre urbano. Ahora bien, se advierte que esta metrópoli, desgraciadamente, ha sido secuestrada por el poder del sistema (u orden cósmico) imperante. Este sistema, lamentablemente, se ha apoderado de la sociedad. Este orden nocivo se asemeja a la atmósfera contaminada, cuyo aire insano corroe al habitante metropolitano. Por eso mismo no sorprende que el poeta declare en un texto: “saber la ciudad. conocer los márgenes de la niebla./ pensar en la ubicuidad de la horadante imagen…/ silencio y que se haga silencio. las aves emigran en/ dirección opuesta al sol. mantienen la esperanza de/ poder hallar eternamente la noche”. Repárese en que la metrópoli, aquí, se confunde con la niebla, el silencio y la noche. Obsérvese que las aves, acá, avanzan con dirección opuesta a la gran luz (el sol), ya que, sorprendentemente, prefieren habitar en la región de la nocturnidad. El anochecer, por ende, ha pasado a ocupar el lugar central. Se hace evidente que las cosas marchan al revés en este cosmos. Lo irracional, entonces, se convierte en racional. El logistikós (lo racional), acá, es arrollado y desbaratado por el alógistos (lo irracional). En este cosmos anómalo acaecen hechos que jamás ocurrirían en un cosmos normal.

     Continuemos: Y en otro poema del libro que comentamos, resaltan estas líneas: “manifestarse adepto a la noche y/ a la plateada oquedad que nos ilumina. / quedarse suspendido y agitar los brazos en la/ búsqueda de nuestro puñal/ para adelantarnos a la gran muerte/ y acelerar el paso de la estación”. Estas imágenes, a todas luces, son trágicas. De lo leído se desprende que este mundo ilegítimo ejerce una influencia negativa en los entes, puesto que la oscuridad los impulsa a realizar acciones descabelladas. De allí que señaláramos que este universo se caracteriza por su irracionalismo.  

     Detengámonos, ahora, en estos reveladores versos: “nada más horrendo que calificar todo como un simple/ pasatiempo. como una pluma que vuela sin sonido y/ sin sentido por albedrío del viento:/ envidiable transporte”. Estamos ante una denuncia fundamental, denuncia que pone en el tapete el gravísimo problema de la banalización extrema de las cosas. El trovador, con razón, alza su voz de protesta ante esta dramática situación (producida por la sociedad que retrata). Donatp cree, acertadamente, que la existencia, ante todo, es trascendencia. Por eso apuesta por un orden en donde prime lo trascendente, mas no, lo intrascendente. Esto es una apología de la humanidad y de su obra civilizadora. Nótese que el mundo dibujado – y criticado- por el autor se asemeja mucho, en este aspecto, a nuestro mundo postmoderno. En ese sentido, debemos de estar muy alertas frente a los peligros que este fenómeno sociocultural trae consigo.   

     Por otro lado, diremos que el hombre urbano de Cosmigonía cree en la consciencia. La consciencia es la base sobre la cual se apoya, y sobre la cual se proyecta. Él cree en sí mismo, pese a las dificultades de su entorno. Este habitante, bajo ningún concepto, quiere convertirse en víctima de las circunstancias. Al contrario: él pretende dominarlas y someterlas, aun cuando ello resulte una tarea sobremanera dificultosa. De esto se concluye que la persona, pese a todo, es el meollo de este universo.

     Por último, deseo hacer hincapié en este punto: es cierto que el cosmos que describe Cosmigonía es un lugar complicado. Sin embargo, no debe olvidarse que, pese a todo, la categoría belleza también tiene un sitial en dicho mundo. Claro: Jaime Donatp le atribuye diversas cualidades a esta categoría. De hecho, la hermosura, de acuerdo al autor, es una suerte de luz y movimiento rítmico. De ahí que el mismo aedo poetice: “y la hermosura como la tigra que me asalta desde sus/ entrecejos. gata enorme de movimientos pausados y/ encendida mirada/ cortina del fuego que adora Leviatán/ y que muestra el portento de la naturaleza misma”. El poeta identifica a la hermosura con el dinamismo, la vivacidad, la fuerza, la felinidad y el mundo animal de la naturaleza.

                                                                    Lima, 06 de enero 2014




sábado, 18 de enero de 2014