martes, 22 de noviembre de 2011

“PO - ÉTICA O LA CONSTRUCCIÓN DEL CIELO” POR MANUEL LUQUE.



“PO - ÉTICA O LA CONSTRUCCIÓN DEL CIELO DE ALBERT ESTRELLA”

Por: Manuel Luque

Po – Ética o La Construcción del Cielo  (Imprenta Editorial Punto Com - 2011) de Albert Estrella debe ser sin dudas uno de los mejores libros de poesía en estos últimos años que se haya publicado en el Perú y que a todas luces brilla en esa hermosa tierra de Cerro de Pasco donde el frío no entumece a las palabras. Por el contrario, lo reverbera.

Y hablar afectuosamente del poemario de Albert Estrella fue gracias al amigo y poeta Víctor Maldonado quien gentilmente me obsequió y es por ello que puedo tomarme la libertad, desde mi humilde apreciación, decir: La Construcción del Cielo se hace con palabras frescas que renuevan el andamiaje  de la poesía no solo cerreña y por qué no decirlo, también, limeña. Y tal vez esta última apreciación obedezca al gusto, a la fluidez y a la fuerza que encuentro en  cada verso que compone el  poemario.

Debo confesar y seguramente sin temor a equivocarme que al leer Po – Ética me ha devuelto el espíritu poético ya que, hasta hace poco, estaba contaminado de leer tantos libros de poesías acartonadas y lúgubres que pululan las calles y las marquesinas de Lima.

Po – Etica no está poblado solamente de “Nuevas metáforas de los símbolos informáticos…” como dice Nicolás Matayoshi; sino de sensibilidad y un buen manejo de la palabra, lo suficiente, para llamar poemas a las gemas que componen este poemario.

Por eso, Albert Estrella, desde aquí mis saludos y que su poesía no solo arda en el frío de Cerro de Pasco o ilumine el cielo gris de Lima; sino que vaya más lejos donde la palabra pueda anidar y sembrarse.

Edificio

“Poeta, vale decir un pobre diablo
a quien no le queda más remedio
que escribir en renglones cortos”
Eliseo Diego

Todo poeta sabe que el poema es un edificio
y que para entrar por primera vez
lo mejor es burlar la vigilancia del lenguaje
los perros dober-man que son metáforas
que ladran, que te muerden la pierna
te sacan un trozo de carne
y lo mastican hasta que regreses
y tú regresas, pero a veces no sientes nada
hay que regresar muchas veces para sentir algo.
Todo poeta sabe que el poema tiene ascensores
para subir o para bajar; del verso 1 al verso 11 (que es este)
del verso 1000, hasta el cielo o hasta el infierno.
Todo poeta sabe que el poema no tiene gradas
con señalizaciones y salidas de emergencia
para los sismos o terremotos del lenguaje
o los atentados que causa el alma
tanto si estalla de felicidad o tristeza.
Todo poeta sabe que el poema existe en un plano
mas no se construye hasta colocar la primera piedra
que es la sustancia de todo: tu ser.
Todo poeta sabe que los departamentos
están arrendados a veces a familias disfuncionales
recién casados, madres solteras y hasta él mismo
habita en uno de sus pisos y su departamento
está lleno de cosas transparentes
que parece que no viviera nadie
que ya lo desalojaron porque venció el mes.
Todo poeta sabe al final de un verso
que es el poema quien hace al poeta o viceversa
que es bueno equivocarse y decir
que uno es lo otro o lo otro es lo uno
que el poema es un texto cuyos renglones
 se       tambalean con el viento
que se derrumban cuando creen sostenerse
pero que están ahí con sus columnas de aire
soportando la realidad de su concreto
que es algo tan duro que se parece al alma
de su constructor

OBRA: Construcción del cielo  hacía abajo (rasca-tierras)
EJECUTOR: Poetas S.A.
MONTO ADJUDICADO: S/. 0.00 Nuevos Soles
TIEMPO DE EJECUCIÓN: La eternidad

A qué le tengo fe
si no a estas palabras
que científicamente está comprobado
no cambian la realidad de nada
que no saben de su polilla
el hermoso y a la vez triste destino
del hueco en el alma
del hueco en la hoja
que puede hacerse en un libro
olvidado en la biblioteca de una familia
cuyos padres ya rozan la longevidad
como rozan el techo de su casa de dos pisos
cuyo tercer piso, siempre está en proyecto
cuyos hijos trabajan de la noche a la mañana
y no tienen ni el tiempo ni las ganas de leer
ni la plata para un ladrillo
porque incluso a los poetas
a veces nos molesta la intemperie
ese cielo tachonado de estrellas
que veo antes de soñar cuando como todos duermen
ese trabajo de seguir construyendo el cielo hacía abajo
donde no me pagan, donde no hay sindicato de poetas
para reclamar nuestras ocho horas
porque nuestra chamba legítima y esporádica
(Ad Honorem) es reconstruir nuestra realidad desde los cielos
hasta la tierra, hasta donde ya no queden espacios
para escondernos de nosotros mismos
porque mi fe en el cielo es tan grande
que muevo montañas que literalmente
se traen abajo ciudades con sus rascacielos
y sus casitas de dos pisos, con sus proyectos
de robarle unos metros unos metros a este éter.
Entonces échenme la culpa de todo
que yo soy negligente
y no me fijo en estructuras
porque este trabajo no es trabajo
porque hasta ahora no me pagan
desde el verso 22 y ya voy en el verso 40
porque ni Vallejo, ni Holderlin me enseñaron
que este arte de construir el cielo
no tiene base de concreto
ni columnas en sus esquinas
tuve que aprender desde el error
que fue mi nacimiento
cuando me traje el cielo hasta mi alma
pero si el cielo se derrumba - otra vez –
no habrán zonas de seguridad
ni escaleras de emergencia
simplemente se aplastarán los unos a los otros
porque si se muere un poeta
nadie reclama porque no lo aseguraron
en el paraíso o en el infierno
que por lo menos tenga para el cajón
o el crematorio; para que lo entierren
para que echen sus cenizas al mar
que no se muera NN.
A qué le tengo fe si no  a estas palabras
que científicamente está comprobado
no cambian la realidad de nada
sólo el cielo…

Manuel Luque
Primavera de Lima, noviembre, 2011.

Fuente (Vientos del este editores)
http://cuentagotassr.blogspot.com/

lunes, 21 de noviembre de 2011

“CARLOS BAYONA MEJÍA: UN POETA ERRANTE” POR CHRISTIAN URRUTIA LÓPEZ.


Foto: Nivardo Córdova Salinas.

“CARLOS BAYONA MEJÍA: UN POETA ERRANTE”

Por: Christian Urrutia López

Son las 8:15 p.m. y una llamada repentina al poeta César Pineda le dice que hoy el punto de reunión será en la tiendita de la esquina rodeado por la masa ambulatoria que nos ofrece “CERES” por la noche. El poeta Carlos Bayona hace su ingreso jalando sus tesoros metidos en una bolsa y puesto sobre el carrito compañero de milicia. 1 sol de pan y una gaseosa serán la compañía a una conversa sobre literatura y las vivencias que vamos acumulando mientras el suspiro permanezca en nuestro cuerpo.

Recuerdo haber visto al poeta Carlos Bayona en algún lugar de Chosica, caminando con el sudor en la frente, pero llevando en sus manos esperanza. Hoy entrando a los colegios y compartiendo poesía con los alumnos que quizá nunca antes hayan conocido a un poeta y siguen creyendo que todos los poetas ya están muertos. Carlos Bayona, para muchos es un poeta diferente, extraño, un viajero sin rumbo pero, sin duda, cuando se observa su buen trato y se oye su buena poesía hace que uno quiera conservar una amistad y a la vez aprender de sus vivencias por este arte tan bello que él nos va mostrando. Y es que la poesía es más que bonitas palabras o textos bien articulados, la poesía es vivencia y eso muy bien lo muestra el poeta en un poema sin nombre:

PLAQUETA: "OLOR A TREMENTINA"

POEMA

Soy ese hombre inédito
Teñido de esperanzas.
Suelo caminar cargado de ilusiones
Por aquellos parajes encantados.

Tengo la traza de un latino
Nacido en los suburbios, no lo niego.
Mi madre me parió a la hora de un agosto, al trémulo
Canto de las soñas.
Al barullo de una maraña de búhos y rebuznos
Malolientes de unos asnos.

Por eso me comporto como un paria.
A veces soy tierno como los racimos de uvas,
Sublime con las aves caídas de los sauces.

Así pues les canto en desafino. Son testigos las
Estrellas, aquellos gavilanes raspándome el sentido
Mis zapatos y el botón de mi camisa.

Tres excusas Humareda, Einstein, y Von Humboldt.
Yo también nací en este mundo.

Son pocos los afortunados que tienen alguna publicación del poeta Carlos Bayona. Yo soy uno de ellos y quiero compartir su poesía y quizá si algún día lo vean caminando por algún lugar de Lima o del Perú jalando su carrito donde lleva arte a bajo costo, le extiendan la mano y le den las gracias por tan grande trabajo, por el compromiso de llevar arte a todos los rincones donde sus pies les permitan andar y por decidir vivir sumergido en esta locura que muchos no entienden. Gracias CARLOS BAYONA por la poesía que nos entregas.

POEMA

Nadie me buscó para enseñarles mis clásicos poemas
Mis trazos de simple peregrino.
Disculpen, fui un niño opaco en mi colegio.
Pensativo en el rincón de mi salón.

Esa forma de ser para los que miran
Las cosas más sencillas.
Muchos dicen soy un torpe, hasta aquí doy
Y nada más. Nadie sabe, aún suelo observar
Que hay sobre los vientos el aroma solitario.
Las formas que se ven en la pared,
Alguna calle oriunda.
No es mi culpa, no soy participe de los cantos entre múltiples copas
Carcajadas de bolsillos.
Por ahora sigo bebiendo esa luz que me arrojan otros astros.
Pues resulta es mi forma de vivir.
Nada más, mil de trinos emanados sobre esa infinidad
En lo celeste.
Es preciso continuar con el aroma de los sauces.
Y esas flores que alimentan a ser bueno todavía.

POEMA

Me dijiste pedazo de hierba silvestre.
Yo te dije luna acariciable,
Canto de pájaros en cristales de agua.
Así en pequeños garlereos me dijiste
Tonto, tonto,
Ensimismado, eco enmarañado.
Sin embargo, con un poco de mis palabras
Construidas de infinito azul
Te dije anonadado
¿De qué manera escucharás la tonada de mi armónica
Con el silbo de una estrella pululante?.
Tonto maravilloso, buen tonto, con espinas en
el alma. Solo aquí en un punto disuelto, acabo
De sembrar un poco de tus altos días
Mi gitana.
Puedo ahora seguir mis típicas andanzas.
De ser el camionero de luceros
Titilantes, carreteras empañadas de distancia.
Esta es mi carta, la cuarta que te escribo,
Casi mudo, ya sin líneas encantadas.
Así con mis amigos de lugares esfumados.
Donde suelen pararse a beber un café
En madrugada, a fumar los cigarrillos
De la historia. Quien podría decirme ahora de tus ojos
Muchacha patilarga, que será de tus ensueños.
Solo yo que te comprendo,
Cuando arrojas ese viento como eco
Y me quema la esquina solitaria de mi pecho.

POEMA

Sabré recordarte.
Mañana estaré lejano como nunca.
Me llevo solo el capricho
De tu idea,
El vacío puro de la vida.

Tenme presente en el secreto de la luna,
En la tierra que levanta polvareda
No dejes morir esa raíz.

Que el sol caliente tus latidos.
No se enfrié tu memoria indescifrable.
Pues así me voy con la idea constructiva,
De haberte regalado mis viñedos de esperanza.

Es hora de marcharme.
No desprendas de tus ojos la ternura.
Haz que vaya con los rezos
De una estrella solariega.

Dime adiós muchacha de los días transparentes
Con tus manos tan llenas de
Nostalgia.

POEMA

Dame ese poco de tu nombre
Y deja que te haga
Una ficción en la memoria.
Pues nademos de ese olor que nos resbala
Poco a poco hasta formarse
Una cascada en nuestros cuerpos.

Solo déjate escapar por un instante
A ese túnel, donde tengo
Amarrados mis fragmentos.
Mira cuantas melodías a tu nombre
He logrado escribirte en los veranos.

Dame todo tu espejismo,
Tu razón de ser mujer a cuatro vientos.
Haz tu tacto una fiebre incontrolable
Claridad de tu suspenso,
Se derrame por mi simple pectoral
A buen follaje.

Desembocados de amor
Vibremos juntos,
Así el corazón se nos derrumbe
Al movimiento de los sueños fraganciosos.

Fuente (Escrito al vacío):
http://christianul.blogspot.com/

Link:
http://christianul.blogspot.com/2011/11/carlos-bayona-mejia-un-poeta-herrante.html

lunes, 14 de noviembre de 2011

domingo, 13 de noviembre de 2011

“ROSARIO PONCE Y LA LITERATURA” POR OFELIA HUAMANCHUMO DE LA CUBA.



“ROSARIO PONCE Y LA LITERATURA”

Por: Ofelia Huamanchumo de la Cuba

El caso de Rosario Ponce abordado por la prensa peruana a manera de novela por capítulos me ha hecho despertar asociaciones con grandes obras de la literatura. En primer lugar, a propósito de estar releyendo Conversación en La Catedral (1969) de Vargas Llosa, empiezo a preguntarme “¿En qué momento se jodió Rosario?” ¿Se jodió Rosario cuando sobrevivió ante los ojos de una sociedad peruana, que es en gran parte machista, cucufata y novelera?; es decir, ¿se jodió Rosario cuando la prensa ventiló, en base a verdades o mentiras, pasajes de su vida para ganarle la fama de ‘rompecatres’ – a sabiendas de que la mayoría de peruanas y peruanos apuesta por la virginidad femenina para el matrimonio, y piensa que es pecado y promiscuidad que una mujer se acueste con más de un hombre en la vida, y encima sea madre soltera?; ¿o se jodió cuando sus padres, en una de sus primeras reapariciones en televisión semanas después de su hallazgo, encendieron el morbo y la suspicacia de la prensa amarilla al interrumpir a Rosario, pidiéndole al periodista que cortara la grabación puesto que de ese tema no le estaba permitido hablar a su hijita?

Esta última pregunta me lleva a formularme otra, para evaluar el papel que la prensa ha jugado en todo esto. He recordado así una obrita de la literatura alemana, uno de esos libros curiosos al que siempre vuelvo por algún motivo: Die verlorene Ehre der Katharina Blum oder Wie Gewalt entstehen und wohin sie führen kann[1] (1974) de Heinrich Böll. La novela cuenta el desdichado destino de Katharina Blum, una joven trabajadora que ha logrado salir adelante en la vida con mucho esfuerzo, a pesar de su triste infancia y un no menos desafortunado divorcio. La vida de la joven se arruina cuando en una de las tantas fiestas que se dan durante el famoso carnaval de Colonia, ella entabla conversación con un hombre, guapo y encantador, para terminar enamorándose de él y llevándolo a su departamento a que pase la noche con ella. En la mañana es despertada por tropas especiales de la policía que irrumpen en su hogar buscando a dicho sujeto, que entonces ya ha abandonado el sitio, por ser supuestamente un delincuente de alta peligrosidad, acusado de robo y asesinato. De esa manera Katharina Blum se ve envuelta en una historia de la que ya no puede salir debido al acoso de la prensa amarilla, que va tejiendo su supuesta complicidad con el buscado por la policía a través de titulares morbosos, a base de mentiras y declaraciones trasgirversadas, sobre todo a cargo de un periodista de la más baja moral y sin ética, a quien ella termina asesinando de un balazo y yendo por ello a la cárcel.

La novela de Heinrich Böll –donde el narrador omnisciente nos dice que Katharina es inocente– mantiene una asociación opuesta en relación al honor perdido de Rosario Ponce, puesto que para el caso de la joven peruana no hay una voz –ningún narrador omnisciente– por encima del discurso directo de la prensa que nos convenza de su inocencia y apueste por su dignidad. Todas las constelaciones de personajes al alrededor de los protagonistas que acompañan la truculenta historia de Rosario Ponce tienen fe en la voz de la Fiscalía, que cual narrador omnisciente se pronunciará muy pronto.

Es aquí donde pienso en otro gran libro de la literatura alemana: Justiz (1985) de Friedrich Dürrenmatt. Una novelita negra, un Krimi, que viene bien al caso, puesto que me hace pensar en la posibilidad latente de que a Rosario Ponce gracias a la Justicia[2] –vista como cuerpo de leyes y sus prácticas– se le pueda, o no, frente a su reclamada dignidad perdida, hacer justicia[3] – valor cultural de la sociedad, lo justo. Esta novela trata del caso de un estudiante de Derecho que recibe la oferta de un profesor de su Facultad para llevar un caso judicial extraordinario: el de probar en base a las leyes existentes la inocencia de un hombre, el mismo profesor, quien asesina de un balazo a una persona delante de testigos. El astuto estudiante logra probar la inocencia del asesino gracias a su eficiente dominio de los códigos y leyes, lo cual despierta finalmente en los lectores una serie de reflexiones éticas en torno a las leyes y a lo verdaderamente justo.

Y entonces cabría preguntarse, a propósito de este último punto, si es justo o no, que se tome a mal que Rosario Ponce incurra en el campo de las letras para escribir sus propias Memorias del Colca, o como quiera titular su testimonio. No hallo respuesta, se me vuelven a abrir más asociaciones con otros libros hasta detenerme en el del futbolista alemán, Phillip Lahm, 27 años de edad, un deportista encantador que hace poco se animó a encargarle a un literato la escritura y edición de sus memorias: Der feine Unterschied. Wie man heute Spitzenfußballer wird[4] (2011), quizás con el único disimulado fin de desmentir rumores de la instigadora prensa en torno a su supuesta homosexualidad. El libro se ha vendido mal que bien, aunque después de su lectura no le conste a nadie que el futbolista patee, o no, con los dos pies.

En conclusión, inocente, o sólo cómplice dolosa, Rosario Ponce ya no podrá escapar del personaje infraliterario y pedrocamachero que se ha hecho de su persona, o en el que ella misma está a punto de convertirse por su propio puño.

***

Notas:

[1]El honor perdido de Katharina Blum. O cómo la violencia puede surgir y adónde puede conducir.

[2]Traducido del alemán Justiz.

[3]Traducido del alemán Gerechtigkeit.

[4] La fina diferencia. Cómo llegar a ser un futbolista estrella.

Visita:

sábado, 12 de noviembre de 2011

PRESENTACIÓN EN ARICA DEL LIBRO “CARNE” DE DANIEL ROJAS PACHAS.



PRESENTACIÓN EN ARICA DEL LIBRO “CARNE” DE DANIEL ROJAS PACHAS

Cinosargo Ediciones invita al lanzamiento del libro “Carne” de Daniel Rojas Pachas.

Su presencia dará realce a esta actividad.

Fecha y hora: Martes 15 de noviembre - a las 19:30

Presentan: Luis Seguel y Esteban Morales

Lugar: Sala Manuela Pinto - Universidad de Tarapacá

Campus Saucache - Ingresando por el hall central

Los primeros treinta que confirmen su asistencia al correo carrollera@hotmail.com

Recibirán el día de la presentación, un ejemplar gratis del libro.

FAVOR DE DIFUNDIR CON SUS CONTACTOS

Más información en: www.cinosargo.com

viernes, 11 de noviembre de 2011

APARICIÓN DE LA PRIMERA ENTREGA DE LA REVISTA LITERARIA “LA MÁQUINA DE ESCRIBIR”.



APARICIÓN DE LA PRIMERA ENTREGA DE LA REVISTA LITERARIA

“LA MÁQUINA DE ESCRIBIR”

La revista literaria “La Máquina de Escribir”, revista literaria de mano en mano, pone a disposición de todos, la primera entrega de su revista en su versión online. La revista es una publicación híbrida tanto en formato virtual como también en físico de manera artesanal cuyo fin se centra exclusivamente en la difusión poética de manera tanto nacional como internacional de autores inéditos y consagrados. El propósito es abrir espacios y diversificar la creación. Cada número apuesta por una temática diferente. Le informamos que la versión en físico (publicación artesanal) estará circulando solo en la ciudad de Lima. Cualquier consulta no dude en escribir a: revista.la.maquina.de.escribir@gmail.com

Presente número de La Máquina de Escribir:

AUTORES DE LA PRESENTE EDICIÓN

Francisco Enríquez Muñoz
Daniel Villafuerte Rivera
Giovanni Salvatore Bayas Aguiar
Blanca Haddad
Melisa Barrios Cárdenas
Maritza Álvarez Vargas
María José Paats
Augusto Rodríguez
Walther Espinal
Rafael García-Godos Salazar
Alex Javier Martínez Huamán
Horacio Mendoza Velázquez
Cecilia Romero
Pamela Rodríguez
Laura Ramos Fernández
Alexis Uriol Flores
Ermes Paredes Borjas
Fèlix Mèndez
Manuel Luque
Ronald Castillo Florian

Agradecemos de antemano la lectura de esta primera edición y lo animamos a participar de sucesivas ediciones.

Un fuerte abrazo.

Saludos y éxitos,

Paolo Astorga y César Pineda
Editores de la revista literaria La Máquina de Escribir

La revista literaria La Máquina de Escribir
http://revistalamaquinadeescribir.blogspot.com/

lunes, 7 de noviembre de 2011

“MORIDOR Y EL SIGNO COMO BÚSQUEDA DEL SENTIDO” POR FERNANDO ODIAGA GONZÁLES.


Poeta: Willy Gómez Migliaro.

“MORIDOR Y EL SIGNO COMO BÚSQUEDA DEL SENTIDO”

Por: Fernando Odiaga Gonzáles

Moridor es un poemario que desde el título nos está hablando de un hábito constante de morir. Un morir que se convierte en una forma de vida a pesar de las continuas afirmaciones de vitalidad. La vida se encuentra atravesada por la expresión, por el aprendizaje, pero a esto a la vez es una práctica mortificante. El poemario se abre con una composición sin título y que se lee de corrido sin signos de puntuación, en ella el poeta dice:

“el que está dispuesto a soportar otro nombre otro lugar otra estirpe otro significado o tal vez una gran palabra es el moridor de la estética pacifista o turbulenta ambas a la caída del día extienden sus mares y esto empieza a tomar un modelo a seguir de reconstrucciones a través de asignar nuevas batallas a uno dentro & fuera entre la ilusión de decir todo o nada pero suplantando las oscuras causas para alejar la memoria de ese campo de acción generalizado y visto como el manantial donde empezaremos a emerger con el detalle de cualquier cosa haciéndose pronunciación y aunque las capas de maligno cubran los cuerpos de esperanza tomarán partido y no habrá postergación ahora que la naturaleza de lo creado es un signo de claridad”.

Encontramos aquí el hábito de nombrar las cosas, desde los objetos materiales de la realidad, las cosas que hay en la naturaleza y las que ha creado la técnica, hasta los nombres difusos, las valorizaciones y las valorizaciones de experiencia, relaciones, situaciones y contextos humanos, todos los cuales solamente se pueden recuperar y nombrar de una manera simbólica.

El rescate de los hechos cotidianos y la aparición de aquellas cosas que no tienen nombre, las apariencias humanas, el fruto de las vivencias de nuestra conciencia son para el poeta Willy Gómez la manera de recrear el sentido de la vida en el tráfico del desgaste cotidiano.

Gómez nos habla de “el moridor de la estética pacifista o turbulenta…”. La muerte, es en este texto, para el hombre, para el yo poético, una prueba de dolor, un soportar… y lo que se soporta en este caso es la enunciación, el lenguaje y la comunicación como hábitos mortificantes… “otro lugar, otra estirpe” condensan el vacío y el silencio que se produce al tender un puente a lo extraño, a lo que se enuncia bajo otra concepción del mundo y de las cosas, a la experiencia definida de otro universo cultural… el poeta muere en primera instancia cuando al abandonar su tierra, se siente un exiliado a la vez que un apátrida… para este moridor, el ser humano se reconstruye en la lucha… como lo que no te mata, te hace mas fuerte… la reconstrucción es aquí el planteo de una supervivencia heroica, una gimnasia agonal ante la guerra cotidiana con lo que no tiene nombre, el sinsentido, lo que aparece tal vez difusamente hermético y cifrado, los códigos de la alteridad, lo inestable que a nuestra percepción son los sentimientos de los otros, el otro en uno mismo, y sus sombras de desconocimiento, su silencio impenetrable, todas las envolturas de un cuerpo que quiere resistir, que no quiere ser vencido.

La afirmación de la esperanza en este poemario es la solución a la búsqueda del sentido, esta esperanza surge de un “tomar partido” según la frase del poeta en Moridor… bajo un signo de claridad, un tomar partido por la creación, la criatura y el creador, como formas de lucha contra la postergación, el tiempo perdido, tener la ilusión del todo para quedar después en la realidad con la nada.

En el primer poema La hiedra en las paredes se enuncia esta esperanza como un movimiento invariable en la cual está implícito un ciclo rítmico del tiempo que siempre retorna, como en el Eclesiastés, en Heráclito, en Los cuatro cuartetos de T S Eliot, en el eterno retorno de Nietzsche.

En este poema encontramos un casi aforismo donde la nutrición se opone al aprendizaje. Aquí vemos como para el poeta, aprender no es más que desarrollo, búsqueda de sentido con un ideal preconcebido, persecución de la meta, finalidad. La nutrición viene a significar por el contrario crecimiento puro, pulsión hacia el fortalecimiento, pero el crecimiento, el mero hincharse y alargarse en el espacio no conoce si en algún momento reventara o cuáles serán sus límites, qué le impondrá resistencia, contra que cosas chocara, no sabe en una palabra si en algún momento su crecer va a detenerse o simplemente comenzara a mermar hasta reducirse a nada. El poeta dice entonces: "El clima nutre y ha destruido la promesa de seguir aprendiendo". Se afirma que el ponerse límites y contemplar importa menos que vivir simplemente, dejarse llevar sin saber nada del futuro y el poeta vuelve a decir: "si es una ilusión incontestable la hiedra que toma la pared, dentro carga el desenlace de no conocer hasta donde avanzara".

En el segundo poema, Algo tan superficial, se enuncia en los primeros versos, la llegada de extranjeros al puerto, el moridor de la estética entra en el trance del contacto con "otra estirpe, otro significado, o tal vez una gran palabra". Tal y como reza el primer poema introductorio sin título de la p. 4. Algo tan superficial habla del amor de un marinero, de una amada que espera en los puertos y que desespera del retorno del amado, siempre en peligro de perderse en el mar, que también representa los brazos de otra mujer, o el naufragio y la tragedia: la desaparición, el no retorno que se transforma en tinieblas, la ignorancia de lo que habrá sido del hombre errante: "o en su cuerpo habrá dejado un pequeño camino al mar", se enuncia en una oración muy poética y bella, como el ahogado flota sobre el tráfico de las aguas desiertas, siendo sobrepasado por el flujo de las corrientes en la superficie del mar.(v. en el mismo poema Algo superficial, p. 6). Al final Ella, la que no desea esperar "ese amor que siempre muere", "que no quiere seguir aceptando el lujo de un hombre, viviendo en el mar", la amada postergada, comparable a Penélope de la Odisea o a la china que espera al marinero cholo en Puerto Eten, en la obra de Mario Puga Imana, parece elegir el destino de Dido que prefiere morir a esperar el retorno de Eneas, como Alfonsina Storni, se une a la mar que le arrebata el amor, cayendo y ahogándose o tal vez flotando, la imagen es ambigua pues en el epifonema, Ella no se hunde, sino que "flota desde sus pies y adentro siente una respiración pacífica". En una extraña fase de misticismo podemos comparar con la imagen sobrenatural de Jesucristo caminando sobre el agua para alcanzar la barca de los discípulos pescadores. Algo tan superficial es la imagen de las aguas por donde se deslizan los barcos y se ahogan los hombres, que tiene como si dijésemos una piel que tiene una resistencia mínima, y que a la vez se seca al calor del sol y se vuelve nubes; pero una recepción pragmática de los enunciados del poema nos permite leer que el poema esta bajo la simbólica del elemento Agua. La omnipresencia del agua y el peligro del amor perdido, ahogado o arrebatado por otra mujer, no dejan lugar a otra imagen contrapuesta que equilibre el ambiente del poema, hay solamente mar, no hay cielo, no hay fuego, no hay tierra, solo hallamos una mujer en un puerto, que se va por una callecita de lado "terminando de devorar la angustia de seguir aceptando el lujo del amor que vive navegando en la distancia"... en un momento en el poema, deja de haber aire, Ella... "pronto hablara atlántica, raspando la lengua de Sicilia"... una imagen geográfica que nos deja abierta la interpretación elíptica, ella no quiere ahogarse realmente, y perecer desesperada por un hombre que no vuelve, quiere alcanzarlo nadando a través de él, quiere deslizarse sobre el mar, tal vez como el milagro de amor más grande. Todos estos sentidos ambiguos, casi anfibológicos, nos muestran cifrada la esperanza de muerte y resurrección , de milagro de amor, de insostenibles ansias de unidad en el centro de la distancia nostálgica y la incertidumbre...la esperanza no está quebrada en el poema que comentamos, pero se hace una esperanza metafísica y existencial a la vez, la teología de este poema solamente alcanza el ámbito pagano de las deidades bajo el signo del símbolo Agua, pero deja abierto en el destino de la mujer que espera o desespera y se une al mar, la nostalgia a la vez de ese otro, redentor, místico, taumaturgo, el dios hombre, cuya sombra en el amado ha sido omitida por los azares de la vida Marina, por el abandono.

En el poema El rulemán golpeado, observamos ese gusto por la especulación poética, el sabor de abstracciones que aproximan el lenguaje poético a la sociología y aún a las ciencias políticas: "Suena una música letárgica y no es sino un movimiento de brazos de grúas levantando pértigas. Prosperan las construcciones." Parece una frase sacada de documentos de prospección urbanística y nos remiten a desarrollos económicos.

Es tan solamente una envoltura, una manera de observarse desde fuera, una fisionomía de exteriores que es un pretexto para la interiorización, para dar paso a los retozos intimistas:

"El músico mayor parece cansado,
es gordo, con bigotes e hincha sus cachetes cada vez que su saxofón
percute ritmos oscuros.
Yo escribía hace años un ritmo de movimientos parecido. Aunque debo decir
que los otoñales de este año se le parecen
si vemos más detalles, más visiones de gran unidad
o la decoloración de los geranios en las bermas. "

Vemos de una descripción del ambiente se pasa al yo poético, a la instancia sicológica, y lo que se observa afuera es un pretexto para hablar o enunciar lo que pasa adentro, desde el músico cansado que percute ritmos oscuros, se pasa a la autocomtemplación: también el yo poético escribía en tales ritmos.

En este poema como en otros muchos aparece nombrado el geranio. Esta planta y su flor, conocidas científicamente como Pelargonium graveolens, tiene flores rosadas y sus hojas son más aromáticas que sus flores, se dice que su aceite tiene un aroma de rosa, de tierra, dulce, suave y seco; su nombre deriva del vocablo griego Geranus o grulla, y se le nombro así debido al parecido de sus vainas de semillas con el pico de la grulla. En los herbolarios tradicionales es considerada una planta con virtudes curativas y era especialmente recomendada para mantener alejado a los malos espíritus. De todos modos es un autor que recurre a los crisantemos, los claveles y las madreselvas. Sin embargo otro de los poemas donde se mencionan geranios es Asedios, uno de los últimos, en la página 77:

"El significado que designaban nuestras zonas rompía con sus liturgias y ponían delante de nosotros una corona de geranios."

No podemos determinar cuáles son las razones semánticas, el rol que juegan la preferencia por estas flores, pero no olvidemos la constante del jardín y los niños jugando.

Los abetos, que eran consagrados a la diosa Hécate y que cumplían una gran importancia en los rituales druídicos a la diosa luna también son parte del imaginario vegetal de Willy Gómez.

En los siguientes textos, el yo enunciador se irá revelando como una interioridad, como una conciencia íntima, pasando ese yo al pronombre personal mí, pronombre de los llamados tónicos en su forma reflexiva. Este desplazamiento significa la aparición explícita de un tinte confesional, el yo poético actante es un abogado, un hombre que ejerce las leyes; nos encontramos con la sensibilidad de un hombre que ha estudiado en la universidad, se ha formado en una cultura general, la de nuestros valores occidentales burgueses, y que en algún momento hubiera querido estudiar otra cosa, y haber fracasado en el intento, tal vez por falta de apoyo de los padres. Las aficiones de los abogados cultos, su estructura existencial, la conformación de sus hábitos e intereses, son el objeto del trato poético. Entrevemos una epopeya individual o una Búsqueda del tiempo perdido.

El poeta no puede ser más personal cuando dice "Debemos cumplir la promesa de ir a Migliaro" en el poema Juicios Apasionados, de la p. 11. Esto a la vez configura la situación de identidades mixtas, trasnacionales, Gómez Migliaro, es en sí mismo, muchas culturas en su sangre, muchas palabras que nombrar, que inventar, que hacer suyas en el devenir de la vida, que a la vez por ser su herencia, vienen a configurar un canto que vuelve de afuera y su eco es recibido por lo profundo, el microcosmos del Hombre a caballo entre dos mundos, Europa y el Perú.

Pues bien, parece ser que la imagen del hombre, del abogado, del estudiante que se fue a hacer otra cosa, espera transformado en niño jugando con otros en un jardín, un jardín en el interior de la casa, como el jardín de Eliot en Los Cuatro Cuartetos, un jardín con pájaros cantando y niños jugando. El jardín de la casa a veces está en un lugar lejano del original, el yo enunciante, conoce las emigraciones, los destierros, los autoexilios del alma, los espacios del poemario Moridor, son varios países, por los que se viaja con la palabra y los significados a cuestas, a veces en un "país olvidado", "había superado el paludismo". Hasta aquí hemos encontrado un yo que es abogado y otro que es un marino errante.

La contemplación de la muerte es uno de los temas que también encontramos en este denso inventario cotidiano que es Moridor. El hombre evade a la muerte cuando tiene a la amada y sobrevive con ella, se siente sano y no le afecta la muerte ajena hasta más allá de pesares fugitivos, junto a la felicidad plena, ella y él retroceden y son como niños que quieren seguir jugando en el jardín al son del canto de los pájaros, el poema Amargo Verano reza en uno de sus versos finales: "Pero igual, nos abrimos y dormimos juntos, pensando en un Dios ilusorio bajo el árbol de moras".

Otro actante en el yo poético es un maestro de escuela, como el que nos habla en el poema Entre luciferinos, en este contexto el profesor recibe en una casa amigos para dar una fiesta. Vemos los mismos rasgos estructurales de los demás poemas, versos largos, que provocan un ritmo denso y moroso, por el efecto de la multiplicación de los acentos, el ritmo a veces tiende a acelerarse con versos más concisos y así se va perfilando una poética reflexiva que nos habla de la cotidianidad, del paso del tiempo, de la esperanza, de la búsqueda de sentido. En el caso del poema Entre luciferinos el referente es una fiesta de cumpleaños de la mujer amada por el yo del poema, donde se nos ofrece esa búsqueda de sentido en las visiones de los danzantes ebrios y enamorados como un modo de atrapar el instante; pero el instante cambia y nos impone una nueva visión: los boleros trasladan al poeta al Caribe y a la Europa cortesana de los tiempos de Provenza, el poeta vuela tras el origen del estilo galante, de las formas en que los seres urbanos buscamos el amor. El poeta se vuelve a ensimismar y deja la respuesta en suspenso, "Puede que te lo diga después. Me tengo que ir. Feliz cumpleaños amor."

En el poema Versión del amor, nos topamos con un tributo a Antonio Cisneros y Rodolfo Hinostroza, menciones intertextuales, como Consejero de Lobo y Oso hormiguero, ambos curiosamente tienen en sus registros verbales el aire y la tonalidad de los versos ingleses tal como fueron consagrados al estilo de Eliot en La tierra Baldía y los Cuatro cuartetos. El poemario desde el epígrafe es un tributo indirecto a la poesía anglosajona cuyo último canto de Cisne está en el autor de Asesinato en la catedral.

En los poemas Sin fecha de vencimiento y Hay dolor aquí adentro, encontramos de nuevo el motivo de Eliot de los pájaros que cantan y los niños en el jardín. Ellos son para el poeta los únicos que son capaces de felicidad.

En el poema El festival de la fe, el yo poético exclama de un modo cínico, “La hermandad de los seres es esclavitud”, una forma de la indiferenciación de la persona, de la despersonalización a la vez que la impersonalización de nuestro ser íntima. Las relacionas deshumanizadas adquieren una visión opaca, no hay contornos definidos, no hay más que cosificación de las palabras y de los sentimientos. El amigo termina por sentirse objeto del amigo, de la amiga, de la esposa, etc.; del mismo modo es un objeto de sus padres, de sus hermanos... aquellos que buscaban a los dioses gritando: "¡dónde están los dioses!" y en la última imagen, el yo poético que había cometido la mayor soberbia, proclamar su desobediencia, quejarse, se apropia de la sabiduría de Lucifer, "incendiando el horizonte de los iluminados" frase de una contundencia que raya en la blasfemia; los iluminados, es decir, los poseedores de la verdad, los que en su misma carne son dios reencarnado, ven el cielo iluminado por los furores de un incendio, a ellos les espera un camino de fuego, su purgación del cuerpo yace en entregarse a la luz.

En el poema Deshechos en el amor el poeta enuncia otra voz, insistiendo en un destino de inconsciencia y banalidad, en la reafirmación hipócrita de la alegría, en la esperanza que es jugar en el jardín, dice: "Todo es lo mismo para nosotros / en nuestra gimnasia mental de ser felices". Todo el poema es un ritmo a la supervivencia, una sucesión de eventos que rayan en lo mórbido. El poeta nos termina diciendo: "Es tiempo de buscar nuevos amigos", es la autoafirmación de un yo errante social, "Permitirás a ellos dejarte querer, y restaré importancia a las semejanzas", del verbo del penúltimo verso, al del último ha habido una variación de la persona, del tú al yo, lo que de nuevo nos pone sobre la pista de una conciencia dialogante, un alter ego que acompaña las aventuras eventuales del yo poético.

Lo que faltaba saber es el poema que de nuevo usa la prosa como el caso del primer poema que abre el poemario, el uso de un tono testamentario indica una acción de prospección, una lectura de síntomas, después de los herméticos laberintos, donde la falta de estabilidad y permanencia son el símbolo de todos los eventos cotidianos que pueden ser poetizados, el cambio del yo a través de las cosas descubiertas, los fenómenos meramente mentales, la economía de los sentimientos. Uno de los versos finales dice: " el voto de no ser territorial define nuestra política nativa y nos hacemos a la muerte/ y otro es el signo que a-sombra", es una persistencia apátrida que envuelve los lugares y las cosas de las que nos habla el poeta, y se disuelve la vida, luego de asumir la muerte como destino, en el asombro diario, en la apertura, en la existencia de luz, porque podemos leer el asombro como una no-sombra.

Gómez Migliaro ha hecho una épica personal de su derrotero existencial en este poemario donde el signo es la búsqueda del sentido. Es una lectura de indudable sabor filosófico e intimista, de la que no hemos querido alcanzar todo para hacer más necesaria su lectura.

Moridor demuestra la pervivencia en nuestras letras de una preocupación por las razones vitales, por el motivo de los pasos que damos desde lo profundo del tiempo y hasta los días en que nos ha tocado conocer y sentir los jardines de la vida y sus pájaros cantores.

sábado, 5 de noviembre de 2011

“MUESTRA CANTUTEÑA” POR ROGER GARCÍA CLAVO.


Foto: César Pineda Quilca.

MUESTRA CANTUTEÑA
Los poemas son la herramienta única para describir los sentimientos de un poeta. Por medio de ellos conocemos su actitud frente a lo adverso que es la vida y la muerte, el llanto y la alegría, el dolor y el placer, el amor y el odio, incluso fabricados entre las palabras para engrandecer un ego escondido o para construir la realidad con las propias imágenes que ella nos presta.
Muchas veces el poema es la única incomodidad capaz de satisfacer a las palabras.

Deseo seguir opinando sobre poesía porque es la que me asemeja a esta dramática condición, la que me exige detenerme en una esquina y resaltar en mi pecho el espectáculo que nos da el día en una ciudad donde los hombres dejan a los hombres con la soberanía personal de las calles, fábricas y casas vacías.

En estas circunstancias, entre Lima y Chosica, hay algunos hombres que hacen poesía.

UNO

A Manuel Luque lo conocí en el campus de la Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle - "La Cantuta" gracias a mi amigo Gary Alminagorta, poeta distante de los poemas sin música y criterio social o con disposición a la belleza y la imagen. Era el último ciclo de Manuel y para mí el primero. Era una época empotrada en el poder con Comisión Interventora mientras los estudiantes daban ya sus atisbos por desterrar aquella tara que hasta hoy practican algunos docentes opacados por el sistema.

Ahora, después de haber brillado y ocultado entre sus cerros el sol en Chosica, aparece Manuel Luque lejos de su silencio dejando atrás el vino, las calles de Lima y el sufrimiento acorazado por una mujer que dejó espumar su buena poesía en algún cajón de galán perdido.

El huerto de los alientos (Ediciones Letra en llamas, 2011) de José Manuel Luque Taco es la semilla que ha estado esperando el agua en tierra seca para taladrar con su germinación el suelo que es la poesía. Es un libro memorioso (de 1997-1999) donde el hombre despierta de su claustro hacia la sensación erótica, como un acto conceptual del silencio como una “vaga forma de decir te quiero”.

Manuel tiene la observación fotográfica del cuerpo de una mujer como la contemplación de la lluvia, natural y espejeante, después de ser siempre la misma o después de:

hacer el amor //
No necesita un paraguas
Para deslizarse sobre un péndulo de ideas.

A Manuel era difícil de olvidarlo porque su poesía ya había merecido algunos premios y sobre todo por Ciudad Inonia, poema que resume la frialdad de sus grandes gentes, de aquellos que pasean sus perros sin el remordimiento de los jardines secos. Ciudad que no se inmuta con el bolsillo a veces tirano y pobre.

Oh Lima //

aquí he visto aullar el corazón del hombre
hasta desgarrar las flores de los murales //
aquí el dolor no sabe de avemarías
no sabe que mi corazón es un músculo inmenso
donde no cabe la mano de Dios…/

Manuel describe a esta ciudad casi inopia de todo sentimiento. A veces lo ve como una justificación de todo infortunio para el desatino de un placer o equilibrio con la soledad donde Lima ya no es la misma de hace una horas. Sus calles orinadas es la ternura del vacío, de aquella necesidad áspera por sobrevivir y desvivir de la voluntad y violencia. También se convierte en la puerta que cruje como una mujer con una caricia, aquella que jadea con los versos de pura pasión, que justifican su:

existencia (que) se recrea como una imagen
salida de tu boca.

Manuel después de egresar de la Universidad se fue como el ganado a comer la hierba fresca para tenerla cerca y cínica como para atormentarlo idóneamente con otra historia. Seguramente dio aquel beso suicida y cayó con la voz cobarde y friolenta de las calles hasta quedar perplejo con el incendio y la ternura invasora (que avanza lenta y cruel) de una mujer que lo silenció por mucho tiempo.

La poesía de Manuel Luque es un huerto de luz que ha estado brillando en su oscuridad, es un huerto donde las palabras se construyen como edificios para otorgar sombra o tristeza a los cuerpos fatigosos como la hierba reseca o dar brillo al delirio rojizo de una herida latente en esta ciudad desigual de todas nuestras vestiduras.

DOS

El arribo de un éxtasis violento (Toro de trapo Editores, 2011) de César Pineda Quilca. He leído con atención este libro de César y me parece que ha tratado de lograr y construir un poemario conciso, como una salida breve al laberinto de una herida que nos sangra: El amor.

Es un poemario breve, un suspiro intenso de palabras, que van arrojando algo de música a nuestros sueños al estar despierto en las circunstancias de la vida y sobre todo inconformes con el amor que nos intenta sustraer de la realidad en una esquina, calle, bar o paradero mientras el cuerpo de una mujer a uno lo registra con el deseo de posesión o mentira.

En esta época la poesía quizá sea la violencia contra el significado de las palabras, significado que se expande o diluye en el verso. En la poesía de César Pineda -en este primer poemario escrito como relámpago en la oscuridad- el significado se va afirmando a pesar del parafraseo o imágenes un tanto forzadas. Esfuerzo que nos arrincona, nos aprieta en una sombra a pesar de las solemnidades del amor entre la soledad y el ojo lastimado de la noche.

Amo de ella
El combate rítmico de un poema con que abrigaba sus
Desgracias

César Pineda arriba a la poesía como un pájaro, casi al vacío, para llenarlo de inconformidad contra el llanto venoso, limpio, rotundo o moribundo en las ideas. Sus versos son un SIN TI en la larga espera de un poema.

Eres…
El leve sentido oscuro
Que habita dentro de mí. (pág. 25).

Mirando cómo la tristeza
Se apodera de mi cuerpo vestido con un mar hecho llanto (pág. 27).

Para el poeta su poesía es el único diálogo constante. Es su grito que al final tiene como respuesta el silencio donde muchas veces después de ser escrita no cuenta con el respaldo o satisfacción (sobre todo del ser que se ama) del mismo poeta.

La brevedad de los poemas en El arribo de un éxtasis violento es la salida de Ícaro y Dédalo del laberinto por miedo a ser destruidos por el Minotauro. Para César Pineda su salida es el ingreso al infortunio de un olvido incendiario. Una salida donde la palabra danza en el poema como un dolor irrepetible.

Todas las tardes escribiendo tu nombre sobre el aire (pág. 31).

Tengo
Las manos repletas de angustia (pág. 32).

Desaparecer si es posible.
Antes que llegase la muerte derribé toda ausencia (pág.33).

El poema no se disuelve en nuestro espíritu, para César Pineda es una persecución en busca de significados.

Todo poema
No es más que una sombra
Que nos per/sigue a todas partes. (pág.36).

Así es el poema
Terrible sacudón de un torbellino sin calma. (pág. 38).

Nuestro abrazo a César Pineda por unirse a esta esperanza o abatimiento por confrontar la vida con la palabra. Por esta insistencia de tapar a la muerte por los ojos y por encontrar su luz entre las sombras y el dolor de esta época. Que siga pintando su lumbre entre las cerrazones de nuestra existencia para seguir asestando con “un puñado de palabras” –parafraseando a Paolo Astorga- al amor, a la melancolía y a la belleza que se acribilla en nuestros pechos en esta época tan individual como la maleza.

TRES

Fernando Pessoa decía: “Saludo y les deseo sol, y lluvia, cuando la lluvia es precisa,…” para que una suerte de detención nos incite seguramente a coger su poesía y leerla con el sonido natural de las cosas. Así me ataja este corto poemario “La lluvia nos detiene” (Eclosión Editores, 2011) de Roy Dávatoc para sentir el misticismo de la naturaleza como una congoja migratoria de nuestros recuerdos. La lluvia en este poemario se convierte en aquel freno, por lo menos para mí, para recordar la música de la lluvia en los tejados y calaminas y, sobre todo, su danza con la tierra y la hierba seca. Este atajo del tiempo es una cadena que abraza nuestro llanto doloroso, es una mano que nos abandona en la tormenta, al mismo tiempo que:

el agua pierde
su consistencia antinatural y se vuelve torrente
en el espacio negro (pág. 15).

En La lluvia nos detiene se cuentan historias que perecen en el río, se poetiza experiencias y sueños que tienen que ver con el agua como una depresión mental detrás de nuestros espejos. Son poemas que personifican al poeta en su situación de lucha de los días donde el símbolo de la lluvia traspasa como una lloclla sus venas.

…comprendo que
bajo la lluvia todos morimos un poco (pág.25).

Roy Dávatoc tiene aquella autonomía para coger la resonancia de la lluvia y refugiar con natural frescura su ruido en nuestros sueños y crepúsculos de hombres adoloridos y desgastados como piedras debajo de las goteras.

CUATRO

Al poeta dejémoslo que haga sus poemas entre la conspiración de las palabras y el tiempo. Dejémoslo a Paolo Astorga que temporalice los sentidos y las emociones humanas con su verdad que es la poesía, para que así, cada vez más, el lenguaje no sea un esfuerzo para mirar una herida, una calle o un enfermo de todo amor, de toda génesis de esta época consumista. Esa es mi idea de Detrás de las ventanas (Ediciones Toro de Trapo, 2011) de Paolo Astorga. Aquí el poeta enciende el candil para alumbrar lo devastado y el desacierto que cala en la razón del hombre en esta época de eslabones sueltos. El hombre se convierte en el cero (de acuerdo al lugar que ocupe, derecha o izquierda), en aquel valor dudoso o innecesario que Paolo le da continuidad y lo vincula al desarrollo de esta sociedad que resplandece con la luna.

labios vencidos en la desconsolada faz de la arena,
párpados
que ya no recorrerán este desierto
iluminado de escombros y piel abandonada. (pág. 13).

Paolo manifiesta en esta raíz que engorda, casi abatida entre piedras y ramales, su poesía. Poesía que se abulta como una historia donde la angustia es una temperatura individual y progresista a la soledad y a la muerte que el hombre hoy desarrolla entre el cuervo, el gavilán y el águila.

La carne sin nombre
otea su desesperanza
susurrando una historia
irremediable. (pág. 14).

En el angustiante atardecer
todo atiza terriblemente

en lo hondo de las sombras. (pág. 15).

el destino ha apartado sus letargos de mi tierra empobrecida (pág. 16).

Detrás de las ventanas es un texto vibrante en todo corazón, pero más en los desdichados, casi flagelados de tanto amor, de tanta piel sepultada entre los ojos, de tanto rostro vencido en la pena y el esfuerzo de estar siempre mejor, de tanto sueño palidecido entre las lágrimas de la lluvia que nunca es la misma. Es un texto con mucho tacto, con mucha lumbre en la sospecha putrefacta de una herida lejana (la pobreza nos espina en el hambre y el amor azaroso de esta época).

/sueños sumergidos en el barro,
los niños comen pasto y extravío, suenan relojes en sus vientres, (pág.18).

una lágrima antigua que cae sobre tu pecho
y oculta las heridas
para que retornen todas las hojas vencidas por el viento. (pág. 19).

La poesía es también una justificación, un transcurso para subrayar la nostalgia que nos deja esta hecatombe capitalista. Y Paolo Astorga lo manifiesta como una “crueldad de existir y la búsqueda del anhelante camino hacia la comunión espiritual”, lo dice Miguel Ildefonso. Pero también es la insatisfacción ante el maltrecho de los cuerpos que quedan en este sistema. Nuestros cuerpos que se exigen a desadornarse como una culpa de la imaginación indolente que está detrás de las ventanas ventilándose en todo trance a la pérdida de lo absoluto que es la vida.

Bajo tanta angustia, tanto auspicio de sangre (pág. 25).

Muy lejos han
quedado todos los arroyos
expiando nuestras culpas. (pág. 27).

A pesar que esta poesía tiene noche en el día basta para que la nebulosa coincidencia de las palabras no se ningunee en la luz de nuestras huellas, un tanto enlutadas con algún amor lejano.

Cualquier pesadilla es solo un maquillaje entre la niebla, (pág. 29).

Quién sabe amada mía
qué flores son adecuadas bajo esta incontenible tristeza
que ha desahuciado las canciones (pág. 30).

La poesía de Paolo en Detrás de las ventanas es misteriosamente embrionaria de las ventanas abiertas de nuestra historia. Ventana que ha dejado penetrar en nuestros pechos el odio y la desconfianza, el sin embargo y la sonrisa exigua de la hermosura.

Lo sórdido, lo oscuro, la noche consagrada al desprecio de nuestros sueños, la sangre diluyente entre las calles por la violencia hacen que se opongan también a la propuesta de los poemas, de aquellos que salen como relámpagos entre la muerte. Para Paolo este mundo nuevo, este tiempo, es casi insolucionable de toda decadencia donde…

Todavía hay bocas en asombro
tentando otra máscara
en esta inevitable promesa.

Huye.

Una cruz
es también un cuerpo solitario
a medianoche… (pág. 44).

La poesía de Paolo Astorga es aquella vanguardia del símbolo moderno donde sus poemas son una inquietud para descifrar las razones de un mundo desgajado de la memoria colectiva.

Otra vez será muy tarde para limpiar la ceniza
que se ha desbordado en nuestros ojos. (pág. 52).

Finalmente, la poesía de Paolo Astorga no es un instrumento de orquesta, es la música solitaria, expansiva, para dar luz a las sombras y para transcribir muchas palabras sobre la nada. La existencia brilla como una linterna entre los ojos de la muerte y retumba entre las piedras como un eco de la lluvia, como un vozarrón de exigencias, casi crueles de toda belleza, de toda afectividad de un cuerpo que se ama entre el rayo y el relámpago como un modelo entre lo sórdido de la ciudad y lo tumultuoso del campo.

viernes, 4 de noviembre de 2011

PRESENTACIÓN DEL LIBRO “NIDO DE CUERVOS” (CUENTOS PERUANOS DE TERROR Y SUSPENSO).



PRESENTACIÓN DEL LIBRO “NIDO DE CUERVOS”

(Cuentos peruanos de terror y suspenso)

Organiza: Pohemia Lux

Día: Sábado, 12 de noviembre.

Hora: 6:00 p.m.

Auditorio de "La Casa de la Literatura Peruana".

Jr. Ancash 207.

Antigua Estación de Desamparados (Costado del Palacio de Gobierno)

¡PROHIBIDO FALTAR!