domingo, 14 de junio de 2009

Conferencia - Taller de Poesía con Eduardo Chirinos

Una interesante conferencia a cargo del autor
de "Cuadernos de Horacio Morell".

El poeta Eduardo Chirinos, ganador de la II Bienal de Poesía "Premio Copé 1984", ofrecerá la conferencia - taller de poesía: "La historia de Bonpland: exilio e intertextualidad en un poema de Juan Gelman. El taller ofrecerá una lectura analítica de "El botánico" -del libro Fábulas, publicado en 1971- de Gelman y tendrá dos horas de duración. La cita es el miércoles 17 de junio, a las 6:30 pm, en Petroperú (Canaval y Moreyra 150, San Isidro). El ingreso es libre. Mayores informes: 614 - 5000, anexos 11224 y 11227.

14/06/2009

Fuente:
Diario: "La Primera".

Primer Terrafestival de Poesía en San Isidro

Otro evento importante de poesía.

PROGRAMACIÓN

Martes 16 de junio


Recital:

Domingo de Ramos. Victoria Guerrero. Miguel Ildefonso.

Sesión: Diego Lazarte – Electropoesía contra el mar – Omar Córdova.

Vídeopoesía: Asume Adrián de Jorge Luis Chamorro. Roce de Laura Batticani. Poema IV de Karen Bernedo (Poema de César Vallejo).

Performance: Virginia Benavides.

Martes 23 de junio

Recital:

José Pancorvo. Rodolfo Ybarra. Rubén Quiroz. Héctor Ñaupari.

Vídeopoesía: Guetto Rap de Mônica Carrillo y Karen Bernedo. El Agustino de Roxana Crisólogo y Patricia Saucedo. Paro Nacional de Domingo de Ramos y el Colectivo No somos tan patriotas.

Performance: Félix Méndez.

Martes 30 de junio

Recital

Primera mesa: Rafael García-Godos. Pablo Salazar-Calderón. Jimmy Marroquín.

Vídeopoesía: CUERPOEMA, 206 Pre-textos, Siete Mujeres y Cuando abro los ojos de Adrián Arias.

Segunda mesa: Víctor Ruiz. Salomón Valderrama. Paúl Guillén.

Martes 7 de julio

Recital:

Willy Gómez Migliaro. Jhonny Barbieri. Juan José Soto. Carolina Fernández.

Vídeopoesía: Arañas de mar de Diego Lazarte, Omnívoro de Rodolfo Ybarra. Garabato de Pedro Escribano y Laura Batticani.

Performance: Grupo Somnígrafo.

Martes 14 de julio

Recital:

Cecília Podestá. Álvaro Lasso. Raúl Heraud. Alessandra Tenorio.

Vídeopoesía: Inconsecuencias, Erócentrica y Mi otra lengua de Rocío Santillana.

Sesión: Poesía Sonora: Giancarlo Huapaya - Pop es Cía – Omar Córdova.

Performance Malapalabrera: Luis Francisco Torres Montero.

Lugar: Terra Media Café Bar. Av. Arenales 2695, esquina con 2 de Mayo de San Isidro

Hora de inicio: 8 y 30 p.m.

Ingreso libre.

sábado, 13 de junio de 2009

DE LA SELVA SU ESCRITOR Y UNA LÁGRIMA ENTRE LOS ÁRBOLES por Raúl Jurado Párraga

Francisco Izquierdo Ríos
Un escritor representativo de la Selva.


Francisco Izquierdo Ríos nació el 29 de agosto de 1910 en Saposoa, provincia de Huallaga, Departamento de San Martín en la Selva Alta del Perú. Y falleció el 31 de julio de 1981. Estudió en el colegio San José de Moyobamba (hoy Serafín Filomeno) entre 1922 y 1926. Se trasladó, luego al Instituto Pedagógico Nacional de Lima, donde estudió entre los años 1927 y 1930, se hizo maestro de escuela. Siendo estudiante en el Instituto Pedagógico conoció a José Carlos Mariátegui colaborando con él en el dictado de cursos de cultura general en los sindicatos obreros de Lima y Vitarte. Más adelante se convirtió en Inspector de Educación cargo que lo llevó a ejercer un trabajo esforzado en diversas zonas de la Selva y la Sierra de nuestro país. Producto de esta vivencia se puede rastrear en su novela: Mateo Paiva el maestro (1968) o en sus libros: Cuentos del tío Doroteo (1950), Cuentos de Adán Torres (1965), Shinti el viborero (1967), Gregorillo (1954), Días oscuros (1950), En la tierra de los árboles (1979), etc.

Arturo Ríos Ramírez en su blog sobre literatura amazónica inserta la siguiente anécdota: “El día de su graduación hizo un singular auto de fe quemando en el patio del Instituto Pedagógico, delante de sus compañeros y profesores, las copias y apuntes de clase que consideró vacíos y obsoletos y se marchó de maestro rural a Soritor (prov. de Moyobamba). Ejerció el magisterio con entereza y sin claudicaciones ni obsecuencias en los más apartados rincones de los Andes Nororientales. Luego, ocupó el cargo de Inspector de Educación y fue nombrado Jefe de Informaciones del Ministerio de Educación Pública y más tarde, jefe fundador de la Sección de Folklore y Artes populares de dicho ministerio. Posteriormente es designado jefe fundador del Departamento de Publicaciones de la Casa de la Cultura del Perú y luego, director de la Editorial del Instituto Nacional de Cultura; cargo en el que se jubila luego de más de cuarenta años de servicios al Estado”. Pero por qué recordar a Izquierdo. Acaso por haber mostrado la otra cara de ese Perú que algunos aún no nos atrevemos a reconocer. Es que acaso hoy que la Selva llora acaso cobre actualidad estas líneas que transcribo de la novela señalada líneas arriba: “En la Selva, el paludismo, la anquilostomiasis, el pian , el “mal de ojos”, la desnutrición, agobian a las gentes “ (p 17). Más adelante lo compara con lo que sucede también en la Sierra: “tanto en la Sierra como en la Selva, y aún en algunos sectores de la Costa , las epidemias causan masacres espantosas” ( p 18) así, a lo largo de su novela va mostrando cuadros de desamparo y abuso de parte del Estado que no brinda servicios básicos de salud, educación, progreso sino que antepone la “masacre espantosa que se quiere negar de los hermanos selváticos” por eso Izquierdo en su novela para niños “En la tierra de los árboles” dice: "¿Por qué lloras corazón?/ ¿Por qué estás triste corazón?/ Todo mal tiene remedio, / Sólo la muerte no tiene" ( p. 104). Que la Selva ni su gente se hagan visibles y no sean fantasmas nunca más porque ellos también son peruanos.

Visiten:
http://rauljurado.blogspot.com/

Una revista nada insular

Ínsula Barataria, Revista de Literatura y Cultura.

No será posible estudiar ni analizar el curso de la Literatura Peruana de comienzos del siglo, si es que no se conocen los aportes de Ínsula Barataria, Revista de Literatura y Cultura.

Cuando el 1 de diciembre del 2003, apareció el primer número de Ínsula Barataria. Revista de Literatura y Cultura, quienes animaron las sucesivas ediciones, no imaginaron que la revista ocuparía un espacio propio en el desarrollo y análisis de la literatura urbana peruana, de comienzos del siglo XXI.

Los miembros de Ínsula Barataria estudiaron Literatura o Educación, luego maestrías y doctorados en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. De modo que el criterio de selección de los materiales publicados fue riguroso en referencia a poesía, ensayos, crítica y narrativa. En total se han editado ocho ejemplares durante seis años de intensa labor.

Por eso, es preciso saludar y congratular al director Hernán Núñez Tapia, como a Victoria Alca Paniagua, Norma Barúa de Gómez de la Torre, Jorge Goodridge La Rosa (por la magnífica diagramación), Ruby Pérez Escajadillo, Jorge Antonio Ramos y Marco Antonio Roggero López.

Los textos publicados de importantes escritores y académicos son valiosos. Sin embargo, es preciso resaltar el homenaje a Tomás Escajadillo (número 6) que es un reconocimiento a su labor cumplida como crítico y docente universitario. Cabe destacar que Escajadillo ha presentado significativos aportes a la crítica literaria de nuestro país. Así, Miguel Ángel Huamán dice: “Alberto Escobar constituye un caso de ruptura y fundación de nuestra crítica porque establece un nuevo metatexto en la investigación literaria. Ahora podemos afirmar que, por su parte, Escajadillo completa dicha crucial contribución al precisar el contexto correspondiente. Sin ese aporte no se habría logrado consolidar un horizonte moderno en los estudios literarios nacionales. Aunque, se hace evidente que es necesario completar el metatexto y el cotexto con el contexto, funciona esa que le correspondió a la obra de Antonio Cornejo Polar, cuya precisión y análisis en ese sentido escapa a las intenciones de este trabajo”.

En síntesis, leer Ínsula Barataria, Revista de Literatura y Cultura resulta una experiencia grata como ilustrativa. Al mismo tiempo, es saber que en el Perú oficial, pese al odio al talento y a la inteligencia, es posible tener fe en una juventud con formación académica y publica nuevos textos de evidente calidad literaria.

13/06/2009

Fuente:
Diario “La Primera”.

viernes, 12 de junio de 2009

Poesía en La Habana

La Habana, una vez más capital de la Poesía.

Los poetas convocados por el XIV Festival Internacional de Poesía de La Habana, emitieron el siguiente texto firmado por todos los vates concurrentes.

A la luz de la tentativa de acercarnos a las grandes realizaciones de la poesía árabe y al examen de la responsabilidad social de los intelectuales, para con los destinos de la humanidad y la preservación de la vida en la tierra, hemos concordado en que no bastan las palabras para cambiar la realidad.

Aunque bien sabemos que es la palabra nuestro único instrumento para crear una sensibilidad planetaria, para salvar nuestra especie del laberinto sombrío en que han sido enjaulados los valores más altos de la civilización humana: la verdad, la justicia, la belleza, la amistad, la solidaridad, la aceptación de la diferencia en cuanto a raza, cultura, sexo, tradiciones y credos políticos, filosóficos y religiosos.

Es la hora de permanecer unidos frente al silencio y la incomunicación. No debemos permanecer indiferentes ante un mundo que literalmente se nos viene abajo.

Como poetas podemos crear con nuestras palabras un mundo mejor y más humano, más justo y más solidario y, configurar un imaginario en el que sintamos el orgullo de compartir nuestras vidas en la tierra. Por esa razón, debemos hacer nuestra toda acción solidaria dirigida a los pequeños y desposeídos pueblos del mundo.

Extendamos nuestra solidaridad con los pueblos árabes que luchan contra la ocupación, en especial el heroico pueblo de Palestina, que cada día amasa con palabras y con sangre la posibilidad de construir, en las tierras ocupadas progresivamente durante sesenta años por Israel, una patria digna para sus hijos dispersos por el mundo, con su capital en Jerusalén Oriental.

Respaldamos, por otro lado, la labor que en pos de la paz en su país ha desarrollado el Festival Internacional de Poesía de Medellín, la más grande fiesta de la poesía del planeta, y su contribución generosa al fortalecimiento de la red de festivales de poesía de Nuestra América. Ahora estamos en La Habana. Que en cada punto del planeta se alce la luz de la poesía y la figura del poeta señalando con su palabra y acción el camino de la verdad y la justicia. Cuba necesita que la dejen trabajar y vivir en paz. Cuba necesita que los cinco heroicos jóvenes presos en cárceles norteamericanas, entre ellos un poeta, vuelvan a su patria.

12/06/2009

Fuente:
Diario “La Primera”.

CONVERSATORIO SOBRE LITERATURA EMERGENTE, hoy en Festival Fusiona

CONVERSATORIO SOBRE LITERATURA EMERGENTE

VIERNES 12 de junio
7 PM (Hora exacta)
Auditorio Elisa Toulliere

Participan:

Alessandra Tenorio
Denisse Vega
Juan Pablo Mejía
Karina Valcárcel

Habrá mesa de venta con las publicaciones de los participantes, vino de honor y cierre con música. Están coordialmente invitados. Ingreso libre.

jueves, 11 de junio de 2009

Continúa Ciclo de Poesía, este viernes 12 de junio en San Luis

1er ENCUENTRO POETAS

Ciclo de Poesía en la Municipalidad Distrital de San Luis

Día: 12 de junio
Hora: 6:30 pm

Auditorio: “Mario Vargas Llosa” Casa Municipal. Av. Del Aire N° 1540 Altura 34 de Av. Canadá


Moderador: Johnny Barbieri

Mesa 1

Leoncio Luque
Carlos Zuñiga Segura
Gustavo Armijos
Harold Alva

Mesa 2

José Pancorvo
Martha Crosby
Raúl Heraud
Pedro Perales

Después de un buen tiempo en el distrito limeño de San Luis, se organiza un evento denominado "1er ENCUENTRO DE POETAS DEL PERÚ PARA EL MUNDO" , que se viene llevando a cabo todos los viernes del mes de junio del presente año. La actividad se realiza en dos espacios del distrito:

En el Auditorio "Mario Vargas Llosa", 3er piso de la Casa Municipal, ubicado en la Av. Del Aire N° 1540, en las siguientes fechas: 05, 12 y 19, con la participación de poetas peruanos de distintas generaciones que deleitarán con la lectura de sus poemas y además compartirán su visión personal y darán testimonio de parte, de la escritura como medio de vida en estos tiempos de crisis.

En la Plaza de Armas del Distrito “Horacio Patiño Cruzatti” ubicado entre Jr. Augusto Durand y Jr. Horacio Patiño, a la altura de la Av. Circunvalación cuadra 20; esta actividad final se llevará a las 16:00 horas, con la participación de poetas, danzantes, cantantes, demostraciones de habilidades deportivas como el sketboard, artes marciales; concurso de graffiti y otras manifestaciones culturales, de abierta participación para los que crean en la cultura como una manifestación humana integradora y holística.

martes, 9 de junio de 2009

UN ÁNGEL QUE HABLA Y ESCRIBE: "Un caso digno de ejemplo y admiración"

Novela de Luis E. Bustamante Pérez.

Luis E. Bustamante Pérez, después de estudiar en la Universidad Granada (España), fue atacado por un extraño virus que le paralizó todo el cuerpo. Aun así, con un dedo, ha escrito una novela.

Se trata de un caso singular, ejemplar y sobre humano. Luis E. Bustamante Pérez era un joven sano, alegre y lleno de ilusiones. Nació en Arequipa en 1984, se educó en Italia, demostrando talento para la poesía y la narrativa. Ingresó a la Facultad de Economía de la Universidad San Agustín de Arequipa, luego se trasladó a España y en la Universidad de Granada continuó sus estudios superiores. Regresó a Arequipa lleno de vida y salud con el deseo de publicar su primer libro de poemas, cuando repentinamente fue atacado por un extraño virus que le ha paralizado todo el cuerpo. El caso es que no habla ni mueve las extremidades, pero escucha y se comunica mediante un metalenguaje, debido a la ayuda fraterna que le proporciona su hermano Luis Arturo. Su fuerza de voluntad y persistencia es tan grande, que sus padres, Rosa Pérez y José Luis Bustamante, le han adaptado una computadora para que escriba.

Lo hace despacio con el dedo meñique de la mano izquierda, letra por letra, palabra por palabra, con inmensa dificultad estructura oraciones con puntuación, armonía y belleza. Lee despacio y si no está satisfecho pide que borren y luego corrige tantas veces sea necesario. Así es como después de dos años de trabajo ha logrado escribir la novela "Hablando con un Ángel". Se trata del testimonio desgarrador de un joven que a los veinte años fue atrapado por la fatalidad para permanecer en una silla de ruedas. Leer Hablando con un Ángel, es efectivamente una remembranza del bien perdido. Es también el monólogo de una persona que escribe desde la soledad y la añoranza. Los personajes son jóvenes que conoció o los inventa para hacerlos hablar acerca del amor, el tiempo y la alegría de vivir. En fin, es admirable constatar cómo es que una persona como él tenga tanta voluntad para derrotar al infortunio. Luis E. Bustamante Pérez ha llegado de Arequipa acompañado de sus abnegados padres y su hermano Luis Arturo, para la presentación de Hablando con un Ángel, actividad que se llevará a cabo el día de mañana, a las 7.00 p. m., en el Centro Cultural de España. (Natalio Sánchez 181. Santa Beatriz).

DETALLE:
Los comentarios de "Hablando con un Ángel" estarán a cargo de Maynor Freyre, Oswaldo Reynoso y Dora Varona. Todo un ejemplo de un escritor que lucha contra la adversidad.

09/06/2009

Fuente:
Diario “La Primera”.

FESTIVAL FUSIONA - Arte para todos

Un Festival de Arte Integrador

Hoy habrá un recital de poesía a las 6 PM. en el Auditorio Elisa Toulliere de Valcárcel de la Universidad Tecnológica del Perú, un acto poético que congrega a jóvenes con una propuesta novedosa, lúdica y actual. Leerán sus poemas: Josefina Jiménez, Dalia Espino, Antonio de Saavedra, Jorge Flores, Laura Rosales, Miguel Vilchez, Michael Jiménez, Wilver Moreno y otros más. La mayoría de ellos ya han publicado sus óperas primas. Están todos cordialmente invitados. Si quieres saber más de este evento, y conocer qué otras actividades se van a desarrollar, entra a esta dirección: http://festivalfusiona.blogspot.com/

Los comentarios de Garcilaso

400 años de los CR del Inca Garcilaso de la Vega

El Centro Cultural Inca Garcilaso de la Cancillería (Jr. Ucayali 391, Lima) conmemorará los 400 años de Los Comentarios Reales de los Incas con la inauguración de una exposición itinerante y un ciclo de conferencias. La exhibición “El Inca Garcilaso de la Vega y el nacimiento de la cultura mestiza en América” es una muestra gráfica que ofrece información clara y precisa sobre la vida y la obra del Inca Garcilaso y su repercusión en los últimos siglos. Los textos han sido concebidos por la conocida garcilasista Carmen Bernand. Esta muestra itinerante internacional se inaugura hoy a las 7:30 p.m. y permanecerá abierta hasta el 2 de agosto. Hoy se inicia también el ciclo de conferencias “Los 400 años de los Comentarios Reales: Sueños y Diálogos” que continuará todos los martes de junio a las 7:00 p.m. El ingreso es libre.

09/06/2009

Fuente:
Diario “La Primera”.

Auspicioso Inicio del Perú para el Mundo

Con total exito se inició el Primer Encuentro del Perú para el Mundo en el auditorio de La Municipalidad de San Luis. Los poetas del Mundo en el Perú y algunos invitados deleitaron con la lectura de sus poemas. Esto tiene para más, aún faltan tres fechas y el encuentro promete una fiesta por la poesía de lo más importante. Aquí algunas fotos.

Andrea Cabel, Domingo de Ramos y Leoncio Luque.

La primera mesa: Andrea Cabel, Domingo de Ramos, Leoncio Luque y Alessandra Tenorio.


Segunda mesa: Willy Gómez, Héctor Ñaupari, Leoncio Luque (Moderador), Johnny Barbieri y Michael Jiménez.


Johnny Barbieri en la lectura.


Un poco tarde llegó Roberto Salazar a la lectura.


Después de las lecturas, en una foto del recuerdo: Piero Montaldo, Raúl Heraud, Johnny Barbieri, William Gonzáles, César Pineda Quilca, Roberto Salazar y Michael Jiménez.

Visiten:
http://casa-barbieri.blogspot.com/

domingo, 7 de junio de 2009

Solidaridad con nuestros hermanos nativos de la Selva del Perú


3 fotos cogidas de:
http://catapa.be/en/north-peru-killings

Desde esta ventana repudiamos cualquier tipo de actos y vejámenes autoritarios, las horribles muertes (de muchos nativos amazónicos y algunos efectivos policiales), las desapariciones forzadas de muchos cuerpos amazónicos y su posterior lanzamiento al río, -según manifestaciones de algunos pobladores que han perdido y no saben dónde están sus seres + queridos-, el genocidio cruel en la cual se pierden muchas vidas inocentes. Solidaridad con nuestros hermanos nativos. La Selva no quiere mancharse más con más sangre de la nuestra. Ver estas cosas indignan. Desde aquí rechazamos este tipo de atropellos contra la condición y la dignidad humana. Protestar pacíficamente es un derecho. Informarnos de un modo veraz, es una labor encomiable del verdadero periodismo de verdad, libre de todo ayayerismo y corrupción. La violencia se construye cuando no se busca, y no se quiere, el diálogo y la unión. El Perú es de todas las sangres y nuestras tierras también. Nuestro país quiere caminar con la conciencia tranquila, encontrar señales de paz. C.P.Q

Elogio de Sancho Panza por Raúl Wiener

Mario Vargas Llosa ante las sombras de Don Quijote y Sancho Panza.

Elogio de Sancho Panza

Por Raúl Wiener

Mario Vargas Llosa, nuestro más importante escritor vivo, pronunció en el 2005, al agradecer un homenaje por haber recibido el Premio Cervantes por su obra, un discurso sobre los 400 años del “Quijote de la Mancha” [1]. A continuación un comentario sobre el tema, a propósito de la presencia del novelista en Caracas, que algunos han querido ver como un acto quijotesco de compromiso con la libertad.

Yo le había entendido originalmente a Vargas Llosa que, de acuerdo a su teoría de las novelas, que nos sirven para vivir las vidas que no podemos, el caso de El Quijote venía a ser una situación límite. Un lector insaciable de escritos de caballería se extravía en su amor por las historias que había devorado, y termina convencido que a su tiempo le hacen falta caballeros como los de antes, que luchen por lo justo y lo bello, como aquellos de los libros, y decide armarse para cumplir este destino.

En vez que como lector ávido don Alonso Quijano, acepte compensar su vida gris con la mera épica de las novelas, decide vivir su propia novela como don Quijote. Y, como no podía ser de otra manera, el resultado tiene que ser un disparate, porque la empresa misma es imposible. Por eso, el héroe nos parece un alucinado. Noble, pero loco. Y su torpe acompañante, simplón en el razonamiento, y sin ninguna ambición de trascendencia, se convierte en una necesaria contraparte de sensatez elemental ante el peligro, como si los dos personajes fueran los rostros ineludibles de lo humano: el sueño y la aventura, que se contrapesan con el sentido común y la cotidianidad que huye de los riesgos.

El Vargas Llosa del Premio Cervantes, que he resumido tratando de guardar la mayor fidelidad posible, ya estaba a bastantes millas del “sartrecillo valiente” de los 60, la Casa de las Américas y los comunicados de apoyo a las guerrillas de Luis de La Puente, Lobatón y Paúl Escobar. Por tanto había pasado el tiempo de la literatura comprometida y los debates sobre el supuesto rol del escritor frente a su sociedad y su tiempo. Más modestamente nos proponía situar el hecho creativo en una relación autor-lector, donde el primero, tocado por algún tipo de fascinación o demonización y valiéndose de la técnica de escribir, permitía al segundo un goce de la capacidad e inclinación a fantasear con la que todos nacemos.

En el 2005, el mismo Mario Vargas Llosa, con un poco más de años, y llevando a cuestas sus más recientes experiencias político-periodísticas, ha regresado sobre el manchego para extraerle mensajes que él mismo decía que las novelas no contienen. En el discurso en la Universidad Ricardo Palma, El Quijote ya no es sólo el lector que quiere vivir la novela de su vida con todas sus consecuencias ridículas, pero inofensivas, sino el germen del soñador enfermizo que quiere cambiar la realidad dando lugar más bien a resultados trágicos y devastadores. El hidalgo se convierte en el prototipo de una serie de locos históricos de muy distinta factura: cruzados a la conquista de los lugares bíblicos; inquisidores que se proponían eliminar infieles; jacobinos que intentaron decapitar la irracionalidad feudal y la aristocracia; nazis que se propusieron depurar las razas; comunistas que persiguieron la ideología capitalista e inventaron los gulag.

¿Qué autoriza a juntar a todos estos en un solo paquete?, ¿qué puede haber de quijotesco en los cruzados, en la santa inquisición, en los seguidores de Hitler y Stalin? Por supuesto que casi nada. Pero lo que hace tiempo quiere decirnos nuestro más importante escritor, es que en los sueños de cambiar el mundo, ya está en embrión el holocausto. Si no canalizamos nuestras pasiones hacia un espacio lúdico y personal, o si no tenemos al frente un Sancho suficientemente fuerte para detenernos, corremos el riesgo de desencadenar procesos destructivos que se nos vayan de las manos, logrando lo contrario de lo que nos proponíamos.

Esta es una antigua treta de Vargas Llosa que quiso reflejar en su extraordinario libro “La Guerra del Fin del Mundo” [2] que nos cuenta cómo los seguidores de la locura de Antonio Conselheiro llegan a organizar una guerra religiosa contra el Estado brasileño, hasta ser derrotados y aniquilados, y que por su calidad expresiva produjo un efecto de identificación con los rebeldes. A pesar de todas las explicaciones del escritor, que su propuesta era la de oponerse a las utopías. Luego vino la “Historia de Mayta” [3] en la que la literatura es sacrificada a la explicitación de la moraleja: una guerrilla dirigida por un subteniente y un líder campesino trotskista, e integrada por estudiantes secundarios, desbaratada en unas cuantas horas en 1958, por absurda e inviable, era en realidad la semilla de la violencia que ensangrentó al Perú a final de siglo. El joven oficial Vallejo, era el germen de Guzmán. Ahora, nada menos que El Quijote simboliza todos ellos.

Hay obviamente otra tesis subterránea. Las empresas humanas se definen no por sus objetivos sino por sus métodos. Y hay que ver lo que significa métodos, realmente: aferrarse a ciertas ideas, actuar más allá de lo permitido, imponerse por la fuerza. Sólo en eso, tal vez, haya algo remotamente en común entre los cruzados y los jacobinos. Pero unos se dirigían desde una posición dominante a conquistar pueblos y otros trataban de echar abajo el yugo de la monarquía. Unos fundaron la enemistad de oriente y occidente que dura hasta hoy día, y otros abrieron paso a las repúblicas modernas y democráticas que todos admiramos, especialmente Mario Vargas Llosa. Igual podría decirse de los bolcheviques y los nazis. Los primeros abrieron paso a la Rusia moderna y despertaron en los trabajadores del mundo un sentido de que eran una fuerza social importante, todo ello a pesar de la degeneración autoritaria del estalinismo que defendió el poder a costa de la revolución misma; mientras los segundos representaron el renacimiento del militarismo alemán (envuelto en el asunto de la raza), la lucha más despiadada por la supremacía capitalista mundial y el aplastamiento de los trabajadores.

Para Mario todo es igual. No todo, porque en su lista no entra, por ejemplo, el republicanismo de Bush, que tiene tanto de cruzado, como de nazi, promotor de gulags, como el de Guantánamo, pero que no le parece tan loco (el escritor ha reconsiderado su punto de vista sobre la “democratización” de Irak), a pesar de haber justificado sus matanzas con el argumento de haberlas conversado previamente con Dios, y eso no puede ser sino resultado de asumir la posición de que a Estados Unidos le toca cuidar la “democracia” en el mundo, incluido su imposición por la fuerza. Precisamente, por el inmenso y desbalanceado poder del imperio no hay nada de quijotesco en las aventuras militares norteamericanas. Son correcciones a la realidad para que el mundo sea lo que los poderosos quieren.

Don Sancho

Los 400 años también son los de Sancho Panza, ciertamente. Sobre él, también el escritor ha movido su punto de vista. El escudero que cabalgaba sobre un burro, ya no es sólo la conciencia que le advierte al impulsivo caballero los límites de la realidad, el conservador que trata de jalarlo de la camisa, la otra parte que todos tenemos y que nos aconseja contra los excesos de osadía. No. Según el Mario Vargas Llosa 2005, el obeso acompañante de El Quijote, es “un ciudadano mucho más respetuoso de la ley y del prójimo, que su amo”.[4] Está dotado de sabiduría natural, perfeccionada en la dura escuela de la supervivencia. A diferencia del hidalgo que es un “ser acorazado en sus convicciones inconmovibles”, el Sancho es “un “espíritu abierto al que la experiencia va transformando”.

“A su manera, Don Quijote el disidente esencial, es un héroe, -dice Mario Vargas Llosa- a la suya el pragmático Sancho, es el ciudadano ideal, cuya conducta garantiza el orden social, aunque no siempre la libertad y el progreso. Si hubiera prevalecido el pragmatismo de Sancho, su comprensión cabal de las cosas de este mundo, el Quijote tendría, al final de la historia, los lomos menos magullados y su boca más dientes. Pero entonces, no habría habido novela -o ella habría sido aburridísima- y la lengua y la literatura española serían menos fértiles de lo que son”. [5]

¿Es sólo de literatura que está hablando Mario Vargas Llosa? Evidentemente que no. Está definiendo un punto de vista sobre la vida y sus opciones. Y como en el caso del caballero, aquí también está exagerando con el escudero. ¿Sancho Panza es un ideal?, ¿en qué sentido? En las propias palabras del escritor, su conducta garantiza el orden social. El orden sin justicia, sin libertad, contra el que insurge, El Quijote. ¿La vida estaría exenta de magulladuras y todos conservaríamos nuestros dientes en su sitio si siguiéramos la línea pancista de no comprometernos? Pero si toda la vida de las mayorías -hace 400 años, también hoy-, está cargada de laceraciones, dolores e infelicidades. Luchar contra eso arriesga empeorar las cosas, pero también la posibilidad de dar pasos adelante.

“El llamado a aguijonear en hombres y mujeres el apetito de lo que no tienen ni tendrán, ha aumentado considerablemente la infelicidad humana”. [6] No sé si preguntar, si los seres humano serían más felices convenciéndose que lo que no tienen no lo tendrán, es decir asumiendo la desigualdad y la injusticia como barreras invencibles. En todo caso es una lástima la incongruencia entre el escritor que ayuda a revelar la realidad y el hombre que considera sin solución la necesidad de cambiar el mundo y la aparente tragedia de intentar hacerlo.

Notas:

[1] “Los cuatro siglos del Quijote”, Mario Vargas Llosa, 19-01.05. Universidad Ricardo Palma; reproducido por el diario “La República”, edición del 23 de enero de 2005
[2] “La Guerra del Fin del Mundo”, Mario Vargas Llosa, Seix Barral, Barcelona, 1981[3] “Historia de Mayta”, Mario Vargas Llosa, Seix Barral, Barcelona 1984.
[4] “Los cuatro siglos del Quijote”, Mario Vargas Llosa, 19-01.05. Universidad Ricardo Palma; reproducido por el diario “La República”, edición del 23 de enero de 2005
[5] ibid
[6] ibid

Domingo 07/06/2009

Fuente:
Diario “La Primera”.
Informe Especial, Pág. 12 – 13.

sábado, 6 de junio de 2009

Dúos de escritores: Literatura a cuatro manos por Pedro B. Rey

El acto de escribir de a dos

Historias apasionantes sobre grandes narradores que hicieron obras maestras y no tanto, deponiendo el ego y la soledad. Una asociación creativa con colegas, editores, amigos y hasta musas. Desde Dumas, Flaubert y Conrad hasta Borges, Bioy y Cortázar.

Por Pedro B. Rey

Un escritor solo frente al papel, la máquina de escribir o la pantalla resulta, para un observador casual, un ente curioso e impenetrable. Pero acaso más curiosos todavía sean los dúos literarios. El tráfico entre un autor y otro debería dejar rastros que expliquen el modo en que se fue conformando la obra, pero semejante tarea resulta inextricable y engañosa. Las colaboraciones literarias (que en ocasiones implican a más de dos personas y se vuelven plurales) suelen contradecir la más elemental de las sumas: en ellas, uno más uno suele dar tres, un texto que ninguno de los autores individuales podría haber dado a luz en soledad.

En "Escribir en colaboración" (Beatriz Viterbo), volumen elaborado, por afinidad y por programa, a cuatro manos, los franceses Michel Lafon y Benoît Peeters cartografían ese territorio sin desmalezar que la historia de la literatura observa por encima del hombro con prejuicio vergonzante, como si esos textos sólo reflejaran la displicencia del divertimento, la experimentación calculada o la lisa y llana impostura. Los diecisiete ejemplos que seleccionaron representan, al mismo tiempo, diferentes clases de colaboración: de la fusión simbiótica (los hermanos Goncourt) a los placeres de una escritura mutante (Borges y Bioy Casares), del editor que guía las tramas de su autor estrella (el brillante Pierre-Jules Hetzel con Jules Verne) a la admirativa abnegación (la de Engels frente a Marx), de las elucubraciones psico-filosóficas compartidas (Gilles Deleuze y Felix Guattari) al vértigo de la escritura automática (que trabajaron los surrealistas).

La colaboración, como recuerdan Lafon y Peeters, fue un recurso natural a lo largo de la historia. Detrás de Homero se escudan seguramente varios aedos y rapsodas; la suma de relatos de diversos orígenes que constituyen Las mil y una noches recibieron en Occidente el aporte de traductores tan distintos como Antoine Galland o Richard Burton; la literatura isabelina fue un frenético caldero de intercambios.

Con su fetichismo del genio, el romanticismo es el acusado de haber establecido una suerte de dictadura del autor único. La literatura es, sin embargo, afecta a las paradojas: el propio romanticismo en sus comienzos dio curso legal a diversas obras en colaboración. Impulsado por su necesidad de recabar obras populares y folklóricas que respaldaran sus teorías, el romanticismo alemán (el romanticismo originario) dio algunos ejemplos, como el de los hermanos Grimm, recopiladores, recreadores e inventores de historias.

En Inglaterra, la obra fundacional del movimiento, las Baladas líricas (1798; ampliada en 1801), fue escrita a cuatro manos por los poetas William Wordsworth y Samuel Taylor Coleridge. En su Biographia Literaria, el segundo explicó el sistema utilizado para este libro que, en su primera edición, salió de manera anónima: "Acordamos que mis esfuerzos estarían dirigidos a los caracteres o personas sobrenaturales o al menos románticos? mientras que Wordsworth iba a proponerse a sí mismo como objeto para darle el encanto de la novedad a las cosas cotidianas". No se trata de una división inocua del trabajo. Ese reparto y las discusiones sobre los textos llevaron a que Wordsworth escribiera "Tintern Abbey", y Coleridge, que años después se extraviaría en proyectos utópicos, la celebérrima "Balada del anciano marinero".

El acento posterior puesto en la sensibilidad, la emoción y la originalidad (a lo que contribuyó decisivamente la segunda camada de románticos, la vida aventurera de Lord Byron y la idea del poeta como legislador lanzada por Shelley), tal vez desalentara la escritura a cuatro manos que, sin embargo, durante el siglo XIX estuvo lejos de desaparecer. Un esteta como Gustave Flaubert, orfebre maniático de la "palabra justa", dio forma, junto con su amigo de juventud Maxime Du Camp, a Par les champs et par les grèves. El libro, que buscaba describir un viaje por Bretaña, contiene capítulos intercalados de cada uno de los compañeros. Como explican Lafon y Peeters, con su titubeo entre las personas del singular y del plural, la obra es una fuente reveladora de lo que la escritura de a dos pone en juego. Flaubert y Du Camp tienen ritmos diferentes: el primero, en particular, es incapaz de escribir improvisando, sobre la marcha, como era la idea original. "El viaje a Bretaña ? subrayan L&F? le permite experimentar los límites de la colaboración como una etapa a superar, a olvidar, para volverse poco a poco él mismo." Flaubert, en efecto, no reincidiría, pero tienta leer Bouvard y Pécuchet, su novela póstuma, como una reducción al absurdo de los proyectos conjuntos y, también, como la nostalgia del escritor solitario que, solo, enfrenta la tortura de la "salmuera": ese momento en que, desgastado, se arroja sobre el sofá invadido por la acedia.

En la misma Francia, aunque una generación antes, puede atestiguarse un modelo de escritura en colaboración radicalmente diferente. El prolífico Alejandro Dumas había ido construyendo una obra masiva que ostentaba su firma, pero que, en la mayoría de los casos, se favorecía de un batallón de colaboradores. Dedicado en sus comienzos al teatro, donde el trabajo en común era la norma, Dumas trasladó esa práctica al arte de la novela. El más talentoso de esos allegados fue un joven escritor, Auguste Maquet, que cumplió un papel decisivo en esa factoría industrial. Con él, Dumas elaboró diecisiete novelas, entre las que se cuentan Los tres mosqueteros, El vizconde de Bragelonne y El conde de Montecristo. Las metodologías de trabajo variaban de libro en libro. Por lo general, Maquet escribía la novela base y Dumas agregaba, pulía y desarrollaba los manuscritos con el notable olfato que le permitía identificar qué funcionaba y qué fallaba en una narración. El intercambio de cartas entre los dos ? anotan Lafon/Peeters, que acuden para ello a un trabajo precursor de Gustave Simon? revela "la amplitud de la parte que quedaba librada a la improvisación: el plan inicial, cuando lo hay, no es detallado al punto de que toda la acción quede determinada. También puede verse el talento de Dumas para iluminar la trama, para construir una acción coherente, en una palabra su extrema atención al lector, que es una de las características de su genio".

La relación entre Dumas y Maquet no terminó de la mejor manera (el "ayudante" más tarde le haría un juicio para que se oficializara su papel), pero aquellas épocas folletinescas y sus "negros literarios", como se los denominaba, dejan entrever la figura del escritor fantasma que desde hace tiempo prolifera en la industria editorial.

Otras escrituras conjuntas prescindieron de esa suerte de patronazgo. Un ejemplo son las obras que escribieron Charles Dickens y Wilkie Collins. El autor de David Copperfield era ya una institución de la cultura victoriana cuando decidió aunar fuerzas con Collins, que trabajaba en la revista popular que él mismo dirigía (Household Words). A pesar de esta preminencia, entre 1858 y 1862 ambos autores escribieron palmo a palmo una serie de relatos para los números especiales de Navidad. La legendaria generosidad de Dickens no bastó para que la asociación perdurara. Collins, que recién empezaba a publicar sus propias novelas, probablemente se sintiera un apéndice del escritor mayor y, después de cinco años de colaboración, abandonó la revista. En 1867, sin embargo, volvió a unirse a Dickens para escribir Callejón sin salida. Para entonces, Collins ya había logrado establecer su nombre con La dama de blanco (1860) a la que pronto seguiría La piedra lunar (1868). Eran más que obras maduras; significaron el hallazgo de un estilo inconfundible. Cultor de tramas complejas y precisas, Collins fue el primero que escribió historias de detectives en Inglaterra y quien estableció el férreo modelo del whodunit. Callejón sin salida representa la amable fusión de dos figuras establecidas y esa circunstancia se refleja en la textura y las peripecias del libro: con su orfanato y su protagonista en busca de su identidad, los ambientes y el punto de partida son innegablemente dickensianos, pero en los encuentros y desencuentros que dosifican el suspenso, el lector sospecha la mano de Collins. Éste, que desarrolló una fuerte dependencia del opio en sus intentos de combatir la gota reumática, terminó en todo caso por encontrar otro colaborador: "Ghostly Wilkie", un doble salido de las alucinaciones que le provocaba la sustancia.

No fue la única colaboración de peso que dejó la literatura británica. Otro ejemplo de estas prácticas conjuntas fue el del enfermizo e inquieto Robert Louis Stevenson (1950-1994), que encontró un colaborador cercano en William Henley (fue la inspiración para el Long John Silver de La isla del tesoro y, además, escribieron juntos tres piezas de teatro). Más tarde lo tuvo en su hijastro Lloyd Osborne, el hijo de Fanny Vandegrift, con el que coescribió tres novelas: The Wrong Box, The Ebb-Tide y The Wrecker. De ellas se conoce al menos una de las técnicas de composición: cada vez que debía describirse un paisaje, ese fragmento competía al que había estado en él.

Otra colaboración clave de las letras inglesas, que terminó amargamente, fue la que llevaron adelante Joseph Conrad y Ford Madox Ford. El segundo, que todavía utilizaba su nombre original, Ford Madox Hueffer, tenía poco más de veinte años, pero ya había publicado varios libros. Conrad, por su parte, había pasado los cuarenta y se encontraba atascado en la escritura de Lord Jim. Los presentaron en 1898 con el deliberado fin de que colaboraran. El novelista de origen polaco, que no era aún el autor consagrado que sería más tarde, se encontraba ahogado por problemas financieros y diversos plazos de entrega; Ford, que disponía de cierto capital personal, aceptó con entusiasmo la posibilidad de trabajar juntos. De esa colaboración saldrían tres novelas: Los herederos (1901), Romance (1903) y La naturaleza de un crimen (1909). Ninguna puede ser considerada una obra maestra, pero en esta alianza tal vez los resultados visibles no sean lo más importante. Es hoy sabido que Ford escribió al menos uno de los capítulos de Nostromo (la gran novela que Conrad sitúo en un país latinoamericano imaginario: Costaguana) y que acopió la información sobre grupos anarquistas para El agente secreto. No hay que ser muy imaginativo para suponer que en esas discusiones se fueron moldeando algunas de las técnicas narrativas que modificarían la literatura durante el siglo XX. Los narradores poco confiables de El gran soldado (Ford) o las ficciones que tienen como vocero a Marlow, como El corazón de las tinieblas (Conrad), pueden haber germinado en esos encuentros. El mayor de los dos, concluida la relación, solía referirse a su colega de manera despectiva y el grafómano Ford, que no le temía a la fabulación, contó en Conrad: un recuerdo personal su versión de los hechos en la que coinciden la admiración y la queja: "En nuestras miles de conversaciones a través de los años sólo hubo dos temas por los que peleamos: sobre el verdadero gusto del azafrán y sobre si es posible distinguir una oveja de otra".

Durante el siglo XX, los hallazgos técnicos y los experimentos estuvieron a la orden del día. Además de la inmensa cantidad de manifiestos en que más de un acólito estético aportaba su grano de arena, movimientos como el surrealismo impulsaron las escrituras colectivas. Los "cadáveres exquisitos" publicados en La Révolution Surréaliste, el órgano del grupo, son el ejemplo más conocido: cada participante agrega una palabra en un papel, desconociendo la que previamente había anotado el otro. De allí surgen frases tan ilógicas y supuestamente poéticas como "Las mujeres heridas atascan la guillotina de cabellos rubios". Azar y automatismo son los términos clave y André Breton, la figura carismática del movimiento, fue el inagotable promotor de estas experiencias. Junto con Paul Eluard escribió La inmaculada concepción, y con el mismo Eluard y René Char, Ralentir Travaux. Esos trabajos tuvieron un precedente. En 1920, antes de romper con el dadaísmo, Breton había elaborado con Philippe Soupault Los campos magnéticos. "Tentativa radical de llevar la escritura en colaboración hasta las profundidades del inconsciente", como lo definen Lafon-Peeters, el libro buscaba recrear el estado de duermevela en que se forman ciertas frases.

El aura de esta clase de proyectos colectivos llega hasta tiempos muchos más recientes. De manera similar, aunque inspirándose en las creaciones colectivas de la poesía japonesa, Octavio Paz, Jacques Roubaud, Edoardo Sanguinetti y Charles Tomlinson (un mexicano, un francés, un italiano y un británico) escribieron en 1972 Renga, poema colectivo que juega con el espacio de la página. No es inocente que la obra esté dedicada, justamente, a Breton.

Otro poeta pródigo en colaboraciones fue W. H. Auden, uno de los grandes autores ingleses del siglo XX. Tal vez impelido por sus convicciones políticas, cercanas en su comienzo a la izquierda de entreguerras, o por la fidelidad a las amistades universitarias, Auden, en los inicios de su carrera, firmó obras a dúo con Christopher Isherwood (tres obras de teatro y una crónica del viaje que hicieron a la China) y con Louis MacNeice. Con este último, viajó en 1936 a Islandia, periplo del que surgió Cartas de Islandia, libro que combina versos y prosas de cada uno. La curiosidad radica no sólo en la profunda ironía que tiñe todo el trabajo, sino que el volumen termina con un poema escrito por los dos: "Their Last Will and Testament". Auden extendería sus colaboraciones a otros territorios: las canciones que compuso para Benjamin Britten y los diversos libretos para ópera, entre los que se destaca el que escribió junto a su pareja, Chester Kallman, para Igor Stravinski (La carrera del libertino).

Aunque no tuvo continuación, es un ejemplo de colaboración feliz. No todas las fusiones resultaron así. El dúo que durante décadas conformaron los escritores policiales Pierre Boileau y Thomas Narcejac (autores de Las diabólicas y de la novela en que Hitchcock basó Vértigo) tuvo como colofón la autoatribución de toda la obra, tras la muerte de su socio, por parte de Narcejac. Y la relación entre Romain Gary y Paul Pavlowitch, la más escalofriante de las que cuentan Lafon y Peeters, terminó en tragedia: cansado de su papel de autor, Gary decidió publicar una novela bajo el seudónimo Émile Ajar y, para respaldar el engaño, le pidió a su primo que se hiciera pasar por el autor. Enamorado de su papel, Ajar-Pavlowitch ganó el Goncourt y fue contratado por una editorial como director literario. Aunque la verdad al fin se supo, las tensiones minaron el equilibrio de Gary que, en 1980, terminó suicidándose.

Otras, como el dúo que formaron los escritores satíricos Ilf y Timovich (que se movieron en las arenas movedizas de la primera década soviética) o el de los hermanos Boris y Arkady Strugatsky (que se ampararon en la ciencia ficción durante los años posteriores al deshielo), lograron sobrevivir sin mayores inconvenientes a las circunstancias más adversas. Thomas Mann supo agradecerle a Theodor W. Adorno con una secreta referencia a su apellido, incluida en su Doktor Faustus, las complejas secciones musicales que el filósofo aportó a la novela. Y Paul Bowles grabó, transcribió y tal vez perfeccionó desinteresadamente las historias que le contaba un joven marroquí analfabeto, Mohammed Mrabet (Amor por un puñado de pelos).

Tal vez el caso de colaboración literaria más feliz ? también el más productivo? haya sido el de Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares. Como si quisieran refrendar el destino simbiótico de aquel montaje de Gisèle Freund que sobreponía el rostro de los dos y daba como resultado un tal "Biorges", los escritores argentinos consolidaron un vínculo de más de cuatro décadas de escritura en común. El Golem que construyeron entre ambos fue el imaginario Honorio Bustos Domecq. Bajo su firma, publicaron los desopilantes relatos protagoni ados por un émulo deductivo del Padre Brown, que resuelve los casos tras las rejas: Seis problemas para don Isidro Parodi (1942) y Dos fantasías memorables (1946). Años después, ya reestablecida la firma de los dos, sumaron las Crónicas de Bustos Domecq (1967) y Nuevos cuentos de Bustos Domecq (1977). A esas invenciones irrepetibles, les sumaron Un modelo para la muerte (1964), firmada como B. Suárez Lynch, y, con sus apellidos, varios guiones cinematográficos (Los orilleros, El paraíso de los creyentes, y los que escribieron alentados por Hugo Santiago: Invasión y Les autres). También desplegaron una inagotable actividad editorial que incluyó la edición de antologías y traducciones.

Si algo crearon Borges y Bioy, al calor de gozosas jornadas de complicidad, fue la proeza de un estilo excesivo, furiosamente satírico, que parece desmarcarse de sus obras privadas. Lafon/Peeters describen las reglas que dominaban esta escritura en la que Bioy era la mano que guiaba la pluma: "Oralidad libre y triunfante, propuestas alternadas, exigencia mutua, permanente derecho de veto, favorecido por una amistad sin nubes, y un ? abandono simultáneo de todo ego?, prioridad dada al juego y al placer, risa irreprimible".

Borges, el libro póstumo extraído del diario de Bioy, es un magnífico reservorio para indagar los alcances insospechados de esta colaboración. Algunos de esos ejemplos son risueños. En una entrada de 1981, Bioy le menciona que en la versión al italiano de la Antología de la literatura fantástica (de la que también participó Silvina Ocampo) los traductores acudieron a las fuentes originales de los relatos, no a sus versiones: "Nos jorobaron ? sugiere Bioy-. No podemos protestar". Por si quedaba alguna duda de que se refieren a las veladas reescrituras de los cuentos Borges remata: "No debieron elegir un libro de autores que se distinguen por sus transcripciones y citas infieles. Por misquotations".

La literatura argentina de aquella época dio otras pruebas de trabajos en común: Los que aman, odian (de Bioy con Silvina), Los traidores (de Silvina con Juan Rodolfo Wilcock), "La hermana de Eloísa" (relato de Borges y Luisa Mercedes Levinson). En Italia, país al que se trasladó en los años cincuenta y cuya lengua terminaría adoptando, Wilcock también escribió a dúo con Francesco Fantasia los cuentos de Frau Teleprocu y el desquiciado Las bodas de Hitler y María Antonieta en el infierno. Julio Cortázar, por su parte, escribió hacia el final de su vida Los Autonautas de la cosmopista junto con la canadiense Carol Dunlop, su última mujer, con la que recorrió la autopista París-Marsella deteniéndose en cada uno de sus paradores. La literatura argentina todavía da algunos ejemplos de dúos literarios eventuales, como el de Jorge Di Paola y Roberto Jacoby (Moncada), que fueron construyendo a través del intercambio de correos electrónicos, o el de Sergio Bizzio y Daniel Guebel (El día feliz de Charlie Feiling).

Esta forma de colaboración en que se funden dos escrituras deja a un lado otras acciones conjuntas que tal vez no sea inútil recordar y que también ponen en entredicho la obra como simple producto individual. ¿Hasta qué punto, por caso, Il miglior fabbro, Ezra Pound, no fue, con sus tachaduras al manuscrito original, coautor de La tierra baldía de T.S. Eliot? ¿Y hasta dónde las novelas póstumas de Malcolm Lowry no deberían llevar junto al suyo el nombre de Margerie, su mujer? O, por recurrir a un caso controvertido, cercano en el tiempo: ¿deja de ser Carver un autor único por los reclamos del editor Gordon Lish y de Tess Gallagher, su viuda, de haber cumplido un papel clave en la elaboración de su estilo epifánico?

De enigmas así, que parecen ahondarse a cada respuesta, parece estar hecha toda la literatura.

Sábado 6 de junio de 2009

Fuente:
http://www.lanacion.com.ar/

jueves, 4 de junio de 2009

XIV FESTIVAL INTERNACIONAL DE POESÍA EN LA HABANA - 2009

Los peruanos: Carlos Zúñiga Segura, Raúl Heraud,
Johnny Barbieri y César Toro Montalvo.

XIV FESTIVAL INTERNACIONAL DE POESÍA EN LA HABANA – 2009

Por: Johnny Barbieri

Nos había seducido la idea de participar en este importante encuentro internacional de poesía en la Habana, así como conocer Cuba, la grandiosa Isla, y su pueblo generoso. Nos sorprendió su clima, su calor intenso y su lluvia copiosa como jamás se ha visto en Lima. Luego que nos recogiera del aeropuerto nuestra amable amiga Marlene, nos dirigimos al hotel Bruzón. Allí conocimos a algunos poetas cubanos, Leymen Pérez de Matanzas, Jesús Candelario de Cienfuegos, Mariana Pérez, entre otros y, sobre todo, a nuestro amigo mexicano el tabasqueño Aarón Rueda. La magia del festival arrancó el lunes 25 de mayo, para nosotros fue el encuentro con nuestros compatriotas Raúl Heraud, César Toro, Carlos Zúñiga e Hildebrando Pérez. Llegaron así los primeros contactos, las primeras amistades (la más importante la del poeta cubano Alfredo Nicolás).

La ciudad nos encantó, visitamos la plaza de la revolución, el Capitolio, La Habana vieja y tomamos algunas cervezas en el Malecón cantando algunas canciones de la nueva trova. Fumamos un puro cubano, viajamos en la guagua con Alfredo (aunque él solía colarse por la puerta trasera), comimos chuleta de cerdo con arroz amarillo y frijoles negro (que manera de esperar en los restaurantes), por allí no se escapaba mirar algún hermoso cuerpo de la mujer cubana, caminamos, conocimos La Habana caminando, aunque el sol nos jodiera tanto y la lluvia amenazara destapar nuestros zapatos. Leímos en la Sala Villena de la UNEAC, en el Parque de G y 23, en Cienfuegos, en el Café Neruda frente al mar, en la Casa Simón Bolívar, etc. La jornada poética terminó el domingo 31 con un paseo a Varadero, que hermosa playa a la que entré con el maestro ecuatoriano Cristóbal Garcés, amante del Perú.

En suma un bonito festival, aunque nada es perfecto, todo es perfectible. Nos llevamos de Cuba el cariño de su gente, la hermosura de sus mujeres, lo grandioso de sus ciudades, algunos amigos que conocimos por ahí y la esperanza de que las cosas aún pueden ser mejores.

Fuente:
http://casa-barbieri.blogspot.com/

martes, 2 de junio de 2009

El regreso de Milan Kundera

Milan Kundera

Anticipo exclusivo de "Un encuentro" , flamante libro de ensayos donde el autor de "La insoportable levedad del ser" escribe acerca de la amistad, la política, el poder, los odios. Y también de sus grandes amores literarios, entre los que anota a Gabriel García Márquez y Philip Roth.

Por Milan Kundera

Un día, al principio de los años setenta, durante la ocupación rusa de mi país, mi mujer y yo, los dos despedidos de nuestros trabajos, los dos con problemas de salud, fuimos a visitar en un hospital en las afueras de Praga a un gran médico, al que llamábamos el profesor Smahel, un viejo sabio judío, amigo de todos los disidentes. Nos encontramos allí con E., un periodista, también despedido de todas partes, también con problemas de salud, y los cuatro estuvimos conversando mucho tiempo, felices de la atmósfera de mutua simpatía.

A la vuelta, E. nos llevó de regreso en su coche y comenzó a hablar de Bohumil Hrabal, en aquel momento el escritor checo más importante; dotado de una fantasía sin límites, amante de experiencias plebeyas (sus novelas están pobladas de personajes muy ordinarios), era muy leído y muy querido (toda la oleada de la joven cinematografía checa lo adoraba como a su santo patrón). Era profundamente apolítico. Lo cual no era inocente en un régimen para el que "todo es política": su apoliticismo se burlaba de un mundo en el que arreciaban las ideologías. Por eso cayó durante mucho tiempo en una relativa desgracia (por ser, como era, inutilizable para cualquier compromiso oficial), pero gracias a ese apoliticismo (tampoco nunca se comprometió contra el régimen), durante la ocupación rusa lo dejaron en paz y pudo así, siempre en la cuerda floja, publicar algunos libros.

E. lo insultaba furioso: ¿cómo puede él aceptar publicar sus libros cuando sus colegas tienen prohibida la publicación de los suyos? ¿Cómo puede con ello respaldar al régimen? ¿Sin una sola palabra de protesta? Su comportamiento es detestable y Hrabal es un colaboracionista.

Reaccioné con la misma furia: ¡qué absurdo hablar de colaboracionismo si el espíritu de los libros de Hrabal, su humor, su imaginación están en el polo opuesto de la mentalidad que nos gobierna y que quiere asfixiarnos con camisas de fuerza! El mundo en el que se puede leer a Hrabal es totalmente distinto a aquel donde no se pudiera oír su voz. ¡Un único libro de Hrabal rinde un servicio mucho mayor a la gente, a su libertad de espíritu, que todos nosotros juntos con nuestros gestos y nuestras proclamas contestatarias! La discusión en el coche se convirtió rápidamente en una pelea llena de odio.

Cuando más tarde, extrañado por aquel odio (auténtico y perfectamente recíproco), volví a pensar en aquel episodio, me dije: la armonía en casa del médico fue pasajera debido a las circunstancias históricas particulares, que nos convertían en perseguidos; nuestro desacuerdo, por el contrario, era fundamental y ajeno a las circunstancias, era el desacuerdo entre aquellos para quienes la lucha política es superior a la vida concreta, al arte, al pensamiento, y aquellos para quienes el sentido de la política es estar al servicio de la vida concreta, del arte, del pensamiento. Tal vez las dos actitudes sean igualmente legítimas, pero son irreconciliables.

En otoño de 1968, cuando pude viajar dos semanas a París, tuve la suerte de hablar largamente en dos o tres ocasiones con Aragon en su apartamento de la Rue de Varennes. No, no le dije nada destacable, en cambio escuché. Como nunca he llevado un diario, mis recuerdos son vagos; de aquellos comentarios, recuerdo sólo dos asuntos recurrentes: me habló mucho de André Breton, quien al final de su vida se habría acercado a él; y me habló del arte de la novela. Incluso antes de escribir su prólogo a La broma (escrito un mes antes de nuestros encuentros), había elogiado la novela como tal: "La novela es indispensable al hombre, como el pan"; durante mis visitas me incitaba a defender siempre "ese arte" (ese arte "desprestigiado", como escribió en su prólogo; rescaté más tarde esta fórmula para el título de un capítulo en El arte de la novela ).

Conservé de nuestros encuentros la impresión de que la razón más profunda de su ruptura con los surrealistas no era política (su obediencia al Partido Comunista), sino estética (su fidelidad a la novela, el arte "desprestigiado" por los surrealistas) y me pareció haber entrevisto el doble drama de su vida: su pasión por el arte de la novela (tal vez el terreno principal de su genio) y su amistad por Breton (hoy en día, ya lo sé: en la era de los balances, la llaga más dolorosa es la que dejan las amistades rotas; y nada más idiota que sacrificar una amistad por la política. Me enorgullezco de no haberlo hecho nunca. Admiré a Mitterrand por la fidelidad que supo conservar hacia sus viejos amigos. Y por esta fidelidad fue violentamente atacado hacia el final de su vida. Esta fidelidad fue de hecho su nobleza).

Unos siete años después de mi encuentro con Aragon, conocí a Aimé Césaire, cuya poesía había descubierto poco después de la guerra, en la traducción checa de una revista de vanguardia (la misma que me había dado a conocer a Milosz). Fue en París, en el taller del pintor cubano Wilfredo Lam; Aimé Césaire, joven, vivaracho, encantador, me abrumó a preguntas. La primera: "Kundera, ¿conoció usted a Nezval?". "Por supuesto, y usted, ¿cómo lo conoció?" No, no lo había conocido, pero Breton le había hablado mucho de él. Según mis ideas preconcebidas, Breton, con su reputación de hombre intransigente, sólo podría haber hablado mal de Vitezslav Nezval, quien, unos años antes, se había separado del grupo de los surrealistas checos y había optado por obedecer (algo así como Aragon) la voz del partido. No obstante, Césaire me repitió que Breton, en 1940, durante su estancia en Martinica, le había hablado con aprecio de Nezval. Esto me conmovió. En particular porque Nezval, a su vez, lo recuerdo bien, hablaba siempre con aprecio de Breton.

Lo que más me llamó la atención en los grandes procesos de Stalin es la fría aprobación con la que los hombres de Estado comunistas aceptaban la condena a muerte de sus amigos. Porque eran todos amigos, me refiero a que se habían conocido íntimamente, habían vivido juntos momentos duros, emigración, persecución, larga lucha política. ¿Cómo pudieron sacrificar su amistad, y de esa manera tan macabramente definitiva?

Pero ¿era realmente amistad? Hay un tipo de relación humana para la que, en checo, se emplea la palabra sudruzstvi ( sudruh : camarada), o sea "la amistad entre camaradas", la simpatía que une a aquellos que comparten la misma lucha política. Cuando desaparece la entrega a la causa común, también desaparece la razón de la simpatía. Pero la amistad que está sometida a un interés superior a la amistad no tiene nada que ver con la amistad.

En nuestros tiempos aprendimos a someter la amistad a lo que suele llamarse las convicciones. Y lo hacíamos con el orgullo de actuar con rectitud moral. Es necesaria una gran madurez para comprender que la opinión que defendemos no es más que nuestra hipótesis favorita, a la fuerza imperfecta, probablemente pasajera, que sólo los muy cortos de entendederas pueden tomar por una certeza o una verdad. Contrariamente a la pueril fidelidad a una convicción, la fidelidad a un amigo es una virtud, tal vez la única, la última.

Miro la foto de René Char al lado de Heidegger. El primero, célebre resistente contra la ocupación alemana. El segundo, denigrado por las simpatías que, en determinado momento de su vida, sintió por el nazismo naciente. La foto está fechada en los años de posguerra. Se les ve de espaldas; una gorra en la cabeza, una grande, la otra pequeña, paseando en plena naturaleza. Me encanta esta foto.

© Milan Kundera, Une rencontre (2009)
© Traducción del francés: Beatriz de Moura, 2009

30/05/2009

Fuente:
http://www.lanacion.com.ar/

Presentación del poemario "Hogueras Inmemoriables", este miércoles 03 en el Club Departamental Puno


lunes, 1 de junio de 2009

3 generaciones de poesía en la Casa Municipal de San Luis


Una serie de poetas darán vida y apertura a un ciclo de "recitales poéticos" que se llevará a cabo este mes en la Casa Municipal de San Luis. Están todos invitados. La cita empieza este 05 de junio.

Leerán:
ROBERTO SALAZAR
JOHNNY BARBIERI
ENRIQUE SANCHEZ HERNANI
ALESSANDRA TENORIO
ANDREA CABEL
DOMINGO DE RAMOS
WILLY GOMEZ
MICHAEL JIMÉNEZ

ESTE VIERNES 5 de junio
A LAS 6:30 PM
Auditorio Mario Vargas Llosa,
3er piso de la Casa Municipal,
ubicado en la Av. Del Aire N° 1540.

domingo, 31 de mayo de 2009

"No Vales Una Bala" por Antonio de Saavedra

Plaquette de Michael Jiménez


Josué Barrón, Michael jiménez y Antonio de Saavedra
el día de la presentación


La poesía una vez más nos convoca para este secreto jolgorio, del que disfrutamos los degustadores de la palabra profunda, de la claridad de sus colores. Quienes ya han saldado placeres con el arte poética sabrán que solo nos queda entregarnos a sus húmedas fauces, a su intenso magma. A quienes no... Bienvenidos, abróchense los cinturones...

No hace mucho, gracias a la oleada actual de la tecnología en la que nos encontramos, conocí a Michael Alberto por medio de los blogs de poesía. Simplemente un día apareció un seguidor más de mi modesto blog de poemas y comenzó un diálogo que se ha mantenido a través de e-mails, comentarios y de ocasionales encuentros en los centros poéticos de nuestra ciudad. Sorpresas te da esta hermosa vida. Más aun cuando me enteré hace + o - un mes de la publicación de su plaqueta de poemas "No Vales Una Bala" (gracias a la editorial Zignos). Sobre él y la poesía de Michael quisiera darles mis impresiones a continuación.

Encanta y sobrecoge en primer término este modo limpio y fresco de hablar de su intimidad, de una ruptura sentimental al parecer reciente. Sin muchas metáforas, sin las complicaciones ocasionales de la poesía contemporánea (‘neobarroco’ diría mi amigo el poeta Roger Santiváñez) Jiménez describe una ausencia que merodea sus rumbos, su habitación, sus lecturas. En el primer poema describe a una paloma, imagen que representa al alma deseosa de libertad, y aunque no vuelve a mencionar a esta ave en los demás poemas, su blancura es la que nos acompaña en las páginas subsiguientes.

Sorprendente también esa concreción de frases entrelazadas con palabras sencillas, habituales entre nosotros, las que permiten una lectura ciertamente grata. Su poesía está hecha con un lenguaje silencioso, como un susurro que rebota en las paredes del alma. También en algunos pasajes se siente un tono de acusación ante las inclemencias de la soledad. La habilidad del joven Michael radica en enaltecer ese tema, el cual está totalmente expresado en el estremecedor título de la plaqueta. Se renuncia a la posibilidad de la muerte con el pensamiento positivo de que todo será mejor mañana, así sea esa próxima jornada agotadora, deprimente, suicida.

En cuanto al aspecto técnico de esta publicación, tal vez sea inesperado la alteración del sentido occidental en que leemos pues, como se sabe, en el hemisferio opuesto todas las publicaciones se leen como la plaqueta de Michael. Eso es darle –lo digo en plan de buena onda- la contra (¿contracultura?) a lo que representa nuestra forma de pensar. Ir a contracorriente en este mundo es hacer poesía, estar en poesía. Otra cosa que llama la atención (y sin duda certero punto de inflexión) son las citas a “El Salmón” Andrés Calamaro, cuyas singulares letras no podrían ser más acertadas a los tópicos solitarios y distantes que Jiménez toca en sus poemas.

Siendo yo lector de poesía desde muy temprano a principios de los 90’s, no puedo dejar de emocionarme por estos textos brillantes, por esta plaqueta que es el primer escalón rumbo al vórtice peligroso y oscuro de la poesía, un camino al que le faltará mucha luz pero que no carecerá del esplendor que dan estos versos. Existe una tradición en la historia de la poesía peruana en la que los libros breves inaugurales presagian un beneplácito cosechado con el devenir de los años. Algunos de ellos son El Morador (1944) de Javier Sologuren, Poemas (1958) de Carlos Germán Belli, El Río (1960) de Javier Heraud, Espejismos Del Alba (1978) de Alfonso Cisneros Cox, Prueba De Galera (1985) de Rossella Di Paolo, Cansancio (1995) de Paolo De Lima, y La Muerte Del Hombre Amarillo (2004) de Paul Guillén, entre muchos otros más. No Vales Una Bala y su autor no están lejos de tocar esas radiantes estrellas.

Antonio De Saavedra

* Este texto fue leído el día 09 de marzo durante la presentación de la plaquette “ No Vales Una Bala” en el distrito de Villa El Salvador en el inicio de ciclo de “Poesía en el Sur”.

Fuente:
http://angelesdelpapel.blogspot.com/

Bio – Bibliografía

Antonio De Saavedra
(Lima, Sept. 1974) Estudió Literatura en la UNMSM. Formó los grupos poéticos Ensueño Indescifrable (1993) y Mammalia (1994). Fundó el Grupo Neosurrealista (1995-1999). Fue director de la Revista Neosurrealista (1995-1996) y de la hoja de poesía Nadja (1999). En traducciones ha publicado en revistas versiones de César Moro, Allen Ginsberg, Benjamin Péret, y otros. En libro publicó su versión de La Unión Libre / Xenófilos de André Breton (1997). Ha publicado las plaquettes Guarismos (1994), Airones (1995), y Canto En El Fuego (1997), y el libro de poemas Laguna De Electricidad (1998). Actualmente dirige su blogs: http://antoniodesaavedra.blogspot.com/

Ciclo de conferencias: "Tras las huellas de Poe" en el Británico el lunes 08, 15 y 22 de junio


viernes, 29 de mayo de 2009

Festival Cultural en Cañete los días: 29, 30 y 31 de mayo

Festival Cultural en Cañete

El Movimiento Integración Cultural Cañetana, la Municipalidad Distrital de Imperial, con el apoyo del Grupo de Literatura "Anábasis", llevarán a cabo la SEGUNDA ETAPA DEL FESTIVAL CULTURAL "EN LOS EXTRAMUROS DEL MUNDO" los días 29, 30 y 31 de Mayo 2009 en La Plaza de Armas de Imperial - Cañete, con motivo del Centenario de la creación política del Distrito de Imperial. Habrá lectura de poemas, música y otras cosas más.

Somos Cañete, muchachos.

lunes, 25 de mayo de 2009

Unos versos entrañables del Tayta Leoncio Bueno

Leoncio Bueno
"Escribo, canto, clamo y proclamo,
pero aún no suena
mi escuálido quirquincho".


El poeta Iván Yauri me envía -vía email- algunos versos del gran vate, proletario y peruano, Leoncio Bueno.
Así mismo me envía el blogs personal del autor de “Rebuzno Propio”: http://poeticainsurgencia.blogspot.com/

Sucesivamente me dice: "Tayta Leoncio Bueno me lanza versos entrañables".

Soy cazador amante de mis sueños,
no aspiro a tener nada en este mundo.
No me importa andar solo, estar desnudo
y que todas las puertas se me cierren.

Ya estoy viendo en las rocas de la noche
los ojos de la luna al fin del túnel.
Es sólo por mi néctar consecuente
que llego ya al fin de esta batalla.

(Munaycha, papacho…
Leoncio a los 89 de su cuarta juventud. Leoncio mi hermano, el inmortal).

Bio – Bibliografía

Leoncio Bueno (Perú, Búlmaro - 1921) Ha publicado los libros: “Al pie del yunque” (1966); al que seguirán “Pastor de truenos” (1968), “Invasión poderosa” (1970), “Rebuzno propio” (1976) y “La guerra de los runas” (1980). Obtuvo menciones honoríficas en el Premio Nacional de Poesía (1973) y en el Premio Casa de las Américas (1975). Reside actualmente (marzo 2007) en el barrio popular de Tablada de Turín, sur de Lima, donde confecciona sus libros artesanalmente: unos catorce títulos que aguardan edición.