martes, 7 de diciembre de 2010

SÁBADO 11: PRESENTACIÓN DE LA REVISTA LITERARIA "DELIRIUM TREMENS" NÚMERO 2.



SÁBADO 11: PRESENTACIÓN DE LA REVISTA LITERARIA "DELIRIUM TREMENS" NÚMERO 2

Ya salió la Revista Literaria de alcance internacional "Delirium Tremens" (ISSN 2219-391X) número 2, y se presentará el sábado 11 de diciembre de 2010 a las 6:30pm en La Casa de la Literatura Peruana Casa de la Literatura Peruana. Antigua Estación de Desamparados. Jr. Ancash 207, Centro Histórico de Lima.

Presentan:

- Raúl Jurado
- Roy Dávatoc
- Raúl Heraud

Recital a cargo de los colaboradores de la revista.

Se ofrecerá la revista a los asistentes a un precio accesible tanto para bolsillos con hueco, así como para los que tienen polillas en la billetera.

“PAPIRANDO 13” – ANUARIO (REVISTA LITERARIA DE DISTRIBUCIÓN GRATUITA).


“PAPIRANDO 13” – ANUARIO (REVISTA LITERARIA DE DISTRIBUCIÓN GRATUITA)

Más de 50 escritores, 186 páginas, narrativa, poesía, ensayo, ilustraciones, apertura de la sección de Críticas con libros enviados por los mismos autores, horas de trabajo, diagramado, lectura... es todo lo que puedo darles como regalo para este año que culmina, espero que algo de esta revista les llegue, que el esfuerzo no haya sido en vano. Abrazos para todos y lo mejor de todos los mundos para ustedes.

El próximo número (14) que aparecerá en Febrero de 2011 y estará bajo el título de POSTAPOCALIPSIS, con el material que envíen los colaboradores. Recuerden que si quieren enviar sus textos pueden hacerlo antes del 1° Enero de 2010 que será la fecha de cierre, al mail de costumbre lorenzopablo10@yahoo.com.ar

- Para recibir la Revista Papirando en formato PDF enviar al mail de contacto solo la palabra SUSCRIBIR. Tenga en cuenta que puede ocuparle espacio en su correo.

Se abrió una sección de crítica literaria, si desean enviar sus libros para que aparezcan criticados en la revista, favor de enviarlos en cualquiera de sus formatos a: C. Pablo Lorenzo - Biblioteca popular Municipal Sofía Vicic de Cepernic, C/ Costa Rica y Bella Vista S/N - 9400 Río Gallegos - Santa Cruz- Argentina - Teléfono 02966 425003 - o al mail de contacto.


Para bajar haga click en el siguiente link:

http://www.4shared.com/document/LL1E9s1O/-_Papirando_13_ANUARIOpdf_2.html

Especial de Escritores Destacados (4): José Eduardo González – Para Bajar:

http://www.4shared.com/document/w0m3cmt6/-_Papirando_13_-_Suplemento_Jo.html

PRESENTACIÓN DEL LIBRO DE CUENTOS “LA EDAD DE ORO” DE JOHNNY BARBIERI.


lunes, 6 de diciembre de 2010

“VARGAS LLOSA, LUZ LITERARIA” POR KENZABURO OÉ (DIARIO EL PAÍS).

Mario Vargas Llosa, fotografiado ayer con su nieta en brazos en el avión que le llevó a Estocolmo, donde el viernes recibirá el Nobel.- EFE.

TRIBUNA: KENZABURO OÉ

“VARGAS LLOSA, LUZ LITERARIA”

En este artículo, Kenzaburo Oé, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1994, rinde homenaje no solo a la fuerza creadora del Vargas Llosa narrador, sino también al poderoso magisterio del ensayista. El novelista peruano leerá mañana su discurso en la Academia Sueca y el viernes recibirá el galardón.

Sin embargo, al repasar la lista de los galardonados en un plazo más extenso, digamos 5 o 10 años, me pareció que la selección había sido siempre muy acertada. Yo, por ejemplo, no sabía nada de la polaca Szymborska, y así comencé a leer sus obras publicadas con motivo del premio, primero en japonés, luego en inglés y francés, y finalmente terminó siendo una de mis poetisas favoritas.

Entusiasmado por el reciente premio otorgado a Vargas Llosa, 11 años después que a Grass, hice una colección de recortes de prensa para ponerlo al tanto de la repercusión de su merecido galardón entre lectores japoneses (con un resumen en inglés), y me quedé aterrado ante la columna de Akira Ikegami, publicada en Asahi bajo el título de Lectura oblicua de prensa.

Después de admitir, no sin vergüenza, que no sabía quién era Vargas Llosa, el señor Ikegami se refirió a las razones del premio y declaró que "no entendía en absoluto" estas dos líneas: "Por su cartografía de las estructuras del poder y sus mordaces imágenes de la resistencia individual, la revuelta y la derrota". A mí, en cambio, me pareció un excelente esbozo de las mejores obras de Mario Vargas Llosa, quien desde el inicio de su carrera abordó con mirada crítica la realidad social y política de Perú.

A continuación, el señor Ikegami dice que para él "no es sino un galimatías" todo lo que los investigadores más experimentados han escrito con pasión sobre Vargas Llosa en espacios limitados de la prensa. Aunque me parece comprensible la reacción del célebre comentarista, yo, como escritor acusado durante mucho tiempo por un supuesto hermetismo, quiero manifestar aquí mi opinión para los no-amateurs que "desean iniciarse en la carrera de novelista".

Ante todo, lean ustedes al menos una novela de Mario Vargas Llosa. Luego, aprendan con sus ensayos literarios, que revelan la profunda devoción del escritor peruano por su oficio. De las primeras recomiendo sin duda La casa verde y de los segundos La verdad de las mentiras.

En este último libro, Vargas Llosa selecciona las 35 novelas del siglo XX que más le han impresionado en su vida, y las comenta con perspicacia y fervor. Citaré algunos pasajes ilustrativos del ensayo anexado a manera de epílogo. Entre las varias personas que "declaran ya obsoleto" al libro, Vargas Llosa se refiere a "la que la humanidad debe tanto en el dominio de las comunicaciones": Bill Gates. Mientras el fundador de Microsoft le hace "lanzar un suspiro de alivio" cuando asegura en una conferencia de prensa en Madrid que se ocupará de que la letra ñ, indispensable en la lengua española, no desaparezca de las computadoras, lo saca de quicio su afirmación de que "no se morirá sin haber realizado su mayor designio", que consiste en "acabar con el papel, y, por lo tanto, con los libros".

"Tengo el convencimiento, que no puedo justificar, de que, con la desaparición del libro, la literatura recibiría un serio maltrato, acaso mortal. El nombre no desaparecería, por supuesto; pero probablemente serviría para designar un tipo de textos tan alejados de lo que ahora entendemos por literatura...", escribe Vargas Llosa.

Y también: "Otra razón para dar a la literatura una plaza importante en la vida de las naciones es que, sin ella, el espíritu crítico, motor del cambio histórico y el mejor valedor de su libertad con que cuentan los pueblos, sufriría una merma irremediable. Porque toda buena literatura es un cuestionamiento radical del mundo en que vivimos".

Para el escritor peruano, el papel más importante de la literatura es explorar a fondo el mundo interior de los individuos. El viejo y el mar, novela de Ernest Hemingway a la que Mario Vargas Llosa dedica un capítulo, comienza como una historia sencilla a simple vista: un viejo pescador, después de un largo tiempo de "salao", saca una presa grande, pero se ve forzado a batallar con los tiburones que buscan escamoteársela. Al regresar al puerto con el esqueleto inservible del pez, el viejo "muestra que siempre hay esperanza, que aun en las peores tribulaciones y reveses la conducta de un hombre puede transformar la derrota en victoria y dar sentido a su vida".

Por otro lado, al niño Manolín, que ha estado preocupado por el destino del viejo pescador, lo hace llorar "la admiración por el anciano inquebrantable, más todavía que el cariño y piedad que siente por el hombre que le enseñó a pescar".

"Para que esta notable transformación de la historia ocurra su mudanza de anécdota particular en arquetipo universal ha sido precisa una gradual acumulación de emociones y sensaciones, de alusiones y sobrentendidos, que poco a poco van extendiendo el horizonte de la anécdota hasta abarcar un plano de absoluta universalidad. El relato lo consigue gracias a la maestría con que está escrito y construido".

En principio, en La verdad de las mentiras, Vargas Llosa selecciona una novela por escritor, pero de Heming-way toma otra, aparte de El viejo y el mar (también hace una excepción con Graham Greene, sin avalar demasiado la calidad de sus obras): París era una fiesta. Estas memorias, escritas un poco antes de su muerte, se prestan para demostrar que en sus días parisienses el joven Hemingway, lejos de ser un bohemio legendario, era una persona cuidadosa y diligente que "lo observa todo con ojos fríos y prácticos, selecciona y desecha experiencias, almacena".

Mario Vargas Llosa, sin lugar a dudas un gran escritor, se revela en La verdad de las mentiras no solo como un maestro de la literatura mundial sino como un digno guía para los aspirantes a escribir novelas. ¡No pierdan la gran oportunidad!

Traducción de Ryukichi Terao, con la colaboración de Ednodio Quintero.

06/12/2010

Fuente:
http://www.elpais.com/

Link:
http://www.elpais.com/articulo/cultura/Vargas/Llosa/luz/literaria/elpepiopi/20101206elpepicul_2/Tes

Más información:

· Personaje: Mario Vargas Llosa
· CRÓNICA: El Nobel que lloró y que hizo llorar
· La alegría de los Vargas Llosa derrite Estocolmo
· Vargas Llosa: "No me voy a dejar enterrar por este premio"
· REPORTAJE: Los Nobel son de carne y hueso
· Fotografía: Mario Vargas Llosa

VARGAS LLOSA: "NO ME VOY A DEJAR ENTERRAR POR ESTE PREMIO". REPORTAJE DE JUAN CRUZ (DIARIO EL PAÍS).

El escritor peruano Mario Vargas Llosa, durante la rueda de prensa que ha ofrecido en Estocolmo (Suecia), donde mañana pronunciará su discurso de recepción del Premio Nobel de Literatura que recibirá el próximo viernes.- EFE.

Mario Vargas Llosa. El escritor hispano peruano, Mario Vargas Llosa, se ha convertido en el primer Premio Nobel en español desde el concedido a Octavio Paz en 1990.- DANIEL MORDZINSKI

El diario del Nobel

VARGAS LLOSA: "NO ME VOY A DEJAR ENTERRAR POR ESTE PREMIO"


Por: Juan Cruz
Estocolmo

El escritor responde a periodistas de medio mundo en su primer día en Estocolmo.

Parece mentira, pero Mario Vargas Llosa estaba nervioso cuando se enfrentó hoy a mediodía a periodistas de medio mundo que querían saber de él, de sus opiniones y de su estado de ánimo en la primera jornada oficial de su semana como Nobel de Literatura 2010, en un Estocolmo bajo cero.

Se atrabancó al llegar al salón de la Academia sueca donde hace dos meses se anunció que era el Nobel de este año, y no le salía la sonrisa que le pedía los fotógrafos, sobre todo los de su país, ¡es que esas cámaras intimidan mucho!". Después se asentó, y ya fue el Mario de siempre; no esquivó ninguna pregunta, corrigió una vez a su traductor (hablando de Flaubert), y habló de literatura y de política, como suele ser su sino.

Le preguntaron por Wikileaks, por cierto; sobre esta gran filtración mediática que de la que EL PAÍS ha sido vehículo en español, el Nobel dijo: "Tengo opiniones contradictorias acerca del asunto. Por un lado me resulta formidable este ejercicio de transparencia; es importante que todo salga a la luz, pues esto nos alivia de mentiras e intrigas. Pero me parece peligroso que si todo sale a la luz, si desaparece toda confidencialidad, si no hay privacidad, ¿cómo va a funcionar un Estado? La esencia misma de la democracia se pondría en peligro".

"No deja de ser paradójico", continuó el autor de La guerra del fin del mundo, que los estados democráticos sean los más vulnerables y que las dictaduras sean las que estén defendidas y protegidas contra esos riesgos que yo visulmbro en torno a estos hechos".

Habló de muchas más cosas Mario Vargas Llosa. Este es un sumario de preguntas y respuestas.

¿Qué nos quiere decir con su literatura?

"No quiero dar mensajes, quiero contar historias; escribir es enriquecer nuestras experiencias con historias imaginarias, enriquecer nuestra sensibilidad, aumentar nuestro desasosiego frente al mundo tal como lo vemos.

¿Es usted machista y neoliberal?

"No, no soy machista. Soy un firme defensor de la igualdad entre hombres y mujeres; en mis libros aparecen escenas de machismo, pero es lo que a habido y hay lamentablemente en el mundo que describo. ¿Neoliberal? No, soy un liberal, creo en la democracia, en todas las libertades, y estoy en contra del autoritarismo y del totalitarismo.

¿Cómo ha visto el recibimiento que han hecho los peruanos a su premio?

Estoy conmovido por esa actitud, y eso para mi supone un premio suplementario. Desde hace diez años Perú vive una democracia, si quieren imperfecta, pero que ha garantizado la convivencia en paz. Mi deseo es que ese estado de derecho se refuerce en el futuro y no dé un paso atrás.

¿Tiene ánimos para seguir escribiendo o el Nobel es un punto y final?

"No me voy a dejar enterrar por el Premio Nobel. Tengo anhelos, proyectos hasta el final".

¿Es cierto que sus novelas están a la izquierda de usted mismo?

"Les dejo a los críticos y a los lectores las interpretaciones ideológicas con respecto a mis libros".

¿Cómo hace los libros?

"Los ingredientes con la imaginación, el entusiasmo y la fantasía... Cuando comienzo una historia ya llevo trabajando tiempo en ella, utilizo materias primas que van funcionando en mi imaginación, la fantasía hace luego el resto".

¿Intentaría la política de nuevo?

"Jamás. Fui candidato en un momento particular de Perú, pero jamás lo volveré a ser".

¿A qué escritor le gustaría rendir tributo ahora?

"A Flaubert. Gracias a él supe que la falta de talento se puede suplir con la disciplina, la perseverancia y la paciencia... Fue esencial para mi vocación".

¿Le asusta lo que pasa en México?

"Creo que México está defendiéndose con mucho coraje de los graves problemas que afronta a causa del narcotráfico. Lo combate con mucha dureza. Ahora bien, no se puede derrotar esa lacra con una política puramente represiva. Creo que debe descriminalizar la droga, controlándola, y ese dinero que ahora se usa en la lucha contra el narcotráfico usarlo para su persecución, para la curación de los afectados y para la reeducación de los que estén en el tráfico y en el consumo. Como se ha hecho, con éxito, con el tabaco. Sólo así se puede acabar con esta terrible violencia".

¿Ahora ya hace humor en sus libros? ¿Es el otoño de su vida?

"¡No me llame anciano! No usé el humor al principio, porque seguí la conducta de Sartre, que en su obra no emitía ni una sonrisa. Parecía que el humor era incompatible con la literatura. Pero luego me encontré con la historia de Pantaleón y las visitadoras, y ya ahí empecé a usar el humor".

¿Ya se cree la noticia del Nobel?

"Pensé que era una pasada, como decimos en Perú, una broma, como lo que le sucedió a Moravia. Pero cuando se confirmó, a los catorce minutos de la primera llamada de Estocolmo, ya nos metimos en un torbellino frenético que espero que acabe el 10 de diciembre. Es una experiencia que ha trastornado mi vida de disciplina y de trabajo".

¿Va a pronunciar la palabra Barcelona en su discurso, y así calmará a los que hayan visto su saque de honor en el Bernabeu como un guiño muy madridista?

"Ja ja ja. Ya verá usted cómo nombro a Barcelona. Pero no se impaciente; en veinticuatro horas oirá nombrar Barcelona en mi discurso".

Mario, soy Freddy Cooper, tu amigo de hace tanto tiempo. ¿Crees que estamos en el reino de los efímero en la cultura?

"Sí, Freddy, cada día progresamos más en las comunicaciones, pero cada día todo es más banal, más superficial y más efímero en todas las manifestaciones del arte y de la literatura. Vivimos una revolución audiovisual que tiene una enorme influencia, pero lo cierto es que esa banalización existe y este es uno de los grandes problemas del futuro".

Tras la pregunta de Cooper, arquitecto, que fue coordinador de la campaña política de Vargas Llosa en 1990, al Nobel le preguntó una periodista griega a quién le daría el Nobel si pudiera hacerlo. Y el autor de El sueño del celta explicó:

-Resucitaría a Jorge Luis Borges para dárselo.

06/12/2010

Fuente:
http://www.elpais.com/

Link:
http://www.elpais.com/articulo/cultura/Vargas/Llosa/voy/dejar/enterrar/premio/elpepucul/20101206elpepucul_2/Tes

Enlaces:

"Mario, para lo único que tú sirves es para escribir"
El Nobel que lloró y que hizo llorar
Vargas Llosa, luz literaria
Los 10 mejores enlaces para entender el universo de Mario Vargas Llosa
Una obra que no tiene límites
La alegría de los Vargas Llosa derrite Estocolmo
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ANÁLISIS: Una obra que no tiene límites
La alegría de los Vargas Llosa derrite Estocolmo
REPORTAJE: Los Nobel son de carne y hueso
Fotografía: Mario Vargas Llosa
Fotogaleria: Mario Vargas Llosa, un Nobel en fotos - 20101007

“CASCAHUESOS EDITORES DE GIRA INTERNACIONAL EN EL HERMANO PAÍS DEL ECUADOR”.


Nota de prensa:

“CASCAHUESOS EDITORES DE GIRA INTERNACIONAL EN EL HERMANO PAÍS DEL ECUADOR”

Cascahuesos Editores cierra sus actividades del presente año con una gira internacional en el hermano país del Ecuador, en donde llevará a cabo la presentación de dos de sus más importantes publicaciones de poesía: Barrido de Campo de Juan José Rodríguez Santamaría (Ambato, 1979) y Geometría moral de Luis Carlos Mussó (Guayaquil, 1970). Estas actividades se llevarán a cabo en las 3 ciudades más importantes de dicho país, y contará con la presencia de varios intelectuales jóvenes de cada una de estas ciudades.

Las presentaciones de ambos libros se realizarán en las siguientes fechas:

Miércoles 8 de diciembre:

La presentación se realizará en la ciudad de Quito a las 19:00 horas, en el Auditorio principal del Centro Cultural Benjamín Carrión (Jorge Washington E2-42 y Ulpiano Díaz) y estarán en la mesa:

· Fernando Escobar Paéz
· César Eduardo Carrión y
· José Córdova

Viernes 10 de diciembre:

La presentación se realizará en la ciudad de Cuenca a las 19:00 horas, en la Casa de la Cultura Ecuatoriana, Núcleo del Azuay (Presidente Córdova 789 y Luis Cordero) y estarán en la mesa:

· Ángeles Martínez
· Cedric Rocher
· Carlos Vásconez y
· José Córdova

Sábado 11 de diciembre:

La presentación se realizará en la ciudad de Guayaquil a las 11:00 horas, en la sala Jorge Pérez Concha (5to piso) de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, Núcleo del Guayas (Av. Quito y Nueve de Octubre) y estarán en la mesa:

· Fabián Darío Mosquera y
· José Córdova

Los esperamos a todos los que estén cerca, el ingreso es totalmente libre y habrá mucho vino de honor.

viernes, 3 de diciembre de 2010

ENTREVISTA A ENRIQUE ROSAS PARAVICINO POR NIKO VELITA PALACÍN.


Escritor: Enrique Rosas Paravicino.

“ENTREVISTA A ENRIQUE ROSAS PARAVICINO”

Por: Niko Velia Palacín

El gran señor es una novela que ha abordado la temática de la violencia política. Casi toda la historia se desarrolla en un santuario, en un ambiente religioso. Unos subversivos se infiltran ahí. El objetivo es aniquilar a sus enemigos y pasar desapercibidos bajo el disfraz de pabluchas y las explosiones de los cohetes. Sin embargo, los participantes de esa festividad, al darse cuenta de la presencia de ellos, los capturan y les entregan a las autoridades. Eso en una època contemporánea, porque además cuenta historias de la lucha por las tierras de épocas pasadas entre hacendados y campesinos; y la historia de Mateo Pumacahua, quien como fantasma expía sus culpas. De esta manera, Rosas Paravicino nos da a entender que la violencia no es de ahora: es de antaño. En la presente entrevista, que el autor ha concedido amablemente por vía internet, habla de la narrativa de la violencia política y de su novela.

La guerra interna ha dejado profundas huellas en los peruanos. ¿Cuál es su testimonio con respecto a ello?

Igual que otros miles de peruanos fui testigo del cruento proceso de la guerra. Detenciones, torturas y asesinatos comenzaron a ensombrecer el panorama nacional a partir de la década del ochenta. El gobierno expidió la ley de la apología del terrorismo, con la que se acallaba la conciencia crítica de la ciudadanía. A pesar de ello, algunos escritores dimos a conocer temprano nuestros textos con relación a la violencia creciente. En 1986 Julio Ortega publicó “Adiós Ayacucho”, Luis Nieto Degregori al año siguiente, “Harta cerveza, harta bala”, yo publiqué en 1988 “Al filo del rayo”, Dante Castro ganó en 1987 el segundo puesto del Copé de cuento con “Ñakay pacha”. Tuvimos el coraje de jugarnos el pellejo en un período de abierta represión brutal. Nuestro testimonio queda en la palabra hecha denuncia e indignación, justo cuando aquel baño de sangre se tornaba incontrolable y las hienas rondaban en torno de los cadáveres.

Este asunto de la guerra interna, ¿cómo incide en el quehacer novelístico actualmente?

La guerra interna ha marcado a fuego vivo nuestra cultura en las últimas décadas. Y como parte de ello, la creación literaria, más específicamente la novelística, por su condición de género totalizador refleja y procesa de varias maneras el ciclo violento que la sociedad peruana vivió a fines del siglo XX. Siempre un novelista aspira a comprender e interpretar su época. En ese afán, extrae la savia de su creación de la mata misma de los sucesos de su tiempo. Si la psiquis colectiva está tatuada de tragedia y dolor, es lógico que la novela peruana esté al nivel de ese estado de ánimo. Rosa Cuchillo, Abril rojo, La hora azul, Retablo, La niña de nuestros ojos, entre otras, son evidencias de que hay una nueva ruta avanzada en el género. Aunque ciertamente el número de novelas es mayor. Mark Cox anotaba que hasta el año 2008 había 68 novelas publicadas alrededor del conflicto bélico interno.

¿Qué autores cree que han trabajado mejor la temática de la guerra interna?

Aún es temprano para efectuar un balance definitivo, pero a título personal me quedo con los aportes de Oscar Colchado, Dante Castro Arrasco, Luis Nieto Degregori, Julio Ortega, Alonso Cueto, Miguel Arribasplata, Eduardo Huarag y Santiago Roncagliolo, entre otros.

¿Cómo han influido los sucesos de la guerra interna en su quehacer literario?

De manera abrupta y definitoria; particularmente las masacres de Accomarca, Uchuraccay, Lucanamarca y otros episodios similares que se dieron en los años ochenta. La sangrienta fuga de los presos del penal de Ayacucho es otro suceso que anuncia el cambio de rumbo de la guerra. En ese contexto, no tenía mayor sentido que un escritor de marcada sensibilidad social, haga lírica personal o abstracciones metafísicas. Había que acatar el ritmo duro de la época, procesar el dolor colectivo y, desde la instancia de la palabra, contribuir con la imaginación y el talento para que termine el desangre nacional, para darle un registro estético (de una estética cruel) al más grande genocidio que se dio en nuestra historia republicana. Sólo así nuestra palabra tendría valor ético, social y testimonial.

En su novela El gran señor los subversivos se infiltran en el santuario, entre la gente con fervor religioso, incluso asesinan ahí. Se profana lo sagrado. ¿Los subversivos son herejes desde esta perspectiva? ¿Se ha visto situaciones parecidas en la realidad?

Responderé a esta pregunta con un caso real. En mi calidad de peregrino de la festividad de Qoyllurit’i del Cusco, vi una vez que dos jóvenes danzaban indistintamente en las comparsas de bailarines de Ocongate y Paucartambo. Ambos eran alumnos míos en la Universidad Nacional San Antonio Abad del Cusco. Los conocía desde hacía varios semestres como radicales activistas de la izquierda legal. Sin embargo, más adelante me enteré que ambos terminaron enrolándose en las filas de Sendero Luminoso. Aquí participarían de atentados sangrientos, con secuelas trágicas hasta la vez que la policía desbarató al comando sedicioso y capturó a sus componentes. Una tarde, los presentó a todos en conferencia de prensa y allí estaban los dos danzantes del santuario. Más que simples herejes, ambos habían derivado en militantes de un proyecto político que anunciaba barrer el sistema para, sobre sus escombros, construir otro tipo de sociedad. Este caso nos demuestra que, en los Andes, no hay mayor divorcio entre la práctica religiosa popular y la opción política violenta.

En varias novelas, los ronderos aparecen como delincuentes. Su personaje, el comandante Huaroto, no se libra de esta descripción.

La guerra interna también engendró hijos de una particular tipología moral. Tanto en el bando subversivo como entre las llamadas fuerzas del orden se dieron casos de individuos con un perfil psicológico que rayaba en la simple perpetración de delitos. Aquí es pertinente retrotraer la figura del denominado comandante Huayhuaco, un personaje de la vida real, vinculado al narcotráfico, dueño de un prontuario policial deleznable, pero que cuando su territorio se ve afectado por la presencia de los sediciosos, él se alía con el ejército y se convierte en un cabecilla antisubversivo importante. Lo paradójico es que el Estado que representa a la legalidad, termina asociándose con un jefe mafioso requisitoriado por el poder judicial. En mi novela El gran señor yo invento un personaje análogo: el Comandante Huaroto que viene a ser un Huayhuaco operando en la región sur, un sujeto sin bandera ni principios, capaz de cometer cualquier vesania, bajo el paraguas de su alianza con los militares. No sé si me salió bien, pero ahí está.

La historia oficial presenta a Mateo Pumacahua como un héroe. Usted no. Este personaje paga sus culpas en su condición de fantasma.

Pumacahua representa al sujeto histórico controvertido. En noviembre de 1780 el destino le dio la oportunidad de involucrarse en el proyecto político de Túpac Amaru (su par en términos de casta y autoridad), pero él prefirió unirse a los españoles, para combatir la sublevación de Túpac Amaru. Su actuación en aquella guerra fue decisiva para el triunfo de los realistas. Tres décadas después, ya sofocada la rebelión y luego de ocupar altos cargos burocráticos, Pumacahua siente que de nuevo la guerra toca su puerta. Esta vez son los criollos del Cusco que se han sublevado contra el rey de España. Le proponen la jefatura del ejército alzado y Pumacahua les acepta, acaso remordido por el genocidio que perpetró en el conflicto anterior. No calculó el tamaño de la nueva aventura. Tras una difícil campaña militar fue derrotado en la batalla de Umachiri y luego fusilado en la plaza de Sicuani, como traidor al rey. En la novela lo presento como un condenado (fantasma) que debe penar de los siglos por los siglos entre los picachos de los Andes. Sufre de un remordimiento profundo por sus actos en vida y sus recuerdos se focalizan en el Cusco, allí donde gozó del poder y la fortuna.

Con la presencia de Pumacahua y las luchas por la tierra que usted narra en su novela, ¿podemos decir que la violencia no se inicia en 1980, sino que nuestra historia está llena de eso?

En efecto, la violencia social tiene una data antigua en el Perú. Este es el país de las grandes sublevaciones y masacres. Partamos únicamente de la época colonial. Manco Inca en 1536 libra una guerra sangrienta en su afán de aniquilar a los usurpadores españoles. Juan Santos Atahualpa en 1742 levanta a las etnias amazónicas en contra del poder hispano instalado en Lima. Túpac Amaru, en 1781, libra la gesta libertaria más tenaz y heroica, con una secuela de 100 mil muertos. Si analizamos estos hechos y los comparamos con las sublevaciones indígenas de la era republicana, vamos a ver que el denominador común de todos es el mismo: la lucha por el derecho a la dignidad, la justicia, la cultura, la autodeterminación, la identidad y la tierra. A la luz de estos acontecimientos, la guerra de 1980 no es sino la prolongación de una historia, como la del Perú, que está escrita más por el lado del borrador que por la punta del lápiz. Ahora bien, tampoco la reciente derrota de Sendero Luminoso nos garantiza un futuro promisorio de paz y bienestar. Mientras continúe la situación de exclusión, pobreza, inequidad, corrupción e injusticia, siempre tendremos en el horizonte la probabilidad de un nuevo conflicto interno. Debemos aprender de la historia si ciertamente queremos construir un Estado/Nación que represente a todos.

Siete truenos, siete días, en que Isolda consigue liberar a Alberto, siete subversivos, siete pabluchas. ¿Alguna simbología?

Sí; un intento de elaborar una cábala andina, similar a la cábala judía donde el número clave es el tres.

Finalmente ¿qué proyectos tiene como escritor?

Varios. Siempre en el género narrativo y con temas que tienen que ver con los procesos sociales e históricos del país. Por ahora no quisiera puntualizar sobre algún proyecto en especial. Primero que nazca la criatura para luego especificar los pormenores de su existencia. Gracias.

Fuente:
http://literaturayguerra.blogspot.com/

Link:
http://literaturayguerra.blogspot.com/2010/12/entrevista-enrique-rosas-paravicino.html

jueves, 2 de diciembre de 2010

REVISTA LITERARIA “DELIRIUM TREMENS” NÚMERO 2 - EDICIÓN VIRTUAL.


“REVISTA LITERARIA DELIRIUM TREMENS NÚMERO 2 - EDICIÓN VIRTUAL”

Saludos,

La Revista Literaria de alcance internacional Delirium Tremens (ISSN2219-391X) número 2, ya se encuentra en línea en su formato virtual(pdf) puede descargarla de manera gratuita desde el blog de nuestrarevista. Les recordamos que la revista también se encuentra publicadade manera física y se presentará oportunamente en el mes de diciembre.El contenido del número presente es:

Revista Literaria Delirium Tremens número 2

Gritos etéreos (Poesía):

Santiago Risso: Cruce de humanidad
Cristhian Briceño Ángeles: Op. 24
Roberto Enrique Peñate: La playa / Madrugada
Gladys Mendía: las líneas blancas son los poemas del asfalto
Graciela Bucci: Insomnio
Doris Calderón Izaguirre: Cerebros maquinales
Julio Carabelli: Jaime / Hot Dogs
José Jiménez Cruz: Amor de tumba / Presta palabra
Rosina Valcárcel: Carta surrealista / Violeta
Silvia Favaretto: Tempestad tropical / Verde cristal
Sebastián del Pino Rubio: Los graznidos del Pío Pelícano / Sol-no-Sol
Karina Moscoso: Mírame / Súplicas con amnesia

Obituarios del silencio (Narrativa):

Yurimia Boscán
Sandra Becerril
Gonzalo Del Rosario

Oráculos de arena (Ensayos y Artículos):

La lupa de Piglia.
Por Sergio G. Colautti

Claves de lectura de Bajo Cero de Zoila Capristán. La certidumbre delpoder de la muerte y la evidencia del amor.
Por David Antonio Abanto Aragón

John Lennon, entre el sueño y la utopía.
Por Gabriel Jiménez Emán

Papiros de carne (Reseñas):

Habitado de David Orlando Del Águila Quevedo
Sol de otoño de Ana Caliyuri
Todos los trágicos desiertos de Miguel Ildefonso
Quinquenio de Zakarías Zafra Fernández
Papeles sobre versos de Rubén Aguilar
El lado oscuro de Juan Mauricio Muñoz
Orange ode de Raúl Heraud
La Dense Macabre de Tito Manfred

Descargue la revista desde aquí:
"Delirium Tremens" número 2.

El link correcto es: http://www.mediafire.com/?bb4d3738x3a3e2d

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Importante:

Para contribuir con la difusión de nuestra publicación, agradeceríamosenvíe esta información a las personas que crea conveniente. Si usteddesea que su obra: poesía, narrativa, ensayo, revistas, etc., seareseñada en nuestra revista sólo envíe un ejemplar de su publicacióna:

Sr. Paolo Astorga

Av. Malecón Checa 557

San Juan de Lurigancho

Lima 036, Lima-Perú

Desde ya muchas gracias por la atención prestada y esperemos quedisfrute de nuestra publicación.

Éxitos,

Paolo Astorga
Director de la revista literaria de alcance internacional Delirium Tremens

martes, 30 de noviembre de 2010

“BAGHAVAD PIZZA” POR MIGUEL ILDEFONSO.


“BAGHAVAD PIZZA DE MIGUEL ÁNGEL FUENTES”

Por: Miguel Ildefonso

El poeta cusqueño Miguel Ángel Fuentes está pronto a presentar en Lima Baghavad Pizza, libro de poesía cuyo título no solo ironiza al de las escrituras sagradas de los hindús, sino, además, a los discursos triunfantes de la modernidad, que, quizás, en su mayoría corresponden a los de la estupidización de las masas. Fuentes es un Ginsberg de nuestros Andes que, con su excelente y exuberante verbo, lanza sus ácidas críticas a todo la hipocresía del poder, del stablisment y sus tecnologías. Aquí la poesía no está callada. Aquí la poesía es para leerla en voz alta, y mejor si es durante un concierto de rock. Poemas para leer con la voz de don Nicanor, con la voz del viejo Buko, con la propia voz o con la de todos, en coro, y pogueando mejor. Veamos:

Egosincracia

No soy ese a quien esperan
aquellas nenas neurasténicas de imperturbable alergia a la maternidad
y a la vida electrodoméstica en familia
Apenas soy ese a quien remotamente en el San Pedro recuerdo
Ni apóstol epicúreo zen de Paulo Coelho
ni difamador de Dios en conciertos Punk al Este de Ámsterdam

No soy aquel psicópata que la prensa exalta y acecha
en pro de primicias para enfatizar la libertad de prensa en democracia
No soy aquel famélico iconoclasta icono del rock
que la juventud underground aclama e imita en
detrimento de la dignidad vaginal en el nombre del Papa
Soy la emulsión
que mis manos provocan
después de compulsivas maniobras
a propósito de Elma Rosa María Dioni y Paola

Mi suerte es de esos calendarios baratos de ferretería
algo así como aquel Ulises de Joyce
en manos de un futbolista peruano
convertido al evangelismo después
de ciertas manifestaciones acústicas en el hígado

Desafortunadamente
para el club de Leones para el colegio de Arquitectos
para los discípulos bautizados de Erich Fromm
para las ONGs pro indigenistas inspirados en Neruda
mi noción de filantropía
es un santuario erigido en memoria de don Bosco
sobre un yacimiento de Plutonio

Amo los truenos los peñascos las extremidades del Universo
La compañía arcana de los árboles viejos
como la incertidumbre de las estrellas
en el hemisferio laudo de los búhos
Nada sé de países nada de soberanía
Nada sé del por qué un pavo aderezado en el horno
alegra el corazón de Dios la semana última de Diciembre

Mi talento es otro
Soy el intempestivo e inspirado calígrafo diurético de la noche
en plena vía pública
Soy lo que mi madre no quiere entender
por orgullo a mi apellido importado de Galicia vía Cataluña
Soy el mentor de la sanidad espiritual
de cierto circulo de amigos con pasaporte escandinavo
y exóticas fantasías en el cóccix para la recomendable reputación de Machupicchu

Soy aprendiz del oficio de hombre
Acaso nunca me atreva a retraer los impulsos agnósticos de mi pelvis
a pesar de los apotemas cardiovasculares prescritos por Dios
Mi biografía está escrita en las paredes de los servicios higiénicos
de clínicas y restaurantes alternativos inadmisibles para Fidel
Lo mío es una patología endocrina al pie del Huascarán
y presuntamente catalogada por la National Geographic
un listado de inquietudes que aun el Vaticano no ha logrado catalogar
por disfunción genital del espíritu santo

Yo soy un país una monarquía absolutista
un terreno baldío rodeado de girasoles
un campo de concentración
un leprosodio new age funky
un cementerio de elefantes futurista
el desierto que ni aun yo logro atravesar
Confiar en ti o en mí sería desaprovechar al Profeta Jeremías
Más vale que me expliquen por qué Virginia Wolf
eligió el fondo del indiscreto Ouse
a pesar de la futura reputación de Elvis Presley en Emei Shan

Amo en secreto a una e innumerables Angelinas
porque el único lugar salvo en éste planeta
está en mi corazón entre mis piernas
en el callejón oscuro de mi sonrisa
Soy hombre de rascacielos barracones y olmedos
Me descubrí a ti en un indigente arrastrando los pies deformes
en una calle peraltada para detractores étnicos de Elton John
Me descubrí a ti en un bar vegetariano sentado en la barra
enunciando los arcanos aun no llevados a imprenta por Osho

A donde voy nadie puede llegar
ni nadie puede evitar que llegue
El diablo es sólo un sufijo
una poción salina entre los muslos de otra María
Después de cuarenta días en el desierto
lo único que ha florecido es mi gastritis
Escogí éste camino
porque así está escrito en el Harlem
y en las falanges celestiales de John Bonham

El contacto frecuente con ustedes
sólo invita a provocar las neuronas de mis hijos
en torneos de marinera capoeira y saya

Elegí extraviar mis zapatos en Uchurajhay
no creo que le haga falta a la seguridad vial en Kingston Town
para qué sirve el himno nacional
para qué es útil fotografiar la torre Eiffel
para qué sirve el estrés y la depresión
para qué la libertad sexual a un parapléjico admirador de Lacan
para qué hacerle caso a Buda y a Kierkegaard
para qué nos sirven los aplausos en memoria de Octavio Paz
para qué la semiótica a un autista oriundo de Addis Abeba
para qué la historia del arte en una sesión de hemodiálisis
para qué es útil un poster de Einstein en mi habitación

Pero quién sabe quién soy Yo
Acaso ese Dios que no es más que el prozac
de aquellos que ha renunciado por protocolo espiritual y financiero
a los beneficios alternativos de un test psicométrico
O acaso tú que crees haberme inventado
mientras libábamos vino
y el calidoscopio de la noche nos envolvía en el mito
O acaso esas noches en el calabozo
donde por simple intuición el señor coronel dejó entrever
su falta de civismo a causa de mis labios en posición decúbito dorsal

Salvo a Wakko Warner
no le debo STOP CRISH BABU a nadie
Estoy dichosamente como la oreja de Van Gogh como siempre
Como Judas antes de las treinta monedas
Como el himen de una niña recientemente desmitificada
Como Gregorio Samsa en un poema de Gabriela Mistral
Como el hombre araña en las líneas de Nazca

Pobre de aquel que me acuse de blasfemo libre o loco
La ciudad aun no cuenta con el mobiliario
para las libertades en torno el ímpetu otorrino neuropsicogenital
Gracias pero no
No soy digno de efigies ecuestres
ni de séquitos con el metabolismo acreditado para el cannabis y rock
Literalmente soy un fotógrafo de porristas aspirante a Bhiksu
Un Charles Manson
En el mejor de los casos un Willian Wallace
apremiado por la inusitada autonomía del aparato digestivo

lunes, 29 de noviembre de 2010

APARICIÓN DE LA REVISTA DE CREACIÓN LITERARIA ESCOLAR “EL PEZ GLOBO”.


APARICIÓN DE LA REVISTA DE CREACIÓN LITERARIA ESCOLAR “EL PEZ GLOBO”

Estimados amigos:

Les comunicamos que acaba de aparecer la revista de creación literaria escolar “EL PEZ GLOBO” (Co-edición “El pez globo” y “Letra en llamas”). En este primer número se publican poemas y caligramas de los alumnos de la I.E. 0059 “Santa María Goretti ” de Ñaña.

Esperamos de esta manera estimular el trabajo (re)creativo de los estudiantes con el único propósito de que sus trabajos no queden en el aire, porque “ESCRIBIR ES SER HUMANO”.

Atte,

César Pineda y Paolo Astorga.
Directores de la revista.

“DIARIO DE LOS SUBURBIOS” POR AUGUSTO HUAYTA MEDINA.

Elmer Arana Mesías.
“Diario de los Suburbios”, editorial Pasacalle - octubre 2010.

“EL SUBURBIO DEL MESIAS”

Por: Augusto Huayta Medina

Entre el viento y la lluvia, la melancolía y el desván de una nube que cubre la ciudad y a la vez empuja a un nombre a convertirse en silencio, en el huésped de la calle, meada por los estragos del atardecer de una noche que jura traer panes para la madrugada.

Para este hombre que ve sus días en el mercado con el tumulto y el negocio. Esta es la residencia de niños y niñas, de jóvenes y adultos de esta ciudad de este pueblo de este diario de los suburbios. “entre los periódicos chichas deberás buscarme…”

En los suburbios encontramos a unos hombres de esta ciudad que ve el inicio de sus días entre miserias y orfandad, que le da pelea a la vida con tantas manos y piernas que los años pudieron formar. Desde sus inicios vemos a un niño que recuerda los juegos de su infancia entre el trabajo y las ventas “Aquí los niños juegan con palas y picos; juegan a triciclos que venden pan. Aquí la mayoría de edad se alcanza a los cinco”, también vemos que estos niños reclaman un hogar, una madre si sería de mucho pedir, también un cariño. “Tengo un retazo orlado de uniforme,/un puente padre y un padre ausente;/tengo una carpeta en el espejo;/un cuaderno de 100 vacíos A4;/unas manos dibujando el espanto/y unos ojos que de mucho llorar leen”.

En esta ciudad, que podría ser cualquier recuerdo de un pueblo carcomido por la actividad de la vida, un emporio de los collados de gente que trabaja, que la vida la encuentra en las calles y hay que aprender a vivirlo, con el tráfico del olvido que devasta el propio recuerdo y los mitos religiosos hasta convertirlo en pan y vino que nunca se comerá.

Aquí se denuncia al destino y se encara lo presente, a un gringo occidental que estima los rezos y los santos domingos. Aquí, se ruega una noche más en los burdeles, un sorbo más de vida, a la ilusión, al conjunto de masas que existe en el espacio de las cantinas con unas ropas que muestra hasta el alma y con unas zapatillas de siete suelas para reventarle la sonrisa a la muerte. En esta ciudad, se enjuicia por todo los medios esa crisis religiosa y fervorosa que hace existir a todo los santos que habitan las iglesias. “En verdad, dios fue un pendejo te dejó la hostia y se llevo el vino, prohibió la manzana y te ofreció el hambre; destruyó tu mundo y emigró hacia las alturas”.

El diario de los suburbios de Elmer Arana Mesías, editorial Pasacalle - octubre 2010, que se presento en Ayacucho, ciudad natal del autor, muestra en los poemas la vida de gente humilde y común que va acompañado de unas imágenes abstractas envueltos en líneas retorcidas de tanto encontrar una forma, una figura solo muestren ojos en el vacio que vislumbra el horizonte de un hombre carcomido por el destino. La poesía de Arana no le canta a la iglesia, ni a los apus, ni a la violencia de los 80 de que creo estar seguro lo vivió en carne propia, sino al desenlace, a la discordia y a la orfandad del pueblo con el hombre con la nación y con Dios.

Esta ciudad de cerros de neblina y suelos de arena que de tanto uso muestran sus venas rojizas, rojizas como sus frutas tunales y sus habitantes, como de costumbre o por un hecho natural, que acontece la muerte se despiden con los cantos en las esquinas, en las mesas y en los mercados, a la vida, a esa vida que estoy seguros atrapará un suspiro y un hipo de lectura.

ENTREVISTA AL POETA MESÍAS

Elmer Arana Mesías, “Diario de los Suburbios”, editorial Pasacalle, octubre 2010.

Aquí les dejo con la entrevista de esta nueva voz que no canta a la iglesia ni a los apus, ni a la violencia de los 80 de que creo estar seguro lo vivió en carne propia, sino al desenlace a la discordia y a la orfandad del pueblo con el hombre con la nación y con Dios.

¿Qué es para usted la poesía?

Juan Cristóbal decía que la literatura había sido en su vida un arma de doble filo: por un lado «ayuda a vivir, a develar el mundo, a embellecernos con sus imágenes y figuras (…) a trasladarnos a mundos muchas veces irrealizables. Pero también nos ayuda a saber que la vida es una mierda, un fracaso, una frustración enorme, un enorme vacío».

Yo ya sabía que la vida era una mierda. Lo había comprobado desde muy temprano. Así que la literatura me sirvió para descubrir el primer mundo del que habla Cristóbal. A darle belleza a esos momentos caóticos en los que se desenvuelve la existencia humana. Si la literatura no hubiera llegado a mi vida creo que no me interesaría mucho vivirla. En ese sentido la poesía y la literatura es para mí, antes que todo, una tabla de salvación, un espacio donde me desnudo, donde puedo ser yo mismo, imaginar mundos mágicos, sueños imposibles, como lo dice Juan Cristóbal.

¿Qué definición le da a su poesía?

Puedo definirla de humana. Antes que cualquier interés retórico está la idea de comunicar algo, un estado de las cosas.

¿Cuál es el motivo en la poesía de Elmer?

La vida misma. Trato de representar lo que no se dice, lo que nadie quiere ver, lo que se debe esconder a las visitas.

¿Cómo ve la poesía ayacuchana?

Voy a referirme a la poesía joven. Hay mucha gente decidida a hacer poesía. La poesía ayacuchana ha tenido muy buenos representantes aunque muy escasos. Sin embargo noto que no ha habido exploración de otras temáticas, de otras formas de comunicar. Los poetas de la generación precedente se quedaron en el modelo modernista. Hay una impresión de que la poesía debe llevar intrínseca la identidad ayacuchana y en esa noción se llega a hacerla hermética a otros conceptos. La idea de la identidad es muy compleja por el hecho de que nos lleva a discutir qué es lo ayacuchano y que no. ¿Hasta dónde es posible encontrar lo ayacuchano en la poesía? Una tarea antropológica.

Ayacucho ya dejó de ser una aldea cerrada a las influencias externas. Ya no es la ciudad que nos atrapa con su paisaje andino, que nos conmueve con los huaynos melancólicos, que transmite sus mejores emociones en el runasimi. También hay edificios, suburbios, pueblos jóvenes. A la gente le gusta la cumbia, la salsa, la música subterránea. Es rico el puca picante pero también lo es el ceviche.

Lo que trato de explicar es que si la poesía responde a un tiempo, los tiempos actuales exigen que haya una poesía que represente a todos. Entonces habría que reformular el concepto de identidad ayacuchana que hasta ahora se viene manejando.

Cómo dice Nicanor Parra: «Escriban como quieran / En el estilo que les parezca mejor/.../En poesía se permite todo».

¿Es necesario que poetas de provincia deban recurrir a la capital para ser reconocidos?

No debería ser así pero en la práctica eso es determinante. La mayoría de escritores reconocidos han tenido que emigrar a la capital para consolidarse un nombre. Lima sigue siendo un foco cultural que determina quiénes tramontan su tiempo y quiénes mueren para siempre.

Sucede que la crítica, los premios literarios, las buenas editoriales están concentrada en Lima. Al interior del país no se dan las condiciones para que emerjan escritores que rompan esa situación.

Tendría que generarse, por ejemplo, un premio literario al interior del país, que atraiga a los mejores escritores. Un premio que descubra a nuevos valores y que obligue a la crítica a voltear la vista al otro Perú.

Los escritores, los grupos literarios han surgido por que existe un cuerpo de críticos que los respalda. En el Perú, la crítica es muy escasa y a veces poco seria. A parte de la San Marcos, de la Villarreal y La PUCP (en Lima) y la UNAS (en Arequipa) no hay más universidades que formen en crítica literaria, salvo error mío.

¿Qué opina de los poetas que a diario se inaugura uno?

Mientras más poetas se inauguren mejor.

¿Qué autores ayacuchanos nos recomienda leer?

En poesía, Baltazar Azpur, Víctor Tenorio, Cayo Santos Huamán, Pedro Olórtegui, Héctor García-Blasquez. En narrativa, Sócrates Zuzunaga, Hildebrando y Julián Pérez.

¿Desde Ayacucho cómo ve la literatura peruana?

Desde Ayacucho se ve la literatura peruana, o por lo menos yo la veo, con mucho distanciamiento por una razón en especial: Es muy difícil acceder a los libros actuales que aparecen en el mercado. A lo sumo se logra conseguir de los escritores ya consagrados o de los más marketeados: Reynoso, Bryce, Roncagliolo, Cueto, etc. Rara vez llegan libros de Miguel Gutiérrez, Gregorio Martínez. Y de la poesía ni qué decir.

Las ideas generales que tengo son basadas a partir de extractos literarios que circulan en el internet o de los libros que de vez en cuando me agencio cuando voy a Lima a darme un paseo por Amazonas, Quilca o alguna librería del Jr. Camaná.

HOY SE INICIA EN AYACUCHO EL I ENCUENTRO DE NARRADORES "LA ÚLTIMA CENA".


I ENCUENTRO DE NARRADORES "LA ÚLTIMA CENA"

Ayacucho, del 29 de nov, al 02 de dic.

Narradores invitados:

- CARLOS CALDERÓN FAJARDO
- AUGUSTO HIGA
- PATRICIA DE SOUZA
- GABRIEL RIMACHI
- VÍCTOR TENORIO
- TEODORO ALZAMORA
- CARLOS RENGIFO
- GIANCARLO ANDALUZ
- JULIO CABREJOS
- HENRY QUINTANILLA
- COSME SAAVEDRA
- JORGE TUME

Para ver el programa haga click sobre la imagen
o visite: http://www.infolecturanoticias.blogspot.com/

VIERNES 03 DE DICIEMBRE: PRESENTACIÓN DEL LIBRO “EL ARTE DE NARRAR Y EL PLACER DE LEER”.


PRESENTACIÓN DEL LIBRO: “EL ARTE DE NARRAR Y EL PLACER DE LEER”

Invitan a la presentación del libro:

Ribeyro: El arte de narrar y el placer de leer
de Antonio González Montes

Presentan:

- Dr. Jorge Valenzuela Garcés
- Mg. Mauro Mamani Macedo

Lugar:

Auditorio principal de la Facultad de Letras (1er. Piso)

Fecha: viernes 3 de diciembre

Hora: 5:00 pm.

jueves, 25 de noviembre de 2010

“EL LADO OSCURO DEL CORAZÓN DE LA POESÍA” POR HELÍ PAREDES.

Poeta peruano: Juan Mauricio Muñoz Montejo.

“EL LADO OSCURO DEL CORAZÓN DE LA POESÍA”

Por: Helí Paredes

A Juan Mauricio lo conocí como se conocen las mejores cosas de esta vida: como quien no quiere, andando a la deriva para un día terminar encontrándose. Me ha sucedido así con la amistad, y también con el amor. Será porque soy un asiduo caminante y es por eso que cuando leo El lado oscuro todo me remite a eso, los pasos que doy a través de esta ciudad. Esto no será una crítica ni nada parecido y no lo será porque no soy un crítico ni una criatura semejante. Soy un simple lector que hablará del lado oscuro de la poesía, ese lado que todos tenemos, especialmente los jóvenes poetas que han nacido con ese gusto por los poetas malditos como Rimbaud, Baudelaire, Mallarmé, Lautrémont, y que se refleja en el poemario de Juan Mauricio, de manera certera y cruel, como si nos sumergieran una daga en el vientre.

El lado oscuro busca sobre todo una identidad y esto ya lo vemos desde el primer poema Retrato de una familia donde Juan Mauricio retrata justamente a su familia: ¿es que acaso no es la casa paterna el sentimiento del lugar más seguro y por ende ahí debe estar también la respuesta a lo que somos? El problema se plantea cuando no está allí lo que buscamos y tan sólo podemos definirnos así: un vago, el hermano mayor. un seguidor fanático, el hermano menor. ¿A cuántos nos sucede esto? La búsqueda de la identidad se une a su voz de poeta joven y bohemio que con palabras busca representar su alrededor a la vez que se busca así mismo (y el poeta muchas veces es tomado como tipo excéntrico y esto se refleja en Hospital Mental donde nos dice: “Porque aquellos civiles caminantes en avenidas suntuosas insinúen nuestra desadaptación. En realidad, no nos importa. Nos enorgullece.”). Las metáforas aquí son contadísimas y no buscan alardear, eso dejémoslo para las novelitas seudo románticas o la poesía que no busca más que ahondar en la estructura y el estilo sin preocuparse si en realidad transmiten, y es clave la palabra, algo (poesía que ahora es bastante frecuente en los jóvenes, penosamente). A veces hay que decir las cosas sin rodeos, si la rata tiene cola y es peluda, eso basta y nada más.

Por eso El lado oscuro ahonda en una poesía sobria y precisa, que busca más allá de una belleza estilística: es como un grito que busca desgarrar, un canto de protesta, una huelga de trabajadores frente a algún municipio. Su letra hace el trabajo de fotografía para transmitirnos la imagen tal cual es: un basural será siempre un basural, pero alguien nos puede querer hacer la jugarreta de ponernos una muchachita hermosa en aquel basural y entonces ya no vemos el basural, sino a la muchachita. Por esto creo que vemos en el libro una fotografía junto a cada poema, yo lo entiendo como un poema doble (cara y cruz), o dicho de otra forma: dos ríos distintos que nos llevan al mismo océano (o dos caminos que nos llevan al centro de Roma, invariablemente). Hay que recordar por eso que el lenguaje nació primero como necesidad de comunicación y representación, y la literatura, su corazón, es eso, pero también es construcción. Por eso, El lado oscuro, construye un camino, una senda llena de dudas, agujeros, peñascos, incertidumbres, sombras, demonios y reflejos. Y es que sólo así, sorteando todo aquello, enfrentándose con los demonios ajenos y los de uno mismo (mirando cara a cara al abismo, como diciéndole: cabrón no creas que no te andaba esperando, ahora verás) uno podrá llegar al final del camino y encontrarse con uno mismo. El espejo nunca ha servido para retratarnos, villano mentiroso, siempre nada más que un sortilegio: quien aparece ahí no somos nosotros, o somos tan solo una mínima parte.

Por ello, por ejemplo, en Cementerio leemos: “¿A dónde voy? ¿Quién soy en la marea, en el vaivén de las olas?”. Y en Yo, su pregunta recurrente de ¿Quién soy?: “Soy un ser humano sin huesos, sin corazón. Corazón de lata, corazón de vidrio. Vacío es el mundo. Vacío soy yo. Soy tierra de cristales envenenados por la miseria del ser humano”. Para encontrar la identidad es necesario saber quién es uno y para ello es necesario antes saber de dónde se viene. En Callejón nos dice: “No soy de allá. Tampoco pertenezco acá. Crecí en el charco de la tierra, callejón de un solo caño de las sobras del Rimac, callejón blancuzco, reiteraciones de manchas negras exhibidas por el pecado, remitidas por ladrones nauseabundos, escoria de la naturaleza santa, petrificada, pertrechada por sus hijos”. Y entonces ya aquí se puede ver que el contexto que utiliza Juan Mauricio no es más que la ciudad que lo vio crecer y que lo marcó como poeta. El lado oscuro es Lima, vista desde el ojo de un limeño que ha vivido en el mounstro, que es esta ciudad. Sí, porque Lima es un mounstro, ¿pero acaso no se llega a querer esos mounstros infantiles que nos asediaron alguna vez? Por ello los poemas de El lado oscuro retratan esta ciudad oscura, decadente, llena de agujeros, brechas, pobreza, tristeza y abandono, pero en el reverso de todas aquellas palabras se puede encontrar un profundo amor, cierta esperanza de que algún día todo eso cambie y la poesía ya no sea necesaria para denunciar todo aquello. En Días, por ejemplo, yo encuentro aquella esperanza: “Días en los cuales la torta de cumpleaños celebró un día más en el basurero, en el muladar, en el palacio de oro, en el departamento de clase media. y el amor en los parques, en los hostales de tres, dos y una estrella, el amor en la universidad, en el patio de un colegio, en la esquina de la barriada, a la vuelta de la casa de esteras del asentamiento humano, en Lima, en Huacho, en el distrito federal de México, cruzando la frontera, llegando a la frontera, en la ciudad de Phoenix, en un cuartucho con miles de ilegales, en Alemania, ayer fue un campo de concentración nazi, hoy es un museo del amor, las lágrimas corren a través de los judíos maltratados por el tiempo, en todos lados hay amor, en todos lados hay días”. Pero también está, como en toda buena poesía, el amor y su fantasma, el amor y sus dedos huesudos que viene por las noches a jalarnos los pies de la cama. En El último día presenciamos: “¿Cuál es tu último deseo? – Quiero estar con ella todo el día”. En Desterrado de amor: “He aquí, el hombre solitario sin amor. He allí, la pareja perfecta complementada de dulzura, completa de corazón, cómplice de amor”.

Finalmente, hay también esa relación íntima que suelen tener a veces los poetas con la muerte, a veces en forma de reclamo, a veces cómplice. En Conversación con la muerte, se nos permite ser testigo de un diálogo funesto: “¿Qué deseas?, pregunta filosofando mi prematura llegada. Te faltan cumplir años en la tierra, exclama percibiendo su eco. ¡Recógeme!, clamo. No concibo valor para continuar. Lo siento, prorrumpe, fatuo, rechazando mi ruego. Tu hora no ha llegado. Sollozo interiormente”. En InFausto, escuchamos como un susurro de ultratumba: “Rebusqué debajo de la tierra, sumergido en el océano, caminando sobre la luna, quemándome con el sol, señalando las estrellas: La felicidad estaba condenada”. Y más adelante, cómo dándole termino a la sonata: “Los rieles de un tren aguardan. El metal descarga su pólvora. El balcón del cuarto piso señala una bienvenida. Ustedes aguardaron mi llegada, festejando mi partida”.

No creo que quede más que decir que no haya quedado claro arriba, el paseo por El lado oscuro es un paseo agónico pero necesario si lo que busca uno es encontrarse. Para llegar a un estado puro de espiritualización hay primero que purgarse y Juan Mauricio nos invita a eso: pero purgarse es mirar hacia fuera sólo si se mira adentro a la vez, no tiene sentido uno independiente del otro. El mensaje queda claro, lástima que muchas personas no lo comprendan y por eso es que vemos el mundo así: todos andan reclamando lo jodido que anda lo ajeno cuando no se atreven a fijarse en sus propios dominios. Juan Mauricio lo sabe y lo dice. A nosotros nos deja el simple trabajo de ver y oír.

03 DE DICIEMBRE: PRESENTACIÓN DEL POEMARIO “BHAGAVAD PIZZA” DE MIGUEL ÁNGEL FUENTES.


PRESENTACIÓN DEL POEMARIO

“BHAGAVAD PIZZA”

De Miguel Ángel Fuentes Gallegos.

LUGAR: Casa de la Literatura Peruana. Jr. Ancash 207, Centro de Lima.

FECHA: 3 de diciembre 2010

HORA: 18:30 horas.

ORGANIZA: Gstart. Gestores Culturales.

Gstart – Gestores Culturales tiene el agrado de invitarlos a la presentación en Lima del poemario BHAGAVAD PIZZA del reconocido poeta cusqueño Miguel Ángel Fuentes Gallegos, como parte de la gira que viene realizando en diferentes puntos del país. Miguel Ángel, el Piwi, llega a nuestra ciudad luego la presentación exitosa de que es su segundo poemario en Cusco y Arequipa y nos entrega intrínsecas alegorías sobre la idea de Cusco como una formación híbrida y cosmopolita.

El poeta, arquitecto de profesión, ha escrito tres obras de teatro, entre ellas destaca Enroque, obra que participó con mucho éxito en la muestra nacional de teatro el año 2000 en Arequipa. Ha realizado diversas publicaciones entre las que destacan: “Certezas” en 1998, “De rumores y milagros” el 2000, “Happy Hour” el 2004. “Otro día de sol” es el nombre de su primer poemario publicado en el 2008 y su trabajo a llegado a países como Chile, Colombia, Bolivia, Argentina, Ecuador, México, Cuba y España con su participación en encuentros de poetas y diversas publicaciones.

La Casa de la Literatura nos abre sus puertas para la presentación de este artista.

“Escribo básicamente para vengarme de mis profesores de colegio, para no convertirme en funcionario público y de paso para poner en práctica mi ingles tercermundista, y sobre todo para evitar que se desborde mi instinto de Charles Manson… Escribo porque es la única manera de disipar mis ideas termonucleares en pos del control de la natalidad…”

Agradecemos la difusión de este evento.

Los esperamos

GSTART – Gestores Culturales S.A.C.

http://www.gestoresculturalesperu.com/
prensa@gestoresculturalesperu.com

Tel. 991678398

miércoles, 24 de noviembre de 2010

“PARA QUÉ SIRVE UN CRÍTICO LITERARIO”. POR GUSTAVO FAVERÓN PATRIAU (PUENTE AÉREO).


PARA QUÉ SIRVE UN CRÍTICO LITERARIO

Y POR QUÉ NO ES BUENO CONFUNDIRLO CON UN CORRECTOR DE ESTILO

Por: Gustavo Faveron Patriau

En contra de lo que muchos parecen creer, la labor principal de un crítico no consiste en revelar, como desde un púlpito, qué libro es bueno y qué libro es malo. Al menos no sin la necesidad de justificar el criterio seguido para la elaboración de ese juicio.

Lo central es otra cosa: el análisis; la comparación histórico-social y también dentro del marco de la historia de la estética y la historia de las ideas; la comprensión del lugar del libro en la tradición en la que se inscribe, y cómo la viola o la descentra; cómo surge ese libro a partir de otros previos; qué dice sobre aquello que sea su referente y en qué forma alude a él.

El crítico, como lector especialmente entrenado, debe hacer lo posible por entender la armazón estructural de un libro y su contenido ideológico: cuál es la trama de creencias implicada debajo de la superficie externa de la obra. Eso no es reinstituir la imposible dicotomía de forma y fondo: es lo contrario, descubrir cuál es la unidad estética de la obra, es decir, la manera en que la distribución de ideas y formas se interpenetran inextricablemente.

(Por ejemplo: una de las maneras en que se entiende que El hablador de Vargas Llosa es un discurso que no afirma la superioridad del mundo occidental sobre el mundo asháninka o viceversa, está, más allá de las ideas expuestas en los diálogos de los personajes, en la imposibilidad de decidir el nivel de realidad y objetividad ficcional de las dos series de capítulos alternos que forman la novela, lo que produce la indecibilidad acerca de cuál de los dos mundos representados es "más real", y con ello, la sospecha de que tal vez el narrador occidental jamás ha llegado a conocer el otro universo).

Incluso cuando el crítico se siente en la necesidad fatal de concluir si el libro es bueno o malo (como ocurre, por ejemplo, en el caso de la crítica de prensa, donde se sabe que hay un lector que espera tener una pista pragmática sobre la obra), incluso en esos casos, digo, ese juicio final no tiene sentido alguno si no está apoyado en el aparato anterior.

En el caso de los reseñadores de prensa, uno escucha con frecuencia que las limitaciones del espacio impiden ese tipo de análisis. Eso, en verdad, es un tanto irrelevante. El crítico de prensa no está en la necesidad de hacer constar por escrito cada paso de la elaboración de su juicio; pero eso no lo autoriza para no pasar por esos escalones; luego bastará con que sintetice los resultados, será suficiente con que deje ver que el trabajo ha sido hecho.

Lo contrario, es decir, dedicar el breve espacio de una reseña a mostrar solamente el juicio de valor, produce la impresión de que el crítico se está poniendo a sí mismo como único respaldo, como único balance del juicio. Y muchas veces es así.

Por desgracia, muchos críticos, sobre todo, claro, en la prensa (en todo el mundo, hasta donde he podido ver), suelen afirmar cosas como que un libro es malo porque sus frases son muy largas o muy cortas, o su lenguaje es muy vulgar o demasiado afectado, o su estructura es muy simple o muy compleja, o sus referentes culturales son muy oscuros o muy obvios, o su anécdota es muy sencilla o muy enredada, o su tiempo es muy lineal o muy arborescente, o su ritmo es muy lento o muy agitado, etc.

Si detrás de ello no hay una demostración interesante acerca de cómo y por qué tales rasgos son negativos en el contexto de la obra misma, entonces esas afirmaciones no significan nada atendible, quedan como expresiones de una preferencia personal. Y como nadie está obligado a tener el mismo gusto que un crítico, dicen poco o nada.

¿Las frases muy largas son un defecto? Entonces Faulkner es pésimo. ¿Las muy cortas son un horror? Entonces Carver es malísimo. ¿El lenguaje vulgar? Medio Joyce se va. ¿El lenguaje muy afectado? Adiós Proust. ¿Las estructuras muy simples? Chau Hawthorne. ¿Referentes culturales demasiado oscuros? No lean a Borges. ¿Demasiado obvios? Bye bye Ribeyro.

¿Anécdotas muy sencillas? Maten a Roth. ¿Demasiado enredadas? Prohibido Tolstoi. ¿El tiempo es muy lineal? Olviden a Dostoievski. ¿Muy arborescente? Quién necesita a Bolaño. ¿El ritmo es muy lento? No toquen a Flaubert. ¿Muy agitado? Descartado Celine.

Ocurre que cuando un crítico dice que una novela es demasiado x o demasiado y, está comparándola con algo más. Quizá con un conjunto discreto de libros que, consciente o inconscientemente, forman su estándar, su medida base; algo así como un libro imaginario constituido por todos aquellos rasgos que él supone cualitativamente superiores. Eso, de hecho, parece casi inevitable: todos tenemos preferencias, y llegamos a cada libro nuevo con esas preferencias bajo el brazo.

Pero no por ser casi inevitable deja de ser injusto. Después de todo, el libro que nos ponen en frente, aunque sea necesariamente el fruto de una tradición o varias, es nuevo, y merece que el crítico empiece por compararlo primero consigo mismo, con lo que ese libro propone. Si de todas maneras lo vamos a contrastar con el libro imaginario que llevamos dentro, también debemos hacer el esfuerzo de contrastarlo con el libro imaginario que esa obra nos plantea, es decir, con lo que podemos suponer que hubiera sido su forma ideal, si el autor fuera, en verdad, capaz de escribir su obra perfecta.

Acepto que, si ese otro libro también es imaginario, nuestra intuición de cómo podría ser es altamente subjetiva y, peor aun, puede estar marcada por los mismos prejuicios anotados antes. Pero si la crítica está plagada de subjetivismos, nuestro deber no es entregarnos a ellos, sino tratar de tensarlos y reprimirlos, ponerles límites, ver y escuchar con los ojos y los oídos bien abiertos.

Quienes recibieron con pasmo y felicidad el Ulysses no tenían la ventaja de que la novela de Joyce les sonara demasiado familiar: al compararla con su estándar adquirido, tuvieron que ser capaces de aceptar que la literatura puede romper tantas convenciones como quiera y no sólo seguir siendo literatura, sino ser incluso la mejor.

No se trató, para ellos, tampoco, de aceptar a ciegas que este artefacto nuevo y diferente fuera llamado novela pese a las radicales diferencias con lo previo: tuvieron, también, que darse cuenta, con extrema sutileza, de que el mérito mayor de la novela de Joyce era precisamente el de estar escrita en tensión con casi toda la tradición previa.

Esa es la línea en la que se sitúa un buen crítico ante cada libro: la frontera entre lo hecho antes y lo hecho ahora, entre lo que nos llega en cada libro por la inercia de la tradición y lo que el libro nos ofrece por primera vez, cuando su autor lo hace derivar en una dirección inusitada, una dirección a la que no se llega por solo el impulso de la repetición y la costumbre.

Por supuesto, aquel crítico que sólo sea capaz de comparar un libro nuevo con su estándar anterior, y nada más, es un crítico que no está haciendo su trabajo. Y el caso puede ser peor aun: hay que ver cuál es el estándar, cuáles son esos libros con los que el crítico ha formado su criterio. Mientras más estrecho sea ese rango, más pobre. Mientras menos riguroso, más injusto. Mientras más semejantes entre sí sean sus afluentes (hay críticos que sólo conocen un cierto tipo de literatura, que desprecian a los clásicos, o descartan a priori todo lo que les huele a raro, o que jamás sienten inquietud por estudiar distintas tradiciones), menos posibilidades tendrá el crítico de reaccionar con inteligencia ante un libro que lo saque de su zona de seguridad.

Y pensar que en el Perú hay un seudo-crítico que sólo es capaz de comparar los libros con los diccionarios de la Real Academia Española. Y pensar que hay despistados que se arrancan la piel a mordiscos de la desesperación si alguien, como yo, hace notar que esos seudo-críticos son una enfermedad.

Si siguiéramos los criterios de ese seudo-crítico (un monomaniaco detector de redundancias, agramaticalidades y cacofonías, defensor de la sujeción a la normatividad por encima de cualquier otra cosa), autores como José María Arguedas, Roberto Arlt, Armonia Somers o César Vallejo resultarían ser mediocres e indignos de atención. Como que ya lo ha dicho sobre Vargas Llosa, más de una vez.

Fuente:
http://puenteareo1.blogspot.com/

Link:
http://puenteareo1.blogspot.com/2010/11/para-que-sirve-un-critico-literario.html

“MORIDOR, EL CUARTO POEMARIO DE WILLY GÓMEZ MIGLIARO” POR PAOLO DE LIMA.


Paolo de Lima, Dalmacia Ruiz y Willy Gómez.
Foto: Victoria Guerrero.

“MORIDOR, EL CUARTO POEMARIO DE WILLY GÓMEZ MIGLIARO”

Por: Paolo de Lima

En primer término, quiero resaltar algunos aspectos paratextuales presentes en Moridor, cuarto poemario de Willy Gómez Migliaro (Lima, 1968) impecablemente editado este año por el novísimo sello Pakarina Editores. La dedicatoria, al igual que en su primer poemario Etérea, del 2002, está dirigida a Margarita, pero se añade ahora al queridísimo Andrés, hijo de ambos. La familia que ha formado el poeta se completa, pues, en estos años de producción poética en formato de libro. Con relación al autor de la cita que abre el libro, T. S. Eliot, se trata de una referencia presente también en Etérea, así como en la sección “Roturas” de su tercer poemario La breve eternidad de Raymundo Nóvak (su segundo poemario es el titulado Nada como los campos). En ocho años de escritura poética, Gómez Migliaro ha sabido mantener una misma relación personal y literaria. Su poesía demuestra la plena vigencia que Eliot tiene entre nosotros, desde las primeras menciones entre autores peruanos de la generación del cincuenta, y desde que Javier Heraud (cuyo primer libro El río cumplió este año cincuenta años de existencia) intertextualizara poemas de Eliot en su poema de 1961 “Entierro del verano”. Heraud sería de los primeros en el Perú -antes de Cisneros e Hinostroza- en atisbar lecturas de poesía anglosajona de la primera mitad del siglo XX -Eliot, específicamente-, y de asimilarlas a su escritura poética. Estas lecturas ya habían sido aclimatadas en el Perú, como sustenta al respecto el narrador Miguel Gutiérrez en su libro de 1988 La generación del 50: un mundo dividido: “Eielson afirma que era lector de Eliot por los años que escribía Canción y muerte de Rolando [1959] y Reinos [1945]; en 1948 Westphalen escribe en El Comercio (edición del 10 de noviembre) un artículo titulado 'Notas sobre Ezra Pound y T. S. Eliot'; Raúl Deustua, no mucho después, publica un comentario sobre los Cuatro cuartetos de Eliot en Mar del sur[;] por otra parte, Blanca Varela, que luego de su vinculación con el grupo que se reúne en torno a Las moradas, vive la experiencia cosmopolita de París con Julio Cortázar y Octavio Paz y los existencialistas franceses, confiesa tener entre sus poetas preferidos a T. S. Eliot; es más, en las postrimerías de los 50, Manuel Velásquez Rojas publica su poema 'La voz del tiempo', donde se escuchan, si bien de manera incipiente, los primeros ecos de la poesía de Eliot” (págs. 66-67). A inicios de este siglo XXI, lo comprueba la poesía de Willy Gómez, T. S. Eliot continúa siendo una figura central entre nosotros.

Ahora, con relación a los poemas de Moridor en sí, quiero referirme a un aspecto en concreto. Es el relacionado con dos tipos de imágenes que recorren el libro. Se trata en el fondo de dos fuerzas contrapuestas, una de signo positivo y otra de signo negativo. Basta citar algunos ejemplos entresacados de los primeros diez poemas. En la primera fuerza apreciamos expresiones como “la estética pacifista”, “la ilusión de decir todo o nada”, “la naturaleza de lo creado es un signo de claridad”, “el movimiento de esperanza”, las “coordenadas luminiscentes”, “una ilusión incontestable”, una “respiración pacífica”, las “visiones de gran ciudad”, “la nueva fortuna”, “una patria de amor”, el “día de la dignidad”, “la bienvenida”, “la esperanza”, “la luz barniz”, “la confianza que deposito en ti” o “el soporte de luz”. Todo esto se contrapone a las “oscuras causas”, “las capas del maligno”, “las paredes oscuras”, “las zonas de peligro”, las “repúblicas de odio”, el “jardín oscuro”, la “excitación de la muerte”, los “animales breves en el egoísmo”, “una mancha que invade”, “el aspecto turbio del agua”, los “arrodillados en la oscuridad” o “el germen de la derrota”. Creo percibir, en mi primera lectura de Moridor, que es entre estas dos fuerzas, entre ambas proyecciones del alma humana, por donde transita esta poesía lúcida y atenta. Con tranquilidad segura, sin aspavientos, desde la dirección de entrañables revistas de poesía de inicios de los años noventa como Polvo enamorado y Tocapus, Willy Gómez ha venido afianzando una de las propuestas más personales de la hora. Poemas como “El rulemán golpeado”, “Tuvieron que matar los pobres hombres” o “Querido W” lo comprueban.

Río, barrio de Copacabana, 03 de agosto del 2010