sábado, 20 de marzo de 2010

PHILIP ROTH: “LAS HUELLAS DE UN ESCRITOR EXCEPCIONAL”.

Como en otras oportunidades recientes, Roth escribe sobre la vejez.
Foto: AP

Literatura
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“LAS HUELLAS DE UN ESCRITOR EXCEPCIONAL”

En su nueva novela, La humillación, que Mondadori distribuirá en abril, Philip Roth se distancia un poco del tono autobiográfico de sus libros anteriores. Las claves de un creador que comparte obsesiones y talento con otro artista brillante: Woody Allen.

Por: Hugo Caligaris
De la Redacción de LA NACION

Todo escritor deja huellas personales en sus novelas y en sus relatos, pero algunos se esfuerzan más que otros para que se noten. No pueden evitar construir sus ficciones en torno al personaje que más los seduce: ellos mismos.

A mediados de la década del 90, poco después de la publicación de Operación Shylock, un notable colega de Philip Roth, John Updike, dijo cáusticamente: "Algunos lectores pueden sentir que hay demasiado Philip Roth en sus libros recientes". Updike tenía sus razones para decir eso: como si con un solo Roth no alcanzara, dos personajes llamados Philip Roth se cruzaban en las páginas de Operación Shylock: uno que se estaba recuperando de una crisis mental en Connecticut y otro que hacía campaña en Jerusalén para que el pueblo judío emprendiera una diáspora al revés y disolviera el Estado de Israel.

Por un lado, es cierto que a Roth, como judío profundamente asimilado a la comunidad norteamericana, no le resulta muy simpática la experiencia sionista. Por el otro, también es cierto que estuvo internado en una clínica psiquiátrica (el Silver Hill Psychiatric Hospital), a la que acudió por propia voluntad cuando se sintió cerca del suicidio.

Resulta muy difícil saber dónde termina el documento y comienza la invención en las obras de Roth. Por eso algunos clasifican como novela y otros como autobiografía su Patrimonio, que para colmo lleva como subtítulo Una historia verdadera . Allí un personaje llamado Philip Roth narra la enfermedad de su padre -Herman, como en la vida real del Roth de carne y hueso-, su muerte y el añadido novelístico de su escatológico legado.

En su novela Decepción, de 1990, un escritor de temperamento seductor llamado Philip habla de su relación con Claire, una actriz aburrida de cierta edad. Para ese entonces Roth estaba casado con Claire Bloom, cuyos orígenes como actriz cinematográfica se remontaban a su papel en Candilejas, de Chaplin. Cuando no el personaje de papel sino la sólida y tangible Claire Bloom tomó conciencia de lo que había escrito su marido, pegó el portazo: no sólo dio por terminado el matrimonio (había durado apenas cuatro años), sino que publicó un libro de memorias, Leaving a Doll´s House (Abandonando la casa de muñecas) en el que esbozó con pinceladas fuertes el carácter de su ex marido: "Es un ser cruel, errático y espectacularmente manipulador", dijo.

A primera vista, el argumento de la nueva novela de Philip Roth guarda mayor distancia con su vida. En La humillación, incluso la elección de la tercera persona sugiere la idea de cierta alteridad del narrador. Además, el protagonista no se llama Philip Roth, sino Simon Axler, y no escribe, sino que es actor de teatro. O lo fue, y célebre, en su lejana juventud. Ahora tiene 65 años y perdió la confianza. En sus últimas performances - Macbeth, La tempestad - sintió que había perdido su capacidad de convencer al público, y el público tuvo exactamente la misma impresión.

Axler cuelga los hábitos. Hasta aquí, Roth no habla de Roth: ya sabemos que él sigue escribiendo, pese a que está llegando a los 77 (nació en Newark, Nueva Jersey, el 19 de marzo de 1933) y que incluso está terminada su siguiente novela, Némesis, sobre una epidemia de poliomielitis ocurrida en 1944. Sin embargo, hay en La humillación datos concretos que explican la impresión que el lector tiene de estar metiendo la nariz en casa ajena. De estar husmeando, cosa que puede resultar muy divertida, ya que Roth es un maestro en la técnica apelativa del relato, pero también un tanto incómoda.

Veamos: cuando Axler se da cuenta de que ya no puede actuar, se deprime muchísimo... y se interna, por propia voluntad, en una clínica psiquiátrica. Se siente viejo y solo... dado que su mujer lo ha abandonado. Al salir de la clínica, rebrota su esperanza por causa de un romance inesperado y sexualmente algo morboso. Desde El lamento de Portnoy (1969) en adelante, el sexo en todas sus variantes signó el mundo de Roth, y él mismo ha sostenido en innumerables entrevistas que es su motor vital aun en la madurez. No son desconocidos sus affaires con mujeres tan jóvenes como la Pegeen Mike del libro recién presentado, y la humillación a que refiere el título no es la del actor burlado por los críticos, sino la del viejo sometido a los desplantes de una muchacha.

Al respecto, dijo Roth hace un tiempo en un reportaje concedido a Matilde Sánchez, hablando de su novela Pastoral americana: "Coquetear con un hombre mayor es la mejor manera de humillarlo".

Posiblemente, una mirada más abarcadora de la obra de Philip Roth completaría el cuadro que estamos presentando: no todo es confesional en su literatura. También está, y muy firme, la preocupación social y política. Pese a ser tal vez el autor que con más elegancia representa lo que podría llamarse un estilo estadounidense de narración, Roth ha sido muchas veces un crítico muy duro del american way of life. Ha censurado a Bush, se opuso a la invasión de Irak y en su novela La conjura contra América se pregunta por qué hubiera sido posible, en la década del 30, el ascenso de un presidente nazi a la Casa Blanca.

Sin embargo, no es lo político lo que define su obra, no porque no vaya a fondo cuando le mete el bisturí a su propio país, sino porque después de haber llegado al fondo siempre parece encontrarse a gusto en él, a pesar de las contrariedades y pesares. Muchas veces rechazó, incluso disgustado, reproches desde afuera a los Estados Unidos, y reivindicó la crítica como un derecho en cierto modo exclusivo de los ciudadanos que viven en ese país, a veces amándolo y otras odiándolo. Por ejemplo, cuando la hija de Levov hace volar literalmente por los aires las certezas de una familia norteamericana ejemplar, en Pastoral americana .

Aquí, en La humillación, lo que importa es la vejez, como en otros títulos recientes de Roth ( Sale el espectro y Elegía ). Roth ha declarado que cuando tenía 35 años la idea de la muerte no lo dejaba dormir y que un día se dijo: "Estás muy lejos de eso. Preocúpate cuando llegues a los 70". Nunca pensó que el tiempo iba a pasar tan pronto, confiesa. Pero ni aun en sus textos más sombríos Roth provoca reflexiones metafísicas de orden, digamos, general. Atrapado por la manera magistral con que el autor urde y expone sus telarañas, el lector que devora las páginas (en este caso, pocas) difícilmente relaciona lo que lee con su propio final o con la muerte como enigma existencial. Piensa, más bien: "Philip Roth tiene miedo de morirse y las únicas cosas que lo distraen de ese temor le ocurren en la cama".

Tal vez sea esto lo que establezca la distancia entre un escritor excepcionalmente dotado, como lo es Roth, y un escritor grande de verdad. El actor y director cinematográfico Woody Allen trató en vano de imitar a Bergman en un momento de su carrera, y cada vez que le preguntan sobre el tema confiesa que le duele el hecho de haber hecho muchísimas películas, pero ninguna obra maestra, imperecedera. Lo mismo se podría decir sobre la novelística del escritor de Newark.

La comparación entre Roth y Allen puede parecer desmesurada, pero no es ni original ni antojadiza. Son vidas paralelas, que se han cruzado muchas veces y mantuvieron, y mantienen, semejanzas que no es exagerado calificar de insólitas. Para empezar, son dos intelectuales judíos, con toda la carga de brillantez, de sentido autocrítico y de culpa que tal herencia arrastra. Comparten la obsesión por el sexo, un conflictivo vínculo con las mujeres y también un sentido filoso del humor que casi siempre excede el límite objetivo del ingenio. Los dos viven con el pavor de los hipocondríacos el miedo a las enfermedades de la vejez. El escritor y crítico Alex Abramovic firmó en 2001 un artículo titulado "Los enemistados mellizos Woody Allen y Philip Roth: ¿separados al nacer?".

Posiblemente los dos hayan tenido en un momento un mejor concepto del otro, pero se fueron distanciando por algún motivo. En 1997, Allen filmó su película más ácida, Deconstructing Harry (aquí rebautizada Los secretos de Harry), considerada una amarga parodia de la vida de Roth. Actúan, entre otros, Robin Williams, Kirstie Alley, Demi Moore y Stanley Tucci. El propio Allen encarna a Harry Block, un escritor bloqueado, como lo indica su apellido, y lo acompaña en su descenso al infierno. Para que la alusión fuera más clara, incluyó en el elenco al actor Richard Benjamin, que había protagonizado las adaptaciones a la pantalla grande de dos libros de Roth, Goodbye, Columbus y El lamento de Portnoy .

Por su parte, Roth inició una relación amorosa con Mia Farrow, tras la escandalosa separación de la actriz y Allen, e incluso se dice que fue el ghost writer que le permitió a la estrella completar la redacción de sus memorias, publicadas con el título de What Falls Away .

La histórica devolución de gentilezas entre ambos artistas no evita que hasta el día de hoy coincidan, en líneas generales, en sus temas. Tanto el Boris Yellnikoff de la última obra de Allen (Wathever Works , todavía no estrenada en la Argentina) como el Simon Axler de La humillación son perseguidos, seducidos, cazados y arruinados por mujeres que podrían haber sido sus hijas o sus nietas.

Finalmente, está la cuestión de los premios. Allen obtuvo el Oscar al mejor director por Annie Hall en 1977, y Roth, el Pulitzer por Pastoral americana en 1998, entre muchísimas otras distinciones. Sin embargo, tratándose de producciones tan vastas y notables, se diría que el reconocimiento académico no ha sido tan espléndido como quizá debería haber sido. Allen rara vez es citado entre los diez mejores directores de Hollywood y Roth espera desde hace ya bastante tiempo un Nobel que, a pesar de la frenética campaña del crítico literario Harold Bloom, todavía le sigue mezquinando la Academia sueca.

© LA NACION

20/03/2010

Fuente:
Diario "La Nación" Suplemento ADN Cultura.

MINIATURAS GÓTICAS Y FANTÁSTICAS POR JORGE MONTELEONE.

Negroni
Foto: RICK MAIMAN / AP

Crítica de libros / Ensayo

“MINIATURAS GÓTICAS Y FANTÁSTICAS”

En su último libro de ensayos, María Negroni reflexiona sobre autores y obras de la literatura fantástica latinoamericana, de Bioy Casares y Carlos Fuentes a Marosa di Giorgio y Pizarnik.

Por: Jorge Monteleone

La obra literaria de María Negroni posee un centro irradiante que es la poesía, desde el libro inicial, De tanto desolar (1985), hasta el reciente La Boca del Infierno (2010) publicado en México, pero tiene otras dos vertientes: la narrativa, con las novelas El sueño de Úrsula (1998) y La Anunciación (2007) -una lúcida visión oblicua y casi onírica de los hechos históricos de los años setenta en la Argentina-, y una sostenida incursión en el ensayo. Galería fantástica, parte de este último grupo, forma una especie de trilogía, explícitamente con Museo negro (1999) y, de un modo más lateral, con El testigo lúcido (2003), sobre Alejandra Pizarnik.

Negroni retoma en este libro una de sus obsesiones más productivas: la reflexión sobre el mundo del gótico y del fantástico como formas en cierto modo desplazadas o sublimadas de la escritura poética. Museo negro exploraba los clásicos del gótico, del Drácula , de Bram Stocker, y el Frankenstein , de Mary Shelley, al Vathek, de William Beckford, desde el Nemo, de Verne, hasta el Dorian Gray, de Wilde, o los personajes kafkianos, y atravesaba a la vez el imaginario cinematográfico.

Con un gesto de continuidad y a la vez de profundización, Negroni indaga ahora esa misma tradición en el ámbito latinoamericano (con cierta preferencia por el rioplatense) y por ello frecuenta de nuevo La Condesa Sangrienta de Pizarnik y examina ficciones de Adolfo Bioy Casares y Julio Cortázar, del mexicano Carlos Fuentes, de la puertorriqueña Rosario Ferré, y de los uruguayos Felisberto Hernández y Marosa di Giorgio. Incursiona en textos laterales de grandes poetas, como "La hija de Rapaccini", el cuento de Nathaniel Hawthorne en la recreación de Octavio Paz, o esa insólita novela breve de Vicente Huidobro, Cagliostro. Asimismo, el cine -cuya afinidad con las preferencias del ensayo abre un nuevo campo de reflexión- cruza el fantástico en El afinador de terremotos de los hermanos Quay, en El año pasado en Marienbad, de Alain Resnais, en Blow-up de Michelangelo Antonioni, y aun en el cuento "El espectro" de Horacio Quiroga.

Negroni lee explícitamente "la literatura fantástica de América Latina como una deriva de la literatura gótica". A lo largo de quince ensayos -que proponen una breve y lujosa biblioteca del género, que el lector podrá buscar y reconstruir para su deleite- la prosa es precisa e informativa en sus referencias, delicada e intensa en el resumen de los argumentos, imprevisible en sus derivas metafóricas, siempre original. Su estilo no sólo frecuenta una refinada sensualidad significante, sino también piensa, con un ritmo concentrado y versátil, como si sus postulados fueran efecto de analogías y cruces en el seguro azar de "liturgias íntimas".

Hay ciertos elementos que la conciencia poética de Negroni descubre con fruición: la infancia como territorio donde lo imaginario se consagra pero que retorna como pérdida o repetición monstruosa, como orfandad o duelo; la colección como un modo de recuperar lo perdido y a la vez de inmovilizarlo en una mortuoria quietud de museo; los espacios miniaturizados donde la totalidad se extravía en un infinito del detalle; las repeticiones, los dobles, los autómatas y las muñecas, que miman lo real con un incremento de irrealidad; la animación de lo inanimado; la melancólica soledad del crimen. Ese universo se descubre en las ficciones fantásticas para constituir una respuesta posible a los enigmas que abre el poema: la constante pérdida de lo real transfigurado en una representación que a la vez lo conserva y lo disuelve; las transacciones del deseo para alcanzar su objetivo en el punto en el que se desvanece; la persistencia de la infancia en el instante previo al descubrimiento de la muerte; la imposible memoria de una dicha pasajera en las defecciones de un cuerpo deseante.

De las notables reflexiones sobre la poesía que María Negroni apunta en Galería fantástica , valga ésta, luminosa: "La poesía es una lucha feroz contra las palabras y una queja interminable por ese destierro del cuerpo que ocurre siempre a manos del lenguaje". Con justicia, este libro obtuvo el VI Premio Internacional de Ensayo Siglo XXI.

© LA NACION

20/03/2010

Fuente:
Diario "La Nación" Suplemento ADN Cultura.

viernes, 19 de marzo de 2010

A UN MES DE LA LECTURA NACIONAL DE POESÍA Y DE LA PRESENTACIÓN DEL DOSSIER “CUERVO ILUMINADO”.

Poetas luego de la lectura y de la presentación del dossier de poesía: Charly Martínez, José Jiménez, Eduardo Borjas, César Pineda, Giancarlo Huapaya, Raúl Heraud, Paolo Astorga, Rocío Santillana, Galileo Acerbo, Joe Montesinos Illesca, Wilver Moreno Tineo, Milagros Vara, Anahí Vásquez de Velasco Zorrilla, Jorge Flores.

A UN MES DE LA LECTURA NACIONAL DE POESÍA Y DE LA PRESENTACIÓN DEL DOSSIER “CUERVO ILUMINADO”

Hace un mes atrás, un 19 de febrero de este año, se llevó a cabo un recital de poesía y la presentación de una revista poética en la Casa de la Literatura Peruana. A este evento se congregaron una serie de poetas jóvenes de diversas partes del Perú quienes compartieron y leyeron sus poemas ante una buena cantidad de público que asistió al lugar. En síntesis, una buena ocasión para los vates que dieron a conocer su voz.

Debemos destacar, y agradecer en sí, la participación de todos los poetas allí presentes, así como también la iniciativa y organización del evento que estuvo a cargo del poeta y docente César Pineda Quilca quien contó con el apoyo mancomunado del joven editor y poeta Joe Montesinos Illesca (que tuvo a bien la generosidad de editar un dossier de poesía, titulado: “Cuervo Iluminado”).

Todo esto gracias a la unión y el trabajo conjunto del Movimiento Literario Di-versos con Pájaros en los Cables Editores.

Dossier de poesía “Cuervo Iluminado”.
Febrero del 2010.

“Cuervo iluminado es un fulgor en la sombra, un cuaderno abierto para todos, un camino señalado. Nuestra revista recoge un poema de cada autor de distintas partes del Perú, iniciando así esta aventura itinerante que consistirá en llevar nuevas voces hacia los distintos pueblos del territorio nacional. Asimismo, la presente edición, fuera de los lazos comunes de hermandad entre los artistas, nos da cuenta de una importante recopilación que, lejos de ser una antología, apuesta, sobre todo, por un trabajo continuo de acercarnos, de compartir experiencias y, de esta manera, mantener en vigencia el canto poético que siempre es importante para una constante sensibilización de humanidad. Un día en la vida, un poema en la vida, un nuevo paisaje por recorrer”. ¡Salud poetas!

Paolo Astorga da la bienvenida al público y hace una amena introducción para dar inicio al evento.

Primera mesa: Raúl Heraud, Rocío Santillana, Joe Montesinos y Anahí Vásquez de Velasco.

Segunda mesa: Paolo Astorga, Milagros Vara, Giancarlo Huapaya y José Jiménez.

Tercera mesa: Cromwell Castillo, Eduardo Borjas, Galileo Acerbo y Julio Paredes.

Cuarta mesa: David del Águila, Wilber Moreno, Jorge Flores y Eliz Tito.

La gente que ama la poesía se dio cita al lugar.

El público atento a las lecturas.

Paolo Astorga e Isabel Flores en la venta del dossier.

A continuación, algunos poemas publicados en "Cuervo Iluminado".

ROCÍO SANTILLANA (Lima)

Rompeolas


Sepultada
bajo preguntas de cemento arañé
respiraderos
y una lluvia de alfileres me atravesó.
Convertida hoy en torrente
arrastro cuerpos, rocas y existencias
desemboco
cada vez en un malecón distinto
para que todas las olas me empapen
precipitada
en el océano de mis piernas
donde quiero que tú
transeúnte
te bautices
y celebres conmigo
la respuesta a cada gota vertida de mí misma.

GRACIELA SANTOS (Huancayo)

Viajar (enero, febrero, siempre)

Cuando uno viaja siempre piensa en líneas, en líneas blancas como serpientes sobre la carretera, y sus formas discontinuas te van destrozando los recuerdos y las incertidumbres, mientras, auto, auto, camión y cruces pasan.

Me dices que te lleve alguna de esas cosas que no hay allá que son de acá, y acá no quieres, pero allá extrañas y son importantes, y yo no sé qué llevar. Me dices que no puedo llegar con las manos vacías. Y no te pregunto ¿vacías de qué?, si supieras que no hay nada en mí o mis maletas. Entonces, voy al mercado, compro un queso, lo envuelven entre papel periódico entre una bolsa negra y contenta lo lleno a mi maleta.Ahora no tengo más manos vacías, tengo un queso en la maleta a un lado de mis preguntas, a la derecha del jabón.

Uno no viaja, uno huye,
uno no huye,
uno deja de ser en un lugar por un momento.

JORGE ALBERTO FLORES (JUNÍN)

Infinito

.
.
.
Infinito
Infinito las estrellas
La montaña y la sombra
El atardecer y la lluvia; el ojo
Que mira mi mirada perdida
Infinito mi vientre y el dolor que siento
Que con un signo de interrogación agujera tu cabeza
Infinito tu pecho, tu pezón y tu lunar
Tu sonrisa, y tu amor a mi nada
Infinito todo. Infinito nada
Infinito tu rostro y las palabras
Los versos en el cuaderno
Tu cuerpo apretando mi cuerpo en las escaleras
Infinito tu muslo y tu sexo
Que duerme en mi pensamiento.
Infinito Dios
Infinito Dios
Infinito Dios
.
.
.


JOSÉ JIMÉNEZ CRUZ (Cajamarca)

Nunca


Nunca me alejo de este árbol,
un árbol caído, latente,
nunca me alejo de este árbol,
aunque corra sangre por mi pecho.
Debo llorar un pálido algarrobo,
debo llevar un río a su corona,
debo resguardar que la noche no lo lleve,
regarle hierro para siempre a sus raíces.
Nunca me alejo de este árbol,
porque escarabajos minuteros
desnudarán su ropa grisácea,
nunca me alejo de este árbol,
vendrá un tatuaje de mi agonía.
Ya todo sucedido.
Callejón anónimo siempre, escudo helado,
ya todo para nunca; huracán de luz,
mientras sombras escapan con alfileres.


DAVID ORLANDO DEL ÁGUILA (Tarapoto)

Universo

Dios no existe en mi universo,
mi habitación. Todo es caos
desde el colgador hasta mis zapatos
viejos debajo de la cama, todo es caos.
Un pájaro muerto encontré en mi ventana,
no quiero saber lo que significa.
Y aunque la misma muerte
se aparezca y duerma conmigo, tampoco
quisiera saber lo que significa.
Nada de augurios en mi habitación,
aquí no hay destino,
mi ventana es mi ventana, yo la rijo;
el pájaro es de otra estación,
de otro universo.

PERCY LÚBER IPANAQUÉ (Pucallpa)

El jardinero de otoños

I

El mar destrozó mi corazón ante tu ausencia.
Ay, si vieras cómo se cae a pedazos mi pobre corazón y
se disuelve en el humo como un
pájaro de agua, como pájaro perdido entre la niebla.
Esta tristeza volvió mi corazón en el
pájaro solitario de aspavientos que
desde tu soledad te llama. Óyelo.
Él te llama desde
sus eternas soledades.
Él te llama desde el fondo marino,
desde el reflejo del cielo donde cree ver tu rostro como
espejo de agua, como espejo de viento.
En las blancas lejanías
él te ve sobre las olas del mar, ausente en las espumas.
Él te llama desde la tierra húmeda, en el ocaso donde
aún resuenan olas lejanas, lejanas:
¿Acaso jamás dejarán de destrozar mi corazón
hecho pedazos?

PAOLO ASTORGA REQUENA (Lima)

Prisa para desencantarse

Siempre al borde de los que viven
Juan Carlos Baglietto

A pedazos como un ángel purificado en la soledad de los hoteles
un héroe de murales de carne desnuda
una plegaria imponente antes de estar al borde
de una sonrisa degollante,
sigiloso, sigilo, sigiloso cuchillo cobarde
entre venas repletas de escombros
capricho de fugitivo, de loco clausurando ataúdes
a pedazos como un niño dormido en cualquier esquina
hecho polvo cáustico de estrellas sin patria ni exilios
a veces, solo una copa de vino, la utopía de unas piernas
mendigando parques, la muerte que quiebra las monedas
mientras en su estómago aún guarda el amor del firmamento
en silencio, espantado de palacios, de ultramares, de titanes,
de vapor, de niebla, de oscurantismo y fagocitosis
qué anciano te dirá “abre las alas”
si lo que tienes en la espalda no son alas,
sino cartuchos de dinamita,
qué dirán tus padres cuando pases por la calle
y miren tu máscara conteniendo las razones
de tu última noche de amor
qué dirá tu mujer y tu filosofía
de ese desierto inmenso que no pudiste esconder en los bolsillos
qué serás cuando recién eclosionen las palomas de tu cráneo;
las quimeras de un sueño que engulle todo lo creado
acaso el rencor con el que tus ojos se sacian día a día
acaso solo te queda esta última trinchera
o el asco de ser nuevamente el hombre que mira sonriente
desde la otra orilla.

LECTURA DE POESÍA Y CUENTOS EN EL BAR YACANA.

Poeta: Joan Viva.

INVITACIÓN

Este Viernes 19 de marzo a las 8 p.m.
en Jirón de la Unión 892 /segundo piso (Lima centro).

• Joan Viva
• Alberto Angulo Chumacera
• Valia Llanos
• Félix Méndez
• Roberto Salazar
• Miguel Canta

(Poesía y performance en Blues)

• José Cabrera
• Martín Roldán (Poesía y cuentos)

jueves, 18 de marzo de 2010

PRESENTACIÓN DE "DANTES" EN EL BAR ZELA.

Poeta: Miguel Ildefonso en Arequipa.

LECTURA DE MIGUEL ILDEFONSO, PRESENTANDO
SU LIBRO DE POESIA: DANTES.


Recital de poesía:

- Alessandra Tenorio

- Milagros Martínez

- Ana Maria Falconí

- Navale Quiroz

- Rocio Fuentes

- Vanessa Martínez

Hora: 7 y 30 p.m.

Lugar: Bar Zela - Avenida Nicolás de Piérola 961

(Plaza San Martín) Centro Histórico de Lima.

Ingreso Libre

martes, 16 de marzo de 2010

HOY SE PRESENTA: "DANTES" DE MIGUEL ILDEFONSO.


INVITACIÓN

Hoy a las 7: 00 p.m. en el Centro Cultural Inca Garcilaso del Ministerio de Relaciones Exteriores (Jirón Ucayali 391, Lima), se presenta Dantes, el décimo y último libro del poeta Miguel Ildefonso. Están todos invitados. El ingreso es libre.

“ACERCA DE DANTES”

“No uno sino muchos hilos sinuosos recorren y unifican estos libros que he ido dando a conocer desde fines de la década del 90. A veces pudo intervenir el azar, como el hecho de ser diez el número de libros con el cual quedó cerrada esta personal travesía que empezó cuando el Perú vivía la violencia política. Dantes se configura como la oscura crónica de todas mis alucinadas traslaciones; porque, efectivamente, son distintos ámbitos, algunos abisales, por donde me ha ido llevando esto que conocemos como poesía. Infierno, purgatorio y paraíso, son las formas míticas y manidas de denominar estos pantanosos territorios que en conjunto podríamos llamar, con otro lugar común: la realidad. Captar aquel instante en que estos tres pases se conjugan, de eso trata, creo, lo más importante de estos lances perversamente poéticos".

Miguel Ildefonso.

DOS POEMAS:

ORACIÓN ANTE EL CADÁVER DE ELVIS

dios que habitas en los desiertos
en los espíritus perdidos por calles oscuras
conduce a este cuerpo inerte hacia su paraíso
no lo dejes caer en la tentación de volver
a la vida a los aplausos y las anfetaminas
si alguna vez lo viste en un bar totalmente
borracho y maldiciendo la suerte de su corazón
perdónalo porque nunca supo lo que hacía
si lo viste muchas veces hacer lo mismo
en miles de bares de Tennesse perdónalo
mil veces porque así como lo hicieron rey
murió muy solo
igual como murió tu unigénito en el Gólgota
yo sé que si lo oyeras bailarías sacudiendo

esa barba sureña y cimbreando tu pelvis
al compás del rock de tu cárcel infinita
dios todopoderoso creador de la música de los 50’s
oye esta oración que es la única que he compuesto

ALICIA EXPULSADA DEL PAÍS DE DAFNE

A Gabriela

En la orilla extraña
solo en el abierto campo de la muerte
hecho de palabras
sólo después de haber perdido los caminos
ya sin esperar a llegar a la casa de las aspiraciones
en la silueta de los párpados
tensos los bordes
que no alcanzo a tocar en el sueño
porque el sueño tiene otro borde
sin lira sin manos
como dos ojos por donde el mar lejano
quisiera entrar
la muchacha y la muerte
los amantes que abarcan lo llano de lo real
mis dedos como ramas de sangre
reflejándose en el agua tranquila
una hoja seca que ha perdido la carrera
la fronda que se abraza a los postes
los pájaros de vacío como un eclipse
se detuvieron en medio de la batalla
con la suspendida contemplación de la oruga
sin haber nacido roto el hilo del amor
el aleteo hacia dentro del niño
la gota del animal del cielo que cayó en la vereda
antes había dado con la ventana cerrada
en el cristal opaco del infinito
el líquido ciego anhelaba la transparencia
la centelleante tierra estaba cubierta de hierba muerta
de orina de perros de clavos oxidados
nosotros nos preguntábamos qué quieren estos perros
la abeja corría hacia la flor
el pistilo se excitaba siendo ya cadáver
vacía, oscura, dando pasos hacia sí mismo
se acercaba a sus latidos llegaba por fin
donde la materia se descomponía en sonidos
la luna entraba en la carne como el colmillo del perro
mordiendo el cemento
parecía un bicho en una gota de agua
y en ese holocausto divino se engendraba el movimiento
de la muchacha
constante e infinito como la resurrección del hongo
y los insepultos zapatos rotos caminando a la tienda
la muerte mientras tanto tomaba café
observando la absoluta tristeza sobre las casas
como un paisaje de hojas acostumbradas al invierno
y los inocentes gatos haciendo lo imposible para olvidar el frío
la rosa arrojó sus rutas como un abrazo
a los niños que jugaban en la palpitación silenciosa de la tortuga
lo rescribían todo nuevamente
el perro había enterrado a la rosa y había olvidado el lugar
alguien le había dicho que corra
que ría en nombre de todos
que si dice algo que sea aquello que todos quisieran decir
que si de pronto se detiene que sea cuando todos
quieran detenerse
tenía una oreja escuchando al caracol que subía por el muro
así como a la enredadera atrapando el tiempo
sepultada la cuna
la última vez que escuché la voz del sueño era perder
el lenguaje del agua
un periódico voló como el ave del paraíso
la destrucción era el musgo al pie del muro blanco
sobre el que dormitaba un gato
y el óxido de las rejas se desprendía como rostros
cuando la mañana menstruaba bajo las alas de un ángel de yeso
la muchacha veía que la garúa no era verdadera
la inmundicia no era la vereda que se mojaba
ese silencio que todo lo permitía se fue derruyendo en lo verde
la muerte dijo: “el vacío
es el corazón de mi exilio”
desde lo alto veía la ciudad bañada en gris
una expresión detenida
palabras que caían como capas de pintura de las azoteas
la poesía siempre era otra cosa más
había una distancia entre un poste y otro poste
desde la esquina plateada como un ejército de bicicletas
la larva soñaba con reinos de palabras
y en el agua empozada en la depresión flotaba
el cuerpo de la tarde
las cortezas sinuosas tocadas por el farol danzante
se arruinaban con espadas de palo
la rama donde se posaba el ave se estremecía en su larva
que colgaba del invierno
hasta llegar con el mismo rostro hasta la esquina
hasta que retorne la palabra no habrá palabra- dijo
no habrán niños que corran hasta abrazar al desvalido sol
cuando se va la mitad o la tercera o la milésima parte
del poema se va el poema
y la tarde en que la muchacha entró al árbol
ella buscaba una rosa que había visto una mañana
cuando saludó al arco iris
había tanto color en ese punto del universo
que de tanto desear fue haciéndose nada
lo imperecible en el suspendido aliento
había otro lenguaje bajo los cipreses y los Picus
las bisagras no conocían candados
y el invierno era el fuego lento que ardía en la cocina
allí no emigraban las aves sino al contrario
el barro secaba luego en las formas de la ceniza
la muerte entonces se pegaba en la ventana
daba su primer grito que limpiaba el cielo
húmedo como el hocico del perro
nadie, por eso, pensó en volver al silencio
dentro de él se derrumbaba la creación
la muchacha estrujó el aire y el mundo siempre estuvo allí
ella pertenecía a aquellos que sólo llegaban al camino
para seguir caminando

lunes, 15 de marzo de 2010

“LIBRO DE SOL Y OTROS POEMAS” POR MIGUEL ILDEFONSO.


“LIBRO DE SOL Y OTROS POEMAS”

Por: Miguel Ildefonso

En estos días en que me encuentro en Lima nuevamente, tuve la suerte de asistir a la presentación del libro de uno de los poetas más extraordinarios que conocí y que ya no está entre nosotros. A diez años de su fallecimiento, aparece esta nueva publicación que recoge Libro de sol, su primer libro de poesía, y otros poemas inéditos. Josemári Recalde (Lima, 1973-2000), uno de los poetas más representativos de lo que se conoce como la generación del 90, nos vuelve a deslumbrar con la claridad de su propuesta estética. Este legado, en esta bella edición de Intermezzo Tropical, me trae esos recuerdos de Josemári en los diferentes lugares de Lima donde solía verlo: la Universidad Católica, San Marcos, el Centro de Lima, Miraflores, o algunas veces en algún micro, como la 73, o quién sabe, cualquier sitio, como en Apolo alguna vez. Solía llevar sus poemas, así como siempre solíamos llevar entonces: en papeles. No había USB, MP3. Había esa intensidad poética producto de una época que nos marcó entre apagones, muertes, discursos gastados, muros destruidos. La poesía de Josemári Recalde, a diferencia de otras propuestas de entonces, no iba hacia lo meramente urbano y épater. Guiada por una musicalidad y plasticidad egureniana, buscaba una salida vitalista ligada a lo solar. Faetón, Icaro, nos relatan esos celestinos intentos de volvernos lumínicos. Josemári nos dejó, pero sus palabras permanecen tan radiantes como un amanecer de verano limpio (como los del verano que viví en Malabrigo, por ejemplo). Una propuesta ética, más que mística, en el que el lenguaje recobra la plenitud de su sentido sagrado; es decir humano y trascendente. Por ti, Josemári, ¡salud¡

Miguel Ildefonso
15 de marzo, 2010


Poeta: Josemári Recalde.

Scrabble

Desde niño recuerdo a mi familia congregada en
torno de la paz irrompible del scrabble. Sí recuerdo
el momento. Recordar. Evadirse del presente.
Recordar, simplemente.

Las fichas del scrabble de mi madre eran marrones
y tenues. Hasta hoy lo siguen siendo, pese a que
ahora algunas se han extraviado.

“Tocar una ficha da una sensación agradable: scrabble”.
Aquélla es suave, pues es probable que esté pulida
de la madera del peral. Uno puede acariciarse la
mejilla con ellas.

El tablero del scrabble está como un pretexto sobre
la mesa.

Las sonrisas galantes de mi padre a mi madre. Las
respuestas corteses. El fumar. Y el romperse la
cabeza. Y el probar. Y las opciones simples.
Yo miraba. Pero también alguna vez tuve mi tablita,
que era el sostén de las fichas.

En la hora del scrabble todo se ponía como más
ideal de lo que yo he puesto a mi infancia. Si la casa
entonces, y sus amores, eran perfectos; todo dolor,
con el scrabble, verdaderamente se esfumaba.

Es lo que yo recuerdo en el hogar.

"DANTES" DE MIGUEL ILDEFONSO.


DANTES

DE MIGUEL ILDEFONSO

Dantes (Lustra Editores, 2010) es el décimo y último libro de una obra poética que comprende los siguientes títulos: Vestigios, Canciones de un bar en la Frontera, Las ciudades fantasmas, M.D.I.H., Heautontimoroumenos, Los desmoronamientos sinfónicos, Himnos, Todos los trágicos desiertos y Libro de exilio. Como anuncio de la presentación (el martes 16: http://sol-negro.blogspot.com/2010/03/lustra-editores-presenta-dantes-nuevo.html), entregamos dos poemas de Miguel Ildefonso que conforman este final de su travesía. Luego tres preguntas breves acerca de Dantes. (C. V.)

José María

ese tacto como fruto de su órgano que vive
ese sustrato de lengua que devora lo informe
ese punto cardinal en el cerebro que lo ubica
en una ciudad de hambre

José María venía en bus por la Oroya a Lima.
En sus audífonos escuchaba a Lou Reed.
Afuera, los cerros mojados, la lluvia entrándole por el hueco de la bala.
Esa mezcla de Perfect Day con la caída de la lluvia puso nostalgia
a la visión cristalina de la ventana.
Recordó entonces cuando chiquillo dormía sobre los pellejos,
aprendió el quechua, canciones más tristes todavía que las de Lou.
Los cerros con sus minas ya no eran moradas de mitos.
Cerros como tumbas de Huarochirí y humo que salía de las chimeneas.
Un tren fantasma entró a un viejo túnel,
la lluvia sepia como las cuerdas de un arpa le cosquilleaba el hueco de la bala.
Entonces se preguntó si en cincuenta años todavía existiría este país.
Esta idea lo avergonzó, puso otra canción, algo de Pastorita,
y casi el empezar a dar vueltas en torno a ello quedó dormido.
La carretera daba curvas, lo acurrucaba.
Oye niño - le dijeron - regresa a casa.
Pero su madre murió. Niño, esta no es tu lengua. Pero él cantaba en el bus:
Aun no veo el cerro de mi pueblo,
soy un forastero,
soy un alma que vaga junto a un río.
Tengo un revólver al cinto.
Mi corazón, una tinya, un charango y una quena.
Ay mi corazón se lo llevó el río
y aun no veo el cerro de mi pueblo.
José María cantaba en quechua con su guitarra de palo, pero adentro,
en las entrañas de su voz, los danzantes ya contaban sus pasos.
La muerte - es una herida que se lleva desde el nacimiento
la muerte - es un alma que acompaña: una nostalgia, un país.
El niño que cantaba en el río llamaba a su madre para que lo salve.
Ese niño tenía miedo que se lleven su corazón,
que en cincuenta años nadie cante sus canciones en quechua.
Porque el país tenía montañas y cargamentos que llegaban a los puertos,
lo saqueaban todo, se lo llevaban todo.
Ese paisaje de perros famélicos que anunciaba la entrada a la ciudad
iba mezclando la muy dulce melodía de su voz con el fuerte sonido de una bala.
Sus amigos lo querían, pero el resto no entendía el quechua,
ni quería entenderlo. Cosas de serranos, decían ellos,
ellos que hoy publican sus libros, lo estudian, lo celebran.
José María, el día que pusiste la pistola en ti
alguien tocaba su violín en las alturas de Andahuaylas.
Ellos esperaban que lo hicieras para hacer de ti una leyenda:
la gran leyenda cultural del país. Ellos que escupían en tus cantos.
Con una mano cogiste el arma: yo nacía cuando te despedías.
Tres días antes cantaste en una reunión con amigos.
Alguien grabó tu voz y aquella grabación fue una burla a la muerte
que siempre te asechó.
Fue tu victoria sobre una prole de intelectuales.
Un día antes fuiste a La Parada a comprar discos de huaynos,
nos emborrachamos escuchando a Jilguero.
Nos vemos mañana, tú naces, yo muero, cantabas.
Habrías tenido un flash back, tu infancia entre los indios,
una clase en la Universidad o algo como una retama
que al comienzo te hiciera dudar,
pero que luego más bien te impulsara con una fuerza irrefrenable.
José María, una mujer canta en la esquina de mi calle,
viene de Ayacucho. ¿Estaré yo en su canto?
¿Estarán mis poemas en la palma de esa mano de barro?
José María, tú cantabas en quechua un rock en el fondo de mi tumba.
Yo escribo esto para cantar en ti.

(Video: http://www.youtube.com/watch?v=PT2W1JXWzCU)

La Virgen Loca (con final de Edward Norton)

Dolores Alanis O’Connor
velaba por el cuerpo de Dante que se extraviaba por Florencia
los punks y los vampiros se atravesaban por el corazón del poeta
casi un mínimo verso lo mantenía en vilo
un sonido cómplice del mar lo rescataba, embarrado ebrio
hacia su sino desconocido
Dante sabía que Dolores Alanis O’Connor velaba su destino
como si no existiera otro mundo que el del Internet
es el S. XXI, decía, no hay ficción, ni es la carta XXI del tarot
los vampiros del mar corrían trayendo mensajes funestos de su país
oh es el exilio decía un frío que recorre estos versos
Pero cuántas veces Dante perdió su inocencia en las nubes
en la eclosión del sol, tras la ventana de cualquier cantina
y la seguía perdiendo hasta con el bostezo de un cuculí
Podría petrificar su corazón bajo la calamina de su agrietada memoria un rayo de sol
sin embargo ya no había poesía en Florencia
Dolores Alanis O’Connor se le presentó en el bar
los punks y los vampiros llenaban de sangre y ácido los bosques de humo
El naualth que se fundía en el humo se convertía en la serpiente
que bailaba en el cuerpo de Dolores desnuda
La ciudad de Florencia apestaba
todos los peces muertos en el mar, todas las aves muertas en el aire
y la poesía como ya se dijo bajo la tierra agostada de Eliot
Podría ser que las estrellas aún girasen por ese Amor
pero ella se desnudó frente al poeta, porque la angustia
es del ser que ha abandonado su alma, y porque así era su amor
- tiempo atrás un niño se había comido el corazón de Dante
entonces ese niño empezó a escribir tercetos en italiano: lengua vulgata profana
y con su obra se hizo más niño porque había alcanzado
mediante el amor - ese estado anterior a todos los idiomas
ah los vampiros y los punks se fueron con el alba
dejando las mesas manchadas por la verdad poética
Florencia seguía estallando pues los anárquicos querían luchar hasta el final
Dolores Alanis O’Connor yacía en la tina con los vellos
de sus piernas por afeitar - los senos congelados como icebergs
en los periódicos sólo se hablaba de la guerra se hablaba tanto
que parecía tratarse de una guerra muy lejana
Dante en su locura cayó en la esquina asesinado por la sociedad
idolatrado por unos cuantos druidas
un niño se le acercó y tras escribir el último terceto se miró en el espejo y empezó a decir:
“al diablo Beatrice
le di mi confianza
y ella me apuñaló por la espalda
me vendió arriba del río Rímac
maldita perra
fuck you!
y al diablo tú Dante
lo tenías todo y lo tiras por la borda
¡maldito idiota!”


CV: Tengo entendido que Dantes es un libro de 300 páginas. ¿De qué trata este grueso volumen?

MI: De lo que siempre ha tratado la poesía: del amor, de la muerte, de la vida, y, por supuesto, de todo lo demás.

CV: ¿Es un desafío para el lector?

MI:
Sí, y para mí también.

CV: Con Dantes terminas un ciclo de escritura poética que iniciaste en los años 90. ¿Qué significa este libro a diferencia de los anteriores?

MI: Es la última mirada a lo que me tocó vivir en mis años iniciales como poeta. El lenguaje de este libro ha sobrevivido más que a mis ganas de terminar por entender un país o una época, o quizás estoy exagerando. Pero eso sí, la exhuberancia de estos cientos de poemas retrata la pesadilla que atraviesa todo creador ante el desafío de la belleza, en una época en que ya la palabra no valía y no vale nada. Así empezó la década del 90. Pero Dantes va hacia algo más, se traslada, se exilia, y trata de hallar, así como Vallejo, otra búsqueda, digámoslo de manera arcaica, más universal.

Tomado de:
http://letras.s5.com/mi120310.html

domingo, 14 de marzo de 2010

TOBIAS WOLFF: “UN MAESTRO DEL RELATO BREVE”.

Tobias Wolff.
Foto:
MARK COGGINS/FLICKR/CC.

Crítica de libros / Narrativa extranjera

“UN MAESTRO DEL RELATO BREVE”

Por: Patricio Pron
Para LA NACIÓN

Tres libros de relatos han bastado para que Tobias Wolff (Birmingham, Alabama, 1945) sea reconocido como uno de los mejores cuentistas estadounidenses vivos. Cazadores en la nieve (1981), De regreso al mundo (1985) y La noche en cuestión (1997), colaboraciones en The New Yorker, The Atlantic y Harpers y la obtención del premio Pen/Faulkner en una ocasión y del O´Henry en tres han ratificado su condición de maestro del género. Sin embargo, hacía más de una década que el autor no entregaba una muestra de su talento para el relato breve, un silencio que Aquí empieza nuestra historia rompe con diez nuevos cuentos. A ellos se les suman otros veintiuno de la obra cuentística anterior, que el autor ha corregido aquí teniendo en cuenta las sugerencias hechas por editores, antologadores y casi cualquier otra persona que los hubiera publicado en el pasado y tuviera, como escribe Wolff, "algo útil para decir". Y aunque el lector que haya leído estos relatos en su versión original pueda desconfiar de que la perfección formal de cuentos como "En el jardín de los mártires norteamericanos", "Cazadores en la nieve" o "El hermano rico" pudiera ser mejorada, lo cierto es que en Aquí empieza... el escritor logra que esos relatos y otros como "Avería en el desierto, 1968" o "La noche en cuestión" -considerados por ciertos lectores la expresión más perfecta de su extraordinario talento narrativo- resulten aún mejores: más breves, más precisos y más directos. Wolff lleva aquí al paroxismo el minimalismo de sus relatos y, curiosamente, ese laconismo potencia el efecto disruptivo y desconsolador de algunas historias. Aquí empieza... muestra a un Tobias Wolff más cercano aún al "realismo sucio", la tendencia en la que la crítica lo incluyó junto a Richard Ford y a Raymond Carver. Como las de estos dos autores, las historias de Wolff se caracterizan por una prosa directa, escueta y simple en apariencia, cuyos personajes son personas comunes y nada heroicas que se encuentran en situaciones cotidianas y de a ratos absurdas, que manifiestan su incapacidad para comunicarse con los demás y para comprender el mundo que los rodea. Los personajes de Aquí empieza... son periodistas despedidos por escribir un obituario a la persona equivocada, niños que encuentran en las mentiras una forma de restituir un sentido al mundo que les rodea, hermanos que no se entienden, parejas que rompen durante un viaje por el desierto, una mujer que espía a sus vecinos o unos amigos que se embarcan en una jornada de caza que sólo puede salir mal. Todos ellos se enfrentan a circunstancias extraordinarias y a problemas cotidianos de la misma manera: con la perplejidad de quien no comprende cabalmente lo que le sucede ni la clase de fuerzas que guía todas las vidas. Como escribió Edward Guthmann, "la alquimia de Wolff en estas historias es extraña y profundamente transformadora. Ellas se elevan inevitablemente sobre su tema ostensible hasta algún terreno universal. Cómo Wolff consigue este efecto es prácticamente un milagro. Lo consigue sin una prosa particularmente llamativa pero que tiene a paladas inteligencia, compasión y una apertura radical a las sorpresas inexplicables de la vida". El libro resulta imprescindible para conocer una obra de engañosa sencillez y asombrosa profundidad psicológica, que sintetiza y enriquece la soberbia tradición del cuento de Estados Unidos. Es la lección de un maestro del relato breve, la introducción perfecta a un autor que -como lo prueban los diez nuevos relatos que componen esta selección- está en lo más alto de su carrera.

© LA NACION

13/03/2010

Fuente:
Diario “La Nación” SUPLEMENTO ADN CULTURA.

VÉRTIGO Y DELIRIO POR ARMANDO CAPALBO.


Crítica de libros / Narrativa extranjera

“VÉRTIGO Y DELIRIO”

Por: Armando Capalbo

Luego de que la crítica aprobara sus dos primeras novelas, The Right Hand of Sleep -premio Whiting Writers- y Canaan´s Tongue, el estadounidense John Wray (Washington, 1971) fue incluido en 2007 en la selección de los mejores novelistas de su país realizada por la prestigiosa revista británica Granta . Neoyorquino por convicción, eligió la Gran Manzana y su pequeño universo de esplendores y miserias para localizar la acción de la novela que lo catapultó al éxito de público: Lowboy. El relato aspira a escenificar un doble trastorno, el de la enfermedad mental de un adolescente y el de la evaporación de las ilusiones y de la ingenuidad en un laberinto urbano devenido en submundo hostil.

El adolescente Will Heller padece un grave cuadro de esquizofrenia paranoide, además de la incomprensión de Violet, su madre. Ni siquiera los sedantes pueden impedir que el muchacho, apodado "Lowboy" por médicos y enfermeras, se escape de la clínica psiquiátrica y comience un alienado peregrinaje por el subterráneo neoyorquino, un auténtico mundo interior que el muchacho conoce casi de memoria desde antes de su internación. En pleno delirio de persecución, se siente acosado por dos imaginarios verdugos, Calavera y Esqueleto, seres que, si bien sólo habitan en su mente, toman el rostro de pasajeros o transeúntes. Lowboy está firmemente convencido de que debe salvar al país del complot de envenenamiento del agua corriente y de los Grandes Lagos norteamericanos, y al mundo entero del inminente desastre ecológico que se cierne por las consecuencias del calentamiento global. En realidad, lo que el protagonista intenta es encontrar a una chica que conoció antes de su internación, la esquiva Emily, a quien ya había perturbado tiempo atrás con sus prematuros ímpetus sexuales.

Un logro del texto es el ritmo frenético y la tensión, casi de thriller , con los que se suceden realidad y delirio. El abismo mental del adolescente descubre un desamparo, tan dramático como su circular escape a la nada, en la sólida trampa del subterráneo. El resultado es un hábil contraste de tiempos narrativos que se apoya en la deliberada indefinición de la voz narrativa: en el vertiginoso relato del narrador en tercera persona se inmiscuye una y otra vez la voz -y la percepción esquizoide del mundo- de Lowboy, a tal punto que, por momentos, al lector le cuesta descifrar quién está narrando.

Respuesta quizá tardía al desencanto de la Generación X, Lowboy rescata la visión paródica del complot de autores como Thomas Pynchon y de Don DeLillo, aunque profundiza en los significados sombríos de la locura para desnudar sin piedad los incoherentes reversos de la percepción sociocultural contemporánea. Así, accede a un territorio inquietante en el que el delirio y el descreimiento son dos caras de una misma moneda, dos extremos de una sola actitud: la de la actual impermeabilidad ante los aspectos dolorosos del mundo.

© LA NACION

13/03/2010

Fuente:
Diario “La Nación” SUPLEMENTO ADN CULTURA.

INSECTO SOÑADOR POR JUAN PABLO CINELLI.


Crítica de libros

“INSECTO SOÑADOR”

Por: Juan Pablo Cinelli

El notable neurólogo y escritor inglés Oliver Sacks afirma en su libro El hombre que confundió a su mujer con un sombrero que la enfermedad es una "condición humana quintaesencial", para concluir que "los animales contraen enfermedades pero sólo el hombre cae radicalmente enfermo". Ese valor de la enfermedad como rasgo sólidamente humano, es quizás una columna importante en la que se apoya El presente, novela con la que Juan Bernardo Cejas obtuvo el primer premio del Fondo Nacional de las Artes 2008. Para narrar en primera persona la historia (a veces clínica) de Francisquito Vargas, Cejas recurre a un animal, aunque no a uno cualquiera. Aterrado en su infancia por la naturaleza monstruosa de Frankenstein, Francisquito regresa una y otra vez a Gregor Samsa para intentar comprender su propia transformación.

Francisquito es compilador y narrador de su propia historia, que comienza en su infancia y atraviesa la adolescencia, para cerrar en su juventud. En ella detallará su vida no como una existencia libre, sino como un relato atado a traumas, ataques, recaídas y a la visión que de él han tenido otros. Incapaz de toda memoria, su pasado es aquello que puede encontrar en un anecdotario siempre ajeno, que tanto abarca los comentarios y el "chusmerío" como los siete cuadernos que compilan las anotaciones clínicas de un terapeuta devenido en un segundo padre, que no será el último. Hay un núcleo simbólico que remite a aquellos dos personajes literarios, a través de los cuales El presente le otorga a todo relato un valor creador y exorcista. Para Francisquito, su vida se ha reducido a mera evocación. Capas de diferentes pasados, miembros de muchos cuerpos, se apilan hasta hacerse costra y cubrirlo todo, como el exoesqueleto de un insecto: Samsa. En sánscrito, la palabra samsara refiere al ciclo budista de las reencarnaciones.

El protagonista de El presente irá buscando su propio rastro, mientras la prolija y certera pluma de Cejas conduce al lector a través de un mandala que permite entrever muchas vidas en una sola.

13/03/2010

Fuente:
Diario “La Nación” SUPLEMENTO ADN CULTURA.

sábado, 13 de marzo de 2010

PRESENTACIÓN DE "BAJO CERO" DE ZOILA CAPRISTÁN.


LA CASA DE LA LITERATURA PERUANA

Y

VAGON AZUL EDITORES

Invitan a la presentación del libro:

“BAJO CERO”

de la escritora Zoila Capristán

En la Casa de la Literatura Peruana

Jr. Ancash 207 - Lima
Estación de Desamparados
(al costado de Palacio de Gobierno)

SABADO 13 DE MARZO 2010

Hora 6:00 p.m. (exacta)

CON LA PRESENCIA DE LOS CANTAUTORES:

- CESARGINO
- SOCRATES

INGRESO LIBRE

viernes, 12 de marzo de 2010

CONVOCATORIA AL PREMIO LITERARIO CASA DE LAS AMÉRICAS 2011.

Histórica Casa de las Américas de La Habana. Cuba.

“CONCURSO LITERARIO CASA DE LAS AMÉRICAS”

Convocatoria al Premio Literario Casa de las Américas 2011. Podrán enviar novela, cuento y ensayo de tema artístico-literario inéditos, así como de literatura testimonial.

¿Tiene un libro inédito en los géneros convocados? Escriba, todavía hay tiempo hasta octubre. La Casa de las Américas convoca para este año a la LII edición de su Premio Literario. Concursarán obras inéditas en novela, cuento y ensayo de tema artístico-literario, también en la categoría de literatura testimonial. Igualmente autores de Brasil con textos de ficción en portugués, publicados en el bienio 2009-2010. Los autores hispanoamericanos y ensayistas se regirán por las siguientes bases: Se considerarán inéditas las obras que aun hayan sido impresas en no más de la mitad. Podrán participar escritores latinoamericanos, naturales o naturalizados. El premio de ensayo versará sobre la América latina o el Caribe, escrito en español. Se enviarán 3 ejemplares mecanografiados, a dos espacios y foliados. Las obras no excederán 500 páginas. Ningún autor enviará más de un libro por género, ni participará con una obra en proceso de impresión, aunque esté inédita, o haya obtenido algún premio nacional o internacional u opte por él, mientras no se haya dado el fallo del Premio Casa de las Américas. Se otorgará un premio único e indivisible por cada género consistente en 3000 dólares y la publicación de la obra por la Casa de las Américas. Las obras serán firmadas por sus autores, quienes especificarán en qué género participan. Se admite el seudónimo pero se acompañará la identificación. La Casa de las Américas se reserva el derecho de publicación de la que será considerada primera edición de las obras premiadas, hasta un máximo de 10 000 ejemplares, aunque se trate de una coedición o de reimpresiones coeditadas. Las obras deberán ser remitidas a la Casa de las Américas (3ra y G, El Vedado, La Habana 10400, Cuba), o a cualquiera de las embajadas de Cuba, antes del 31 de octubre del año 2010.

Los jurados se reunirán en La Habana en enero del año 2011. La Casa de las Américas anuncia que una vez más entregará tres premios honoríficos: José Lezama Lima, de poesía. José María Arguedas, de narrativa, y Ezequiel Martínez Estrada, ensayo.

Mayores informes:
www.casadelasamericas.com/premios/.../convocatoria.php

12/03/2010

Fuente:
Diario “La Primera”.

HOY SE PRESENTA: "CUENTOS DE GUERRA" DE CÉSAR VEGA HERRERA.


“VIERNES LITERARIOS - Nº 802”

A las 7:00 p. m. Viernes Literarios, presenta Cuentos de guerra, libro del dramaturgo César Vega Herrera. Comenta el escritor Oswaldo Reynoso. Casa Museo Mariátegui. Jr. Washington 1946 - Lima. Ingreso libre.

VIERNES 12: ROGER SANTIVÁÑEZ EN EL BAR YACANA.

Poeta: Roger Santiváñez.

Este viernes 12 de marzo a las 8 p.m. en Jirón de la Unión 892 /segundo piso (Lima centro).

• Bruno Mendizábal
• Frido Martín
• Paul Guillén
• Benito del Pliego (España)
• Manuel Liendo
• Roger Santiváñez

HOMENAJE A BLANCA VARELA EN LA CASA DE LA LITERATURA PERUANA.


“HOMENAJE A BLANCA VARELA EN LA CASA DE LA LITERATURA PERUANA”

En la Casa de la Literatura Peruana se realizará el Homenaje a la poeta Blanca Varela, cumplido un año de su fallecimiento. El encuentro, que es organizado por la Casa de la Literatura Peruana, Christian Elguera y la Revista Virtual de Literatura El Hablador, será este viernes 12 de marzo en la Estación Desamparados, Centro Histórico, desde las 4:00 p.m. El ingreso es libre.

En este homenaje participarán, respectivamente: Lourdes Rojas, Jesús Zavala, Nils Quispe, Alberto Valdivia, Óscar Limache, Camilo Fernández, Rocío Silva Santisteban y Mariela Dreyfus.

Programación:

• 4:00 p.m. - 4:15 p.m.

Presentación:
Christian Elguera, Agustín Prado

• 4:15 p.m. - 5:15 p.m.

“La realidad, el existencialismo y el deseo vareliano”.
Participan: Lourdes Rojas, Nils Quispe, Jesús Zavala.
Modera: Benjamín Sandoval

• 5:15 p.m. - 6:15 p.m.

Alberto Valdivia: “Blanca Varela: Panorámica de una conciencia que despierta”.
Óscar Limache: “Lectura de Blanca Varela frente al Océano Pacífico”.
Modera: Christian Elguera

• 6:15 p.m. - 7:10 p.m.

Camilo Fernández Cozman: “Estructuras figurativas en la poesía de Blanca Varela”.
Modera: Jesús Zavala

• 7:10p.m. - 8:10 p.m.

Rocío Silva Santisteban y Mariela Dreyfus: “Disertación sobre Blanca Varela”.
Modera: Luis Fernando Chueca

jueves, 11 de marzo de 2010

LUSTRA EDITORES ANUNCIA NUEVO LIBRO DE MIGUEL ILDEFONSO.

INVITACIÓN

Lustra Editores se complace en anunciar el lanzamiento del nuevo libro de Miguel Ildefonso:

“DANTES”


LA OBRA

Poseedor de una fecunda producción literaria que abarca distintos géneros como la poesía, la narrativa y el ensayo, Miguel Ildefonso desarrolla —particularmente en poesía— un universo personalísimo que apela a la autobiografía, a la anécdota y al diálogo constante con los grandes maestros de la creación para tejer una red de significantes que se extiende a través de cada una de sus entregas, para, de este modo, configurar un hipertexto donde la fragmentación, el collage, la sucesión de imágenes en forma recursiva y la unión de los contrarios abren y cierran puertas en esta gran casa que Miguel ha logrado edificar a la manera de palacio del Rey Pescador de los mitos órficos y de la materia británica, y que hoy se muestra ante nosotros como una de las manifestaciones poéticas más auténticas surgidas en Hispanoamérica en los últimos años.

Proveniente de una generación denominada perdida o del desencanto, Miguel desarrolla una propuesta de reescritura de la historia —la personal y la otra que muchos olvidamos y que signó a toda una generación con la marca de la violencia— pasada esta por el tamiz de una particular sensibilidad, aquella que lo hace un sujeto que atraviesa regiones cada vez que el tiempo se lo dicta —en ese sentido es un poeta vital—, y para quien las fronteras son solo paredes porosas que los fantasmas de los grandes mitos posmodernos como la globalización y las mass medias dejan atrás.

Es este espíritu impenitente, el que atraviesa las etapas de la juventud y vejez para entrar en el remolino, en aquella corriente submarina que habrá de recoger sus huesos en susurros o en poemas —como el Flebas del poema «Muerte por agua»— en testimonios, finalmente, de una trayectoria verdaderamente notable al servicio de la palabra.



EL AUTOR

Miguel Ildefonso estudió Literatura en la Universidad Católica del Perú e hizo una Maestría en Creative Writing en la Universidad de El Paso, Texas. Su poesía comprende: Vestigios, Canciones de un bar en la frontera, Las ciudades fantasmas, m.d.i.h., Heautontimoroumenos, Himnos, Los desmoronamientos sinfónicos, Todos los trágicos Desiertos y Libro de exilio. En 2005 publicó el libro de relatos El Paso, con el cual ganó el Premio Nacional de Cuento de la Asociación Peruano-Japonés. Ha publicado las novelas Hotel Lima, y El último viaje de Camilo, y antologías como Memorias in-santas o 21 poetas peruanos. Ha dirigido la revista El Malhechor Exhausto. Su poesía y prosa han sido publicadas en antologías como Pasajeros perdurables, Historias de escritores viajeros, Los diez. Antología de la nueva poesía peruana, Los relojes se han roto. Antología de poesía peruana de los noventa y La Letra en que Nació la Pena. Muestra de poesía peruana. Ha ganado el primer premio de poesía en Los Juegos Florales de la Universidad Católica (1995), el premio en los Juegos Florales de poesía El Paso-Texas University (2001), el premio nacional Copé de Oro Poesía (2002) y el Concurso de Cuento Alfredo Bryce Echenique (2003). Recientemente obtuvo el Premio Nacional PUCP 2009 en la categoría poesía. Actualmente vive en los Estados Unidos.

“WITOLD GOMBROWICZ Y LA MUERTE” POR JUAN CARLOS GÓMEZ.


“WITOLD GOMBROWICZ Y LA MUERTE”

Por: Juan Carlos Gómez

“Durante varios años he pasado con el señor Kaminski siete largas horas al día en la misma habitación. Era mi compañero de trabajo, un empleado como yo, y terminó por resultarme simpático. El viernes pasado me despedí de él como de costumbre, pero el lunes siguiente por la mañana no apareció por la oficina. Había desaparecido, es decir, había muerto. Muerto tan bruscamente y desaparecido tan por completo como si una mano lo hubiera llevado de entre nosotros (...)”

“Lo vi por última vez en el ataúd, donde tenía un aire de importancia. Una impresión penosa. Durante el entierro pensé que no eran vivos quienes despedían al finado, sino moribundos. En el cementerio, a aquella luminosa hora de la tarde, las caras marcadas por una cierta expresión de grave desesperación, tenían un aspecto cadavérico, igual que el cadáver del ataúd, y cada uno de los presentes cargaba consigo mismo como un saco lleno de muerte”

Este saco lleno de muerte, este “memento mori”, le resultaba exagerado a Gombrowicz, cuando le aparecía tenía la necesidad de controlarlo. La insistencia continua de la idea de la muerte sólo prueba que no somos capaces de asimilarla, pues si lo fuéramos, si en verdad sintiéramos su presencia, no podríamos dormir ni comer, sin embargo, ni siquiera nos impide ir al cine. No nos preocupamos verdaderamente por nuestros propios pensamientos sobre la muerte, pareciera como si esa idea se pensara a sí misma, a lo Hegel, por su cuenta. “La muerte se vuelve para mí cada vez menos importante, tanto la humana como la animal. Cada vez me resulta más difícil comprender a aquellos para quienes la privación de la vida es el mayor de los castigos (...)”

“No entiendo la venganza de quien, al matar con un inesperado disparo en la nuca, se regocija como si el otro hubiera sentido algo. Me he vuelto casi indiferente a la muerte, por supuesto, no hablo de la mía”. Gombrowicz nació en Maloszyce donde vivió un año. Durante seis años vivió en Bodzechow, veintiocho en Varsovia, veinticuatro en Buenos Aires, un año en Berlín y cinco años en Vence.

Estando en Vence a Gombrowicz lo asalta la nostalgia por la Argentina, hace un resumen de su vida y de su obra, empieza a administrar su gloria desde Francia y se prepara a morir. “Pero dentro de mí sigue humeando y rugiendo aquella orilla abandonada hace dos años, allí, más allá de Gibraltar, de las Islas Canarias, al otro lado del océano, por debajo de las colinas de la costa brasileña y de las playas de Uruguay (...)”

“Desde aquí, desde Vence, la Argentina se me antoja espuma palpitante y viento oceánico. La llevo en mí como algo oscuro, vago, enigmático. Creo que nunca llegué a familiarizarme con la Argentina, siempre dudo, a veces me parece que me estaba predestinada, que estaba escrita en mi destino, y después pienso que no, que fue algo casual, venido del exterior, como el salto de una bestia en la selva, un salto de ataque”

Cuando promediaba su estada europea Gombrowicz se empezó a sentir como un rey moribundo. Después de terminada la “Opereta” no sabía qué escribir, ni siquiera en los diarios, una situación nada envidiable para un escritor. “De momento soy como el sonido de una tecla hundida, hay en mí más muerte que vida. En mi vida hay una contradicción que me arrebata de las manos el plato con la comida justo cuando la acerco a la boca”

A pesar del “memento mori” que se respira en los últimos diarios de Gombrowicz a veces aparece como un soberano mirando desde el palco real la riqueza y la gloria. “Hace más de un año que estoy instalado en Vence, a veinte kilómetros de Niza, en la falda de los Alpes Marítimos; un pueblo chic, no faltan residencias discretamente escondidas entre grupos de palmeras, detrás de muros de rosales, en la espesura de mimosas (...)” “Desde la ventana veo algunos Rolls Royces cuyos propietarios compran leche o gambas en el mercado. Aparte de los Rolls Royces también hay Jaguars. Finalmente me he establecido en Vence. Un pisito agradable, cinco balcones, cuatro vistas, tres chimeneas. Entre los Alpes ardientes de luz, el mar que azulea en la lontananza y los antiguos callejones de este pueblo encantador, con los restos del castillo de los barones de Villenueve et de Vence”.

En el año 1958 con la crisis de asma en Tandil, en 1965 con el cianuro que nos pide desde Vence, en 1969 con los medios para liquidarse por los que le clama a dos amigos, la idea de la muerte le rondaba la cabeza. Gombrowicz no le tenía miedo a la muerte sino al dolor. Es una cuestión sobre la que resulta difícil hacer discursos porque tanto el dolor como la muerte duelen.

Desde lo primeros berridos que pegamos en el nacimiento no hay cosa que no nos vaya doliendo mientras vivimos, nos duele el cuerpo y nos duele el alma, pero el dolor de la muerte es harina de otro costal. La muerte y el dolor duelen, pero duelen de una manera distinta. No nos duele la idea del dolor, sino que nos duele el dolor mismo, pero sólo nos duele la idea de la muerte, y no la muerte misma, porque la muerte es sólo una idea.

El dolor se presenta desnudo, la muerte vestida de distintas maneras, vamos a ver entonces que vueltas daba Gombrowicz alrededor de las parcas. Según lo apunta él mismo en los diarios, a pesar de las apariencias y de una existencia de aspecto casi despreocupado, un Gombrowicz veinteañero no estuvo muy lejos del suicidio, unos pasajes de su juventud en los que debió estar muy desesperado.

Con el tiempo, esta angustia de la existencia se le fue radicando poco a poco en los pulmones, en sus dificultades para respirar, en las crisis de asma. Entonces volvió a la idea del suicidio. Sin embargo, en su jerarquía de sufrimientos, el dolor se había puesto por encima de la muerte. Las transacciones históricas entre el dolor y la muerte fueron cambiando en el transcurso de los siglos junto a la actitud del hombre frente a la naturaleza.

Finalmente esta actitud desembocó en una relación más insegura y confusa con ella que la que tenía en la época de nuestros abuelos. Si bien es cierto que la muerte es una idea incomprensible, por eso la idea de la vida para la muerte del existencialismo es falsa, y todos los signos que existen en la tierra y el cielo nos obligan a vivir, Gombrowicz le da algunas vueltas en los diarios a la idea de la muerte.

Estas consideraciones las hace a pesar también de las reflexiones que ya habían hecho los griegos hace dos mil años sobre este asunto: si estoy yo no está la muerte, y si está la muerte no estoy yo. Sin la muerte la humanidad no hubiera filosofado, para negarla, para disipar el miedo que despierta o para asimilar su horror. Los griegos y los romanos aprendieron a escamotearla con frases cortas.

La muerte no existe para nosotros, y cuando aparece, no existimos nosotros; después de la muerte no hay nada, ni siquiera la muerte. A Gombrowicz le parece que los hombres cometen una canallada promulgando leyes que le impiden morir a quienes han elegido la muerte. Los obligan a vivir nada más que por mezquindad, para evitar los inconvenientes que trae la muerte.

El chantaje contenido en la obstaculización de la muerte atenta contra la más valiosa de las libertades humanas. Estamos condenados a vivir, pero si la vida nos pisotea y nos denigra con la crueldad de una bestia salvaje, disponemos de un instrumento maravilloso para zafar: podemos privarnos de nuestra vida. Aunque no elegimos venir al mundo, debiéramos tener al menos el derecho de marcharnos, siendo éste el fundamento de la libertad y de la dignidad personal, porque vivir dignamente quiere decir vivir voluntariamente.

Este derecho fundamental del hombre, que debiera figurara en la constitución y en las leyes, ha sufrido una confiscación paulatina e imperceptible. La organización social dispone las cosas de tal manera que morir resulta difícil, a pesar de los recursos de la técnica actual que podrían proporcionarnos una muerte muy dulce. La afirmación ciega de la vida del otro pone al descubierto la insensibilidad del que nos impide morir.

Esta afirmación ciega tiene mucho que ver con el hecho de que el dolor y la agonía todavía no lo alcanzaron, una estúpida frivolidad con la que se impide morir al que sufre. La organización social debería restringir el campo de acción del dolor dándole lugar a la eutanasia. Todas las consideraciones que se oponen a esta determinación son dogmáticas y teóricas, se despliegan como la cola de un pavo real, lejos de la muerte.

Lo más lejos posible. El 18 de noviembre de 1968 tiene un infarto del miocardio, se siente morir, les pide a los amigos veneno o una pistola para acabar con su vida. Finalmente se interesa por una ocurrencia que tiene el Hasídico y prepara un curso de filosofía que les va a dictar al que le dio la idea y a la Vaca Sagrada. Lo empieza a dar el 27 de abril pero debe interrumpirlo el 25 de mayo, a dos meses de su fallecimiento.

Cuando se pude mover un poco escribe en los diarios sobre los médicos. “Después de cuatro semanas, empiezo ahora a poder sentarme en la cama. Un infarto del miocardio y varias crisis muy dolorosas. Mi médico jura que no quedarán secuelas. Por supuesto, es un embustero profesional, como todos los médicos. Pero el hombre es para sí mismo una sorpresa inacabable porque yo, aunque con miedo de morirme y ese taladro que me desgarraba el pecho, tenía reparos en despertar a Rita y llamar al médico a una hora tan temprana (...)”

“Finalmente vino, me puso una inyección y, cuando el dolor remitió, a Rita y a mí nos dio una ataque de alegría, de pronto nos invadió un humor excelente, reíamos y decíamos tonterías, y el médico nos miraba como a dos mentecatos. No me he muerto, y sin embargo algo en mí ha sido tocado por la muerte, todo aquello de antes de la enfermedad es como si estuviera detrás de un muro. Ha surgido una nueva dificultad entre yo y el pasado”

En el año l969, un poco antes de morir, le grabaron una película en Vence, la ciudad en la que vivió los últimos cinco años, una larga entrevista para una emisión de televisión. Este film registra a Gombrowicz en el cine, los que lo conocimos volvemos a ver sus juegos con el utensilio de la pipa y su manera de cargarla, la forma rítmica de contabilizar los argumentos con los dedos y el balanceo corporal, el gesto amargo, sarcástico, distante y, muy especialmente, su asma, la enfermedad que se lo lleva de este mundo.

Con el curso de filosofía íntimo que dictó durante un mes, a dos meses de su muerte, y esta última entrevista, Gombrowicz enfrentó el fin. A este mosquetero impenitente no le alcanzó la vida para rebelarse contra el dolor, un proyecto teatral que lo tenía como tema y que tuvo que abandonar después del infarto del 68’, aunque el dolor siempre fue su copiloto. Para nosotros, sus amigos y discípulos, esta película tiene un significado muy especial; sobre el fondo de una conversación que mantiene con tres interlocutores franceses aparecen como relámpagos lejanos de una tormenta argentina unos asuntos de Gombrowicz a los que siempre volvía y que actúan como registros de su personalidad profunda.